Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2026 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Sun, 24 May 2026 00:00:00 +020020Vida contemplativa, ¿por y para quién eres?https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/vida-contemplativa-por-y-para-quien-eres/ <![CDATA[ <p>El domingo de la Sant&iacute;sima Trinidad, la Iglesia espa&ntilde;ola celebra el llamado d&iacute;a &ldquo;pro orantibus&rdquo;, o sea, por la vida contemplativa. Lo de &ldquo;pro orantibus&rdquo;, aunque deber&iacute;a poder aplicarse a todo cristiano, pues se supone que todos rezamos, se dice especialmente de aquellas y aquellos que hacen de la oraci&oacute;n el eje de su toda su vida. Estamos hablando pues de monjas y monjes.</p> <p>Todas las jornadas tienen un lema. En 2026, el lema es: &ldquo;Vida contemplativa, &iquest;por qui&eacute;n eres?&rdquo;. La frase est&aacute; en sinton&iacute;a y continuidad con los lemas del Congreso de Vocaciones que tuvo lugar en febrero de 2025 y con el de la pasada jornada mundial de la Vida Consagrada: &ldquo;Vida consagrada, &iquest;para qui&eacute;n eres?&rdquo;. Por qui&eacute;n, para qui&eacute;n, dos modos de formular una misma pregunta que pueden iluminar toda la vida cristiana. Este &ldquo;qui&eacute;n&rdquo; es fundamental, pues la referencia de la vida contemplativa no es &ldquo;algo&rdquo;, un ideal o una causa que defender, sino un &ldquo;Alguien&rdquo;, el Dios personal revelado en Jesucristo y tambi&eacute;n las personas que forman la comunidad y las otras personas por las que oran monjes y monjas y con las que se solidarizan.</p> <p>En un mundo donde hay mucho individualismo, donde prima lo instrumental y lo utilitario, quiz&aacute;s alguno podr&iacute;a pensar que las buenas preguntas no son las del &ldquo;ser&rdquo; (por qui&eacute;n eres), sino las del &ldquo;hacer&rdquo;: &iquest;qu&eacute; haces?, &iquest;para qu&eacute; sirves?, &iquest;de verdad que la oraci&oacute;n sirve para algo? Desde luego, no sirve para que a uno le aumenten el sueldo o le den un mejor puesto de trabajo. Quiz&aacute;s podr&iacute;a servir para que un buen cristiano cobrara conciencia de que el dinero no lo es todo en la vida y de que, si uno tiene lo necesario para vivir, es bueno dar gracias a Dios por ello. Y tambi&eacute;n sirve para serenar la vida y encontrar esa paz que el mundo no puede dar.</p> <p>La tentaci&oacute;n de juzgar la vida contemplativa por criterios utilitarios es grande. En bastantes ocasiones, a las monjas se les hacen este tipo de preguntas: &iquest;a qu&eacute; hora os levant&aacute;is, a qu&eacute; hora os acost&aacute;is, ten&eacute;is televisi&oacute;n, en qu&eacute; trabaj&aacute;is? Las monjas y los monjes dedican su vida a buscar a Dios por medio de la oraci&oacute;n contemplativa. Porque la oraci&oacute;n, m&aacute;s que pedir, es cobrar conciencia del amor y la bondad de Dios, as&iacute; como de las maravillas que obra en mi vida, en la vida de los dem&aacute;s y en el mundo. Y darle gracias por ello. Orar es proclamar la grandeza del Se&ntilde;or y alegrarse de sus beneficios. A eso estamos todos llamados, porque en eso est&aacute; la vida. Monjas y monjes nos lo recuerdan.</p> <p>Junto con el verbo orar hay otros dos que definen la vida contemplativa: trabajar y leer. Trabajar, porque las y los contemplativos, como todo ser humano, deben ganarse el pan con el sudor de su frente. Y leer, sobre todo buena teolog&iacute;a, para conocer mejor al Amado y fundamentar la vida espiritual en la verdad revelada y no en emociones o sentimientos. La oraci&oacute;n se prolonga en la teolog&iacute;a y la buena teolog&iacute;a nos lleva a la oraci&oacute;n. &ldquo;Reza, trabaja y lee&rdquo; es una ampliaci&oacute;n del c&eacute;lebre lema benedictino &ldquo;ora et labora&rdquo;. En el equilibro entre estos aspectos (espiritualidad, trabajo y buena lectura), vividos en la fraternidad comunitaria, est&aacute; la clave de una vida mon&aacute;stica feliz: contemplar a un Dios Comuni&oacute;n de Amor y de Vida, que quiere para todos y cada uno un presente y un futuro lleno de amor y vida.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 24 May 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/vida-contemplativa-por-y-para-quien-eres/Todos hablan en todas las lenguashttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/todos-hablan-en-todas-las-lenguas/ <![CDATA[ <p>El a&ntilde;o lit&uacute;rgico se organiza en tres ciclos que rotan cada tres a&ntilde;os y de esta forma los que asisten a la eucarist&iacute;a dominical se enriquecen con la escucha de los textos m&aacute;s fundamentales de la Escritura. Pero hay un domingo en el que la primera lectura es la misma para los tres ciclos, el domingo de Pentecost&eacute;s. Esta primera lectura est&aacute; tomada del libro de los Hechos y en ella se narra c&oacute;mo nace la Iglesia. Nace cuando todos hablan en todas las lenguas y cada uno escucha a los Ap&oacute;stoles hablar en su propia lengua. Desde el primer momento, la Iglesia es universal. Qui&eacute;n hace posible esta universalidad, cuya expresi&oacute;n es el mutuo entendimiento, es el Esp&iacute;ritu Santo, que crea comprensi&oacute;n y abre fronteras.</p> <p>Se ha hecho notar, con raz&oacute;n, que Pentecost&eacute;s es la cara opuesta de Babel, &ldquo;donde todo el mundo era de un mismo lenguaje e id&eacute;nticas palabras&rdquo; (Gen 11,1). Hablando el mismo lenguaje se entendieron para enfrentarse con Yahv&eacute; y de este modo terminaron por no entenderse entre ellos, por separarse, yendo cada uno por su lado. El mal solo une aparentemente y termina siempre separando. Esta es una buena imagen de nuestra situaci&oacute;n. En nuestro mundo moderno, aunque no todos hablamos la misma lengua, tenemos muchos medios para comprender lo que decimos, pero no estamos unidos. Hay un exceso de individualismo y de b&uacute;squeda del propio provecho a costa de los dem&aacute;s. Eso ocurre tanto a niveles individuales como a niveles sociales y pol&iacute;ticos. El mundo est&aacute; en guerra. No es el Esp&iacute;ritu Santo el que inspira a los guerreros, sino el esp&iacute;ritu diab&oacute;lico. Mientras el Esp&iacute;ritu Santo da paz y alegr&iacute;a, el esp&iacute;ritu diab&oacute;lico separa y entristece.</p> <p>Cierto, tambi&eacute;n en nuestro mundo hay personas que buscan la paz y el entendimiento. Ellas, sean o no cristianas, est&aacute;n movidas, aunque no lo sepan, por el Esp&iacute;ritu Santo. Seg&uacute;n el relato de los Hechos, cuando los ap&oacute;stoles estaban reunidos en el mismo lugar, el Esp&iacute;ritu se hizo presente como un fuerte viento y como lenguas de fuego. El viento y el fuego del Esp&iacute;ritu no son destructores, sino fortalecedores y creadores. El viento es el aliento de Dios; el fuego es purificador. Uno y otro empujan a los disc&iacute;pulos a salir del lugar en donde est&aacute;n para dar testimonio de Jes&uacute;s, crear comuni&oacute;n y fortalecer la unidad: &ldquo;pues todos nosotros, jud&iacute;os y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Esp&iacute;ritu, para formar un solo cuerpo&rdquo; (1 Cor 12,13).