Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2019 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Tue, 18 Jun 2019 00:00:00 +020020Una ciudad cuyo arquitecto sea Dioshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/una-ciudad-cuyo-arquitecto-sea-dios/<p>Una de las obras de San Agust&iacute;n se titula &ldquo;La ciudad de Dios&rdquo;. En ella, el santo contrapone &ldquo;dos ciudades&rdquo;, fundamentadas en &ldquo;dos amores&rdquo;. Sobre el &ldquo;amor propio&rdquo; se edifica la &ldquo;ciudad terrena&rdquo;; y sobre &ldquo;el amor de Dios&rdquo; se construye la &ldquo;ciudad celestial&rdquo;. Dicho de otro modo: el ser se especifica por el amor. Cada uno es lo que ama, dice tambi&eacute;n san Agust&iacute;n. Todas las obras hist&oacute;ricas son producto del amor, del amor santo, social; o del amor perverso, privado, ego&iacute;sta. Nuestros amores y nuestra manera de amar nos determinan y nos identifican. Seg&uacute;n donde est&eacute;n puestos nuestros amores, as&iacute; obramos, as&iacute; somos. Si el amor de uno es el dinero, no le importa que sufran los pobres. Si el amor de uno son los pobres, todos sus bienes est&aacute;n al servicio de los pobres.</p> <p>San Agust&iacute;n hace una contraposici&oacute;n radical entre la ciudad de Dios y la ciudad terrena. No se trata de dos mundos, el terreno y el celestial. Se trata de dos talantes, dos modos de vivir en este mundo. De modo que la &ldquo;ciudad de Dios&rdquo; no es s&oacute;lo ni principalmente una realidad escatol&oacute;gica, algo que no es de este mundo, sino algo que es posible construir ya en este mundo. Lo malo es que, en este mundo nuestro, a lo sumo, logramos alcanzar aproximaciones a la &ldquo;ciudad de Dios&rdquo;. Porque el ego&iacute;smo siempre pesa, nunca acabamos de deshacernos de &eacute;l. En este sentido, la radicalizaci&oacute;n que hace san Agust&iacute;n es un recordatorio, una llamada permanente a los cristianos para que despertemos de nuestras inercias ego&iacute;stas, que nos impiden ver las necesidades ajenas.</p> <p>Desde otra perspectiva, esta contraposici&oacute;n de dos ciudades que hace san Agust&iacute;n, se encuentra tambi&eacute;n en un escrito del Nuevo Testamento, conocido como carta a los hebreos. Haciendo el elogio de las mujeres y los varones de fe, el autor de la carta dice que todos se confesaban &ldquo;extra&ntilde;os y forasteros sobre la tierra&rdquo;. O sea, no se sent&iacute;an del todo a gusto en las ciudades de este mundo. Por eso, a&ntilde;ade la carta, iban en busca de otra ciudad, asentada sobre cimientos mejores, cuyo arquitecto y constructor era Dios (Heb 11,10.13-15). Esta b&uacute;squeda de una ciudad mejor, en la que lo determinante fuera la concordia y el entendimiento entre sus habitantes, les hac&iacute;a ser cr&iacute;ticos con las ciudades terrenas, marcadas por la competencia y la lucha por el poder. Pero esta b&uacute;squeda de una ciudad mejor no les hac&iacute;a desentenderse de las necesidades de las ciudades de este mundo; por el contrario, era una raz&oacute;n m&aacute;s, un acicate para trabajar y conseguir que en ellas hubiera cada vez mayores cotas de justicia y de amor, en definitiva, mayores niveles de humanidad (continuar&aacute;).</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 18 Jun 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/una-ciudad-cuyo-arquitecto-sea-dios/La Habana, sorpresas en el cementeriohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-habana-sorpresas-en-el-cementerio/<p>Cada vez que he tenido ocasi&oacute;n de estar en la hermosa ciudad de La Habana (siempre para impartir cursos de teolog&iacute;a para laicos), he pasado por delante de dos de sus cementerios, en el centro de la ciudad, pero nunca hab&iacute;a entrado en ellos. Uno es el cementerio chino, adosado al cementerio general. Fue construido a finales del siglo XIX para la colonia china en Cuba. En realidad, parece un cementerio cristiano, puesto que pr&aacute;cticamente hay una cruz en todas las tumbas, lo que posiblemente indica que muchos de los descendientes de los primeros chinos y asi&aacute;ticos que vinieron a Cuba se convirtieron al catolicismo.</p> <p>El cementerio general resulta espectacular. Es el mayor de Am&eacute;rica. Ser&aacute; todo lo municipal que se quiera, pero parece cristiano. En la parte de arriba de la puerta de entrada hay un mosaico con la pasi&oacute;n de Cristo, y encima una escultura representando a las virtudes teologales. La fe tiene la eucarist&iacute;a en una de sus manos, y la cruz en la otra. La esperanza sostiene un ancla; seg&uacute;n la carta a los hebreos (6,19), la esperanza es el ancla firme y segura de nuestra vida. En el centro, la caridad, representada por una mujer que abraza a unos ni&ntilde;os desamparados.</p> <p>En la calle principal de la necr&oacute;polis encontramos monumentos (adornados con esculturas de la Virgen, San Jos&eacute;, o los &aacute;ngeles) que perpet&uacute;an la memoria de las grandes familias y personalidades habaneras. Alguno con leyenda, como el de &ldquo;La Milagrosa&rdquo;: all&iacute; est&aacute; enterrada una mujer que falleci&oacute; al dar a luz a su primer y &uacute;nico hijo. La leyenda cuenta que cuando exhumaron el cad&aacute;ver encontraron al ni&ntilde;o, que hab&iacute;a sido enterrado a sus pies, en brazos de la madre. La calle lleva directamente a una capilla, de forma redondeada. En el tabl&oacute;n de anuncios se encuentra un c&aacute;rtel que pone: &ldquo;arzobispado de La Habana&rdquo;, y debajo el horario de Misas diarias. Diarias, s&iacute;. Sentado en una silla de la entrada hay un sacerdote, con alba y estola, supongo que para atender a las personas que lo deseen.