Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2026 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Fri, 13 Mar 2026 00:00:00 +010020Ciencia y sabiduríahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/ciencia-y-sabiduria/ <![CDATA[ <p>En la persona que estudia puede encontrarse una doble dimensi&oacute;n que, a modo de tendencia, se encuentra diversamente acentuada en el cient&iacute;fico, el fil&oacute;sofo o el te&oacute;logo. Me refiero a la distinci&oacute;n entre saber y sabidur&iacute;a. El saber se preocupa de cernir la realidad y de obtener todos los datos constatables sobre ella. El principio de la sabidur&iacute;a es el asombro; no un asombro que conduce a quedarse pasmado ante las cosas, sino a preguntarse por qu&eacute; me asombra lo que me asombra. El asom&shy;bro convertido en pregunta, ese es el principio de la sabidur&iacute;a. Pero tambi&eacute;n es sabi&shy;dur&iacute;a una manera de situarse ante el mundo, una orientaci&oacute;n para conducir la vida. De modo que el saber se refiere a los objetos, incluy&eacute;ndome a m&iacute; mismo como un objeto m&aacute;s de este mundo. La sabidur&iacute;a es una visi&oacute;n global que me interpela, pero tambi&eacute;n me concierne, pues hace que vea el mundo de una determinada manera, con unos valores y sentimien&shy;tos.</p> <p>Aqu&iacute; viene bien continuar una idea de La&iacute;n Entralgo sobre las preguntas pe&shy;n&uacute;ltimas y las preguntas &uacute;ltimas. Las preguntas pen&uacute;ltimas (&iquest;qu&eacute; es la sal?, &iquest;c&oacute;mo funciona una m&aacute;quina?) son propias de la ciencia y la respuesta a las mismas nos otorga un saber cierto, valioso, delimitado, pero tal saber no deja de llevar consigo la posibilidad de seguir preguntando. A las preguntas &uacute;ltimas (&iquest;qui&eacute;n soy yo?, &iquest;qu&eacute; puedo hacer con mi vida?) s&oacute;lo cabe responder desde la sabidur&iacute;a, pues para nuestra mente no tienen una respuesta id&oacute;nea y racional. &iquest;Significa esto que no tienen respuesta? De ning&uacute;n modo. Significa que no tienen una respuesta que se imponga necesariamente a la inteligencia, pero s&iacute; tienen una respuesta razonable. Respuesta que, sin dar lugar a la evidencia, se nos muestra aceptable, convincente e incluso sugestiva, para admitir un aserto cuya demostraci&oacute;n racional no es posible. La sabidur&iacute;a se sit&uacute;a en el &aacute;mbito de lo &uacute;ltimo. Y por eso, se trata de un saber que normalmente ofrece m&aacute;s preguntas que respuestas. Cuando las ciencias nos han ofrecido todas las respuestas, siempre quedan preguntas por responder, preguntas que, al final, son las que verdaderamente interesan. De ah&iacute; surge una nueva consideraci&oacute;n: en los terrenos del saber y de la ciencia, otros pueden estudiar e investigar por m&iacute;. Pero las preguntas &uacute;ltimas, aunque otros puedan ayudarme a pensar, nadie puede responderlas por m&iacute;. La sabidur&iacute;a me implica personalmente.</p> <p>&nbsp;Vivimos en una cultura de lo f&aacute;cil, de lo intrascendente, de lo obvio. Una cul&shy;tura que busca respuestas y seguridades, y desconf&iacute;a de aquellos que plantean cues&shy;tiones. Desgraciadamente, de esta b&uacute;squeda de seguridades y desconfianza ante las preguntas participan tambi&eacute;n muchos creyentes. Pero sea uno creyente o no lo sea, podr&iacute;a al menos quedarse con la pregunta de si el verdadero significado de la realidad est&aacute; en algo que todav&iacute;a ignoramos. Quiz&aacute;s para alcanzar este significado &uacute;ltimo no sea suficiente abrir bien los ojos y los o&iacute;dos. Quiz&aacute;s no sea buen camino comenzar con la seguridad de una evidencia o de un silogismo. &iquest;Por qu&eacute; el camino que comienza con un acto de confianza en una palabra que de entrada no ofrece pruebas, sino que pide adhesi&oacute;n, no puede abrirnos al descubrimiento? &iquest;Habr&aacute; algo que el o&iacute;do no oy&oacute;, que el ojo no vio, que tampoco vino a la mente del hombre, pero de alguna manera puede venir a ella, y que quiz&aacute;s tenga un inter&eacute;s supremo para el ser humano? &iquest;Qu&eacute; hay de malo, o mejor, que puede haber de bueno, en formularse preguntas as&iacute;? &iquest;No es el ser humano, a diferencia de los animales, un ser que pregunta y que pregunta sin limita&shy;ci&oacute;n alguna? Ahora bien, &iquest;vale la pena preguntarse, esfor&shy;zarse, perder literalmente el tiempo por aquello que ignoramos? &iexcl;Claro que s&iacute;! Pues la pregunta por lo que igno&shy;ramos es lo que hace avanzar el saber en todos los &oacute;rde&shy;nes de la vida. M&aacute;s a&uacute;n, una pregunta bien planteada es de alguna manera un anti&shy;cipo de la respuesta. Heidegger dec&iacute;a que la pregunta es la forma suprema del saber.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPFri, 13 Mar 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/ciencia-y-sabiduria/Las emociones en el acto de fehttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/las-emociones-en-el-acto-de-fe/ <![CDATA[ <p>La Comisi&oacute;n para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola ha publicado una oportuna nota sobre el papel de las emociones en el acto de fe. La vida espiritual y el encuentro con Dios afecta a la persona en todas sus dimensiones: afectiva, intelectual y volitiva, pero de ning&uacute;n modo se reduce a lo puramente emocional o a lo sentimental.</p> <p>La nota viene motivada porque en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os han aparecido diversas iniciativas de primer anuncio que, con m&eacute;todos distintos, buscan facilitar el encuentro de la persona con Jesucristo. En todos estos m&eacute;todos tienen un peso importante las emociones y los sentimientos, que provocan un gran impacto en las personas. Pero este primer momento debe prolongarse con una profundizaci&oacute;n en las implicaciones y consecuencias del anuncio, o sea, en una formaci&oacute;n en la fe (que conduce a un mejor conocimiento de Jesucristo), en un cambio de actitudes en la vida, en un serio testimonio de Jesucristo de forma cre&iacute;ble (apostolado) y en celebrar el encuentro con el Se&ntilde;or por medio de la liturgia y los sacramentos.</p> <p>En nuestros d&iacute;as parece que en la experiencia de fe ocupan un lugar privilegiado los sentimientos y las emociones. Pero estos sentimientos deben regularse y completarse, pues pueden ser un obst&aacute;culo para el crecimiento espiritual. A una fe basada solo en sentimientos positivos y agradables le repugna la cruz. No hay que minusvalorar las emociones, pero hay que tener claras dos cosas: 1) la fe no depende de la intensidad de la emoci&oacute;n; y 2) los sentimientos no pueden desligarse ni de la verdad ni del bien. Pues la fe sin verdad no salva, se queda en una bella f&aacute;bula o en un sentimiento que, de entrada, entusiasma, pero que depende de nuestros estados de &aacute;nimo.