Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2020 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Thu, 01 Oct 2020 00:00:00 +020020Muestras de un tenor de vida admirablehttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/muestras-de-un-tenor-de-vida-admirable/<p>El conocido como &ldquo;Discurso a Diogneto&rdquo; es un escrito del siglo II que un cristiano culto dirige a un alto personaje de la sociedad romana. Desconocemos el nombre del autor y el del destinatario, pero eso resulta secundario, pues lo importante es la descripci&oacute;n que el autor del escrito hace de la vida de los cristianos. Son gente muy normal, dice. No se distinguen de las dem&aacute;s personas por su modo de comer, de vestir o de hablar. Aceptan las costumbres de los lugares en los que viven. Son buenos ciudadanos: obedecen las leyes de la ciudad. Y, sin embargo (a&ntilde;ade el autor) &ldquo;dan muestras de un tenor de vida admirable&rdquo;.</p> <p>Los cristianos viven como los dem&aacute;s, pero no son como los dem&aacute;s. El autor del &ldquo;discurso&rdquo; ofrece una serie de llamativas paradojas para explicar el admirable tenor de vida de los cristianos. Cito libremente algunas: se casan y engendran hijos como todos, pero no practican el aborto; comparten la comida, pero no el lecho; son pobres y enriquecen a muchos, carecen de todo y abundan en todo (eso solo es posible porque comparten lo que tienen y, por eso, entre ellos nadie pasa necesidad); son maldecidos y bendicen (o sea, devuelven bien por mal); viven en el mundo, pero no son del mundo; aman a su patria, pero no hasta el punto de perder la cabeza por ella, pues saben que solo hay una patria verdadera de la que todos somos ciudadanos y, por eso, tratan a todos (a todos: incluso a quienes les desprecian) como hermanos.</p> <p>Este escrito plantea un aspecto fundamental de la vida de los primeros cristianos. Para seguir a Jes&uacute;s no hace falta vivir de forma extra&ntilde;a, ni hacer cosas raras. Es posible santificarse en medio del mundo e iluminar todas las cosas con la luz de Cristo. Lo importante no es solo lo que hacemos, sino el modo como lo hacemos. Es posible vendar fr&iacute;amente una herida; es posible vendar la herida e interesarse por el herido. Si nos interesamos por el herido, probablemente el herido se interese por nosotros; y, al entablar conversaci&oacute;n, podemos terminar compartiendo lo que somos, nuestros intereses, esperanzas e ilusiones. En este compartir puede aparecer el nombre de Jes&uacute;s.</p> <p>Lo que muchos discursos y documentos, bien trabados y pensados, no logran, lo puede lograr la manera de vendar una herida. El &ldquo;t&uacute; a t&uacute;&rdquo;, la cercan&iacute;a amistosa, en ocasiones es el mejor camino de evangelizaci&oacute;n. Y la cercan&iacute;a implica interesarse por el otro desinteresadamente, sin buscar sacarle algo, sin proselitismos baratos, sin segundas intenciones. Antes de ofrecer respuestas, hay que conocer las preguntas que el otro plantea; antes de dar catequesis hay que conocer al otro.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 01 Oct 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/muestras-de-un-tenor-de-vida-admirable/Dios, objeto de la fehttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/dios-objeto-de-la-fe/<p>&iquest;En qu&eacute; creemos los cristianos? Ante una pregunta como esta, la tentaci&oacute;n es responder: creemos en los dogmas y verdades que la Iglesia propone; o, creemos en lo que dice el catecismo. Pero esta pregunta est&aacute; mal formulada e induce a una mala respuesta. La buena pregunta es: &iquest;en qui&eacute;n creemos? En la fe cristiana no se trata de verdades o cosas, se trata de una realidad personal, del Dios que Jesucristo nos ha revelado. Por eso, podemos decir con toda tranquilidad que los cristianos no creemos en dogmas, en la medida en que los dogmas son f&oacute;rmulas, expresiones que constan de palabras. Los cristianos no creemos en f&oacute;rmulas, palabras o enunciados, por muy expresivos y perfectos que sean. Creemos en el Dios que estos dogmas o enunciados expresan, por cierto, muy limitada e imperfectamente. Limitadamente porque se trata de enunciados humanos, y la realidad de Dios supera todo lo que de &eacute;l podemos decir.</p> <p>As&iacute; se comprende que Tom&aacute;s de Aquino diga que el objeto de la fe es Dios. Para entender qu&eacute; significa objeto es bueno poner esta palabra en paralelo con la palabra sujeto. El sujeto es aquel que conoce; el objeto es la realidad conocida. Aplicado a la fe habr&iacute;a que decir: el sujeto creyente es la Iglesia; y de forma m&aacute;s concreta: cada miembro de la comunidad de creyentes. El objeto, aquel al que nos adherimos por la fe, es Dios.</p> <p>Seg&uacute;n Sto. Tom&aacute;s, Dios es objeto de la fe desde una doble consideraci&oacute;n. En primer lugar, en cuanto contenido. Dios es la realidad total y completa en la que creemos. Si creemos en dogmas o en f&oacute;rmulas de fe (como el Credo) es en la medida en que esas f&oacute;rmulas expresan humanamente a Dios y se refieren a &eacute;l y, en esa medida, nos ayudan a comprender mejor a Dios.</p> <p>Desde otro punto de vista, dice santo Tom&aacute;s, Dios es tambi&eacute;n objeto de la fe. Porque es la raz&oacute;n, la causa, el motivo de la fe. La raz&oacute;n de la fe no es lo simp&aacute;tico que es el cura de mi parroquia o el mism&iacute;simo Papa; el motivo de la fe no es porque el Papa lo dice; no es el disgusto que le dar&iacute;a a mi abuela si dejara de creer. El motivo de la fe, la verdadera raz&oacute;n, la causa &uacute;ltima y definitiva de mi adhesi&oacute;n a Dios, es Dios mismo, porque &eacute;l se ha revelado en Jesucristo y ha infundido su Esp&iacute;ritu en mi coraz&oacute;n para que pueda acoger esta revelaci&oacute;n.</p> <p>Me f&iacute;o de Dios (motivo de la fe), que es el &uacute;nico que habla bien de Dios (contenido de la fe). Me f&iacute;o del Dios que en Jesucristo se nos ha dado a conocer y lo acojo con todo mi ser.