Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2021 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Sun, 07 Mar 2021 00:00:00 +010020El Papa en Irak: puentes para la pazhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-papa-en-irak-puentes-para-la-paz/<p>La visita del Papa a Irak ha sido, por s&iacute; misma y m&aacute;s all&aacute; de todos los discursos, un alegato en favor del entendimiento entre las religiones. Este entendimiento entre las religiones es posiblemente el mejor camino para el entendimiento entre las personas. Las religiones pretenden ser caminos de encuentro con Dios, y el encuentro con Dios pasa necesariamente por la confesi&oacute;n de su com&uacute;n paternidad sobre todos los seres humanos, y toda paternidad es tambi&eacute;n fuente de fraternidad. Pues bien, las religiones, que parece que deben unir, desgraciadamente han sido, a lo largo de la historia, obst&aacute;culos para la fraternidad y motivo de descalificaciones mutuas. Se dir&iacute;a que lo que m&aacute;s debe unir es lo que m&aacute;s ha separado. El nombre de Dios, nombre de paz, en vez de pacificar, ha provocado odio, enemistad y guerra.</p> <p>Las confesiones cristianas y la Iglesia cat&oacute;lica en particular, al menos a nivel de l&iacute;deres y dirigentes, han ido cobrando conciencia de que el amor al que est&aacute;n llamados los cristianos tiene dimensiones universales y, por tanto, alcanza incluso al enemigo. Eso significa que un cristiano no es enemigo de nadie, aunque por desgracia, puede tener enemigos.</p> <p>La visita del Papa a Irak ha sido una b&uacute;squeda expl&iacute;cita de entendimiento con la gran religi&oacute;n que tiene sus or&iacute;genes en el profeta Mahoma. Como ha ocurrido con otras religiones, tambi&eacute;n dentro del Islam han surgido diferencias internas. Por otra parte, las religiones, cristianismo e islam incluidos, han dado lugar a fanatismos, que siguen siendo activos y son causa de confusi&oacute;n. Pues es f&aacute;cil y tentador identificar a &ldquo;todos&rdquo; con la minor&iacute;a fan&aacute;tica.</p> <p>En sus discursos en Irak el Papa ha resaltado ejemplos de colaboraci&oacute;n entre cristianos y musulmanes que, m&aacute;s all&aacute; de las palabras, muestran el camino que debemos seguir: &ldquo;los j&oacute;venes voluntarios musulmanes de Mosul, que ayudaron a reconstruir iglesias y monasterios, construyendo amistades fraternas sobre los escombros del odio, y los cristianos y musulmanes que hoy restauran juntos mezquitas e iglesias&rdquo;; &ldquo;el testimonio de Dawood y Hasan, un cristiano y un musulm&aacute;n que, sin dejarse desalentar por las diferencias, estudiaron y trabajaron juntos&rdquo;; &ldquo;el ejemplo heroico de Najy, de la comunidad sabea mandea, que perdi&oacute; la vida intentando salvar a la familia de su vecino musulm&aacute;n&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 07 Mar 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-papa-en-irak-puentes-para-la-paz/Precauciones para dar la comuniónhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/precauciones-para-dar-la-comunion/<p>Con mucha sabidur&iacute;a nuestros Obispos han dictado una serie de normas para administrar la eucarist&iacute;a en estos dif&iacute;ciles tiempos de pandemia, entre otras que el celebrante, antes y despu&eacute;s de repartir la comuni&oacute;n, se lave las manos con gel hidroalcoh&oacute;lico. Sin embargo, hay qui&eacute;n tiene sus reticencias ante esta necesidad, argumentando que la divinidad de Jesucristo tiene m&aacute;s poder que cualquier virus.</p> <p>Para comprender que se tomen precauciones para dar la comuni&oacute;n, puede ser bueno recordar algunas verdades teol&oacute;gicas a prop&oacute;sito de la presencia de Cristo en la eucarist&iacute;a. La teolog&iacute;a siempre ha distinguido en el sacramento la substancia de los accidentes. Los accidentes, o sea, la apariencia de pan y de vino (con sus componentes qu&iacute;micos) no cambia. Lo que se convierte en el cuerpo y la sangre de Cristo, y por tanto cambia, es la substancia del pan y del vino. La substancia es lo que hace que algo sea lo que es. No es una realidad f&iacute;sica, est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la f&iacute;sica.</p> <p>La Iglesia entiende que la palabra que mejor define lo que ocurre en este sacramento es &ldquo;transubstanciaci&oacute;n&rdquo;: la substancia del pan y del vino desaparece al convertirse en substancia del cuerpo (la persona) y la sangre (la vida) de Cristo. Precisamente porque la substancia no es visible a los ojos, la presencia de Cristo en el sacramento no se conoce por los sentidos, sino solo por la fe. Porque los sentidos ven lo visible. La fe percibe lo invisible. Invisible pero muy real, porque la realidad no se limita a lo que puede tocarse con las manos. Por eso se dice que la presencia de Cristo en la eucarist&iacute;a es verdadera, real y substancial. Estamos, como dice la liturgia, ante el misterio de nuestra fe. Un misterio que es prenda de inmortalidad.</p> <p>Santo Tom&aacute;s de Aquino tras explicar que los accidentes del pan y del vino permanecen en el sacramento despu&eacute;s de la consagraci&oacute;n, se pregunta si estas especies (accidentes, apariencia de pan y vino) pueden inmutar, o sea, afectar a algo exterior a ellas. Y responde que despu&eacute;s de la consagraci&oacute;n conservan la misma capacidad de obrar que ten&iacute;an antes de la consagraci&oacute;n. Por tanto, si pongo encima del pan consagrado un trozo de az&uacute;car y me lo tomo, este pan, que contiene sacramentalmente a Cristo, introduce tambi&eacute;n en mi boca el trozo de az&uacute;car. Donde digo az&uacute;car p&oacute;ngase virus. Me parece que as&iacute; se comprende la gran conveniencia de tomar las debidas precauciones a la hora de dar la comuni&oacute;n.