Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.es-esCopyright 2018 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Tue, 24 Apr 2018 00:00:00 +020020Santificar el nombre de Dioshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/santificar-el-nombre-de-dios/<p>Santificar el nombre de Dios de ning&uacute;n modo puede significar que nosotros le hacemos santo, porque &eacute;l es el santo por excelencia, el que est&aacute; por encima de todo y lo trasciende todo. Santificar el nombre de Dios es m&aacute;s bien reconocer su grandeza, reconocerle como lo que es, &ldquo;el santo de los santos&rdquo;, el &uacute;nico santo, Aquel al que toda santidad se refiere, pues es la fuente de toda santidad. Dec&iacute;a Veda el Venerable: &ldquo;el nombre del Se&ntilde;or se llama santo porque con su singular poder trasciende a toda criatura y dista ampliamente de todas las cosas que ha hecho&rdquo;.</p> <p>En consecuencia, se reconoce la santidad de Dios o se santifica su nombre cuando uno compromete la vida entera por &eacute;l, cuando nuestra vida est&aacute; en funci&oacute;n de Dios, hasta el punto de que en ocasiones la santificaci&oacute;n del nombre nos puede llevar a entregar la vida por Dios. Los primeros cristianos fueron condenados a muerte porque se atrevieron a sostener que el emperador no era &ldquo;el Se&ntilde;or&rdquo; y, por tanto, no ten&iacute;a derechos absolutos. Durante el nazismo hubo cristianos, en Alemania, que se jugaron la vida por repetir: &ldquo;s&oacute;lo t&uacute; eres santo, s&oacute;lo t&uacute; Se&ntilde;or, s&oacute;lo t&uacute; Alt&iacute;simo Jesucristo&rdquo;. Magda Hollander-Lafon, una superviviente de los campos de concentraci&oacute;n nazis, a la pregunta de un periodista: &ldquo;&iquest;Cree que los nazis quisieron exterminar a los jud&iacute;os porque cre&iacute;an en Dios?&rdquo;, respondi&oacute;: &ldquo;Claro, &iquest;qu&eacute; persiguen los grandes dictadores? Ponerse en el lugar de Dios&rdquo;.</p> <p>Si s&oacute;lo Dios es el Se&ntilde;or y, por eso, su nombre debe ser santificado y no profanado, eso significa, como dice el libro de los Salmos, que &ldquo;los dioses y se&ntilde;ores de la tierra no me satisfacen&rdquo;, que ellos no pueden solucionarme la vida definitivamente, ni pretender que les entregue incondicionalmente mi coraz&oacute;n. Eso significa tambi&eacute;n que la vida no est&aacute; ni en el trabajo, ni en los hijos, ni en la mujer, ni en el marido, ni en el dinero, ni en el prestigio, ni en el poder. Pues si Dios se encuentra entre las cosas de los hombres, no es una de las cosas de los hombres. Las realidades humanas son limitadas, s&oacute;lo Yahv&eacute; puede colmar el coraz&oacute;n del ser humano, s&oacute;lo &eacute;l puede llenar nuestra vida de alegr&iacute;a.</p> <p>Finalmente, desear que el nombre de Dios sea santificado es reconocer que nuestro futuro est&aacute; en sus manos, que vivimos sostenidos por unas manos m&aacute;s fuertes que las nuestras. Y que, por eso, es posible vivir con esperanza, sabiendo que Dios tiene la &uacute;ltima palabra y que &eacute;l es m&aacute;s fuerte que todos nuestros miedos y, sobre todo, que todos nuestros errores y maldades.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 24 Apr 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/santificar-el-nombre-de-dios/Profanar el nombre de Dioshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/profanar-el-nombre-de-dios/<p>En nuestros d&iacute;as abundan las profanaciones del nombre de Dios. Cada vez que apelamos a Dios para justificar la violencia, profanamos su nombre. Cada vez que apelamos a Dios para rechazar al hermano, profanamos su nombre. Cuando apelamos a Dios para adoptar posiciones intransigentes, violentas y excluyentes, profanamos su nombre. Cuando Dios se convierte en propiedad de unos y no de otros, cuando deja de ser Padre de todos los hombres, profanamos su nombre.</p> <p>Cada religi&oacute;n deber&iacute;a hacer su propio examen de conciencia. Y, sobre todo, deber&iacute;a encontrar el modo de dejar muy claro que quienes apelando a la religi&oacute;n (la que sea) utilizan la violencia, lo que hacen es blasfemo. Si puede hablarse de radicalismo en las religiones, es porque la religi&oacute;n compromete a toda la persona y tiene repercusiones en todos los &aacute;mbitos de la existencia. La radicalidad afecta al propio creyente, no a su modo de tratar a los dem&aacute;s.</p> <p>Jud&iacute;os y cristianos podemos rezar juntos, proclamando muy alto y muy claro, lo que dice el salmo 11: &ldquo;Yahv&eacute; odia al que ama la violencia&rdquo;. Quiz&aacute;s ser&iacute;a bueno aprovechar la claridad de la proclamaci&oacute;n para mostrar los l&iacute;mites del lenguaje y para insistir en la necesidad que tienen todos los textos sagrados de ser interpretados y actualizados. El salmista se expresa como puede. Para decir que Yahv&eacute; no quiere la violencia se ve obligado a decir algo que, estrictamente hablando, y a la luz de la din&aacute;mica propia de la revelaci&oacute;n, no es verdad: Yahv&eacute; no odia a nadie. Tambi&eacute;n al que ama la violencia Yahv&eacute; lo ama, aunque no est&eacute; de acuerdo con &eacute;l. Otra cosa ser&aacute; explicar de qu&eacute; modo lo ama, pero le ama. Y eso es lo que, de entrada, hay que decir, aunque luego haya que a&ntilde;adir que no est&aacute; de acuerdo con sus acciones violentas y haya que explicar el modo como Yahv&eacute; ama a los pecadores. Les ama de la mejor manera que puede amarles, deseando su bien, o sea, llam&aacute;ndolos a la conversi&oacute;n.