Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2019 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Wed, 20 Nov 2019 00:00:00 +010020Cristo, hecho pecado, hecho serpientehttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cristo-hecho-pecado-hecho-serpiente/<p>El libro del G&eacute;nesis se refiere a una extra&ntilde;a serpiente que no solo habla, sino que adem&aacute;s es muy astuta (Gn 3,1). Tanto que es capaz de enga&ntilde;ar y seducir al ser humano para que rompa con Dios, que le hab&iacute;a regalado la vida y le hab&iacute;a colocado en un jard&iacute;n maravilloso en el que se encontraban todo tipo de bienes. En el libro del G&eacute;nesis esta serpiente es la personificaci&oacute;n del mal.</p> <p>Sin embargo, en la Biblia, el simbolismo de la serpiente tiene connotaciones mucho m&aacute;s positivas y favorables para el ser humano. En el libro de los N&uacute;meros se habla de unas serpientes malignas que mord&iacute;an al pueblo, pero inmediatamente despu&eacute;s se ofrece el remedio para este mal en otra serpiente de bronce que Mois&eacute;s puso sobre un m&aacute;stil, para que &ldquo;todo el que haya sido mordido y la mire, viva&rdquo; (Num 21,8).</p> <p>De ambos simbolismos se hace eco el Nuevo Testamento. El cuarto evangelio relaciona esta serpiente que Mois&eacute;s elev&oacute; en el desierto con la cruz salvadora en la que tiene que ser elevado el Hijo del hombre (Jn 3,14). Y este mismo evangelio se refiere de forma alusiva, pero clara, a la serpiente mentirosa de los or&iacute;genes, identific&aacute;ndola con el diablo (Jn 8,44), identificaci&oacute;n que ya sin tapujo alguno se encuentra en el &uacute;ltimo libro del Nuevo Testamento (Ap 12,9).</p> <p>La serpiente, s&iacute;mbolo del pecado, es una serpiente que mata. Pero, parad&oacute;jicamente, una serpiente salva. Este el Misterio de Cristo. San Pablo, hablando de este Misterio, dice que Jes&uacute;s se vaci&oacute; de s&iacute; mismo, se humill&oacute; para salvarnos. Y utiliza una expresi&oacute;n fuerte y sorprendente para referirse al modo como Cristo nos salva: &ldquo;se hizo pecado&rdquo; (2 Cor 5,21). A la luz del simbolismo de la serpiente, podr&iacute;amos decir: se hizo serpiente. Jes&uacute;s, el Hijo del hombre, se hace pecado &ldquo;para que nosotros vini&eacute;semos a ser justicia de Dios en &eacute;l&rdquo; (2 Cor 5,21). Se hace pecado, asume nuestra realidad, para salvarnos. As&iacute; se comprende el texto del cuarto evangelio: el Hijo del hombre, como una serpiente, hecha pecado, &ldquo;es levantado para que todo el que crea tenga por &eacute;l vida eterna&rdquo; (Jn 3,14-15).</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 20 Nov 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cristo-hecho-pecado-hecho-serpiente/Palabras para despertarhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/palabras-para-despertar/<p>Hay palabras que resultan chocantes. A veces, estas palabras no est&aacute;n dichas con mala intenci&oacute;n. No pretenden ofender, en todo caso pretenden provocar, pero provocar en el buen sentido, en el de llamar la atenci&oacute;n para as&iacute; facilitar la reflexi&oacute;n. Digo esto porque ante un post titulado: &ldquo;nacer de Dios: recibir el esperma divino&rdquo;, una amable comentarista escribi&oacute;: &ldquo;Extra&ntilde;o comentario por brusco y creo que innecesario&rdquo;. Quiz&aacute;s la palabra esperma le pareci&oacute; excesivamente gr&aacute;fica y provocativa. Pero esa es la palabra que emplea la primera carta de Juan, para hablar de los &ldquo;nacidos de Dios&rdquo;. El autor de la carta, empleando esa palabra, quiere expresar la fuerza, el realismo, la grandeza del amor de Dios que nos acoge como hijos. No se trata de entenderla literalmente, sino de entenderla precisamente como lo que es: una palabra chocante, que quiere hacernos caer en la cuenta de lo mucho que Dios nos ama.</p> <p>Hay palabras, puestas en boca de Jes&uacute;s, que resultan igualmente chocantes y provocativas. Pienso en esa que transmite el evangelio de Lucas (14,25): para ser disc&iacute;pulo de Jes&uacute;s hay que odiar al padre, a la madre, a los hermanos, a los hijos y hasta la propia vida. Aqu&iacute; la palabra &ldquo;odiar&rdquo; pretende despertar nuestra atenci&oacute;n, y provocar nuestra reflexi&oacute;n. Si la traducimos por &ldquo;preferir&rdquo;, edulcoramos el sentido del texto original y, lo que es peor, le hacemos perder su fuerza provocativa. Porque decir que Dios debe ser m&aacute;s amado que el padre y la madre, hasta puede parecer normal y no provocar ning&uacute;n esc&aacute;ndalo. Lo que escandaliza es el t&eacute;rmino &ldquo;odiar&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo va a odiar uno su propia vida? &iquest;C&oacute;mo va a odiar a su madre o a sus hijos, cuando el mismo Jes&uacute;s nos pide que amemos a nuestros enemigos?</p> <p>El t&eacute;rmino &ldquo;odiar&rdquo; buscar despertarnos de nuestras median&iacute;as y hacernos caer en la cuenta de la radicalidad del seguimiento de Cristo. Las relaciones humanas pueden medirse cuantitativamente; pero las relaciones con Dios no son cuantitativas, sino cualitativas. La cuesti&oacute;n es: &iquest;qui&eacute;n puede solucionarte la vida definitivamente, en qui&eacute;n puedes confiar incondicionalmente? En tu madre, no. Porque ella es limitada y, por eso, un d&iacute;a se morir&aacute;. Esperarlo todo, insisto: todo, de una persona limitada, es una empresa destinada al fracaso. S&oacute;lo de Dios puedes esperarlo todo, s&oacute;lo en Dios puedes confiar con seguridad absoluta.</p> <p>Una vez que tienes claro d&oacute;nde puedes fundamentar tu vida con absoluta certeza, entonces todo lo dem&aacute;s, espont&aacute;neamente, pasa a segundo plano, y se convierte en in&uacute;til y en motivo de &ldquo;odio&rdquo; o de rechazo, porque los valores y pretensiones que tiene todo lo que no es Dios son rechazables si nos apartan de &eacute;l. Y si no nos apartan, entonces son buenos, pero con una bondad relativa. Si hay que aplicar eso al amor a los hijos o a los padres, habr&iacute;a que decir: El que ama a Dios sobre todas las cosas, ama a sus padres y a sus hijos por Dios y en Dios. Y eso no es mistificaci&oacute;n. Eso es amar del mejor modo posible.