</p> <p>Por otra parte, el &ldquo;emotivista&rdquo; resulta f&aacute;cilmente manipulable. Muchas discursos sociales y pol&iacute;ticos apelan a las emociones, para generar adhesiones. Pero la fe es un compromiso estable en el que entra en juego toda la existencia, con todas sus dimensiones. La dimensi&oacute;n afectiva tambi&eacute;n, pues los sentimientos forman parte de la vida humana y, por tanto, de la vida espiritual, pero no pueden ser lo determinante de toda la vida cristiana. A veces la misma ausencia de sentimientos es parte del itinerario espiritual. Muchos grandes santos nos han contando sus momentos de sequedad o la noche oscura de su alma.</p> <p>En la fe hay un aspecto de conocimiento, una dimensi&oacute;n de verdad que comporta la aceptaci&oacute;n de la persona y del mensaje de Cristo. Por eso, la acogida del anuncio de Jes&uacute;s como Se&ntilde;or y Salvador, requiere un proceso formativo, catequ&eacute;tico, para que la fe sea madura y capaz de responder a las dificultades que se le presentan.</p> <p>La vida de fe supone una dimensi&oacute;n eclesial. La fe es un acto personal, pero no solitario, se vive en comuni&oacute;n, en Iglesia. En la Iglesia se proclama la Palabra, se celebran los sacramentos y se vive el amor a los hermanos. Una vivencia eclesial de la fe no puede absolutizar el carisma del propio grupo, sino ponerlo al servicio de la unidad de la Iglesia, sin excluir, y mucho menos descalificar, otros carismas. Sin olvidar lo que dice el Vaticano II, a saber, que el juicio sobre la autenticidad de un carisma y su regulaci&oacute;n pertenece a los pastores de la Iglesia, a los cuales compete no apagar el Esp&iacute;ritu, sino examinarlo todo y quedarse con lo bueno (1 Tes 5,19-21).</p> <p>Finalmente, la fe pide una dimensi&oacute;n celebrativa y exige una dimensi&oacute;n caritativa, que se traduce en solidaridad con los pobres y necesitados y en un serio compromiso por la b&uacute;squeda de la justicia, de la paz y del entendimiento entre las personas y los pueblos.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPMon, 09 Mar 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/las-emociones-en-el-acto-de-fe/Esperanza segura y pozo de agua vivahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/esperanza-segura-y-pozo-de-agua-viva/ <![CDATA[ <p>En las lecturas del tercer domingo de Cuaresma del ciclo A destaca sobremanera el Evangelio de Jes&uacute;s con la samaritana. Pero resulta igualmente importante y significativo el texto de san Pablo: &ldquo;la esperanza no defrauda&rdquo;. O sea, la esperanza no falla, es cierta, segura. El motivo de esta seguridad est&aacute; en que su fundamento es el Amor de Dios manifestado en Jesucristo, y en que nosotros poseemos ya las primicias de este amor: m&aacute;s a&uacute;n, este amor nos ha sido dado con el don del Esp&iacute;ritu derramado en nuestros corazones.</p> <p>Esto significa que, si la esperanza tiene que ver con el m&aacute;s all&aacute;, su fundamento est&aacute; en el m&aacute;s ac&aacute;, en la experiencia de un Dios que nos acompa&ntilde;a en nuestra realidad creada y garantiza el cumplimiento de nuestros m&aacute;s profundos deseos. Es la densidad religiosa del presente, o sea, la experiencia de vivir hoy en comuni&oacute;n con Dios, lo que da todo su sentido a la esperanza cristiana. San Pablo ofrece a los creyentes una prueba irrefutable del amor de Dios manifestado en Jesucristo, a saber, el hecho de que Cristo da su vida por los imp&iacute;os, por los pecadores, por sus enemigos. Cristo nos am&oacute; no cuando empezamos a ser justos, no cuando nos propusimos serlo. Nos am&oacute; &ldquo;siendo nosotros todav&iacute;a pecadores&rdquo;.</p> <p>De las muchas cosas que podr&iacute;an decirse del encuentro de Jes&uacute;s con la samaritana destaco solamente dos: la primera sobre el agua que necesita el ser humano. El agua es necesaria para la vida. Sin embargo, todos sentimos que nuestra sed es m&aacute;s profunda, que la vida no es solo biolog&iacute;a. El agua que puede saciar nuestro coraz&oacute;n es al amor. El problema es que todos nuestros amores humanos son limitados y nunca acaban de llenarnos del todo. Todos, sin saberlo, buscamos beber de esa agua que salta hasta la vida eterna, para as&iacute; quedar plenamente saciados y no tener nunca m&aacute;s sed. Esa es el agua que Jesucristo ofrece a la samaritana y nos ofrece a nosotros. Bien podemos relacionar esa agua con lo que antes hemos dicho sobre la esperanza.</p> <p>Otra cosa que quiero destacar: la mujer samaritana ha contado a sus conciudadanos que ella pensaba haber encontrado al Mes&iacute;as. Lo interesante es que los samaritanos fueron a comprobar personalmente si el testimonio de la mujer ten&iacute;a alguna posibilidad de ser cierto. Y, tras comprobarlo, creyeron por lo que ellos mismos hab&iacute;an visto y o&iacute;do. O sea, dejaron de ser creyentes &ldquo;de segunda mano&rdquo;, para ser creyentes &ldquo;de primera mano&rdquo;. No creen por lo que dice la mujer, creen porque ellos han tenido un encuentro personal y directo con Jesucristo. Esto es importante para nosotros: quiz&aacute;s, en nuestro camino de fe, hemos empezado por confiar en otras personas: nuestros padres, nuestros maestros o nuestros catequistas. Pero lo definitivo, lo importante es que tengamos una experiencia de encuentro personal con el Se&ntilde;or Jes&uacute;s. Pasar de una fe que se apoya en los otros, a una fe que se apoya en un encuentro vivo y personal con la persona de Jes&uacute;s que da un horizonte a la vida y una orientaci&oacute;n decisiva.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 05 Mar 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/esperanza-segura-y-pozo-de-agua-viva/Elogio del estudio de la teologíahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/elogio-del-estudio-de-la-teologia/ <![CDATA[ <p>Cuanta me&shy;nos consideraci&oacute;n ambiental tenga aquello que se pretende elogiar, tanto mayores son las posibilidades de no ser comprendido o de ser calificado de inepto por alabar aquello que supuestamente no se lo merece. &iquest;C&oacute;mo osar alabar una actividad que en muchos sectores de nuestra sociedad no tiene especial relevancia?</p> <p>No todos los estudios son iguales ni est&aacute;n igualmente valorados. Hay un tipo de estudio que se considera &uacute;til. La utilidad es uno de los crite&shy;rios de lo valioso en nuestro mundo moderno. &Uacute;til parece el estudio de muchos cien&shy;t&iacute;ficos, t&eacute;cnicos y especialistas que nos informan sobre medicina, econom&iacute;a, micro&shy;chips, in&shy;ternet y televisi&oacute;n digital. Este estudio est&aacute; orientado a conseguir lo que ya poseemos (disc&uacute;lpese la redundancia) y ofrece certezas a la mente humana. Pero &iquest;es esto todo lo que necesitamos saber para vivir y vivir bien? Muchos as&iacute; lo consideran. Y, sin embargo, a la vista de las m&uacute;ltiples noticias que todos los d&iacute;as re&shy;cibimos, mu&shy;chas de las cuales se dir&iacute;a que &ldquo;claman al cielo&rdquo;, brota de nuestros labios una excla&shy;maci&oacute;n: &iexcl;en qu&eacute; mundo vivimos!, que podr&iacute;a tambi&eacute;n convertirse en pre&shy;gunta acu&shy;ciante, una pregunta que pretende comprender esta realidad y que el estu&shy;dio califi&shy;cado de &uacute;til no resuelve: &iquest;en qu&eacute; mundo vivimos? Una vez que hemos compren&shy;dido, aunque sea muy mediocremente, en qu&eacute; mundo vivimos, cabe for&shy;mular otra pregunta que resulta todav&iacute;a de m&aacute;s dif&iacute;cil respuesta: &iquest;qu&eacute; podemos es&shy;perar de este mundo en el que vivimos?