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 20 Apr 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/profanar-el-nombre-de-dios/¿Qué quiere decir: "Nombre de Dios"?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/que-quiere-decir-nombre-de-dios/<p>El nombre para los semitas indica una identidad y tambi&eacute;n una misi&oacute;n. La importancia del nombre explica los cambios de nombre en las personas que, a veces, realiza el mismo Yahv&eacute; cuando da a sus elegidos un nuevo significado en su situaci&oacute;n o para el futuro: Abr&aacute;n se convierte en Abrah&aacute;n como padre de muchos pueblos (Gen 17,5). Jacob se convierte en Israel, puesto que ha luchado con Dios (Gen 32,29).</p> <p>El m&aacute;s importante de los nombres es el de Yahv&eacute; (cf. Sal 8,2: &ldquo;Se&ntilde;or, Dios nuestro, qu&eacute; admirable es tu nombre por toda la tierra&rdquo;), que el mismo Yahv&eacute; manifiesta en su revelaci&oacute;n. Dios no es an&oacute;nimo, posee un nombre propio con el cual se le puede invocar. El mal uso de este nombre (en la magia o en el juramento falso) est&aacute; prohibido (Ex 20,7) porque el nombre de Yahv&eacute; es un regalo de la revelaci&oacute;n, de la cual no puede disponer el hombre a su antojo (Gen 17,1). Israel tiene la misi&oacute;n de santificar el nombre de Yahv&eacute;; esto ocurre en el culto y en la obediencia a sus mandamientos. Por eso la participaci&oacute;n en el culto de otra divinidad es una profanaci&oacute;n del nombre de Yahv&eacute; (Lv 18,21).</p> <p>Jes&uacute;s en Jn 17,6 y Jn 17,26 dice que ha dado a conocer a los suyos el nombre de Dios. Jes&uacute;s se presenta como el nuevo Mois&eacute;s que lleva a su t&eacute;rmino lo que anta&ntilde;o hab&iacute;a comenzado junto a la zarza ardiente. Dios hab&iacute;a revelado su nombre a Mois&eacute;s. Eso significa que Dios se dejaba invocar, que hab&iacute;a entrado en comuni&oacute;n con Israel. Cuando Jes&uacute;s dice que da a conocer su nombre, no se refiere a una palabra nueva con la que se designar&iacute;a a Dios. Est&aacute; hablando de un nuevo modo de la presencia de Dios entre los hombres. En Jes&uacute;s, Dios entra realmente en el mundo de los hombres: qui&eacute;n ve a Jes&uacute;s, ve al Padre (Jn 14,9). La revelaci&oacute;n del Nombre tiende a que &ldquo;el amor que me ten&iacute;as est&eacute; con ellos como yo tambi&eacute;n estoy con ellos&rdquo; (Jn 17,26).</p> <p>A partir de ah&iacute; se comprende que profanar el nombre de Dios equivale a rechazarle, a hablar mal de &Eacute;l. Y pronunciar su nombre en vano, de forma in&uacute;til o inapropiada es no respetar a Dios, peor a&uacute;n, dejar de considerarlo Dios para convertirlo en un objeto a mi servicio. Decir el nombre de Dios en vano es utilizar a Dios en funci&oacute;n de mis intereses, de forma que en vez ponerme en disposici&oacute;n de servir a Dios, pretendo, ni m&aacute;s ni menos, que servirme de Dios.</p> <p>Dios revela su nombre para que podamos establecer una relaci&oacute;n personal con &eacute;l. Esto se confirma si recordamos que Dios llama a cada uno por su nombre (Is 43,1). Con cada uno quiere establecer una relaci&oacute;n personal e &iacute;ntima. Nuestra relaci&oacute;n con Dios no es con un Dios gen&eacute;rico, abstracto, sino con el Dios de los hombres, en lo concreto de la existencia, &ldquo;el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob&rdquo;. Un Dios que no puede ser amado en general, sino por este hombre concreto que soy yo.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 17 Apr 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/que-quiere-decir-nombre-de-dios/El mal humor no es signo de santidadhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-mal-humor-no-es-signo-de-santidad/<p>Recuerdo que mi padre nos dec&iacute;a alguna vez: &ldquo;un santo triste es un triste santo&rdquo;. Evidentemente la frase no es de mi padre, sino de Teresa de &Aacute;vila. El reciente escrito del Papa sobre la santidad me ha hecho recordar este detalle familiar. Ya hice notar, en el post que dediqu&eacute; a presentar la exhortaci&oacute;n del Papa, que en casi todos sus escritos aparece, incluso en el mismo t&iacute;tulo, la palabra &ldquo;alegr&iacute;a&rdquo;. Basta recordar su primer gran texto: &ldquo;la alegr&iacute;a del evangelio&rdquo;. Ahora, la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica sobre la santidad comienza con estas palabras de Jes&uacute;s a los que son perseguidos o humillados por su causa: &ldquo;alegraos y regocijaos&rdquo;. Precisamente, aquellos a quienes Jes&uacute;s dirige estas palabras parece que s&oacute;lo tienen motivos para estar tristes y angustiados. Pues bien, en el seguimiento de Cristo, cualquier circunstancia es adecuada para vivir con agradecimiento y alegr&iacute;a, ya que el amor que nos une a &eacute;l, es m&aacute;s fuerte que todo lo dem&aacute;s. Y el amor es fuente de alegr&iacute;a.