Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2026 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Sun, 04 Oct 2026 00:00:00 +020020El Rosario, compendio del Evangeliohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-rosario-compendio-del-evangelio/ <![CDATA[ <p>Pablo VI, en su exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica <em>Marialis Cultus</em>, recuerda que P&iacute;o XII llam&oacute; al rosario &ldquo;compendio del Evangelio&rdquo;. Calificaci&oacute;n, sin duda, acertada porque tanto el enunciado de los misterios como las f&oacute;rmulas principales est&aacute;n claramente sacadas del Evangelio. Los quince misterios tradicionales inciden en aspectos fundamentales de nuestra fe que nunca debemos olvidar: la encarnaci&oacute;n, la crucifixi&oacute;n, la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s y el env&iacute;o del Esp&iacute;ritu Santo. A estos aspectos fundamentales se a&ntilde;aden otros que recuerdan la implicaci&oacute;n de Mar&iacute;a en la vida de Jes&uacute;s; la figura de Mar&iacute;a podemos muy bien considerarla como prototipo de todo creyente, que debe implicarse en el seguimiento de Cristo. Solo cuando vamos con Jes&uacute;s y nos implicamos personalmente con &eacute;l comprendemos qui&eacute;n es, d&oacute;nde mora, a d&oacute;nde nos conduce y qu&eacute; quiere de nosotros.</p> <p>Juan Pablo II, al a&ntilde;adir a los misterios tradicionales, los misterios luminosos, complet&oacute; algunos aspectos de la vida p&uacute;blica de Jes&uacute;s tal como se encuentra en los evangelios: bautismo de Jes&uacute;s en el Jord&aacute;n, Jes&uacute;s en las bodas de Can&aacute;, la predicaci&oacute;n del Reino, la transfiguraci&oacute;n y la eucarist&iacute;a. Rezando y meditando los misterios del Rosario estamos meditando la Palabra de Dios acompa&ntilde;ada por el rezo continuo de Padrenuestros y Avemar&iacute;as. La sucesi&oacute;n armoniosa de las Avemar&iacute;as nos remite a un misterio fundamental del Evangelio: la encarnaci&oacute;n del Verbo en el momento de la anunciaci&oacute;n hecha a Mar&iacute;a.</p> <p>Podemos distinguir tres partes en el Avemar&iacute;a. Una procede de las palabras del &aacute;ngel en la anunciaci&oacute;n: &ldquo;Al&eacute;grate, llena de gracia, el Se&ntilde;or est&aacute; contigo&rdquo; (Lc 1,28). La segunda parte la hace Isabel, madre de Juan Bautista: &ldquo;Bendita t&uacute; entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre&rdquo; (Lc 1,42). Tom&aacute;s de Aquino hace notar que la tercera parte la ha a&ntilde;adido la Iglesia, a saber, la palabra &ldquo;Mar&iacute;a&rdquo;. Pues el &aacute;ngel no dijo: &ldquo;Al&eacute;grate, Mar&iacute;a&rdquo;, sino &ldquo;Al&eacute;grate, llena de gracia&rdquo;. Y a&ntilde;ade Sto. Tom&aacute;s: &ldquo;La frase: el Se&ntilde;or est&aacute; contigo, es la expresi&oacute;n m&aacute;s noble que se le pudo decir a Mar&iacute;a. Justamente, por tanto, el &aacute;ngel reverencia a la Virgen bienaventurada, ya que es la Madre del Se&ntilde;or y por lo tanto tambi&eacute;n Se&ntilde;ora. Por lo que tambi&eacute;n por esto le conviene el nombre de Mar&iacute;a, que en lengua sir&iacute;aca se interpreta como Se&ntilde;ora&rdquo;. Otra interpretaci&oacute;n del nombre de Mar&iacute;a, sigue diciendo el santo, es el de &ldquo;Estrella del mar, ya que del mismo modo que los navegantes se orientan hacia el puerto mediante una estrella del mar, as&iacute; los cristianos por medio de Mar&iacute;a son llevados hacia la gloria&rdquo;.</p> <p>Una cosa m&aacute;s para acabar esta reflexi&oacute;n. El mes de octubre es el mes del Rosario. En la Misa que el pasado 27 de septiembre el Papa celebr&oacute; en Lourdes invit&oacute; &ldquo;a todos los fieles y a todas las comunidades cristianas a rezar el Santo Rosario&rdquo; durante este mes de octubre &ldquo;con la intenci&oacute;n particular de que cesen las guerras y se establezca la paz entre los pueblos en conflicto&rdquo;. El lugar y la recomendaci&oacute;n son de lo m&aacute;s oportuno: en Lourdes, y tambi&eacute;n en F&aacute;tima, Mar&iacute;a encomend&oacute; a los videntes que rezasen el rosario por la paz en el mundo, por el cese de las guerras, y tambi&eacute;n por la reconciliaci&oacute;n de los seres humanos con Dios.