Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2020 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Mon, 20 Jan 2020 00:00:00 +010020La calle de la alegríahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-calle-de-la-alegria/<p>El contrapunto a la calle de la amargura ser&iacute;a la calle de la alegr&iacute;a, nombre que tambi&eacute;n encontramos en muchas ciudades espa&ntilde;olas. En Valladolid hab&iacute;a una calle en la que dejaban de flagelar a los condenados a ser azotados por las calles. Ello produc&iacute;a j&uacute;bilo y algazara y de ah&iacute; vino el nombre de la calle. Esta es una calle de la buena alegr&iacute;a. Hay otras alegr&iacute;as que quiz&aacute;s no sean tan buenas. Es el caso de la que da nombre a la pel&iacute;cula: &ldquo;la calle de la alegr&iacute;a&rdquo;. Se trata de una calle de una ciudad japonesa, donde estaba la &ldquo;casa que vende la felicidad&rdquo;, a saber, un burdel. Posiblemente esa no es una buena alegr&iacute;a. A veces, en vez de alegr&iacute;a, lo que abunda en las personas que trabajan en esos lugares, es la amargura. Y los que acuden all&iacute; en busca de una supuesta felicidad, van precisamente porque no son felices, o viven amargados, o se sienten solos. Todos buscamos la felicidad, pero hay caminos que conducen al vac&iacute;o, aunque prometan felicidad.</p> <p>Bien podr&iacute;a decirse que todas las calles por las que pasaba Jes&uacute;s se convert&iacute;an en calles de la alegr&iacute;a, aunque estuvieran plagadas de personas desilusionadas o amargadas. En tiempos de Jes&uacute;s hab&iacute;a mucha pobreza, la gente se sent&iacute;a oprimida pol&iacute;ticamente (por la presencia del ejercito romano y por los malos gobiernos locales), hab&iacute;a tambi&eacute;n muchas enfermedades, algunas incurables en aquel tiempo, como la lepra. Pues bien, por all&iacute; donde Jes&uacute;s pasaba, anunciado la buena noticia del Reino de Dios, curando las enfermedades y levantando el &aacute;nimo de los oprimidos, la gente recuperaba la esperanza, la ilusi&oacute;n, la alegr&iacute;a, las ganas de vivir. Se sent&iacute;an nacer de nuevo. La presencia de Jes&uacute;s convert&iacute;a las calles de la amargura en calles de la alegr&iacute;a.</p> <p>En esta sociedad nuestra, donde tambi&eacute;n nos encontramos con personas necesitadas y oprimidas, nuestra tarea como cristianos es hacer presente la alegr&iacute;a de Cristo. All&iacute; donde arrancamos una sonrisa, decimos una palabra de consuelo, damos pan al hambriento o vestido al desnudo, all&iacute; d&oacute;nde suscitamos esperanza, el Esp&iacute;ritu Santo se hace presente. Quiz&aacute;s los destinatarios de nuestra acci&oacute;n ben&eacute;fica no sepan o incluso no les interese saber qui&eacute;n es el autor de su alegr&iacute;a, pero nosotros, cristianos que la hemos provocado, s&iacute; lo sabemos. Y eso es lo que importa: ser consciente de lo que uno hace, aunque el que reciba el bien que yo he suscitado no sepa de mis motivos o razones para hacerlo.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 20 Jan 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-calle-de-la-alegria/La calle de la amargurahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-calle-de-la-amargura/<p>Me trae o me lleva por la calle de la amargura es una expresi&oacute;n que utilizamos en Espa&ntilde;a para decir que algo o alguien nos causa dificultades. En numerosas ciudades espa&ntilde;oles se puede encontrar esa calle. Hay distintas explicaciones del motivo de esta denominaci&oacute;n. Una muy probable es que, por esa calle, en Madrid, pasaban los condenados a muerte, desde la c&aacute;rcel hasta lo que hoy es la plaza Mayor, para ser ajusticiados p&uacute;blicamente. Se trata de una calle que no trae buenos recuerdos.</p> <p>En Jerusal&eacute;n hay una calle que tiene un nombre equivalente: la v&iacute;a o calle dolorosa, por la que, seg&uacute;n la tradici&oacute;n, el Se&ntilde;or Jes&uacute;s paso con su cruz a cuestas camino del Calvario (cuyo lugar se encuentra en la Bas&iacute;lica del santo sepulcro). Tambi&eacute;n esta calle trae malos recuerdos que, s&oacute;lo desde la fe en la resurrecci&oacute;n, pueden considerarse cargados de esperanza.</p> <p>Para muchas personas hoy todas las calles son calles de amargura. En nuestras ciudades es posible encontrar personas que duermen en la calle. Son gente que no disponen de un lugar acogedor en el que vivir y en el que pasar la noche. Cuando nos encontramos con estas personas, normalmente pasamos de largo, unas veces pensando que no podemos hacer nada para remediar su situaci&oacute;n, otras veces sin pensar en nada, con una serena indiferencia. Es un asunto que no nos concierne y, a veces, hasta nos molesta. Recordando la v&iacute;a dolorosa por la que transit&oacute; Jes&uacute;s de Nazaret, podemos plantearnos la gran pregunta de como convertir lo que para esas personas es una calle de la amargura en una calle de la esperanza.</p> <p>Un ejemplo, quiz&aacute;s sencillo, de respuesta a esta pregunta: en Valencia, &ldquo;Caritas&rdquo; dispone de albergues de baja exigencia para acoger a este tipo de personas.