Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2018 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Wed, 12 Dec 2018 00:00:00 +010020Mística, búsqueda de lo esencialhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/mistica-busqueda-de-lo-esencial/<p>Los m&iacute;sticos son bien conscientes de d&oacute;nde est&aacute; lo esencial: ni en las visiones, que seguramente tienen mucho de imaginario; ni en beneficios temporales o f&iacute;sicos, aunque sea la curaci&oacute;n de una enfermedad. Dice Unamuno: &ldquo;Santa Teresa no se complace en relatarnos apariciones sensibles, ni que baje el Esposo a charlar a cada paso con ella, revel&aacute;ndole vaticinios impertinentes y avisos de gaceta; sus relaciones m&iacute;sticas fueron serias, sin segunda intenci&oacute;n ni tramoya alguna&rdquo;. Por otra parte, &ldquo;su caridad, en cuanto enderezada a los hombres, era, sobre todo, horror al pecado. Los milagros de dar salud al enfermo, vista al ciego o semejantes, cuanto al provecho temporal, ning&uacute;n gozo del alma merecen, porque, excluido el segundo provecho (el espiritual) poco o nada importan al hombre, pues de suyo no son medio para unir al alma con Dios&rdquo;.</p> <p>Finalmente, la m&iacute;stica es una tarea plenamente humana, porque busca la plenitud de lo humano. Por eso la m&iacute;stica, integra todas las dimensiones humanas, reconciliando las diferencias. En la b&uacute;squeda del m&iacute;stico se hace m&aacute;s verdadero que nunca eso que dice san Pablo de que en Cristo &ldquo;ya no hay var&oacute;n ni mujer&rdquo;. Dicho de otra manera: si Cristo es el &uacute;nico verdadero esposo de la Iglesia, los humanos somos siempre la esposa. Pero una esposa que no absorbe ni la masculinidad ni la feminidad. Por eso, me ha resultado de sumo inter&eacute;s esta perla que he encontrado en Unamuno: &ldquo;la m&iacute;stica idealiz&oacute;, no lo eterno femenino, ni lo eterno masculino, sino lo eterno humano. Santa Teresa y San Juan de la Cruz, nada hombruna aqu&eacute;lla, nada mujeril &eacute;ste, son excelentes tipos del <em>homo</em>, que incluye en s&iacute; el <em>vir</em> y la <em>mulier</em>&rdquo;. Tras leer estas palabras no extra&ntilde;ar&aacute; que, en una de sus poes&iacute;as, Unamuno califique a Juan de la Cruz de &ldquo;madrecito que sigues tu senderito de la mano suave y fuerte de tu padraza Teresa&rdquo;.</p> <p>A esta luz se entiende este dato que aporta Unamuno que, si bien hoy pudiera parecer pol&iacute;ticamente incorrecto, bien entendido resulta de una gran actualidad: &lt;Santa Teresa no quer&iacute;a que sus hermanas fuesen mujeres en nada, ni lo pareciesen, &lsquo;sino varones fuertes&rsquo;, y tan varoniles, que &lsquo;espanten a los hombres&rsquo;&gt;. Si tomamos lo &ldquo;varonil&rdquo; en su sentido m&aacute;s propio y etimol&oacute;gico de fuerte, consistente o valeroso, no cabe duda de que lo aut&eacute;ntico femenino comporta fortaleza, consistencia y valor. Del mismo modo que lo aut&eacute;ntico masculino comporta sensibilidad, ternura y delicadeza. De ah&iacute; que un var&oacute;n, como Juan de la Cruz, puede hablar de su experiencia m&iacute;stica en t&eacute;rminos femeninos: &ldquo;en una noche oscura, con ansias, en amores inflamada... &iexcl;Oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada... En mi pecho florido, que entero para &eacute;l s&oacute;lo se guardaba... Qued&eacute;me y olvid&eacute;me, el rostro reclin&eacute; sobre el Amado, ces&oacute; todo y dej&eacute;me, dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 12 Dec 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/mistica-busqueda-de-lo-esencial/Mística, aspiración desmesuradahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/mistica-aspiracion-desmesurada/<p>Si m&iacute;stica es encuentro con el misterio de Dios, convendr&aacute; dejar claro que nada creado es suficiente para hacernos una m&iacute;nima idea del Increado. Por eso, los m&iacute;sticos quieren ir m&aacute;s all&aacute; del mundo de las representaciones sensibles. Miguel de Unamuno, reflexionando sobre la m&iacute;stica, se fija en un famoso texto de San Pablo que afirma que &ldquo;lo invisible de Dios puede ser conocido por medio de las cosas visibles&rdquo;, texto que pudiera resultar inadecuado, pues, como dice Juan de la Cruz, &ldquo;ninguna cosa criada ni pensada puede servir al entendimiento de propio medio para unirse con Dios... Todo lo que el entendimiento puede alcanzar, antes le sirve de impedimento que medio, si a ello se quisiese asir&rdquo;. N&oacute;tese el matiz: &ldquo;si a ello se quisiese asir&rdquo;, o sea, si quisiera quedarse en lo sensible, en lo corporal.</p> <p>Se trata de desnudarse de deseos, para que la voluntad quede en potencia respecto a todo. No hay que ver ah&iacute; ning&uacute;n desprecio del mundo y, menos a&uacute;n, de la raz&oacute;n, &ldquo;sino m&aacute;s bien el doloroso efecto (contraste) entre lo desmesurado de sus aspiraciones y lo peque&ntilde;o de la realidad&rdquo; (para decirlo con palabras de Unamuno). As&iacute; se comprende lo que ense&ntilde;a san Juan de la Cruz: &ldquo;para venir a poseerlo, a saberlo y a serlo todo, no quieras poseer, saber ni ser algo en nada&rdquo;.</p> <p>Precisamente porque se trata de un encuentro, provocado por el amor, no hay anulaci&oacute;n de la persona, sino potenciaci&oacute;n. De ah&iacute; que la experiencia m&iacute;stica no funde ni confunde, no sorbe ni absorbe. El encuentro amoroso solo es posible en la alteridad y el respeto al amado. &ldquo;Buscaban por renuncia del mundo <em>posesi&oacute;n</em> de Dios, no anegamiento en &eacute;l&rdquo;, dice Unamuno comentando unos textos de Teresa de Jes&uacute;s y de Juan de la Cruz, contraponiendo esta alteridad que aparece en los dos espa&ntilde;oles con el &ldquo;ser Dios del maestro Eckart&rdquo;. Los espa&ntilde;oles &ldquo;bordean el pante&iacute;smo&rdquo;, pero sin caer en &eacute;l. Por eso, &ldquo;a&uacute;n cuando hablen de perderse en &eacute;l, es para encontrarse al cabo de El <em>posesores</em>&rdquo;. Una posesi&oacute;n que implica alteridad y se entiende desde &ldquo;las comparaciones del desposorio y matrimonio espiritual. Casi todos los m&iacute;sticos han sido pareja cast&iacute;sima&rdquo; (continuar&aacute;).