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 04 Oct 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-rosario-compendio-del-evangelio/Aniversario beatificación mártires valencianoshttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/aniversario-beatificacion-martires-valencianos/ <![CDATA[ <p>El domingo, 27 de septiembre, a las 18 horas, presidida por el Arzobispo de Valencia, se celebr&oacute; en la Catedral una Eucarist&iacute;a de acci&oacute;n de gracias con motivo del XXV aniversario de la beatificaci&oacute;n de 233 m&aacute;rtires valencianos en marzo del 2001, por Juan Pablo II.</p> <p>En el folleto que se hab&iacute;a preparado y repartido a los fieles aparec&iacute;an los nombres de los 233 beatos con alguna peque&ntilde;a indicaci&oacute;n sobre cada uno. Dos de ellos me interesan particularmente. Uno el dominico de la Provincia de Arag&oacute;n Lu&iacute;s Urbano Lanaspa, un hombre de fe y un cient&iacute;fico, acad&eacute;mico de la Real Sociedad Espa&ntilde;ola de F&iacute;sica y Qu&iacute;mica y de la Real Sociedad Matem&aacute;tica Espa&ntilde;ola. Fue el fundador del Colegio de San Vicente Ferrer de Valencia, la casa donde resido actualmente. En mi convento, cada martes, despu&eacute;s de V&iacute;speras, tenemos un recuerdo especial al beato Lu&iacute;s Urbano.</p> <p>Por motivos familiares me interesa todav&iacute;a m&aacute;s el beato Pedro Gelabert Amer, jesuita, natural de Manacor (el pueblo del tenista Rafael Nadal), hermano de mi abuelo, asesinado en Gand&iacute;a. Fue hombre de fe y oraci&oacute;n, trabajador y siempre dispuesto a complacer y servir a todos, poniendo en juego las habilidades que Dios le hab&iacute;a dado. En Gand&iacute;a era frecuente que le llamaran para ayudar a poner en marcha las primeras m&aacute;quinas de cine sonoro. All&iacute; donde le necesitaban estaba de forma callada y eficaz, haciendo lo que fuera necesario para que los dem&aacute;s estuvieran felices.</p> <p>De entre las muchas cosas que podr&iacute;an decirse, me limito a copiar lo que dice uno de los testigos de su proceso de beatificaci&oacute;n: &ldquo;Era el hombre m&aacute;s simp&aacute;tico que he encontrado en mi vida. Muy animoso, y en la c&aacute;rcel era muy voluntarioso, pues nos quitaba el trabajo de las manos y lo quer&iacute;a hacer &eacute;l todo, cuando est&aacute;bamos en la c&aacute;rcel. Era optimista porque era un santo. Cuando &iacute;bamos en el coche camino de la muerte, iba content&iacute;simo, haciendo chistes y con gran alegr&iacute;a&rdquo;.</p> <p>A los pocos d&iacute;as de su beatificaci&oacute;n, hace 25 a&ntilde;os, se celebr&oacute; una Eucarist&iacute;a de acci&oacute;n de gracias en la Iglesia de los Jesuitas de Palma de Mallorca, que presid&iacute; yo. No recuerdo lo que dije en la homil&iacute;a, pero s&iacute; lo que dije a algunos periodistas que al final de la Misa me preguntaron: &ldquo;Mi familia da las gracias a la Iglesia por esta beatificaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n quiero decir que si estamos a favor de los m&aacute;rtires, que merecen todo honor y toda gloria, estamos en contra del martirio. Mi familia est&aacute; a favor de la paz y de la reconciliaci&oacute;n entre las personas y los pueblos&rdquo;.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 01 Oct 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/aniversario-beatificacion-martires-valencianos/En la vejez no me abandones, Dios míohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/en-la-vejez-no-me-abandones-dios-mio/ <![CDATA[ <p>El d&iacute;a 1 de octubre se celebra el d&iacute;a internacional de las personas mayores, seg&uacute;n design&oacute; en 1990 la Asamblea General de las Naciones Unidas. El Papa Le&oacute;n nos ha recordado, como as&iacute; indica el lema de esta jornada, la promesa eterna que Dios nos ha hecho por medio del profeta