</p> <p>Detr&aacute;s de la capilla, siguiendo por la calle principal me encontr&eacute; con dos sorpresas: un pante&oacute;n en el que reposan los restos de algunos arzobispos y obispos de La Habana. Y justo al lado, otro dedicado a las fuerzas armadas revolucionarias. Es uno de los pocos panteones en el que no hay simbolog&iacute;a religiosa, aunque (imagino que sin intenci&oacute;n alguna) las tumbas est&aacute;n unidas por un arco abierto, y detr&aacute;s (no formando parte del monumento), hay una cruz que parece estar en el centro mismo del arco. Si uno no se fija bien parece que forma parte del pante&oacute;n de las fuerzas armadas.</p> <p>Al salir de la necr&oacute;polis llegaban dos coches f&uacute;nebres. Se dirig&iacute;an a la capilla. Unas personas depositaron en ella los dos f&eacute;retros. Por cierto, detr&aacute;s de los coches f&uacute;nebres hab&iacute;a dos taxis y un autob&uacute;s p&uacute;blico que, ante mi sorpresa, conservaba dos escritos que pon&iacute;an: &ldquo;Transports municipals de Barcelona&rdquo;; y &ldquo;Cuidem el medi ambient&rdquo;. Imagino que el bus ser&iacute;a un obsequio del ayuntamiento de Barcelona.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 15 Jun 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-habana-sorpresas-en-el-cementerio/Cuando la oración se convierte en amuletohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuando-la-oracion-se-convierte-en-amuleto/<p>O cuando la fe se convierte en superstici&oacute;n. Un poco de formaci&oacute;n evita convertir la oraci&oacute;n en lo que no es. Eso viene a prop&oacute;sito de un comentario al art&iacute;culo m&aacute;s visitado de este blog. Se trata de &ldquo;<a href="http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/oracion-del-estudiante-segun-tomas-de-aquino/">la oraci&oacute;n del estudiante seg&uacute;n Tom&aacute;s de Aquino</a>&rdquo;. Pues bien, hace un tiempo alguien dejo este comentario que no dej&eacute; pasar: &ldquo;Me funcion&oacute; (esa oraci&oacute;n), en serio, no <em>fake</em>. Fui sin estudiar al examen de mates y me sali&oacute; de puta madre, me las puso un amigo antes del examen, los 5 minutos de antes y me sali&oacute; todo, de verdad, ya no vuelvo a estudiar en la vida, al fin algo bueno por parte de la religi&oacute;n&rdquo;.</p> <p>Un consejo: si quieres aprobar el pr&oacute;ximo examen estudia, porque recitar esta oraci&oacute;n no te servir&aacute; de nada. Otro consejo: lo mejor que puedes hacer es hablar con alguien que te ayude a purificar tu fe. La verdad es que en el mundo religioso hay de todo. Lo triste es que se considere religioso lo que en realidad es superstici&oacute;n. La oraci&oacute;n no es magia. A veces se reciben, por internet, mensajes en los que se invita a recitar una f&oacute;rmula a alg&uacute;n santo o advocaci&oacute;n m&aacute;s o menos estramb&oacute;tica, con la est&uacute;pida promesa de que, si se reenv&iacute;a el mensaje a un n&uacute;mero de contactos, se conseguir&aacute; lo pedido. He visto cosas parecidas en los bancos de las Iglesias. Incluso en los anuncios por palabras de los peri&oacute;dicos se han puesto este tipo de mensajes: rece diez padrenuestros a san Judas Tadeo y conseguir&aacute; dinero. Dejemos de lado que los padrenuestros no van dirigidos a ning&uacute;n santo.</p> <p>Todos necesitamos seguridades. As&iacute; se comprenden muchas manifestaciones de la religiosidad popular, que merecen respeto. Pero estas cosas a las que acabo de referirme no son religiosidad popular, son una estafa o producto de la ignorancia. De ah&iacute; que para vivir mejor la fe es importante la formaci&oacute;n religiosa. Cierto, el saber no salva. Pero puede ayudar a vivir con un poco de dignidad, a no hacer el rid&iacute;culo y a no estar enga&ntilde;ado. Un poco de esp&iacute;ritu cr&iacute;tico en cuestiones de religi&oacute;n es m&aacute;s necesario que en otras cuestiones, pues se supone que el tema religioso es decisivo para la vida. Adem&aacute;s, estas supersticiones s&oacute;lo logran que los no creyentes se burlen de los creyentes, confundiendo ellos tambi&eacute;n (los no creyentes) fe y superstici&oacute;n. No hay nada m&aacute;s contrario a la fe que la credulidad.</p> <p>Ya el autor del Eclesi&aacute;stico adver&shy;t&iacute;a: &ldquo;el que es f&aacute;cil en creer de ligero, y en esto peca, a s&iacute; mismo se perjudica&rdquo; (19,4). Cr&eacute;dulo es quien elimina el pensamiento de la fe y acepta lo que se le dice sin juicio cr&iacute;tico. El cr&eacute;dulo confunde deseos y sentimientos con realidad, se muestra incapaz de examinar y as&iacute; corre el riesgo permanente de vivir en la ilusi&oacute;n y la mentira. La credulidad est&aacute; muy emparentada con el gusto por los hor&oacute;scopos, sue&ntilde;os y visiones. Precisamente porque la fe tiene una pretensi&oacute;n realista y busca alcanzar la ver&shy;dad, se muestra cr&iacute;tica consigo misma y acepta el control de la raz&oacute;n. Esto es lo que hace digna a la fe e indigna a la credulidad.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 11 Jun 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuando-la-oracion-se-convierte-en-amuleto/La mesa, pálido reflejo del Reino de Dioshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-mesa-palido-reflejo-del-reino-de-dios/<p>Para hacer entender a sus oyentes lo que era el Reino de Dios, Jes&uacute;s de Nazaret utilizaba comparaciones con realidades cotidianas accesibles a todos. Una de las comparaciones m&aacute;s frecuentes es la del banquete. El reino de Dios se parece a un banquete, a una mesa compartida. Pero, y ah&iacute; est&aacute; lo fundamental, un banquete el que caben todos, sobre todo caben los m&aacute;s necesitados. Por eso Jes&uacute;s invitaba a uno de sus anfitriones a que cuando diera un banquete no invitase a sus amigos ricos, sino &ldquo;a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos&rdquo;, o sea, que su invitaci&oacute;n fuera desinteresada y gratuita, ya que ellos no pueden corresponder. Y Jes&uacute;s a&ntilde;ad&iacute;a: la recompensa te llegar&aacute; &ldquo;en la resurrecci&oacute;n de los justos&rdquo; (Lc 14,12-15).