</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 09 Dec 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/mistica-aspiracion-desmesurada/Concepción de María y otras concepcioneshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/concepcion-de-maria-y-otras-concepciones/<p>La concepci&oacute;n es una participaci&oacute;n de los padres en el acto creador de Dios. Y toda la creaci&oacute;n es santa, salida de las manos de Dios. No es extra&ntilde;o que Juan Pablo II dijera que, en la procreaci&oacute;n, los padres, como colaboradores de Dios, transmiten a sus hijos la imagen y la semejanza de Dios. Por su parte el Papa Francisco ha llegado a decir que la sexualidad es mediadora de gracia.</p> <p>No es bueno identificar concepci&oacute;n y pecado. Entre los esposos cristianos, el matrimonio, para ser indisoluble, tiene que ser rato y consumado. El rato y no consumado puede ser disuelto en determinadas circunstancias; luego solo cuando es rato y consumado puede decirse que es matrimonio en sentido pleno, matrimonio definitivo. La consumaci&oacute;n del matrimonio realiza el sacramento, o sea, la presencia de Cristo que une a los esposos con su amor.</p> <p>Seg&uacute;n la doctrina cat&oacute;lica, los humanos nacemos en pecado original (ese pecado del que fue preservada la Virgen Mar&iacute;a), entramos en un mundo de pecado (Mar&iacute;a tambi&eacute;n entr&oacute; en un mundo de pecado). Por eso todos necesitamos salvaci&oacute;n (Mar&iacute;a tambi&eacute;n, como reconoce la constituci&oacute;n que proclam&oacute; el dogma de la Inmaculada). Inmaculada concepci&oacute;n, dicho de Mar&iacute;a, significa que fue concebida sin pecado original, o sea, que desde el primer instante de su vida fue preservada del pecado. Pero eso no significa que las dem&aacute;s concepciones sean pecado.</p> <p>Entre esposos cristianos, concebir es un modo de vivir el sacramento del matrimonio. Ocurre que, cuando una persona es concebida, seg&uacute;n el dogma cat&oacute;lico, est&aacute; afectada por el pecado conocido como original. Ahora no es cuesti&oacute;n de entrar en qu&eacute; significa &ldquo;pecado original&rdquo;. Lo que interesa es aclarar que la concepci&oacute;n no es pecado. Pues el pecado original no se transmite por medio del acto sexual. Se transmite, como dice el concilio de Trento, por propagaci&oacute;n. En el contexto de este concilio, propagaci&oacute;n se opone a &ldquo;imitaci&oacute;n&rdquo;. El concilio no dice exactamente que la generaci&oacute;n es causa f&iacute;sica del pecado. El concilio rechaza que el pecado original se transmite s&oacute;lo por influjo del mal ejemplo. Eso no quita que tambi&eacute;n puede influir el mal ejemplo.</p> <p>La oraci&oacute;n colecta de la fiesta de la Inmaculada indica las repercusiones antropol&oacute;gicas del dogma, o sea, en qu&eacute; sentido nos afecta y se aplica a nosotros lo que se dice de Mar&iacute;a. Ella, en previsi&oacute;n de la muerte de Jesucristo (ah&iacute; est&aacute; la salvaci&oacute;n para Mar&iacute;a y para todos: en la Pascua de Cristo), fue preservada de todo pecado. Mir&aacute;ndola a ella, la Iglesia pide que todos podamos presentarnos ante el Se&ntilde;or limpios de todo pecado. Pues como bien dice la carta a los romanos, todos hemos sido llamados, desde antes de la creaci&oacute;n del mundo, a ser santos e inmaculados ante Dios por el amor. Lo que se realiza en Mar&iacute;a es exactamente aquello mismo a lo que est&aacute; destinado todo cristiano.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 05 Dec 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/concepcion-de-maria-y-otras-concepciones/Acompañar no es controlarhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/acompanar-no-es-controlar/<p>Hay una palabra que hoy se repite con frecuencia en los procesos de maduraci&oacute;n y formaci&oacute;n, y a la que se atribuyen efectos cuasi-m&aacute;gicos: acompa&ntilde;amiento. Acompa&ntilde;amiento se contrapone a dominio e imposici&oacute;n. El acompa&ntilde;amiento requiere paciencia, capacidad de discernimiento y de adaptaci&oacute;n, respetar la libertad del otro. En la enc&iacute;clica &ldquo;Amoris Laetitia&rdquo; el t&eacute;rmino acompa&ntilde;ar aparece constantemente: hay que acompa&ntilde;ar a los novios en su proceso de maduraci&oacute;n, a los matrimonios en dificultades, a los padres en la educaci&oacute;n de los hijos.</p> <p>Un documento posterior de la Santa Sede sobre vida consagrada dice algo que vale tambi&eacute;n para los seminaristas y para la educaci&oacute;n de los hijos: la tarea particular de los superiores &ldquo;consiste en acompa&ntilde;ar mediante un di&aacute;logo sincero y constructivo, a quienes est&aacute;n en formaci&oacute;n&rdquo;. Y advierte: &ldquo;la formaci&oacute;n es una obra artesanal, no polic&iacute;aca&rdquo;. Formar no es controlar, es acompa&ntilde;ar. Si es una obra artesanal requiere tiempo, paciencia, cuidado e imaginaci&oacute;n. No es lo mismo mandar que formar. El mando hace, de momento, personas d&oacute;ciles, con una docilidad que esconde la rebeld&iacute;a, que un d&iacute;a explotar&aacute;. La formaci&oacute;n hace personas flexibles, capaces de recibir, acoger y comprender.