Isa&iacute;as: &ldquo;yo no te olvidar&eacute;&rdquo; (Is 49,15), que nos invita a reconocer que el amor siempre fiel de Dios es la respuesta m&aacute;s adecuada a la soledad y el olvido en el que viven muchas personas mayores. El Se&ntilde;or, que conoce personalmente a cada uno, que, al decir del profeta Isa&iacute;as (49,16), lleva nuestros rostros tatuados en las palmas de sus manos, no se olvida de ninguno de nosotros; por eso, su amor nunca cesa, y mucho menos en la debilidad de la vejez. Cuando nos hacemos mayores hay que repetir, con m&aacute;s fuerza que nunca, estas palabras del salmista, sabiendo que son al mismo tiempo una invocaci&oacute;n y una certeza: &ldquo;no me rechaces ahora en la vejez; me van faltando las fuerzas, no me abandones&rdquo; (Sal 71,9).</p> <p>La Iglesia est&aacute; llamada a ser madre de todos y en cualquier edad es posible descubrirse como hijas e hijos de Dios, y experimentar que Dios siempre tiene sus ojos abiertos sobre nosotros y nos mira con entra&ntilde;able afecto. Esta realidad puede ser un gran consuelo en situaciones de soledad, de hospitalizaci&oacute;n o cuando parece que no interesamos a nadie. Pero esta realidad debe ser tambi&eacute;n una llamada a solidarizarnos con aquellos que viven en situaciones dolorosas: &ldquo;en una &eacute;poca que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el coraz&oacute;n humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad&rdquo; (Le&oacute;n XIV, <em>Magnifica humanitas</em>, 239).</p> <p>Entre las personas mayores, como ocurre en todos los grupos sociales, hay unos que est&aacute;n m&aacute;s integrados, o tienen m&aacute;s nivel econ&oacute;mico o cultural. Pero, de un modo u otro, todos tienen una experiencia y unos recuerdos m&aacute;s abundantes que los j&oacute;venes. Tambi&eacute;n en ocasiones han perdido algo de vitalidad. Se dir&iacute;a que los ancianos, de entrada, deber&iacute;an tener m&aacute;s insatisfacciones que los j&oacute;venes. En realidad, no es as&iacute;. La satisfacci&oacute;n no depende de la edad, sino de c&oacute;mo se vive la vida, de los amores que se conservan, de la mirada con la que nos dirigimos a los dem&aacute;s, de la riqueza interior que se tiene y, para el creyente, de su grado de encuentro con Dios. Eso s&iacute;, cada etapa de la vida tiene sus propias necesidades. Y es posible que, en relaci&oacute;n a la llamada Tercera Edad, sea verdad que la capacidad de hacerse o&iacute;r no sea precisamente proporcional a las necesidades que uno tiene. De ah&iacute; la importancia de descubrir, debajo de muchos silencios, los gritos que no se hacen o&iacute;r.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 27 Sep 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/en-la-vejez-no-me-abandones-dios-mio/El cristianismo, ¿significante o insignificante?https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-cristianismo-significante-o-insignificante/ <![CDATA[ <p>Es fundamental dejar claro que la fe cristiana es una oferta incondicional de salvaci&oacute;n, que llena de alegr&iacute;a el coraz&oacute;n de la persona, porque responde a los dos grandes problemas nunca resueltos del todo que inquietan al ser humano: la falta de amor y la presencia de la muerte. Pero tambi&eacute;n importa dejar claro que esta fe no es un consuelo o un tranquilizante que nos encierra en nuestro mundo interior. La fe cristiana se traduce en amor, a Dios por supuesto, pero tambi&eacute;n al pr&oacute;jimo, siendo este segundo amor la prueba evidente del primero. Un amor en el que no hay asomo de odio, por eso alcanza incluso al enemigo. Para muchas personas lo m&aacute;s significativo de la Iglesia son sus instituciones que ayudan a los pobres, que acogen a los inmigrantes, o que atienden a personas enfermas, solitarias y ancianas.