</p> <p>El Esp&iacute;ritu no sabe de preferencias ling&uuml;&iacute;sticas o de prioridades nacionales. Solo sabe de amor, paz, alegr&iacute;a y encuentro. Un buen cat&oacute;lico habla todas las lenguas, o sea, se entiende con todo el mundo. Y para &eacute;l no existen las fronteras. Pues la Iglesia cat&oacute;lica es sacramento de unidad, o sea, signo de aquello a lo que toda la humanidad est&aacute; llamada.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 21 May 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/todos-hablan-en-todas-las-lenguas/¿Qué tienen en común sexualidad y sábado?https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/que-tienen-en-comun-sexualidad-y-sabado/ <![CDATA[ <p>Los dos primeros cap&iacute;tulos de la Biblia nos relatan, en un lenguaje po&eacute;tico, la obra creadora de Dios que culmina el sexto d&iacute;a con la creaci&oacute;n del ser humano a su imagen y semejanza. Despu&eacute;s de crear, por su Palabra, los cielos y la tierra, el mundo animal y el mundo vegetal, parece como si Dios deliberara consigo mismo antes de crear al ser humano. De hablar en primera persona del singular, Dios pasa a hablar en primera persona del plural: &ldquo;hagamos al ser humano&rdquo;. Y este Dios que habla en plural crea un ser humano que es plural. Por eso no le encarga en singular que &ldquo;mande&rdquo; sobre los peces, las aves y las bestias, sino que &ldquo;manden&rdquo;. E inmediatamente queda claro el motivo de este plural: creo al ser humano a imagen suya, macho y hembra los creo (Gen 1,27).</p> <p>La persona en singular no existe. Solo existe en relaci&oacute;n. La diferencia sexual es la primera expresi&oacute;n de que estamos hechos el uno para el otro, de que somos seres relacionales, y que solo en el encuentro con el otro nos encontramos a nosotros mismos. La diferencia sexual es el prototipo biol&oacute;gico de una verdad de amplio alcance: el hombre es un ser social y no puede desplegar sus cualidades sin relacionarse con los dem&aacute;s. El ser humano solo realiza su car&aacute;cter de imagen de Dios y, por tanto, solo encuentra su propia plenitud, cuando vive en comuni&oacute;n con sus semejantes y los reconoce como hermanos. La fraternidad humana, el hecho de que estamos hechos los unos para los otros, encuentra su primera expresi&oacute;n en la entrega del var&oacute;n a lo mujer y en el hecho de que ambos son el uno para el otro la &uacute;nica &ldquo;ayuda adecuada&rdquo; (Gen 2,19).</p> <p>En este relato de la creaci&oacute;n hay otro detalle muy interesante: el ser humano fue creado el d&iacute;a sexto. Cuando todo estaba ya hecho, cuando no hab&iacute;a nada que hacer, entonces, el d&iacute;a sexto aparece el hombre, en funci&oacute;n del d&iacute;a s&eacute;ptimo, que es el d&iacute;a del descanso de Dios (Gen 2,2-3). Reci&eacute;n venido al ser, el hombre no se encuentra con el agobio del trabajo, sino con el gozo del descanso, con la posibilidad de entrar en el s&aacute;bado, en el &aacute;mbito de la celebraci&oacute;n festiva de su relaci&oacute;n con Dios. El reposo del s&aacute;bado revela al hombre que la salvaci&oacute;n no est&aacute; en la obra de sus manos, sino en el abandonarse a Dios. El s&aacute;bado las manos deben estar desocupadas, para mejor unirse con Dios, para abrazarle.</p> <p>El sexo y el s&aacute;bado son para que nos volvamos hacia el otro, para que no pensemos que por nosotros mismos lo somos todo. No somos los due&ntilde;os de nuestra vida, no somos dioses. Solo nos encontramos cuando nos abrimos al hermano y nos abrimos a Dios. El sexo y el s&aacute;bado revelan la imagen de Dios. Los dos abren a otro, el sexo a lo que nos une a la tierra, el s&aacute;bado a lo que nos une al cielo. No somos humanos, &ldquo;Hombres&rdquo; (var&oacute;n y mujer) completos m&aacute;s que en comuni&oacute;n con los hermanos y en comuni&oacute;n con Dios. Por nosotros mismos no podemos nada. En relaci&oacute;n podemos todo. Por nosotros mismos solo encontramos la soledad y el vac&iacute;o. En relaci&oacute;n encontramos el amor que llena nuestra vida de sentido.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 17 May 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/que-tienen-en-comun-sexualidad-y-sabado/Paradojas de la Ascensiónhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/paradojas-de-la-ascension/ <![CDATA[ <p>San Agust&iacute;n hace notar algunas de las paradojas que comporta el misterio de la Ascensi&oacute;n. La Ascensi&oacute;n implica que Jes&uacute;s deja esta tierra para subir al cielo. Y, sin embargo, nota el santo, &ldquo;como &eacute;l ascendi&oacute; sin alejarse de nosotros, nosotros estamos ya all&iacute; con &eacute;l&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo es posible estar con Jes&uacute;s en el cielo cuando todav&iacute;a estamos en la tierra? Agust&iacute;n resuelve el dilema diciendo que &ldquo;estamos ya all&iacute; con &eacute;l, a&uacute;n cuando todav&iacute;a no se haya realizado en nuestro cuerpo lo que nos ha sido prometido&rdquo;. O sea, estamos ya en el cielo con Jes&uacute;s en esperanza, porque la promesa de alg&uacute;n modo anticipa ya lo prometido.</p> <p>Otra paradoja: &ldquo;&Eacute;l ha sido elevado ya a lo m&aacute;s alto de los cielos; sin embargo, contin&uacute;a sufriendo en la tierra a trav&eacute;s de las fatigas que experimentan sus miembros&rdquo;. Jes&uacute;s desde el cielo sufre en cada persona que sufre, porque est&aacute; presente sacramentalmente en todo ser humano, sobre todo en el peque&ntilde;o y en el desvalido. Al respecto, san Agust&iacute;n recuerda el texto de Mt 25,35: &ldquo;tuve hambre y me dist&eacute;is de comer&rdquo;. En el hambriento est&aacute; presente el Se&ntilde;or Jes&uacute;s.</p> <p>Tercera paradoja: &ldquo;&eacute;l est&aacute; all&iacute; (en los cielos), pero contin&uacute;a estando con nosotros; asimismo, nosotros, estando aqu&iacute;, estamos tambi&eacute;n con &eacute;l all&iacute;&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo es esto posible? Porque la fe, la esperanza y la caridad son las tres actitudes que, ya en este mundo, nos unen directamente con Dios. Si esto es as&iacute;, por la fe, la esperanza y la caridad estamos ya participando de la vida futura, y el Dios del cielo se hace presente en cada creyente. Aclara el santo: &ldquo;&eacute;l est&aacute; con nosotros por su divinidad, su poder y su amor; nosotros, en cambio, aunque no podemos realizar esto como &eacute;l por la divinidad, lo podemos sin embargo por el amor hacia &eacute;l&rdquo;.