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 16 Jan 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-calle-de-la-amargura/Calles con nombres evocadoreshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/calles-con-nombres-evocadores/<p>La calle es un lugar de tr&aacute;nsito. Todas tienen un nombre. Muchos se refieren a personajes que han tenido una influencia social, pol&iacute;tica o religiosa. Otros nombres de calles describen accidentes geogr&aacute;ficos: ancha, larga, estrecha, empinada. Hay nombres que evocan situaciones favorables o desfavorables, e incluso actitudes directamente religiosas. Es posible hablar, por ejemplo, de calle de la amargura o de calle de la alegr&iacute;a. En mi ciudad natal, como seguramente en muchas otras, se encuentra la calle alegr&iacute;a y la calle amargura, pero tambi&eacute;n la calle de la fe, la de la esperanza y la del amor.</p> <p>En l&iacute;nea con estas connotaciones &eacute;ticas y religiosas, la calle podr&iacute;a ser un s&iacute;mbolo del encuentro, del paso hacia el otro, del camino que me lleva al otro para conocerle, saludarle, ayudarle, desearle bien. En la calle hay personas muy distintas, pero en ella cabemos todos, debemos hacernos sitio unos a otros. M&aacute;s que un lugar de tr&aacute;nsito para ir de un sitio a otro, la calle podr&iacute;a ser, sobre todo, lugar para ir hacia el otro, lugar para el encuentro, y convertirse as&iacute; en camino para dar y buscar amor. En la medida en que se conviertan en espacios para el encuentro y el amor, en esa misma medida el Reino de Dios se hace presente en nuestras calles.</p> <p>Hablando de calles con connotaciones &eacute;ticas o nombres religiosos, ofrezco una idea para los profesores de religi&oacute;n o para los catequistas: invitar a sus alumnos a buscar, en su ciudad, denominaciones de calles que sean evocativas de sentimientos religiosos o &eacute;ticos. Y suscitar en ellos la curiosidad de conocer lo que estos nombres significan o el motivo por el que han recibido esa denominaci&oacute;n. Es un ejercicio en el que confluyen religi&oacute;n, cultura, y conocimiento de la propia ciudad.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 12 Jan 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/calles-con-nombres-evocadores/Ángeles: algunas consideracioneshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/angeles-algunas-consideraciones/<p>La existencia de los &aacute;ngeles es doctrina eclesial. Esta verdad podr&iacute;a iluminar una cuesti&oacute;n que, a veces, se plantea cuando en ambientes cristianos se habla de la posibilidad de vida inteligente extraterrestre, a saber: &iquest;estos posibles seres inteligentes de otras galaxias necesitan redenci&oacute;n o habr&iacute;a que aceptar otras econom&iacute;as de salvaci&oacute;n para ellos? La existencia de los &aacute;ngeles nos indica que la humana no es la &uacute;nica posibilidad de vida inteligente. Y nos indica que es posible que haya vidas inteligentes que no se hayan rebelado contra Dios, aunque en el caso improbable de que hubiera indicios serios de la existencia de tales seres, desde el punto de vista de la teolog&iacute;a ser&iacute;a necesario determinar cu&aacute;l es su relaci&oacute;n con el Logos encarnado en Jes&uacute;s de Nazaret. Los &aacute;ngeles nos abren perspectivas de vida inteligente limitada e imperfecta (porque s&oacute;lo Dios es perfecto) m&aacute;s all&aacute; de la humana. Y nos invitan a ser humildes, no crey&eacute;ndonos los &uacute;nicos seres inteligentes del universo.</p> <p>Por otra parte, el &aacute;ngel es signo de la presencia de Dios en la vida de una persona, desde una de estas dos perspectivas: Dios tiene un mensaje para esta persona, o Dios manifiesta que cuida de esa persona. Cuando se afirma que &ldquo;el &aacute;ngel del Se&ntilde;or anunci&oacute; a Mar&iacute;a&rdquo;, se est&aacute; diciendo: Dios ten&iacute;a algo que comunicar a Mar&iacute;a y se hizo presente en su vida. &iquest;De qu&eacute; modo? Eso ya no lo dice la Escritura, aunque, en demasiadas ocasiones, sea lo que interesa a nuestra curiosidad. Pero este inter&eacute;s denota la preferencia por cuestiones secundarias, que desgraciadamente olvidan la principal. El &aacute;ngel, adem&aacute;s, es signo del cuidado que Dios tiene por cada uno de nosotros. Hablar de &ldquo;&aacute;ngel de la guarda&rdquo; es un modo de decir que Dios cuida de cada persona de forma permanente, con un cari&ntilde;o inmenso.</p> <p>El artista dominico Miguel Iribertegui sugiere que "los &aacute;ngeles representan una antropolog&iacute;a escatol&oacute;gica: ni hombre ni mujer, eternamente joven, eternamente bello&rdquo;. Jes&uacute;s hablando del matrimonio utiliz&oacute; parecidas ideas: los que sean hallado dignos de la resurrecci&oacute;n no se casar&aacute;n, ser&aacute;n como &aacute;ngeles. El encuentro con Dios potenciar&aacute; todas las dimensiones de nuestra existencia, pero las relaciones entre los seres humanos no ser&aacute;n como en este mundo. Nuestros encuentros se realizar&aacute;n en un nivel que ir&aacute; m&aacute;s all&aacute; de lo biol&oacute;gico, nos relacionaremos en el nivel m&aacute;s profundo y aut&eacute;ntico de nuestra personalidad.</p> <p>Finalmente, hablando de los &aacute;ngeles, recuerdo haber le&iacute;do en Kierkegaard esta idea: &ldquo;&iexcl;&aacute;ngeles, &aacute;ngeles! &iexcl;Algunos dicen que no existen! Bien, pues comp&oacute;rtate t&uacute; como un &aacute;ngel y as&iacute; habr&aacute; ya un &aacute;ngel en este mundo&rdquo;. Los &aacute;ngeles nos invitan a vivir ang&eacute;licamente, o sea, divinamente. O sea: haciendo que nuestra vida est&aacute; en consonancia con el Evangelio de Jes&uacute;s.