</p> <p>La formaci&oacute;n, el acompa&ntilde;amiento, busca hacer personas responsables, no personas dependientes. Y eso hasta el punto, dice este documento que estoy citando, que &ldquo;la verdadera obediencia no excluye, sino que por el contrario exige, que cada uno manifieste su propia convicci&oacute;n madurada en el discernimiento, aunque dicha convicci&oacute;n no coincida con lo que el superior pide&rdquo;. Una buena educaci&oacute;n en el acompa&ntilde;amiento ayuda al formando a desarrollar su personalidad y a tener convicciones fundadas y razonadas. De modo que, quiz&aacute;s un d&iacute;a la opini&oacute;n del formando, del hijo, podr&aacute; discrepar de la opini&oacute;n del formador, del padre. Si el padre asume esto con normalidad entonces ha sido un buen formador, ha sido para su hijo una buena compa&ntilde;&iacute;a.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 01 Dec 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/acompanar-no-es-controlar/Las buenas y las malas compañiashttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/las-buenas-y-las-malas-companias/<p>El ser humano siempre es plural. Por eso nunca se comprende desde la soledad. Seg&uacute;n el po&eacute;tico relato del G&eacute;nesis, al crear al ser humano, Dios los cre&oacute; &ldquo;var&oacute;n y mujer&rdquo;. El ser humano, seg&uacute;n el designio de Dios est&aacute; siempre acompa&ntilde;ado. &ldquo;No es bueno que el hombre est&eacute; s&oacute;lo&rdquo;, leemos en este relato. Un hombre s&oacute;lo no es una buena creaci&oacute;n. La raz&oacute;n est&aacute; en que el ser humano ha sido creado a imagen de Dios. Y Dios no es un Dios solitario, es el Dios de la relaci&oacute;n.</p> <p>El Nuevo Testamento terminar&aacute; por afirmar que Dios es Amor. La teolog&iacute;a aclarar&aacute; que, si Dios es Amor, eso s&oacute;lo es posible desde la pluripersonalidad. Un solo Dios, &uacute;nico, pero no solitario: un Dios en tres personas. El Amor siempre se entiende desde la relaci&oacute;n. El amor a uno mismo y s&oacute;lo a uno mismo, es un mal amor, es ego&iacute;smo. El ser humano s&oacute;lo se descubre a s&iacute; mismo cuando sale de s&iacute; mismo, cuando se dirige al otro para amarle y cuando sabe que el otro camina hacia &eacute;l para amarle tambi&eacute;n. En el amor mutuo est&aacute; la plenitud de la persona y la mejor realizaci&oacute;n de la imagen de Dios-Amor.</p> <p>Esa imagen del ser humano que ofrece la religi&oacute;n judeo-cristiana encaja perfectamente con lo que dice la moderna psicolog&iacute;a. Uno de los problemas m&aacute;s serios que tienen los humanos es el de la soledad. No s&oacute;lo la soledad exterior: el silencio asusta y, por eso, se busca la compa&ntilde;&iacute;a del tel&eacute;fono m&oacute;vil, o de los auriculares, o de un compa&ntilde;ero cualquiera. M&aacute;s deprimente es la soledad interior, ese vac&iacute;o personal que se manifiesta de tantas formas y que produce nefastos resultados, angustia vital. Psic&oacute;logos y psiquiatras constatan que una gran mayor&iacute;a de angustiados son seres que no pueden sufrir la soledad y son, por lo mismo, buscadores de comunicaci&oacute;n. Una de las cosas que m&aacute;s necesita hoy la gente es ser escuchada.</p> <p>Ocurre que esta necesidad que tenemos de los dem&aacute;s, puede convertirse en un infierno cuando el otro, en vez de complementarnos y amarnos, pretende dominarnos y aprovecharse de nosotros. Dicho de otra manera: hay buenas y malas compa&ntilde;&iacute;as. Las buenas son las que nacen del amor, las malas son las que se convierten en dominio y sumisi&oacute;n. No todas las relaciones son humanas y constructivas. Las hay inhumanas y destructivas. La relaci&oacute;n del padre con el hijo, o del amigo con el amigo, es constructiva. La relaci&oacute;n del se&ntilde;or con el esclavo es destructiva.</p> <p>De ah&iacute; que el Nuevo Testamento contrapone la filiaci&oacute;n o la amistad a la esclavitud. Hay una dependencia, la que brota del amor (la relaci&oacute;n paterno-filial o la amistad) que es liberadora. Hay otras dependencias que son esclavizantes. Por eso dice san Pablo de los cristianos: &ldquo;no hab&eacute;is recibido un esp&iacute;ritu de esclavos, sino un esp&iacute;ritu de hijos&rdquo;. Y Jes&uacute;s de sus disc&iacute;pulos: &ldquo;no os llamo esclavos, a vosotros os llamo amigos&rdquo;.&nbsp; Lo contrario de la esclavitud no es la libertad sin m&aacute;s, sino una dependencia liberadora, la dependencia del amor.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 27 Nov 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/las-buenas-y-las-malas-companias/El perdón, entre psicología y teologíahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-perdon-entre-psicologia-y-teologia/<p>El di&aacute;logo entre fe y ciencia interesa sobre todo y, a veces, &uacute;nicamente a la teolog&iacute;a, puesto que la teolog&iacute;a debe tener en cuenta algunos datos que son objeto de estudio de la ciencia (por ejemplo: el origen del hombre y del mundo; o cuestiones de orden moral y pastoral). Por su parte, en la mayor&iacute;a de los casos, la teolog&iacute;a tiene poco que aportar a la ciencia en cuanto tal. Sin embargo, hay un &aacute;mbito en el que es posible una aportaci&oacute;n rec&iacute;proca entre teolog&iacute;a y ciencia, saber, el campo de la psicolog&iacute;a. El perd&oacute;n podr&iacute;a ser un buen ejemplo del mutuo enriquecimiento entre psicolog&iacute;a y teolog&iacute;a.</p> <p>La b&uacute;squeda de reconciliaci&oacute;n entre grupos divididos y enfrentados ha desarrollado &ldquo;terapias del perd&oacute;n&rdquo;, pues la psicolog&iacute;a ha descubierto los beneficios pr&aacute;cticos del perd&oacute;n. Ahora bien, el perd&oacute;n no es nada sencillo, no es simplemente un &ldquo;pacto de no agresi&oacute;n&rdquo;. La teolog&iacute;a puede ayudar a comprender lo costoso del perd&oacute;n. Un perd&oacute;n que no cuesta es fr&aacute;gil.