</p> <p>Nueva paradoja: &ldquo;&Eacute;l, cuando baj&oacute; a nosotros, no dej&oacute; el cielo; tampoco nos ha dejado a nosotros, al volver al cielo&rdquo;. Esto es as&iacute;, explica el santo, en raz&oacute;n de la unidad que existe entre &eacute;l, nuestra cabeza, y nosotros, su cuerpo. Y recuerda que san Pablo afirma que Cristo es la cabeza de un cuerpo con muchos miembros, que somos nosotros. La cabeza no puede estar separada del cuerpo. &ldquo;La unidad de todo el cuerpo pide que &eacute;ste no sea separado de su cabeza&rdquo;, remacha Agust&iacute;n. Y concluye: &ldquo;baj&oacute; del cielo por su misericordia, pero ya no subi&oacute; &eacute;l solo, puesto que nosotros subimos tambi&eacute;n con &eacute;l por la gracia&rdquo;.</p> <p>Estas paradojas nos llevan a una conclusi&oacute;n: la Ascensi&oacute;n no aleja a Cristo de este mundo. Sigue estando con nosotros de muchas maneras (en su Palabra, en los sacramentos, en el pr&oacute;jimo necesitado), distintas de su modo de estar mientras anunciaba por los caminos de Galilea el Reino de Dios, pero no menos reales. En su Ascensi&oacute;n, Cristo abre el camino por donde tambi&eacute;n nosotros estamos llamados a ir al cielo. Y en el cielo nos tiene muy presentes, record&aacute;ndonos en todo instante, por medio de su permanente oraci&oacute;n por nosotros, pues como dice la liturgia en uno de sus prefacios, &ldquo;habiendo entrado una vez para siempre en el santuario del cielo, ahora intercede por nosotros, como mediador que asegura la perenne efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu&rdquo;.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 14 May 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/paradojas-de-la-ascension/Tiempo pascual, tiempo de confirmacioneshttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/tiempo-pascual-tiempo-de-confirmaciones/ <![CDATA[ <p>El tiempo de Pascua suele ser un tiempo propicio para organizar primeras comuniones. Tambi&eacute;n es un tiempo propicio para confirmaciones. De hecho, en estos meses de abril y mayo, yo mismo he administrado en distintos lugares el sacramento de la confirmaci&oacute;n. Incluso he tenido ocasi&oacute;n de administrar a algunos adultos los tres sacramentos de la iniciaci&oacute;n cristiana.</p> <p>La confirmaci&oacute;n, como su mismo nombre indica, es una confirmaci&oacute;n del bautismo, con ella se recibe la plenitud de la gracia bautismal, aunque tambi&eacute;n es algo m&aacute;s: en ella se recibe el don del Esp&iacute;ritu Santo. Por eso, en el caso del bautismo de adultos se administran en la misma ceremonia los dos sacramentos, o mejor los tres: bautismo, confirmaci&oacute;n y eucarist&iacute;a. En el bautismo de ni&ntilde;os no tiene sentido ir m&aacute;s all&aacute; del bautismo, a la espera de que el ni&ntilde;o pueda decir con toda conciencia y responsabilidad que quiere confirmarse y, entonces, es un buen momento para ratificar personalmente la profesi&oacute;n de fe que en su nombre hicieron los padres y padrinos en el momento de su bautismo.</p> <p>Quiero con eso dejar claro que el bautismo de ni&ntilde;os tiene su sentido. No vale el argumento: &ldquo;ya se bautizar&aacute;n cuando sean mayores y lo pidan personalmente&rdquo;. De la misma forma que los padres toman decisiones que ser&aacute;n importantes para la vida del ni&ntilde;o, como por ejemplo, en que colegio estudiar, que lengua ense&ntilde;arle, que vacunas administrarle, tambi&eacute;n son responsables de tomar decisiones que ser&aacute;n importantes para su vida religiosa: no es lo mismo educar a un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a como miembro de una comunidad cristiana de personas que quieren vivir a fondo el Evangelio y seguir a Jes&uacute;s, que educarle fuera de esta comunidad, recibiendo otras influencias, algunas incluso poco convenientes.</p> <p>La ratificaci&oacute;n personal de la fe bautismal la hace el joven en el momento de la confirmaci&oacute;n. All&iacute;, en primera persona del singular, afirma que quiere renunciar al pecado y que cree en el Dios que Jes&uacute;s revela como Padre y nos env&iacute;a su Esp&iacute;ritu de amor. Porque nadie puede creer por mi, ni siquiera la Iglesia. La fe es un acto personal e intransferible, del que solo yo soy responsable. Otros pueden ayudarme a vivir mi fe, a consolidarla, pero no pueden creer por mi. El responsable soy yo.</p> <p>La confirmaci&oacute;n confiere profundidad y eficacia a la gracia bautismal, nos introduce m&aacute;s profundamente en la filiaci&oacute;n divina, nos une m&aacute;s firmemente a Cristo, hace m&aacute;s perfecto nuestro v&iacute;nculo con la Iglesia y, finalmente, nos confiere la fuerza especial del Esp&iacute;ritu Santo para difundir y defender la fe con nuestras palabras y nuestras obras, y ser as&iacute; testigos valientes y cre&iacute;bles de Jesucristo.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 10 May 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/tiempo-pascual-tiempo-de-confirmaciones/Dar razones de la esperanzahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/dar-razones-de-la-esperanza/ <![CDATA[ <p>La liturgia del sexto domingo de Pascua nos ofrece una lectura de la primera carta del ap&oacute;stol Pedro en la que se exhorta a todos los cristianos a estar siempre dispuestos para dar explicaciones a todo el que nos pida razones de nuestra esperanza. El contexto en el que el autor de la carta hace esta exhortaci&oacute;n es de persecuci&oacute;n y de martirio. En los momentos de prueba y de dificultad, los cristianos debemos estar dispuestos a dar un testimonio valiente de nuestra fe. Pero, a&ntilde;ade inmediatamente el ap&oacute;stol, eso no puede hacerse de cualquier manera.</p> <p>El creyente est&aacute; dispuesto a dar razones de su esperanza, pero &iexcl;no de forma triunfalista!, sino &ldquo;con buenos modos y respeto&rdquo; (1 Pe 3,16), es decir, nunca siendo violentos. Pues el creyente sigue las huellas de Cristo: &ldquo;cuando le insultaban no devolv&iacute;a el insulto, en su pasi&oacute;n no profer&iacute;a amenazas&rdquo; (1 Pe 2,21-24). Tampoco el creyente devuelve mal por mal ni insulto por insulto; al contrario, &ldquo;responde con una bendici&oacute;n&rdquo; (1 Pe 3,9). Y si tiene que proclamar el mensaje, &ldquo;insistiendo a tiempo y a destiempo&rdquo; (2 Tim 4,2), o sea, oportuna e inoportunamente, en los momentos f&aacute;ciles y dif&iacute;ciles, no puede hacerlo de cualquier modo, sino con toda comprensi&oacute;n y pedagog&iacute;a, sin perder nunca el control, &ldquo;soportando lo adverso&rdquo; (2 Tim 4,3.5). La fe cristiana no se impone, se propone. No emplea los trucos de la publicidad. La mansedumbre y la bondad son esenciales a la fe cristiana.