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 27 Sep 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/dios-objeto-de-la-fe/¿Eutanasia? ¡La vida vale por sí misma!http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/eutanasia-la-vida-vale-por-si-misma/<p>En estos tiempos de pandemia, en donde lo que se impone es la defensa de la vida; en estos tiempos en donde todos los gobiernos toman medidas, m&aacute;s o menos inc&oacute;modas, con el objetivo de defender la vida humana; parece contradictorio que las leyes que favorecen la eutanasia y el suicidio asistido se hayan convertido en una prioridad del parlamento y del gobierno espa&ntilde;ol. No s&eacute; si esos son los mejores tiempos para favorecer una cultura de la muerte. M&aacute;s bien lo que habr&iacute;a que favorecer, y a eso deber&iacute;a tender la legislaci&oacute;n, es una cultura de la vida, o sea, leyes que favorezcan los cuidados paliativos para ayudar a los enfermos que se encuentran en la &uacute;ltima etapa de sus vidas.</p> <p>La Iglesia siempre ha defendido que la vida es un don de Dios, un don que hay que valorar y cuidar. La vida humana tiene sus limitaciones, por eso la muerte es el &ldquo;precio&rdquo; de la vida y el sufrimiento condici&oacute;n inevitable de la vida humana. La inteligencia humana, capaz de encontrar remedios contra el sufrimiento, es un signo de la grandeza de Dios que siempre busca la felicidad del ser humano. Se comprende, pues, que la Iglesia levante su voz advirtiendo de la maldad de las leyes que favorecen el suicidio. En esta l&iacute;nea van dos documentos recientes, uno de la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola, titulado &ldquo;sembradores de esperanza&rdquo;, y otro de la Congregaci&oacute;n para la doctrina de la fe, titulado &ldquo;el buen samaritano&rdquo;. Dos t&iacute;tulos significativos: la esperanza nos sostiene en medio del dolor; y el buen samaritano es imagen de Jesucristo que cuida las heridas del enfermo.</p> <p>La vida siempre es un bien. Ella vale por s&iacute; misma y no en funci&oacute;n de su utilidad. El cristiano sabe que toda vida humana es imagen de Dios y, por eso mismo es sagrada e inviolable. Cualquier atentado contra el ser humano es un atentado contra el mismo Dios. Cierto, la esperanza cristiana afirma que la vida est&aacute; destinada al encuentro pleno con Dios. Pero eso no significa que uno pueda, por decirlo as&iacute;, acelerar este encuentro. Dejando aparte que quien se suicida no piensa en eso, la vida terrena y la eterna llegan cuando Dios lo decide. Y aqu&iacute; no vale apelar a ninguna eutanasia compasiva para ayudar al paciente a morir. Pues la compasi&oacute;n no consiste en provocar la muerte, sino en acoger al enfermo, sostenerlo en medio de las dificultades, ofrecerle afecto, atenci&oacute;n y medios para aliviar el sufrimiento.</p> <p>Una cosa m&aacute;s: dudo que haya una demanda social para una ley de eutanasia. M&aacute;s que demanda social lo que hay son ideolog&iacute;as baratas que buscan votos a base de promulgar leyes inicuas que seguramente la mayor&iacute;a de sus votantes no piensan aplicar.</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 23 Sep 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/eutanasia-la-vida-vale-por-si-misma/Enseñanzas de la brevedad de la vidahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/ensenanzas-de-la-brevedad-de-la-vida/<p>Dice el libro de los Salmos (89,10) que &ldquo;aunque uno viva setenta a&ntilde;os y el m&aacute;s robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga in&uacute;til, porque pasan aprisa y vuelan&rdquo;. La vida siempre nos parece corta y marcada por la muerte. La paradoja del ser humano es que es una criatura de barro, por tanto, fr&aacute;gil, pero con ansias de inmortalidad. Dice el libro de la Sabidur&iacute;a (2,32) que Dios creo al hombre para la inmortalidad, pero el hecho es que la muerte a todos alcanza, porque el ser humano est&aacute; hecho de polvo y al polvo retorna (Gen 3,19). Un documento de la Pontificia Comisi&oacute;n b&iacute;blica afirma que &ldquo;la literatura prof&eacute;tica ofrece dos contribuciones importantes al motivo de la precariedad humana&rdquo;.</p> <p>&iquest;Cu&aacute;les son esas dos lecciones que podemos extraer de la brevedad de la vida? La primera aportaci&oacute;n se presenta como una advertencia dirigida a los poderosos. En cierto modo, el orgullo humano hace que todos nos creamos muy poderosos. El ser humano tiene la vana ilusi&oacute;n de ser igual a Dios. Para desenmascarar este enga&ntilde;o, la revelaci&oacute;n nos invita a considerar la contingencia de cada ser humano como la verdad esencial que da acceso al temor de Dios, &ldquo;principio de sabidur&iacute;a&rdquo; (Prov 1,7). Cuando somos conscientes de que nuestros d&iacute;as est&aacute;n contados (Eclo 17,2) es cuando adquirimos un &ldquo;coraz&oacute;n sensato&rdquo; (Sal 89,12). No reconocer que somos criaturas y, por tanto, finitos, es una presunci&oacute;n arrogante. Por eso, como canta Mar&iacute;a, el Se&ntilde;or derriba a los poderosos y enaltece a los humildes, para que as&iacute; se revele mejor su misericordia.</p> <p>La segunda aportaci&oacute;n de la literatura prof&eacute;tica, dirigida a aquellos que experimentan la precariedad de la existencia, es una palabra de consolaci&oacute;n: &ldquo;consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios&rdquo; (Is 40,1). Cierto, toda carne es como hierba que se seca y flor que se marchita, pero la palabra de Dios permanece para siempre (Is 40, 8). Dice la comisi&oacute;n b&iacute;blica, citando a Is 40,5: &ldquo;la gloria de Dios se revela all&iacute; donde la debilidad acoge, a la luz de la fe, la potencia del Se&ntilde;or que se manifiesta como palabra regeneradora&rdquo;. Esta palabra anuncia que &ldquo;el desierto florecer&aacute;&rdquo; (Is 35, 1) y vendr&aacute; un Esp&iacute;ritu capaz de hacer revivir los huesos secos (Ez 37,1-10). Porque Dios promete: &ldquo;Yo mismo abrir&eacute; vuestros sepulcros, y os sacar&eacute; de ellos. Pondr&eacute; mi Esp&iacute;ritu en vosotros y vivir&eacute;is&rdquo; (Ez 37, 12-14).