</p> <p>Sucedi&oacute; entonces algo sorprendente e inesperado. Uno de los comensales, &ldquo;habiendo o&iacute;do esto&rdquo; (o sea, la recomendaci&oacute;n de Jes&uacute;s a su anfitri&oacute;n), le dijo: &ldquo;&iexcl;Dichoso el que pueda comer en el reino de Dios!&rdquo;. Este comensal acert&oacute; plenamente: si ya en este mundo es posible que haya banquetes as&iacute;, mesas en las que quepan todos, lugares en los que nadie pase hambre, espacios en donde se haga verdad eso de que el pan es nuestro, o sea, de todos y, por eso, hay pan para todos, si eso puede ser verdad ya ahora, estamos ante un anticipo de la maravilla que ser&aacute; el reino de Dios.</p> <p>Un banquete como el que Jes&uacute;s propone, espont&aacute;neamente nos orienta hacia otro banquete, el del reino de Dios. Si en este mundo es posible un banquete de &ldquo;puertas abiertas&rdquo;, sin exclusiones, entonces es claro que en esa comida habr&aacute; un desbordamiento de alegr&iacute;a. Esta alegr&iacute;a es un p&aacute;lido reflejo de la alegr&iacute;a que nos espera en el reino de Dios. Por eso, s&iacute;, &ldquo;dichoso el que pueda comer en el reino de Dios&rdquo;. Por cierto, este banquete del reino se anticipa en la Eucarist&iacute;a.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 08 Jun 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-mesa-palido-reflejo-del-reino-de-dios/Ascensos en el mundo y descensos de Dioshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/ascensos-en-el-mundo-y-descensos-de-dios/<p>Hemos celebrado la fiesta de la Ascensi&oacute;n y nos aprestamos a celebrar Pentecost&eacute;s. Con estas dos fiestas, &iacute;ntimamente relacionadas, termina el tiempo pascual.</p> <p>En el terreno laboral, econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, ascender es la aspiraci&oacute;n de todo ser humano, subir, ir m&aacute;s arriba, llegar m&aacute;s lejos, tener un cargo m&aacute;s importante, ganar m&aacute;s, mandar m&aacute;s, tener m&aacute;s prestigio. As&iacute; funciona el mundo. Y as&iacute; muchas veces educamos a nuestros hijos: para triunfar, para conseguir el primer puesto.</p> <p>Hay otro modo de ascender propio de la vida seg&uacute;n el Esp&iacute;ritu de Dios. De entrada, Jes&uacute;s no es el que asciende, sino el que desciende, el que no retiene su categor&iacute;a de Dios, el que se pone al nivel de los m&aacute;s peque&ntilde;os, el que se abaja para servir mejor a todos. Jes&uacute;s no ha venido para ser servido, sino para servir. S&oacute;lo desde esta actitud resulta cre&iacute;ble la recomendaci&oacute;n que hace a sus seguidores: el que quiera ser el primero, que sea el servidor de todos. En el mundo se act&uacute;a de otra manera, pues el primero exige que los dem&aacute;s se pongan a su servicio. Pero &ldquo;entre vosotros no sea as&iacute;&rdquo;, dice Jes&uacute;s a los suyos.</p> <p>Mateo termina su evangelio (28,16-20) contando la despedida de Jes&uacute;s. En este relato no hay ning&uacute;n ascenso. Lo que hay es la promesa de una permanente presencia. M&aacute;s que un ascenso hay un permanecer, un estar todos los d&iacute;as, una continua solidaridad. No hay ausencia de Jes&uacute;s. Hay un nuevo modo de presencia, la de &ldquo;aqu&eacute;l que no hab&iacute;a dejado al Padre, al bajar a la tierra, ni hab&iacute;a abandonado a sus disc&iacute;pulos, al subir al cielo&rdquo; (san Le&oacute;n Magno). Por medio del Esp&iacute;ritu Santo se realiza este nuevo modo de presencia. El Esp&iacute;ritu hace que Cristo, que se ha ido, venga ahora y siempre de un modo nuevo. El Esp&iacute;ritu no es una compensaci&oacute;n por la ausencia de Cristo, sino el modo como Cristo se hace presente. Gracias al Esp&iacute;ritu contin&uacute;a la actividad salv&iacute;fica de Cristo. Gracias al Esp&iacute;ritu, las palabras de Cristo se hacen nuevas, actuales, presentes. Gracias al Esp&iacute;ritu, Cristo no es un dato del pasado, no es arqueolog&iacute;a.</p> <p>Puesto que el Esp&iacute;ritu hace presente a Cristo, su misi&oacute;n es inseparable de la de Cristo: &ldquo;recibir&aacute; de lo m&iacute;o y os lo explicar&aacute; a vosotros&rdquo; (Jn 16,14). La obra m&aacute;s importante de Cristo y del Esp&iacute;ritu, la obra que revela a Dios, es la vida. El Esp&iacute;ritu da vida (Jn 6,63; 2 Co 3,6). Por tanto, los que son movidos por el Esp&iacute;ritu realizan obras de vida. &iquest;Acoger el extranjero, atender al enfermo, defender al maltratado, perdonar al que me ofende, son obras que dan vida? Si lo que buscamos son los ascensos, esas obras no son las adecuadas. Pero si nos dejamos guiar por el Esp&iacute;ritu, esas u otras parecidas ser&aacute;n nuestras obras.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 04 Jun 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/ascensos-en-el-mundo-y-descensos-de-dios/Para que estéis donde yo estoyhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/para-que-esteis-donde-yo-estoy/<p>Jes&uacute;s, una vez resucitado, pregunt&oacute; a Pedro y nos sigue preguntando a cada uno de nosotros: &iquest;me amas?, &iquest;me amas m&aacute;s que a todo lo dem&aacute;s?, &iquest;est&aacute;s dispuesto a dejarlo todo por mi amor?