</p> <p>En lo que acabamos de decir hay como un triple paso que, al menos como primera aproximaci&oacute;n, valdr&iacute;a para caracterizar el recorrido que va de la ciencia a la teolog&iacute;a pasando por la filosof&iacute;a. La ciencia, intentando identificar la realidad, se preocupa del saber. La filosof&iacute;a, deseando comprender la realidad, se interesa por el significado y sentido de las cosas, ayud&aacute;ndonos a transformar y ampliar la visi&oacute;n personal del mundo. La teolog&iacute;a habla de salvaci&oacute;n y expresa fundamentalmente una preocupaci&oacute;n por el destino; en el fondo, se preocupa por la suerte del ser humano, y tiene serias incidencias en el modo de vivir el presente, no s&oacute;lo seg&uacute;n modalidades &eacute;ticas, sino tambi&eacute;n y sobre todo existenciales. Naturalmente, la teolog&iacute;a supone la fe y s&oacute;lo es posible entenderla por qui&eacute;n cree que &uacute;nicamente Dios es la salvaci&oacute;n definitiva y estable de todo lo humano, lo que no significa que no interese a todo ser humano.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPMon, 02 Mar 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/elogio-del-estudio-de-la-teologia/Transfiguración: escuchar para salirhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/transfiguracion-escuchar-para-salir/ <![CDATA[ <p>Hay un verbo clave en la liturgia del segundo domingo de cuaresma: escuchar. En la primera lectura vemos a Abraham, con qui&eacute;n comienza la historia de la salvaci&oacute;n. Abraham es el primer &ldquo;nuevo Ad&aacute;n&rdquo;, el primer &ldquo;hombre nuevo&rdquo; que se f&iacute;a y obedece a Dios, rompiendo as&iacute; una din&aacute;mica de desconfianza y desobediencia, que hab&iacute;a comenzado con el primer Ad&aacute;n. En primer lugar, Abraham debe escuchar, porque sin escucha es imposible una respuesta adecuada. &ldquo;Sal de tu tierra, y de la casa de tu padre&rdquo;, le dice Dios. Y, Abraham, precisa la carta a los hebreos, sali&oacute; sin saber a donde iba. Un desarraigo as&iacute;, representa para un hombre de la antig&uuml;edad una empresa irrealizable que solo pod&iacute;a conducir a la ruina. Pero en contra de todo (cf. Rm 4,18), Abraham se decide y ah&iacute; fundamenta su vida y su futuro. Y lo hace porque se f&iacute;a de una palabra que le hace una promesa (Gen 12,1-3). La Palabra de Dios era m&aacute;s firme y segura que la tierra misma en la que viv&iacute;a.</p> <p>&iquest;C&oacute;mo podemos nosotros escuchar lo que Dios nos dice, y no escuchar las voces del mundo que quieren apartarnos de Dios?&nbsp; El Evangelio nos da una respuesta: &ldquo;Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo&rdquo;. Dios, en Jesucristo, &ldquo;al asumir la carne de la debilidad humana, se hizo semejante a los hombres&rdquo; (<em>Dei Verbum</em>, 13), y habla en lenguaje humano para que podamos escucharle y comprenderle. Por eso, dice Benedicto XVI, &ldquo;el primer imperativo de nuestra vida humana es escuchar a Cristo&hellip; Es fundamental que Dios se haya hecho hombre y hable como hombre: por eso no permanece como un enigma indescifrable, sino que nos habla realmente a trav&eacute;s de Jes&uacute;s&rdquo;. Al escuchar a Jes&uacute;s escuchamos a Dios mismo.</p> <p>En la transfiguraci&oacute;n la gloria luminosa de Dios se manifiesta en Cristo, donde habita toda la plenitud de la divinidad, velada por su carne (cf. Col 2,9). La humanidad de Cristo es la puerta del Dios invisible. En el Tabor, el rostro de Dios se revela de forma definitiva en Jesucristo, &ldquo;imagen de Dios invisible&rdquo; (Col 1,15), &ldquo;resplandor de su gloria e impronta de su sustancia&rdquo; (Heb 1,3). Ahora bien, esta manifestaci&oacute;n de la divinidad, revela tambi&eacute;n su humanidad, ya que muestra la grandeza a la que est&aacute; llamado el ser humano. Tambi&eacute;n nosotros, gracias a la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, estamos llamados y destinados a reflejar la gloria del Se&ntilde;or (2 Cor 3,18), a reproducir la imagen del Hijo (Rm 8,29), a ser otro Cristo, en definitiva.</p> <p>La escucha y contemplaci&oacute;n de la Palabra no nos deja ext&aacute;ticos, pasivos y parados, sino que nos pone en movimiento, nos convierte como dir&iacute;a Francisco, en Iglesia en salida. Pedro pretend&iacute;a quedarse en una tienda en el monte Tabor. Pero no es posible quedarse all&iacute;. Por eso Jes&uacute;s invita a bajar del monte a los tres disc&iacute;pulos que le han acompa&ntilde;ado. El encuentro con Dios nos env&iacute;a a los hermanos. Despu&eacute;s de subir a las alturas de la oraci&oacute;n, de la escucha y de la contemplaci&oacute;n, hay que bajar a las tareas cotidianas, al apostolado, al servicio fraterno. Esta bajada tambi&eacute;n forma parte de la vocaci&oacute;n cristiana.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 26 Feb 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/transfiguracion-escuchar-para-salir/Cuaresma sin Pascuahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuaresma-sin-pascua/ <![CDATA[ <p>El Papa Francisco dec&iacute;a, de vez en cuando, alguna frase llamativa y hasta provocativa, que pretend&iacute;a despertar nuestra conciencia o llamar la atenci&oacute;n sobre un determinado asunto. Algunas se hicieron famosas e incluso fueron criticadas. Basta recordar el &ldquo;hagan l&iacute;o&rdquo; dirigido a los j&oacute;venes, o &ldquo;la Iglesia es una casa paterna, no una aduana&rdquo;, o &ldquo;como me gustar&iacute;a una Iglesia pobre y para los pobres&rdquo;. Y esta dirigida a curas y monjas, que tiene mucho que ver con lo que dir&eacute; a continuaci&oacute;n: &ldquo;no pierdan el sentido del humor. Es triste ver a un cura, un religioso, una religiosa avinagrado&rdquo;.</p> <p>En su exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica sobre &ldquo;la alegr&iacute;a del Evangelio&rdquo; se encuentra otra frase llamativa, aunque quiz&aacute;s menos conocida, que tiene que ver con este tiempo de cuaresma: &ldquo;hay cristianos cuya opci&oacute;n parece ser la de una Cuaresma sin Pascua&rdquo;. Esta frase est&aacute; dicha en el contexto de un discurso sobre la alegr&iacute;a como una actitud propia del cristiano. La vida cristiana no es triste, ni amargada, ni consiste en cumplir con una serie de pesadas normas, aunque no cabe duda de que muchos cristianos viven en situaciones muy duras y dif&iacute;ciles, en las que predomina muchas veces la tristeza y la desesperanza. Pues bien, tambi&eacute;n en estas circunstancias la alegr&iacute;a puede permanecer, al menos, &ldquo;como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, m&aacute;s all&aacute; de todo&rdquo;. Efectivamente, cuando uno se sabe amado, cuando siente que una mano amiga le acompa&ntilde;a, la vida tiene otro color y, aunque las dificultades no desaparecen, pueden vivirse con m&aacute;s serenidad.