</p> <p>Las explicaciones de las que habla nuestro texto, tambi&eacute;n podr&iacute;an traducirse por &ldquo;dar respuesta&rdquo;. La palabra griega original es &ldquo;apolog&iacute;a&rdquo;. Apolog&iacute;a es el discurso que el buen abogado hace ante el tribunal para defender a su cliente. El cristiano, al dar explicaciones de su fe, debe hacerlo con una exposici&oacute;n inteligente e inteligible. Porque si no se le entiende las explicaciones no sirven de nada, y si no son inteligentes, o sea, buenas, atractivas, bien razonadas y explicadas, entonces no convencen. Los cristianos debemos estar preparados. No se trata solo de decir lo que creemos, sino por qu&eacute; creemos, c&oacute;mo creemos, qu&eacute; sentido y qu&eacute; consecuencias tiene eso que creemos. La fe cristiana pretende que en ella se decide la vida del ser humano, pues el que crea se salvar&aacute;. Si esto es as&iacute;, su presentaci&oacute;n debe causar alg&uacute;n impacto, suscitar alg&uacute;n inter&eacute;s, remover las fibras del alma, despertar deseos de mejor conocer.</p> <p>Finalmente, el texto habla de dar razones no solo de la fe, sino de la esperanza. Fe y esperanza van siempre unidas. Pero la esperanza se refiere a la fe realizada en el futuro. Esperamos lo que creemos. La esperanza responde a la pregunta sobre el sentido de la vida. Porque la vida tiene sentido, los cristianos viven de forma distinta. Esta nueva forma de vivir es lo que, al final, resulta ser lo m&aacute;s convincente. Vivimos de esta forma (en el amor, el perd&oacute;n y la solidaridad) porque creemos en Dios que es amor, perd&oacute;n y comuni&oacute;n.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 07 May 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/dar-razones-de-la-esperanza/Mes de mayo dedicado a Maríahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/mes-de-mayo-dedicado-a-maria/ <![CDATA[ <p>Los cat&oacute;licos y los anglicanos dedican el mes de mayo a la Virgen Mar&iacute;a. Hay precedentes culturales de la relaci&oacute;n entre el mes de mayo y las realidades divinas. El mes de mayo toma su nombre de la diosa romana Maia, diosa de la primavera y de la fertilidad. En Grecia, el mes de mayo estaba dedicado a la diosa Artemisa, diosa de la fecundidad. Algo parecido suced&iacute;a en la antigua Roma: el mes de mayo estaba dedicado a la diosa Flora, diosa de la vegetaci&oacute;n. Mayo es un mes eminentemente primaveral. En el hemisferio norte empieza la primavera y la naturaleza se muestra fecunda. Por eso tambi&eacute;n se habla de mayo como mes de las flores.</p> <p>En la Edad Media los cristianos empezaron a asociar este mes con la Virgen Mar&iacute;a. Como en otras ocasiones fueron las &oacute;rdenes religiosas las que fomentaron esta asociaci&oacute;n. Dominicos y franciscanos promovieron esta devoci&oacute;n en Italia, erigiendo en este mes altares a la Virgen. Los jesuitas, a finales del siglo XVIII, la difundieron en sus misiones. Los &uacute;ltimos Papas, sobre todo Juan Pablo II y Francisco, tambi&eacute;n han valorado esta devoci&oacute;n. Durante este mes se celebran algunas fiestas marianas importantes: el 13 de mayo es la Virgen de F&aacute;tima, el 31 de mayo se celebra la visitaci&oacute;n de la Virgen a su parienta Isabel, cerrando as&iacute; el mes dedicado a Mar&iacute;a; y el lunes siguiente a la solemnidad de Pentecost&eacute;s, la Iglesia celebra la fiesta de la Virgen Mar&iacute;a, Madre de la Iglesia, fiesta creada por el Papa Francisco.</p> <p>Quiz&aacute;s ser&iacute;a bueno que durante es mes se recuperase, all&iacute; donde se ha perdido, sobre todo en el &aacute;mbito familiar y de las comunidades religiosas, el rezo del santo rosario, oraci&oacute;n en la que vamos repasando los distintos misterios de la vida de Jes&uacute;s, en compa&ntilde;&iacute;a de Mar&iacute;a, oraci&oacute;n que Pablo VI calific&oacute; de &ldquo;s&iacute;ntesis de todo el evangelio&rdquo;. Podemos orar con Mar&iacute;a y orarle a ella, sabiendo que ella siempre nos orienta a Cristo. Y el que no tiene esto claro, ni sabe rezar ni tiene devoci&oacute;n a Mar&iacute;a. Las flores de mayo y la eclosi&oacute;n de la primavera pueden ser una buena ocasi&oacute;n para honrar a la Virgen Mar&iacute;a, pero sin olvidar que ella nos orienta a otra realidad mucho mayor. Por eso es oportuno recordar las palabras que Mar&iacute;a dijo en Can&aacute; a los sirvientes de la boda, referidas a Jes&uacute;s: &ldquo;haced lo que &eacute;l os diga&rdquo;. Si mayo es pretexto para honrar a Mar&iacute;a, Mar&iacute;a es camino seguro para encontrar al &uacute;nico Salvador. Si no terminamos en Jes&uacute;s no hay cristianismo que valga.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 03 May 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/mes-de-mayo-dedicado-a-maria/Yo soy el camino que conduce a la vidahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/yo-soy-el-camino-que-conduce-a-la-vida/ <![CDATA[ <p>En el quinto domingo de Pascua volvemos a encontrarnos con la expresi&oacute;n &ldquo;Yo soy&rdquo;, que Jes&uacute;s dice de s&iacute; mismo. A la pregunta de Tom&aacute;s, que bien puede ser la pregunta de todo cristiano e incluso de toda persona de bien, a saber, cu&aacute;l es el camino correcto que debe seguir, Jes&uacute;s responde: &ldquo;Yo soy el camino&rdquo;. El camino conduce a alguna parte, y est&aacute; para ser recorrido. La pregunta que se suscita es: si Jes&uacute;s es el camino, &iquest;c&oacute;mo puede recorrerse este camino, como se recorre una persona? Mediante el seguimiento. Siguiendo a Jes&uacute;s recorremos el mismo camino que &eacute;l abre.</p> <p>El seguimiento de Cristo es posible porque est&aacute; a nuestro alcance, a nuestro nivel, porque es un camino plenamente humano. La humanidad de Cristo es la que hace posible el seguimiento. Si olvidamos la realidad humana de Jes&uacute;s y pretendemos que su camino es divino, f&aacute;cilmente concluiremos que lo suyo es irrepetible y que a nosotros no se nos puede exigir vivir como &eacute;l vivi&oacute;. Ahora bien, si su camino es humano, si Jes&uacute;s lo recorre en las mismas condiciones, con similares dificultades, id&eacute;nticas tentaciones y parecidas ilusiones que las nuestras, eso significa que se puede recorrer, que estamos ante algo que puede ser nuestro porque est&aacute; a nuestro nivel. Dec&iacute;a San Hip&oacute;lito: &ldquo;Sabemos que se hizo hombre de nuestra misma condici&oacute;n, porque, si no hubiera sido as&iacute;, ser&iacute;a in&uacute;til que luego nos prescribiera imitarle como maestro. Porque, si este hombre hubiera sido de otra naturaleza, &iquest;c&oacute;mo habr&iacute;a de ordenarme las mismas cosas que &eacute;l hace, a m&iacute;, d&eacute;bil por nacimiento, y c&oacute;mo ser&iacute;a entonces bueno y justo?