</p> <p>Por otra parte, la psicolog&iacute;a sugiere que el perd&oacute;n es una iniciativa humana. Por tanto, se trata de ayudar a las personas a perdonar. La teolog&iacute;a es consciente de que el perd&oacute;n es algo que recibimos de Dios y de los dem&aacute;s. El perd&oacute;n, adem&aacute;s de, y m&aacute;s que una iniciativa, es el don que otro me hace. No es s&oacute;lo algo que se concede. Es algo que se recibe. Ambos aspectos deben conjugarse.</p> <p>En tercer lugar, la psicolog&iacute;a propone que la persona perdone, porque eso har&aacute; que se sienta mejor. La teolog&iacute;a insiste en la obligaci&oacute;n moral de perdonar, m&aacute;s all&aacute; del pragmatismo de &ldquo;sentirme mejor&rdquo;, para entrar en el terreno de la fraternidad e incluso de lo teologal: &ldquo;perdonad y ser&eacute;is perdonados&rdquo; (Lc 6,37). La teolog&iacute;a va m&aacute;s all&aacute; del acto concreto y puntual del perd&oacute;n, para convertirlo en una virtud, en una actitud permanente que se manifestar&aacute; en distintos contextos.</p> <p>El perd&oacute;n ser&iacute;a un caso concreto en el que psicolog&iacute;a y teolog&iacute;a pueden ser complementarias y aprender mutuamente una de la otra.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 23 Nov 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-perdon-entre-psicologia-y-teologia/Secretaría de Estado para la soledadhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/secretaria-de-estado-para-la-soledad/<p>Hace unos meses, el Reino Unido creo una Secretar&iacute;a de Estado para luchar contra la soledad, una epidemia que afecta a 9 millones de ciudadanos brit&aacute;nicos. No estoy muy seguro de que hayan sido los sentimientos altruistas los que movieron a la primera ministra a crear esta Secretar&iacute;a de Estado, pues seg&uacute;n el informe que sirvi&oacute; de base para tomar esa medida, la soledad est&aacute; asociada a enfermedades cardiovasculares, demencia, depresi&oacute;n y ansiedad, y puede ser tan perjudicial para la salud como fumar 15 cigarrillos al d&iacute;a. Esto tiene un coste econ&oacute;mico para el Estado. Diez a&ntilde;os de soledad de una persona mayor, seg&uacute;n un estudio de la <em>London School of Economics</em>, suponen para las arcas p&uacute;blicas un sobrecosto de 6.000 libras esterlinas en sanidad. El estudio concluye que prevenirla es un buen negocio: cada euro invertido en prevenir la soledad, genera tres euros de ahorro.</p> <p>Es comprensible que el factor econ&oacute;mico influya en la toma de decisiones, pero ser&iacute;a lamentable que ese fuera el principal y no digamos el &uacute;nico factor que mueve a tomarlas. Es loable que la soledad sea considerada asunto de Estado. Pero deber&iacute;a ser asunto de Estado no por motivos econ&oacute;micos, sino por dignidad humana. D&iacute;gase lo mismo de muchos otros problemas que afectan a grupos de ciudadanos que, en muchas ocasiones, s&oacute;lo se resuelven cuando los afectados se movilizan. Estoy pensando en ni&ntilde;os con necesidades especiales, por ejemplo. Esas y otras cuestiones, se resuelven tarde y mal, no precisamente por inter&eacute;s altruista, sino por inter&eacute;s pol&iacute;tico, para acallar protestas o ganar votos. A esta sociedad nuestra los problemas ajenos no le interesan. A los pol&iacute;ticos los problemas solo les interesan en la medida en que dan votos. Para la gente de bien, el problema ajeno deber&iacute;a convertirse en problema propio.</p> <p>Muchas personas no tienen a nadie que las acompa&ntilde;e y comprenda. No tienen siquiera con qui&eacute;n hablar. Atender a esas personas es un asunto de humanidad. Pero incluso si nadie se preocupa por ellas, quiz&aacute;s ellas podr&iacute;an hacer algo para superar su situaci&oacute;n. No precisamente yendo a lugares donde hay mucho ruido, pues esos lugares suelen estar frecuentados por personas que no tienen nada que decirse, sino buscando a otras personas que se encuentren en su misma situaci&oacute;n. Pues cuando dos soledades comparten su soledad, la soledad comienza a desaparecer.</p> <p>En Gran Breta&ntilde;a hay nueve millones de personas a las que les afecta ese problema. No s&eacute; cu&aacute;ntas hay en Espa&ntilde;a, quiz&aacute;s la mitad. Muchas de esas personas se encuentran confinadas en sus casas, pero otras est&aacute;n en hospitales, sin que nadie las visite. En Gran Breta&ntilde;a han creado una Secretar&iacute;a de Estado para la soledad. &iquest;Y si, en Espa&ntilde;a, a alguna instituci&oacute;n social o caritativa se le ocurriera abrir un local para solitarios, para que pudieran compartir soledades y as&iacute; hacerlas desaparecer?</p> <p>Una &uacute;ltima reflexi&oacute;n: si la soledad es nostalgia de amor, probablemente es tambi&eacute;n nostalgia de Dios.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 19 Nov 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/secretaria-de-estado-para-la-soledad/Criogenia o como no morir nuncahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/criogenia-o-como-no-morir-nunca/<p>Todos los seres humanos buscan vivir y vivir bien. Buscan vivir el mayor tiempo posible. Buscan no morir nunca. La muerte siempre se presenta como algo no deseado, como un ataque. Precisamente porque no se la desea, no suele hablarse mucho de ella. Hoy, la medicina y la t&eacute;cnica han logrado prolongar la vida hasta l&iacute;mites insospechados hace ciento treinta a&ntilde;os. Es posible que logren prologarla todav&iacute;a m&aacute;s. Pero siempre ser&aacute; una vida limitada. Lo &uacute;nico que logra la longevidad biol&oacute;gica es retrasar el gran problema nunca resuelto, que es el problema de nuestra finitud y, por tanto, el encuentro con la muerte.