</p> <p>Los sacramentos no son magia. Son la prolongaci&oacute;n en nuestra historia de la humanidad de Cristo. Y as&iacute; como la humanidad de Cristo (dicho con todo respeto) pod&iacute;a llevar las manos manchadas, tambi&eacute;n el pan eucar&iacute;stico puede contener polvo o part&iacute;culas ajenas al pan. Cristo resucitado no llega a nosotros espectacularmente, sino bajo apariencias humildes. De forma muy real, muy verdadera, pero no de forma f&iacute;sica, material, sino en virtud del Esp&iacute;ritu Santo, que hace presente a Cristo bajo la apariencia del pan y del vino.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 03 Mar 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/precauciones-para-dar-la-comunion/Las vacunas llegan, pero despaciohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/las-vacunas-llegan-pero-despacio/<p>Las vacunas contra el covid-19 van llegando. M&aacute;s despacio de lo que se pensaba y de lo deseable, pero llegan. Posible motivo del retraso: me dicen que las farmac&eacute;uticas han vendido y cobrado (eso es lo que de verdad les interesa) m&aacute;s vacunas de las que pueden suministrar en los plazos acordados. Conozco a personas ya vacunadas. Est&aacute;n contentas. A mi, m&aacute;s que del pasado, me gustar&iacute;a hablar del futuro. He tenido ocasi&oacute;n de hablar dos veces con el ambulatorio donde me corresponder&aacute; vacunarme, y cuando pregunto la fecha aproximada de la posible llamada, me responden: no se sabe, depende de muchas cosas. El escenario de suministro es muy inestable. Se habla de pasado, se habla de presente, pero cuando se trata de futuro todo se queda en vagas promesas, sin precisi&oacute;n alguna.</p> <p>Sigue habiendo personas que no consideran del todo efectivas las vacunas. Algo de eficacia s&iacute; deben tener. En todo caso, es lo &uacute;nico que, por ahora, tenemos. Debemos aprovechar los medios que la ciencia nos ofrece para cuidar la vida. Ahora bien, una cosa es dudar del grado de eficacia de las vacunas y otra ser un negacionista. Conozco alguno que utiliza argumentos bastante peregrinos, llegando hasta negar el hecho mismo de la existencia del virus. Eso es negar la evidencia, sobre todo cuando uno conoce personas que est&aacute;n infectadas, que han estado en el hospital o incluso que han fallecido a causa de la epidemia. Lo m&aacute;s triste es aprovechar el p&uacute;lpito para proclamar tesis negacionistas. La homil&iacute;a nunca puede ser ocasi&oacute;n para exponer opiniones personales que, para colmo, no est&aacute;n contrastadas ni avaladas por los que m&aacute;s entienden del asunto que se expone.</p> <p>El Concilio Vaticano II recomendaba a los eclesi&aacute;sticos que, en asuntos no teol&oacute;gicos, se dejaran guiar por el criterio de los expertos. Recuerdo estos textos, que siguen siendo de actualidad: &ldquo;el progreso cient&iacute;fico permite conocer m&aacute;s a fondo la naturaleza humana, abre nuevos caminos para la verdad y aprovecha tambi&eacute;n a la Iglesia&rdquo;. Por eso, &ldquo;la Iglesia necesita la ayuda de quienes, sean o no creyentes, conocen a fondo las diversas disciplinas&rdquo; cient&iacute;ficas (<i>Gaudium et Spes</i>, 44). Pues quien &ldquo;se esfuerza por penetrar en los secretos de la realidad, est&aacute; llevado, a&uacute;n sin saberlo, por la mano de Dios&rdquo; (<i>Gadium et Spes</i>, 36).</p> <p>No s&oacute;lo pensando en el bien de los alejados, sino en nuestro propio bien, conviene crear un ambiente adecuado para que nuestros pol&iacute;ticos piensen m&aacute;s all&aacute; de las fronteras nacionales y busquen el modo de que las vacunas lleguen a todos los lugares del mundo. Me dice alguien que conoce el pa&ntilde;o: para eso se necesitan gen&eacute;ricos. Pues muy bien, &iexcl;gen&eacute;ricos para todos!</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 28 Feb 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/las-vacunas-llegan-pero-despacio/La fe en lucha con la propia culturahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-fe-en-lucha-con-la-propia-cultura/<p>La salida de lo propio, que comienza con la migraci&oacute;n de Abraham (seg&uacute;n ve&iacute;amos en el post anterior) tiene su continuaci&oacute;n en la Biblia. Al respecto, Joseph Ratzinger ha hecho notar algo sumamente interesante, a saber: que la Biblia no es simplemente expresi&oacute;n de la cultura del pueblo de Israel, sino que se encuentra en lucha con esa cultura, con las propias ideas y deseos con los que el pueblo de Israel pretende afirmarse a s&iacute; mismo. De modo que la fe en Dios y la llamada a cumplir su voluntad chocan con las pretensiones de Israel.</p> <p>Dice literalmente J. Ratzinger: &ldquo;Esta fe (en Dios) se opone constantemente a la propia religiosidad de Israel y a su propia cultura religiosa, que quer&iacute;a expresarse en el culto en los lugares sagrados, en el culto a la diosa del cielo, en la pretensi&oacute;n de poder de la propia monarqu&iacute;a. Comenzando por la c&oacute;lera de Dios y de Mois&eacute;s por el culto al becerro de oro en el Sina&iacute; y llegando a los profetas tard&iacute;os de despu&eacute;s del destierro, se trata siempre de arrancar a Israel de su propia identidad cultural y de sus propios deseos religiosos, para que abandone el culto de la propia nacionalidad, el culto de &lsquo;la sangre y de la tierra&rsquo;, a fin de que se postre ante el Dios totalmente Otro, ante el Dios que no es propiedad suya, ante el Dios que creo el cielo y la tierra y que es el Dios de todos los pueblos&rdquo;.</p> <p>La fe cristiana, aunque sea lo que mejor se corresponde con los deseos m&aacute;s profundos del coraz&oacute;n humano, aunque sea lo m&aacute;s humanizador, siempre nos descentra, nos saca de nosotros mismos. Pero precisamente en este salir de nosotros est&aacute; nuestra salvaci&oacute;n, porque s&oacute;lo hay salvaci&oacute;n en el amor. Y el amor es encuentro. Y el encuentro supone una adaptaci&oacute;n, un integrar la propia identidad en la identidad del que me acoge. Saliendo de nosotros mismos es como mejor nos poseemos, pues la individualidad es limitada. El que sale no s&oacute;lo puede dar, tambi&eacute;n puede recibir. La fe en Jesucristo es una constante apertura, una salida del ser humano al encuentro con Dios.