</p> <p>La vida es fr&aacute;gil. No querer reconocerlo es situarnos al margen de la verdad. Reconocerlo es el primer paso para vivir en la humildad y abrir una puerta a la esperanza de que, desde fuera de nosotros, pueda llegar un remedio a nuestra fragilidad. Esta es la esperanza de los creyentes: no somos dioses, pero podemos acoger a Dios.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 19 Sep 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/ensenanzas-de-la-brevedad-de-la-vida/Carácter sacramental de la homilíahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/caracter-sacramental-de-la-homilia/<p>En su exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica <i>Verbum Domini</i>, Benedicto XVI dej&oacute; claro el car&aacute;cter sacramental de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es sacramental porque contiene aquello que significa. Dicho de otra manera: el texto b&iacute;blico expresa, en palabras humanas, el ser y la voluntad de Dios. Por eso, Benedicto XVI afirm&oacute; que la sacramentalidad de la Palabra se puede entender en analog&iacute;a con la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y vino consagrados. Del mismo modo que la materia del sacramento eucar&iacute;stico contiene la sustancia de Cristo, tambi&eacute;n la materia del texto escritur&iacute;stico (su letra humana) es portador de la Palabra divina. La clave est&aacute; en el misterio de la Encarnaci&oacute;n: el Verbo se hizo carne; por tanto, la carne de Jes&uacute;s, su humanidad, es el modo humano en el que se hace presente el Verbo del eterno Padre.</p> <p>El Papa Francisco ha dado un paso m&aacute;s y se ha referido al &ldquo;car&aacute;cter cuasi sacramental&rdquo; de la homil&iacute;a. Porque una homil&iacute;a bien hecha hace arder los corazones de los oyentes, expresa los sentimientos que brotan en el oyente tras escuchar la palabra del Se&ntilde;or, es una s&iacute;ntesis actualizada del di&aacute;logo que Dios tiene con su pueblo, es una comunicaci&oacute;n entre corazones, el de Dios y el de los seres humanos. Dice Francisco: &ldquo;el Se&ntilde;or se complace de verdad en dialogar con su pueblo y al predicador le toca hacerle sentir ese gusto del Se&ntilde;or a su gente&rdquo; (<i>Evangelii Gaudium</i>, 141).</p> <p>Lo sacramental es una realidad humana que contiene y transmite una realidad divina. Pero los sacramentos no son magia. Por eso, si falla el elemento humano, sufre y se oscurece la realidad divina que transmite. Los evangelios de Mateo y Lucas, o las cartas de San Pablo, son sacramentos, escritos humanos transmisores de la palabra de Dios. Pero una mala lectura puede hacer que la palabra de Dios, transmitida sacramentalmente, llegue de forma confusa o desvirtuada, o incluso que no llegue. Del mismo modo, una homil&iacute;a sin la debida preparaci&oacute;n impide que los oyentes capten adecuadamente, o no capten de ning&uacute;n modo, la actualizaci&oacute;n del di&aacute;logo de Dios con su pueblo.</p> <p>Para preparar bien una homil&iacute;a es necesario que el predicador atienda a una doble instancia. Por una parte, prestar toda la atenci&oacute;n al texto b&iacute;blico, acogido en el amor de la oraci&oacute;n y en el estudio de la verdad; y, por otra, conocer a los destinatarios, para hablarles en &ldquo;clave de cultura materna&rdquo;, en un tono que transmite &aacute;nimo, aliento, fuerza, impulso. Un predicador que no se prepara no es &ldquo;espiritual&rdquo;, es deshonesto e irresponsable con los dones que ha recibido (<i>Evangelii Gaudium</i>, 145).</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 15 Sep 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/caracter-sacramental-de-la-homilia/Nadie puede vivir sin placerhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/nadie-puede-vivir-sin-placer/<p>O&iacute;mos la palabra &ldquo;placer&rdquo; y enseguida la asociamos a sexo. Pero el placer es una realidad mucho m&aacute;s amplia. Hay muchos tipos de placeres. El mejor, el de la amistad. O no, porque hay uno mejor, como dice el salmo 36: &ldquo;sea el Se&ntilde;or tu delicia, y &eacute;l te dar&aacute; lo que pide tu coraz&oacute;n&rdquo;. El m&aacute;s frecuente, la buena comida y la buena bebida.</p> <p>Tom&aacute;s de Aquino afirm&oacute;: &ldquo;Nadie puede vivir sin alg&uacute;n placer sensible y corporal&rdquo;. Y a&ntilde;ade: decir lo contrario &ldquo;no es razonable&rdquo;. Lo que Tom&aacute;s de Aquino rechaza son los placeres inmoderados y contrarios a la raz&oacute;n (placer del incesto, placer del sadismo, placer de la pereza, etc.). El problema, por tanto, no es la dimensi&oacute;n corporal de la naturaleza, que viene de Dios, sino el mal uso que hacemos de los miembros de nuestro cuerpo, sea la mano, sea el sexo.</p> <p>En la naturaleza hay otras dimensiones adem&aacute;s de las corporales, a saber: las intelectuales y espirituales. Tom&aacute;s de Aquino afirma que el ser humano necesita el placer para aliviar sus m&uacute;ltiples e inevitables males y tris&shy;tezas. Y al respecto aclara: no se trata de que los placeres corporales y sensibles sean mayores que los intelectuales y espirituales. M&aacute;s bien es lo contrario lo que es verdad. Lo que ocurre es que cada uno est&aacute; obligado a utilizar los remedios de que dispone. Qui&eacute;n conoce los placeres sensibles se servir&aacute; de ellos como reme&shy;dio. Qui&eacute;n conoce los placeres espirituales e intelectuales podr&aacute; servirse de ellos.