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 16 Nov 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/palabras-para-despertar/La vocación no es un tenerhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-vocacion-no-es-un-tener/<p>La palabra &ldquo;vocaci&oacute;n&rdquo; procede del lat&iacute;n y quiere decir &ldquo;llamada&rdquo;. La gente asocia eso de la vocaci&oacute;n con monjas, curas y frailes y, veces, les preguntan: &iquest;tienes vocaci&oacute;n? Si se trata de una llamada, entonces la vocaci&oacute;n no puede ser un tener; en todo caso, ser&aacute; una respuesta. Y si es llamada tampoco es s&oacute;lo propia de frailes, monjas o curas. El matrimonio es una buena vocaci&oacute;n. Importa notar que, para el cristiano, detr&aacute;s de todas las llamadas est&aacute; Dios, que nos llama por medio de los hermanos, de la historia, de la vida. Un buen cristiano, que quiere casarse, deber&iacute;a pensar: &ldquo;Dios, a trav&eacute;s de mi novia -o de mi novio- me llama a que me case con ella o con &eacute;l&rdquo;. Dios me ha regalado a esta chica o a este chico para que haga con ella o con &eacute;l un proyecto de vida y de amor.</p> <p>Cuando se trata de vocaciones a la vida religiosa o sacerdotal, el tener no es el verbo que define este estado de vida o este ministerio. Uno no se hace monja o fraile, o sacerdote, ni tiene vocaci&oacute;n. A uno le llaman para ser religioso, religiosa o sacerdote. Eso es la vocaci&oacute;n: me llama Dios. &iquest;Y c&oacute;mo llama Dios? Por tel&eacute;fono seguro que no, aunque algunos, a veces, se imaginan que desayunan con &eacute;l todas las ma&ntilde;anas. Desconf&iacute;a de esos que tienen tales imaginaciones. Dios habla de muchas maneras: habla a trav&eacute;s de los acontecimientos, habla cuando conoces a una monja o un fraile que te atrae, quiz&aacute;s por su entrega al estudio, a la predicaci&oacute;n, a la oraci&oacute;n, vida que parece aburrida, pero en realidad es alegre y divertida. Esta vida se convierte entonces en pro-vocaci&oacute;n. &iexcl;Son importantes las pro-vocaciones! Tambi&eacute;n Dios habla cuando rezas o cuando necesitas un espacio de silencio para pensar lo que vas a hacer con tu vida.</p> <p>A trav&eacute;s de los acontecimientos de tu historia, de las personas que conoces, a trav&eacute;s de tus silencios meditativos y orantes, quiz&aacute;s Dios te est&aacute; diciendo: t&uacute; podr&iacute;as ser una buena monja o un buen sacerdote. &iquest;Y c&oacute;mo s&eacute; yo que Dios me dice eso? Garant&iacute;as no hay. Pero te lo dice cuando te lo preguntas. El mero hecho de pregunt&aacute;rtelo es ya una llamada de Dios. Te lo dice cuando te apasiona el Evangelio y te apasiona dar a conocer a otros esa estupenda noticia. Te lo dice cuando sientes de deseos de fraternidad y quieres construir una comunidad de hermanas y hermanos que ser&aacute; la m&aacute;s maravillosa del mundo en tu imaginaci&oacute;n, pero luego, en la realidad, tendr&aacute;s que construirla cada d&iacute;a, con sus momentos de esfuerzo y tambi&eacute;n sus alegr&iacute;as y delicias. Porque es una delicia vivir con los hermanos. Tendr&iacute;a gracia que Dios te llamase por medio de este escrito.</p> <p>No tienes vocaci&oacute;n. La vocaci&oacute;n no es tener, es responder. Es decir: Aqu&iacute; estoy Se&ntilde;or, porque me has llamado, me has seducido, y me he dejado seducir. Naturalmente, no hay buena seducci&oacute;n si uno no se deja seducir. Porque la vocaci&oacute;n es una cuesti&oacute;n de amores. Y solo la entienden los que entienden de amores.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 12 Nov 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-vocacion-no-es-un-tener/San Martín de Tourshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/san-martin-de-tours/<p>Mart&iacute;n de Tours es uno de los santos m&aacute;s populares de Europa. Centenares de pueblos e iglesias (tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a) evocan su nombre. Son innumerables las vidrieras, im&aacute;genes y esculturas que representan la escena en la que un Mart&iacute;n, oficial del ej&eacute;rcito, con 18 a&ntilde;os y siendo todav&iacute;a catec&uacute;meno, com&shy;parte su capa con un pobre desnudo, el &uacute;nico vestido que llevaba, puesto que el resto de sus vestidos ya los hab&iacute;a repartido con otros pobres.</p> <p>Adem&aacute;s de esta famosa escena, hay otra menos conocida, pero no menos significativa: siendo ya obispo, y yendo ha&shy;cia la Iglesia, se encontr&oacute; en pleno invierno con un pobre semidesnudo que le ped&iacute;a un vestido. Mart&iacute;n orden&oacute; al archidi&aacute;cono que le vistiera inmediatamente, mientras &eacute;l entraba en la sacrist&iacute;a. Como el archidi&aacute;cono tardaba, el pobre, llorando y aterido de fr&iacute;o, entr&oacute; en la sacrist&iacute;a y se quej&oacute; al obispo. Mart&iacute;n, entonces, le entreg&oacute; la t&uacute;nica que llevaba bajo el alba con la que iba a celebrar la Misa. Cuando el archidi&aacute;cono avis&oacute; al obispo de que era hora de salir para la celebraci&oacute;n, &eacute;ste le dijo que no sal&iacute;a a la Iglesia hasta que el pobre estuviese vestido. Efectivamente, aunque el archidi&aacute;cono lo ignorase, Mart&iacute;n se hab&iacute;a convertido en ese pobre, que no llevaba ninguna ropa debajo de la vestidura lit&uacute;rgica. Muy disgustado, el archidi&aacute;cono fue a comprar un vestido vulgar, que se lo entreg&oacute; al obispo, diciendo: &ldquo;he aqu&iacute; el vestido, pero el po&shy;bre ya no est&aacute;&rdquo;. Mart&iacute;n le hizo salir, se visti&oacute; y sali&oacute; a celebrar la eucarist&iacute;a.</p> <p>La bondad y caridad de Mart&iacute;n se manifest&oacute; abundantemente a lo largo de su existencia. Siendo obispo emple&oacute; toda su influencia ante los poderosos para defender a los d&eacute;&shy;biles y, cuando fue necesario, no dud&oacute; en enfrentarse con los grandes de este mundo. As&iacute;, por ejem&shy;plo, mientras los otros obispos ensalzaban las glorias y victorias del emperador M&aacute;&shy;ximo, Mart&iacute;n era el &uacute;nico que manten&iacute;a la dignidad episcopal exigiendo al empera&shy;dor un trato adecuado para los pobres, neg&aacute;ndose a participar en los banquetes que organizaba. Ante este mismo emperador, Mart&iacute;n interce&shy;di&oacute; para que no se vertiera la sangre de los priscilianos, tal como pretend&iacute;an otros obispos, arriesg&aacute;ndose a ser considerado &eacute;l mismo como hereje. Y logr&oacute; del empera&shy;dor la promesa de que no les matar&iacute;a, aunque una vez alejado Mart&iacute;n del palacio im&shy;perial de Tr&eacute;veris, el emperador no cumpli&oacute; su palabra.