</p> <p>En este contexto el Papa ha tenido el acierto de notar que una de las caracter&iacute;sticas de la santidad es la &ldquo;alegr&iacute;a y el sentido del humor&rdquo;. Pues la santidad no concuerda bien con &ldquo;un esp&iacute;ritu apocado, trist&oacute;n, agriado, melanc&oacute;lico o un bajo perfil sin energ&iacute;a&rdquo;. El santo siempre tiene un esp&iacute;ritu positivo y esperanzado. Hay momentos duros de cruz, reconoce el Papa, pero nada puede destruir la alegr&iacute;a del Esp&iacute;ritu Santo que se traduce en seguridad interior y serenidad esperanza &ldquo;que brinda una satisfacci&oacute;n espiritual incomprensible para los par&aacute;metros mundanos&rdquo;.</p> <p>El mal humor no es signo de santidad, dice expl&iacute;citamente Francisco. Es tanto lo que recibimos del Se&ntilde;or para que lo disfrutemos, &ldquo;que a veces la tristeza tiene que ver con la ingratitud, con estar tan encerrado en s&iacute; mismo que uno se vuelve incapaz de reconocer los regalos de Dios&rdquo;. Conviene aclarar que esta alegr&iacute;a propia de la santidad es distinta &ldquo;de la alegr&iacute;a consumista e individualista tan presente en algunas experiencias culturales de hoy. Porque el consumismo solo empacha el coraz&oacute;n; puede brindar placeres ocasionales y pasajeros, pero no gozo&rdquo;. Es buena esta distinci&oacute;n entre placer y gozo. El placer todo lo centra en uno mismo. El gozo nos abre al bien de los dem&aacute;s, es la alegr&iacute;a que produce el buscar el bien de los otros. La vida cristiana no siempre es placentera, pero siempre es gozosa.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 13 Apr 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-mal-humor-no-es-signo-de-santidad/La santidad, el rostro más bello de la Iglesiahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-santidad-el-rostro-mas-bello-de-la-iglesia/<p>&ldquo;Alegr&iacute;a&rdquo; es una palabra recurrente en los documentos del Papa Francisco. Tambi&eacute;n aparece en el t&iacute;tulo de la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica que hoy mismo se ha hecho p&uacute;blica sobre la llamada a la santidad en el mundo actual, titulada: &ldquo;Alegraos y regocijaos&rdquo;. Aqu&iacute; s&oacute;lo puedo ofrecer algunas pinceladas que inviten a la lectura completa del texto.</p> <p>Uno de los cap&iacute;tulos recuerda un reciente documento de la Congregaci&oacute;n para la doctrina de la fe. Se trata del cap&iacute;tulo en el que habla de los dos enemigos actuales de la santidad, a saber: 1) una fe y una espiritualidad desencarnada, encerrada en el propio subjetivismo, que reduce el cristianismo a una doctrina, y olvida que la caridad es lo fundamental de la vida cristiana; y 2) el confiar s&oacute;lo en las propias fuerzas, sinti&eacute;ndose superior a los otros por cumplir determinadas normas, viviendo obsesionados por la ley o por los ritos, ignorando que la vida es fr&aacute;gil y s&oacute;lo puede ser sanada por la gracia.</p> <p>En otro cap&iacute;tulo el Papa hace un precioso comentario a las bienaventuranzas, en las que Jes&uacute;s explica en qu&eacute; consiste ser santos, aunque sea viviendo a contracorriente: felices los pobres, pues las riquezas no te aseguran nada, nada esencial al menos. Felices los mansos, en un mundo donde cada uno se cree con derecho a alzarse por encima de los otros. Felices los que lloran, en un mundo que mira hacia otra parte cuando hay problemas de enfermedad o de sufrimiento. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, en un mundo donde muchos optan por subirse al carro del vencedor.</p> <p>Felices los misericordiosos, que saben dar y perdonar, reflejando as&iacute; la perfecci&oacute;n de Dios. Felices los limpios de coraz&oacute;n, un coraz&oacute;n sencillo que sabe amar. Felices los que trabajan por la paz, la paz evang&eacute;lica que no excluye a nadie. Felices los perseguidos por causa de la justicia, por haber vivido sus compromisos con Dios y con los dem&aacute;s. Las persecuciones no son cosa del pasado: calumnias, falsedades, desfiguraciones de la fe, burlas por ser cristiano.</p> <p>Hay algunas perlas en el texto que vale la pena notar: cuando dice que la santidad es el rostro m&aacute;s bello de la Iglesia, o que no te hace menos humano. O cuando dice que una de las notas de la santidad en el mundo actual es la alegr&iacute;a y el sentido del humor. O cuando recuerda la pregunta que se hac&iacute;a santo Tom&aacute;s de Aquino sobre cu&aacute;les son las obras externas que mejor manifiestan nuestro amor a Dios. &Eacute;l respondi&oacute; sin dudar que son las obras de misericordia con el pr&oacute;jimo, m&aacute;s que los actos de culto.