Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2020 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Sun, 05 Apr 2020 00:00:00 +020020Sorprendente esperanzahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/sorprendente-esperanza/<p>En estos tiempos dif&iacute;ciles hay una ola de comunicaci&oacute;n por medios no presenciales, que muestra la necesidad que tenemos de sentirnos acompa&ntilde;ados. Y hay una ola de solidaridad, de apoyo y ayuda, que tiene su mejor expresi&oacute;n en la labor que hacen m&eacute;dicos y enfermeras. Pero tambi&eacute;n en otras manifestaciones mas sencillas, como cuando un amigo te pregunta sinceramente si puede hacer algo por ti. En muchos monasterios, las monjas, esas mujeres que cuando no se las conoce parece que est&aacute;n alejadas de la gente, resulta que dedican su tiempo a hacer mascarillas que luego reparten gratuitamente a instituciones y personas. Esta ola de solidaridad no sorprende demasiado, porque en el fondo todos tenemos un coraz&oacute;n sensible y vemos nuestra pena reflejada en la pena de los dem&aacute;s.</p> <p>En estos dif&iacute;ciles momentos hay tambi&eacute;n una ola de fe en Dios, que se manifiesta, por ejemplo, en el seguimiento que tienen las muchas eucarist&iacute;as virtuales, y tambi&eacute;n muchos rezos corales en los monasterios. O en las cadenas de oraci&oacute;n, unas m&aacute;s acertadas que otras. Dice el refr&aacute;n que la gente se acuerda de Santa B&aacute;rbara cuando truena, es decir, en caso de necesidad los creyentes buscan la ayuda de Dios, lo cual es una manera de reconocer la propia limitaci&oacute;n. Nos creemos muy poderosos y, de pronto, descubrimos que no podemos con todo ni lo podemos todo. Tampoco, pues, resulta sorprendente este despertar de la fe en medio de las dificultades.</p> <p>Pero lo que s&iacute; resulta sorprendente es la esperanza. Cada d&iacute;a ojeamos los peri&oacute;dicos, escuchamos la radio, buscamos en internet noticias positivas, datos que nos permitan pensar que eso que hoy va tan mal, ma&ntilde;ana ir&aacute; mejor. Sin esta esperanza los sanitarios no se esforzar&iacute;an, las personas no tomar&iacute;an precauciones. La esperanza es lo que nos mueve y nos sostiene. Pero resulta sorprendente que el presente no augure nada bueno y, sin embargo, estemos luchando por un ma&ntilde;ana mejor. Hace falta una gracia incre&iacute;ble para convencerse de que despu&eacute;s de cada noche viene un amanecer.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 05 Apr 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/sorprendente-esperanza/La gran preguntahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-gran-pregunta/<p>El ser humano, adem&aacute;s de hacerse muchas preguntas, de un modo u otro, termina preguntando por s&iacute; mismo: &iquest;qui&eacute;n soy yo?, &iquest;de d&oacute;nde vengo?, &iquest;a d&oacute;nde voy? Estas preguntas nunca encuentran una respuesta definitiva. En muchas ocasiones, las respuestas terminan apelando a una &ldquo;fe&rdquo;: &ldquo;creo&rdquo; que vengo de Dios, o &ldquo;creo&rdquo; que no voy a ninguna parte, porque mi vida se acaba con la muerte.</p> <p>Una prolongaci&oacute;n de las anteriores preguntas ser&iacute;a: &iquest;para qu&eacute; estoy aqu&iacute;? &iquest;Estoy aqu&iacute; para aprovecharme de la vida propia y de la vida ajena, estoy aqu&iacute; para sufrir, o quiz&aacute;s estoy aqu&iacute; para hacer de mi vida un servicio a la justicia, a la verdad, al bien, a la belleza? Ser&iacute;a bueno profundizar a&uacute;n m&aacute;s y preguntarnos para qui&eacute;n estamos aqu&iacute;. Las preguntas por el qui&eacute;n soy y para qu&eacute; estoy pueden terminar desembocando en uno mismo. Son preguntas que no nos sacan de nosotros mismos. Pero la pregunta: &iquest;para qui&eacute;n estoy aqu&iacute;?, necesariamente me reenv&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de mi mismo, me orienta al encuentro con el otro, con los otros. Me hace caer en la cuenta de que yo no soy &uacute;nico, m&aacute;s a&uacute;n, que hay otros que reclaman ayuda, una ayuda que yo estoy en condiciones de dar. Estoy en condiciones, s&iacute;, pero &iquest;estoy dispuesto a darla?</p> <p>El Papa Francisco, en su carta <i>Christus vivit</i> (286) ha afirmado: &ldquo;Quiero recordar cu&aacute;l es la gran pregunta. Muchas veces, en la vida, perdemos tiempo pregunt&aacute;ndonos: &ldquo;Pero, &iquest;<i>qui&eacute;n</i> soy yo?&rdquo;. Y t&uacute; puedes preguntarte qui&eacute;n eres y pasar toda una vida buscando qui&eacute;n eres. Pero preg&uacute;ntate: &ldquo;&iquest;<i>Para qui&eacute;n</i> soy yo?&rdquo;. Eres para Dios, sin duda. Pero &Eacute;l quiso que seas tambi&eacute;n para los dem&aacute;s, y puso en ti muchas cualidades, inclinaciones, dones y carismas que no son para ti, sino para otros&rdquo;. La respuesta a la pregunta para qui&eacute;n soy yo, nos obliga a tomar postura: &iquest;no soy para nadie, soy solo para mi mismo, o soy para otros? La fe cristiana, nos invita a responder que somos para Dios. Y ser para Dios es ser para otros, es ser para amar a los hermanos.</p> <p>Tambi&eacute;n desde posiciones humanistas es posible responder que somos para otros. Un buen padre o una buena madre, aunque no sean creyentes, pueden pensar que su vida es para educar y proteger a sus hijos, y actuar en consecuencia con su convicci&oacute;n. Por mi parte, estoy convencido de que vivir &ldquo;para los dem&aacute;s&rdquo; es un signo de la presencia del Esp&iacute;ritu Santo en la vida de qui&eacute;n as&iacute; vive, aunque no pueda ni demostrarlo y, muchos menos, forzar a nadie a que se lo crea. Porque la buena fe es respetuosa con las convicciones de los otros y se alegra cuando est&aacute;s convicciones coinciden con la propia buena fe.