</p> <p>El Papa afirma que &ldquo;poco a poco hay que permitir que la alegr&iacute;a de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, en medio de las peores angustias&rdquo;. Y como apoyo de su convicci&oacute;n cita este texto del libro de las Lamentaciones: &ldquo;Me encuentro lejos de la paz, he olvidado la dicha&hellip; Pero traigo a la memoria algo que me hace esperar. Que el amor del Se&ntilde;or no se ha acabado, no se ha agotado su ternura. Ma&ntilde;ana tras ma&ntilde;ana se renuevan. &iexcl;Grande es su fidelidad!... Bueno es esperar en silencio la salvaci&oacute;n del Se&ntilde;or&rdquo;.</p> <p>La paz para que no se turbe nuestro coraz&oacute;n (Jn 14,27) y la alegr&iacute;a que nadie podr&aacute; quitarnos (Jn 16,22) son dos dones que Jes&uacute;s deja a sus disc&iacute;pulos en su discurso de despedida. Si permanecemos en el amor de Jes&uacute;s, nuestro gozo ser&aacute; completo (Jn 15,11; 16,24; 1 Jn 1,4). Por otra parte, la esperanza es constitutiva de la vida cristiana. Por eso, vivir la Cuaresma en la perspectiva de la Pascua es una buena imagen de lo que es toda la vida cristiana, una vida gozosa y esperanzada, porque el Se&ntilde;or resucitado ha vencido a la muerte y a todos sus poderes. Sin duda en el mundo tenemos tribulaciones, pero el cristiano las vive en la esperanza y el consuelo de la victoria final (Jn 16,33).</p> <p>Vivir la Cuaresma en la perspectiva de la Pascua es alimentar nuestra alegr&iacute;a en la fuente del amor siempre m&aacute;s grande de Dios que se nos manifest&oacute; en Jesucristo.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPMon, 23 Feb 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuaresma-sin-pascua/Jesús tentado ayuda a los tentadoshttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jesus-tentado-ayuda-a-los-tentados/ <![CDATA[ <p>El evangelio del primer domingo de cuaresma nos relata que, al comienzo de su ministerio, despu&eacute;s de un ayuno de cuarenta d&iacute;as, Jes&uacute;s sinti&oacute; hambre. El diablo aprovech&oacute; la situaci&oacute;n para tentarle. Entrar en nuestras tentaciones forma parte de la misi&oacute;n de Jes&uacute;s: ha sido tentado en todo como nosotros, dice la carta a los hebreos (4,15). Jes&uacute;s vence la tentaci&oacute;n y as&iacute; nos indica el camino para vencerla tambi&eacute;n nosotros. Por eso, la carta a los hebreos (4,16), tras afirmar que Jes&uacute;s fue tentado, nos invita a acercarnos al &ldquo;trono de la gracia&rdquo; (&iexcl;a Jes&uacute;s mismo!), a fin de alcanzar misericordia y hallar la gracia de un auxilio oportuno.</p> <p>El tentador es muy astuto. No niega la verdad. Presenta una verdad distorsionada. La seducci&oacute;n sat&aacute;nica consiste no en presentar una falsedad directamente, sino una mentira vestida de verdad, una falsa verdad, una caricatura de la verdad: &ldquo;si eres Hijo de Dios&rdquo;, yo te voy a mostrar el buen camino para manifestarlo. Jes&uacute;s fue tentado con la m&aacute;s perversa de las tentaciones, a saber, sobre cu&aacute;l era el buen camino para realizar su misi&oacute;n mesi&aacute;nica.</p> <p>&ldquo;Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan&rdquo; (Mt 4,3). En el fondo, tambi&eacute;n nosotros pensamos que esta es una buena manera para manifestar la condici&oacute;n de Hijo de Dios, a saber, solucionar el principal problema que probablemente hay hoy en el mundo, la falta de pan para muchos de sus habitantes. Pero Jes&uacute;s, cuando se encontr&oacute; con mucha gente en un lugar deshabitado y sin comida, dijo a sus disc&iacute;pulos que ellos dieran de comer a la gente (Mt 14,16). Hay cosas que dependen de la buena o mala voluntad de los seres humanos. Jes&uacute;s no manifiesta su mesianismo solucionando los problemas que tenemos que solucionar nosotros, sino invit&aacute;ndonos a cumplir la voluntad de Dios y a vivir en el amor. El pan llena el est&oacute;mago, pero no nos hace necesariamente buenos. El pan, la riqueza, pudiera incluso separarnos de Dios. Jes&uacute;s nos se&ntilde;ala cuales son las prioridades.</p> <p>&ldquo;Si eres Hijo de Dios, t&iacute;rate abajo (desde el alero del templo)&rdquo; (Mt 4,6). Tambi&eacute;n nosotros pensamos que, con signos espectaculares convencemos de la seriedad y grandeza de nuestra fe. Los grandes milagros, pensamos, son la mejor prueba de la verdad del cristianismo. Pero Dios no es objeto de nuestros experimentos, nuestras pruebas o nuestras mediciones. El mejor milagro es el de la bondad, el de la ayuda mutua. En un mundo donde cuenta mucho la imagen y el espect&aacute;culo, Jes&uacute;s nos orienta hacia otras prioridades, las del perd&oacute;n, las del amor, las de la acogida del necesitado.</p> <p>Si eres Hijo de Dios, te dar&eacute; todos los reinos de la tierra (Mt 4,9), insiste el tentador. Tambi&eacute;n nosotros pensamos que el poder, al menos en manos de personas honradas, podr&iacute;a arreglar todos los males. De nuevo, Jes&uacute;s nos orienta hacia otras prioridades: el &uacute;nico poder orientado hacia el bien es el poder del amor, un poder d&eacute;bil, porque el amor es vulnerable, no devuelve mal por mal, ni insulto por insulto. Jes&uacute;s es un rey crucificado. No act&uacute;a con la fuerza de las armas. Su poder es el poder del amor.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 19 Feb 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/jesus-tentado-ayuda-a-los-tentados/Sacramento cuaresmalhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/sacramento-cuaresmal/ <![CDATA[ <p>La oraci&oacute;n colecta del primer domingo de cuaresma se refiere al &ldquo;sacramento cuaresmal&rdquo;. Los cuarenta d&iacute;as de cuaresma son calificados de sacramento. Espero que nadie se pregunte si la liturgia se ha inventado un nuevo sacramento, como as&iacute; ocurri&oacute; cuando el Concilio Vaticano II calific&oacute; a la Iglesia como sacramento. Sacramento es un t&eacute;rmino que puede aplicarse, en primer lugar, a Jes&uacute;s de Nazaret, luego a la Iglesia y finalmente a todas las realidades eclesiales. Porque sacramento indica la presencia del Dios invisible en una realidad visible. La Sagrada Escritura tiene una estructura sacramental, porque en ella Dios habla por medio de hombres y en lenguaje humano, precisamente para que podamos conocerle y entenderle.</p> <p>Sacramento es una traducci&oacute;n de la palabra misterio, es decir, indica las estructuras esenciales de la historia de la salvaci&oacute;n. Y un elemento de estas estructuras es el misterio de los cuarenta d&iacute;as. El n&uacute;mero cuarenta aparece con frecuencia en la historia de la salvaci&oacute;n. Es el s&iacute;mbolo de un periodo de prueba y purificaci&oacute;n. El diluvio dur&oacute; 40 d&iacute;as, Israel camin&oacute; cuarenta a&ntilde;os por el desierto, Mois&eacute;s se qued&oacute; cuarenta d&iacute;as en el Sina&iacute;, la Ascensi&oacute;n ocurre cuarenta d&iacute;as despu&eacute;s de Pascua, y Jes&uacute;s, al comienzo de su ministerio, ayuna durante cuarenta d&iacute;as en el desierto. Calificar a la cuaresma como sacramento es un modo de decir que, durante esos cuarenta d&iacute;as, Dios se nos hace presente por medio de las pr&aacute;cticas cuaresmales: oraci&oacute;n, penitencia, limosna, escucha de la Palabra, celebraci&oacute;n de los sacramentos de la reconciliaci&oacute;n y de la eucarist&iacute;a.