</p> <p>El que ante una pregunta as&iacute; responde: &iquest;y qu&eacute; me vas a dar si te amo?, no entiende nada de amores. El amor no se sit&uacute;a en el terreno del inter&eacute;s, sino en el de la gratuidad. Te amo porque s&iacute;, porque no entiendo c&oacute;mo mi vida tendr&iacute;a sentido sin ti. Cierto, uno intuye que la gratuidad del amor esconde una sorpresa: el ciento por uno en esta vida y la vida eterna. Pero esta sorpresa viene por a&ntilde;adidura. Porque el amor vale por s&iacute; mismo. No es un asunto de inter&eacute;s. Es un asunto de calidad de vida.</p> <p>Si t&uacute;, como Pedro, eres capaz de decir: &ldquo;Se&ntilde;or, t&uacute; sabes que te amo&rdquo;, entonces escuchar&aacute;s su voz potente y seductora que te dice: &ldquo;S&iacute;gueme&rdquo; (Jn 21,29). El seguimiento tiene una meta: &ldquo;Me voy al Padre&rdquo; (Jn 14,28), &ldquo;para que donde est&eacute; yo, est&eacute;is tambi&eacute;n vosotros&rdquo; (Jn 14,3). Todos juntos viviendo en el amor: &ldquo;Yo estoy en mi Padre, vosotros en mi y yo en vosotros&rdquo; (Jn 14,20).</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 01 Jun 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/para-que-esteis-donde-yo-estoy/La mesa, llamada a la justicia socialhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-mesa-llamada-la-justicia-social/<p>A la luz de lo dicho en el post anterior, se explica que la comida cristiana, aunque sea en una mesa reducida a unos pocos, es una exigencia de fraternidad. Muchas de las oraciones con las que se bendice la mesa en las familias cristianas lo recuerdan: &ldquo;bendice, Se&ntilde;or, estos alimentos que, en tu nombre, vamos a compartir, bendice a quienes los han preparado, y da el alimento diario a quienes lo necesitan&rdquo;. Reunirse a comer en nombre del Se&ntilde;or supone bendecir los alimentos, o sea, hablar bien de esos alimentos, ser consciente de que el alimento viene de Dios; es Dios el que nos lo regala. Pero es tambi&eacute;n ser consciente de que debe haber pan para todos. Por eso el cristiano pide a Dios que quienes lo necesitan encuentren manos amigas, manos divinas, que les repartan el pan. Dios da el alimento a quienes lo necesitan por medio de los creyentes. Cada cristiano es la mano de Dios all&iacute; donde hay una necesidad, all&iacute; donde alguien no tiene pan.</p> <p>La comida cristiana es una fiesta, porque el creyente confiesa que es Dios quien parte y reparte el pan. Vivir no es solamente trabajar y sufrir, es tambi&eacute;n alegrarse con las bondades de Dios: &ldquo;ve, come alegremente tu pan y bebe tu vino con coraz&oacute;n contento&rdquo; (Ecl 9,7). Pero tambi&eacute;n el creyente recuerda que &ldquo;quien come y bebe, lo tiene de Dios&rdquo; (Ecl 2,25), &ldquo;porque todo viene de ti&rdquo; (1Cr&oacute;n 29,14). Adem&aacute;s de una fiesta, la comida cristiana es un recordatorio de justicia social. Por eso, el creyente le pide al buen Padre del cielo no &ldquo;mi pan&rdquo;, sino &ldquo;nuestro pan&rdquo;. El pan no es m&iacute;o, no puedo qued&aacute;rmelo todo para mi. Si hay mucho pan, pero &eacute;ste es m&iacute;o, entonces como yo s&oacute;lo. Pero si hay poco pan, pero es nuestro, entonces pueden comer todos. El pan est&aacute; para repartirlo. El hambre empieza cuando alguien pretende tener comida para &eacute;l s&oacute;lo (continuar&aacute;).</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 29 May 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-mesa-llamada-la-justicia-social/La mesa, lugar de fraternidadhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-mesa-lugar-de-fraternidad/<p>Jes&uacute;s nos dej&oacute; una oraci&oacute;n, que podemos considerar identitaria de nuestro ser cristiano. Es la oraci&oacute;n del Padrenuestro. En esta oraci&oacute;n, entre otras cosas, pedimos al Padre que nos d&eacute; hoy el pan de cada d&iacute;a. Una posible interpretaci&oacute;n o, al menos, una consecuencia de esta petici&oacute;n podr&iacute;a formularse as&iacute;: re&uacute;nenos hoy, y cada d&iacute;a, en torno a tu mesa. La mesa compartida se convertir&iacute;a as&iacute; en signo del banquete del reino de los cielos. En efecto, cualquier petici&oacute;n hecha sinceramente a Dios, es antes una toma de conciencia de lo mucho que necesitamos de Dios y de su acci&oacute;n en nosotros. Pedir, por tanto, que Dios nos re&uacute;na en torno a la mesa para compartir el pan, el alimento diario, es tener conciencia de que es Dios qui&eacute;n nos convoca y nos regala el pan necesario para nuestro cuerpo.</p> <p>Si pedimos que Dios nos re&uacute;na en torno a la mesa es porque la comida es fundamentalmente un acto comunitario. Desde siempre, en todas las culturas y civilizaciones, las familias se han reunido para compartir el alimento. Esta realidad tan humana y tan natural, el cristiano la interpreta como venida de Dios: Dios quiere que nos reunamos para comer juntos y, por eso, nos impulsa a ello. Lo m&aacute;s necesario para la vida humana (como es el comer) no es un acto solitario, porque los seres humanos estamos hechos para convivir, y encontramos nuestra identidad en la relaci&oacute;n con el otro. El otro nos identifica. Reunirse en torno a la mesa, adem&aacute;s o quiz&aacute;s por ser un acto natural, es tambi&eacute;n un acto divino.</p> <p>Como es un acto divino se vive en la fraternidad. En torno a la mesa se re&uacute;nen los hermanos. No nos sentamos a la mesa con cualquiera. Compartir mesa es compartir fraternidad. Por eso, invitar a alguien a la mesa de uno es un signo de cercan&iacute;a, confianza, solidaridad y amistad. En mi mesa no se sienta cualquiera. Ahora bien, este acto tan normal y tan humano de comer con los amigos encuentra, desde el punto de vista de la fe cristiana, una prolongaci&oacute;n decisiva. Porque el cristiano sabe que la fraternidad tiene un alcance universal. Todos somos hijos del mismo Padre y, por eso, formamos una sola familia humana. De ah&iacute; que, en la mesa a la que el Padre nos convoca cabemos todos. Si alguno se queda sin comer, si alguno no puede sentarse a la mesa, algo falla, no se cumple la voluntad del Padre (continuar&aacute;).