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 08 Nov 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/san-martin-de-tours/Fortaleza: el bien contra viento y mareahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/fortaleza-el-bien-contra-viento-y-marea/<p>Hay una virtud muy humana, que la teolog&iacute;a y la catequesis insertan en la lista de las virtudes cardinales: la fortaleza. De las cuatro virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza), la fortaleza quiz&aacute;s sea la menos nombrada. Y, sin embargo, es muy necesaria. Aqu&iacute; la fuerza no se refiere a la capacidad de da&ntilde;ar a otro, sino a la capacidad de mantenerse firme en lo que uno considera bueno, a pesar de las muchas tentaciones u oposiciones que pueda encontrar. Quienes manifiestan mejor la fortaleza son los m&aacute;rtires, que se mantuvieron firmes en su fe, incluso a costa de su vida. Los m&aacute;rtires no amaron tanto su vida que temieran la muerte (Ap 12,11), porque sab&iacute;an que el amor de Dios vale m&aacute;s que la vida (Sal 62,4), un amor capaz de vencer a la muerte. Pero la fortaleza es necesaria en cualquier situaci&oacute;n, no s&oacute;lo cuando est&aacute; en juego el bien de la vida, sino todo bien.</p> <p>La fortaleza es la actitud, la disposici&oacute;n que nos mueve a buscar el bien, a pesar de los muchos obst&aacute;culos que parecen oponerse a esta b&uacute;squeda. La fortaleza es la resistencia que oponemos al mal, la capacidad de vencer las tentaciones que nos incitan a apartarnos del buen camino. Todos estamos sometidos a m&uacute;ltiples solicitaciones. No todas son buenas. Incluso las solicitaciones malas parece que tienen m&aacute;s capacidad de arrastre, porque prometen un placer f&aacute;cil y r&aacute;pido. En realidad, estas malas solicitaciones son enga&ntilde;osas, ocultan el mal del que son portadoras. Para resistirlas y mantenerse en el camino del bien hace falta hacerse &ldquo;fuerza&rdquo;, pero no una fuerza contra otros, sino una fuerza para sostenernos a nosotros en el bien.</p> <p>La virtud de la fortaleza nos recuerda la situaci&oacute;n ambigua de este mundo, en el que conviven juntos el bien y el mal. Esta situaci&oacute;n est&aacute; bien reflejada en la par&aacute;bola del trigo y la ciza&ntilde;a, que crecen juntos. Seg&uacute;n la par&aacute;bola, el due&ntilde;o del campo no permite a los suyos que arranquen la ciza&ntilde;a, no sea que se descuiden o se sobrepasen y arranquen tambi&eacute;n el trigo. &iquest;Ser&iacute;a posible esta otra lectura: el due&ntilde;o del campo pretende dar tiempo a la ciza&ntilde;a para que se convierta en trigo bueno? El due&ntilde;o del campo tiene mucha paciencia. La virtud de la fortaleza, en los cristianos, es tambi&eacute;n la virtud de la paciencia y de la confianza en que, a pesar de las apariencias, siempre es posible que el mal sea transformado. La fortaleza est&aacute; muy vinculada a la paciencia. A veces, las cosas van lentas. La virtud de la fortaleza nos mantiene en pie a pesar de la lentitud de las transformaciones.</p> <p>Ofrezco esta definici&oacute;n de la fortaleza: la disposici&oacute;n a hacer y buscar el bien contra viento y marea. Esta disposici&oacute;n est&aacute; animada y sostenida por la esperanza de que el bien siempre es m&aacute;s fuerte que el mal, porque el bien, lo haga qui&eacute;n lo haga, procede, en &uacute;ltima instancia, del Esp&iacute;ritu Santo.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 04 Nov 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/fortaleza-el-bien-contra-viento-y-marea/La muerte, camino de vidahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-muerte-camino-de-vida/<p>La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, la reflexi&oacute;n y la b&uacute;squeda humana, es un esfuerzo por conocer lo que es, lo que hay, la verdad, la realidad. A veces, lo que hay, la verdad, est&aacute; velada por las apariencias. De ah&iacute; que los buscadores de la verdad, en muchas ocasiones, se plantean la pregunta de si &ldquo;lo que aparece&rdquo; es exactamente &ldquo;lo que es&rdquo;. Desde posiciones filos&oacute;ficas se ha planteado la pregunta de si la muerte es lo que parece o es lo desconocido. La teolog&iacute;a tiene una respuesta que, sin negar lo que aparece con la muerte, afirma que podr&iacute;a ser un camino para el encuentro definitivo con Dios. Desde esta perspectiva, la muerte podr&iacute;a ser considerada no s&oacute;lo un momento doloroso, sino que podr&iacute;a ser tambi&eacute;n motivo de esperanza. Visto as&iacute;, la muerte podr&iacute;a ser un deseo, tanto m&aacute;s fuerte cuanto m&aacute;s unida est&aacute; la persona a Dios.</p> <p>A la luz de lo dicho, se podr&iacute;a comprender la necesidad de morir que tiene todo ser humano, no s&oacute;lo por razones biol&oacute;gicas, sino por razones que podemos calificar de teol&oacute;gicas. La muerte es algo&nbsp;natural, es la consecuencia del nacer y del vivir. Mejor dicho, del vivir limitadamente, como es todo vivir en este mundo. La muerte es consecuencia de la finitud y de la caducidad a la que&nbsp;est&aacute; sometido todo lo creado, todo lo que no es Dios. De haber inmortalidad o victoria sobre la muerte, s&oacute;lo es posible por&nbsp;participaci&oacute;n en la vida de Dios. Ahora bien, a la luz de la fe cristiana, esto tan humanamente natural podr&iacute;a ser tambi&eacute;n un camino para el encuentro definitivo con Dios. Un camino para el cielo.</p> <p>Si la vida eterna, si el cielo, si el vivir con Dios plenamente implica&nbsp;&ldquo;dejar&rdquo;,&nbsp;&ldquo;salir&rdquo; de este mundo, de este universo, de este&nbsp;tiempo, me parece evidente que no se sale de este mundo con un avi&oacute;n ni sobre una nube. El &uacute;nico modo de salir de este mundo es dej&aacute;ndolo, o sea, muriendo. Por tanto, la muerte es el&nbsp;&uacute;nico camino&nbsp;posible para entrar en el cielo.