</p> <p>Y, sin embargo, hoy hay quien habla no s&oacute;lo de la posibilidad de vivir 500 a&ntilde;os, sino incluso de no morir. Uno no sabe si estamos ante propuestas serias o ante ciencia-ficci&oacute;n. Por muy irreales que sean tales propuestas son una prueba m&aacute;s de la aspiraci&oacute;n del ser humano a vivir siempre. La propuesta se llama criogenizaci&oacute;n, o sea, congelar el cuerpo o el cerebro en vistas a una reanimaci&oacute;n futura. De hecho, en Valencia ofrece ya sus servicios la primera empresa europea de criogenizaci&oacute;n. Lo que estaba ya vigente en Estados Unidos ha llegado a Europa. La empresa aclara que no se trata de conservar cad&aacute;veres, sino pacientes a los que se les ha parado el coraz&oacute;n, con la esperanza de que, dentro de un tiempo, con la t&eacute;cnica adecuada, puedan retomar su actividad biol&oacute;gica, conservando su identidad y su memoria. Por 200.000 euros la empresa se compromete a conservar al &ldquo;paciente&rdquo; durante cien a&ntilde;os.</p> <p>Este tipo de propuestas se enmarcan dentro de lo que hoy se conoce como posthumanismo o transhumanismo. Se trata de especulaciones de hasta d&oacute;nde podemos llegar gracias a t&eacute;cnicas de inteligencia artificial, por ejemplo, a que nos implanten un chip que mejorar&aacute; nuestra memoria o nuestra visi&oacute;n hasta l&iacute;mites insospechados. La criogenizaci&oacute;n es seguramente la propuesta m&aacute;s atrevida. Cuando escucho esas cosas, me pregunto si las mejores promesas del transhumanismo no van a ser sus mayores frustraciones.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 15 Nov 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/criogenia-o-como-no-morir-nunca/La muerte, ¿consecuencia del pecado?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-muerte-consecuencia-del-pecado/<p>Me parece importante aclarar la relaci&oacute;n que hay entre muerte y pecado, porque todav&iacute;a hay creyentes que consideran que la muerte es consecuencia directa del pecado. Si el ser humano no hubiera pecado, piensan esos creyentes, no habr&iacute;a muerte. Esa manera de relacionar muerte y pecado no es del todo correcta, sobre todo si por muerte se entiende la muerte biol&oacute;gica.</p> <p>Una primera aclaraci&oacute;n: en la Escritura, la muerte y la vida no son, ni &uacute;nica ni principalmente, realidades biol&oacute;gicas, sino espirituales. Muerte tiene que ver con ausencia de Dios, y vida con presencia de Dios. Recuerden la par&aacute;bola del hijo pr&oacute;digo. El padre (imagen de Dios) exclama cuando el hijo regresa a la casa paterna: hagamos fiesta, &ldquo;porque este hijo m&iacute;o estaba muerto, y ha vuelto a la vida&rdquo;. Lejos del Padre hay muerte. La muerte aqu&iacute; se identifica con el pecado. De ah&iacute; que pueda uno estar muy vivo biol&oacute;gicamente y muy muerto espiritualmente, porque ha perdido el Esp&iacute;ritu Santo, dador de vida. San Pablo, en Rom 7,9-10 dice que muri&oacute; en cuanto revivi&oacute; el pecado. Por tanto, lo grave y temible no es la muerte f&iacute;sica, sino la muerte que produce el pecado alej&aacute;ndonos de Dios.</p> <p>&iquest;C&oacute;mo hay que entender entonces este dato de la tradici&oacute;n que relaciona la muerte biol&oacute;gica con el pecado? El pecado m&aacute;s que con la muerte, tiene que ver con el modo de morir, con la manera de afrontar la muerte. El pecador y el que vive alejado de Dios, ignora el sentido positivo que puede tener la muerte: &ldquo;si hemos muerto con Cristo, tambi&eacute;n viviremos con &eacute;l&rdquo; (Rom 6,8). De ah&iacute; que, al pecador, la muerte le resulta algo no deseado, un ataque, y as&iacute; la vive como algo angustioso y oscuro.</p> <p>En la medida en que nos acercamos a Dios y nos asemejamos a Cristo, desparece la angustia y el miedo que provoca el tener que morir (Heb 2,15). De ese miedo vino a librarnos Cristo, pues a la luz de la fe, la muerte puede experimentarse como realizaci&oacute;n normal, no traum&aacute;tica, de nuestra hambre de trascendencia, como paso normal hacia la plena divinizaci&oacute;n. Por eso, si el ser humano no hubiera pecado, hubiera asumido plenamente la muerte, al no experimentar ninguna ambig&uuml;edad. Tambi&eacute;n hoy, en la medida en que vivimos unidos a Dios, resulta posible vivir sin miedo a la muerte; vivir en la esperanza de que la resurrecci&oacute;n de Cristo es primicia de nuestra propia resurrecci&oacute;n.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 11 Nov 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-muerte-consecuencia-del-pecado/Lo comprometido del testimoniohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/lo-comprometido-del-testimonio/<p>Dicen los evangelios que el Se&ntilde;or, acompa&ntilde;aba, con la fuerza de su Esp&iacute;ritu, a los disc&iacute;pulos enviados a anunciar el Evangelio: &ldquo;yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as&rdquo; (Mt 28,19); &ldquo;el Se&ntilde;or colaboraba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que la acompa&ntilde;aban&rdquo; (Mc 16,20). S&oacute;lo as&iacute; es posible la misi&oacute;n: porque el Se&ntilde;or nos acompa&ntilde;a. No s&oacute;lo nos acompa&ntilde;a, es &eacute;l quien act&uacute;a y habla a trav&eacute;s de nuestras pobres palabras, pero no lo hace sin nosotros. La misi&oacute;n siempre est&aacute; empujada por el Esp&iacute;ritu. Pero el empuje est&aacute; condicionado por nuestras posibilidades, capacidades, preparaci&oacute;n, inter&eacute;s y esfuerzo. De modo que nosotros podemos frustrar, dificultar, impedir, o mal presentar la Buena Nueva.