</p> <p>Si nos olvidamos de hablar expl&iacute;citamente de Jes&uacute;s resucitado la fe deja de ser significativa, porque la obra social y caritativa de la Iglesia tambi&eacute;n la hacen otros sin apelar al Evangelio de Jes&uacute;s. Por eso hay que dejar claro que, en una historia real y humana, la de Jes&uacute;s de Nazaret, el amor y la vida han resplandecido de forma inigualable. Y eso hasta el punto de que otras historias reales y humanas se han dejado arrastrar por la vida de Jes&uacute;s y han buscado reproducirla en otras circunstancias. El cristianismo no habla de doctrinas. Habla de vidas en las que algo que supera lo considerado normal, espont&aacute;neo y natural se ha realizado. Habla de personas con las que tambi&eacute;n podemos nosotros identificarnos. Por eso, el cristianismo nunca se puede presentar como una ley, o una imposici&oacute;n, sino como una invitaci&oacute;n a acoger, no una doctrina, sino la persona de Jes&uacute;s y, a trav&eacute;s de Jes&uacute;s, a Dios mismo. Si la acogida se produce, la vida adquiere un nuevo sentido.</p> <p>La vida de Jes&uacute;s rompe los esquemas de lo espont&aacute;neo. Bien presentado, su mensaje no deja a nadie indiferente. Se puede rechazar, puede uno escandalizarse ante este mensaje, burlarse de &eacute;l, calificarlo de locura o de tonter&iacute;a, pero no se puede permanecer indiferente. Los rechazos ante determinados hechos o palabras son buena prueba de que tales palabras o hechos no dejan a uno insensible.</p> <p>Tambi&eacute;n es posible acoger el mensaje de Jes&uacute;s y experimentar que la vida de qui&eacute;n lo acoge adquiere un nuevo significado. Cuando eso ocurre no hay argumento que pueda con esa experiencia personal. Del mismo modo que no hay argumento que pueda con la impresi&oacute;n causada por la cruz, como resultado de una vida entregada que perdona al enemigo. Vale aqu&iacute; recordar un axioma cl&aacute;sico: <em>contra factum non valet illatio</em>, los hechos son tozudos y se imponen a despecho de toda explicaci&oacute;n. Por decirlo con palabras de Juan Pablo II: &ldquo;el verdadero punto central que desaf&iacute;a toda filosof&iacute;a, es la muerte de Jesucristo en la cruz&rdquo;. Contra un acontecimiento as&iacute; &ldquo;se estrella todo intento de la mente de construir sobre argumentaciones solamente humanas una justificaci&oacute;n suficiente del sentido de la existencia&rdquo; (<em>Fides et Ratio</em>, 23).</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPWed, 23 Sep 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-cristianismo-significante-o-insignificante/Un Dios significativohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/un-dios-significativo/ <![CDATA[ <p>Me temo que estamos pasando por unos tiempos en donde, en muchos ambientes Dios se ha convertido en un vocablo sin significado, a no ser que se le adhieran significados m&iacute;ticos o expresiones populares. Por otra parte, parece que hay signos de una cierta nostalgia de Dios, que se traduce en b&uacute;squeda de espiritualidad, frecuentemente una espiritualidad sin religi&oacute;n, fundamentada, sobre todo, en emociones y sentimientos. La verdad importa menos. &iquest;Sigue siendo el cristianismo significativo, algo importante y revelador? &iquest;O se est&aacute; convirtiendo m&aacute;s bien en algo insignificante, que no tiene importancia, que no deja huella, que no cambia en profundidad a las personas?</p> <p>En distintos momentos de su pontificado el Papa se ha referido a la necesidad, m&aacute;s a&uacute;n, a la urgencia de lograr para nuestro mundo una paz desarmada y desarmante. Una paz que no se basa en la fuerza ni en el poder, sino en el di&aacute;logo, la fraternidad y el perd&oacute;n. En cierto modo podr&iacute;amos decir que es una paz que se construye sobre la parad&oacute;jica fuerza del amor, d&eacute;bil y al mismo tiempo poderosa. Una fuerza del amor que siempre depende de la propia voluntad, aunque la otra parte con la que desea uno estar en paz siga utilizando la fuerza del poder. Por eso, la paz desarmante no devuelve mal por mal, siempre busca el bien y devuelve bien por mal. Sin duda este lema de paz desarmada y desarmante es significativo. Precisamente por eso resulta una llamada a la conversi&oacute;n, al cambio de actitudes.