</p> <p>Pero si estamos&nbsp;convencidos de que la muerte es el camino para el cielo, entonces no muere (ni vive) de la misma manera el que se lo cree o el que no se lo cree. Y entre los que se lo creen, no mueren (ni viven) de la misma manera los que m&aacute;s&nbsp;aman a Dios. Para los que aman a Dios, la muerte, lejos de ser una tragedia, puede ser hasta un intenso deseo, en l&iacute;nea con lo que dice&nbsp;San Pablo: quiero morirme, y estar con Cristo, porque morir es, con mucho, lo mejor. Sin pecado, unidos totalmente a Dios, convencidos sin ninguna fisura de su amor, la muerte se&nbsp;&ldquo;vive&rdquo; de otra manera, no s&oacute;lo con tristeza, sino tambi&eacute;n con esperanza y paz, y hasta con&nbsp;alegr&iacute;a.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 31 Oct 2019 00:00:00 +0100http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-muerte-camino-de-vida/Sínodo amazónico: documento matizado que abre perspectivashttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/sinodo-amazonico-documento-matizado-que-abre-persp/<p>El S&iacute;nodo sobre la Amazonia ha finalizado sus trabajos. El resultado es un documento valiente y muy matizado, en el que se abordan muchos de los problemas humanos y cristianos que afectan a las personas y comunidades eclesiales de aquella vasta regi&oacute;n. Dos de los temas que m&aacute;s titulares de prensa han provocado han sido la ordenaci&oacute;n de varones casados y la posibilidad del diaconado femenino. Pero el S&iacute;nodo ha sido mucho mas que eso. Reducirlo a estos dos temas es injusto y parcial. Yo les invito a que lean directamente <a href="http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2019/10/26/0820/01706.html">el documento final</a>.</p> <p>No hagan caso de titulares de prensa, de s&iacute;ntesis f&aacute;ciles, de frases llamativas. Lean directamente el documento. Y, una vez le&iacute;do, esperen con paz y un poco de paciencia, la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica post-sinodal que, probablemente, saldr&aacute; antes de Navidad. El S&iacute;nodo trata de una Iglesia en salida misionera y con rostro amaz&oacute;nico. Normal: eso es la Iglesia en todos los lugares del mundo, una iglesia misionera que quiere vivir encarnada en la cultura de cada pueblo.</p> <p>Como sospecho que muchos est&aacute;n interesados en los dos temas llamativos y hasta pol&eacute;micos, digo una cosa sobre cada uno de ellos. El S&iacute;nodo pide, con fuerza y claridad, que se fomenten los ministerios eclesiales tanto en varones como en mujeres. Y que, en ausencia de sacerdote, el Obispo pueda encargar el cuidado pastoral de la comunidad a una persona no sacerdote, con un mandato oficial y con un determinado acto ritual. Normal, eso ya era posible. Tambi&eacute;n pide ampliar los espacios para una presencia femenina m&aacute;s visible en las instancias de gobierno de la Iglesia. Y que sea creado el ministerio instituido de &ldquo;la mujer dirigente de la comunidad&rdquo;.</p> <p>&iquest;Qu&eacute; dice exactamente del diaconado femenino? Pues que el tema ha sido tratado y que se enviar&aacute;n las reflexiones habidas en el S&iacute;nodo a la comisi&oacute;n creada, hace ya un tiempo, para el estudio de esta cuesti&oacute;n. Y a&ntilde;ade lapidariamente: &ldquo;esperamos sus resultados&rdquo;, los de la comisi&oacute;n, claro. Normal, lo que ocurre es que ahora hay una petici&oacute;n muy solemne a esta comisi&oacute;n para que ofrezca sus &ldquo;resultados&rdquo;.</p> <p>El S&iacute;nodo insiste en la necesidad e importancia del diaconado permanente conferido a varones casados. Normal, es lo que se viene haciendo en toda la Iglesia, all&iacute; donde es necesario. Insiste en la necesidad de la formaci&oacute;n teol&oacute;gica de estos di&aacute;conos. &iquest;Alguna cosa sobre la ordenaci&oacute;n de varones casados? Una referencia muy matizada: dado que todas las comunidades tienen derecho a la Eucarist&iacute;a, all&iacute; donde haya dificultades para acceder a ella, se propone a &ldquo;la autoridad competente&rdquo; que establezca criterios y disposiciones para ordenar sacerdotes a alguno de esos di&aacute;conos permanentes, evidentemente despu&eacute;s de recibir la formaci&oacute;n adecuada. No est&aacute; mal, es una propuesta que la autoridad competente tendr&aacute; que valorar.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 27 Oct 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/sinodo-amazonico-documento-matizado-que-abre-persp/Diaconado y ministerios eclesialeshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/diaconado-y-ministerios-eclesiales/<p>Hay dos temas que, al parecer, se han tratado, con toda libertad, en el S&iacute;nodo sobre la Amazon&iacute;a: la ordenaci&oacute;n de varones casados y ancianos, de probada virtud; y la posibilidad de conferir el diaconado a las mujeres. No s&eacute; si sobre estos asuntos terminar&aacute; habiendo alg&uacute;n tipo de votaci&oacute;n. En cualquier caso, habr&aacute; que esperar la decisi&oacute;n que tome el Papa, porque el S&iacute;nodo es consultivo, no decisivo. Parece, por las noticias que est&aacute;n llegado, que el tema del diaconado femenino est&aacute; descartado y no se va a presentar a votaci&oacute;n.</p> <p>No cabe duda de que las mujeres, sobre todo las consagradas, han sido y son las principales animadoras de la fe de las comunidades cristianas en muchos lugares de misi&oacute;n. A mi modo de ver, ser&iacute;a bueno potenciar y valorar los distintos ministerios eclesiales que pueden ejercer tanto varones como mujeres. Y en elevar (si es que se puede hablar as&iacute;) a rango de ministerio lo que ya est&aacute;n haciendo muchas religiosas. Un cristiano, mujer o var&oacute;n, si cuenta con las debidas autorizaciones y est&aacute; teol&oacute;gicamente preparado, puede hacer pr&aacute;cticamente todo lo que hace un di&aacute;cono: proclamar y explicar la Palabra de Dios, animar la fe de una comunidad, presidir celebraciones de la Palabra, dar la comuni&oacute;n, bautizar, asistir como testigo cualificado al sacramento del matrimonio (recu&eacute;rdese que los ministros del matrimonio son los contrayentes), presidir unas exequias, animar y dirigir la solidaridad y ayuda mutua entre los miembros de la comunidad, dirigir espiritualmente, escuchar y aconsejar.