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 08 Jan 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/angeles-algunas-consideraciones/Orfeo mejor que Uliseshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/orfeo-mejor-que-ulises/<p>El Papa Francisco, en su exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica <i>Christus vivit</i> (n&ordm; 223) compara el mito de Ulises con el de Orfeo: &ldquo;Ulises, para no rendirse al canto de las sirenas, que seduc&iacute;an a los marineros y los hac&iacute;an estrellarse contra las rocas, se at&oacute; al &aacute;rbol de la nave y tap&oacute; las orejas de sus compa&ntilde;eros de viaje. En cambio, Orfeo, para contrastar el canto de las sirenas, hizo otra cosa: enton&oacute; una melod&iacute;a m&aacute;s hermosa, que encant&oacute; a las sirenas&rdquo;.</p> <p>Hoy son muchas las sirenas que nos distraen de la b&uacute;squeda del bien y de la verdad. Ante estas sirenas, ante las descalificaciones de la fe cat&oacute;lica, es posible taparse los o&iacute;dos, no querer escuchar los argumentos que se levantan contra la fe, o responder con malos modos. En cierto modo es lo que hizo Ulises: para defenderse de los malos encantos de las sirenas, y no teniendo modo de responderles, prefiri&oacute; no escuchar para as&iacute; salvar su vida. Pero tambi&eacute;n es posible responder de otro modo ante los ataques a la fe: escuchar con atenci&oacute;n lo que el otro tiene que decir y ofrecerle argumentos mejores en defensa de la fe. Es lo que hizo Orfeo: en vez de dejarse encantar por los cantos de las sirenas, encontr&oacute; una mejor melod&iacute;a, y las encantadas fueron las malas sirenas.</p> <p>Los cristianos tenemos que estar preparados para justificar y defender nuestra fe frente a aquellos que la descalifican. Estos argumentos quiz&aacute;s no convenzan a quienes nos critican, pero al menos deben convencernos a nosotros. De este modo, si no convencemos al otro, al menos reforzaremos nuestra fe. Porque el cristiano tiene buenas razones para creer. Y los argumentos en pro de la existencia de Dios son tanto o m&aacute;s s&oacute;lidos que los argumentos en contra de su existencia. Es posible decir que el mundo es el resultado de un proceso azaroso. Pero es tan serio o m&aacute;s decir que la existencia de la realidad y de la vida tiene una raz&oacute;n; y que de los puros procesos materiales no puede surgir vida inteligente. Por tanto, postular una raz&oacute;n explicativa de la existencia de la materia y de la vida es muy razonable. El creyente cree que esta raz&oacute;n &uacute;ltima que todo lo explica es un ser trascendente, que no puede menos que ser personal e inteligente.</p> <p>Frente a los argumentos descalificatorios de la fe no basta responder con oraci&oacute;n, y menos con insultos. Se necesitan otros argumentos. Encontrar argumentos requiere formaci&oacute;n y estudio. El estudio humaniza y ofrece sabidur&iacute;a, sirve (como dice el Papa) &ldquo;para hacerse preguntas, para no ser anestesiado por la banalidad, para buscar sentido a la vida&rdquo;. El mejor modo de hacer frente a los desaf&iacute;os de la ciencia y de la cultura, no es descalificando a la ciencia y a la cultura, sino &ldquo;con el testimonio de una fe viva y adulta, educada (eso es la teolog&iacute;a, una fe adulta educada) para poder percibir con lucidez las dificultades y poderlas vencer&rdquo; (<i>Gaudium et Spes</i>, 21).</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 04 Jan 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/orfeo-mejor-que-ulises/Un año más: balance y propósitoshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/un-ano-mas-balance-y-propositos/<p>Est&aacute; a punto de comenzar un a&ntilde;o m&aacute;s. Cada uno sabr&aacute; cu&aacute;ntos a&ntilde;os ha vivido. Todos los d&iacute;as son una buena ocasi&oacute;n para dar gracias a Dios por el regalo de la vida. Un regalo que no tiene precio y, por eso, vale mucho. Por otra parte, hay d&iacute;as que parecen indicados para hacer balance. Los peri&oacute;dicos y las televisiones se encargan de ofrecernos los acontecimientos m&aacute;s relevantes del pasado a&ntilde;o. Nuestra p&aacute;gina web (dominicos.org) ofrece cada a&ntilde;o la lista de noticias m&aacute;s le&iacute;das y de art&iacute;culos m&aacute;s visitados. Pero hay un balance que s&oacute;lo puedo hacer yo: &iquest;cu&aacute;les son los momentos en los que he prestado ayuda desinteresada a un hermano necesitado, cu&aacute;les los momentos en los que he pedido perd&oacute;n a quienes he ofendido, cu&aacute;les los momentos en los que he sido capaz de levantarme de mis ca&iacute;das, o de superar mis &ldquo;malos momentos&rdquo;?</p> <p>El Papa, en su mensaje del uno de enero con motivo de la jornada mundial de la paz, relaciona la paz con la esperanza. Desgraciadamente, en muchos lugares y a muchos niveles, incluidos lugares y niveles eclesiales, la paz no es una realidad. Por eso es objeto de esperanza. La esperanza no tiene nada de pasiva, es muy activa, porque s&oacute;lo se mantiene si hay posibilidades de lograr lo esperado. Y esas posibilidades requieren mi compromiso personal y mi trabajo. La esperanza, adem&aacute;s, es muy tenaz, no se desanima ante las dificultes, sino que redobla los esfuerzos cuando &eacute;stas aparecen. La paz necesita constructores valientes, decididos, incansables, que luchen contra el mal y se comprometan a favor del bien. Esos constructores mantienen la esperanza.</p> <p>Si el fin de a&ntilde;o suele ser objeto de balance, el comienzo del a&ntilde;o pudiera ser objeto de buenos prop&oacute;sitos que contribuyan a poner paz en nuestro trabajo, en nuestras comunidades y en nuestras vidas. Mejor pocos y realistas que muchos e inabarcables. Aunque a lo mejor no hace falta concretar ning&uacute;n buen prop&oacute;sito; basta con aprovechar las ocasiones para hacer el bien y acercarnos al que requiere ayuda que a lo largo del a&ntilde;o se nos presentar&aacute;n, a&uacute;n sin buscarlas.