</p> <p>El rito de la imposici&oacute;n de la ceniza al comienzo de la cuaresma orienta hacia dos aspectos importantes de la vida cristiana: por una parte, nos recuerda la precariedad de la vida; y, por otra, la necesidad de conversi&oacute;n, precisamente para encontrar un soporte a esta precariedad. Espont&aacute;neamente asociamos la ceniza a los restos de una combusti&oacute;n, restos que no sirven para nada y son un signo de que todo est&aacute; destinado a desaparecer. Precisamente el m&aacute;ximo enigma de la vida humana es la muerte y su m&aacute;ximo tormento el temor por la desaparici&oacute;n perpetua. Pero una cosa es que la vida sea fr&aacute;gil y se encamine a la muerte, y otra que la muerte sea el final de la vida. Es un enigma, como acabamos de decir. Y si es un enigma no hay respuesta segura y definitiva.</p> <p>En este sentido la ceniza pudiera orientar hacia la fertilidad: es un fertilizante natural que nutre las plantas y un repelente de plagas. O sea, ayuda a la vida y evita peligros. Tambi&eacute;n la ceniza que se nos impone al comenzar la cuaresma es una llamada a la conversi&oacute;n, a orientar nuestra vida hacia Dios. Pues el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de la miseria terrestre. Ha sido Cristo resucitado el que ha ganado esta victoria para el hombre, liber&aacute;ndolo de la muerte con su propia muerte. La meta de la cuaresma no es la muerte, sino la Pascua. El rito de la ceniza con el que comienza la cuaresma es signo de nuestra fragilidad, pero los cristianos vivimos esta fragilidad con la esperanza de la vida. Por eso la ceniza es una llamada a convertirnos, a ponernos de cara al que puede dar la vida.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 15 Feb 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/sacramento-cuaresmal/Elogio de la lecturahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/elogio-de-la-lectura/ <![CDATA[ <p>De la buena, claro. Aunque la pregunta es: &iquest;y qu&eacute; es una buena lectura? En principio, bueno es todo lo que me hace bien, lo que sirve para que yo sea mejor, lo que con&shy;tribuye a mi felicidad. Si un tebeo (algunos los llaman <em>comics</em>) me divierte y as&iacute; mejora mi hu&shy;mor, es una buena lectura. Dentro de las buenas lecturas, las hay adaptadas a personas y circunstancias. Y hay tambi&eacute;n diferentes niveles de bondad: un tebeo puede ser una buena lec&shy;tura; un libro puede ser una mejor lectura.</p> <p>Hoy no est&aacute; de moda la lectura. Lo que seduce son las im&aacute;genes, los videos, la televi&shy;si&oacute;n, el ordenador o computadora, el tel&eacute;fono m&oacute;vil o el celular. La &uacute;nica lectura de muchas y muchos es la que aparece en las pantallas, la que ofrecen las redes digitales. Pero esta lectura es superficial, se borra pronto de la memoria, si es que ha llegado a grabarse. Claro, siempre cabe el consuelo de decir: menos es nada.</p> <p>La lectura requiere tiempo, silencio. El silencio de lo bueno y el tiempo del amor. Una buena lectura es un di&aacute;logo entre el autor y el lector. Eso significa que el lector no es pasivo. El lector, mientras lee, reacciona ante lo que lee. La lectura puede incluso sugerirle ideas contrarias a las que el autor propone. La lectura da qu&eacute; pensar, abre perspectivas, descubre tierras v&iacute;rgenes, o nuevos caminos para acceder a tierras conocidas.</p> <p>Para un cristiano la lectura es fundamental. No hay acto lit&uacute;rgico sin &ldquo;lectura de la Palabra&rdquo;. Leer la palabra. Curiosa paradoja: conjugar la letra con el habla. Porque la palabra est&aacute; para ser hablada. Y, sin embargo, una buena lectura es tambi&eacute;n una escucha de la palabra. Adem&aacute;s de leer la Palabra de Dios, un cristiano debe interesarse por todas aquellas lecturas que le permiten conocer mejor esta Palabra. Pues la Palabra de Dios no se conforma con ser o&iacute;da. Pide ser comprendida, profundizada, vivida, aplicada. Todo eso requiere reflexi&oacute;n. Y nada mejor para ayudar en esta reflexi&oacute;n y profundizar en nuestra fe que una buena lectura espiritual o teol&oacute;gica.</p> <p>Al escribir un libro hay qui&eacute;n pretende hacer negocio. Se escriben muchas tonter&iacute;as. Pero hay otros libros en los que uno pone, adem&aacute;s de mucho esfuerzo, lo mejor de s&iacute; mismo. As&iacute; es todo libro que merezca llamarse teol&oacute;gico. Es un intento de decir la fe en situaciones concretas, ante necesidades nuevas. El lector del libro participa de este intento. Y al leerlo tiene muchas posibilidades de aumentar su sabidur&iacute;a (capacidad para orientar su vida), su prudencia (capacidad para ofrecer juicios y respuestas equilibradas, fundamentadas, matizadas) y su piedad (abertura a la fe y al amor de Dios). Una buena lectura es siempre una ganan&shy;cia.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPMon, 09 Feb 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/elogio-de-la-lectura/La tarea de Nicea en otro contextohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-tarea-de-nicea-en-otro-contexto/ <![CDATA[ <p>En el Concilio de Nicea, para clarificar las relaciones entre el Padre y el Hijo, desde la tradici&oacute;n apost&oacute;lica, los Padres conciliares no utilizaron t&eacute;rminos b&iacute;blicos, sino filos&oacute;ficos. El uso de t&eacute;rminos b&iacute;blicos comportaba un problema, a saber: que cualquier expresi&oacute;n b&iacute;blica pod&iacute;a ser interpretada desde la l&oacute;gica arriana. Utilizaron, pues, una terminolog&iacute;a que era familiar a sus oyentes para que comprendieran la verdad sobre Jesucristo, expuesta por los autores b&iacute;blicos. &ldquo;Nicea introdujo un concepto no b&iacute;blico -<em>homoousios</em>- como clave interpretativa de la Biblia. Fue una decisi&oacute;n controvertida, pero a juicio de los Padres de Nicea necesaria, para impedir que la Escritura fuera mal interpretada&rdquo; (Alberto de Mingo Kaminouchi). A veces la innovaci&oacute;n es necesaria para conservar la integridad de la fe.</p> <p>Pues bien, hoy estamos llamados, en un nuevo contexto cultural y eclesial, a realizar una tarea similar a la que hicieron los Padres de Nicea en su propio contexto. Nos invita y estimula a ello el documento de la Comisi&oacute;n Teol&oacute;gica Internacional dedicado al Concilio de Nicea: &ldquo;la Iglesia puede inspirarse en los Padres de Nicea para buscar hoy expresiones significativas de la fe en los diferentes lenguajes y contextos&hellip; Nicea sigue siendo un paradigma de cualquier encuentro intercultural y de la posibilidad de recibir o forjar nuevas formas aut&eacute;nticas de expresar la fe apost&oacute;lica&rdquo;. Como muy bien dice el Papa Francisco, citando a Juan Pablo II, &ldquo;la renovaci&oacute;n de las formas de expresi&oacute;n se hace necesaria para transmitir al hombre de hoy el mensaje evang&eacute;lico&rdquo;. Ya el Vaticano II hab&iacute;a dicho que la adaptaci&oacute;n, o sea &ldquo;la predicaci&oacute;n acomodada de la palabra revelada debe mantenerse como ley de toda evangelizaci&oacute;n&rdquo; (<em>Gaudium et Spes</em>, 44).