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 01 Apr 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-gran-pregunta/Virus tóxico y otros venenoshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/virus-toxico-y-otros-venenos/<p>Est&aacute;n circulando estos d&iacute;as, en boca de personajes pol&iacute;ticos y en otras bocas, algunos asertos y malas recetas. Calificar el virus de &ldquo;gripecita&rdquo; como ha hecho el presidente del Brasil es una irresponsabilidad, indigna de alguien que debe actuar con mucha responsabilidad. &iquest;Y qu&eacute; pensar de esos dirigentes estadounidenses que supeditan la salud y la vida de los abuelos a la econom&iacute;a? Los pol&iacute;ticos, a veces, piensan con poca perspectiva, incluidos algunos de los nuestros que, estando bien informados de la gravedad del virus, tomaron las decisiones un poco tarde por intereses pol&iacute;ticos m&aacute;s que sanitarios.</p> <p>Hay opiniones sobre el virus que ser&iacute;a mejor evitar. A veces son exageraciones, otras veces son bulos, en todo caso noticias no confirmadas. No hace falta exagerar nada, porque la realidad es por s&iacute; misma bastante seria. Necesitamos la verdad, s&iacute;, y tambi&eacute;n necesitamos alg&uacute;n rayo de esperanza. Exagerar las cosas o difundir mentiras es muy grave. Una de las mentiras difundidas (a trav&eacute;s de WhatsApp) es la de una persona, con voz compungida, que ped&iacute;a que le enviasen (a una direcci&oacute;n de correo electr&oacute;nico) cartas de solidaridad para ancianos enfermos. Se trataba de un hacker que pretend&iacute;a hacerse con nuestros correos. Para ser justos hay que decir que otras personas (sanitarios desde hospitales) de buena fe, y sin enga&ntilde;o, est&aacute;n pidiendo cartas para enfermos por correo electr&oacute;nico.</p> <p>Tampoco es de recibo atribuir la pandemia a la voluntad castigadora de Dios por nuestros muchos pecados, aunque a los difusores de esta tesis parece que s&oacute;lo les interesan los pecados que tienen que ver con la sexualidad o el aborto. Pecados y males de todo tipo han existido desde el comienzo de la historia, aunque ahora tengan caracter&iacute;sticas propias. Hablando de males y de malos, los malos son esos j&oacute;venes desalmados que en La L&iacute;nea han apedreado una furgoneta con ancianos enfermos.</p> <p>El Dios cristiano es el Dios de la esperanza, que ama a todos por igual. A todos por igual. Con todo su infinito amor. Sin duda, no es f&aacute;cil mantener la esperanza en circunstancias dif&iacute;ciles. A los cristianos se nos exhorta a &ldquo;esperar contra toda esperanza&rdquo; (Rm 4,18). Como bien ha dicho el Papa, vamos todos en la misma barca en medio de una tempestad. Y, aunque parezca dormido, en esta barca est&aacute; Cristo. Unidos a &eacute;l, es necesario que nos apoyemos mutuamente.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 29 Mar 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/virus-toxico-y-otros-venenos/Eucaristía virtual por coronavirushttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/eucaristia-virtual-por-coronavirus/<p>La pr&oacute;xima semana santa ser&aacute; extra&ntilde;a. Muchos ciudadanos notar&aacute;n a faltar las t&iacute;picas procesiones que, adem&aacute;s de ser un evento religioso, se han convertido en eventos culturales, que atraen turismo. Lo m&aacute;s importante: muchos cat&oacute;licos lamentar&aacute;n no poder acudir presencialmente a los Oficios del jueves y viernes santo, y a la vigilia pascual. Las procesiones no, pero los oficios s&iacute; que podr&aacute;n seguirse y verse por televisi&oacute;n o por redes sociales. Pero no es lo mismo, porque un elemento fundamental de las celebraciones es la comunidad. La Eucarist&iacute;a requiere presencia de pueblo, porque es celebraci&oacute;n de la Iglesia que hace Iglesia.</p> <p>Tambi&eacute;n es verdad que es posible estar unidos sin estar juntos. Y estas celebraciones virtuales pueden servir para sentirnos unidos sin estar juntos en un mismo lugar. El tiempo de confinamiento que vivimos pone en valor la comuni&oacute;n de los santos, m&aacute;s all&aacute; de la presencia f&iacute;sica. De hecho, las generaciones j&oacute;venes viven lo virtual como real, la no presencia f&iacute;sica no hace que la relaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n entre ellos sea menos real.</p> <p>Lo que va a ocurrir en semana santa y lo que est&aacute; ocurriendo ya estos d&iacute;as, con bastantes sacerdotes retransmitiendo la Eucarist&iacute;a por internet, va a provocar, cuando acabe esta crisis, alg&uacute;n que otro estudio y discusi&oacute;n sobre &ldquo;lo presencial&rdquo; y &ldquo;lo real&rdquo; en las celebraciones, no s&oacute;lo a prop&oacute;sito de la Eucarist&iacute;a, sino tambi&eacute;n a prop&oacute;sito de la confesi&oacute;n. Se han dado ya intentos, tanteos, permisos y rectificaciones a prop&oacute;sito de si es o no leg&iacute;tima y v&aacute;lida la confesi&oacute;n por tel&eacute;fono o por videoconferencia.</p> <p>Como se suele decir &ldquo;m&aacute;s vale eso que nada&rdquo;. Pero, sobre todo, en buena teolog&iacute;a y doctrina eclesial hay que recordar un gran principio de Tom&aacute;s de Aquino: &ldquo;Dios no ha ligado su poder a los sacramentos, hasta el extremo de no poder conferir sin ellos el efecto sacramental&rdquo;. Inspirado en tal doctrina, el Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica ha hecho esta aplicaci&oacute;n al sacramento de la reconciliaci&oacute;n: la llamada contrici&oacute;n perfecta (o sea, el arrepentimiento sincero) obtiene el perd&oacute;n de los pecados mortales, si comprende la firme resoluci&oacute;n de recurrir tan pronto como sea posible a la confesi&oacute;n sacramental.