</p> <p>Todo lo enumerado en el p&aacute;rrafo anterior lo puede hacer un cristiano. Si, adem&aacute;s, lo hace como &ldquo;enviado&rdquo; por la Iglesia y recibe un ministerio adecuado, lo que hace tiene el aval oficial de la Iglesia y lo hace en nombre de la Iglesia. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puede hacer un di&aacute;cono?</p> <p>Habr&iacute;a que mejorar la inculturaci&oacute;n de la fe, potenciar los ministerios laicales, preparar a catequistas laicos que sepan expresarse en las lenguas ind&iacute;genas, valorar las celebraciones de la Palabra con comuni&oacute;n incluida, algo as&iacute; como lo que se hace el viernes santo: una solemne celebraci&oacute;n, con liturgia de la Palabra, oraciones lit&uacute;rgicas y comuni&oacute;n sacramental. Eso lo puede presidir un diacono casado e incluso un laico autorizado. Por lo dem&aacute;s, los problemas humanos de los ind&iacute;genas y el drama del destrozo ambiental, no se soluciona con ministros ordenados, sino con pol&iacute;ticas adecuadas. En esta tarea inmensa las comunidades cristianas deben sentirse apoyadas y acompa&ntilde;adas por la Iglesia y sus representantes.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 24 Oct 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/diaconado-y-ministerios-eclesiales/¿Es verdad que muchos son llamados y pocos escogidos?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/es-verdad-que-muchos-son-llamados-y-pocos-escogido/<p>Hay un texto b&iacute;blico que, en seg&uacute;n qu&eacute; bocas, sirve para justificar ideas restrictivas sobre la salvaci&oacute;n. Se trata de Mt 22,14: &ldquo;Muchos son los llamados y pocos los escogidos&rdquo;. En realidad, esta es una mala traducci&oacute;n. O si se prefiere es una buena traducci&oacute;n literal, pero que necesita explicarse para comprenderse bien. Si yo traduzco literalmente a otro idioma la expresi&oacute;n castellana: &ldquo;poner a alguien entre la espada y la pared&rdquo;, posiblemente sonar&aacute; rid&iacute;cula o quiz&aacute;s amenazante. En realidad, todos sabemos que es una met&aacute;fora o una imagen para decir que estamos poniendo a alguien en un apuro, y que no sabe qu&eacute; postura tomar ante una determinada situaci&oacute;n. Las lenguas se entienden no s&oacute;lo cuando se comprenden las palabras, sino tambi&eacute;n cuando se comprenden los &ldquo;juegos&rdquo; que con las palabras hacemos. Eso supone comprender los elementos culturales e ideol&oacute;gicos que hay detr&aacute;s de las palabras.</p> <p>Vamos con el texto de Mt 22,14: &ldquo;muchos son llamados, m&aacute;s pocos escogidos&rdquo;. Sorprendentemente este texto es la conclusi&oacute;n de una par&aacute;bola que orienta en sentido contrario: la del banquete nupcial, repleto de invitados de todo tipo, en donde s&oacute;lo uno es arrojado fuera. Por otra parte, esta sentencia pudiera corresponder a la forma aramea de expresar el comparativo de superioridad, lo que exigir&iacute;a traducirlo por: hay m&aacute;s llamados que escogidos. Traducido as&iacute; estar&iacute;a en consonancia con la par&aacute;bola del banquete nupcial: todos son llamados, pero es posible que no todos respondan a la llamada. Mt 22,14 m&aacute;s que una afirmaci&oacute;n es una advertencia: Dios, que llama a todos, pide una respuesta adecuada a su amor.</p> <p>Mi querido profesor de ex&eacute;gesis, Gerardo S&aacute;nchez, lo explicaba as&iacute;: &ldquo;en la predicaci&oacute;n de Jes&uacute;s encontramos un dicho que ha sido objeto de distintas interpretaciones. Se trata de la frase final con que termina la par&aacute;bola de los invitados a las bodas: Porque muchos son llamados, pero pocos escogidos (Mt 22,14). En la lengua hebrea y aramea no existe el comparativo y la relaci&oacute;n m&aacute;s... menos y muchos... menos. Para expresar estas ideas lo hacen con los absolutos: muchos... pocos. Este ser&iacute;a el sentido: todos son invitados a participar de la salvaci&oacute;n, pero no todos responden&rdquo;. Me permito matizar este final: todos son invitados, pero <i>es posible</i> que no todos respondan.</p> <p>Pero esta posibilidad no hay que entenderla necesariamente en sentido restrictivo. Lo que indica la posibilidad es que Dios siempre cuenta con nuestra libertad. Pero tambi&eacute;n indica que no conocemos el fondo de la conciencia de nadie, ni el fondo del inmenso amor de Dios, ni los caminos por los que el Se&ntilde;or conduce todo seg&uacute;n sus buenos designios de salvaci&oacute;n. Me quedo con lo que dice el Vaticano II, en <i>Gaudium et Spes</i>, 22: debemos (no parece que sea opcional: debemos) creer que el Esp&iacute;ritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de s&oacute;lo Dios conocida, se asocien al misterio pascual de Jesucristo.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 20 Oct 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/es-verdad-que-muchos-son-llamados-y-pocos-escogido/Sínodos, lugares de escuchahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/sinodos-lugares-de-escucha/<p>Est&aacute; bastante avanzado el S&iacute;nodo sobre la Amazon&iacute;a, que se est&aacute; celebrando en Roma. Falta ver qu&eacute; proposiciones se votar&aacute;n y de qu&eacute; modo ser&aacute;n aceptadas por el Papa, porque el S&iacute;nodo es consultivo y no decisivo. En este S&iacute;nodo se est&aacute;n tratado problemas muy serios, que tienen que ver con la vida y la dignidad de los pueblos ind&iacute;genas, que sufren la explotaci&oacute;n de sus tierras por grandes compa&ntilde;&iacute;as occidentales, ante la indiferencia de gobiernos locales, o peor a&uacute;n, ante las razones interesadas econ&oacute;micamente de los gobiernos locales. Tambi&eacute;n el S&iacute;nodo trata cuestiones relacionadas con la vida lit&uacute;rgica, y la formaci&oacute;n humana y espiritual de las comunidades cristianas. No hay que ver ah&iacute;, en lo referente a la dignidad humana y a las necesidades religiosas de las personas, ninguna oposici&oacute;n. Los dualismos no son cristianos. Dios ama a la persona toda entera, cuerpo y alma, coraz&oacute;n y voluntad. Lo que tiene que ver con el cuerpo afecta al alma, y lo que tiene que ver con el esp&iacute;ritu repercute en la carne.