</p> <p>Una &uacute;ltima perla: &ldquo;me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que cr&iacute;an con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 09 Apr 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-santidad-el-rostro-mas-bello-de-la-iglesia/Neandertales, otro tipo de mentalidadhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/neandertales-otro-tipo-de-mentalidad/<p>El paleoantrop&oacute;logo espa&ntilde;ol, Juan Lu&iacute;s Arsuaga, en unas declaraciones a la revista <em>muy interesante</em>, hablando de las diferencias entre el hombre de Neandertal y el <em>sapiens</em>, dice: &ldquo;Mi teor&iacute;a no es que los neandertales fueran menos inteligentes que nosotros, sino que ten&iacute;an otro tipo de mentalidad&rdquo;. A continuaci&oacute;n hace unas consideraciones sobre la poca inteligencia de los humanos <em>sapiens</em>: &ldquo;ir a un campo de futbol a berrear todos los domingos no parece muy inteligente. Pero es muy humano. Inmolarse y suicidarse con una bomba alrededor del cuerpo no es nada inteligente. Eso es lo que creo que tenemos distinto de los neandertales. Lo resumo de esta forma: se me hace dif&iacute;cil creer que ellos tuvieran una bandera. Esa cosa humana de que un trapo de colores solivianta a la gente no s&eacute; si es muy inteligente, pero es un hecho. No me imagino a los neandertales con una bandera&rdquo;.</p> <p>Resulta interesante esta distinci&oacute;n entre mentalidad e inteligencia. La mentalidad es el conjunto de creencias y costumbres que conforman el modo de pensar, de enjuiciar la realidad y de actuar de un modo u otro. La inteligencia es la capacidad de razonar y de elegir las mejores opciones para resolver una cuesti&oacute;n. Pues bien, siguiendo la idea de Arsuaga, lo que distingue a las distintas especies del g&eacute;nero &ldquo;homo&rdquo; (sapiens, neandertales, denisovanos) no es la inteligencia (o sea, la capacidad de fabricar herramientas o de enfrentarse a los distintos problemas), sino la mentalidad (o sea, los condicionamientos, que m&aacute;s all&aacute; de lo listos que somos, orientan nuestra manera de utilizar las herramientas o de resolver los problemas).</p> <p>Eso valdr&iacute;a no s&oacute;lo para las distintas especies de humanos, sino para distinguir a unos humanos de otros dentro de la misma especie. El pecado, por ejemplo, no nos hace menos listos, ni tampoco m&aacute;s; pero condiciona nuestra manera de actuar. Si yo pienso que robar es bueno, o que matar al que me estorba es bueno, pero no lo hago porque tengo miedo a las consecuencias que me puede acarrear, en cuanto me convenza de que robar o matar no va a acarrearme ninguna consecuencia negativa, matar&eacute; y robar&eacute; con toda tranquilidad. Si yo pienso que las banderas son sagradas, o que las fronteras son intocables, o que hay sexos fuertes y d&eacute;biles, o razas superiores e inferiores, en cuanto pueda actuar&eacute; como un dictador que somete a los d&eacute;biles y a los inferiores.</p> <p>San Pablo exhortaba a los cristianos a &ldquo;cambiar de mentalidad&rdquo; (Rm 12,2; Ef 4,23), haciendo notar que la cristiana es distinta de la del &ldquo;mundo&rdquo; (mundo, se entiende aqu&iacute; como lo opuesto a Dios). El problema humano no es la inteligencia. Con la misma inteligencia podemos hacer lo peor y lo mejor. El problema humano es de mentalidad. Si conformamos nuestra mentalidad a la de Cristo, seguro que siempre haremos el bien, sea cual sea nuestra inteligencia.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 08 Apr 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/neandertales-otro-tipo-de-mentalidad/La santidad, don y tareahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-santidad-don-y-tarea/<p>La santidad no es un objetivo que se consigue en el &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo;, sino una tarea para el m&aacute;s ac&aacute;, para el hoy, el aqu&iacute; y el ahora de nuestra vida. La santidad consiste en vivir hoy en comuni&oacute;n con Dios. La santidad comienza siendo un don, pues es Dios el que, en Cristo, va al encuentro de cada uno de nosotros y nos invita a acogerle, a identificarnos con &eacute;l, a vivir su misma vida divina. Una vez que nos hemos vuelto hacia el Se&ntilde;or, le hemos acogido, y nos hemos identificado con &eacute;l, la santidad se convierte en una tarea, en un nuevo modo de vivir y de hacer el bien, con un nuevo sentido y una nueva conciencia.</p> <p>La santidad no consiste en privarse de satisfacciones y mortificarse, sino en vivir en el seguimiento de Cristo. Este seguimiento suscita un nivel de vida m&aacute;s humano, tanto en el terreno personal como en el social. Los grandes modelos de santidad han suscitado niveles de vida m&aacute;s humanos en el terreno social. Por una parte, ellos han reflejado su vivencia cristiana en la alegr&iacute;a que derramaban a su alrededor. Por otra parte han sido grandes benefactores de la humanidad, a veces de forma humilde, y otras veces con una influencia m&aacute;s conocida y extendida, de modo que su obra humanizadora no se ha limitado a su corta vida; ha continuado una vez que han dejado esta tierra, en ocasiones por medio de otros que han proseguido su carisma y han creado instituciones educativas, sociales, hospitalarias u otras, siempre buscando el mejor bien para los seres humanos.