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 29 Dec 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/un-ano-mas-balance-y-propositos/La Encarnación, prolongación del misterio trinitariohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-encarnacion-prolongacion-del-misterio-trinitari/<p>Tom&aacute;s de Aquino, en su comentario al <i>Credo</i>, explica el misterio de la Encarnaci&oacute;n como si fuera una prolongaci&oacute;n del misterio del Verbo engendrado en el seno del misterio Trinitario. Dice el Santo: &ldquo;Es claro que nada es tan semejante al Hijo de Dios como el verbo concebido en nuestra mente y no proferido. Ahora bien, nadie conoce el verbo mientras permanece en la mente del hombre, si no es aquel que lo concibe; pero es conocido al ser proferido. Y as&iacute;, el Verbo de Dios, mientras permanec&iacute;a en la mente del Padre no era conocido sino por el Padre; pero ya revestido de carne, como el verbo se reviste con la voz, entonces por primera vez se manifest&oacute; y fue conocido&rdquo;. La imagen que utiliza Santo Tom&aacute;s para explicar como el Padre engendra al Verbo no es material, sino espiritual: el Padre engendra al Verbo del mismo modo que el ser humano engendra en su mente una idea, un concepto, una palabra no dicha.</p> <p>Ahora bien, mientras la idea permanece en la mente del que la ha concebido, nadie la conoce. S&oacute;lo es conocida cuando es proferida, cuando la idea se dice con una palabra. La palabra es la manifestaci&oacute;n de la idea concebida en la mente, de modo que todos pueden conocer la idea gracias a la palabra pronunciada. Es claro que la palabra es id&eacute;ntica al pensamiento, a la idea, pero no es menos cierto que, al expresarse, la idea queda como anquilosada, reducida, empeque&ntilde;ecida. La idea es superior a la palabra, aunque la palabra sea la misma idea.</p> <p>Pues bien, cuando el Verbo eterno de Dios se encarna ocurre algo parecido. El Verbo divino se hace humano al encarnarse en el hombre Jes&uacute;s. De modo que podemos decir que el hombre Jes&uacute;s es la traducci&oacute;n, la manera humana de ser Dios. Si hubiera que traducir a nuestro modo lo que es Dios, lo que Dios piensa y lo que har&iacute;a, eso es Jes&uacute;s. Ahora bien, el Verbo divino al hacerse hombre, la Palabra divina al hacerse humana, queda constre&ntilde;ida por los l&iacute;mites humanos, del mismo modo que el pensamiento, al proferirse en palabras queda constre&ntilde;ido, limitado y encerrado en la deficiencia de la palabra. El Verbo de Dios, al hacerse humano, est&aacute; limitado y sometido a las debilidades y complejidades de lo humano. As&iacute; se explica que &ldquo;el ni&ntilde;o crec&iacute;a&rdquo; no s&oacute;lo en edad, sino tambi&eacute;n en sabidur&iacute;a y en gracia, en experiencia de Dios. Lo divino se reduce, toma una talla humana y, por tanto, limitada.</p> <p>Y todo eso por amor. Dios ama al ser humano hasta tal punto que consiente limitarse para llegar a lo humano, para que los humanos podamos conocerle, y podamos tambi&eacute;n imitarle. Si no se hubiera puesto a nuestro nivel ni habr&iacute;amos podido conocerle, ni tampoco imitarle.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 26 Dec 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-encarnacion-prolongacion-del-misterio-trinitari/Encarnación o Dios como amante apasionadohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/encarnacion-o-dios-como-amante-apasionado/<p>No estamos muy acostumbrados a decir que Dios es un amante. Quiz&aacute;s porque la palabra puede tener connotaciones negativas. Pero incluso entendida en su sentido m&aacute;s positivo de sentir una intensa atracci&oacute;n emocional hacia una persona y desear compartir la vida con ella, nos cuesta aplicarla a Dios. Y, sin embargo, el misterio de la Encarnaci&oacute;n nos empuja a entender que Dios es amante de los seres humanos, porque desea compartir nuestra vida y desea que nosotros compartamos la suya; un amante que quiere unirse con lo humano hasta el punto de hacerse &eacute;l mismo humano. Lo propio del amante es querer ser como el amado. Hay algo en el ser humano que empuja a Dios hacia lo humano. S&oacute;lo as&iacute; se entiende esto que dice el evangelio de Juan: &ldquo;vino a lo suyo&rdquo;. Si al venir a nosotros vino a lo suyo, eso significa que lo humano es lo suyo y, por eso, desea ser humano.</p> <p>El t&eacute;rmino &ldquo;eros&rdquo; indica un amor apasionado que busca la presencia y la compenetraci&oacute;n con el otro. Benedicto XVI, en su primera enc&iacute;clica (<i>Deus caritas est</i>), rehabilit&oacute; la palabra &ldquo;eros&rdquo; como una buena expresi&oacute;n del &ldquo;amor apasionado de Dios por su pueblo&rdquo;, y califica a Dios de &ldquo;amante con toda la pasi&oacute;n de un verdadero amor&rdquo;. Recordemos que el Cantar de los cantares (6,3) canta en t&eacute;rminos de entrega mutua el amor de Dios para con su pueblo: &ldquo;yo soy para mi amado y mi amado es para m&iacute;&rdquo;. Dios y el hombre son el uno para el otro. En este ser el uno para el otro, la persona humana, lejos de quedar anulada, queda supremamente potenciada en su propia humanidad; y Dios, lejos de quedar empeque&ntilde;ecido, manifiesta lo que es, un Dios que no puede m&aacute;s que amar, porque la relaci&oacute;n es un elemento constitutivo de su ser. &ldquo;Se da ciertamente una unificaci&oacute;n del hombre con Dios&rdquo;, dice Benedicto XVI, pero en esta unificaci&oacute;n ninguno queda anulado, los dos &ldquo;siguen siendo ellos mismos&rdquo;, pero potenciados.