</p> <p>Otro S&iacute;nodo m&aacute;s cercano es el que se ha convocado en Valencia que, ayer, fiesta de Santa Teresa, se inaugur&oacute; con una solemne Eucarist&iacute;a. En otras di&oacute;cesis espa&ntilde;olas tambi&eacute;n se ha convocado un S&iacute;nodo, como por ejemplo en Vic. El S&iacute;nodo es una invitaci&oacute;n y una oportunidad que se ofrece a los cristianos de una di&oacute;cesis para caminar juntos y tratar cuestiones que a todos interesan. Es posible que en las distintas etapas de un S&iacute;nodo se oigan voces, que a lo mejor hasta sorprenden. Es de esperar que sean escuchadas y bien escuchadas. En todo caso, no debemos desaprovechar la ocasi&oacute;n que se nos ofrece para levantar nuestra voz y exponer, con toda normalidad y fraternidad, las cuestiones que nos preocupan.</p> <p>Pero si queremos que nuestra voz se convierta en un clamor responsable, es necesario que sepamos aportar tambi&eacute;n soluciones realistas y comprender que quiz&aacute;s haya otros puntos de vista distintos a los nuestros. Los distintos puntos de vista no tienen porque separarnos. Al contrario, si los escuchamos con atenci&oacute;n nos enriquecer&aacute;n. Las diferencias, en la Iglesia, nunca se dan a prop&oacute;sito del Evangelio, sino de las aplicaciones del evangelio a situaciones que no todos juzgamos de la misma manera. En todo caso, los S&iacute;nodos son una oportunidad. Deber&iacute;amos aprovecharla.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 16 Oct 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/sinodos-lugares-de-escucha/¿Se salvan pocos en el cielo? ¿Y en la tierra?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/se-salvan-pocos-en-el-cielo-y-en-la-tierra/<p>Seg&uacute;n el evangelio de Lucas (13,22), a Jes&uacute;s le preguntan expl&iacute;citamente: &ldquo;&iquest;ser&aacute;n pocos los que se salven?&rdquo;. Para comprender bien la pregunta me parece importante plantear qu&eacute; tipo de personas hacen esas preguntas. Normalmente suelen ser personas que se imaginan estar dentro del grupo de los &ldquo;salvados&rdquo;, y consideran que dentro del grupo est&aacute;n los que cumplen con determinados ritos o normas. Algo de eso se podr&iacute;a deducir del contexto en el que aparece la pregunta que le hacen a Jes&uacute;s, sobre todo teniendo en cuenta la respuesta de Jes&uacute;s. La respuesta parece romper con todo criterio legalista de cara a determinar qui&eacute;nes est&aacute;n dentro del grupo de los &ldquo;salvados&rdquo;: &ldquo;No os conozco&rdquo;, responde Jes&uacute;s, a aquellos que alegan como criterio de salvaci&oacute;n el haber comido y bebido con &eacute;l, y el haber escuchado sus ense&ntilde;anzas (Lc 13,25.27).</p> <p>A continuaci&oacute;n, Jes&uacute;s habla de una salvaci&oacute;n que tiene dimensiones universales: &ldquo;vendr&aacute;n de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondr&aacute;n a la mesa en el Reino de Dios&rdquo; (L,13,29). Los criterios humanos para entrar en el Reino suelen ser los legales. Pero el criterio de Jes&uacute;s es la gracia y la misericordia, el coraz&oacute;n amante y generoso del Padre. Y en ese coraz&oacute;n cabemos todos, sin excepci&oacute;n.</p> <p>Hoy, la pregunta por la salvaci&oacute;n, adem&aacute;s de aplicaciones escatol&oacute;gicas, tiene una aplicaci&oacute;n m&aacute;s inmediata. Porque en este mundo nuestro hay claros lugares de &ldquo;no salvaci&oacute;n&rdquo;. De ah&iacute; la cantidad de personas que huyen de pa&iacute;ses en donde el hambre, la guerra, la miseria, y tantos otros desastres, impiden vivir con un m&iacute;nimo de normalidad y dignidad. Esas personas buscan en otros lugares de nuestro mundo que ellos consideran, no celestiales ni id&iacute;licos, sino m&aacute;s o menos &ldquo;normales&rdquo;, un espacio y unas condiciones para poder sencillamente vivir. Y, entre los que tenemos la suerte de estar en estos pa&iacute;ses m&aacute;s o menos &ldquo;normales&rdquo;, surgen voces que plantean la pregunta de si la salvaci&oacute;n no es para pocos. Porque, &iquest;sabe usted?, en Europa y en Estados Unidos ya no cabemos m&aacute;s, ya no hay lugar para tanta gente. Adem&aacute;s, esta gente que viene de fuera buscando &ldquo;salvaci&oacute;n&rdquo;, en realidad no son de fiar. Vienen buscando nuestros subsidios, nuestra medicina gratuita, abusan de lo que les ofrecemos, toman lo que no es suyo, quieren vivir sin trabajar.</p> <p>Por cierto, pregunten a los funcionarios que se conocen al dedillo los requisitos para acceder a determinadas prestaciones y escuchar&aacute;n este tipo de respuesta: &ldquo;es falso que los inmigrantes tengan prestaciones distintas o superiores a las de los ciudadanos espa&ntilde;oles&rdquo;. Pero, en boca de unos, decir lo contrario parece que da votos. Y en boca de otros, es un modo de justificar sentimientos poco humanitarios.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 12 Oct 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/se-salvan-pocos-en-el-cielo-y-en-la-tierra/Cuando pecas, Dios te sostiene en tu pecadohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuando-pecas-dios-te-sostiene-en-tu-pecado/<p>Desde un punto de vista creyente, Dios es el que hace posible la vida. Por eso, una de las primeras afirmaciones del Credo es que Dios es Creador. Y eso en un doble sentido: es el que hace posible la vida, y es tambi&eacute;n el que, una vez aparecida la vida, la sostiene permanentemente, gracias a su Esp&iacute;ritu, presente en toda la realidad. Dios no manipula, hace posible la vida. La vida tiene su propia autonom&iacute;a, pero esta autonom&iacute;a es un don de Dios. Si, en alg&uacute;n momento, Dios retirara su aliento, todo volver&iacute;a a la nada. &ldquo;No hay brisa si no alientas, monte si no est&aacute;s dentro&rdquo;, dice uno de los himnos de la liturgia de la Iglesia. Lo mismo, y con m&aacute;s raz&oacute;n, cabe decir de la vida humana: Dios ama a todos los seres y no aborrece nada de lo que existe, porque su esp&iacute;ritu incorruptible est&aacute; en todas las cosas.