</p> <p>La santidad aqu&iacute; en la tierra es una tarea y un compromiso: transmitir el amor recibido a los dem&aacute;s. S&oacute;lo el que se sabe amado, ama de verdad. Del mismo modo que s&oacute;lo el que se sabe liberado puede liberar. Y el que se sabe salvado, salvar. En esta l&iacute;nea podr&iacute;a leerse 2Cor 1,4.6: Dios nos consuela para poder nosotros consolar a los que est&aacute;n en tribulaci&oacute;n. Cuando uno no se siente salvado, se pasa la vida compadeci&eacute;ndose de s&iacute; mismo. Cuando uno se sabe salvado y amado (y eso es precisamente ser santo, saberse salvado y amado), utiliza su vida en bien de los dem&aacute;s, ya no tiene que preocuparse de s&iacute; mismo y puede emplear todas sus fuerzas en preocuparse de los dem&aacute;s.</p> <p>Los cristianos han encontrado en Jes&uacute;s de Nazaret un verdadero modelo de santidad. El es, como reconoce un endemoniado, &ldquo;el Santo de Dios&rdquo; (Lc 4,34). Una santidad que se manifestaba en su libertad ante la ley, en su modo de entender la religi&oacute;n (religi&oacute;n que ha sido hecha para el hombre y no el hombre para la religi&oacute;n), en su cercan&iacute;a a los leprosos (considerados contagiosos y alejados de Dios y, en todo caso, alejados de la sociedad), en su trato con las mujeres y los ni&ntilde;os (entonces marginados socialmente), y en su modo de dirigirse con una confianza filial a Dios como Padre querido y cercano. Los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s estamos llamados a comportarnos de modo similar, en otras circunstancias hist&oacute;ricas.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 05 Apr 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-santidad-don-y-tarea/La resurrección remite al seguimiento de Cristohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-resurreccion-remite-al-seguimiento-de-cristo/<p>La resurrecci&oacute;n de Cristo no es el final feliz de un drama. Es el resultado de una vida. Al resucitar a Jes&uacute;s, Dios manifiesta el valor de la vida Jes&uacute;s. Una vida as&iacute; no desemboca en la muerte, sino en la vida. Porque el amor es fuente de vida. Y el amor sin l&iacute;mites es fuente de vida eterna.</p> <p>La resurrecci&oacute;n de Cristo no puede separarse del resto de su vida. Y debe leerse a la luz de su vida entera. A &ldquo;este Jes&uacute;s&rdquo;, que vivi&oacute; y actu&oacute; de una determinada manera, y que fue rechazado por los hombres, a este precisamente Dios ha resucitado, introduci&eacute;ndolo en la vida plena y verdadera. Esto significa que Dios aprueba y ratifica esta vida que los hombres rechazaron. La resurrecci&oacute;n no hay que entenderla como un correctivo de la cruz o una recompensa por lo hecho o padecido. La resurrecci&oacute;n autentifica el camino de Jes&uacute;s y muestra la meta a la que conduce ese camino. Manifiesta el fracaso del mundo y que el camino de Jes&uacute;s es el bueno., el &uacute;nico que conduce a la vida. Por eso, la resurrecci&oacute;n no puede separarse del camino de Jes&uacute;s, un camino que puede pasar por la cruz, pero que desemboca en la resurrecci&oacute;n. La resurrecci&oacute;n nos remite al camino de Jes&uacute;s, a la vida de Jes&uacute;s, en definitiva, al seguimiento de Cristo.</p> <p>Una cosa m&aacute;s. La resurrecci&oacute;n es la definitiva respuesta de Dios a la pregunta por la justicia y el derecho. A los muertos injustamente no se les hace justicia con ceremonias p&oacute;stumas. Se les hace justicia devolvi&eacute;ndoles lo que injustamente se les ha quitado, o sea, recuper&aacute;ndolos para la vida. Si no hay victoria sobre la muerte, no hay victoria sobre la injusticia. Con la victoria de Jes&uacute;s sobre la muerte, se evidencia que la causa de Dios es la causa de Jes&uacute;s y, en definitiva, la causa de todos aquellos que pasan por la vida haciendo el bien y entregando la vida por amor.</p> <p>La historia sola es incapaz de rescatar a los muertos, y de redimir el dolor, la indignidad y la opresi&oacute;n acumulados a lo largo de su trayectoria. Al contrario, si hemos de hacer caso a Hegel, la historia termina por justificar la injusticia. Pero si Dios existe, y ha resucitado a Jes&uacute;s, entonces es posible la justicia, la dignidad y la liberaci&oacute;n para todos.