</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 26 May 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-mesa-lugar-de-fraternidad/¿Voto católico? ¿Y eso qué es?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/voto-catolico-y-eso-que-es/<p>En algunos pa&iacute;ses, cuando se aproximan elecciones, suele aparecer la pregunta de si hay un voto cat&oacute;lico, y de cu&aacute;l ser&aacute; la influencia de ese voto en el resultado electoral. Tengo la impresi&oacute;n de que estamos ante una expresi&oacute;n que quiere decir mucho, pero bien analizada no dice nada. Veamos: &iquest;voto cat&oacute;lico significa el voto de los ciudadanos cat&oacute;licos? Dejemos aparte que hay distintos grados de adhesi&oacute;n a la fe cat&oacute;lica. Pero seg&uacute;n cu&aacute;l sea el fragmento de &ldquo;poblaci&oacute;n cat&oacute;lica&rdquo; que analicemos, enseguida quedar&aacute; patente que este grupo de personas votan (votamos) a distintos partidos. M&aacute;s a&uacute;n, que este voto no depende s&oacute;lo de nuestra mayor o menor religiosidad, sino de muchos otros factores. El voto de los ciudadanos que asisten regularmente a las Eucarist&iacute;as dominicales, es muy disperso. A lo m&aacute;s que puede llegar la convicci&oacute;n religiosa es a delimitar a qui&eacute;n no conviene votar, pero, en positivo, no est&aacute; claro a qui&eacute;n conviene votar.</p> <p>Y no est&aacute; claro porque no hay ning&uacute;n programa pol&iacute;tico que, confrontado con el evangelio, no necesite purificarse, rectificarse y mejorarse. Dado que no hay programa pol&iacute;tico que pueda identificarse o, al menos, aproximarse al evangelio, lo l&oacute;gico ser&iacute;a no votar. Pero no votar, en la mayor&iacute;a de los casos, es la peor de las opciones. En este terreno hay que guiarse o bien por el principio del mal menor o por el del bien posible. El mal menor es un mal, pero evita males peores y, en la medida en que evita lo peor, es un bien. El bien posible no es el bien ideal, es el bien que en una circunstancia concreta es posible alcanzar. Por tanto, es un bien parcial, en el que no se excluye que haya alg&uacute;n aspecto menos bueno. La pol&iacute;tica es el arte de lo posible, porque al moverse en el terreno de lo concreto, las divergencias son grandes. De ah&iacute; que, en pol&iacute;tica, lo ideal es la repetici&oacute;n peri&oacute;dica de elecciones y la divisi&oacute;n de poderes. La conciencia de que la pol&iacute;tica es un arte parcial y limitado, hace que ella misma adopte medidas para que lo parcial y limitado no empeore.</p> <p>Cada ciudadano debe votar de acuerdo con su conciencia. En la conciencia juegan un papel determinante las convicciones religiosas. Pero suele darse el caso de que, desde distintas convicciones, se puedan lograr acuerdos en el terreno de lo concreto. La inversa tambi&eacute;n es verdad: desde la misma convicci&oacute;n pueden seguirse aplicaciones concretas divergentes. El Vaticano II, en un texto que sigue conservando su validez, se expresaba as&iacute;: &ldquo;la propia concepci&oacute;n cristiana de la vida inclinar&aacute; a algunos cristianos, en ciertos casos, a elegir una determinada soluci&oacute;n. Pero podr&aacute; suceder, como sucede frecuentemente y con todo derecho, que otros fieles, guiados por una no menor sinceridad, juzguen del mismo asunto de distinta manera. En estos casos de soluciones divergentes aun al margen de la intenci&oacute;n de ambas partes, muchos tienden f&aacute;cilmente a vincular su soluci&oacute;n con el mensaje evang&eacute;lico. Entiendan todos que, en tales casos, a nadie le est&aacute; permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia. Procuren siempre hacerse luz mutuamente con un di&aacute;logo sincero, guardando la mutua caridad y la solicitud primordial por el bien com&uacute;n&rdquo;.</p>Martín Gelabert Ballester, OPThu, 23 May 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/voto-catolico-y-eso-que-es/Se piensa poco. ¡Y la fe requiere pensar!http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/se-piensa-poco-y-la-fe-requiere-pensar/<p>En la fe intervienen todas las dimensiones de la persona: se cree (y se ama) con toda nuestra personalidad. Pero fundamentalmente hay dos dimensiones que entran en juego cuando se trata de la fe divina: la voluntad y la inteligencia. Tom&aacute;s de Aquino, hablando de la fe en Dios, dice que la fe es un h&aacute;bito del entendimiento; h&aacute;bito significa una actitud permanente. O sea, el que cree en Dios tiene la mente permanentemente ocupada, est&aacute; siempre pensando, siempre buscando, siempre inquieto. O tambi&eacute;n: la fe es un acto de la inteligencia movido por la voluntad. La voluntad mueve, empuja a la inteligencia a adherirse a lo que se le propone.</p> <p>&iquest;Por qu&eacute; la fe necesita este empuje de la voluntad? Para darme cuenta de que dos y dos son cuatro no se necesita ninguna voluntad, es algo evidente que la inteligencia capta inmediatamente. Pero en la fe, la inteligencia no ve las cosas claras, porque lo que se le propone para creer es un Misterio, el misterio por excelencia, el misterio de Dios. Y cuanto m&aacute;s se acerca uno al Misterio, cuando m&aacute;s &ldquo;sabe&rdquo; del misterio, m&aacute;s claro tiene que es un misterio, o sea, que no est&aacute; claro y, por tanto, se dir&iacute;a que, en vez de avanzar en claridad, aumenta la oscuridad, porque acercarse al misterio es ser cada vez m&aacute;s consciente de lo poco claro que es.