&rdquo;.</p> <p>Jes&uacute;s, tras decir que es el Camino, a&ntilde;ade que es tambi&eacute;n &ldquo;la Verdad y la Vida&rdquo;. A este respecto San Agust&iacute;n y Santo Tom&aacute;s de Aquino notaban que en Cristo se unen el camino y el t&eacute;rmino del camino: &ldquo;&iquest;Quieres saber por d&oacute;nde has de ir? Oye que el Se&ntilde;or dice primero: <em>Yo soy el camino</em>. Antes de decirte a donde, te dijo por donde: Yo soy el camino. &iquest;Y a d&oacute;nde lleva el camino? <em>A la verdad y a la vida</em>. Primero dijo por donde ten&iacute;as que ir, y luego a donde. <em>Yo soy el camino, y la verdad, y la vida</em>. Permaneciendo junto al Padre, es la verdad y la vida; al vestirse de carne, se hace camino&rdquo; (San Agust&iacute;n). &ldquo;Es el camino seg&uacute;n su humanidad, el t&eacute;rmino seg&uacute;n su divinidad. En este sentido, en cuanto hombre, dice: <em>Yo soy el camino</em>&rdquo;, precisaba Tom&aacute;s de Aquino.</p> <p>En esta l&iacute;nea, el Concilio Vaticano II, tras afirmar que con su encarnaci&oacute;n el Hijo de Dios se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, y as&iacute; nos dio ejemplo para seguir sus pasos, a&ntilde;ade que &ldquo;adem&aacute;s, abri&oacute; el camino, con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren nuevo sentido&rdquo;. Siguiendo el camino de Jes&uacute;s, se puede vivir sin miedo a la vida y sin miedo a la muerte. Y de esta forma tenemos ya vida eterna, viviendo en la esperanza de resucitar en el mundo futuro (cf. Jn 6,40.54).</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 30 Apr 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/yo-soy-el-camino-que-conduce-a-la-vida/Vicios a propósito de la verdadhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/vicios-a-proposito-de-la-verdad/ <![CDATA[ <p>Da la sensaci&oacute;n de que, salvo en el campo de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, la pregunta por la verdad ha desaparecido de nuestro mundo. No es una de nuestras preocupaciones. Incluso en el campo de la ciencia, la cuesti&oacute;n de la verdad ha quedado reducida a una concepci&oacute;n puramente instrumental y utilitarista: &iquest;para qu&eacute; va a servir esta investigaci&oacute;n?, &iquest;cu&aacute;nto me van a pagar por ella?, &iquest;qui&eacute;n est&aacute; interesado en ella?</p> <p>Hoy vivimos en un mundo cada vez m&aacute;s individualista. El individualismo nos invade, nos condiciona, conforma nuestra mentalidad. Al individualista solo le interesa lo que le resulta placentero o agradable. Y lo agradable es muy superficial, no acepta sacrificios, busca resultados r&aacute;pidos e inmediatos. Vive de apariencia. Por eso, el criterio de valor de una fotograf&iacute;a o de una opini&oacute;n es el &ldquo;me gusta&rdquo;. Seg&uacute;n la cantidad de &ldquo;me gusta&rdquo; que consigue uno en sus publicaciones en internet, se dir&iacute;a que lo publicado es m&aacute;s aut&eacute;ntico. El &ldquo;me gusta&rdquo; se ha convertido en criterio de verdad y en criterio de personalidad.</p> <p>Relacionado con el &ldquo;me gusta&rdquo; est&aacute; el: &ldquo;yo lo veo as&iacute;&rdquo;. Esta suele ser muchas veces la respuesta del que no tiene argumentos para defender una determinada tesis. Muchas personas se conforman con su propia verdad, importando poco que esta verdad propia y subjetiva est&eacute; bien fundamentada. El &ldquo;yo lo veo as&iacute;&rdquo; tiene una aplicaci&oacute;n en el terreno religioso que puede ser peligrosa. Es la postura del que ante la lectura de un texto b&iacute;blico ofrece una reacci&oacute;n de este estilo: &ldquo;a mi me dice&rdquo;. Pero cuando se trata de la escucha de la Palabra de Dios, la cuesti&oacute;n primera no es &ldquo;lo que a mi me dice&rdquo;, sino lo que ella dice. Solo si me entero bien de lo que dice la Palabra, podremos pasar a un segundo momento que, en todo caso deber&aacute; estar en consonancia con lo que dice la Palabra, a saber, qu&eacute; me dice a mi la Palabra, a qu&eacute; llama.</p> <p>Otra variante religiosa del &ldquo;yo lo veo as&iacute;&rdquo; es cuando consideramos la piedad como criterio de verdad. Esto suele ocurrir a prop&oacute;sito de determinadas devociones a im&aacute;genes o advocaciones, sobre todo marianas. Pero la piedad no es criterio de verdad; es la verdad lo que debe ser criterio de la piedad. En uno de sus Sermones universitarios, John Enry Newman se refiere a &ldquo;aquellos que se dejan llevar de un sentimentalismo religioso, donde la imaginaci&oacute;n y los sentimientos ocupan el lugar que le corresponder&iacute;a a la Palabra de Dios&rdquo;. Una piedad sin teolog&iacute;a, o una piedad no purificada, puede cegarnos y confundirnos.</p> <p>Un &uacute;ltimo malentendido a prop&oacute;sito de la verdad que influye negativamente en su valoraci&oacute;n es asociarla al dogmatismo, el fundamentalismo, la violencia, la cruzada, la intolerancia. En nombre de la verdad se ha llegado a posiciones inquisitoriales que han llevado incluso a la muerte a los herejes, considerados enemigos de la verdad. Mientras el dogma es una proposici&oacute;n cierta desde el punto de vista de la fe, el dogmatismo es un estado de &aacute;nimo, un modo de vivir la relaci&oacute;n con la verdad caracterizado por la pretensi&oacute;n de lo exclusivo y lo excluyente. Dogm&aacute;tico no es el que cree en la verdad, sino el que se cree en posesi&oacute;n exclusiva de la verdad y la utiliza como arma arrojadiza contra los dem&aacute;s. M&aacute;s que absolutizar la verdad, el dogm&aacute;tico se absolutiza a s&iacute; mismo y a sus ideas. La verdad no tiene due&ntilde;os, sino humildes servidores. Se puede morir por la verdad, pero no matar por ella. El dogm&aacute;tico confunde lo seguro con lo visceral, cree que la fuerza de una convicci&oacute;n depende de la violencia con la que se propone.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 26 Apr 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/vicios-a-proposito-de-la-verdad/Yo soy la puertahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/yo-soy-la-puerta/ <![CDATA[ <p>&ldquo;Yo soy&rdquo;, traducci&oacute;n del hebreo Yahv&eacute;, es el modo como Dios se revela a Mois&eacute;s (Ex 3,14). Este &ldquo;yo soy&rdquo; hay que entenderlo en un sentido activo y din&aacute;mico: yo soy el que siempre est&aacute; presente, el &uacute;nico salvador, el que existe y act&uacute;a en favor de Israel. Jes&uacute;s utiliza la expresi&oacute;n &ldquo;Yo soy&rdquo; identific&aacute;ndose con el nombre divino del Antiguo Testamento: &ldquo;Antes de que Abraham existiera, Yo soy&rdquo; (Jn 8,58), dice Jes&uacute;s a los jud&iacute;os, que ven en esta identificaci&oacute;n una blasfemia, hasta el punto de que tras esta declaraci&oacute;n de Jes&uacute;s &ldquo;tomaron piedras para tir&aacute;rselas&rdquo; (Jn 8,59).