&nbsp;</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 26 Mar 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/eucaristia-virtual-por-coronavirus/Clausura por virus y clausura monásticahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/clausura-por-virus-y-clausura-monastica/<p>En estos dif&iacute;ciles tiempos, en los que, pr&aacute;cticamente en el mundo entero, se recomienda vehementemente que permanezcamos en casa, a algunos les resulta tentador comparar la clausura mon&aacute;stica con la clausura provocada por el coronarirus.</p> <p>Clausura no es c&aacute;rcel. Los que viven en clausura tienen la llave de su casa y pueden abrir la puerta y salir cuando quieran. Otra cosa es que haya peligros no deseados al salir. Pero la clausura no es algo impuesto ni forzoso. Los que est&aacute;n en una c&aacute;rcel desean salir, y no pueden. Los que est&aacute;n en clausura no salen porque no quieren. Es una diferencia muy seria.</p> <p>Ahora bien, entre la clausura mon&aacute;stica y la que en estos d&iacute;as estamos invitados a guardar los ciudadanos hay una diferencia fundamental. El motivo de estar clausurados en casa es temporal; esta clausura s&oacute;lo durar&aacute; un tiempo m&aacute;s o menos largo; cuando el motivo sanitario desaparezca, ya no habr&aacute; clausura casera. La clausura mon&aacute;stica es por motivos religiosos y no depende de ninguna otra circunstancia.</p> <p>Establecidas las diferencias, los cristianos podemos sacar una gran lecci&oacute;n de la clausura. Porque, cristianamente hablando, la clausura no es algo propio de monjas y monjes. No es algo negativo, sino muy positivo. Corresponde al principio paulino de no conformarse a la mentalidad de este mundo (Rm 12,2). Clausura es cerrar la puerta a todo aquello que pueda separarnos de Dios. Y, por extensi&oacute;n, a todo aquello que pueda da&ntilde;arnos, como es el caso del virus. En este sentido, la clausura es algo propio de todo cristiano, e incluso de todo ser humano digno de este nombre: ser&iacute;a un s&iacute;mbolo de las rejas que hay que colocar ante el mal, para evitar encontrarnos con &eacute;l.</p> <p>Los cristianos, en la actual situaci&oacute;n que nos obliga a permanecer recluidos en casa, podr&iacute;amos recordar estas palabras de Jes&uacute;s: &ldquo;cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, despu&eacute;s de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que est&aacute; all&iacute;, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar&aacute;&rdquo;. En la vida de todo creyente hay un espacio reservado y separado, que est&aacute; en funci&oacute;n del encuentro con Dios y con Cristo. La clausura anuncia una posibilidad ofrecida a cada persona y a toda la humanidad de vivir &uacute;nicamente para Dios, en Jesucristo.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 22 Mar 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/clausura-por-virus-y-clausura-monastica/Haz el bien porque no sabes a dónde llegahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/haz-el-bien-porque-no-sabes-donde-llega/<p>El bien es difusivo, se expande, se contagia. Tambi&eacute;n el mal, desgraciadamente. Como el mal hace m&aacute;s ruido parece que se contagia m&aacute;s. Pero seguramente no es as&iacute;, porque el bien, por silencioso que sea, tiene m&aacute;s fuerza que el mal. Cierto, a veces es m&aacute;s f&aacute;cil saber a d&oacute;nde llega el mal que a d&oacute;nde llega el bien. Pero eso no es motivo para dejar de hacer el bien. A veces no sabemos a d&oacute;nde llega, pero puede llegar muy lejos. La influencia de las clases de teolog&iacute;a que he dado a lo largo de mi vida se ha multiplicado gracias a mis buenos alumnos, que se han aprovechado de ellas para sus catequesis, sus homil&iacute;as, sus reflexiones, que han o&iacute;do muchas personas que no conozco ni conocer&eacute;.</p> <p>No pretend&iacute;a hablar de mi. Pido perd&oacute;n. Pretend&iacute;a hablar de un alumno m&iacute;o que, gracias a sus m&eacute;ritos propios, se ha convertido en un excelente artista, un pintor modernista, cuyos cuadros de tipo religioso se pueden encontrar ya desperdigados por el mundo entero. Estoy hablando de F&eacute;lix Hern&aacute;ndez Mariano, fraile dominico. Supongo que no te importa que te cite y utilice el g&eacute;nero literario de dirigirme a ti. Me he llevado una sorpresa may&uacute;scula y agradable cuando he visto que, en una parroquia de Santo Domingo, en la Rep&uacute;blica dominicana, diez de las vidrieras de la Iglesia son &ldquo;tuyas&rdquo;, o mejor, est&aacute;n decoradas con tus pinturas. Debajo de cada vidriera, adem&aacute;s de poner el motivo del cuadro, pone tu nombre. Es un ejemplo m&aacute;s de como tu influencia art&iacute;stica, pero tambi&eacute;n tu influencia catequ&eacute;tica a trav&eacute;s del arte, ha llegado muy lejos.</p> <p>Vivimos tiempos dif&iacute;ciles a causa de este virus peligroso que se contagia con relativa facilidad. Es otro ejemplo de c&oacute;mo el cuidado que podamos tener, las precauciones que debemos tomar, van a llegar m&aacute;s all&aacute; de lo que podamos imaginar. Quiz&aacute;s nunca lo sabremos, pero el gesto sencillo de lavarnos las manos o de taparnos con el brazo al estornudar, han evitado que otro se contagiase. Quiz&aacute;s nunca lo sabremos, pero el bien estar&aacute; hecho, sin darnos cuenta. Porque lo importante no es que nos demos cuenta o que nos den las gracias. Lo importante es hacer el bien.