</p> <p>Los hombres combaten la tristeza de muchas maneras: leyendo un libro, escu&shy;chando m&uacute;sica, jugando al tenis o bebiendo alcohol. Por esta raz&oacute;n el remedio contra la droga, el alcohol o el sexo inmoderado no es tanto la condena o la re&shy;presi&oacute;n, sino la b&uacute;squeda de las causas que provocan estas situaciones desgracia&shy;das para, en un clima de comprensi&oacute;n y respeto, remediar la causa ofreciendo so&shy;luciones alternativas que, al ser m&aacute;s razonables, resultan tambi&eacute;n m&aacute;s vivifica&shy;doras. Se trata de saber discernir, por debajo de muchas reacciones desconcertan&shy;tes, la vida que todos buscamos y ayudar a encontrar esa vida a qui&eacute;n, en nuestra opini&oacute;n, le busca por caminos equivocados.</p> <p>No hay que olvidar que Jes&uacute;s era amante de la fiesta. Tanto que fue acusado de comil&oacute;n y bebedor (Mt 11,19-20). Tambi&eacute;n era sensible a la amistad y se rodeaba de buenas amigas y buenos amigos. De ah&iacute; que s&oacute;lo desde una consideraci&oacute;n positiva del placer podr&aacute; encontrar audiencia la necesaria cr&iacute;tica a una b&uacute;squeda del placer a toda costa, que ya no contribuye a la felicidad, sino a su destrucci&oacute;n, y en cuya vor&aacute;gine est&aacute; en peligro de caer el hombre moderno.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 11 Sep 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/nadie-puede-vivir-sin-placer/El demonio del mediodíahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-demonio-del-mediodia/<p>El salmo 91 es la oraci&oacute;n confiada de quienes &ldquo;habitan al amparo del Alt&iacute;simo y viven a la sombra del Omnipotente&rdquo;. Esos se sienten seguros y, por eso, no temen cuando aparece el peligro. El salmo califica po&eacute;ticamente el peligro de &ldquo;espanto nocturno, flecha que vuela de d&iacute;a, peste que se desliza en las tinieblas&rdquo;, y (ah&iacute; est&aacute; la &uacute;ltima met&aacute;fora que me interesa) &ldquo;epidemia que devasta a mediod&iacute;a&rdquo;. Pues bien, si ustedes van al texto latino de la traducci&oacute;n conocida como Vulgata, hecha por san Jer&oacute;nimo, ver&aacute;n que no habla de epidemia, sino de &ldquo;demonio meridiano&rdquo;.</p> <p>Los monjes, que rezaban el breviario en lat&iacute;n, se encontraban con esta expresi&oacute;n todos los domingos en el rezo de completas. Sin duda hay muchos tipos de &ldquo;demonios&rdquo;, sobre todo si nos atenemos al significado de otra de las palabras que los designan: diablo. Etimol&oacute;gicamente diablo es &ldquo;el que separa&rdquo;, el que miente para crear discordia y desuni&oacute;n, el que crea odio y pone a unas personas contra otras. Su presencia, por tanto, resulta muy f&aacute;cilmente detectable. El &ldquo;demonio del mediod&iacute;a&rdquo; crea un tipo especial de discordia.</p> <p>&iquest;Qu&eacute; es el demonio meridiano? No es la lascivia, como pretende Umberto Eco en su novela &ldquo;El nombre de la rosa&rdquo;. Se trata de una experiencia que hac&iacute;an los monjes de los siglos IV y V, que viv&iacute;an en los desiertos y descubrieron que, a la hora del mediod&iacute;a, cuando el sol aprieta con m&aacute;s fuerza, resultaba dif&iacute;cil seguir rezando. El monje ya no siente la alegr&iacute;a de cantar las alabanzas divinas, puesto que le invade el sopor y anda triste y malhumorado. Su voluntad decae, pierde la alegr&iacute;a. Este detalle explica que los te&oacute;logos medievales, como Tom&aacute;s de Aquino, identificaran el demonio meridiano con la acedia, la falta de empuje, la desgana para hacer el bien, la pereza.</p> <p>Las personas afectadas por el demonio meridiano nunca est&aacute;n contentas, viven inquietas, siempre cansadas, siempre huyendo de sus responsabilidades: necesitan cambiar de casa, de trabajo, de lugar, de amistades. Nada les satisface, todo les aburre. Seg&uacute;n el Papa Francisco una de las tentaciones que acechan a los agentes de pastoral es la acedia, el cansancio, la falta de motivaciones, que se manifiesta en la b&uacute;squeda de proyectos irrealizables, en no aceptar la costosa evoluci&oacute;n de los procesos y querer que todo caiga del cielo, en la falta de paciencia y en no saber esperar. Y tambi&eacute;n en gobernar a base de documentos, prestando m&aacute;s atenci&oacute;n a sus &ldquo;hojas de ruta&rdquo; que a las personas. &ldquo;El inmediatismo ansioso de estos tiempos, concluye Francisco, hace que los agentes pastorales no toleren f&aacute;cilmente lo que signifique alguna contradicci&oacute;n, un aparente fracaso, una cr&iacute;tica, una cruz&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPMon, 07 Sep 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-demonio-del-mediodia/Fe en Dios y progreso temporalhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/fe-en-dios-y-progreso-temoral/<p>&iquest;Qu&eacute; aporta el Evangelio a la ciencia y a la t&eacute;cnica? &iquest;Acaso el amor de Dios s&oacute;lo tiene repercusiones en la interioridad perso&shy;nal, mientras que la econom&iacute;a, la pol&iacute;tica o la ciencia tienen sus propios dominios au&shy;t&oacute;no&shy;mos? Incluso, seg&uacute;n como se enfoque la pol&iacute;tica o la ciencia, hasta podr&iacute;an ha&shy;cer la competencia al mensaje evang&eacute;lico, puesto que estos dominios seculares re&shy;suelven con m&aacute;s &ldquo;eficacia&rdquo; que la oraci&oacute;n muchos de los problemas con los que se enfrenta la sociedad de hoy.</p> <p>Toda mejora social y todo avance cient&iacute;fico que contribuye a mejorar las relaciones entre los seres humanos son transmisores de gracia. En tales realidades Dios nos sale al encuentro. Ahora bien, si tales proyectos pueden ser el punto de inserci&oacute;n de la gracia, pueden tambi&eacute;n esca&shy;par a sus exigencias de universalidad y ausencia de discriminaci&oacute;n. En este sentido, todos los proyectos humanos son ambiguos. Pueden servir para bien y utilizarse para mal. Por eso, la gracia los confronta con las exigencias del amor de Dios revelado en la cruz de Cristo. Todos necesitan ser iluminados por el Evange&shy;lio. As&iacute;, la gracia act&uacute;a para suscitar tales proyectos donde faltan, para estimularlos donde duermen, para rectificarlos donde se desv&iacute;an.