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 01 Apr 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-resurreccion-remite-al-seguimiento-de-cristo/El grande y santo sábadohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-grande-y-santo-sabado/<p>El s&aacute;bado santo, para algunos creyentes, es posiblemente una especie de d&iacute;a sin liturgia, sin oficios, un d&iacute;a vac&iacute;o. Y no es as&iacute;. Primero porque hay un estupendo oficio del s&aacute;bado santo, que contiene una enorme riqueza. En este d&iacute;a, dice el oficio de la Iglesia, &ldquo;un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio porque el Rey duerme&rdquo;. S&iacute;, aparentemente duerme. En realidad est&aacute; muy activo. De ah&iacute; que el oficio contin&uacute;a diciendo que es este d&iacute;a el Rey &ldquo;quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte&hellip;, librar de sus prisiones y de sus dolores&rdquo; a las hijas e hijos de Ad&aacute;n y Eva que est&aacute;n encadenados. El s&aacute;bado santo es el gran d&iacute;a de la esperanza de la Iglesia, la esperanza en que a pesar de todas las apariencias, Dios tiene la &uacute;ltima y definitiva palabra, y est&aacute; palabra es de vida y alegr&iacute;a.</p> <p>El s&aacute;bado santo es de un gran actualidad: es el d&iacute;a del &ldquo;silencio de Dios&rdquo;, un silencio que nunca como en nuestros d&iacute;as fue tan real: Dios parece callado, parece que no tiene nada que decir ante tanto sufrimiento, tanta injusticia, tanto dolor como hay en este mundo. Despu&eacute;s del martirio de Jes&uacute;s y de tantos otros martirios como sigue habiendo, Dios permanece callado. Pero no es un silencio vac&iacute;o. Este silencio nos remite a nuestra propia responsabilidad. Es tambi&eacute;n un silencio lleno de esperanza. La esperanza siempre es silenciosa, pero el cristiano sabe que la esperanza no falla. La esperanza es cierta y segura.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 30 Mar 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-grande-y-santo-sabado/Jesús, defensor de sus asesinoshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jesus-defensor-de-sus-asesinos/<p>&ldquo;Padre, perd&oacute;nales, porque no saben lo que hacen&rdquo;. Estas palabras que, seg&uacute;n el evangelista Lucas, dec&iacute;a Jes&uacute;s crucificado, manifiestan no s&oacute;lo el gran amor que Jes&uacute;s, en el momento de morir, segu&iacute;a manifestando, perdonando a sus enemigos, sino la fuerza y el poder de ese amor, capaz de justificar a sus enemigos. En efecto, Jes&uacute;s ofrece una buena raz&oacute;n al Padre para que perdone a quienes le asesinan: &ldquo;no saben lo que hacen&rdquo;.</p> <p>En la cruz se oculta la majestad. Alfredo de Rieval (un abad medieval) encuentra ah&iacute; no s&oacute;lo un buen motivo que hace &ldquo;excusables&rdquo; a los que crucifican a Jes&uacute;s, sino la raz&oacute;n profunda que explica su confusi&oacute;n: &ldquo;Crucifican, pero desconocen a quien crucifican, porque si lo hubieran conocido nunca hubieran crucificado al Se&ntilde;or de la gloria&hellip; Creen que soy un prevaricador de la ley, creen que usurpo la divinidad, que soy un seductor del pueblo. Les ocult&eacute; mi rostro y no conocieron mi majestad&rdquo;.</p> <p>Jes&uacute;s, lejos de exigir una justa venganza, se convierte en el abogado defensor de sus asesinos. &iexcl;Incre&iacute;ble! &iexcl;Sorprendente! &iexcl;No hay adjetivos que puedan describir un amor como el de Jes&uacute;s! Es imposible amar m&aacute;s. No s&oacute;lo eso: un amor as&iacute; es salv&iacute;fico. S&oacute;lo en un amor como ese puede estar la salvaci&oacute;n del mundo. Se trata de un amor incondicional, un amor &ldquo;a pesar de todos los pesares&rdquo;. De ah&iacute; que bien puede decirse que Jes&uacute;s derrama su sangre en la cruz por &ldquo;todos los hombres&rdquo;. Lo l&oacute;gico ser&iacute;a que esta sangre reclamara venganza, pero reclama perd&oacute;n. Para todos los hombres. Para el perd&oacute;n de todos los pecados.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 28 Mar 2018 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jesus-defensor-de-sus-asesinos/Confesarse: algo así como tomar café juntoshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/confesarse-algo-asi-como-tomar-cafe-juntos/<p>A prop&oacute;sito del sacramento de la confesi&oacute;n, el Papa Francisco record&oacute; hace unos d&iacute;as que Jes&uacute;s no amenaza, sino que llama con dulzura, inspirando confianza. Y describi&oacute; as&iacute; la actitud de Jes&uacute;s ante el pecador: &ldquo;El Se&ntilde;or dice: &lsquo;Ven, vamos. Ven y discutamos. Hablemos un poco&rsquo;. No nos asusta. Es como el pap&aacute; del hijo adolescente que ha hecho una travesura y debe reprenderlo. Y sabe que si va con el bast&oacute;n la cosa no ir&aacute; bien, debe entrar con la confianza. El Se&ntilde;or nos llama as&iacute;: &lsquo;Vamos, vengan. Tomemos un caf&eacute; juntos. Hablemos, discutamos. No tengan miedo, no quiero aporrearlos&rsquo;&rdquo;.</p> <p>Hay que reconocer que el Papa tiene ideas originales y llamativas, que hacen pensar, dan paz y ofrecen esperanza. Sin duda, es un buen catequista. A mi no se me hubiera ocurrido comparar el sacramento de la reconciliaci&oacute;n, con un &ldquo;tomar un caf&eacute; juntos&rdquo;. Pero no es una mala met&aacute;fora: dos amigos, tomando caf&eacute;, hablando con confianza, buscando comprenderse y ayudarse. Olv&iacute;dense del caf&eacute; y qu&eacute;dense con la confianza, el comprender y el ayudar. Eso es lo que debe hacer el ministro de la confesi&oacute;n, porque sin duda eso es lo que Cristo har&iacute;a con el pecador.