</p> <p>La foto que acompa&ntilde;a a este post la he tomado yo. Se trata de una de las vidrieras de las que antes he hablado, titulada &ldquo;Santo Domingo de Guzm&aacute;n&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 20 Mar 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/haz-el-bien-porque-no-sabes-donde-llega/Solidaridad y ayuno eucarístico en tiempo de virushttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/solidaridad-y-ayuno-eucaristico-en-tiempo-de-virus/<p>Los cristianos creemos que hay una solidaridad debida a la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, de tal modo que la oraci&oacute;n que uno hace, repercute para bien en los dem&aacute;s. Una manifestaci&oacute;n de esta solidaridad espiritual es el recordatorio que se ha hecho a los sacerdotes de que, aunque no puedan celebrar Misas en p&uacute;blico, s&iacute; pueden y deben seguir celebrando la Eucarist&iacute;a en privado, y en esta celebraci&oacute;n deben elevar peticiones para la erradicaci&oacute;n de la pandemia, por los fallecidos, los enfermos y los profesionales sanitarios. Otra muestra de solidaridad, tambi&eacute;n muy espiritual, es la oferta que ha hecho el Arzobispo de Valencia de poner las casas de ejercicios y los templos que fuesen necesarios a disposici&oacute;n de las autoridades civiles para la asistencia sanitaria que se requiera.</p> <p>Por otra parte, podr&iacute;amos considerar como un inesperado y parad&oacute;jico ayuno cuaresmal la supresi&oacute;n de las celebraciones de la Eucarist&iacute;a con participaci&oacute;n de fieles que, en bastantes di&oacute;cesis espa&ntilde;olas, hubo este pasado domingo. Bien podr&iacute;amos decir que este ayuno es muy f&aacute;cil materialmente. Se trata de no hacer nada, de no movernos de casa, de no acudir a la Iglesia. Sin duda, a algunos este ayuno le resultar&aacute; existencialmente dif&iacute;cil de aceptar. Porque se trata de &ldquo;ayunar&rdquo; de la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica y de la recepci&oacute;n del sacramento. Este ayuno puede compensarse con una pr&aacute;ctica tradicional que ahora resulta oportuno recuperar: la comuni&oacute;n espiritual.</p> <p>Lo voy a decir bien claro: los efectos de una buena comuni&oacute;n espiritual pueden ser tan eficaces como los de una comuni&oacute;n sacramental. En estas circunstancias cobran especial relevancia y actualidad estas palabras de Tom&aacute;s de Aquino: &ldquo;Dios no ha ligado su poder a los sacramentos, hasta el extremo de no poder conferir sin ellos el efecto sacramental&rdquo;. Dios no est&aacute; atado a nada, ni siquiera a los sacramentos, y su gracia act&uacute;a con una total libertad, en los sacramentos y fuera de ellos.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 17 Mar 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/solidaridad-y-ayuno-eucaristico-en-tiempo-de-virus/Tiempo de virus, momento de rezarhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/tiempo-de-virus-momento-de-rezar/<div class=""> <p>Estoy de acuerdo con el Arzobispo de Valencia: es un momento para orar. Todos los momentos son buenos para rezar. Orar es cobrar conciencia de que toda nuestra vida, con sus preocupaciones, inquietudes y necesidades, est&aacute; en manos de Dios. Por eso, en la oraci&oacute;n explicitamos aquellas preocupaciones del momento presente. Y en estos momentos, la preocupaci&oacute;n dominante de muchos creyentes (y no creyentes) se llama &ldquo;coronavirus&rdquo;. Por eso, es bueno, es necesario orar por los infectados, por sus familias, por las autoridades sanitarias y, en general, por todos aquellos que pueden colaborar a frenar esta pandemia.</p> <p>San Pablo exhortaba a los cristianos a &ldquo;orad continuamente&rdquo;, en todo tiempo y momento, en los buenos y en los malos. Es verdad, lo humanos somos as&iacute; de ego&iacute;stas, y nos acordamos de Dios cuando las cosas van mal. Pero m&aacute;s vale acordarse de Dios en la necesidad, confiando en su bondad y misericordia, que maldecirle y protestar. La pandemia no viene de Dios, viene de la naturaleza finita y, quiz&aacute;s de la libertad humana. Y la actuaci&oacute;n de Dios para que desaparezca el virus pasa a trav&eacute;s de la mediaci&oacute;n humana, de la medicina, de las precauciones que debemos tomar, del mutuo cuidado que debemos darnos.</p> <p>&iquest;Hay que ver en este desgraciado acontecimiento alg&uacute;n signo divino? Es mejor no entrar en este juego. Dios siempre quiere nuestro bien. La voluntad de Dios en esta pandemia, que es una m&aacute;s de las muchas desgracias naturales que a lo largo de la historia han asolado a la humanidad, es clara: debemos cuidar de los enfermos y cuidarnos a nosotros, solidarizarnos con los m&aacute;s afectados, tomar las medidas adecuadas para no contaminarnos y no contaminar. No es tiempo de fundamentalismos baratos ni de discusiones sobre si la comuni&oacute;n en la lengua es m&aacute;s santa que la comuni&oacute;n en la mano. Eso son cosas nuestras. A Dios lo &uacute;nico que le importa es que respetemos al pr&oacute;jimo y nos amemos los unos a los otros.</p> <p>Quiz&aacute;s sea un buen momento para recordar que todos somos solidarios, que dependemos los unos de los otros; el otro depende de m&iacute; y yo dependo del otro. Eso que ahora parece muy claro, es la ley del universo: todo est&aacute; relacionado; lo que da&ntilde;a a uno, da&ntilde;a a todos; lo que perjudica a la naturaleza, perjudica al ser humano; lo que hacemos o dejamos de hacer tiene repercusiones. Evitemos, pues, las repercusiones malas y favorezcamos las buenas.