</p> <p>El hombre de hoy es capaz de planificar y realizar grandes cosas. En este me&shy;dida, el campo de acci&oacute;n de la gracia, pero tambi&eacute;n el campo de acci&oacute;n del pecado, es cada vez m&aacute;s amplio. Lo que la gracia pretende es liberar al hombre del pecado, del pecado de la humanidad y del pecado personal. Esta liberaci&oacute;n exige hoy que se des&shy;velen las formas concretas que reviste el pecado en la vida individual y social, as&iacute; como poner en pr&aacute;ctica todos los recursos que pueden favorecer las formas aut&eacute;n&shy;ticas de la existencia humana. La predicaci&oacute;n de la gracia es m&aacute;s necesaria que nunca.</p> <p>El Evangelio no entra a discutir cuestiones t&eacute;cnicas u organizativas. Pero s&iacute; tiene una palabra que decir cuando la t&eacute;cnica y la econom&iacute;a se convierten en instrumentos de desgracia, de enriquecimiento desmesurado de unos pocos, de excesivo control de las per&shy;sonas, en definitiva, de deshumanizaci&oacute;n. Tampoco la pol&iacute;tica es la soluci&oacute;n de todos los problemas (pobreza, inmigraci&oacute;n, paro, tragedias familiares, pueblos em&shy;pobreci&shy;dos, etc.). &iquest;Qui&eacute;n pone l&iacute;mites al poder? &iquest;Con qu&eacute; criterios se rige la econo&shy;m&iacute;a? La eficacia puede ser inhumana, injusta, opresora. Por eso la ciencia y la pol&iacute;tica deben ser conscientes de sus l&iacute;mites y tomar opciones inspiradas por un humanismo. Y aqu&iacute; interviene la gracia. La ciencia y la t&eacute;cnica no son malas. Lo son en cuanto se con&shy;vierten en fundamento de s&iacute; mismas, se cierran sobre s&iacute; mismas y se erigen en prin&shy;cipio &uacute;nico y determinante de todo lo dem&aacute;s. Cuando as&iacute; ocurre el hombre se pierde como apertura a los dem&aacute;s y a Dios, y anticipa su desgracia.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 04 Sep 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/fe-en-dios-y-progreso-temoral/Dios, factor de humanidadhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/dios-factor-de-humanidad/<p>Dada la situaci&oacute;n de progreso a la que ha llegado el ser humano, Dios parece que ha perdido importancia e inter&eacute;s, al menos en lo que se refiere a las realidades de este mundo. &iquest;Para qu&eacute; necesitamos a Dios en este mundo? &iquest;No se basta el hombre solo? &iquest;No puede reducir por s&iacute; mismo la miseria y enfren&shy;tarse con lo desconocido, con estos espacios antiguamente reservados al mundo de la supersti&shy;ci&oacute;n? &iquest;No es incluso capaz de dominar la naturaleza? &iquest;Qu&eacute; puede aportar a esta sociedad la fe cristiana? &iquest;Acaso esta fe est&aacute; para solucionar los problemas del &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo; y su influencia en el &ldquo;m&aacute;s ac&aacute;&rdquo; queda &uacute;nicamente reservada al dominio de la inte&shy;rioridad religiosa, e incluso ah&iacute;, a la liberaci&oacute;n de lo que se conoce como pecado? En definitiva, &iquest;nos ayuda Dios a vivir m&aacute;s humanamente?</p> <p>Tom&aacute;s de Aquino se pregunta por la necesidad de la gracia, que es un modo de preguntar por la necesidad de Dios. Seg&uacute;n Tom&aacute;s, Dios no es solo necesario para alcanzar la vida eterna, sino tambi&eacute;n para vivir humanamente, para encontrar la plena esta&shy;bilidad humana en este mundo. La gracia tiene repercusiones en el aqu&iacute; y ahora de nuestra existencia mundana. Si el amor confiere estabilidad y equilibrio a la vida, la acogida del amor de Dios no puede menos de traducirse en una serie de re&shy;percusio&shy;nes f&iacute;sicas, psicol&oacute;gicas y afectivas en nuestro ser y en nuestra manera de vivir. La confianza en Dios permite vivir sin miedo a la vida y sin miedo a la muerte; o en todo caso, asumir los problemas y miedos de otra manera.</p> <p>Seg&uacute;n Tom&aacute;s de Aquino en la actual situaci&oacute;n de pecado, la gracia de Dios es necesaria para la realizaci&oacute;n efectiva de lo que hoy calificamos de derechos y deberes huma&shy;nos. Dicho de otro modo: toda vida humana se encuentra sometida a m&uacute;ltiples soli&shy;citaciones, y no todas son buenas. El hombre siente su inclinaci&oacute;n al mal. Hay cosas que su raz&oacute;n y su conciencia le dicen que no son buenas y, sin embargo, el hombre se siente atra&iacute;do por ellas. Unas veces la atracci&oacute;n del mal se le presenta tan s&uacute;bita&shy;mente que no puede resistirla. Otras veces, el hombre quiere dejar de obrar el mal, pero parece como si el mal pudiera m&aacute;s que &eacute;l, debido a las malas costumbres adqui&shy;ridas o a la fuerza con que se presenta.</p> <p>Te&oacute;ricamente, es posible resistir una por una a las seducciones del mal. Pero llevar una vida seg&uacute;n el bien y resistir habi&shy;tualmente al mal, requiere serenidad, equilibrio, claridad de ideas y de objetivos. No cabe duda que la gracia de Dios, al otorgar estabilidad y equilibrio personal, es un socorro necesario para que la orientaci&oacute;n de la persona hacia el bien encuentre conti&shy;nuidad y firmeza.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 01 Sep 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/dios-factor-de-humanidad/Convicciones privadas y repercusiones públicashttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/convicciones-privadas-y-repercusiones-publicas/<p>Entiendo por convicciones privadas las que no tienen consenso cient&iacute;fico ni social. Tales convicciones son muy respetables. Pero pueden ser peligrosas. Y de hecho lo son cuando tienen consecuencias que van m&aacute;s all&aacute; de la persona que sostiene la convicci&oacute;n. Eso vale igualmente cuando se trata de convicciones religiosas. Si una persona, por motivos religiosos, est&aacute; en contra de las transfusiones de sangre, tiene todo el derecho a negarse a que se la practiquen, por mucho que los m&eacute;dicos le digan que est&aacute; su vida en juego. Pero no tiene el derecho de impedir que se la hagan a su familia. Y, si se trata de un menor que est&aacute; a su cargo, tampoco tiene ese derecho. Hay leyes que amparan a los menores. Los padres no tienen derechos absolutos sobre sus hijos.