</p> <p>Hablar de Jesucristo en nuestros ambientes requiere ser consciente de que a muchos de nuestros oyentes no les va a interesar el anuncio, quiz&aacute;s porque no lo comprenden, quiz&aacute;s porque los prejuicios sociales y personales, o los pecados eclesiales, les mueven a rechazarlo sin ni siquiera querer o&iacute;rlo. Anunciar a Jesucristo requiere paciencia, dedicaci&oacute;n, preparaci&oacute;n y compromiso. Por otra parte, si bien el Evangelio tiene implicaciones en todos los &aacute;mbitos de la vida, su testigo no anuncia un programa pol&iacute;tico, ni defiende intereses econ&oacute;micos. Importa tenerlo claro, porque pudiera ocurrir que, los oyentes, creyendo rechazar el evangelio, lo que en realidad rechazasen fuera una determina pol&iacute;tica, o una desvirtuada presentaci&oacute;n del Evangelio. Esta reflexi&oacute;n se aplica igualmente al problema de la necesaria inculturaci&oacute;n del Evangelio: pudiera ocurrir que los oyentes, en vez de rechazar el Evangelio, rechazasen una determinada cultura con la que el misionero traduce el Evangelio.</p> <p>El misionero es un portavoz, un testigo, un mediador. No se anuncia a s&iacute; mismo. Es un &ldquo;criado&rdquo;. Caemos as&iacute; en la cuenta de lo comprometido que es el testimonio, porque si los oyentes rechazan al amo o el mensaje del amo, los inmediatamente rechazados son los enviados, los misioneros. Jes&uacute;s cuenta una par&aacute;bola que se aplica plenamente a lo que estoy indicando: un rey preparaba la boda de su Hijo. Mand&oacute; a los criados a avisar a los invitados. Y los invitados, rechazando la invitaci&oacute;n real, mataron a los criados (cf. Mt 22,6; 21,35). La fe exige un testimonio que puede conducir al martirio (insisto: que puede conducir, no que necesariamente conduce). Si no estamos dispuestos a asumir este riesgo, es que no hemos comprendido del todo lo que significa ser cristiano.</p> <p>Evidentemente, esos criados no act&uacute;an por dinero. Porque por dinero no se arriesga uno a perder la vida. Act&uacute;an convencidos, seducidos: &ldquo;Se&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n iremos?, s&oacute;lo t&uacute; tienes palabas de vida eterna&rdquo; (Jn 6,67). Cuando se ha hecho la experiencia de determinados amores, uno ya no comprende como puede ser su vida sin ellos. La primera condici&oacute;n de la misi&oacute;n es el encuentro con el Se&ntilde;or. Encuentro que te ha seducido. Que es permanente. Por tanto, exige ser siempre renovado. La Buena Nueva, antes de ser buena y nueva para los dem&aacute;s, empieza por ser buena y nueva para el testigo. En el fondo, el misionero anuncia al Se&ntilde;or contando su propia historia de salvaci&oacute;n y de encuentro. Si no puede contar su propio encuentro, entonces transmite una doctrina, no invita a un encuentro personal.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 07 Nov 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/lo-comprometido-del-testimonio/Id por todo el mundohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/id-por-todo-el-mundo/<p>&ldquo;Id y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes, bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo, y ense&ntilde;&aacute;ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado&rdquo; (Mt 28,19-20). Esa fue la misi&oacute;n que Jes&uacute;s encomend&oacute; a los suyos, su &uacute;ltima recomendaci&oacute;n. Con estas palabras de Jes&uacute;s dirigidas a sus disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas acaba el evangelio de Mateo. El evangelio de Marcos ratifica que estas fueron las &uacute;ltimas palabras que Jes&uacute;s dirigi&oacute; a los suyos: &ldquo;Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creaci&oacute;n&rdquo; (Mc 16,15). &ldquo;Ellos salieron a predicar por todas partes&rdquo; (Mc 16,20).</p> <p>&ldquo;Todas las gentes&rdquo;, &ldquo;todo el mundo&rdquo;: el encargo de Jes&uacute;s no tiene l&iacute;mites, alcanza a todas las personas de todos los lugares, culturas y tiempos de la tierra. Menos mal que este encargo no ha sido encomendado a uno solo, sino a &ldquo;todos los disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas&rdquo;, o sea, a todos los cristianos. Todo cristiano es un misionero, un testigo de Jesucristo, un anunciador del Evangelio. La vida del cristiano, sus obras y palabras, por si mismas, ya es testimonio, deben plantear al menos una pregunta: &iquest;por qu&eacute; vive de esa manera, por qu&eacute; piensa de esa manera? Si no plantea, impl&iacute;cita o expl&iacute;citamente esa pregunta, es porque algo falla en su cristianismo.</p> <p>A todas las personas, sin excepci&oacute;n, hay que &ldquo;ense&ntilde;arles a guardar todo lo que yo os he mandado&rdquo;. Posiblemente ah&iacute; empieza la primera dificultad del anuncio cristiano. Porque lo que el Se&ntilde;or nos ha mandado es que &ldquo;os am&eacute;is unos a otros&rdquo; (Jn 15,17). La ense&ntilde;anza de Cristo no es una teor&iacute;a, no es una doctrina, no es una obligaci&oacute;n. Es una vida, un modo de vivir. Y una vida no puede ense&ntilde;arse si no se vive. S&oacute;lo quien primero ha guardado lo que el Se&ntilde;or le ha mandado, puede anunciarlo a otros. Una vida no se impone. Se anuncia comparti&eacute;ndola. El Papa lo dice de esta manera: &ldquo;Los cristianos tienen el deber de anunciar el Evangelio sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligaci&oacute;n, sino como quien comparte una alegr&iacute;a, se&ntilde;ala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable. La Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracci&oacute;n&rdquo; (<em>Evangelii Gaudium</em>, 14). (Continuar&aacute;)</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 03 Nov 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/id-por-todo-el-mundo/Lo que no hay detrás de un coche fúnebrehttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/lo-que-no-hay-detras-de-un-coche-funebre/<p>&ldquo;Nunca he visto un cami&oacute;n de mudanzas detr&aacute;s de un coche f&uacute;nebre&rdquo;. Esta frase la utiliz&oacute; el Papa Francisco, en una de sus homil&iacute;as, para recordar que las riquezas acumuladas, en el momento decisivo de presentarnos ante el Se&ntilde;or, no sirven de nada. Quiz&aacute;s incluso pueden ser un obst&aacute;culo, o un motivo para que el Se&ntilde;or nos rega&ntilde;e, posiblemente con cari&ntilde;o, dej&aacute;ndonos claro que el dinero ni da la felicidad en este mundo ni sirve para comprar la eterna.