</p> </div>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 13 Mar 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/tiempo-de-virus-momento-de-rezar/Estructuras de graciahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/estructuras-de-gracia/<p>A la luz de lo dicho en el post sobre las estructuras de pecado, resulta de suma importancia crear estructuras de gracia y de misericordia. Muchas santas y santos han creado tales estructuras, que han tenido un alcance m&aacute;s all&aacute; de su vida. Si una persona promueve comedores sociales o residencias sanitarias de bajo coste para personas con pocos recursos, est&aacute; creando estructuras de gracia, que pueden incitar a otros a seguir su ejemplo. Las estructuras de gracia, como las de pecado, pueden reforzarse, multiplicarse e ir m&aacute;s all&aacute; de lo que quiz&aacute;s imaginaron sus primeros promotores.</p> <p>No debemos minusvalorar la importancia de las estructuras, porque ellas pueden tener mayor influencia que las acciones individuales en promover el bien y evitar el mal. Otro ejemplo, podr&iacute;a ser el caso del aborto. Es cierto que hoy hay estructuras legislativas y sociales que parecen favorecerlo. Pues bien, la contrapartida no es solo la condena de tales estructuras, sino la creaci&oacute;n de otras que ayuden a las mujeres que se encuentran en situaciones de extrema dificultad. Las ayudas individuales pueden no ser suficientes. Sin duda, son m&aacute;s eficaces las ayudas estructurales, la creaci&oacute;n de redes de ayuda a las mujeres y de acogida segura de los ni&ntilde;os.</p> <p>Las peores perversiones son las que se esconden bajo capa de piedad. Estas perversiones se han dado siempre, aunque s&oacute;lo &uacute;ltimamente, debido a la nueva sensibilidad social y a la difusi&oacute;n universal de la informaci&oacute;n, se hayan conocido m&aacute;s all&aacute; del lugar y espacio concreto donde ocurrieron. Las barreras religiosas son las m&aacute;s dif&iacute;ciles de atravesar. Por eso es bueno que hoy los responsables de las instituciones religiosas, adem&aacute;s de condenar lo condenable, creen fondos de solidaridad efectiva con las v&iacute;ctimas y comit&eacute;s que funcionen &ldquo;de oficio&rdquo; para prevenir todos los casos inaceptables. Y, por supuesto, para buscar la verdad, porque cuando el r&iacute;o anda revuelto aparecen pescadores que quieren pescar donde no hay.</p> <p>Hoy se ha ampliado la gama de calificaciones del pecado: cr&iacute;menes contra la humanidad, pecado estructural, pecado ecol&oacute;gico, pecados que claman al cielo, pecado colectivo, pecado cibern&eacute;tico. M&aacute;s all&aacute; de las palabras, de lo que se trata siempre es de identificar todo aquello que puede conducir al bien y apartarnos del mal. La situaci&oacute;n de desarrollo y progreso a la que hoy hemos llegado ha creado nuevas posibilidades para el pecado. Eso no se soluciona con lamentos ni negando los bienes que tambi&eacute;n han aportado el progreso, la t&eacute;cnica, la medicina, internet y los medios de comunicaci&oacute;n. Se soluciona introduciendo en ellos elementos de gracia. Por eso, el anuncio del Evangelio es m&aacute;s urgente y necesario que nunca.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 11 Mar 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/estructuras-de-gracia/Restricciones por el virus, oportunidad cuaresmalhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/restricciones-por-el-virus-oportunidad-cuaresmal/<p>Desde distintas instancias eclesiales se est&aacute;n ofreciendo orientaciones para evitar le expansi&oacute;n del coronavirus que, desgraciadamente, est&aacute; afectando a muchas personas en todo el mundo. Fundamentalmente estas cuatro: 1) retirar el agua bendita de las pilas de entrada en las Iglesias; 2) ofrecer en la eucarist&iacute;a &ldquo;otro gesto&rdquo; de paz distinto al habitual; por ejemplo en vez de darse la mano, una mirada o una sonrisa; 3) que las personas que distribuyen la comuni&oacute;n se laven las manos antes y despu&eacute;s de este momento; 4) que en las muestras de devoci&oacute;n y afecto hacia las im&aacute;genes, tan propias de este tiempo de cuaresma, se evite el contacto f&iacute;sico, y la devoci&oacute;n se exprese, por ejemplo, con una inclinaci&oacute;n o reverencia.</p> <p>Yo a&ntilde;adir&iacute;a una observaci&oacute;n m&aacute;s: que all&iacute; donde se tenga la costumbre de comulgar bajo las dos especies, se haga por &ldquo;intinci&oacute;n&rdquo;, o sea, mojando el pan consagrado con el vino. De esta forma se evita que los fieles beban del c&aacute;liz en el que otros han bebido previamente.</p> <p>Estas restricciones en las celebraciones eclesiales no deber&iacute;an molestar a nadie. Incluso podr&iacute;an ser una ocasi&oacute;n (impuesta por las circunstancias, pero conscientemente asumida) para ir m&aacute;s all&aacute; de las expresiones sensibles, a las que tan apegados estamos los humanos, como los besos a las im&aacute;genes, o los besos y abrazos de paz, y dar paso en esta cuaresma a una mayor interioridad en nuestras vivencias religiosas. Profundizar en el misterio, mas all&aacute; de los signos sensibles.</p> <p>El virus es una desgracia que debemos combatir, pero las restricciones eclesiales pueden ser ocasi&oacute;n de revisar si nuestra relaci&oacute;n con Dios, a veces, depende demasiado de las expresiones sensibles, de gustos art&iacute;sticos o de costumbres (leg&iacute;timas, sin duda) propias de un grupo o de un lugar. Una persona amiga, lectora de este blog, me hace al respecto una buena reflexi&oacute;n: uno de los efectos colaterales del virus podr&iacute;a ser un tiempo de gracia en forma de &ldquo;desierto&rdquo; o &ldquo;desnudez&rdquo; de lo sensible.