</p> <p>Digo eso porque est&aacute;n apareciendo noticias preocupantes sobre el maldito bicho que nos est&aacute; trastornando la vida. Unas son falsas, bien negando que el virus sea real, u ofreciendo remedios que cualquier persona con un poco de cabeza adivina que son in&uacute;tiles y hasta peligrosos. Algunas tienen relaci&oacute;n con comportamientos religiosos. Cuando en una Iglesia los responsables del culto no guardan las debidas precauciones, o no advierten a los fieles de la necesidad de protegerse y mantener las distancias requeridas, no solo est&aacute;n desobedeciendo a sus superiores religiosos, sino que est&aacute;n poniendo en peligro a la gente.</p> <p>Otras noticias est&aacute;n relacionas con sentimientos. No se puede enga&ntilde;ar diciendo que lo que se hace bajo capa de religi&oacute;n no tiene peligro, bajo el falso pretexto de que la religi&oacute;n nos protege. Acabo de leer que en alg&uacute;n pa&iacute;s americano han muerto pastores evang&eacute;licos por no tomar elementales medidas de prevenci&oacute;n contra el virus. Esos pastores se acercaban a los enfermos u ofrec&iacute;an servicios sin pensar en el peligro que sus actos comportaban. D&iacute;gase lo mismo de aquellos ministros que minusvaloran el riesgo de contagio. Los signos religiosos son humanos, est&aacute;n hechos de realidades terrenas. Las realidades terrenas (el pan, el aceite, el agua, o la madera de las im&aacute;genes), por muy bendecidas que est&eacute;n, no est&aacute;n protegidas contra la degradaci&oacute;n del tiempo o de la naturaleza.</p> <p>Las convicciones personales tienen un l&iacute;mite, a saber: las consecuencias p&uacute;blicas que puedan derivarse de ellas.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 28 Aug 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/convicciones-privadas-y-repercusiones-publicas/Fidelidad y perseveranciahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/fidelidad-y-perseverancia/<p>Un reciente documento de la Santa Sede, dirigido a las personas consagradas, lleva por t&iacute;tulo: &ldquo;El don de la fidelidad, la alegr&iacute;a de la perseverancia&rdquo;. Las reflexiones centrales del documento valen para todos los cristianos e incluso para todas las personas de buena voluntad. Hoy abundan las infidelidades, en todos los estados de vida. Y la perseverancia no es precisamente una virtud que est&eacute; de moda: todo pasa muy r&aacute;pido y &ldquo;dura mientras dura&rdquo;. Las cosas, y hasta las personas, son de &ldquo;usar y tirar&rdquo;. Nos cansamos pronto, y enseguida necesitamos nuevos est&iacute;mulos para no aburrirnos. Y, sin embargo, la fidelidad es esencial en toda relaci&oacute;n interpersonal.</p> <p>El primero que es fiel es Dios. Bondad y fidelidad caracterizan la naturaleza de Dios. La historia de la salvaci&oacute;n es el relato de una alianza entre Dios y su pueblo, una alianza constantemente rota por un pueblo de &ldquo;coraz&oacute;n duro&rdquo; y constantemente mantenida por un Dios que no se arrepiente de sus promesas, un Dios que sigue amando a pesar de las infidelidades del pueblo. El libro de los salmos canta que la fidelidad del Se&ntilde;or permanece de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Cristo es la mejor manifestaci&oacute;n de la fidelidad de Dios (1 Tes 5,23-24) y, como &ldquo;testigo fiel&rdquo; (Heb 3,2), ense&ntilde;a al ser humano la fidelidad, invit&aacute;ndole a ser fiel a la Palabra de Dios. Se comprende as&iacute; que uno de los t&iacute;tulos primitivos de los cristianos sea precisamente &ldquo;fieles&rdquo; (Hech 10,45; Ef 1,1).</p> <p>La perseverancia es una cualidad indispensable de la fidelidad. El verdaderamente fiel lo es en toda ocasi&oacute;n. De ah&iacute; est&aacute; exhortaci&oacute;n del tercer evangelio a los disc&iacute;pulos: &ldquo;con vuestra perseverancia salvar&eacute;is vuestras almas&rdquo; (Lc 21,19). Jes&uacute;s mismo, en el solemne contexto de la cena pascual, alaba a los suyos con estas palabras: &ldquo;vosotros sois los que hab&eacute;is perseverado conmigo en mis pruebas&rdquo; (Lc 22,28). Precisamente los buenos amigos son los que est&aacute;n a nuestro lado en los momentos dif&iacute;ciles, no s&oacute;lo en la salud, sino tambi&eacute;n en la enfermedad; no s&oacute;lo en las alegr&iacute;as, sino tambi&eacute;n en las penas. En la perseverancia se demuestra el amor aut&eacute;ntico.</p> <p>El Concilio Vaticano II define la vida de los consagrados por su perseverante y humilde fidelidad a la consagraci&oacute;n (aunque lo que dice es aplicable a todo cristiano): &ldquo;el sagrado S&iacute;nodo confirma y alaba a los varones y mujeres, Hermanos y Hermanas que en los monasterios, o en las escuelas y hospitales, o en las misiones, hermosean a la Esposa de Cristo con la perseverante y humilde fidelidad a su consagraci&oacute;n y prestan a todos los hombres los m&aacute;s variados y generosos servicios&rdquo; (<i>Lumen Gentium</i>, 46).</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 25 Aug 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/fidelidad-y-perseverancia/Virus que retrata lo peor de lo humanohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/virus-que-retrata-lo-peor-de-lo-humano/<p>Publicaba ayer que la religi&oacute;n promueve un nivel de vida m&aacute;s humano. M&aacute;s humano quiere decir m&aacute;s fraterno, m&aacute;s solidario, m&aacute;s comprensivo. M&aacute;s humano significa tratar con misericordia a qui&eacute;n m&aacute;s lo necesita. A veces, se dice que pecar es humano. En realidad, pecar es la degradaci&oacute;n de lo humano, sobre todo para aquellos que entendemos que la medida de lo humano es el Dios revelado en Jes&uacute;s, Dios compasivo y misericordioso, que quiere que los pobres y los enfermos sean felices. El ser humano ha sido creado a imagen de Dios. Por eso, pecar no es humano. Y ser compasivo es humano porque es divino, se crea o no se crea en Dios.