</p> <p>Una aplicaci&oacute;n a la relaci&oacute;n de la fe con la cultura: la fe cristiana no se identifica con ninguna cultura, por eso puede asumir todas las culturas. Pero, al mismo tiempo que las asume, tambi&eacute;n las corrige, las purifica, las eleva con su suprema inspiraci&oacute;n.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 25 Feb 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-fe-en-lucha-con-la-propia-cultura/La fe: salir de la propia tierrahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-fe-salir-de-la-propia-tierra/<p>Tanto para el Antiguo como para el Nuevo Testamento, Abraham es el gran modelo de la fe. Su historia comienza con una extra&ntilde;a llamada: &ldquo;sal de tu tierra, de entre tus parientes y de tu casa paterna&rdquo; (Gen 12,2). No es nada f&aacute;cil hacer caso a una llamada as&iacute;: se trata de una aut&eacute;ntica ruptura cultural. Un desarraigo as&iacute; representa para el hombre antiguo una empresa irrealizable que s&oacute;lo pod&iacute;a conducir a la ruina. &iquest;C&oacute;mo es posible lanzarse a una aventura as&iacute;? Respuesta de S. Kierkegaard: &ldquo;Por la fe Abraham abandon&oacute; el pa&iacute;s de sus padres y fue un extranjero en la tierra prometida. Dejaba algo tras &eacute;l: su raz&oacute;n, y se llevaba algo consigo: la fe; si no hubiera sido as&iacute;, pensando en lo absurdo del viaje, nunca habr&iacute;a partido&rdquo;.</p> <p>Tambi&eacute;n la fe cristiana es una ruptura. Nunca llega precedida de lo propio. Irrumpe desde el exterior. Nadie nace siendo cristiano, ni siquiera cuando nace en un mundo cristiano y de padres cristianos. El cristianismo acontece siempre como un nuevo nacimiento. El ser cristiano comienza con el bautismo, que es muerte y resurrecci&oacute;n (Rom 6), no con el nacimiento biol&oacute;gico.</p> <p>Como dice muy bien Joseph Ratzinger, la fe cristiana no es producto de nuestras experiencias. Es un acontecimiento que llega a nosotros desde fuera. Se basa en algo o alguien que nos sale al encuentro, algo a lo que no llegamos con nuestras experiencias. La fe no es un profundizar en nuestra interioridad, sino abrirnos a lo que acontece. La fe es acoger una revelaci&oacute;n, que me abre a lo nuevo, me arranca de mi mismo y me eleva sobre m&iacute;. Por eso, la fe no es resultado de mi experiencia, sino algo que llega a m&iacute; desde fuera. Los grandes misterios de la fe cristiana no son objeto de ninguna experiencia interior. La Trinidad y la Encarnaci&oacute;n son revelaciones, acontecimientos que se me ofrecen. Este &ldquo;venir desde el exterior&rdquo; resulta escandaloso para el hombre moderno, celoso de su autonom&iacute;a.</p> <p>Al inicio de su primera enc&iacute;clica, Benedicto XVI resumi&oacute; muy bien lo que significa la fe cristiana: &ldquo;no se comienza a ser cristiano por una decisi&oacute;n &eacute;tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci&oacute;n decisiva&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 22 Feb 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-fe-salir-de-la-propia-tierra/Jesús, ¿tentado de verdad?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jesus-tentado-de-verdad/<p>El primer domingo de cuaresma nos encontramos con el relato de las tentaciones de Jes&uacute;s. La versi&oacute;n que leemos este a&ntilde;o es la de Marcos, una versi&oacute;n que prescinde del contenido de las tentaciones, para quedarse s&oacute;lo en la afirmaci&oacute;n de que Jes&uacute;s fue tentado por Satan&aacute;s. La noticia invita a preguntar si Jes&uacute;s, el que no cometi&oacute; pecado ni encontraron enga&ntilde;o en su boca, el que proced&iacute;a de Dios, pod&iacute;a ser de verdad tentado. Porque ser tentado implica que uno puede caer en la tentaci&oacute;n.</p> <p>En esta cuesti&oacute;n est&aacute; en juego la realidad de la Encarnaci&oacute;n, la posibilidad del seguimiento, y la compasi&oacute;n de Jes&uacute;s por nuestras ca&iacute;das, pecados y debilidades. Jes&uacute;s no asume una humanidad ideal, sino real; por tanto, una humanidad pecadora, hasta el punto de que san Pablo llega a decir que &ldquo;Dios envi&oacute; a su Hijo en una carne semejante a la del pecado&rdquo; (Rm 8,3). Al colocarse a nuestro nivel, se comprende que Jes&uacute;s nos llame a imitarle. Si ha pasado por d&oacute;nde debemos pasar nosotros su llamada al seguimiento no es absurda, sino realista. Finalmente, si fue &ldquo;tentado en todo igual que nosotros&rdquo;, como dice la carta a los Hebreos (4,15), entonces puede comprender a los que son tentados y compadecerse de nuestras flaquezas.</p> <p>Pecar no es lo propio del ser humano. Ad&aacute;n pod&iacute;a no haber pecado. Ahora bien, la tentaci&oacute;n y, por tanto, la posibilidad de pecar, es propia de los humanos. &iquest;C&oacute;mo entender la tentaci&oacute;n de Jes&uacute;s? Jes&uacute;s ten&iacute;a capacidad para pecar, pero su actitud (o sea, su manera de enfrentarse a los acontecimientos, su estar siempre orientado hacia Dios) le imped&iacute;a pecar. Cualquier persona en su sano juicio tiene capacidad para tirarse desde un sexto piso a la calle, pero su sensatez le impide hacerlo. Puede, pero no quiere, y en el no querer es donde su libertad se realiza plenamente, porque la libertad encuentra en el bien su mejor realizaci&oacute;n. Del mismo modo, Jes&uacute;s no ten&iacute;a ninguna inclinaci&oacute;n al pecado, pero esto no significa que fuera impasible ante la tentaci&oacute;n y no tuviera capacidad para sus mal&eacute;volas propuestas.</p> <p>Ahora bien, esta capacidad para el mal resultaba contradictoria con su opci&oacute;n fundamental y, en este sentido, cabe calificarla de humanamente absurda. Humanamente: ah&iacute; est&aacute; la clave de todo este asunto. Un hombre puede ser capaz de muchas cosas y, en otro sentido, ser absolutamente incapaz de llevar adelante alguna de ellas. En el no querer el mal es donde uno demuestra su aut&eacute;ntica libertad y su dominio de s&iacute;.