</p> <p>Hoy, m&aacute;s que nunca, el lenguaje religioso se encuentra ante la tarea de elaborar nuevos &ldquo;conceptos, categor&iacute;as, narraciones, par&aacute;bolas, s&iacute;mbolos, que traduzcan y comuniquen la experiencia cristiana de forma &iacute;ntegra e inteligible, que puedan relacionar los contenidos de la fe con la experiencia humana actual, con los anhelos y preguntas de la gente, con sus inquietudes y con sus demandas de sen&shy;tido&rdquo; (A. Jim&eacute;nez Ortiz). Hoy se necesita &ldquo;una nueva interpretaci&oacute;n que ponga el mensaje b&iacute;blico en relaci&oacute;n m&aacute;s expl&iacute;cita con los modos de sentir, de pensar, de vivir y de expresarse, propios de cada cultura local&rdquo;, ya que &ldquo;los conceptos no son id&eacute;nti&shy;cos y el alcance de los s&iacute;mbolos es diferente&rdquo;, y son ellos los que &ldquo;ponen en relaci&oacute;n con otras tradicio&shy;nes de pensamiento y otras maneras de vivir&rdquo; (Pontificia Comisi&oacute;n B&iacute;blica).</p> <p>No es menos cierto que una buena pastoral requiere tambi&eacute;n de actitudes consecuentes en los pastores. La vida del creyente no puede ir por un lado y su fe por otro. De nada servir&iacute;a una confesi&oacute;n clara y adaptada a los oyentes si la vida del pastor no estuviera en consonancia con ese Dios del que da testimonio. La distancia entre el mensaje y la fragilidad humana de los mensajeros a quienes est&aacute; confiado el Evangelio da&ntilde;a a la difusi&oacute;n del evangelio. A los pastores no coherentes con la fe que predican, se aplica esta denuncia de la Escritura: &ldquo;profesan conocer a Dios, mas con sus obras le niegan; son abominables y rebeldes e incapaces de toda obra buena&rdquo; (Tit 1,16).</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPFri, 06 Feb 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-tarea-de-nicea-en-otro-contexto/Cuando el criterio son las víscerashttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuando-el-criterio-son-las-visceras/ <![CDATA[ <p>Siempre he pensado que no es la piedad el criterio de la verdad, sino al rev&eacute;s: la verdad es criterio de toda piedad. En uno de sus Sermones universitarios, John Enry Newman se refiere a &ldquo;aquellos que se dejan llevar de un sentimentalismo religioso, donde la imaginaci&oacute;n y los sentimientos ocupan el lugar que le corresponder&iacute;a a la Palabra de Dios&rdquo;.</p> <p>En algunos terrenos la pasi&oacute;n nos ciega. Es posible incluso que, a&uacute;n as&iacute;, tengamos raz&oacute;n. Pero el modo de expresarla o de manifestarla la descalifica o, al menos, dificulta que podamos convencer de ella a los que no piensan como nosotros. En el terreno religioso hay algunos temas sensibles que mucha gente vive con esa pasi&oacute;n que, a veces, nos hacer perder incluso la raz&oacute;n que tenemos. Y muchas veces ocurre que cuanta menos teolog&iacute;a se sabe con m&aacute;s pasi&oacute;n se expresa uno.</p> <p>Por poner un ejemplo, que espero que se lo tomen con humor, yo mismo he o&iacute;do decir: &ldquo;yo no s&eacute; si Dios existe, pero a m&iacute; a la Virgen de los desamparados no me la toca nadie&rdquo;. Lo que hay detr&aacute;s de expresiones como estas es el fanatismo que provocan determinas im&aacute;genes o advocaciones, importando poco lo que ellas significan. Porque lo que importa en la Virgen no es la imagen, sino siguiendo con el ejemplo de la advocaci&oacute;n puesta, lo que importa es que ella nos invita a ocuparnos de los desamparados. Lo f&aacute;cil es hacer una religi&oacute;n de f&oacute;rmulas, gritos o apariencias, una religi&oacute;n en definitiva vac&iacute;a, y olvidar que la buena religi&oacute;n transforma el coraz&oacute;n y cambia a la persona. Vamos, que el criterio de toda buena fe religiosa es el amor al pr&oacute;jimo.</p> <p>Ahora que ha pasado un tiempo y que los &aacute;nimos est&aacute;n m&aacute;s calmados, me atrevo a decir que algunas cosas que se dijeron a prop&oacute;sito del documento del dicasterio de la doctrina fe publicado el pasado mes de noviembre, que trataba de algunos t&iacute;tulos marianos, resultan cuando menos penosas. Calificar el documento, como yo he le&iacute;do, de &ldquo;inmundicia talm&uacute;dica y mas&oacute;nica, p&eacute;rfida y ambigua&rdquo; no parece muy cristiano. Tambi&eacute;n he escuchado algunos argumentos a favor de los t&iacute;tulos que el documento cuestiona, que me hubieran parec&iacute;do respetables si se hubieran dicho con paz y sin descalificar a nadie.</p> <p>No tiene m&aacute;s raz&oacute;n el que m&aacute;s chilla, ni ama m&aacute;s a Mar&iacute;a el que mejor descalifica a otros. Precisamente el buen argumentador no necesita enfadarse ni levantar la voz. Hablar visceralmente no es prueba de tener raz&oacute;n, sino de ser poco elegante. Hay algunos que solo est&aacute;n de acuerdo con el Magisterio cuando el Magisterio hace y dice lo que ellos quieren. Esos solo est&aacute;n de acuerdo consigo mismos. Por cierto, refiri&eacute;ndose expl&iacute;citamente a este documento, el pasado 29 de enero, <a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2026/january/documents/20260129-plenaria-ddf.html">dijo el Papa</a> que &ldquo;brinda aclaraciones precisas e importantes para la mariolog&iacute;a&rdquo;.</p> <p>En muchos temas religiosos convendr&iacute;a no olvidar la frase atribuida a San Agust&iacute;n: &ldquo;en lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad; y en todo, caridad&rdquo;.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPTue, 03 Feb 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cuando-el-criterio-son-las-visceras/De la profesión a la vocaciónhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/de-la-profesion-a-la-vocacion/ <![CDATA[ <p>La Jornada Mundial de la Vida Consagrada fue instituida por Juan Pablo II en 1997 con un doble prop&oacute;sito: ayudar a toda la Iglesia a valorar cada vez m&aacute;s el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo mediante la pr&aacute;ctica de los consejos evang&eacute;licos; y para que las personas consagradas reaviven los sentimientos que deben inspirar su entrega al Se&ntilde;or. Se trata, pues, de una jornada que interesa a toda la Iglesia. Y para las y los consagrados es una llamada a la responsabilidad para que vivan su vocaci&oacute;n con entrega al Se&ntilde;or, alegr&iacute;a personal y esp&iacute;ritu de servicio a la Iglesia.</p> <p>Todas las jornadas tienen un lema. El de este a&ntilde;o, para la vida consagrada, est&aacute; en continuidad con el lema del congreso vocacional convocado por la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola hace exactamente un a&ntilde;o. El lema del Congreso fue: &ldquo;&iquest;Para qui&eacute;n soy?&rdquo;. El de la jornada de la vida consagrada es: &ldquo;Vida consagrada, &iquest;para qui&eacute;n eres?