</p> <p>&ldquo;Con su Encarnaci&oacute;n, Dios se ha unido con todo hombre&rdquo;. As&iacute; se expresa el Magisterio del Vaticano II y de Juan Pablo II, inspir&aacute;ndose en la teolog&iacute;a patr&iacute;stica. La Encarnaci&oacute;n es, sobre todo, un misterio de amor, cuya iniciativa est&aacute; en Dios. Entender la encarnaci&oacute;n desde la perspectiva del pecado es hacerse una pobre idea de Dios y una pobre idea del hombre. La Encarnaci&oacute;n no es algo coyuntural; es, como dice Juan Pablo II, &ldquo;la dimensi&oacute;n que Dios quer&iacute;a dar a la vida humana desde sus comienzos&rdquo;. La Encarnaci&oacute;n s&oacute;lo se entiende desde la perspectiva del amor, de un Dios que crea un ser a su imagen para poder amar y ser amado y, por eso, desde el comienzo de la historia, va en busca del ser humano, buscando una respuesta a su amor.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 22 Dec 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/encarnacion-o-dios-como-amante-apasionado/La encarnación esclarece nuestro propio misteriohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-encarnacion-esclarece-nuestro-propio-misterio/<p>&ldquo;El misterio del hombre s&oacute;lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado&rdquo;, dice el Concilio Vaticano II. El misterio de la Encarnaci&oacute;n nos descubre algo important&iacute;simo sobre nosotros mismos, a saber: que el ser humano es capaz de Dios, porque Dios es capaz del hombre. Y precisamente en esta capacidad de Dios est&aacute; la medida de cada persona, su plenitud, su perfecci&oacute;n.</p> <p>Hay otro aspecto fundamental del ser humano que tambi&eacute;n se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. La Encarnaci&oacute;n requiere la colaboraci&oacute;n humana. Si Dios quiere hacerse hombre, la &uacute;nica manera que hay para ello es naciendo de una mujer. Pero este Dios hecho hombre en Jes&uacute;s de Nazaret sigue siendo Dios. Por eso, la fe cristiana confiesa que Jes&uacute;s es Dios y hombre. La conjunci&oacute;n copulativa es necesaria: ni s&oacute;lo Dios, ni s&oacute;lo hombre. Verdadero Dios y verdadero hombre. El verdadero hombre requiere de una mujer. El verdadero Dios requiere que esa mujer sea virgen. La virginidad de Mar&iacute;a es el correlato humano de la afirmaci&oacute;n de fe de que este ni&ntilde;o que nace de ella &ldquo;s&oacute;lo&rdquo; tiene por padre a Dios. El tener &ldquo;s&oacute;lo&rdquo; por padre a Dios requiere la ausencia de semen viril, pues si hubiera semen viril el ni&ntilde;o tendr&iacute;a por padre a un hombre.</p> <p>Esta explicaci&oacute;n del papel de Mar&iacute;a como madre y como virgen, nos est&aacute; revelando algo sobre todo ser humano, a saber: que la paternidad de Dios est&aacute; en el origen de toda vida. La paternidad de Dios estuvo en el origen de la primera vida humana. Y aunque la ciencia explique que la aparici&oacute;n de los humanos se produjo por evoluci&oacute;n del mundo animal, eso no quita que el paso del pre-hom&iacute;nido al humano suponga un salto cualitativo, que no se explica s&oacute;lo por evoluci&oacute;n biol&oacute;gica, sino por la intervenci&oacute;n de Dios. Esto es lo que ocurre con todo nacimiento: Dios est&aacute; en el origen. Eso que para la fe es claro, a saber, que en la Encarnaci&oacute;n Dios interviene directamente, es lo que ocurre con toda vida humana. De este modo, el misterio del Verbo encarnado ilumina el misterio de todo ser humano, nos aclara de d&oacute;nde venimos y tambi&eacute;n a d&oacute;nde vamos. Venimos de Dios, y no del barro, o dicho con t&eacute;rminos actuales, venimos de Dios y no solo de los genes. Para volver a Dios y no al barro.</p> <p>Jes&uacute;s es el Hijo porque viene del Padre y porque depende del Padre. Adem&aacute;s de Hijo es el primog&eacute;nito entre muchos hermanos. Por tanto, lo que ocurre con &eacute;l debe ocurrir tambi&eacute;n con los hermanos, que somos nosotros. Somos hijos de Dios porque dependemos del Padre y venimos del Padre. No s&oacute;lo porque, a trav&eacute;s de la cadena de generaciones, tenemos nuestra raz&oacute;n &uacute;ltima o nuestra primera paternidad en Dios, sino tambi&eacute;n porque con cada ser humano aparece una novedad absoluta, que humanamente no tiene raz&oacute;n de ser (no hay ninguna raz&oacute;n para que yo, con mis caracter&iacute;sticas individuales e irrepetibles est&eacute; ah&iacute;), pero teol&oacute;gicamente tiene raz&oacute;n de amor: Dios me ha querido as&iacute;, tal como soy, &uacute;nico e irrepetible.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 18 Dec 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-encarnacion-esclarece-nuestro-propio-misterio/Jesús, ¿célibe o casado?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jesus-celibe-o-casado/<p>&ldquo;Pocos te&oacute;logos y expertos en cuestiones b&iacute;blicas, tanto cat&oacute;licos como protestantes, ponen en duda que Jes&uacute;s estuviera casado. Para un jud&iacute;o de su tiempo era inconcebible no tener familia y descendencia&hellip; Pero, &iquest;con qui&eacute;n estaba casado? Sin duda con la Magdalena&rdquo;. Eso escribe la periodista Cristina Enr&iacute;quez, en un amplio reportaje de la revista &ldquo;Muy historia&rdquo; (diciembre, 2019, p&aacute;gina 51). Este es un tema sobre el que preguntan muchas personas. La pena es que, a veces, los cristianos, no saben c&oacute;mo responder a este tipo de afirmaciones y, cuando lo hacen, suelen apelar a razones de autoridad. Pero una respuesta convincente a la cuesti&oacute;n de si Jes&uacute;s era c&eacute;libe o estaba casado debe apelar a motivos de tipo hist&oacute;rico. A partir de esos motivos, ser&aacute; posible ofrecer explicaciones doctrinales.