</p> <p>El &ldquo;no pecar&rdquo; de Jes&uacute;s es el triunfo del bien que le habita y por el que ha optado definitivamente. Su &ldquo;no pecar&rdquo; no es debido a ning&uacute;n determinismo, a ninguna impotencia, ni a deficiencia alguna de su voluntad ante algo que supera sus fuerzas. Jes&uacute;s era pecable en cuanto a su capacidad, pero impecable en cuanto a su inclinaci&oacute;n al mal, por mucho que pudiera captar sus seducciones. Jes&uacute;s se convierte as&iacute; en el paradigma de toda libertad humana, que debe tender siempre a afincarse en el bien.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 18 Feb 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jesus-tentado-de-verdad/La fiesta de los cuarenta díashttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-fiesta-de-los-cuarenta-dias/<p>En lat&iacute;n cuaresma se dice &ldquo;quadragesima&rdquo;, o sea, los cuarenta d&iacute;as que preceden a la Pascua. Si fuera leg&iacute;timo traducir &ldquo;quadragesima&rdquo; por cuarentena, bien podr&iacute;amos decir que vamos a comenzar la fiesta de los cuarenta d&iacute;as, o la fiesta de la cuarentena.</p> <p>El t&eacute;rmino cuarentena se ha hecho popular durante este tiempo de pandemia, para describir el aislamiento de las personas. En cuaresma no se trata de ning&uacute;n aislamiento. Todo lo contrario, se trata de salir al encuentro del Se&ntilde;or glorioso, que resucita de entre los muertos. Por eso he calificado la cuaresma de fiesta de los cuarenta d&iacute;as. Esperar el acontecimiento decisivo de la salvaci&oacute;n s&oacute;lo puede hacerse en un clima de fiesta.</p> <p>El mi&eacute;rcoles de ceniza quiere llamar nuestra atenci&oacute;n, despertarnos para que percibamos lo que, desgraciadamente, pasamos por alto con demasiada frecuencia, a saber, la presencia salv&iacute;fica del Dios vivo en nuestras vivas. Abramos, pues, nuestros o&iacute;dos y nuestro coraz&oacute;n, para que esa llamada de Dios llegue al centro de nuestro coraz&oacute;n y nos ayude a recorrer el camino que lleva a la Pascua.</p> <p>El rito de la ceniza deber&iacute;amos interpretarlo en clave de vida. Cierto, una de las f&oacute;rmulas de la imposici&oacute;n repite las palabras que, seg&uacute;n el libro del G&eacute;nesis, Dios dijo al ser humano despu&eacute;s de pecar: &ldquo;recuerda que eres polvo y al polvo volver&aacute;s&rdquo;. No hay que olvidar que este polvo se convirti&oacute; en ser humano cuando Dios insufl&oacute; en sus narices (pues aquel polvo ten&iacute;a una capacidad receptiva) el aliento de la vida y, al hacerlo, convirti&oacute; ese polvo en su propia imagen. Por tanto, el ser humano, m&aacute;s que del polvo procede de Dios, para volver a Dios y no al polvo. Es un polvo llamado a la eternidad, polvo lleno de esp&iacute;ritu y amado. Y cuando Dios ama, ama para siempre.</p> <p>El polvo recuerda la condici&oacute;n fr&aacute;gil del ser humano. Pero esta fragilidad encuentra en Dios su fuerza. La cuaresma nos recuerda donde est&aacute; nuestra fuerza. Si nos encerramos en nosotros mismos no somos nada. Si nos abrimos al Esp&iacute;ritu de Aquel que resucit&oacute; a Jes&uacute;s de entre los muertos (Rm 8,11), y es capaz de entrar en lo m&aacute;s profundo de nuestra vida, lo somos todo. Y si nos abrimos a ese Esp&iacute;ritu, necesariamente nos abrimos a los hermanos. Ese es el sentido positivo del ayuno cuaresmal: ayuno solidario con aquellos que no tienen para comer. El ayuno que comparte comida con el necesitado es el &uacute;nico agradable a Dios.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 15 Feb 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-fiesta-de-los-cuarenta-dias/Oración y teología, mutuamente implicadashttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/oracion-y-teologia-mutuamente-implicadas/<p>Seg&uacute;n el Concilio Vaticano II, la comprensi&oacute;n de la palabra de Dios crece &ldquo;cuando los fieles la contemplan y estudian repas&aacute;ndola en su coraz&oacute;n&rdquo;. Contemplar y estudiar son dos verbos que van unidos, pues se implican mutuamente, remiten el uno al otro. No hace falta forzar el texto para traducir &ldquo;contemplaci&oacute;n y estudio&rdquo; por &ldquo;oraci&oacute;n y teolog&iacute;a&rdquo;.</p> <p>Una buena oraci&oacute;n se prolonga en el estudio y en la b&uacute;squeda teol&oacute;gica, pues el amante (o sea, el orante) desea conocer cada vez mejor al Amado (a Dios). Para conocerle mejor es necesario pensar, reflexionar, buscar, en una palabra, estudiar. El &ldquo;estudio del Amado&rdquo; se llama teolog&iacute;a. Y la teolog&iacute;a, dice Tom&aacute;s de Aquino, tiene una meta, un objetivo, una finalidad: Dios mismo y todo lo que a &eacute;l se refiere.</p> <p>En apoyo de los verbos contemplar y estudiar, el Concilio cita un texto del Evangelio, ese que dice que Mar&iacute;a, despu&eacute;s de maravillarse de lo que escuchaba de su Hijo, &ldquo;guardaba todas esas cosas y las meditaba en su coraz&oacute;n&rdquo; (Lc 2,19). Meditar es reflexionar, pensar, dar vueltas a las cosas. Eso es exactamente la teolog&iacute;a: pensar, reflexionar sobre la Palabra de Dios y la incidencia que esa Palabra tiene en la vida.</p> <p>Quiz&aacute;s sea bueno aclarar que hacer teolog&iacute;a no es algo reservado a especialistas. Todo creyente hace teolog&iacute;a, aunque la mayor&iacute;a de forma espont&aacute;nea, cuando se pregunta qu&eacute; quiere decir la Palabra de Dios o cuando busca una respuesta a las preguntas que le plantea la fe. Hay dos maneras de hacer teolog&iacute;a: una m&aacute;s espont&aacute;nea y otra m&aacute;s t&eacute;cnica. Muchos creyentes se quedan solo con la espont&aacute;nea, pero si su reflexi&oacute;n es buena buscar&aacute;n modos de mejorarla, por medio de lecturas que les ayuden a profundizar en los conocimientos b&iacute;blicos y teol&oacute;gicos.