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 07 Mar 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/restricciones-por-el-virus-oportunidad-cuaresmal/Estructuras de pecadohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/estructuras-de-pecado/<p>Cuando en c&iacute;rculos cristianos hablamos de gracia y pecado solemos pensar en actos y situaciones personales. Sin embargo, el concepto de gracia y el de pecado pueden tambi&eacute;n aplicarse a las estructuras. El <i>Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica</i> (n. 408) advierte de &ldquo;la influencia negativa que ejercen sobre las personas las situaciones comunitarias y las estructuras sociales que son fruto de los pecados de los hombres&rdquo;. El Catecismo no utiliza la expresi&oacute;n &ldquo;pecado estructural&rdquo;, pero habla de estructuras que son fruto de los pecados de los individuos.</p> <p>Lo que hacen algunos individuos termina convirti&eacute;ndose en una estructura da&ntilde;ina cuya influencia va m&aacute;s all&aacute; de lo individual. Esa estructura hay que calificarla de &ldquo;pecado estructural&rdquo;. Esa expresi&oacute;n la utilizaron las Conferencias Episcopales de Medell&iacute;n y Puebla. Por su parte, Juan Pablo II, en su enc&iacute;clica <i>Sollicitudo rei socialis</i>, habl&oacute; de &ldquo;mecanismos perversos&rdquo; que condicionan nuestro mundo, cuyas causas no son &uacute;nicamente econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, sino tambi&eacute;n morales. Juan Pablo II calific&oacute; a estas causas morales de &ldquo;estructuras de pecado&rdquo;. Sin duda, los individuos influyen, para bien y para mal, en lo econ&oacute;mico y lo pol&iacute;tico. Pero tambi&eacute;n, sin que nos demos cuenta, lo econ&oacute;mico y lo pol&iacute;tico influyen en la conducta, muchas veces negativa, de los individuos.</p> <p>Seg&uacute;n el Papa, tales estructuras crean en las personas e instituciones obst&aacute;culos que favorecen el mal e impiden el bien, dif&iacute;ciles de superar. M&aacute;s a&uacute;n, estas estructuras introducen &ldquo;en el mundo condicionamientos y obst&aacute;culos que van mucho m&aacute;s all&aacute; de las acciones y de la breve vida del individuo que las ha provocado&rdquo;. La din&aacute;mica de estas estructuras se impone, a&uacute;n en contra de la voluntad de las personas. &iquest;C&oacute;mo vencer a tales estructuras? De la influencia del pecado estructural solo es posible escapar cuando alguien introduce actitudes que crean estructuras de gracia, de bondad y misericordia, que tambi&eacute;n influyen en la conducta de los dem&aacute;s y van m&aacute;s all&aacute; de la vida del individuo que las ha provocado.</p> <p>Cuando de la teor&iacute;a pasamos a los ejemplos, se corre el riesgo de quedarse en los ejemplos y criticar sus debilidades, olvidando lo fundamental. &iquest;Las instituciones financieras, que invierten en compra de armas y de drogas, son estructuras de pecado? Ah&iacute;, sin querer, el inversor o ahorrador est&aacute; condicionado por una situaci&oacute;n perversa que, en parte, no controla ni conoce. &iquest;Las vallas, o las pol&iacute;ticas que consiguen que el mar Mediterr&aacute;neo se llene de fr&aacute;giles pateras, que impiden la entrada de inmigrantes, son estructuras de pecado? La ambici&oacute;n pol&iacute;tica, la b&uacute;squeda del poder a toda costa -pecado individual- puede terminar creando estructuras corruptas, sobre todo cuando el cumplir lo prometido a los electores pasa a segundo plano. &iquest;Qui&eacute;n controla el poder, una vez alcanzado?</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 03 Mar 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/estructuras-de-pecado/Dios es Padre, pero no como mi padrehttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/dios-es-padre-pero-no-como-mi-padre/<p>Jes&uacute;s nos revel&oacute; que Dios es Padre. Decir que Dios es Padre no es algo evidente. Incluso pudiera resultar chocante para la raz&oacute;n. Puestos a decir algo de Dios, la raz&oacute;n dice que es un poderoso se&ntilde;or que reclama respeto, sumisi&oacute;n y obediencia. Lo l&oacute;gico es decir que Dios es Se&ntilde;or, y a los se&ntilde;ores, ya se sabe, hay que obedecerlos. Es posible que haya se&ntilde;ores buenos y comprensivos, pero siguen siendo se&ntilde;ores; incluso con esos buenos se&ntilde;ores hay que guardar las distancias oportunas.</p> <p>Jes&uacute;s dej&oacute; claro que Dios es Padre y que estamos invitados a establecer con &eacute;l una relaci&oacute;n filial, o sea, una relaci&oacute;n de cercan&iacute;a, confianza y familiaridad, hasta el punto de que podemos tutearle, establecer con &eacute;l relaciones de igual a igual, como hacen los buenos hijos con los buenos padres. Dicho esto, tambi&eacute;n hay que dejar claro que la paternidad de Dios es &ldquo;otra cosa&rdquo; muy distinta de las paternidades humanas. Dios es padre, pero no como ning&uacute;n padre de la tierra, por muy bueno que sea. Hay una palabra de Jes&uacute;s que ayuda a aclararlo: &ldquo;si vosotros, siendo malos, sab&eacute;is dar cosas buenas a vuestros hijos, &iexcl;cu&aacute;nto m&aacute;s vuestro Padre que est&aacute; en los cielos dar&aacute; cosas buenas a los que se las pidan&rdquo; (Mt 7,11).</p> <p>Si una idea as&iacute; se le hubiera ocurrido a un pensador, sacerdote, fil&oacute;sofo, seguramente hubiera comparado a Dios con el mejor padre de la tierra. Pero no es esa la comparaci&oacute;n que Jes&uacute;s hace. Porque comparar a Dios con realidades o personas buenas, apetecibles y admirables, corre el riesgo de que pensemos que Dios es algo parecido, un poco mejor, pero parecido a ellas. Y as&iacute; nos quedamos no s&oacute;lo con una pobre idea de Dios, sino con una falsa idea de Dios, pues Dios supera infinitamente todo lo que de &eacute;l podamos decir.