</p> <p>La periodista comete un error: su afirmaci&oacute;n de que &ldquo;pocos te&oacute;logos ponen en duda que Jes&uacute;s estuviera casado&rdquo; no es exacta, porque la gran mayor&iacute;a de los te&oacute;logos y expertos cristianos, que han estudiado a fondo las fuentes de las que disponemos para acceder hist&oacute;ricamente a Jes&uacute;s, tienden a sostener que era c&eacute;libe, con buenas razones. Cierto: en aquella sociedad, lo normal es que Jes&uacute;s hubiera estado casado, como lo estaban sus disc&iacute;pulos. Sin embargo, hay un argumento bastante convincente que hace pensar lo contrario. Se trata de la buena informaci&oacute;n que da el Nuevo Testamento sobre la parentela de Jes&uacute;s: su madre Mar&iacute;a, su padre Jos&eacute;, sus hermanos y hermanas (fuera cual fuera el grado de parentesco). Hegesipo, un autor del siglo II, conoce el nombre de un primo de Jes&uacute;s (Sim&oacute;n) y de un t&iacute;o (Cleof&aacute;s). Tambi&eacute;n sabemos el nombre de sus amistades masculinas y femeninas: Mar&iacute;a Magdalena, Juana, Susana, Salom&eacute;, Juan &ldquo;el disc&iacute;pulo amado&rdquo;, L&aacute;zaro, etc. Ante tal abundancia de datos sobre sus familiares y amistades, el silencio sobre la posible esposa me parece significativo, significativo de que no la ten&iacute;a</p> <p>La ausencia de esposa ser&iacute;a, adem&aacute;s coherente con otros aspectos provocativos y conflictivos de la vida de Jes&uacute;s. El celibato no fue para Jes&uacute;s algo marginal. Jes&uacute;s es c&eacute;libe porque el reino ha llegado: &ldquo;hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos&rdquo; (Mt 19,12). O sea, para expresar en su vida la presencia de Dios entre nosotros como lo m&aacute;s valioso, definitivo y relativizador de todo lo dem&aacute;s. Si Jes&uacute;s no hubiera tenido conciencia de que el Reino estaba ya en medio de nosotros (Mt 12,28), no habr&iacute;a sido c&eacute;libe. Hubiera invitado a la oraci&oacute;n y al arrepentimiento. Pero Jes&uacute;s sinti&oacute; el Reino de una manera cualitativamente distinta. Sinti&oacute; una seducci&oacute;n de Dios que lleno su vida y su alma. Dios se apoder&oacute; f&iacute;sicamente de todo su ser. Y desde ah&iacute; colm&oacute; su afectividad y le abri&oacute; a todo tipo de personas, acerc&aacute;ndose a ellas para amarlas y hacer el bien.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 14 Dec 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jesus-celibe-o-casado/Mucho decorado, pero ningún niño Jesúshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/mucho-decordado-pero-ningun-nino-jesus/<p>Eso es lo que hay estos d&iacute;as en nuestras ciudades: mucha decoraci&oacute;n, pero ning&uacute;n ni&ntilde;o Jes&uacute;s. Este ambiente profano hace m&aacute;s oportuna, si cabe, la preciosa y emotiva carta al pueblo cristiano que ha escrito el Papa Francisco, reivindicando la tradici&oacute;n popular de los belenes durante los d&iacute;as de Navidad.</p> <p>El texto comienza con estas palabras: &ldquo;El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiraci&oacute;n&rdquo;. Selecciono unas palabras del escrito: &ldquo;Desde el bel&eacute;n emerge claramente el mensaje de que no podemos dejarnos enga&ntilde;ar por la riqueza y por tantas propuestas ef&iacute;meras de felicidad. El palacio de Herodes est&aacute; al fondo, cerrado, sordo al anuncio de alegr&iacute;a. Al nacer en el pesebre, Dios mismo inicia la &uacute;nica revoluci&oacute;n verdadera que da esperanza y dignidad a los desheredados, a los marginados: la revoluci&oacute;n del amor, la revoluci&oacute;n de la ternura. Desde el bel&eacute;n, Jes&uacute;s proclama, con manso poder, la llamada a compartir con los &uacute;ltimos el camino hacia un mundo m&aacute;s humano y fraterno, donde nadie sea excluido ni marginado&rdquo;.</p> <p>Con motivo de las fiestas cristianas de Navidad ya est&aacute;bamos acostumbrados a ver &aacute;rboles iluminados. Este a&ntilde;o los &aacute;rboles han cedido el paso a las luces, al desaf&iacute;o pac&iacute;fico que parece darse entre los alcaldes de Madrid y Vigo para ver qui&eacute;n pone m&aacute;s y mejores luces en la ciudad. En un principio, los &aacute;rboles y las luces eran s&iacute;mbolos cristianos. El roble, en los pueblos germ&aacute;nicos, representaba al dios Od&iacute;n. San Bonifacio &ldquo;cristianiz&oacute;&rdquo; este s&iacute;mbolo y, en su lugar, coloc&oacute; un pino que, por ser perenne, pretend&iacute;a representar el inmutable amor del Dios revelado en Jes&uacute;s. Algo de eso hicieron los primeros cristianos cuando cambiaron el sentido de las fiestas romanas al sol naciente por la fiesta de la Navidad, en la que nace el verdadero sol que ilumina a todo ser humano que viene a este mundo.</p> <p>El &aacute;rbol y las luces han dejado de ser s&iacute;mbolos religiosos cristianos. Se han convertido en adornos para celebrar no se sabe muy bien qu&eacute;, quiz&aacute;s el final y el principio del a&ntilde;o civil. Ser&iacute;a una pena que fueran las luces y el &aacute;rbol del nuevo palacio de Herodes, &ldquo;sordo al anuncio de la alegr&iacute;a&rdquo;. La carta del Papa reivindica un signo claramente cristiano, el bel&eacute;n que todav&iacute;a sigue estando presente, aunque probablemente menos que hace unos a&ntilde;os. Signo que nos llama, por una parte, a la alegr&iacute;a; y, por otra, a realizar la revoluci&oacute;n del amor.