</p> <p>Seg&uacute;n Tom&aacute;s de Aquino el estudio de la teolog&iacute;a nos hace amigos de Dios. Porque la teolog&iacute;a nos hace conocer mejor a Dios, y al conocerle mejor, le amamos m&aacute;s limpia y m&aacute;s intensamente. Y cuanto m&aacute;s le amamos, mejores amigos suyos somos. Un amigo desea conocer lo m&aacute;s &iacute;ntimo, los secretos m&aacute;s profundos del amigo. Para eso sirve la teolog&iacute;a. En este sentido, la teolog&iacute;a es la necesaria prolongaci&oacute;n de la oraci&oacute;n. Pues si la oraci&oacute;n es encuentro, la teolog&iacute;a es conocimiento: he aqu&iacute; las dos dimensiones de la amistad. Oraci&oacute;n y teolog&iacute;a est&aacute;n estrechamente unidas y compenetradas, manan de la misma fuente, se unen en el mismo caudal, corren hacia el mismo fin.</p> <p>La teolog&iacute;a ayuda a orar mejor, el conocimiento da calidad al encuentro; la oraci&oacute;n busca un mejor conocimiento del amado. Una oraci&oacute;n sin teolog&iacute;a produce visionarios, cr&eacute;dulos y fan&aacute;ticos; una teolog&iacute;a sin oraci&oacute;n carece del ambiente necesario para realizar su tarea, y se convierte en ciencia presuntuosa y vac&iacute;a. Oraci&oacute;n y teolog&iacute;a se retroalimentan la una a la otra. Separarlas es mutilar a las dos. En realidad, es imposible separarlas. Si alguien lo pretende es porque no comprende lo que son, por tanto, es alguien que no sabe lo que hace.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 12 Feb 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/oracion-y-teologia-mutuamente-implicadas/Cuidado del enfermohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuidado-del-enfermo/<p>El once de febrero, fiesta de la Virgen de Lourdes, se celebra la Jornada Mundial del enfermo. No est&aacute; mal elegida la fecha, puesto que Lourdes es lugar de peregrinaci&oacute;n de muchos enfermos. Es de suponer que van all&iacute; buscando consuelo espiritual. Lo m&aacute;s importante que necesita un enfermo es comprensi&oacute;n, cercan&iacute;a, consuelo, saber que no est&aacute; solo. Recuerdo a una persona, con una enfermedad cr&oacute;nica, que estuvo en Lourdes, y me cont&oacute; que cuando se puso a rezar en la gruta no pidi&oacute; la curaci&oacute;n de su enfermedad, sino saber aceptar su realidad con paciencia y buena cara. Seguro que esa oraci&oacute;n fue escuchada. En realidad, todas las oraciones son escuchadas, aunque nosotros, a veces, tendemos a pensar que solo se escuchan las que tienen como resultado lo que hemos pedido. Olvidamos que una buena oraci&oacute;n no pretende resultados, s&oacute;lo pretende hacernos conscientes de que somos amigos de Dios.</p> <p>Eso de las &ldquo;Jornadas de&rdquo; (las misiones, la infancia, los derechos humanos, domingo de la Palabra) puede ser un buen recordatorio de tantas necesidades a las que de, una u otra forma, estamos llamados a atender. Pero tambi&eacute;n pueden ser una triste denuncia de nuestras insolidaridades. Porque la atenci&oacute;n al enfermo no es cosa de un d&iacute;a, es cosa de todos los d&iacute;as y de todos los momentos del d&iacute;a. Todos los d&iacute;as son d&iacute;as del enfermo, como todos los d&iacute;as son d&iacute;as para cumplir los derechos humanos o para ser oyentes de la Palabra de Dios.</p> <p>La enfermedad nos hace conscientes de nuestra propia vulnerabilidad y de la necesidad que tenemos los unos de los otros. La vida es fr&aacute;gil. La enfermedad anticipa la tendencia natural de la vida como camino hacia la muerte. Si alguna fuerza podemos encontrar en la vida es la del amor. Cuando dos soledades se abren la una a la otra, desaparece la soledad. Cuando damos la mano a una persona d&eacute;bil, le transmitimos nuevas fuerzas. Cuando nos amamos, pasamos de la muerte a la vida, como dice la primera carta de Juan (3,14). Quiz&aacute;s no podemos curar al enfermo, pero podemos entrar en la soledad que le hace sufrir, y solidarizarnos con su sufrimiento.</p> <p>Los enfermos son la prueba evidente de la debilidad de la vida. Si los cuidamos y respetamos manifestamos que estamos a favor de la vida. Y si somos creyentes, podemos ver en ellos el rostro de Cristo. Una sociedad que no respeta ni cuida al enfermo, al anciano o al d&eacute;bil es una sociedad donde impera la violencia, una sociedad ego&iacute;sta, y el ego&iacute;smo es siempre una opci&oacute;n contra la vida.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 08 Feb 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuidado-del-enfermo/De la servidumbre al serviciohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/de-la-servidumbre-al-servicio/<p>El primer encuentro que Jes&uacute;s tiene con una mujer es con la suegra de Pedro (Mc 1,29-39). Conviene prestar atenci&oacute;n a este relato, porque los primeros pasos suelen ser significativos.</p> <p>Jes&uacute;s, al salir de la Sinagoga (se trata, pues, de un s&aacute;bado; por tanto, Jes&uacute;s no deber&iacute;a haber curado a nadie), fue a casa de Sim&oacute;n. La suegra de Sim&oacute;n estaba en cama con fiebre (esta enfermedad, como las enfermedades de las que habla luego el evangelio de Marcos, era tenida como s&iacute;ntoma de posesi&oacute;n diab&oacute;lica). Jes&uacute;s se acerc&oacute;, la cogi&oacute; de la mano (los rabinos, en Israel, no trataban con mujeres, ni se acercaban a ellas) y la levant&oacute; (importa notar que el verbo griego correspondiente a esta &uacute;ltima acci&oacute;n es el mismo que Marcos usar&aacute; para describir la resurrecci&oacute;n: levantarse significa resucitar). Se le pas&oacute; la fiebre y se puso a servirles (tambi&eacute;n aqu&iacute; hay que notar que las mujeres no serv&iacute;an a la mesa. Lo hac&iacute;an los esclavos masculinos o los hijos m&aacute;s j&oacute;venes. Las mujeres permanec&iacute;an en la cocina, al margen de las actividades de los varones).