</p> <p>La comparaci&oacute;n que hace Jes&uacute;s con los padres malos de la tierra evita que identifiquemos o comparemos a Dios con un padre terrestre. La paternidad de Dios est&aacute; en otro nivel, en un nivel incomparable. Esa referencia al padre malo de la tierra evita identificar a Dios con un padre terrestre, porque comparado con Dios, todo lo terrestre es &ldquo;malo&rdquo;, enti&eacute;ndase: imperfecto. Solo Dios es bueno, s&oacute;lo &eacute;l es perfecto. Por eso, Dios siempre es &ldquo;cuanto m&aacute;s&rdquo;, un cu&aacute;nto m&aacute;s que nos remite a las alturas del infinito, pero que, al mismo tiempo, nos indica que estamos bien orientados. Al decir que Dios es Padre vamos bien encaminados, estamos diciendo, en nuestros limitados t&eacute;rminos humanos, algo que es verdad. Pero siendo conscientes de que esta verdad supera todo lo que podamos imaginar. Por eso, la realizaci&oacute;n de esta verdad en Dios requiere dejar claro que, por mucho que digamos o pensemos, Dios es &ldquo;cu&aacute;nto m&aacute;s&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 28 Feb 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/dios-es-padre-pero-no-como-mi-padre/Cuando digo Dioshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuando-digo-dios/<p>Cuando digo Dios lo digo todo y, sin embargo, no digo nada. Lo digo todo, porque Dios es el Todo y todo es por &eacute;l. Todo tiene en &eacute;l su origen, todo se sostiene gracias a &eacute;l, todo tiende hacia &eacute;l. En &eacute;l todo se recapitula. Y, sin embargo, no digo nada, porque lo que digo es paja, insignificante, no se parece en nada a lo que &eacute;l es. Si cuando digo Dios alguien entiende algo, es porque no he hablado bien de Dios. Esta es la situaci&oacute;n parad&oacute;jica del decir Dios. El abismo del misterio divino excede toda teolog&iacute;a, todo dogma, toda letra de la Escritura.</p> <p>Aunque sea paja, cuando yo digo Dios digo, en primer lugar, Padre. Pero no como ninguno de los padres de este mundo. Incomparable con cualquier padre y con el que todos los padres, para ser tales, deber&iacute;an compararse. Y digo Padre porque Jes&uacute;s me lo ense&ntilde;&oacute; a decir. &ldquo;Sabed que el Se&ntilde;or es Dios, que &eacute;l nos hizo y somos suyos&rdquo;, dice el Salmo 99. El nos hizo, pero no como hace el director de un laboratorio. Nos hace por amor. No por necesidad. Somos suyos: pero no como las cosas tienen un propietario. Somos suyos con una relaci&oacute;n de filiaci&oacute;n. Como el hijo es del Padre. Pero tambi&eacute;n el padre es del hijo. Es nuestro Dios porque es nuestro Padre. As&iacute; se explica que el primer mandamiento no diga: adorar&aacute;s al Se&ntilde;or tu Dios, sino: amar&aacute;s al Se&ntilde;or tu Dios. El se&ntilde;or&iacute;o va detr&aacute;s del amor, detr&aacute;s de la paternidad. Decir Padre es recordar que antes de ser Se&ntilde;or es Amor.</p> <p>Cuando digo Dios digo tambi&eacute;n Hijo. Porque en el rostro de Jes&uacute;s he encontrado la mejor traducci&oacute;n humana de lo que es Dios. Y como &eacute;l llamaba a Dios su Padre, entiendo que traduce humanamente lo divino porque &eacute;l es Hijo. Pues un Padre se refleja en el Hijo. Y el Hijo se parece al Padre no en lo f&iacute;sico, sino en el talante, en el modo de ser.</p> <p>Cuando digo Dios digo, finalmente, Esp&iacute;ritu. Porque creo que este Dios incomprensible e inaccesible, este Dios del que nada decimos cuando decimos algo, no s&oacute;lo se ha reflejado humanamente en Jes&uacute;s de Nazaret, sino que es tambi&eacute;n pr&oacute;ximo, cercano, m&aacute;s &iacute;ntimo que mi propia intimidad. Y porque es tan &iacute;ntimo, tan unido a mi esp&iacute;ritu como s&oacute;lo puede hacerlo otro Esp&iacute;ritu, por eso es posible experimentarlo, vivirlo, sentirse unido a &eacute;l con la unidad del Amor.</p> <p>Cuando digo Dios, muchos me hablan de la Iglesia. Lo comprendo. Pero &iexcl;qu&eacute; triste confusi&oacute;n! Pues s&oacute;lo Dios es santo. La Iglesia es de Dios, pero no es Dios y, adem&aacute;s, es pecadora. M&aacute;s a&uacute;n, la Iglesia no puede reducirse, limitarse a algunos de sus miembros. &iexcl;Otra triste confusi&oacute;n!</p> <p>Cuando digo Dios, lo digo todo y s&eacute; que no digo nada porque mi vida refleja muy poco de lo que es Dios. Y, sin embargo&hellip;, sin embargo, algo de Dios se refleja en mi. Me gustar&iacute;a que mi vida fuese eso que dice Eckhart: &ldquo;Dios se convierte en Dios cuando las criaturas dicen Dios&rdquo;. Decir Dios: &iexcl;que maravilla, que responsabilidad, que dif&iacute;cil! &iexcl;Que gran esperanza!</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 24 Feb 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuando-digo-dios/Para ser hijos, amar al enemigohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/para-ser-hijos-amar-al-enemigo/<p>En la Eucarist&iacute;a de este pr&oacute;ximo domingo nos encontramos con uno de los textos m&aacute;s conocidos del Evangelio: la invitaci&oacute;n de Jes&uacute;s a amar a los enemigos. Lo hemos o&iacute;do muchas veces y quiz&aacute;s no nos hemos detenido a pensar lo que significa. Y cuando lo pensamos, lo consideramos imposible. Porque parece que amar al enemigo va contra la m&aacute;s natural de las tendencias humanas. No nos nace y, si lo intentamos, nos parece imposible. Nuestros sentimientos van por otro lado. Los sentimientos no podemos controlarlos. Por tanto, se dir&iacute;a que es imposible amar al enemigo.</p> <p>Ocurre que el amor no es cuesti&oacute;n de sentimientos, aunque en el amor puede haber sentimiento. El amor es, sobre todo, cuesti&oacute;n de actitudes. De hecho, Jes&uacute;s no dice: te tiene que gustar tu enemigo; tampoco dice: tienes que manifestar afecto a tu enemigo o tener confianza con &eacute;l. El verbo que el evangelista pone en boca de Jes&uacute;s (<i>agapao</i>) no expresa sentimientos, sino actitudes. Lo que Jes&uacute;s dice es: tienes que desearle bien a tu enemigo. Desearle bien puede ser desear que se convierta, desear que deje de hacer el mal. De ah&iacute; que el mandamiento del amor al enemigo va unido a otro precepto: orad por los que os persiguen. La oraci&oacute;n nunca puede expresar malos deseos, la oraci&oacute;n siempre busca el bien.