&rdquo;. Hemos pasado de la pregunta por la identidad a la pregunta por la alteridad. Los lemas llaman la atenci&oacute;n, pero pueden mal entenderse. Insistir en la identidad puede conducir a la autorreferencialidad, a una mirada obsesiva sobre uno mismo; insistir en la alteridad tiene el peligro de la dispersi&oacute;n, de olvidarse de las propias ra&iacute;ces y de lo que da sentido a la propia vida.</p> <p>Bien entendida la pregunta del lema de la jornada nos orienta a uno de los aspectos m&aacute;s serios y profundos de la vida consagrada. Para decirlo en forma de contraste, la pregunta &ldquo;&iquest;para qui&eacute;n soy?&rdquo; orienta hacia una distinci&oacute;n fundamental, la que hay entre profesi&oacute;n y vocaci&oacute;n. Vivimos en un mundo caracterizado por el af&aacute;n de dominio y de posesi&oacute;n, en una cultura donde prima la racionalidad instrumental que favorece la mentalidad dominadora y el individualismo. Vale lo que sirve. Y sirve el que est&aacute; preparado, el competente, el buen profesional. Y como buen profesional es muy &uacute;til y muy solicitado por lo que hace. Entender&iacute;amos mal la vida consagrada si la reduj&eacute;ramos a lo puramente instrumental: son buenos profesionales, buenos profesores, buenos sanitarios, hacen buena obra social.</p> <p>No, no es la profesi&oacute;n lo que define a la vida consagrada, sino la vocaci&oacute;n, o sea, la llamada. Llamados por Dios, sin duda. Y tambi&eacute;n llamados para servir a los hermanos. Pero este &ldquo;para&rdquo; los hermanos es consecuencia del &ldquo;por&rdquo; Dios, y no una b&uacute;squeda de uno mismo para ser reconocido como buen profesional. La vida consagrada es para aquellos a los que Dios llama. Cierto, Dios tambi&eacute;n llama a muchos al matrimonio. Pero a otros los llama a la vida consagrada, a hacer de su vida un signo de que Dios es el &uacute;nico esposo de la Iglesia y, por eso, en la vida eterna, donde Dios ser&aacute; todo en todas las cosas, o sea, la realidad que todo lo determine, no se tomar&aacute; marido ni mujer.</p> <p>La vida consagrada es llamada. Es de Dios. Pero tambi&eacute;n es para Dios. Y ser para Dios es ser para los hermanos, porque no es posible amar a Dios invisible sin amar al hermano visible, imagen de Dios. Por eso, la vida consagrada es sobre todo para los pobres, para aquellos que m&aacute;s necesitan de Dios en todos los sentidos, humano, espiritual, corporal, afectivo. Los que viven de su profesi&oacute;n y para su profesi&oacute;n no sirven a los pobres. Se sirven a s&iacute; mismos sirviendo a aquello que puede enriquecerles. Los que viven de su vocaci&oacute;n sirven desinteresadamente a qui&eacute;n no puede devolverles m&aacute;s que amor.</p> <p>Vida consagrada, &iquest;para qui&eacute;n eres? Para Dios y para las hijas e hijos de Dios. Para todos los hermanos y hermanas. Pero este &ldquo;para&rdquo; se entiende desde la gratuidad y el desinter&eacute;s.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPFri, 30 Jan 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/de-la-profesion-a-la-vocacion/Tomás de Aquino: pasión por la verdadhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/tomas-de-aquino-pasion-por-la-verdad/ <![CDATA[ <p>Hace casi dos mil a&ntilde;os que un procurador romano pas&oacute; a la historia por un famoso juicio, para &eacute;l probablemente insignificante, en el que, cuando el acusado le habl&oacute; de la verdad, diciendo que &ldquo;todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz&rdquo;, le respondi&oacute; con esta pregunta: &ldquo;&iquest;Y qu&eacute; es la verdad?&rdquo; (Jn 18,37-38). Al procurador romano la respuesta no le interesaba. Por eso, tras formular la pregunta di&oacute; la espalda al testigo de la verdad, en vez de pararse a escuchar su respuesta.</p> <p>En contraste con esta actitud esc&eacute;ptica de Poncio Pilato, la verdad fue una preocupaci&oacute;n que acompa&ntilde;&oacute; a Tom&aacute;s de Aquino a lo largo de su vida. Si inteligencia es la capacidad de comprender, razonar, aprender, resolver problemas y adaptarse a nuevas situaciones, bien podemos decir que la inteligencia de Tom&aacute;s de Aquino, su estado de mente, estaba totalmente orientada hacia la verdad, entendida como conformidad de las cosas con el concepto que de ellas se forma la mente. Ella es lo determinante de toda su reflexi&oacute;n, de toda su b&uacute;squeda, de toda su investigaci&oacute;n.</p> <p>De hecho, las dos grandes Sumas o s&iacute;ntesis de teolog&iacute;a que dej&oacute; escritas comienzan con la palabra &ldquo;verdad&rdquo;. En la <em>Suma contra los gentiles</em>, la palabra se encuentra en una cita del libro de los Proverbios: &ldquo;mi boca dice la verdad y mis labios aborrecer&aacute;n lo imp&iacute;o&rdquo;. Traduzco por &ldquo;imp&iacute;o&rdquo;, bas&aacute;ndome en el texto latino que utiliza el santo. Pues si imp&iacute;o es el falto de piedad y de religi&oacute;n, el que se aleja de Dios, entonces la cita, al contraponer verdad e impiedad, est&aacute; indicando que la verdad es lo que nos acerca a Dios.</p> <p>Santo Tom&aacute;s de Aquino dec&iacute;a que &ldquo;la verdad es verdad no porque la dicen muchos, sino porque se ajusta a la realidad&rdquo;. Hay una m&aacute;xima que dec&iacute;an los antiguos: &ldquo;amigo de Plat&oacute;n, pero m&aacute;s amigo a&uacute;n de la verdad&rdquo;. A este respecto, Felic&iacute;simo Mart&iacute;nez nota que la verdad est&aacute; por encima de la amistad y, por supuesto, de lealtades institucionales (el partido, la Iglesia, la empresa, el sindicato). La verdad est&aacute; por encima de cualquier inter&eacute;s partidista o de escuela. Por eso, Sto. Tom&aacute;s no duda en distanciarse expl&iacute;citamente de Arist&oacute;teles o de san Agust&iacute;n cuando piensa que no tienen raz&oacute;n. Esta lealtad a la verdad contrasta con los actuales fanatismos pol&iacute;ticos, religiosos, ideol&oacute;gicos; y, por supuesto, con aquellas (malas) lealtades que, para defender a su instituci&oacute;n eclesi&aacute;stica, empresarial, sindical o pol&iacute;tica, son capaces de sacrificar el valor sagrado de la verdad.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPMon, 26 Jan 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/tomas-de-aquino-pasion-por-la-verdad/Camino ecuménico: camino de la Iglesiahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/camino-ecumenico-camino-de-la-iglesia/ <![CDATA[ <p>En esta semana de oraci&oacute;n por la unidad de los cristianos resulta oportuno recordar dos importantes documentos cat&oacute;licos que piden y favorecen la unidad: el decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II y le enc&iacute;clica <em>Ut unum sint</em> de Juan Pablo II.</p> <p>Cuando comenz&oacute; el Concilio estaba previsto decir algo sobre el ecumenismo, sobre todo pedir oraciones por la unidad de los cristianos. Pero el ecumenismo ocupaba un lugar secundario. Poco a poco el tema ecum&eacute;nico fue ganando terreno y, finalmente, tuvo su propio decreto, su tratamiento propio. Un primer signo de la importancia que iba ganando el tema ecum&eacute;nico fue que, por primera vez en la historia de los Concilios ecum&eacute;nicos, se invit&oacute; a observadores de otras confesiones cristianas, que participaron con inter&eacute;s y agradecimiento. Se iba creando un ambiente de cercan&iacute;a y fraternidad.