</p> <p>Si los datos que he ofrecido son buenos, se imponen varias consideraciones: Jes&uacute;s comienza por quebrantar la ley. Cura en s&aacute;bado. Y adem&aacute;s cura a una mujer, acerc&aacute;ndose a ella y toc&aacute;ndola. La suegra de Pedro, como respuesta a la acci&oacute;n de Jes&uacute;s, tambi&eacute;n quebranta la ley y se mezcla, en actitud de servicio, en la cena de los varones. Ella ha sido liberada, no s&oacute;lo ni principalmente de una enfermedad f&iacute;sica, sino sobre todo de una posesi&oacute;n diab&oacute;lica, o sea, de una situaci&oacute;n de opresi&oacute;n y depresi&oacute;n que, en nombre de la Ley, la ten&iacute;a relegada, marginada. De una situaci&oacute;n de servidumbre pasa a una situaci&oacute;n de servicio.</p> <p>La liberaci&oacute;n que Jes&uacute;s ofrece no es para la propia autocomplacencia, sino para convertir la propia vida en don gratuito a los dem&aacute;s. Pues se trata de un don, de un servicio libre, en pi&eacute; de igualdad con los servidos. En el seguimiento de Cristo, lo decisivo no es el cumplimiento de la ley, sino la vivencia del amor que libera a las personas y les devuelve su dignidad. Con Jes&uacute;s, una nueva posibilidad de vida se abre camino en el mundo. Una nueva conciencia se abre paso. El gran milagro no es quitar la fiebre a un enfermo, sino dejarse resucitar por Cristo (&ldquo;se levant&oacute;&rdquo;) y llegar a ser, como &eacute;l, servidor.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 04 Feb 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/de-la-servidumbre-al-servicio/Vida consagrada, parábola de fraternidadhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/vida-consagrada-parabola-de-fraternidad/<p>Desde hace 25 a&ntilde;os, cada dos de febrero, la Iglesia celebra la Jornada de la Vida Consagrada. Al instituir esta Jornada, Juan Pablo II indic&oacute; que los religiosos no s&oacute;lo tenemos una historia que contar, sino, sobre todo, una gran historia que construir. No se trata, pues, de celebrar las glorias del pasado, sino de sentirnos estimulados a construir un presente y un futuro de fraternidad hacia dentro y de servicio hacia fuera, todo ello sostenido por la oraci&oacute;n, o sea, por la relaci&oacute;n personal y comunitaria con el Dios del Amor, que nos llama a reproducir en nuestras comunidades su misterio de amor, por el que las tres divinas personas se aman en el &iacute;ntimo misterio de la comuni&oacute;n trinitaria.</p> <p>La Jornada de este a&ntilde;o lleva por lema: &ldquo;la vida consagrada, par&aacute;bola de fraternidad en un mundo herido&rdquo;. El lema se hace eco de la condici&oacute;n llagada del ser humano y de la creaci&oacute;n entera y busca ofrecer un signo de contraste ante esta situaci&oacute;n. &iquest;La vida consagrada es de verdad una par&aacute;bola de fraternidad? &iquest;Se realiza en ella la llamada apremiante de Francisco en su &uacute;ltima enc&iacute;clica: todas y todos hermanos? En nuestros d&iacute;as sentimos la herida del mundo en una epidemia que no cesa, pero tambi&eacute;n en otras epidemias, en tantos heridos por falta de pan, de techo, de calor humano; tantos heridos por adiciones, drogas, mal uso de la libertad.</p> <p>La &ldquo;par&aacute;bola de la fraternidad&rdquo; tiene una doble dimensi&oacute;n, hacia dentro y hacia fuera. Si nuestras comunidades no son lugares de fraternidad, de servicio mutuo, de perd&oacute;n mutuo, de alegr&iacute;a compartida, de bienes compartidos, dejan de ser par&aacute;bola, para convertirse en esc&aacute;ndalo. Tambi&eacute;n aquellas y aquellos que tienen una vocaci&oacute;n &ldquo;m&aacute;s solitaria&rdquo;, pueden y deben vivir la fraternidad, pues como bien dice uno de los himnos de la liturgia, donde hay un cristiano &ldquo;no hay soledad, sino amor, pues lleva toda la Iglesia dentro de su coraz&oacute;n. Y dice siempre &lsquo;nosotros&rsquo; incluso si dice: yo&rdquo;.</p> <p>Ahora bien, una fraternidad que se queda s&oacute;lo en el interior de nuestras comunidades o grupos, es un simulacro de fraternidad. El amor fraterno no excluye a nadie, tiene dimensiones universales. Por eso, una comunidad de consagradas y consagrados es el lugar donde se vive y realiza aquello mismo que luego esos consagrados quieren extender por el mundo. Desde esta perspectiva hay que considerar las obras evang&eacute;licas con repercusiones sociales que realizan tantas y tantos consagrados.</p> <p>Sin duda, en la vida consagrada hay gente d&eacute;bil, pero tambi&eacute;n hay muchas fortalezas. A veces, los consagrados nos equivocamos y hasta pecamos, pero tambi&eacute;n los hay que hacen mucho bien. Toda luz tiene sombras, pero las sombras hacen que resalte la luz. Eso de las &ldquo;jornadas&rdquo; (de la mujer trabajadora, de la infancia abandonada, de los derechos humanos, de tantas cosas) no son cosa de un d&iacute;a. Son un recordatorio de una realidad importante que debe marcar toda una vida y realizarse todos los d&iacute;as.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 31 Jan 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/vida-consagrada-parabola-de-fraternidad/Jesús tenía poder de persuasiónhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jesus-tenia-poder-de-persuasion/<p>El evangelio del pr&oacute;ximo domingo (Mc 1,21-28) invita a reflexionar sobre la autoridad de Jes&uacute;s. Jes&uacute;s no ten&iacute;a poder: si lo hubiera tenido, hubiera mandado una legi&oacute;n de &aacute;ngeles que le defendieran frente a aquellos que buscaban matarle. Jes&uacute;s ten&iacute;a autoridad. No es lo mismo poder que autoridad. Pocas veces coinciden. Cuando se trata de poder, unos pocos est&aacute;n arriba y muchos est&aacute;n abajo. El poder impone, crea s&uacute;bditos y subordinados y, en ocasiones, se impone contra la voluntad de los subordinados. El poder consigue lo que quiere a base de fuerza.