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 10 Dec 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/mucho-decordado-pero-ningun-nino-jesus/María, al servicio de Cristohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/maria-al-servicio-de-cristo/<p>Todos los a&ntilde;os, en Adviento, nos encontramos con la fiesta de la Inmaculada. Esta fiesta de Mar&iacute;a es una buena ocasi&oacute;n para ofrecer una peque&ntilde;a reflexi&oacute;n sobre su necesario papel en el misterio de la Encarnaci&oacute;n. En la jerarqu&iacute;a de verdades de la fe, la verdad fundamental sobre Mar&iacute;a es el haber sido elegida para ser Madre de Dios. Mar&iacute;a est&aacute; totalmente al servicio de la comprensi&oacute;n de la verdad sobre Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre.</p> <p>El &uacute;nico modo de ser humano y de entrar en el mundo es a trav&eacute;s del vientre de una mujer. El cuerpo de Cristo, dice Tomas de Aquino, fue tomado de Mar&iacute;a. La sustancia del cuerpo de Cristo no bajo del cielo; fue formado por el poder del cielo, es decir, por obra del Esp&iacute;ritu Santo. El nacimiento de Cristo, a&ntilde;ade el santo, &ldquo;fue natural por parte de madre&rdquo;. Esta maternidad, &ldquo;verdadera y natural&rdquo; de Mar&iacute;a es el sello que garantiza el realismo de la Encarnaci&oacute;n. En este sentido, la figura de Mar&iacute;a es clave para afirmar la gran verdad de la perfecta humanidad de Jes&uacute;s.</p> <p>La otra gran verdad sobre Jes&uacute;s est&aacute; estrechamente relacionada con la virginidad de Mar&iacute;a. La virginidad no est&aacute; en funci&oacute;n de Mar&iacute;a, sino al servicio de Cristo, en este caso al servicio de la verdadera divinidad. Otros aspectos que, a veces, han suscitado el inter&eacute;s de los fieles, como el voto de virginidad, corren el riesgo de oscurecer lo &uacute;nico esencial en esta cuesti&oacute;n. Antes y m&aacute;s all&aacute; de ser un asunto f&iacute;sico, la virginidad es una verdad teol&oacute;gica. M&aacute;s a&uacute;n, es &ldquo;un milagro objeto de fe&rdquo;, afirma Tom&aacute;s de Aquino. Sin duda (como reconoce el te&oacute;logo Joseph Ratzinger) el parto de Mar&iacute;a es un esc&aacute;ndalo para el esp&iacute;ritu moderno, pero no se trata de algo irracional ni incoherente, sino de una manifestaci&oacute;n del poder creador de Dios.</p> <p>La virginidad est&aacute; totalmente al servicio de la confesi&oacute;n de fe cristol&oacute;gica. Es el correlato humano de la verdad de fe de que el ni&ntilde;o que nace de Mar&iacute;a &ldquo;s&oacute;lo&rdquo; tiene a Dios por Padre. La consecuencia humana de esta filiaci&oacute;n divina es la no paternidad humana (la ausencia de semen viril) y, por tanto, la virginidad de la madre.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 06 Dec 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/maria-al-servicio-de-cristo/Razones del interés y razones del amorhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/razones-del-interes-y-razones-del-amor/<p>Antes las voces que claman hay que ir m&aacute;s all&aacute; de las razones y de los argumentos. Porque hay razones y argumentos para todo. Desgraciadamente cada vez me convenzo m&aacute;s de que todas las razones son interesadas. Y cuando se trata de intereses cada uno suele mirar por los suyos. Lo malo es que, en muchas ocasiones, estos intereses propios, est&aacute;n condicionados por lo que el cristiano llama pecado. Una traducci&oacute;n secular de esta mala manera de entender el inter&eacute;s propio ser&iacute;a la cortedad de miras. Cuando el inter&eacute;s propio se limita a lo que soy y tengo, entonces es un inter&eacute;s corto. Cuando el otro es tambi&eacute;n mi inter&eacute;s y la necesidad del otro es tambi&eacute;n mi propia necesidad, entonces hemos superado el pecado y entrado en el &aacute;mbito de la gracia. Una traducci&oacute;n secular de la gracia ser&iacute;a entender el inter&eacute;s en sentido amplio, dejando de mirarme s&oacute;lo a mi mismo, para ver en el otro una prolongaci&oacute;n de mi propia humanidad.</p> <p>Para ir m&aacute;s all&aacute; de las razones y de los argumentos hay que entrar en el terreno del amor. Amor no es ingenuidad. El amor es l&uacute;cido. Pero lo que, sobre todo, no es el amor es indiferencia. Hoy hay poca ingenuidad, pero mucha indiferencia. Pongamos como ejemplo la cuesti&oacute;n ecol&oacute;gica. Aquellos que se niegan a escuchar las voces que, como hizo el Papa Francisco, advierten contra la degradaci&oacute;n de la naturaleza y hacen notar que las malas consecuencias de esa degradaci&oacute;n las sufren los m&aacute;s pobres, s&oacute;lo piensan en su inter&eacute;s inmediato, de modo que sus finanzas y sus r&eacute;ditos les impide ver la econom&iacute;a real, el d&iacute;a a d&iacute;a de los que tienen dificultades para llegar a fin de mes.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 02 Dec 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/razones-del-interes-y-razones-del-amor/Voces que claman y piden respuestashttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/voces-que-claman-y-piden-respuestas/<p>La queja debe ser consustancial al ser humano. Seguramente porque siempre busca remedios a sus limitaciones y necesidades. Y busca remedios porque piensa que sus males tienen soluci&oacute;n. El problema aparece cuando esos remedios que busca no est&aacute;n en sus manos, aunque quiz&aacute;s s&iacute; est&eacute;n en las manos de otros. Entonces, la queja, que es una petici&oacute;n, puede desembocar en el vac&iacute;o, bien porque nadie la escucha, bien porque quienes la escuchan no pueden o, lo que es peor, no quieren responder.