</p> <p>Digo todo esto porque nos estamos enterando de situaciones inhumanas ocurridas durante este tiempo de pandemia, sobre todo en las residencias para personas mayores. Tener a las personas encerradas bajo llave; ancianos golpeando las puertas suplicando salir; obligar a los cuidadores a suministrarles sedantes, que pueden ser letales, para que dejen de gritar; cuidadores que se van a casa llorando y tienen pesadillas por las noches por lo que ve&iacute;an en directo; hospitales que obligaban a esas residencias a elegir s&oacute;lo a uno de los que necesitaban ir a urgencias, porque no les permit&iacute;an recibir a m&aacute;s. En fin, un esc&aacute;ndalo. Nuestros pol&iacute;ticos, al menos una vez enterados, &iquest;no pueden hacer algo? Si ellos no pueden hacer nada o son otras sus preocupaciones, mejor que se larguen.</p> <p>Claro que no se trata solo de lo ocurrido en esas residencias. Se trata tambi&eacute;n de ancianos que se han sentido abandonados por sus propios hijos. No es extra&ntilde;o que en este momento haya peticiones para rehacer testamentos y desheredar a los hijos. Los ni&ntilde;os repiten lo que ven hacer a los mayores. Yo digo alguna vez a los j&oacute;venes con los que trato que tienen que aprender muchas cosas de sus mayores. Sobre todo, tienen que aprender a no repetir sus errores. Conocer bien las cosas malas que hacen sus superiores para que, cuando les toque a ellos tomar decisiones, lo hagan de otra forma. Es bien sabido que muchos maltratadores han sido antes maltratados.</p> <p>Una cosa m&aacute;s. Es posible que pronto dispongamos de medicaci&oacute;n apropiada. Est&aacute;n apareciendo noticias de gobiernos que pretenden quedarse con esos medicamentos. Pero los remedios que se encuentren deben ser para todos y repartirse en funci&oacute;n de las necesidades m&aacute;s perentorias. Algo de eso ha dicho el Papa. Como siempre, algunos le han criticado por ser poco realista. &iquest;Poco realista? Real es el enfermo, el necesitado. Claro, tambi&eacute;n es real el dinero, fuente de todos los ego&iacute;smos. La cuesti&oacute;n es si el dinero promueve un nivel de vida m&aacute;s humano.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 21 Aug 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/virus-que-retrata-lo-peor-de-lo-humano/La religión promueve un nivel de vida más humanohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-religion-promueve-un-nivel-de-vida-mas-humano/<p>Dios promueve humanidad. Lejos de ser el rival del ser hombre es su mejor aliado. M&aacute;s a&uacute;n: es el que le constituye desde su m&aacute;s profunda ra&iacute;z, de modo que cuanto m&aacute;s humano es uno, m&aacute;s divino es; y cuanto m&aacute;s embargado est&aacute; uno por Dios, m&aacute;s pleno de humanidad est&aacute;. Desde la encarnaci&oacute;n, Dios y la persona humana van en la misma direcci&oacute;n.</p> <p>En esta l&iacute;nea van estas afirmaciones del Vaticano II: &ldquo;la santidad suscita un nivel de vida m&aacute;s humano, incluso en la sociedad terrena&rdquo;; &ldquo;eleva la dignidad de la persona, consolidando la firmeza de la sociedad y dotando a la actividad diaria de la humanidad de un sentido y de una significaci&oacute;n mucho m&aacute;s profundos&rdquo;; &ldquo;no hay ley humana que pueda garantizar la dignidad personal y la libertad del hombre con la seguridad que comunica el Evangelio de Cristo&rdquo; (LG, 40; GS, 40 y 41).</p> <p>Y estas otras: &ldquo;las conquistas logradas por el hombre son signo de la grandeza de Dios&hellip; El mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificaci&oacute;n del mundo ni los lleva a despreocuparse del bien ajeno, sino que, al contrario, les impone como deber el hacerlo&rdquo; (GS, 34). El Esp&iacute;ritu de Cristo &ldquo;alienta, purifica y robustece los generosos prop&oacute;sitos con los que la familia humana intenta hacer m&aacute;s llevadera su propia vida y someter la tierra este fin&rdquo; (GS, 38). La esperanza cristiana &ldquo;no debe amortiguar, sino m&aacute;s bien avivar, la preocupaci&oacute;n de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo&rdquo;. De ah&iacute; que &ldquo;el progreso temporal, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios&rdquo; (GS, 39).</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 20 Aug 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-religion-promueve-un-nivel-de-vida-mas-humano/Justicia, herencia cultural y religiosahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/justicia-herencia-cultural-y-religioso/<p>Todos reclamamos justicia. Apelamos a ella no s&oacute;lo cuando sentimos que se nos ha da&ntilde;ado, sino cuando pretendemos conseguir algo que nos beneficia, incluso sin merecerlo. Probablemente el condenado debe pensar: &ldquo;lo justo es que me den una segunda oportunidad. Lo justo no es que pague por mi culpa, sino que me ofrezcan la oportunidad de actuar de otra manera&rdquo;. Este concepto de justicia se parece bastante a la justicia de la que habla la Escritura: Dios es justo cuando perdona, porque su pretensi&oacute;n es nuestra salvaci&oacute;n. Al perdonar, Dios realiza lo adecuado, lo justo, lo que &eacute;l considera m&aacute;s conveniente para que se realice su designio de amor. La justicia humana podr&iacute;a aprender alguna cosa del concepto cristiano de justicia.