</p> <p>La autoridad, para conseguir lo que pretende, utiliza el camino del ejemplo y la persuasi&oacute;n. Persuadir es ofrecer buenas razones para que alguien act&uacute;e o piense de una determinada manera. Persuadir no es manipular. La autoridad siempre deja libre, se implica en aquello que pide, muestra con el ejemplo de su vida la bondad de lo que pide. Jes&uacute;s ten&iacute;a mucha autoridad. Si hablaba de amor a los enemigos, &eacute;l mismo en la cruz perdonaba a quienes le asesinaban. Si dec&iacute;a que servir y hacerse peque&ntilde;o es el camino para ser el m&aacute;s importante, &eacute;l mismo se hac&iacute;a peque&ntilde;o lavando los pies a sus disc&iacute;pulos. Si predicaba que los pobres pod&iacute;an ser felices, &eacute;l se hizo pobre, hasta el punto de que no ten&iacute;a d&oacute;nde reclinar la cabeza.</p> <p>La autoridad de Jes&uacute;s no es comparable a la de los modernos &ldquo;influencers&rdquo;. Hoy, en las redes sociales, hay personas que buscan fidelizar a millones de seguidores, pretendiendo &ldquo;hacer caja&rdquo;, m&aacute;s que un di&aacute;logo sincero y constructivo. Por eso, importa el lugar que ocupan en el ranking de cara a negociar con agencias de publicidad. Sin duda son personas respetables. Pero es claro que la influencia de Jes&uacute;s se sit&uacute;a a otro nivel. Para empezar, la predicaci&oacute;n de Jes&uacute;s es de una gratuidad total. En sus obras y palabras no hay ning&uacute;n asomo de publicidad. Los &ldquo;influencers&rdquo; tienen un recorrido corto. Por eso renuevan constantemente sus p&aacute;ginas. La influencia de Jes&uacute;s es de largo recorrido, nunca pierde actualidad. Y, sobre todo, lo que Jes&uacute;s anuncia, a saber, un Dios de amor y misericordia que solo busca el bien de las personas, la salud de los enfermos, la alegr&iacute;a para los tristes, la justicia para los desheredados, no tiene nada que ver con lo que promueven los &ldquo;influencers&rdquo;.</p> <p>El reino que Jes&uacute;s anuncia tiene capacidad de transformar las vidas de quienes lo acogen, llega a lo profundo del coraz&oacute;n. As&iacute; se explica lo que ocurre en el evangelio de este domingo, la curaci&oacute;n del endemoniado. Sin entrar en especulaciones sobre qu&eacute; tipo de enfermedad ten&iacute;a esa persona, conviene situarse en el contexto de la teolog&iacute;a de la &eacute;poca, a saber: &ldquo;si est&aacute; enfermo, es porque alg&uacute;n pecado ha cometido&rdquo;. Una teolog&iacute;a as&iacute; es capaz de hacer perder la cabeza a la gente buena, sencilla, trabajadora, honrada. La autoridad de Jes&uacute;s libera de todos esos demonios que oprimen y deprimen, esos demonios producto de una teolog&iacute;a que presenta un Dios caprichoso y castigador.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 28 Jan 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jesus-tenia-poder-de-persuasion/Cuando abusan de su estado los preladoshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuando-abusan-de-su-estado-los-prelados/<p>Tom&aacute;s de Aquino dice que hay mayor perfecci&oacute;n en contemplar y dar a conocer lo contemplado, o sea, en orar, estudiar y meditar la Palabra de Dios y luego anunciar lo estudiado y orado, que si nos quedamos solo en la primera parte del binomio, o sea, si nos quedamos solo en la oraci&oacute;n. Orar es bueno y meritorio; pero orar y dar testimonio, por medio de la palabra y de la vida, es todav&iacute;a mejor. En uno de sus escritos, Tom&aacute;s de Aquino elogia a &ldquo;los prelados y los predicadores de la fe&rdquo;, diciendo que ellos alcanzan el m&aacute;s alto grado de perfecci&oacute;n cristiana, ya que tienen como especial encargo anunciar el Evangelio despu&eacute;s de haberlo orado y estudiado. Este elogio podr&iacute;a extenderse a todo cristiano, pues todos estamos llamados a ser testigos de la fe y a proclamarla con nuestras palabras.</p> <p>Lo que me interesa del escrito al que me estoy refiriendo es que Tom&aacute;s de Aquino, con una gran perspicacia, a&ntilde;ade que no quita fuerza a lo dicho el que algunos predicadores o prelados &ldquo;abusen&rdquo; de su estado y aspiren al cargo, no precisamente buscando el bien de la predicaci&oacute;n, sino el propio provecho, incluso econ&oacute;mico. Los que buscan el honor o el cargo eclesi&aacute;stico para su propio beneficio o su propio ego&iacute;smo, no desmerecen la bondad de los que cumplen con su misi&oacute;n apost&oacute;lica y se mantienen fieles a Dios.</p> <p>Importa recordar estas cosas, en unos tiempos como los nuestros, donde el abuso de poder o la corrupci&oacute;n no s&oacute;lo provoca esc&aacute;ndalo en creyentes y no creyentes, sino incluso, a veces, mucho des&aacute;nimo en los creyentes. El dem&eacute;rito de unos no es representativo de los m&eacute;ritos de tantos otros. No cabe duda de que los prelados deben buscar siempre la concordia y el buen entendimiento. Pero en todas partes hay excepciones; es lo propio de la condici&oacute;n humana. Una reflexi&oacute;n llena de fortaleza sobre estas excepciones la dijo una famosa v&iacute;ctima sobre sus victimarios: &ldquo;estos hombres no me van a ganar&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 25 Jan 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuando-abusan-de-su-estado-los-prelados/Domingo de la Palabra: lectores y predicadoreshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/domingo-de-la-palabra-lectores-y-predicadores/<p>El pr&oacute;ximo domingo, por indicaci&oacute;n del Papa Francisco, se celebra &ldquo;el domingo de la Palabra de Dios&rdquo;. Se trata de recordar a todos la importancia de la Sagrada Escritura para la vida cristiana y tambi&eacute;n la relaci&oacute;n que hay entre Palabra de Dios y liturgia. Pues por medio de las lecturas b&iacute;blicas proclamadas en la liturgia, Dios habla a su pueblo y Cristo mismo anuncia su Evangelio. La Escritura es el &oacute;rgano humano de la inmensa Palabra divina.