</p> <p>En muchas ocasiones Jes&uacute;s especifica el &ldquo;yo soy&rdquo; con calificativos salv&iacute;ficos: yo soy el pan de vida, el agua viva, la luz del mundo, el buen pastor, el camino, la verdad, la vida y la resurrecci&oacute;n. Quiz&aacute;s uno de los calificativos menos conocidos lo escucharemos en el evangelio de este pr&oacute;ximo domingo: &ldquo;Yo soy la puerta&rdquo;, t&iacute;tulo tan interesante como los otros. La puerta abierta permite entrar y salir, permite la libre circulaci&oacute;n, expresa la acogida. La puerta cerrada protege. Por eso, en la antig&uuml;edad las ciudades ten&iacute;an puertas que, al cerrarlas, garantizaban la seguridad de sus habitantes. En este sentido dice Jn 20,19, que los ap&oacute;stoles estaban en un lugar con las puertas cerradas, por miedo a los jud&iacute;os; y a&ntilde;ade que Jes&uacute;s resucitado tiene poder para atravesar todas las puertas cerradas y hacerse presente en medio de nuestros miedos.</p> <p>En el libro de los salmos aparece con frecuencia el tema de la puerta. Yahv&eacute; ama las puertas de Si&oacute;n (Sal 87), que &eacute;l mismo ha consolidado (Sal 147,13). El peregrino que va a Jerusal&eacute;n se alegra cuando sus pies pisan los umbrales de la ciudad (Sal 122) y, sobre todo, cuando pisa el umbral de la Casa de Dios (Sal 84). Entonces puede cantar: &ldquo;Aqu&iacute; est&aacute; la puerta de Yahv&eacute;, los justos entrar&aacute;n por ella&rdquo; (Sal 118,9-20). El justo entra por donde en otro tiempo entr&oacute; el rey de la gloria (Sal 24,7).</p> <p>Todo esto encuentra su realizaci&oacute;n acabada en Jes&uacute;s. En su bautismo se abre el cielo (Mt 3,16), y as&iacute; &eacute;l se convierte en la puerta que introduce en la salvaci&oacute;n, pues quien entra por ella encuentra buenos pastos, o sea, los alimentos divinos (Jn 10,9). &ldquo;Por &eacute;l tenemos libre acceso al Padre&rdquo; (Ef 2,18). &Eacute;l es la puerta, y est&aacute; llamando a nuestra puerta, para entrar en nuestra casa y convertirla en su casa (Ap 3,20). Como muy bien dice uno de los prefacios de este tiempo de Pascua, &ldquo;por Cristo se abren a los fieles las puertas del reino de los cielos, porque en su gloriosa resurrecci&oacute;n hemos resucitado todos&rdquo;. La resurrecci&oacute;n no es solo un acontecimiento que concierne a Jes&uacute;s, sino que nos concierne a nosotros, pues &eacute;l ha resucitado como &ldquo;primicia&rdquo; (1 Cor 15,20-23), o sea, como el primero de una larga lista de hermanos.</p> <p>La puerta, que es Cristo, introduce en el reino de la &ldquo;vida abundante&rdquo;, de la vida en la que hay suficiente pan y alegr&iacute;a para todos, porque el pan y la alegr&iacute;a desbordan por todas partes. Cristo es la puerta de la esperanza, &ldquo;la puerta Hermosa&rdquo; (Hech 3,2), que introduce en &ldquo;las muchas moradas de la casa del Padre&rdquo; (Jn 14,2), la &uacute;nica puerta correcta, la entrada en la felicidad.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 23 Apr 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/yo-soy-la-puerta/La fe cristiana se realiza en un encuentrohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-fe-cristiana-se-realiza-en-un-encuentro/ <![CDATA[ <p>La fe religiosa, antes que un conocimiento de verdades que no se ven, hay que entenderla como un compromiso del hombre entero con la &uacute;nica Verdad, el Dios vivo que nos sale al encuentro en Jesucristo. M&aacute;s que un tener, un saber o un poseer, la fe es un &ldquo;ser pose&iacute;do&rdquo;, un &ldquo;ser apresado por Cristo Jes&uacute;s&rdquo; (Flp 3,12). La fe cristiana no se realiza en un saber, sino en un encuentro, pues la fe es un acto relacional. Este encuentro no excluye el conocimiento y la tradici&oacute;n doctrinal, sino que lo integra: la fe en la persona supone la fe en la palabra que dice la persona. Entendida as&iacute;, la fe cristiana es una experiencia y una vida, un participar de la vida del Dios que se nos da: el que cree en el Hijo tendr&aacute; la vida eterna (Jn 3,16; cf. 11,25; 20,31).</p> <p>En esta concepci&oacute;n de la fe como encuentro subyace un dato teol&oacute;gico importante, a saber: la fe y el amor est&aacute;n constitutivamente implicados. La fe en Dios culmina en el amor a Dios. Amor y fe son inseparables, tanto en el plano antropol&oacute;gico como teol&oacute;gico. La fe, como el amor, es un asunto de decisi&oacute;n, y no de pruebas. El amor, como la fe, es una cuesti&oacute;n de confianza, no de evidencias. El amor presupone la confianza en el otro y la fidelidad del otro; por su parte, la confianza es el clima m&aacute;s propicio para el amor. Amor y confianza se sostienen mutuamente. Hasta el punto de que la calidad de nuestra fe condiciona la calidad de nuestro amor.</p> <p>Si el amor presupone la fe, la fe tiende hacia el amor y culmina en el amor. En esta l&iacute;nea Tom&aacute;s de Aquino afirmaba que la caridad es la forma de todas las virtudes. Teol&oacute;gicamente la caridad, el amor a Dios, es el culmen, el t&eacute;rmino, lo que da sentido a la fe. En efecto, una fe sin caridad ser&iacute;a una creencia, un acto del entendimiento que cree que Dios existe, pero sin amarle; una fe, pues, parecida a la de los demonios, de los que se dice que creen y tiemblan (Stg 2,19). Si nos quedamos en esta fe diab&oacute;lica, la de los que se limitan a decir: &ldquo;Se&ntilde;or, Se&ntilde;or&rdquo; (Mt 7,21), bien podr&iacute;a decirse, con Charles Baudelaire, que &ldquo;es m&aacute;s dif&iacute;cil amar a Dios que creer en &eacute;l&rdquo;.</p> <p>Fe y caridad se interpenetran mutuamente. Por eso el cuarto evangelio puede afirmar que por la fe es posible el amor: &ldquo;les he dado a conocer tu nombre (fe) para que el amor con que tu me has amado (el amor intratrinitario que es Dios mismo) est&eacute; en ellos y yo en ellos&rdquo; (Jn 17,26); y San Pablo puede decir que la fe act&uacute;a por la caridad (Gal 5,6). En este texto la caridad de la que habla San Pablo no se refiere al amor al pr&oacute;jimo (aunque tampoco lo excluye), sino al amor a Dios. El amor a Dios es el dinamismo de la fe en Dios. &ldquo;La fe transforma toda la persona, precisamente porque la fe se abre al amor&rdquo; (Francisco, <em>Lumen fidei</em>, 26).