</p> <p>La inteligencia busca claridad y, al acercarse al misterio, cada luz que encuentra va acompa&ntilde;ada de un mont&oacute;n de oscuridades. Por eso, la inteligencia est&aacute; continuamente haciendo preguntas. Continuamente, sin cansarse de buscar, porque lo que busca la interesa enormemente. La voluntad, que se mueve por la b&uacute;squeda del bien, seducida por la promesa de la vida eterna, de la felicidad plena (que es Dios mismo), empuja a la inteligencia a seguir buscando, precisamente porque est&aacute; sumamente interesada en el objeto de la fe, en aquel en el que cree, en el Dios inefable, soberanamente amable y sumamente amado.</p> <p>Si la fe es un acto de la inteligencia, uno se sorprende de ver en algunos c&iacute;rculos creyentes tanto desprecio a la inteligencia, tanto miedo a las preguntas, tantas apelaciones a la aceptaci&oacute;n ciega, tantas llamadas a lo siempre dicho, tanto conformismo con f&oacute;rmulas cerradas, por no decir muertas. El buen creyente nunca est&aacute; conforme con lo que tiene, busca m&aacute;s, quiere m&aacute;s. Y cuanto m&aacute;s encuentra, m&aacute;s desea. Un creyente que se hace preguntas no es alguien que tiene dudas de fe, sino alguien que progresa en su fe.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSun, 19 May 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/se-piensa-poco-y-la-fe-requiere-pensar/El predicador es un sembrador, no necesariamente un segadorhttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-predicador-es-un-sembrador-no-necesariamente-un/<p>La predicaci&oacute;n, la proclamaci&oacute;n de la fe en cualquiera de sus formas (catequesis, clases, escritos, etc) es una tarea apasionante, pero no es f&aacute;cil. En ocasiones no aparecen los resultados esperados. &iquest;Significa esto que no es eficaz? De ning&uacute;n modo. Significa que los resultados aparecen cuando menos se espera, en la hora de Dios, en el momento en que Dios los haga eficaces.</p> <p>Cuando preguntamos por la eficacia de la evangelizaci&oacute;n no podemos pensar en resultados inmediatos o deslumbrantes. Los resultados pueden venir a corto o largo plazo. Pero lo l&oacute;gico es que sean a largo plazo, porque la aut&eacute;ntica conversi&oacute;n requiere tiempo, implica desprenderse de muchas ideas y actitudes, es un cambio radical de vida. La fe cristiana necesita tiempo para madurar. Jes&uacute;s nos pone en guardia contra nuestras impaciencias, a veces calificadas de &ldquo;santas&rdquo;. No quiere que se arranque la ciza&ntilde;a antes de hora, como pretenden sus disc&iacute;pulos. Hay que dar tiempo al crecimiento. Solo en la hora final ser&aacute; posible la siega y la separaci&oacute;n (cf. Mt 13,24-30). Por eso, los frutos de su trabajo puede recogerlos el predicador o puede no ver la cosecha. Uno es el sembrador y otro el segador (Jn 4,37).</p> <p>Como muy bien dice el Papa Francisco no debemos obsesionarnos por los resultados inmediatos. Tenemos que estar prestos a soportar con paciencia situaciones dif&iacute;ciles y adversas, o los cambios de planes que impone el dinamismo de la realidad (<em>Evangelii Gaudium</em>, 223). Pero hay m&aacute;s: tenemos que saber que Dios puede actuar en medio de aparentes fracasos. La fecundidad es muchas veces invisible, &ldquo;no puede ser contabilizada. Uno sabe bien que su vida dar&aacute; frutos, pero sin pretender saber c&oacute;mo, ni d&oacute;nde, ni cu&aacute;ndo... A veces nos parece que nuestra tarea no ha logrado ning&uacute;n resultado, pero la misi&oacute;n no es un negocio ni un proyecto empresarial, no es tampoco una organizaci&oacute;n humanitaria, no es un espect&aacute;culo para contar cu&aacute;nta gente asisti&oacute; gracias a nuestra propaganda; es algo mucho m&aacute;s profundo que escapa a toda medida. Quiz&aacute;s el Se&ntilde;or toma nuestra entrega para derramar bendiciones en otro lugar del mundo donde nosotros nunca iremos&rdquo; (<em>Evangelii Gaudium</em>, 279).</p>Martín Gelabert Ballester, OPWed, 15 May 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-predicador-es-un-sembrador-no-necesariamente-un/Células de Jesús en el corazón de Maríahttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/celulas-de-jesus-en-el-corazon-de-maria/<p>He le&iacute;do algo que me ha llamado la atenci&oacute;n a prop&oacute;sito de las c&eacute;lulas card&iacute;acas de una mujer que ha tenido hijos varones. Como es sabido, las c&eacute;lulas humanas tienen 23 parejas de cromosomas. En las mujeres una de esas parejas tiene dos cromosomas X, y en los varones hay un cromosoma X y otro Y. Lo esperable ser&iacute;a que en el coraz&oacute;n de una mujer todas las c&eacute;lulas fueran XX. Pues bien, parece ser que las mujeres que han tenido embarazos de ni&ntilde;os varones tienen algunos miocardiocitos (c&eacute;lulas musculares del coraz&oacute;n) XY, es decir tienen c&eacute;lulas con informaci&oacute;n gen&eacute;tica distinta, unas XX (las de la madre) y otras XY (las del hijo). Esto explicar&iacute;a porque algunas atletas, despu&eacute;s del embarazo de un var&oacute;n, han experimentado lo que podr&iacute;amos llamar un &ldquo;rejuvenecimiento card&iacute;aco&rdquo; y han batido records mundiales en distintas especialidades deportivas.