</p> <p>Si uno acude a confesarse con buena intenci&oacute;n (y es de suponer que todos lo hacen as&iacute;), seguro que es consciente del mal que ha hecho (porque a solas nadie se enga&ntilde;a) y seguro que est&aacute; arrepentido y dolido. El hecho mismo de acudir al confesor es ya signo de arrepentimiento. No se trata, por tanto, de hundirlo m&aacute;s en sus miserias. Se trata, como hizo el padre del hijo pr&oacute;digo, de levantarlo y decirle que el Se&ntilde;or est&aacute; de fiesta por su confesi&oacute;n.</p> <p>Hace muchos a&ntilde;os recuerdo haber absuelto a una joven muchacha, que vino con miedo a confesarse (no me conoc&iacute;a de nada y no sab&iacute;a con qui&eacute;n se iba a encontrar). Estaba angustiada, porque le acababan de re&ntilde;ir seriamente y de negarle la absoluci&oacute;n. Motivo: se hab&iacute;a confesado de no haber ido a Misa el domingo anterior. Bueno, yo digo que celebrar la Eucarist&iacute;a es una necesidad de todo creyente. Pero tambi&eacute;n digo que confesarse de no asistir a ella un domingo, cuando se suele celebrar habitualmente, no es motivo para negarle a nadie la absoluci&oacute;n.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 24 Mar 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/confesarse-algo-asi-como-tomar-cafe-juntos/El parlamento chino, ¿parábola del cielo?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-parlamento-chino-parabola-del-cielo/<p>Las par&aacute;bolas de Jes&uacute;s, en las que describe a qu&eacute; se parece el Reino de los cielos, se sirven de comparaciones tomadas de la vida real. Me pregunto si un reciente acontecimiento pol&iacute;tico no dar&iacute;a pie para hacer una buena par&aacute;bola de lo que puede ser el cielo. Estoy pensando, ni m&aacute;s ni menos, que en lo ocurrido en el parlamento de Pek&iacute;n hace unos d&iacute;as: Xi Jining ha sido reelegido para un segundo mandato como presidente de China por una mayor&iacute;a un&aacute;nime de 2.970 votos a favor por ninguno en contra y cero abstenciones.</p> <p>Una unanimidad as&iacute;, que parece de entrada imposible, podr&iacute;a ser una buena par&aacute;bola del cielo. En efecto, all&iacute; todos estaremos de acuerdo, sin ninguna duda ni reserva, porque al conocer el bien absoluto, nuestra adhesi&oacute;n ser&aacute; total y sin fisuras. Pero en este mundo, no existe el bien absoluto. Incluso los mejores bienes son limitados. Por eso, la elecci&oacute;n del presidente chino es una mala par&aacute;bola, porque no se trata de una ficci&oacute;n, sino de algo realmente ocurrido. Pero todos sabemos (incluido el propio elegido) que en la base del suceso est&aacute; o bien el fanatismo o bien el miedo. O el lavado de cerebro, que viene a ser lo mismo. Y claro, ni el fanatismo ni el miedo pueden ser par&aacute;bolas del cielo. Como ficci&oacute;n, la par&aacute;bola podr&iacute;a funcionar. Como expresi&oacute;n real de fanatismo o miedo, no funciona.</p> <p>Las unanimidades solo se dan alguna vez en peque&ntilde;os grupos. Cuanto mayor es el grupo, mayores son las posibilidades de encontrarnos con opiniones distintas. Eso vale para nuestras comunidades eclesiales. Una comunidad en la que nadie se atreve a decir lo contrario de lo que piensa el jefe de turno, no es evang&eacute;lica. Primero porque en las comunidades cristianas no hay &ldquo;jefes&rdquo;, sino hermanos que prestan un servicio. Y luego porque en las comunidades cristianas, la diversidad, lejos de separar, enriquece. Puesto que todos buscamos el bien, las distintas opiniones y visiones contribuyen a una b&uacute;squeda m&aacute;s afinada, m&aacute;s matizada y m&aacute;s equilibrada del bien.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 20 Mar 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-parlamento-chino-parabola-del-cielo/José, el de los miedoshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jose-el-de-los-miedos/<p>La figura de Jos&eacute;, el esposo de Mar&iacute;a, es fundamental para entender el misterio de Jes&uacute;s, tal como lo proclama la fe cristiana. Jos&eacute;, de la casa de David, es el que entronca a Jes&uacute;s con la gran historia de salvaci&oacute;n de Israel y hace posible que el Mes&iacute;as sea descendiente de David. El Hijo de Dios ha &ldquo;nacido del linaje de David seg&uacute;n la carne&rdquo; (Rm 1,3).</p> <p>Pero aquellas personas que Dios elige para formar parte directamente de su plan de salvaci&oacute;n tuvieron que superar muchas tentaciones y vencer muchas dificultades. No lo tuvieron f&aacute;cil. Los elegidos de Dios en bastantes ocasiones experimentan la oscuridad de la fe y sienten eso que dice san Pablo: la fuerza de Dios se realiza en la debilidad humana (2 Cor 12,9). En el evangelio de Mateo se traslucen algunas de las dificultades y debilidades de Jos&eacute;. En dos ocasiones en las que estaba en juego &ldquo;la vida&rdquo; del ni&ntilde;o Jes&uacute;s, el evangelista habla del &ldquo;miedo&rdquo; de Jos&eacute;.