</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPMon, 20 Apr 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-fe-cristiana-se-realiza-en-un-encuentro/Camino de Emaús: Palabra y sacramentohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/camino-de-emaus-palabra-y-sacramento/ <![CDATA[ <p>No hay encuentro con el Resucitado sin Palabra acogida y sin mesa eucar&iacute;stica compartida. Para compartir hace falta comunidad. Y para acoger la Palabra hace falta que alguien la explique bien. Esa podr&iacute;a ser la s&iacute;ntesis del relato de esos dos disc&iacute;pulos que van, un tanto decepcionados, camino de Ema&uacute;s. Decepcionados porque esperaban una cosa y, al parecer, ha sucedido otra. &ldquo;Nosotros esper&aacute;bamos que Jes&uacute;s iba a liberar a Israel&rdquo;, confiesan al desconocido que se les acerca en el camino. Se trata de disc&iacute;pulos, por tanto, miembros de aquel grupo que hab&iacute;a conocido m&aacute;s de cerca Jes&uacute;s. Y, despu&eacute;s de haberle tratado, escuchado y visto, al final sus esperanzas siguen estando mal orientadas. No hab&iacute;an comprendido del todo.</p> <p>Pero sea lo que sea lo que ellos esperaban, lo decisivo es que Jes&uacute;s de Nazaret, que se hab&iacute;a manifestado como profeta poderoso en obras y palabras, hab&iacute;a fracasado y, por eso, ellos estaban decepcionados. Esta decepci&oacute;n refleja la situaci&oacute;n de muchos cristianos de hoy. Estamos viviendo tantas situaciones personales y sociales que, muchas veces, nuestra fe y nuestra esperanza, entran en crisis. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; Dios en medio de tanto dolor, tanta tragedia, tanta guerra, tanta injusticia?</p> <p>Cuando el desconocido les explica las Escrituras empiezan a comprender el verdadero sentido de la vida de Jes&uacute;s. La liberaci&oacute;n que &eacute;l ofrece concierne tambi&eacute;n a esta vida, pero no es una liberaci&oacute;n pol&iacute;tica. No basta un cambio de estructuras o de r&eacute;gimen pol&iacute;tico para liberar a la persona. Se necesita un cambio del coraz&oacute;n. Pues del coraz&oacute;n nace todo lo malo que puede hacer una persona, e igualmente todo lo bueno que puede hacer. Tambi&eacute;n nosotros, como aquellos disc&iacute;pulos, debemos purificar nuestra fe y nuestra esperanza. La fe cristiana no es magia, no es la soluci&oacute;n de los grandes o peque&ntilde;os problemas. Pero s&iacute; es una luz que nos mueve a ver al mismo Dios que reclama nuestro amor, en toda persona necesitada, y una fuerza que nos empuja a socorrerla con todos los medios a nuestro alcance. A estos dos disc&iacute;pulos, a nosotros, Cristo nos hace ver que muchas veces nuestros caminos no son sus caminos. Por eso, importa estar atentos a los signos de los tiempos para interpretarlos, no como lo hace el mundo, sino a la luz del Evangelio.</p> <p>La localidad de Ema&uacute;s no ha sido identificada con certeza. Esto puede resultar significativo. Ema&uacute;s representa todos los lugares. En todos los caminos de la vida podemos encontrarnos con el Se&ntilde;or resucitado. En todos ellos es posible entrar en di&aacute;logo con Jes&uacute;s escuchando su palabra y compartiendo su pan, este pan partido para la vida del mundo. Pero un pan que nos abre a todos los hermanos, incluso si no son de &ldquo;los nuestros&rdquo;, para compartir con ellos nuestra experiencia de encuentro con Jes&uacute;s. Esta experiencia se comparte de forma distinta si se trata de hermanos de nuestro grupo o de hermanos ajenos a nuestro grupo. Con estos &uacute;ltimos, a lo mejor el compartir empieza por escuchar, por acompa&ntilde;ar, por tratar de comprender, por ayudar, en la esperanza de que quiz&aacute;s en alg&uacute;n momento se pregunten por el motivo de nuestro obrar. Entonces habr&aacute; llegado el momento de responder confesando expl&iacute;citamente nuestra fe en Jesucristo muerto y resucitado.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 16 Apr 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/camino-de-emaus-palabra-y-sacramento/Ataque frontal de Trump a León XIVhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/ataque-frontal-de-trump-a-leon-xiv/ <![CDATA[ <p>Hace unos d&iacute;as, tanto la Secretar&iacute;a de Estado de la Santa Sede como la embajada de Estados Unidos ante el Vaticano, se apresuraron a desmentir que el Nuncio en Estados Unidos hubiera sido llamado a una reuni&oacute;n en el Pent&aacute;gono y hubiera recibido una seria reprimenda por la actitud del Papa sobre la guerra. Fuera lo que fuera de la llamada del Nuncio al Pent&aacute;gono, la noticia era un buen reflejo del desagrado que produc&iacute;an en los gobernantes de Estados Unidos las declaraciones del Papa a favor de la paz.</p> <p>Ahora ya no se trata de una suposici&oacute;n o de un rumor, puesto que todos los medios dan por cierto algo comprobable, a saber, que el presidente Trump, en una de sus redes sociales, ha arremetido contra Le&oacute;n XIV, calific&aacute;ndolo de d&eacute;bil, complaciente con la izquierda y nefasto en materia de pol&iacute;tica exterior. A&ntilde;adiendo varias cosas, unas falsas, otras dif&iacute;cilmente comprobables y hasta un tanto fantasiosas, y otras evidentes. La falsa: atribuir a Le&oacute;n XIV estar de acuerdo con que Ir&aacute;n tenga una bomba nuclear. La poco comprobable: afirmar que si &eacute;l no hubiera sido presidente de USA, Le&oacute;n XIV no hubiera sido elegido Papa. Y la evidente: que no quiere a un Papa que critique al presidente de los Estados Unidos. Cosa cierta, si bien nunca el Papa ha nombrado al presidente ni por su nombre ni por su cargo, aunque es bien seguro que muchas de sus declaraciones se dirig&iacute;an a &eacute;l, sobre todo cuando ha invitado a sentarse en mesas de di&aacute;logo y ha dejado claro que destruir &ldquo;una civilizaci&oacute;n entera&rdquo; es totalmente inaceptable.</p> <p>La reacci&oacute;n del todopoderoso presidente es una buena prueba de que la palabra del Papa le afecta y no le gusta. Con toda probabilidad es la que m&aacute;s le molesta. El Papa es la voz moral que mejor puede censurar, en nombre del Evangelio, una pol&iacute;tica que produce v&iacute;ctimas inocentes. Criticarla de esta forma es reconocer su peso y su importancia.</p> <p>Se puede estar de acuerdo en que el r&eacute;gimen iran&iacute; es nefasto para su propio pueblo y un peligro para el resto del mundo. Pero esto no legitima cualquier tipo de respuesta. Siempre habr&aacute; quienes, precisamente en base a esta desgracia que es el r&eacute;gimen iran&iacute;, elogiar&aacute;n la postura del pol&iacute;tico americano y descalificar&aacute;n al Papa. Pero un buen cat&oacute;lico tiene que tener las ideas claras.</p> <p>La verdad hace libres, con esa libertad que las armas no pueden ni acallar ni vencer. Y como la diplomacia vaticana es infinitamente m&aacute;s sutil que la diplomacia verborreica del presidente de USA, es casi seguro que no habr&aacute; respuesta p&uacute;blica (por lo menos, respuesta directa) por parte de la Santa Sede a estas penosas declaraciones.