</p> <p>El Dr. Manuel Mart&iacute;nez Sell&eacute;s, que adem&aacute;s de doctor en medicina y cirug&iacute;a es creyente, a partir de los datos anteriores, hace una reflexi&oacute;n interesante sobre del coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, la madre de Jes&uacute;s de Nazaret. Una reflexi&oacute;n como la que hace el doctor, me resulta curiosa y llamativa, pero no aumenta ni refuerza mi fe. Pero como me parece seria (al contrario de otras reflexiones que desde la ciencia pretenden poco menos que &ldquo;demostrar&rdquo; la fe), la doy a conocer. Los datos anteriores nos conducen a pensar que todas las madres tienen en su coraz&oacute;n c&eacute;lulas que les aportan sus hijos. Esto se realizar&iacute;a tambi&eacute;n en el caso de la Virgen Mar&iacute;a: ella tuvo en su coraz&oacute;n c&eacute;lulas de su hijo Jes&uacute;s. De ah&iacute; esta conclusi&oacute;n del Dr. Mart&iacute;nez Selles: &ldquo;creo que la belleza de este hecho viene dada por demostrar que la profunda uni&oacute;n que se dio entre Madre e Hijo tambi&eacute;n sucedi&oacute; desde el punto de vista biol&oacute;gico&rdquo;.</p> <p>Sin duda, la buena relaci&oacute;n con Jes&uacute;s no es biol&oacute;gica ni cultural. El mismo Jes&uacute;s dej&oacute; claro que el parentesco carnal no es lo determinante a la hora de relacionarse con &eacute;l: &ldquo;mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios&rdquo;. A una mujer que declara dichosa a su madre por haberle llevado en su seno y haberle dado de mamar, Jes&uacute;s le respondi&oacute; que los verdaderamente dichosos son los que escuchan la Palabra Dios, como sin duda Mar&iacute;a lo hac&iacute;a fielmente. Por eso, ella fue dichosa: no por haber llevado a Jes&uacute;s en su seno, sino por haberle acogido con fe y amor en su coraz&oacute;n. Y ah&iacute; estamos todos. No es la carne ni la sangre lo que nos hace hijos de Dios y hermanos de Jes&uacute;s, sino la fe con la que acogemos la Palabra de Dios y el amor que profesamos a Jes&uacute;s.</p>Martín Gelabert Ballester, OPSat, 11 May 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/celulas-de-jesus-en-el-corazon-de-maria/En la oración no está lo que necesitohttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/en-la-oracion-no-esta-lo-que-necesito/<p>Estaba yo hablando de oraci&oacute;n y alguien me interrumpi&oacute; diciendo: &ldquo;lo que necesito no est&aacute; ah&iacute;&rdquo;.</p> <p>Una primera reflexi&oacute;n a prop&oacute;sito de esta respuesta: una cosa es lo que uno necesita y otra ser consciente de lo que necesita. Todos necesitamos amor, vida, felicidad. Pero cuando queremos concretar d&oacute;nde est&aacute; el amor y la vida para cada uno, entonces podemos perfectamente pensar que las respuestas religiosas son malas o, al menos, inadecuadas. Considerar inadecuada la respuesta religiosa o, por utilizar el comentario del oyente antes referido: &ldquo;lo que necesito no est&aacute; ah&iacute;&rdquo;, suele partir de un presupuesto utilitarista, aunque a veces no se sea consciente de ello.&nbsp; Si lo que el oyente buscaba y necesitaba era trabajo, entonces su comentario era correcto: lo que buscaba no estaba en la oraci&oacute;n.</p> <p>A veces las necesidades inmediatas nos impiden ver las necesidades verdaderas. La necesidad inmediata de mi oyente era, probablemente, un puesto de trabajo. La necesidad inmediata de muchos inmigrantes o de muchos refugiados es el pan. Esta necesidad inmediata, a veces, es tan urgente y perentoria, que impide cualquier otra consideraci&oacute;n, por muy acertada que sea. La tentaci&oacute;n de algunos creyentes es responder a aquellos que reclaman pan, que &ldquo;no s&oacute;lo de pan vive el hombre&rdquo;, apoyando esta respuesta en Jes&uacute;s de Nazaret. Pero las palabras de Jes&uacute;s (no el mal uso que a veces hacemos de ellas) no dicen nada contra la necesidad urgente de pan. Al contrario.</p> <p>Las palabras de Jes&uacute;s invitan a los que tenemos pan a compartirlo con los que no tienen. Y s&oacute;lo cuando hayamos compartido con aquel que nos dice: &ldquo;lo que necesito no est&aacute; ah&iacute;&rdquo;, s&oacute;lo cuando le hayamos llenado de pan, estar&aacute; en condiciones de entender que precisamente lo que necesita &ldquo;est&aacute; ah&iacute;&rdquo;. Porque s&oacute;lo entonces podr&aacute; darse cuenta de que el pan del cuerpo no llena el coraz&oacute;n ni ofrece sentido a la vida. Y si se da cuenta de eso, estar&aacute; en condiciones de prestar atenci&oacute;n a &ldquo;la palabra que sale de la boca de Dios&rdquo;.</p> <p>Dios es gratuito; la relaci&oacute;n con Dios no est&aacute; basada en intereses, aunque desde otro punto de vista puede ser lo m&aacute;s interesante. El mundo no valora los bienes espirituales. Esos bienes, para quienes piensan con mentalidad &ldquo;mundana&rdquo;, parece que no valen nada. No valen para las cosas que muchos buscamos: riqueza, placer, poder. Pero esos bienes materiales, que el mundo busca, no llenan el coraz&oacute;n, ni hacen feliz a la persona. El amor es lo m&aacute;s gratuito, porque siempre se da sin motivo, sin raz&oacute;n, sin merecerlo. Por eso, parece que no vale nada y, sin embargo, es lo m&aacute;s valioso, es el don m&aacute;s perfecto.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 07 May 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/en-la-oracion-no-esta-lo-que-necesito/Secreto de confesión, ¿inviolable?http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/secreto-de-confesion-inviolable/<p>La Iglesia siempre ha considerado inviolable el secreto de confesi&oacute;n. Dado que actualmente, en el caso de determinados delitos socialmente reprobables, es legalmente obligatoria la denuncia por quienes tengan conocimiento de los mismos, se ha planteado si, en esos casos, el secreto de confesi&oacute;n no s&oacute;lo pod&iacute;a, sino que incluso deb&iacute;a quebrantarse. La Iglesia mantiene que, incluso en esos casos, sigue siendo inviolable el secreto de confesi&oacute;n.