</p> <p>Las voces que claman piden respuestas. Hay clamores, reclamaciones, que tienen sus razones y son muy sensatas. El problema aparece cuando estas razones o no son comprendidas, o son mal interpretadas, o no convencen a quienes tienen capacidad de respuesta. Cuando qui&eacute;n tiene buenas razones no encuentra respuestas, puede levantar a&uacute;n m&aacute;s la voz o, peor a&uacute;n, acompa&ntilde;ar el reclamo con acciones violentas. En cualquier caso, una reclamaci&oacute;n no satisfecha es el embri&oacute;n de un posible enfrentamiento.</p> <p>Ocurre tambi&eacute;n que las voces que claman pueden provenir de distintos lugares o personas y reclamar cosas diferentes. De nuevo aqu&iacute; tenemos otra posible causa de enfrentamiento. Los emigrantes piden pan. Pero quienes escuchan la petici&oacute;n pueden pedir guardar para s&iacute; el pan que ellos se han ganado. Es evidente que, al menos, de entrada, los que llegan a&uacute;n no han ganado nada. Esos que no han ganado nada puede clamar para que se les den los medios para ganarlo. Siempre es posible contra argumentar que no hay medios suficientes para todos.</p> <p>Los emigrantes piden hospitalidad. Pero el que ocupa una casa tiene buenas razones para considerar que es s&oacute;lo suya, y adem&aacute;s que el espacio de la casa es limitado y que apenas cabe &eacute;l y su familia; y, por tanto, buenas razones para reclamar que le entreguen una casa m&aacute;s amplia. Todos tenemos buenas razones, pero si adem&aacute;s tenemos buen coraz&oacute;n, los que pretendemos conservar para nosotros solos nuestra casa, nos moveremos para reclamar a las autoridades espacios de acogida, que no son propiedad de las autoridades, sino de todos los buenos ciudadanos que los sufragan con sus impuestos.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 28 Nov 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/voces-que-claman-y-piden-respuestas/¿Hay alguna gracia en la desgracia?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/hay-alguna-gracia-en-la-desgracia/<p>No es cuesti&oacute;n de edulcorar las situaciones de desgracia y de no salvaci&oacute;n en las que viven muchas personas. Ante estas situaciones, lo m&aacute;s urgente es ayudar, hacer lo que est&aacute; en nuestra mano para remediar la desgracia propia y ajena. Dicho esto, que es lo fundamental, es posible preguntarse si podemos encontrar algo de gracia en la desgracia. Para empezar, es bueno notar que no existe una desgracia absoluta. Eso hace posible realizar una experiencia de gracia en un contexto de desgracia. Esta experiencia toma la forma de una negaci&oacute;n, de una protesta. En el coraz&oacute;n mismo de la desgracia, la gracia despunta en forma de rechazo del mal y de deseo y anhelo del bien. El sentimiento de la desgracia es ya una gracia. Ni el &aacute;rbol, ni el enfermo terminal, ni el inconsciente saben de su desgracia. El consciente de su enfermedad est&aacute; en camino de curaci&oacute;n. La conciencia de vivir en una situaci&oacute;n con la que no estamos de acuerdo es comienzo de salud. Esta conciencia se traduce en rechazo de la miseria y engendra anhelo de solidaridad y superaci&oacute;n.</p> <p>Somos conscientes de la desgracia porque la referimos a una situaci&oacute;n agraciada. La experiencia del sufrimiento injusto presupone una vaga conciencia de lo que puede significar positivamente la justicia y la integridad humana. As&iacute;, una experiencia negativa puede resultar productiva debido al sentido positivo que impl&iacute;cita, difusa y anticipadamente se capta en ella. Al menos en forma de anhelo, la gracia se da en la desgracia. Si en la desgracia desaparece el anhelo de gracia esto significa que la desgracia nos ha adormecido, anestesiado o anulado. Cuando uno se convence de que ya no hay nada que hacer se resigna y deja de luchar.</p> <p>Las protestas que surgen del fondo del mal son una reacci&oacute;n de la vida. En las peores situaciones surgen gritos que anhelan liberaci&oacute;n. Estos gritos son una llamada, que clama no s&oacute;lo al cielo, sino tambi&eacute;n a la tierra, a la solidaridad y generosidad de los que los oyen. As&iacute;, pues, en la desgracia el creyente puede experimentar la salvaci&oacute;n, al menos como llamada. El mal nos llama a luchar contra &eacute;l, nos exige una disposici&oacute;n para eliminarlo. El creyente puede y debe apelar a Dios en esta tarea, pues nuestro Dios de vida y todas sus disposiciones est&aacute;n orientadas a la vida. Adem&aacute;s, en el rechazo del mal, el creyente toma conciencia de un horizonte de plenitud al que apunta ese rechazo. Algunos autores han notado que el dolor nos permite tomar conciencia de nosotros mismos y llegar hasta el descubrimiento de Dios.</p> <p>Al hablar de gracia no debemos olvidarnos de la desgracia. Pero al hablar de desgracia no podemos prescindir del horizonte de la gracia. No hay separaci&oacute;n absoluta. Gracia y desgracia van unidas. Toda persona experimenta ambas situaciones, la una con la otra, la una en la otra.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 24 Nov 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/hay-alguna-gracia-en-la-desgracia/