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPMon, 13 Apr 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/ataque-frontal-de-trump-a-leon-xiv/León XIV: vigilia de oración por la pazhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/leon-xiv-vigilia-de-oracion-por-la-paz/ <![CDATA[ <p>El s&aacute;bado, 11 de abril, ha tenido lugar en la Bas&iacute;lica de San Pedro la vigilia de oraci&oacute;n por la paz, convocada y presidida por el Papa Le&oacute;n XIV, con el rezo del santo rosario. &nbsp;Se rezaron los misterios de gloria, excelente signo de paz, porque no necesitamos m&aacute;s cruces, necesitamos caminos de luz.</p> <p>La paz ha sido una preocupaci&oacute;n constante del pontificado de Le&oacute;n XIV, como lo fue tambi&eacute;n de sus predecesores. Ning&uacute;n cristiano puede apoyar la guerra en las condiciones actuales con consecuencias mortales sobre muchas personas inocentes. No hay pol&iacute;tica que pueda justificar una toma de postura cristiana a favor de la guerra. Desgraciadamente para algunos sus simpat&iacute;as pol&iacute;ticas o su ideolog&iacute;a son condicionantes de su modo de vivir la fe, y no la fe el correctivo de sus ideolog&iacute;as y preferencias pol&iacute;ticas.</p> <p>Al comienzo de cada misterio, tres fieles de cada continente se han acercado a la imagen de la Virgen Mar&iacute;a para encender una vela con fuego tomado de la l&aacute;mpara de la paz de As&iacute;s. De vez en cuando la televisi&oacute;n vaticana ofrec&iacute;a una imagen panor&aacute;mica de la Bas&iacute;lica. En ning&uacute;n lugar me pareci&oacute; ver a embajadores o representantes de las naciones del mundo, quiz&aacute;s porque bastantes de ellos (por no decir casi todos) no se sent&iacute;an representados en lo que significaba este acto. Pues ellos, incluso cuando no hacen la guerra, suelen utilizar el poder en su propio beneficio, y esta es una mala manera de pensar en el bien de los dem&aacute;s.</p> <p>La vigila termin&oacute; con unas emotivas palabras del Papa. Entre otras cosas dijo: la oraci&oacute;n no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, no es un analg&eacute;sico para evitar el dolor, es una respuesta a la muerte que produce la guerra. Las tumbas de este mundo parecen no ser suficientes, porque se sigue aniquilando la vida sin piedad. La oraci&oacute;n nos educa para actuar seg&uacute;n nuestras posibilidades, para romper la cadena demon&iacute;aca del mal e introducirnos en el reino de Dios, en el que no hay espadas, ni drones, ni venganza, ni lucro injusto, sino dignidad, compresi&oacute;n y perd&oacute;n. El delirio de omnipotencia, el hacer del propio poder un &iacute;dolo, se vuelve cada vez m&aacute;s agresivo, e incluso el santo nombre del Dios de la vida es arrastrado en discursos de muerte. El que reza no mata ni amenaza con la muerte. Basta ya de la guerra. La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida</p> <p>Sin duda, ha terminado diciendo, los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles en favor de la paz. A ellos les decimos que se sienten en mesas de di&aacute;logo y no en mesas donde se prepara la guerra. Pero la oraci&oacute;n nos compromete a todos a hacer desaparecer lo que queda de violencia en nuestro coraz&oacute;n. Dejemos el terreno de la pol&eacute;mica y busquemos la amistad y la cultura del encuentro. Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la paz.</p> <p>Le&oacute;n XIV ha citado a Pablo VI, Juan Pablo II, Juan XXIII y Francisco, todos ellos art&iacute;fices de paz. Ha recordado el &ldquo;nunca m&aacute;s la guerra&rdquo; de Juan Pablo II, y las palabras de Francisco sobre la necesidad de ser artesanos de paz dispuestos a generar procesos de sanaci&oacute;n y reencuentro con ingenio y audacia. Una artesan&iacute;a de la paz que nos involucra a todos. Para concluir diciendo: Nunca m&aacute;s la guerra, aventura sin retorno, espiral de lutos y de violencia. Jes&uacute;s venci&oacute; a la muerte sin armas ni violencia.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSat, 11 Apr 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/leon-xiv-vigilia-de-oracion-por-la-paz/Huevos de Pascuahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/huevos-de-pascua/ <![CDATA[ <p>Poner en el buscador de google la palabra &ldquo;Pascua&rdquo; e ir al apartado de im&aacute;genes es encontrarse con cientos de im&aacute;genes de huevos. El huevo de Pascua es una tradici&oacute;n gastron&oacute;mica de estas fiestas. Es un s&iacute;mbolo de fertilidad y prosperidad. Yo no tengo nada contra esta tradici&oacute;n. Pero me llama la atenci&oacute;n que el buscador de google asocie el t&eacute;rmino Pascua casi exclusivamente con esta tradici&oacute;n gastron&oacute;mica. Eso me hace sospechar que los huevos de Pascua es una tradici&oacute;n en la que se mezcla lo religioso con lo pagano. El huevo, como s&iacute;mbolo de vida y fertilidad, encaja muy bien en las celebraciones del inicio de la primavera.</p> <p>Las fiestas cristianas, m&aacute;s que en cultura, se han convertido en folklore, al menos en algunos ambientes. Los creyentes no deber&iacute;amos caer en este peligro. Pascua es vida, pascua es fertilidad, pascua es nuevo comienzo. Pero esta vida y este comienzo tienen su raz&oacute;n de ser en Cristo resucitado, que ha vencido a la muerte y a todos sus poderes. Celebrar la Pascua es celebrar la vida con todas sus aristas. Y reconocer que Dios nos llama a cuidar la vida de cada persona que encontramos. La Pascua es la fiesta de la vida. Como dice la secuencia del domingo de resurrecci&oacute;n, en la Pascua del Se&ntilde;or &ldquo;lucharon vida y muerte en singular batalla, y muerto el que es la vida, triunfante se levanta&rdquo;.</p> <p>Nosotros estamos llamados a participar de esta vida de Cristo resucitado y, por tanto, a tomar partido por todo lo que favorece la vida y en contra de todas las armas que matan. Y no matan solo las armas que disparan fuego. Tambi&eacute;n mata la boca que insulta, mientras que la boca que acoge y bendice favorece la vida. Si Cristo ha resucitado, nosotros estamos llamados a resucitar con &eacute;l, a vivir en comuni&oacute;n de vida con &eacute;l. La Pascua se convierte as&iacute; en misi&oacute;n. Creer en Cristo resucitado es comprometerse con la vida. Cosa que, en nuestros d&iacute;as, es m&aacute;s necesario que nunca.</p> <p>Huevos de pascua, rosc&oacute;n de reyes, rosquillas de Santa Clara, roscos de semana santa son nombres respetables que, en principio, no buscan molestar. El peligro est&aacute; en dar la impresi&oacute;n de que lo que deber&iacute;a ser importante (Pascua, Reyes, semana santa) se convierte en algo secundario, en un adjetivo para calificar un dulce. Es lo que me parece que ocurre al buscar im&aacute;genes de la palabra &ldquo;Pascua&rdquo; en google y encontrarse casi exclusivamente con im&aacute;genes de huevos.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 09 Apr 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/huevos-de-pascua/