</p> <p>Una primera reflexi&oacute;n. Supongamos el caso de un inocente acusado y condenado por un grave delito. Si el confesor conoce la identidad del verdadero culpable, &iquest;puede consentir que se condene a un inocente, pudiendo evitarlo? En un caso como este, toda la responsabilidad recae sobre el culpable. Si est&aacute; verdaderamente arrepentido y ha recibido la ayuda de la gracia sacramental, ese arrepentimiento y esa gracia la mover&aacute;n a buscar el modo de evitar la condena de un inocente. Estamos ante un caso extremo, y los casos extremos suelen darse muy raramente. M&aacute;s a&uacute;n, la mayor&iacute;a de las veces son puramente te&oacute;ricos. Por eso, la buena reflexi&oacute;n est&aacute; en otro nivel</p> <p>Hay que dejar muy claro que una confesi&oacute;n no es un chantaje. No hay caso si, fuera de confesi&oacute;n (por el motivo que sea) conozco la identidad del delincuente y &eacute;ste (sobre todo si sabe que yo s&eacute;) pretende confesarse conmigo. Yo debo negarme a confesarle, y recomendarle dos cosas: una, que, si est&aacute; verdaderamente arrepentido, su arrepentimiento se demuestra asumiendo las consecuencias de su acto, y pidiendo perd&oacute;n a la v&iacute;ctima; y dos, que busque otro confesor que no le conozca de nada.</p> <p>Por su parte, el pecador debe tomar en serio el sacramento. Si est&aacute; verdaderamente arrepentido y acude de buena fe al sacramento (y s&oacute;lo as&iacute; hay confesi&oacute;n v&aacute;lida), y su pecado es un delito, si quiere reconciliarse con Dios, adem&aacute;s de asumir las consecuencias de su delito, debe buscar un confesor que no pueda identificarle.</p> <p>Adem&aacute;s, nadie (excepto el penitente y el confesor) saben lo tratado en confesi&oacute;n. Por tanto, me pregunto c&oacute;mo se puede obligar a un confesor a dar un nombre, cuando nadie sabe que este confesor conoce el caso. Si nadie sabe que el confesor conoce el caso, a nadie se le ocurrir&aacute; pedirle cuentas.</p> <p>Lo que me parece que se impone, adem&aacute;s de defender la inviolabilidad del secreto de confesi&oacute;n, es instruir tanto a penitentes como a confesores sobre la seriedad y la discreci&oacute;n con la que deben actuar. A veces lo que necesitamos no son discusiones te&oacute;ricas, sino sentido com&uacute;n.</p>Martín Gelabert Ballester, OPFri, 03 May 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/secreto-de-confesion-inviolable/Dios ama sin condicioneshttp://nihilobstat.dominicos.org/articulos/dios-ama-sin-condiciones/<p>Espont&aacute;neamente solemos pensar que el amor de Dios es consecuencia de nuestra conversi&oacute;n. Cuando pedimos perd&oacute;n por nuestros pecados, nos arrepentimos y convertimos, entonces Dios nos ama. Este esquema es inadecuado, m&aacute;s a&uacute;n, es totalmente falso. Porque Dios ama incondicionalmente y, por tanto, su amor siempre es primero y no depende del nuestro. Dios ama en toda circunstancia, ama a los buenos y a los malos, a los justos y a los pecadores. Y ama a todos con todo su amor. Por eso tampoco es correcto pensar que podemos hacer algo para que Dios ame m&aacute;s.</p> <p>Decir que Dios ama igual a la v&iacute;ctima y al victimario, al asesino y al asesinado, choca con nuestra sensibilidad. Y tambi&eacute;n con nuestra idea de lo que debe ser la justicia. Nosotros estamos dispuestos a conceder que Dios ama a los asesinos si se convierten. Y, sin embargo, el Dios que Jes&uacute;s revela, ama a sus enemigos, a los pecadores. Otra cosa es que est&eacute; de acuerdo con lo que hacen sus enemigos. Pero les ama. Eso s&iacute;, tambi&eacute;n les llama a convertirse. Pero la conversi&oacute;n no es la condici&oacute;n del amor de Dios, sino la consecuencia.</p> <p>Hay dos pasajes evang&eacute;licos, entre otros, que muestran eso con toda claridad. La par&aacute;bola del siervo sin entra&ntilde;as (Mt 18,23-35), al que el rey perdona una deuda que no pod&iacute;a pagar. Lo primero es el perd&oacute;n. El siervo no lo merece. Pero una vez recibido el perd&oacute;n, se espera de &eacute;l un cambio acorde con el don recibido, o sea, que &eacute;l tambi&eacute;n se comporte de forma misericordiosa con el compa&ntilde;ero que le debe una peque&ntilde;a cantidad. Por su parte, Zaqueo (Lc 19,1-10) se encuentra con la sorpresa de que Jes&uacute;s toma la iniciativa de ir a su casa. Jes&uacute;s acoge a un pecador, m&aacute;s a&uacute;n, se hospeda en su casa. Una vez que Jes&uacute;s ha devuelto la dignidad a ese hombre, entonces viene la conversi&oacute;n: Zaqueo decide no s&oacute;lo devolver lo robado, sino de entregar mucho m&aacute;s.</p> <p>La conversi&oacute;n sigue al perd&oacute;n. Porque el amor de Dios es incondicional y siempre es primero. Ama aunque no nos convirtamos. Cierto, la no conversi&oacute;n es manifestaci&oacute;n de que no hemos acogido su amor y su perd&oacute;n. Pero a&uacute;n as&iacute;, Dios sigue am&aacute;ndonos. &iquest;C&oacute;mo es posible no acoger un amor como el de Dios? Ah&iacute; entra en juego el misterio de la libertad humana. Es posible pensar que no nos hemos enterado, o que nos hemos enterado mal, debido a nuestra obcecaci&oacute;n y a nuestro ego&iacute;smo, unido a que, en este mundo, Dios siempre se manifiesta a trav&eacute;s de mediaciones terrenas (y, por tanto, ambiguas, susceptibles de ser interpretadas de modos distintos). Quiz&aacute;s entonces el amor divino se manifiesta como comprensi&oacute;n y misericordia.</p>Martín Gelabert Ballester, OPTue, 30 Apr 2019 00:00:00 +0200http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/dios-ama-sin-condiciones/