</p> <p>Detr&aacute;s de un coche f&uacute;nebre hay personas apenadas. Si son cristianas, es de esperar que est&eacute;n tambi&eacute;n esperanzadas. M&aacute;s a&uacute;n, es de esperar que den gracias a Dios por la vida del difunto. Esta acci&oacute;n de gracias ser&aacute; tanto mayor cuanto m&aacute;s generosa haya sido la persona que nos deja. Porque lo que de verdad queda de cada uno es el amor que haya repartido. El amor se reparte con palabras y cercan&iacute;a, pero tambi&eacute;n reparte amor el que ayuda a los necesitados y comparte lo que tiene con los cercanos y los lejanos. Puesto que la vida de un cristiano es motivo de acci&oacute;n de gracias, la Iglesia celebra en fechas seguidas a todos los santos y a los fieles difuntos.</p> <p>Si santos son lo que participan de la santidad de Dios, y si los difuntos son los que ya han entrado en este lugar donde nos espera el Amor verdadero y en el que ya no se muere m&aacute;s, entonces en estas dos fechas lit&uacute;rgicas casi celebramos lo mismo. De hecho, mucha gente se acerca a los cementerios el d&iacute;a uno de noviembre, en la fiesta de todos los santos. Impl&iacute;citamente este honrar a los difuntos el d&iacute;a de todos los santos es un modo de intuir que ellos est&aacute;n ya en el &aacute;mbito de la santidad, del encuentro con el &uacute;nico Santo, que es fuente de toda santidad.</p> <p>Detr&aacute;s de un coche f&uacute;nebre no hay un cami&oacute;n de mudanzas, porque para entrar en el cielo basta el amor. Lo dem&aacute;s sobra. El amor es fuente de vida y alegr&iacute;a. Las riquezas suelen ser motivo de preocupaci&oacute;n, de discusi&oacute;n y, muchas veces, de enemistad. Eso, cuando no son resultado de la injusticia. El amor, por el contrario, borra los pecados, acerca a los enemigos, alegra a los amigos, une con Dios. Une s&iacute;, y nos identifica con Dios, porque el que ama ha nacido de Dios. Este convencimiento puede ser una buena manera de celebrar el d&iacute;a de todos los santos y el d&iacute;a de los fieles difuntos.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 30 Oct 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/lo-que-no-hay-detras-de-un-coche-funebre/Clausura, ¿para monjas o para todo cristiano?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/clausura-para-monjas-o-para-todo-cristiano/<p>El Vaticano II record&oacute; que los consejos evang&eacute;licos eran un recordatorio para que todos los miembros de la Iglesia cumplieran sin desfallecimiento los deberes de la vida cristiana. O sea, eso de la pobreza, la castidad y la obediencia no es algo propio de algunos, sino de todos los cristianos: tambi&eacute;n los casados est&aacute;n llamados a vivir la castidad, eso s&iacute;, la castidad seg&uacute;n su estilo de vida, la castidad en el matrimonio, que no significa ausencia de relaciones sexuales, sino vivir estas relaciones cristianamente. Un cristiano vive todos los aspectos de su vida queriendo asemejarse a Cristo.</p> <p>Pues bien, este recordatorio que resulta ser la vida religiosa tiene una aplicaci&oacute;n interesante y poco conocida en algo que parece propio y exclusivo de monjas y monjes, a saber, la clausura. La clausura no es algo negativo, sino muy positivo. Corresponde al principio paulino de no conformarse a la mentalidad de este mundo (Rm 12,2). Clausura es cerrar la puerta a todo aquello que pueda separarnos de Dios. En este sentido, la clausura es algo propio de todo cristiano. El modo como en la vida mon&aacute;stica se realiza esto propio de todo cristiano, a saber, buscando una separaci&oacute;n f&iacute;sica y visible del mundo, un espacio de silencio y recogimiento reservado solo a los religiosos, es un signo gr&aacute;fico y visible de lo que todos est&aacute;n llamados a vivir.</p> <p>Esta espacio reservado y separado no est&aacute; en funci&oacute;n de s&iacute; mismo, sino en funci&oacute;n del encuentro con Dios y con Cristo. Es un signo de este encuentro &iacute;ntimo y personal de la esposa (de la Iglesia) con el esposo (con Cristo). Y en este sentido, anticipa la meta de toda vida cristiana y la esperanza de la Iglesia: poder un d&iacute;a abrazar a Cristo y contemplar el rostro de Dios. Las monjas (ellas son las que mejor viven la clausura) son como esta ciudad situada en lo alto de un monte, para que todos al verla, recuerden que no tenemos en este mundo ciudad permanente, que somos peregrinos caminando hacia otra ciudad, cuyo arquitecto y constructor es Dios mismo. Un reciente documento de la Santa Sede (&ldquo;Cor orans&rdquo;) lo dice con estas palabras: la clausura anuncia una posibilidad ofrecida a cada persona y a toda la humanidad de vivir &uacute;nicamente para Dios, en Jesucristo.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 26 Oct 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/clausura-para-monjas-o-para-todo-cristiano/Gracia, amor desbordantehttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/gracia-amor-desbordante/<p>En la liturgia, la catequesis y la predicaci&oacute;n se utiliza con frecuencia el t&eacute;rmino &ldquo;gracia&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; implica, qu&eacute; se quiere decir con esta palabra? Gracia es ante todo el Amor de Dios por nosotros, un amor tan gratuito que se dir&iacute;a que no tiene ning&uacute;n otro motivo que Dios mismo: Dios es as&iacute;, tan generoso, tan desbordante de amor. Es &ldquo;lleno de gracia&rdquo; (Jn 1,14). Humanamente podr&iacute;a describirse con la imagen de lo que sobra por todas partes y por todas partes se derrama. As&iacute; es el amor de Dios: un amor sobrante que brota de un coraz&oacute;n amante y apasionado, que ama sin poder hacer otra cosa porque &eacute;l &ldquo;es&rdquo; el Amor.