</p> <p>Cuando Jos&eacute; comprob&oacute; el embarazo de su esposa tuvo que plantearse, como es natural, un mont&oacute;n de preguntas. Seguramente no entend&iacute;a nada. Posiblemente su no entender aumentaba porque amaba a Mar&iacute;a y porque era un hombre bueno. Y le entr&oacute; miedo (Mt 1,20). Una vez que el ni&ntilde;o ha nacido, Jos&eacute; tuvo que emigrar a Egipto porque la situaci&oacute;n pol&iacute;tica hacia peligrar la vida de su hijo. Pero cuando la situaci&oacute;n hab&iacute;a cambiado y tom&oacute; la decisi&oacute;n de regresar a la tierra de Israel, &ldquo;tuvo miedo de ir all&iacute;&rdquo; (Mt 2,22), porque tampoco acaba de fiarse de los nuevos gobernantes.</p> <p>Para los elegidos de Dios la vida, a veces, no es f&aacute;cil. Es normal que tengan miedo. En el caso de Jos&eacute;, super&oacute; sus miedos porque un &ldquo;&aacute;ngel&rdquo; del Se&ntilde;or le reconfort&oacute; y le orient&oacute;. Un &aacute;ngel es un signo de la presencia de Dios. Dios puede hacerse presente de muchas maneras. No sabemos c&oacute;mo Dios se hizo presente en la vida de Jos&eacute;, pero s&iacute; sabemos que Jos&eacute; se fi&oacute; de Dios, se apoy&oacute; en Dios, y as&iacute; encontr&oacute; la paz y la capacidad de vencer los miedos. Hay miedos (precisamente los m&aacute;s fundamentales de la vida) que solo desaparecen cuando uno se apoya en el Se&ntilde;or.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 17 Mar 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jose-el-de-los-miedos/Stephen Hawkin: el futuro está más alláhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/stephen-hawkin-el-futuro-esta-mas-alla/<p>Ayer al mediod&iacute;a, durante la comida, uno de los hermanos de mi comunidad, me dijo: &ldquo;ha fallecido este famoso cient&iacute;fico ateo&rdquo;. Como durante la comida, al menos en mi comunidad, nos hacemos unos a otros bromas que contribuyen al buen ambiente comunitario, se me ocurri&oacute; responder: &ldquo;Seguro que si se encuentra con Dios su sorpresa no ser&aacute; mayor que la de los creyentes&rdquo;.</p> <p>Aunque Dios sea m&aacute;s &iacute;ntimo que nuestra propia intimidad, y est&eacute; m&aacute;s presente en cada uno de nosotros de lo que jam&aacute;s podamos imaginar, no es menos cierto que tambi&eacute;n es el gran desconocido. En el fondo, no sabemos nada de &Eacute;l. Sabemos, quiz&aacute;s muy imperfectamente, &ldquo;lo que no es&rdquo;, pero no sabemos c&oacute;mo es. Cierto, podemos afirmar que es bueno y justo, pero el modo como se realiza en &eacute;l la bondad y la justicia se nos escapa.</p> <p>Sirvan estas l&iacute;neas como homenaje a un gran cient&iacute;fico. Aunque se declaraba ateo era miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias. Dec&iacute;a una cosa interesante: el futuro de la humanidad a largo plazo pasa por salir de la tierra. Ahora seguro que se habr&aacute; dado cuenta de cuanta raz&oacute;n ten&iacute;a. El presente de este mundo no augura ning&uacute;n buen futuro. Nuestro futuro est&aacute; en otro mundo, algunos pensamos que en el mundo de Dios, aunque tambi&eacute;n es cierto que todos los mundos son de Dios.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 15 Mar 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/stephen-hawkin-el-futuro-esta-mas-alla/La fiesta y la magia del fuegohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-fiesta-y-la-magia-del-fuego/<p>Las fallas tienen otras dimensiones, incluso m&aacute;s evidentes que las se&ntilde;aladas en el post anterior. En las fallas hay sobre todo fiesta. Y detr&aacute;s hay tambi&eacute;n trabajo. Puestos de trabajo. De hecho, una de las teor&iacute;as m&aacute;s difundidas sobre el origen de las fallas es la que habla de una antigua costumbre del gremio de carpinteros de quemar trastos viejos el d&iacute;a de san Jos&eacute;. Sea lo que sea de esta teor&iacute;a, las fallas est&aacute;n directamente relacionadas con el trabajo artesanal y con un buen modo de ganarse el pan. Por eso, fallas es tambi&eacute;n dignidad humana.</p> <p>Finalmente, fallas es acogida de tantos turistas y visitantes que pueblan esos d&iacute;as las calles de Valencia. En este sentido, fallas es fraternidad con los de fuera y con los de dentro, con los de cerca y los de lejos. Alrededor del fuego las buenas personas se unen en corro, d&aacute;ndose las manos en se&ntilde;al de amistad, como hacen los j&oacute;venes alrededor del fuego de campamento o hac&iacute;an los antiguos humanos alrededor del fuego que les calentaba.</p> <p>Hay una cierta magia en el fuego: es s&iacute;mbolo del Esp&iacute;ritu Santo y es el s&iacute;mbolo que utilizan los m&iacute;sticos para referirse a la uni&oacute;n del alma con Dios. El fuego es s&iacute;mbolo de la acci&oacute;n de Dios en el ser humano. Por eso une al ser humano con Dios y a los humanos entre s&iacute;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 13 Mar 2018 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-fiesta-y-la-magia-del-fuego/