</p> <p>Esta presencia permanente de Dios en toda la realidad nos permite afirmar algo que resulta parad&oacute;jico: si uno decide quebrantar la ley de Dios, o apartarse de sus caminos, el Se&ntilde;or es el que le sostiene en la existencia mientras lo hace, segundo tras segundo. El pecador peca libremente, s&oacute;lo &eacute;l es responsable de lo que hace (y si no es responsable, por el motivo que sea, no es culpable), pero es Dios qui&eacute;n le sostiene en el ser mientras peca. Esto nos permite una doble reflexi&oacute;n. Por una parte, que Dios sostenga al pecador en el ser, es la mejor prueba de cu&aacute;nto le ama Dios. Dios nos ha hecho libres, somos libres porque &eacute;l nos sostiene. Dios ha firmado un cheque en blanco con cada uno, y nunca retira la firma. Porque Dios ama incondicionalmente a todas y cada una de sus criaturas. Incondicionalmente. Su amor no est&aacute; condicionado por nuestra respuesta. Dios siempre nos sostiene, porque siempre conf&iacute;a en nosotros y, al sostenernos en el ser, nos ofrece nuevas oportunidades.</p> <p>Por otra parte, el pecado resulta ser el absurdo y la contradicci&oacute;n m&aacute;s radical. T&uacute; solo existes, t&uacute; s&oacute;lo eres t&uacute;, por causa de Dios. Si pretendes enfrentarte a Dios lo &uacute;nico que haces es auto enga&ntilde;arte. Pretendes ser el due&ntilde;o de tu vida, y no eres consciente de que tu vida es un regalo permanente. Pretendes ser &ldquo;sin Dios&rdquo;, alejado de &eacute;l, y no te das cuenta de que eres &ldquo;gracias a Dios&rdquo;, que nunca se aleja de ti, nunca te abandona. El pecado es pretender lo imposible: romper con Dios. Pretensi&oacute;n absurda, porque Dios nunca rompe con nosotros. El pecado es un enga&ntilde;o: al enfrentarte a Dios quieres ponerte a su nivel, pero siempre eres una criatura. Lo cual no significa que no sea posible ponerse al nivel de Dios, pero nunca desde el enfrentamiento, sino desde la acogida de su amor. La serpiente ten&iacute;a raz&oacute;n cuando le dijo a Eva que Ad&aacute;n y ella pod&iacute;an &ldquo;ser como dioses&rdquo;. La pregunta es: &iquest;ser como Dios rompiendo con Dios, o recibiendo la aut&eacute;ntica divinidad como un don del propio Dios?</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 08 Oct 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuando-pecas-dios-te-sostiene-en-tu-pecado/El Padre Pepe, un testigo creíblehttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-padre-pepe-un-testigo-creible/<p>He tenido la suerte de conocerlo. Acaba de fallecer en su amada ciudad de La Habana, donde era muy conocido y valorado. Era un fraile que val&iacute;a la pena.</p> <p>El 15 de diciembre de 1925 nace Jos&eacute; Manuel Fern&aacute;ndez Gonz&aacute;lez del Valle, en La Habana. A los 23 a&ntilde;os se grad&uacute;a como Doctor en Leyes y, tras trabajar en el Registro de la Propiedad, en 1951 decide hacerse fraile dominico y parte hacia Almagro, Espa&ntilde;a, para cursar el Noviciado. En Granada estudia filosof&iacute;a y teolog&iacute;a y en 1957 regresa a Cuba, tras completar su formaci&oacute;n intelectual en Canad&aacute; y Estados Unidos.</p> <p>El 15 de septiembre de 1961 logra salvar para la Orden el convento de San Juan de Letr&aacute;n, evitando que sea ocupado por los soldados revolucionarios. Ese d&iacute;a las autoridades deportaron a muchos sacerdotes y ocuparon iglesias y conventos argumentando que estaban vac&iacute;os. &Eacute;l, como cubano, se present&oacute; en San Juan de Letr&aacute;n y tras conversar con el jefe de los soldados y darle distintos argumentos (entre otros, que se trababa de una zona tur&iacute;stica y que muchos turistas eran cat&oacute;licos y se iban a encontrar sin templo para asistir a los oficios religiosos), logr&oacute; que el capit&aacute;n hiciera una consulta con &ldquo;la Comandancia&rdquo; (esa fue la palabrita, dice el P. Pepe) y, tras dos horas de espera, regres&oacute; con un manojo de llaves y le dijo: &ldquo;Queda usted a cargo de la Iglesia y del Convento de San Juan de Letr&aacute;n&rdquo;. Incluso el miliciano quiso dejarle una escolta, pero el Padre le dijo que no la consideraba necesaria.</p> <p>Hombre de gran cultura, esp&iacute;ritu abierto, dialogante, comprensivo y sabio. Valgan como muestra estas reflexiones suyas: &ldquo;Jes&uacute;s nad&oacute; a contracorriente. Llam&oacute; bienaventurados a los perdedores hist&oacute;ricos de todos los tiempos y malhadados a los vencedores y a los hombres de &eacute;xito&hellip; La aventura hist&oacute;rica de El Nazareno, tan esperado por el pueblo elegido como un Dios vencedor, concluy&oacute; con la derrota de la cruz&rdquo;. &ldquo;La fe no puede existir sin sonrisa; tiene que ser alegre y adem&aacute;s, desconfiemos de los que dicen que su verdad jam&aacute;s ha sido tocada por la duda&rdquo;. &ldquo;Cada uno debe vivir con su realidad. Si yo estoy en Cuba debo obrar acorde con la psicolog&iacute;a del pueblo cubano y saber estar a la altura de las circunstancias. Debo tratar de comprenderlo, de sentirme feliz, inclusive dentro de las limitaciones, deseando y tratando de superar lo que se pueda, pero mientras no se superen no vivir amargado, encerrado en una bola de cristal, sino estar abierto a los dem&aacute;s, ser competente en mi profesi&oacute;n, mi trabajo. Hacer lo mejor posible con la mejor conciencia posible&hellip; Muchas veces nosotros nada m&aacute;s vemos lo negativo de los dem&aacute;s y lo positivo de lo nuestro. Hay que llegar a un equilibrio. Esto es importante tanto para la vida familiar como social. Cuando llegue una crisis tratar de ser compasivo con la otra parte, y no dejar que el problema se radicalice&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 04 Oct 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-padre-pepe-un-testigo-creible/Una sola carnehttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/una-sola-carne/<p>Seg&uacute;n el libro del G&eacute;nesis, de la &uacute;nica carne humana Dios crea una mujer. Una vez ocurrida la separaci&oacute;n, aparecen la mujer y el var&oacute;n. El libro del G&eacute;nesis contin&uacute;a diciendo que estos dos que vienen de una sola carne, est&aacute;n llamados a hacerse una sola carne. Seg&uacute;n el relato, el var&oacute;n reconoce que la mujer es &ldquo;hueso de mis huesos y carne de mi carne&hellip; Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne&rdquo; (Gn 2,23-24). &ldquo;Una sola carne&rdquo; significa una sola familia. La expresi&oacute;n no se refiere principalmente y, en todo caso, no &uacute;nicamente, a la uni&oacute;n sexual. Va mucho m&aacute;s all&aacute;, llegando a la uni&oacute;n de los corazones y de las vidas, y tambi&eacute;n al hijo, carne salida de esta uni&oacute;n.