</p> <p>Este es un ejemplo de lo que puede ser significativo hoy en la Iglesia. En esta l&iacute;nea la sinodalidad bien entendida recibe un fuerte impulso de la paz desarmada y desarmante, porque en la sinodalidad no se trata de rebatir ninguna opini&oacute;n ni de ver un enemigo donde hay discrepancias, sino de escuchar con atenci&oacute;n las cosas buenas que puede aportar el otro, y ofrecer con humildad las alternativas que uno entiende que pueden mejorar e incluso corregir los caminos que se alejan del bien. El di&aacute;logo sinodal as&iacute; entendido tambi&eacute;n resulta significativo.</p> <p>Y en la base de todo esto hay un Dios significativo. Hoy es necesario que los no creyentes entiendan lo relevante que es Dios. Pues a prop&oacute;sito de Dios, la verdadera cuesti&oacute;n no es demostrar su existencia. Lo importante, el punto decisivo es qu&eacute; entiende la gente que decimos cuando decimos Dios. Digo bien qu&eacute; entiende la gente, porque pudiera ocurrir de que mi intenci&oacute;n fuera decir una cosa y mis oyentes entendieran otra. Cuando esto sucede el problema no es de mis oyentes, sino m&iacute;o. Soy yo el que debe esforzarse para que mis oyentes entiendan lo que deben entender, o lo que a mi me gustar&iacute;a que entendieran. &iquest;De qu&eacute; Dios hablamos? &iquest;De un Dios al que le agrada que los humanos hagamos sacrificios dolorosos, enemigo del placer, de la alegr&iacute;a y de la vida? Y en esta l&iacute;nea presentamos una Iglesia que continuamente pone carteles de prohibici&oacute;n.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSat, 19 Sep 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/un-dios-significativo/Solidaridad: miembros los unos de los otroshttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/solidaridad-miembros-los-unos-de-los-otros/ <![CDATA[ <p>Hasta hace poco tiempo el t&eacute;rmino solidaridad no pertenec&iacute;a al vocabulario teol&oacute;gico y religioso. M&aacute;s bien era considerado un sustituto secular de la caridad cristiana. Sin embargo, a partir de la primera enc&iacute;clica de P&iacute;o XII, <em>Summi Pontificatus</em>, el t&eacute;rmino ha entrado plenamente en la ense&ntilde;anza social de la Iglesia. En esta enc&iacute;clica el Papa calificaba de grave error &ldquo;el olvido de la ley de mutua solidaridad&rdquo;, e indicaba cu&aacute;l es el motivo que hace a los seres humanos solidarios los unos de los otros, a saber, &ldquo;el origen com&uacute;n y la igualdad de la naturaleza racional en todos los hombres, sea cual fuere el pueblo al que pertenecen&rdquo;. Estas palabras de hace casi 90 a&ntilde;os cobran hoy una sorprendente actualidad: tenemos todos un mismo origen y todos somos iguales &ldquo;sea cual sea el pueblo&rdquo; en el que hemos nacido. No hay preferencias nacionales, hay igualdad entre todos. Todos tenemos los mismos derechos y deberes, todos debemos ayudarnos.</p> <p>En la constituci&oacute;n <em>Gaudium et Spes</em> del Concilio Vaticano II se alude, en distintos momentos, a la solidaridad. En un n&uacute;mero titulado &ldquo;el Verbo encarnado y la solidaridad humana&rdquo;, podemos leer: &ldquo;Dios no cre&oacute; al hombre para vivir aisladamente, sino para formar una uni&oacute;n social&hellip; &Eacute;l ha elegido a los hombres no solamente en cuanto individuos, sino tambi&eacute;n como miembros de una determinada comunidad&rdquo;. Y el Concilio subraya que Cristo ha querido entrar en el juego de las solidaridades humanas por su g&eacute;nero de vida: &ldquo;el Verbo encarnado quiso participar de la vida social humana. Asisti&oacute; a las bodas de Can&aacute;, baj&oacute; a la casa de Zaqueo, comi&oacute; con publicanos y pecadores&hellip; Santific&oacute; las relaciones humanas&hellip; En su predicaci&oacute;n mand&oacute; a los hijos de Dios que se comportaran entre s&iacute; como hermanos&rdquo;. El n&uacute;mero concluye diciendo que esta solidaridad encontrar&aacute; su culminaci&oacute;n en este Reino en donde viviremos &ldquo;como familia amada por Dios&rdquo;.