</p> <p>Hay dos aspectos de la reflexi&oacute;n cristiana que tienen que ver con la justicia, interpelan a toda cultura y muestran la capacidad humanizadora del evangelio a toda persona de buena voluntad. El primero encuentra su fundamento en la doctrina de la creaci&oacute;n. Ante el reto de construir un mundo m&aacute;s humano y, por tanto, m&aacute;s justo, la Revelaci&oacute;n cristiana nos recuerda que Dios ha entregado la tierra y cuanto ella contiene a &ldquo;todos&rdquo; los seres humanos y que, por tanto, all&iacute; donde los bienes no son accesibles a todos, no se cumple la voluntad de Dios. Se amplia as&iacute; el concepto de justicia, que entiende que hay que dar a cada uno lo suyo, pero entiende este &ldquo;suyo&rdquo; en clave individualista. Por el contrario, la Revelaci&oacute;n afirma la clave social y universal de lo que corresponde a cada uno.</p> <p>El otro aspecto tiene su fundamento en lo m&aacute;s original de la predicaci&oacute;n de Jes&uacute;s: el mandamiento del amor. Pues una aplicaci&oacute;n estricta de la justicia podr&iacute;a convertirse, como indicaba la m&aacute;xima de Cicer&oacute;n, en inhumana: &ldquo;summum jus, summa injuria&rdquo;. Jes&uacute;s contesta esta actitud, puesta de manifiesto en las palabras: &ldquo;ojo por ojo, diente por diente&rdquo; (Mt 5,38). Tanto en sus tiempos como en los actuales, muchos modelos de justicia se inspiran ah&iacute;. De modo que en nombre de una presunta justicia (hist&oacute;rica o de clase, por ejemplo), tal vez se aniquila al pr&oacute;jimo, se le mata, se le priva de la libertad, se le despoja de los elementales derechos humanos.</p> <p>La justicia sola, si no se deja impregnar por el amor, no es suficiente para el logro de una aut&eacute;ntica humanidad. Al abrir la vida humana al amor, el Evangelio eleva toda justicia y nos abre a la gratuidad y a la misericordia como aut&eacute;ntica dimensi&oacute;n de lo humano. Hay obligaciones que ning&uacute;n c&oacute;digo de justicia puede prescribir. Ning&uacute;n c&oacute;digo ha llegado a persuadir a un padre para que ame a sus hijos, ni a ning&uacute;n marido para que muestre afecto hacia su mujer. Los tribunales de justicia pueden obligar a proporcionar el pan del cuerpo, pero no pueden obligar a nadie a dar el pan del amor. En este sentido, el samaritano misericordioso (Lc 10,29-37) representa la conciencia de la humanidad, porque va m&aacute;s all&aacute; de toda justicia, elev&aacute;ndola desde el amor.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 16 Aug 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/justicia-herencia-cultural-y-religioso/¿Dónde encontrar un poco de esperanza?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/donde-encontrar-un-poco-de-esperanza/<p>En este mes de agosto est&aacute;n ocurriendo muchas cosas que no invitan al optimismo. Lo que ha contado el &uacute;nico superviviente de una patera que quer&iacute;a llegar a Canarias, a saber, que a medida que sus ocupantes se iban muriendo por falta de agua, los superviviendo tiraban los cad&aacute;veres al mar, es una muestra m&aacute;s de esta sociedad deshumanizada en la que nos toca vivir. Lo cierto es que las tragedias humanas, debidas no a nuestra limitaci&oacute;n, sino a nuestra falta de solidaridad, son tan antiguas como la historia. Ocurre que ahora estamos m&aacute;s informados. La informaci&oacute;n nos inclina espont&aacute;neamente a pedir responsabilidades a quienes gobiernan.</p> <p>Sin duda, en muchos casos una pol&iacute;tica un poco m&aacute;s sensata y previsora evitar&iacute;a muchas tragedias. Un ejemplo reciente y claro es la explosi&oacute;n en Beirut de unos dep&oacute;sitos de nitrato de amonio, que han destrozado gran parte de la ciudad y provocado 170 muertos y m&aacute;s de seis mil heridos. &iquest;D&oacute;nde estaban esos dep&oacute;sitos con un producto tan letal? En plena ciudad. &iquest;Qui&eacute;n es el irresponsable que permite la ubicaci&oacute;n de esos dep&oacute;sitos en tal lugar? Los ciudadanos nos sentimos impotentes. Y los ciudadanos de pa&iacute;ses que tiene menos libertad para manifestarse y protestar, m&aacute;s impotentes a&uacute;n.</p> <p>Uno piensa, en ocasiones, que, para conservar la tranquilidad del &aacute;nimo, es mejor cerrar los ojos y taparse los o&iacute;dos. Pero eso es imposible y no s&oacute;lo no soluciona los problemas, sino que los empeora, y de paso manifiesta el ego&iacute;smo y la indiferencia del que no quiere ver ni o&iacute;r. La esperanza no se alimenta con la pasividad. Se mantiene y se reaviva con solidaridad. Cada uno desde sus posibilidades. Es bueno estimular y animar a los dem&aacute;s, pero siempre que el estimulo y el &aacute;nimo empiecen por uno mismo. El Obispo Pere Casald&aacute;liga ha sido un ejemplo de solidaridad. De esa solidaridad con la que todos estamos de acuerdo en teor&iacute;a, aunque, a veces, nos molesten determinados ejemplos.</p> <p>Ante el mal que nos acosa, la &uacute;nica postura digna del ser humano es tender la mano a los heridos que est&aacute;n a nuestro alcance. Y, si uno es creyente, siempre cabe confiar en el Se&ntilde;or de la historia que, aunque parezca callado, est&aacute; muy atento. A pesar de todo, el creyente cree que Dios no nos abandona. Un himno, que se encuentra en libro del profeta Habacuc, lo dice de esta manera:</p> <p>Aunque la higuera no florezca,<br /> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;ni haya frutos en las vides;<br /> aunque falle la cosecha del olivo,<br /> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y los campos no produzcan alimentos;<br /> aunque en el aprisco no haya ovejas,<br /> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;ni ganado alguno en los establos;<br /> aun as&iacute;, yo me regocijar&eacute; en el Se&ntilde;or,<br /> &nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;me alegrar&eacute; en Dios, mi libertador!</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 12 Aug 2020 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/donde-encontrar-un-poco-de-esperanza/