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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

10
Abr
2024

Declaración sobre la dignidad humana

1 comentarios
dignidadhumana

Al conmemorar el 75 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Dicasterio para la doctrina de la fe, con la aprobación del Papa Francisco, ha publicado una muy oportuna declaración sobre la dignidad humana. Después de recordar que cada persona tiene una dignidad infinita, que se fundamenta inalienablemente en su propio ser, más allá de toda circunstancias y de cualquier situación o estado en que se encuentre y que, por tanto, nadie le puede quitar, la declaración hace notar que la expresión “dignidad humana” (fundamento de los derechos humanos) puede prestarse a una serie de malentendidos e incluso invocarse para justificar “nuevos derechos” que, en realidad son contrarios a la dignidad humana. Dos ejemplos claros que atentan contra el primero y principal derecho humano, que es el derecho a la vida: se habla de derecho al aborto o se utiliza la palabra dignidad para justificar la eutanasia (“leyes de muerte digna”).

Aunque el principio de la dignidad humana es plenamente reconocible por la sola razón, tiene su más serio fundamento en el hecho de que toda persona ha sido creada a imagen de Dios y, por tanto, tiene un valor sagrado que trasciende toda distinción sexual, social, política, cultural y religiosa. Nuestra dignidad no es conferida, no es pretendida ni merecida. Todo ser humano es amado y querido por Dios por sí mismo y, por tanto, es inviolable en su dignidad.

Me limito a indicar algunas graves violaciones de la dignidad humana en nuestro mundo contemporáneo, que el documento menciona expresamente: el drama de la pobreza (ligado a la desigual distribución de la riqueza), la guerra (ninguna guerra vale la pérdida de una sola vida), la pena de muerte, la explotación de los emigrantes, la trata de personas, los abusos sexuales (fenómeno que afecta también a la Iglesia y representa un serio obstáculo para su misión), la violencia contra las mujeres, el aborto provocado, la maternidad subrogada (el legítimo deseo de tener un hijo no es un “derecho al hijo”), la eutanasia y el suicidio asistido, el descarte de personas con discapacidad, la teoría de género (la vida humana es un don de Dios, que debe ser acogido con gratitud), el cambio de sexo (lo creado nos precede y debe ser reconocido como don; cosa distinta es que una persona afectada por anomalías genitales pueda recibir asistencia médica para resolver esas anomalías), la violencia digital (lo digital es bueno, pero no lo es la explotación, la manipulación y la violencia). También es contrario a la dignidad humana que en algunos lugares se encarcele, torture e incluso prive del bien de la vida, a no pocas personas, únicamente por su orientación sexual.

Esta declaración incorpora las modernas posiciones del Magisterio de la Iglesia. Bien podemos decir que es un documento necesario, que merece ser leído con atención. Si queremos simplemente ser humanos es necesario que nos respetemos a nosotros mismos y nos respetemos unos a otros, por encima de cualquier diferencia. El ser humano debe esforzarse por vivir a la altura de su dignidad. Se comprende entonces en qué sentido el pecado puede herir y ensombrecer la dignidad humana. Porque, aunque la libertad sea un signo eminente de la imagen de Dios y pertenece intrínsecamente a la dignidad humana, puede usarse también en contra de esa misma dignidad. Por eso la libertad humana necesita a su vez ser liberada: «para la libertad nos ha liberado Cristo» (Gal 5, 1).

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Martín Fernandez Ferro
13 de abril de 2024 a las 08:33

Gracias Padre Martín , por sus palabras.
Sin duda el Documento del Santo Padre me parece muy oportuno , no sólo por coincidir con el aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino porque la vida en sí misma es ninguneada en tantas partes del mundo …ya la filosofía y teología reconocen el valor de la dignidad como inherente e inseparable del ser humano , toda vida es digna por sí misma y merece la pena ser vivida , independientemente de la calidad que tenga esa vida …y sin asustar a nadie me refiero a las situaciones que Ud menciona, pobreza , habré , enfermedad, guerra ….en todas estas situaciones que sufren tantos hermanos nuestros que sólo han venido a este mundo a sufrir , debería removernos la conciencia de cristianos de que sus vidas son tan dignas como la nuestra , y por ello debe ser cuidada y ahora más que nunca protegida ..
Como puede ser un derecho fundamental para la mujer que ha recibido la gracia de poder ser madre, un derecho fundamental el aborto ? , pues muy sencillo , al igual que el ser humano después de la declaración de Nuremberg tras las atrocidades cometidas en los campos de concentración ha seguido haciendo atrocidades semejantes , antes y después, …… parece no haber aprendido nada ….se puede experimentar con los seres humanos como medio hasta la muerte con total impunidad, como se hizo en EEUU hace unos años en el Pequeño pueblo de Tuskigee …..y digo bien EEUU que se considera un modelo de democracia o la democracia más grande de la tierra como India donde conviven en cuestión de unos metros los más ricos con la miseria más infrahumana que existe . Por eso se protegen falsos derechos como fundamentales aunque no lo sean , por la sinrazón del ser humano.
Dejemos que entre Cristo en nuestras vidas , en nuestra conciencia, que abramos los ojos a la realidad de nuestro mundo , terrible y cruel , hombre contra hombre con la misma dignidad , pero entendida de forma diferente , una con valor y otra desgraciada .
Ruego a Cristo que cambie el corazón del hombre , como se proclama en La Palabra y nos de un corazón de carne .
Martín Fernández Ferro
Laico Cisterciense desde Vigo.

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