</p> <p>Se comprende, pues, la importancia de tener buenos lectores de la Palabra de Dios. Un mal lector, adem&aacute;s de aburrir y cansar, obstaculiza que la Palabra llegue a los oyentes. Una palabra que no llega es una palabra in&uacute;til. Leer no es f&aacute;cil. Requiere preparaci&oacute;n, entrenamiento y, sobre todo, comprender lo que se lee, porque si el lector no comprende lo que lee, quiz&aacute;s pueda leer materialmente el texto escrito, pero lo har&aacute; sin la debida entonaci&oacute;n, sin guardar las pausas adecuadas, sin la pasi&oacute;n que requiere una lectura que anuncia buenas noticias.</p> <p>Las lecturas de la Eucarist&iacute;a no pueden encomendarse a cualquiera. El criterio para leer no es ser amigo del celebrante, o ser hermano del que recibe el sacramento del matrimonio. El criterio es ser un buen lector. A nadie se le ocurrir&iacute;a encomendar los cantos de la celebraci&oacute;n a una persona que no supiera cantar. Pues las lecturas no deben encomendarse a nadie que no sepa leer. Por este motivo existe en la Iglesia el ministerio del lector. Ministerio, o sea, un servicio lit&uacute;rgico para bien de la comunidad cristiana. Ministerio, o sea, se trata de que hay unos encargados competentes para realizar una determinada tarea.</p> <p>D&iacute;gase lo mismo de los predicadores de la Palabra. Tambi&eacute;n necesitan preparaci&oacute;n. Porque la homil&iacute;a es la prolongaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n de la Palabra que se ha le&iacute;do y proclamado. Tras la lectura por el buen lector, viene la predicaci&oacute;n por el buen predicador. Su misi&oacute;n es hacer ver a la asamblea que esta Palabra que acaba de o&iacute;r es decisiva para su vida, es una palabra que le interesa enormemente. Para poder convencer a los fieles de la importancia que tiene para sus vidas la Palabra o&iacute;da, el predicador tiene que estar previamente convencido de la importancia que tiene para &eacute;l mismo, para su propia vida.</p> <p>El predicador no es alguien que imparte una lecci&oacute;n o lee un texto que otros han preparado, sino alguien que comparte una experiencia espiritual, alguien que hace arder los corazones de los oyentes, expresando unos sentimientos comunes, una misma reacci&oacute;n ante la Palabra entre &eacute;l y el resto de la asamblea.</p> <p>Este domingo de la Palabra de Dios puede servir de est&iacute;mulo a los lectores y a los predicadores. Y quiz&aacute;s ser tambi&eacute;n un est&iacute;mulo para que las parroquias organicen cursillos para tener buenos lectores y la di&oacute;cesis cursillos para actualizar la formaci&oacute;n de sus predicadores.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 22 Jan 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/domingo-de-la-palabra-lectores-y-predicadores/¿Proyectar el futuro o vivir el presente?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/proyectar-el-futuro-o-vivir-el-presente/<p>Adivinar el futuro de la sociedad y de la Iglesia no es f&aacute;cil, porque las realidades concretas cambian de un d&iacute;a para otro. Pero, en l&iacute;neas generales, estoy convencido de que, al menos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, las cosas van a seguir m&aacute;s o menos igual. Cambiar&aacute;n los gobiernos, pero no cambiar&aacute;n las claves econ&oacute;micas que rigen esta sociedad. Solo podemos aspirar a un futuro mejor si cambiamos nosotros, si dejamos atr&aacute;s nuestros ego&iacute;smos y nos acogemos como hermanos, en l&iacute;nea con lo que ha dicho el Papa en su &uacute;ltima enc&iacute;clica. La fraternidad es la clave de todo futuro mejor.</p> <p>Lo que digo de la situaci&oacute;n social y pol&iacute;tica, vale tambi&eacute;n para la Iglesia. Yo no veo venir grandes cambios. El n&uacute;mero de creyentes &ldquo;practicantes&rdquo; (lo digo as&iacute; para que se me entienda, porque creyente y practicante es una tautolog&iacute;a: todo buen creyente es necesariamente practicante) est&aacute; estabilizado. Seguir&aacute; habiendo cl&eacute;rigos &ldquo;aprovechados&rdquo; (por decirlo de forma suave). Los ha habido siempre. Ahora estamos m&aacute;s informados y, por eso, o bien somos m&aacute;s cr&iacute;ticos o bien estamos m&aacute;s decepcionados. Y seguir&aacute; habiendo cristianos (religiosas, sacerdotes, laicos) coherentes, de los que se hablar&aacute; poco, pero que son los que en realidad hacen Iglesia.</p> <p>A nivel eclesial, de cara a los pr&oacute;ximos a&ntilde;os ser&iacute;a bueno un incremento de la sinodalidad. Me parece que el ambiente empieza a estar preparado para ello. Sinodalidad va m&aacute;s all&aacute; de preguntarse si los S&iacute;nodos convocados en distintas di&oacute;cesis y aplazados por la pandemia, siguen siendo necesarios. Sinodalidad es dinamismo de escucha en todos los &aacute;mbitos de la vida de la Iglesia, es buscar estructuras en las que todos los sujetos eclesiales puedan participar y ser escuchados. Sinodalidad es el modo de ser Iglesia, pueblo de Dios y comuni&oacute;n de hermanos. Sinodalidad que empieza por la vida parroquial, revalorizando el consejo pastoral y el consejo de asuntos econ&oacute;micos. Sinodalidad que supone escucha y di&aacute;logo para el discernimiento comunitario. &ldquo;El Pueblo de Dios en su totalidad es interpelado por su original vocaci&oacute;n sinodal&rdquo;, ha afirmado recientemente la comisi&oacute;n teol&oacute;gica internacional. Este camino sinodal abrir&iacute;a perspectivas de futuro, lograr&iacute;a mover a muchos cristianos un tanto pasivos e ilusionar&iacute;a a todos.</p> <p>Lamentar el pasado no es bueno. Hablar de futuro puede ser ilusorio. Importa el presente. Para el cristiano, importa descubrir en cada persona la presencia de Cristo que reclama nuestro amor, y en cada acontecimiento la oportunidad de construir el reino de Dios. Hace unos a&ntilde;os, un Papa pidi&oacute; perd&oacute;n por los pecados pasados de la Iglesia. A mi lo que me preocupa es que un Papa futuro tenga que pedir perd&oacute;n por los pecados presentes de la Iglesia.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 19 Jan 2021 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/proyectar-el-futuro-o-vivir-el-presente/