</p> <p>El prop&oacute;sito del decreto era dejar claro que la unidad es un deseo del Concilio, porque la divisi&oacute;n contradice la voluntad de Cristo, es un esc&aacute;ndalo para el mundo y da&ntilde;a la causa de la predicaci&oacute;n del Evangelio. En el n&uacute;mero tres del decreto conciliar se recuerda que las divisiones son tan antiguas como la Iglesia. En siglos posteriores surgieron divisiones m&aacute;s amplias y algunas Comunidades se separaron de la plena comuni&oacute;n de la Iglesia cat&oacute;lica. Esta constataci&oacute;n va acompa&ntilde;ada de una buena dosis de autocr&iacute;tica: &ldquo;no sin culpa de los hombres de una y otra parte&rdquo;. Y de una importante observaci&oacute;n: los actuales fieles de estas comunidades &ldquo;no pueden ser acusados del pecado de separaci&oacute;n&rdquo;. Despu&eacute;s del reparto de culpas, se afirma la exoneraci&oacute;n de culpas a los actuales cristianos.</p> <p>Luego viene lo que parece ser el irrenunciable principio cat&oacute;lico: los separados (no olvidemos que la separaci&oacute;n es mutua, pero el Concilio habla desde su punto de vista) est&aacute;n en &ldquo;una cierta comuni&oacute;n con la Iglesia cat&oacute;lica, aunque no perfecta&rdquo;. Se reconoce pues que no hay separaci&oacute;n total, ni ruptura, sino &ldquo;una cierta comuni&oacute;n&rdquo;. M&aacute;s a&uacute;n, los separados est&aacute;n &ldquo;incorporados a Cristo por el bautismo y con todo derecho son cristianos&rdquo;. Y, aunque viven fuera de la Iglesia cat&oacute;lica, poseen &ldquo;bienes muy valiosos&rdquo;. Y un reconocimiento verdaderamente importante: las Iglesias y Comunidades no cat&oacute;licas son para sus fieles &ldquo;medios de salvaci&oacute;n&rdquo;. Vamos, que fuera de la Iglesia cat&oacute;lica romana (y pongo lo de &ldquo;romana&rdquo; porque existe tambi&eacute;n la Iglesia cat&oacute;lica anglicana) hay mucha salvaci&oacute;n. Estamos ante un verdadero cambio de lenguaje y de mentalidad por parte cat&oacute;lica.</p> <p>Elemento b&aacute;sico para que haya ecumenismo, entendimiento y di&aacute;logo, es eliminar palabras, juicios y acciones que no respondan a la verdad, como dice el n&uacute;mero 4 del decreto. Por eso son importantes los peritos que nos ayudan a entender aquellas f&oacute;rmulas que han sido causa de divisi&oacute;n, precisamente porque han sido mal entendidas. En este n&uacute;mero 4 encontramos dos advertencias dirigidas a los cat&oacute;licos: una, pudiera ocurrir que por nuestra manera de vivir, &ldquo;el rostro de la Iglesia resplandezca menos&rdquo; ante los otros cristianos; y dos, reconocer los bienes de los otros puede contribuir a nuestra propia edificaci&oacute;n.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 22 Jan 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/camino-ecumenico-camino-de-la-iglesia/Un solo cuerpo y un solo Espírituhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/un-solo-cuerpo-y-un-solo-espiritu/ <![CDATA[ <p>En el hemisferio norte, la semana de oraci&oacute;n por la unidad de los cristianos se celebra de 18 al 25 de enero. En el hemisferio sur, como el mes de enero es tiempo de vacaciones, las Iglesias suelen celebrar esta semana de oraci&oacute;n en torno a Pentecost&eacute;s. El lema escogido para este a&ntilde;o est&aacute; tomado de un texto de la carta a los efesios (4,4): &ldquo;Uno solo es el cuerpo y uno solo el Esp&iacute;ritu, como una sola es la esperanza a la que hab&eacute;is sido llamados&rdquo;. Este texto recoge la ense&ntilde;anza de Pablo sobre la unidad, subrayando que los seguidores de Cristo representan un solo cuerpo y un solo esp&iacute;ritu, unidos en una &uacute;nica esperanza. <a href="https://www.christianunity.va/content/dam/unitacristiani/Settimana%20di%20preghiera%20per%20unit%C3%A0/2026/ES%202026%20SOUC.pdf">La comisi&oacute;n</a> que ha preparado los materiales para esta semana afirma que &ldquo;esta met&aacute;fora representa&nbsp;a la Iglesia como una entidad unificada que trasciende las barreras de la geograf&iacute;a, la nacionalidad, la etnia y la tradici&oacute;n&rdquo;.</p> <p>En la carta de san Pablo a los corintios se utiliza la met&aacute;fora del &ldquo;cuerpo de Cristo&rdquo; para describir la unidad de la Iglesia en la diversidad de sus miembros. Porque unidad no es uniformidad. La Iglesia es su diversidad de carismas, de instituciones, de vocaciones, de tradiciones lit&uacute;rgicas, es un todo cohesionado por Cristo. Si todos los cristianos, sigue diciendo la comisi&oacute;n que ha preparado los materiales, reconocemos que &ldquo;formamos parte de un cuerpo universal en Cristo&rdquo;, esta convicci&oacute;n fomentar&aacute; &ldquo;la colaboraci&oacute;n global en la&nbsp;difusi&oacute;n del Evangelio y el servicio a la humanidad, desplazando el centro de atenci&oacute;n de las divisiones internas hacia la misi&oacute;n com&uacute;n&rdquo;.</p> <p>La menci&oacute;n del Esp&iacute;ritu subraya la importancia de la unidad de los cristianos, pues el Esp&iacute;ritu sostiene la comuni&oacute;n y capacita a la Iglesia para cumplir su misi&oacute;n. Cito de nuevo a la comisi&oacute;n preparatoria: &ldquo;El Esp&iacute;ritu fomenta una profunda conexi&oacute;n espiritual entre los creyentes, que trasciende las diferencias y crea un v&iacute;nculo que refleja la unidad de la&nbsp;Sant&iacute;sima Trinidad. Este v&iacute;nculo espiritual compartido es la base de la reconciliaci&oacute;n, gu&iacute;a a los creyentes en todo el mundo y los prepara para ofrecer un testimonio y un servicio eficaz&rdquo;.</p> <p>Finalmente, todos los cristianos estamos llamados a una &uacute;nica esperanza de salvaci&oacute;n y de vida eterna, todos aspiramos al mismo fin, a saber, la vida eterna con Cristo. &ldquo;Esta visi&oacute;n compartida (vuelvo a citar a la comisi&oacute;n) hace superar las divisiones confesionales y culturales, animando a los cristianos a trabajar juntos en todo lo que les es posible&rdquo;.</p> <p>En un mundo en el que las Iglesias y confesiones cristianas siguen divididas, la carta a los efesios nos recuerda que todos los cristianos formamos parte del &uacute;nico cuerpo de Cristo. Hay algo en lo que estamos unidos, a saber, la comuni&oacute;n en las verdades esenciales de la fe cristiana. Y sobre todo en la gran verdad de la fe: Jesucristo, Hijo &uacute;nico de Dios, de la misma naturaleza del Padre, tal como hemos recordado al celebrar el 1700 aniversario del Concilio de Nicea. Para la celebraci&oacute;n ecum&eacute;nica de esta semana, se propone el Credo de los concilios de Nicea y Constantinopla. El Credo que afirma la fe en el Esp&iacute;ritu Santo, &ldquo;que procede del Padre y que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoraci&oacute;n y gloria&rdquo;. El a&ntilde;adido del Hijo con la conjunci&oacute;n copulativa &ldquo;y&rdquo;, despu&eacute;s de afirmar que el Esp&iacute;ritu procede del Padre (el famoso &ldquo;Filioque&rdquo;) es posterior.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 18 Jan 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/un-solo-cuerpo-y-un-solo-espiritu/