</p> <p>El hombre se maravilla ante la mujer, que es su diferente y, al mismo tiempo, hueso de sus huesos y carne de su carne. La diferencia del var&oacute;n y la mujer procede de una unidad originaria y est&aacute; destinada a una nueva unidad. El var&oacute;n y la mujer, fruto de la divisi&oacute;n de una sola carne, est&aacute;n adem&aacute;s llamados a engendrar hijos que se convertir&aacute;n en una sola carne, salida de su uni&oacute;n. El ser humano est&aacute; hecho para el amor. El matrimonio pertenece a la vocaci&oacute;n original del ser humano, y es un dato creacional y no cristiano. Jes&uacute;s lo que hace es confirmar el origen divino del matrimonio, no instituirlo.</p> <p>El Papa Francisco (en <i>Amoris Laetitiae</i>, n. 13), hablando del matrimonio, ha comentado as&iacute; el texto de Gn 2,24: De este encuentro, que sana la soledad, surgen la generaci&oacute;n y la familia. Ad&aacute;n, que es tambi&eacute;n el hombre de todos los tiempos y de todas las regiones de nuestro planeta, junto con su mujer, da origen a una nueva familia, como repite Jes&uacute;s citando el G&eacute;nesis: &laquo;Se unir&aacute; a su mujer, y ser&aacute;n los dos una sola carne&raquo; (<i>Mt</i> 19,5; cf. <i>Gn</i> 2,24). El verbo &laquo;unirse&raquo; en el original hebreo indica una estrecha sinton&iacute;a, una adhesi&oacute;n f&iacute;sica e interior, hasta el punto que se utiliza para describir la uni&oacute;n con Dios: &laquo;Mi alma est&aacute; unida a ti&raquo; (<i>Sal</i> 63,9), canta el orante. Se evoca as&iacute; la uni&oacute;n matrimonial no solamente en su dimensi&oacute;n sexual y corp&oacute;rea sino tambi&eacute;n en su donaci&oacute;n voluntaria de amor. El fruto de esta uni&oacute;n es &laquo;ser una sola carne&raquo;, sea en el abrazo f&iacute;sico, sea en la uni&oacute;n de los corazones y de las vidas y, quiz&aacute;s, en el hijo que nacer&aacute; de los dos, el cual llevar&aacute; en s&iacute;, uni&eacute;ndolas no s&oacute;lo gen&eacute;ticamente sino tambi&eacute;n espiritualmente, las dos &laquo;carnes&raquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 02 Oct 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/una-sola-carne/No estar de acuerdo sin romper la comuniónhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/no-estar-de-acuerdo-sin-romper-la-comunion/<p>Un modo de desactivar el posible esc&aacute;ndalo de las diferencias eclesiales, ser&iacute;a recordar que las tensiones son algo tan antiguo como la Iglesia. El Nuevo Testamento cuenta que Pablo &ldquo;se enfrent&oacute;&rdquo; con Pedro (Gal 2,11). La cuesti&oacute;n objeto de divisi&oacute;n era si los no jud&iacute;os convertidos al cristianismo deb&iacute;an observar las leyes jud&iacute;as. Es posible que tambi&eacute;n hubiera discrepancias entre otros dos grandes l&iacute;deres del cristianismo primitivo, Pedro (m&aacute;s liberal) y Santiago (m&aacute;s aferrado al juda&iacute;smo).</p> <p>Muchas rupturas comenzaron siendo enfrentamientos o tensiones que no supieron o pudieron resolverse. Al no resolverse, se formaron &ldquo;Iglesias&rdquo; separadas, cada una consider&aacute;ndose la &ldquo;verdadera&rdquo; y acusando a las otras de desviadas de la verdad. Los periodos post-conciliares han sido momentos propicios para las rupturas, pues todo Concilio introduce modos de comprensi&oacute;n que molestan a los que se aferran a comprensiones literales y arcaicas. Tras el Vaticano I, algunos Obispos consideraron que la proclamaci&oacute;n de la infalibilidad pontificia era contraria a la tradici&oacute;n cat&oacute;lica. Tras el Vaticano II, un Obispo consider&oacute; que los pronunciamientos ecum&eacute;nicos y lit&uacute;rgicos del Concilio eran una clara descalificaci&oacute;n de la tradici&oacute;n. Aqu&iacute;, en Espa&ntilde;a, las cr&iacute;ticas al Cardenal Taranc&oacute;n eran moneda frecuente entre muchos cat&oacute;licos.</p> <p>Lo que est&aacute; pasando ahora con Francisco es casi una repetici&oacute;n de lo que pas&oacute; con Juan XXIII cuando convoc&oacute; el Concilio. Con una diferencia: entonces no hab&iacute;a &ldquo;redes sociales&rdquo;, y las descalificaciones no se propagaban con la facilidad con que ahora lo hacen. Pero las cr&iacute;ticas a Juan XXIII fueron de grueso calibre, tambi&eacute;n por parte de aquellos que m&aacute;s obediencia deb&iacute;an manifestarle, hasta el punto de que el famoso cardenal Ottaviani, en cuyo escudo episcopal se pod&iacute;a leer &ldquo;semper &iacute;dem&rdquo;, encabez&oacute; la oposici&oacute;n eclesial a muchas de las reformas del Vaticano II.</p> <p>Son posibles respuestas diferentes sin romper la comuni&oacute;n. Uno suele juzgar a partir de los datos que tiene y de las experiencias vividas. Los lugares de misi&oacute;n y las necesidades diversas de los fieles y comunidades cristianas, provocan respuestas divergentes, pero la divergencia no est&aacute; en el Evangelio, sino en la situaci&oacute;n a la que el Evangelio debe responder. Hay diferencias que manifiestan la riqueza del Evangelio y su capacidad de adaptaci&oacute;n a distintas situaciones.</p> <p>La comuni&oacute;n se rompe no por los desacuerdos, sino cuando del desacuerdo se pasa al insulto y a la descalificaci&oacute;n personal, cuando en vez de buscar elementos de bondad en la postura del otro, se considera que, hasta lo bueno que pueda decir o hacer, esconde las peores intenciones. No estaremos m&aacute;s unidos cuanto m&aacute;s uniformes seamos, sino cuanto m&aacute;s nos respetemos.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 28 Sep 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/no-estar-de-acuerdo-sin-romper-la-comunion/