</p> <p>Gracia es tambi&eacute;n el resultado que este amor primero y gratuito de Dios ha causado en nosotros: de su plenitud, todos hemos recibido una gracia que se corresponde con la suya (Jn 1,16). El ser humano que recibe el amor de Dios no lo recibe de forma pasiva. M&aacute;s a&uacute;n, el ser humano que ha acogido el amor de Dios ya no est&aacute; ante Dios en la situaci&oacute;n anterior, ya no es el ser humano que era antes de acoger este amor. Es una persona transformada, una nueva creaci&oacute;n.</p> <p>Adem&aacute;s de transformar a la persona, la gratuidad del amor de Dios suscita en el receptor una respuesta de nueva gratuidad: &ldquo;nosotros amamos, porque &eacute;l nos am&oacute; primero&rdquo; (1 Jn 4,19). El amor de Dios es creador y busca multiplicarse hasta el infinito para alcanzar as&iacute; lo propio de toda gratuidad: la superabundancia.</p> <p>En los manuales de teolog&iacute;a se ha acentuado, a veces, el segundo de los aspectos de la gracia que hemos mencionado: la transformaci&oacute;n de la persona que acoge el amor de Dios. Pero es importante dejar clara la primac&iacute;a de la iniciativa soberana de Dios, que ama al ser humano de forma incondicional, antes de cualquier respuesta posible del ser humano, siendo fiel a ese amor en toda circunstancia. Esta fidelidad de Dios a su amor encuentra su m&aacute;s poderosa manifestaci&oacute;n en el hecho de que ame a sus enemigos (Rm 5,19). Ah&iacute; se manifiesta la incondicionalidad de un Amor: &ldquo;el Alt&iacute;simo es bueno con los desagradecidos y perversos&rdquo; (Lc 6,35).</p> <p>Ahora bien, la gracia, en su m&aacute;s acabado sentido teol&oacute;gico, no se realiza en el amor al enemigo. Porque la gracia es esencialmente encuentro y relaci&oacute;n. En Dios es comuni&oacute;n y en el ser humano es apertura que responde y acoge con agradecimiento la oferta divina de comuni&oacute;n. Ni Dios s&oacute;lo ni el hombre s&oacute;lo constituyen la gracia. La gracia es el encuentro de dos amores, aunque en el caso del amor de la persona a Dios, tal amor haya sido suscitado por el previo amor divino.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 22 Oct 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/gracia-amor-desbordante/Las bondades del perdónhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/las-bondades-del-perdon/<p>Las religiones deben predicar las bondades del perd&oacute;n. Pero tan importante como el anuncio del perd&oacute;n es que este anuncio se comprenda m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del lenguaje religioso. Hay convicciones religiosas que pueden tener una importancia grande para la buena convivencia entre los seres humanos. Pero es im&shy;portante expresarlas en un lenguaje universal y accesible para todos, para que puedan ser argumentadas p&uacute;blica y pol&iacute;ticamente.</p> <p>De ah&iacute; la importancia de traducir, pol&iacute;tica y antropol&oacute;gicamente, que el primer beneficiario del perd&oacute;n es el que perdona. Lo que parece justo y racional es el rendimiento de cuentas, eso por no decir que, para el ofendido, para la v&iacute;ctima, lo racional es el odio. Sin embargo, bien pensado, ese rendimiento de cuentas, y no digamos la venganza, engendra m&aacute;s violencia y encadena un c&iacute;rculo vicioso sin fin. A corto plazo el perd&oacute;n puede parecer una p&eacute;rdida, pero a la larga asegura un provecho real. El perd&oacute;n puede parecer una debilidad; en realidad tanto para concederlo como para aceptarlo, hace falta una gran fuerza espiritual y una valent&iacute;a moral a toda prueba. Lejos de ser un menoscabo para la persona, el perd&oacute;n la lleva a una humanidad m&aacute;s plena y m&aacute;s rica que, para los creyentes, refleja un rayo del esplendor del Creador.</p> <p>El &uacute;nico modo de acabar con el mal que nos hacemos los unos a los otros es el perd&oacute;n. Qui&eacute;n detiene el mal no es el malvado. Es el que no responde al mal con el mal. Qui&eacute;n rompe el c&iacute;rculo de venganza y contra venganza no es el victimario, sino la v&iacute;ctima que no entra en ese c&iacute;rculo y, al no entrar, no lo multiplica. En la cruz de Cristo resplandece esto con claridad meridiana. Jes&uacute;s nunca devuelve mal por mal, al ser insultado no respond&iacute;a con insultos, al padecer no amenazaba (1 Pe 2,22). Para que esto fuera posible &ldquo;dio en s&iacute; mismo muerte al odio&rdquo; (Ef 2,16). Solo as&iacute; es posible parar el odio: cuando uno lo mata en s&iacute; mismo y, por tanto, no lo transmite, porque no lo puede transmitir (ya que lo ha matado). O mejor a&uacute;n, cuando uno no lo deja entrar en su vida. Para no dejarlo entrar, Jes&uacute;s llevaba puesta la coraza del amor (cf. Ef 6,14-16). Como el odio no estaba en su vida, era imposible que odiase. De Jes&uacute;s s&oacute;lo sale amor.</p> <p>Al parar el mal, el primer beneficiario del perd&oacute;n es el que perdona: &ldquo;el perd&oacute;n no es un favor al malvado, sino una necesidad de la v&iacute;ctima para superar el dolor&rdquo; (S. Rancagliolo). El que dice: &ldquo;ni olvido ni perdono&rdquo; contribuye a perpetuar el odio. Por el contrario, perdonar es empezar de nuevo, rehacer la historia, escribir de nuevo la trayectoria de las cosas y de las personas. Perdonar es intentar lo imposible, deshacer lo que ha sido, abrir nuevas metas all&iacute; donde parece que todo est&aacute; terminado. En este sentido, el poder de perdonar es el potencial m&aacute;s eficaz.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 18 Oct 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/las-bondades-del-perdon/