</p> <p>&iquest;Y cu&aacute;l es el motivo del amor al enemigo? &iquest;Ser&aacute; que, al aumentar la dificultad, aumenta el m&eacute;rito? El cristianismo no es cuesti&oacute;n de m&eacute;ritos, sino de gracia. &iquest;Ser&aacute; entonces que el odio corrompe y hace da&ntilde;o al que odia? No es una mala raz&oacute;n, pero no es la que Jes&uacute;s ofrece: &ldquo;amad a vuestros enemigos, para ser hijos del Padre celestial&rdquo;. La clave del amor al enemigo es el Padre celestial. &iquest;En que se parece el hijo al padre? &iquest;En el rostro, en la estatura? No. El hijo se parece al padre cuando tiene los mismos sentimientos, el mismo car&aacute;cter, el mismo modo de ser, las mismas actitudes que el Padre. Y el Padre celestial hace salir su sol sobre buenos y malos, manda la lluvia sobre justos e injustos; o sea, cuida de todos, ama a todos sin excepci&oacute;n, porque todos son hijos suyos. Los hijos de este padre est&aacute;n llamados a aspirar a esa filiaci&oacute;n, a imitarle, a tener sus mismos sentimientos. Por eso su amor no admite l&iacute;mites ni discriminaciones.</p> <p>Una &uacute;ltima cosa: el amor al enemigo no es el ideal del amor. El ideal del amor es la reciprocidad. Si el enemigo me amara, habr&iacute;a dejado de ser enemigo. Es enemigo porque no me ama. Pero yo s&iacute; debo amarle, o sea, tener hacia &eacute;l sentimientos de benevolencia. La plenitud del amor cristiano es el amor entre los amigos, el amor rec&iacute;proco. El amor al enemigo es el caso extremo de la universalidad del amor, pero no es el ideal del amor. Tampoco es lo &ldquo;caracter&iacute;stico&rdquo; del amor cristiano. Lo repito: lo caracter&iacute;stico del amor cristiano es la reciprocidad: amaos los unos a los otros.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 20 Feb 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/para-ser-hijos-amar-al-enemigo/Encarnación en la Amazoniahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/encarnacion-en-la-amazonia/<p>Seg&uacute;n el Vaticano II, la ley de toda la evangelizaci&oacute;n es &ldquo;la adaptaci&oacute;n de la predicaci&oacute;n de la palabra revelada&rdquo;. El Papa Francisco lo ha dicho de forma m&aacute;s expresiva: &ldquo;lo que la Iglesia ofrece debe encarnarse de modo original en cada lugar del mundo, de manera que la Esposa de Cristo adquiera multiformes rostros que manifiesten mejor la inagotable riqueza de la gracia. La predicaci&oacute;n debe encarnarse, la espiritualidad debe encarnarse, las estructuras de la Iglesia deben encarnarse&rdquo;. Encarnarse es entrar en la realidad a la que uno quiere llegar, nunca para anularla, quiz&aacute;s para corregirla, siempre para alentarla y elevarla. As&iacute; como Jes&uacute;s, al encarnarse, llev&oacute; lo humano a su m&aacute;s alta meta, de modo que bien podemos calificarlo de &ldquo;hombre perfecto&rdquo;, tambi&eacute;n la inculturaci&oacute;n debe llevar a la cultura a su plenitud m&aacute;s lograda.</p> <p>A esta luz, se entiende la necesidad de que el evangelio se encarne en la cultura de los pueblos amaz&oacute;nicos, distinta, en muchos aspectos, de la occidental. El Papa, tras alertar del peligro que tienen los evangelizadores de imponer las formas culturales en las que ellos han crecido, y cortar as&iacute; &ldquo;las alas al Esp&iacute;ritu Santo&rdquo;, ofrece reflexiones de sumo inter&eacute;s: &ldquo;Es posible recoger de alguna manera un s&iacute;mbolo ind&iacute;gena sin calificarlo necesariamente de idolatr&iacute;a. Un mito cargado de sentido espiritual puede ser aprovechado, y no siempre considerado un error pagano... Un misionero de alma trata de descubrir qu&eacute; inquietudes leg&iacute;timas buscan un cauce en manifestaciones religiosas a veces imperfectas, parciales o equivocadas, e intenta responder desde una espiritualidad inculturada&rdquo;. Recordar&aacute; el lector que, durante la celebraci&oacute;n del S&iacute;nodo amaz&oacute;nico, los pueblos originarios presentaron al Papa, durante una liturgia de alabanza, signos propios de su cultura e incluso de la religi&oacute;n de sus ancestros, con gran esc&aacute;ndalo de algunos.</p> <p>Estos principios tienen aplicaci&oacute;n en dos dimensiones importantes de la vida cristiana, la liturgia y la aspiraci&oacute;n a la santidad. El Papa hace una llamada a &ldquo;recoger en la liturgia muchos elementos propios de la experiencia de los ind&iacute;genas en su &iacute;ntimo contacto con la naturaleza y estimular expresiones aut&oacute;ctonas en cantos, danzas, ritos, gestos y s&iacute;mbolos. Ya el Concilio Vaticano II hab&iacute;a pedido este esfuerzo de inculturaci&oacute;n de la liturgia en los pueblos ind&iacute;genas, pero han pasado m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os y hemos avanzado poco en esta l&iacute;nea&rdquo;. Y expresa su deseo de que nazcan &ldquo;testimonios de santidad con rostro amaz&oacute;nico, que no sean copias de modelos de otros lugares, santidad hecha de encuentro y de entrega, de contemplaci&oacute;n y de servicio, de soledad receptiva y de vida com&uacute;n, de alegre sobriedad y de lucha por la justicia. A esta santidad la alcanza cada uno por su camino, y eso vale tambi&eacute;n para los pueblos, donde la gracia se encarna y brilla con rasgos distintivos. Imaginemos una santidad con rasgos amaz&oacute;nicos, llamada a interpelar a la Iglesia universal&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 17 Feb 2020 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/encarnacion-en-la-amazonia/