</p> <p>Bien podemos considerar la enc&iacute;clica de Francisco <em>Fratelli tutti</em> como la carta magna de la solidaridad. &ldquo;La solidaridad ha de ser conquistada cada d&iacute;a, dice el Papa. No es posible conformarse con lo ya conseguido y desconocer que todav&iacute;a muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos&rdquo;. La solidaridad &ldquo;exige el compromiso de todos aquellos que tienen responsabilidades educativas y formativas&rdquo;; en primer lugar, la familia, pues los valores de la solidaridad &ldquo;se transmiten desde la m&aacute;s tierna infancia&rdquo;. Incluso en el campo de la econom&iacute;a se requiere solidaridad: &ldquo;sin solidaridad y confianza rec&iacute;proca el mercado no puede cumplir su propia funci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;. &ldquo;Hoy precisamente esta confianza ha fallado&rdquo;, denuncia el Papa.</p> <p>Los cristianos debemos recordar que &ldquo;somos miembros los unos de los otros, pues formamos un solo cuerpo en Cristo&rdquo; (Rm 12,5). Los miembros del cuerpo son necesariamente solidarios. Por tanto, si un cristiano no es solidario, esto es un signo claro de que ha abandonado el cuerpo de Cristo. Tambi&eacute;n en este terreno el modo de comportarnos con el hermano es signo de nuestra relaci&oacute;n con Cristo.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPTue, 15 Sep 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/solidaridad-miembros-los-unos-de-los-otros/La cruz de Cristo, acto de amor y pecado gravísimohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-cruz-de-cristo-acto-de-amor-y-pecado-gravisimo/ <![CDATA[ <p>Con motivo de la fiesta de la exaltaci&oacute;n de la Santa Cruz, que se celebra el 14 de septiembre, ofrezco dos reflexiones, sobre las que ya he escrito en otras ocasiones, pero esta vez fundamentadas en textos de Sto. Tom&aacute;s de Aquino, todos sacados de la Suma de Teolog&iacute;a.</p> <p>Primera idea: en la muerte de Cristo hay dos voluntades. Una la voluntad de los que le matan y otra la voluntad con la que Cristo asume su muerte. La primera voluntad es asesina; los que le mataron, dice el santo pecaron gravemente. La segunda voluntad es la de Cristo que asume su muerte por amor y, en este sentido, puede decirse con palabras de la plegaria eucar&iacute;stica que su pasi&oacute;n fue &ldquo;voluntariamente aceptada&rdquo;. La pasi&oacute;n de Cristo fue voluntaria, explicar&aacute; Tom&aacute;s de Aquino, pues pudiendo impedirla, no lo hizo (III,47,1). Dice el santo: &ldquo;La pasi&oacute;n de Cristo fue la oblaci&oacute;n de un sacrificio, en cuanto Cristo, de su propia voluntad, soport&oacute; la muerte por amor; pero no fue sacrificio, sino grav&iacute;simo pecado, en cuanto padeci&oacute; de parte de los perseguidores&rdquo; (III,47,4,ad 2).</p> <p>A este respecto dice en otro lugar: &ldquo;La muerte de Cristo puede relacionarse con una doble voluntad. En primer lugar, con la voluntad de los que le mataron. En este sentido no tuvo la condici&oacute;n de v&iacute;ctima, pues no es posible decir que quienes mataron a Cristo hayan ofrecido a Dios una v&iacute;ctima, sino que pecaron gravemente. Los sacrificios imp&iacute;os de los gentiles eran imagen de este pecado, porque sacrificaban hombres a sus &iacute;dolos. En segundo lugar, la muerte de Cristo puede considerarse en comparaci&oacute;n con la voluntad del paciente, que se ofreci&oacute; voluntariamente a la pasi&oacute;n. Y bajo este aspecto tiene raz&oacute;n de v&iacute;ctima, y no guarda semejanza con los sacrificios de los gentiles&rdquo; (III,22,2,ad 2).</p> <p>Segunda idea: la fuerza del amor es much&iacute;simo mayor que la del odio. Por eso, si al matar a Cristo sus asesinos merec&iacute;an el castigo eterno de Dios, el amor que Cristo manifiesta al pedir el perd&oacute;n para ellos (&ldquo;Padre, perd&oacute;nalos, porque no saben lo que hacen&rdquo;) es infinitamente meritorio y sobradamente suficiente para evitar que el Padre les castigue. A este respecto, ah&iacute; van estos dos textos de Tom&aacute;s de Aquino: &ldquo;La caridad de Cristo, al padecer, fue mayor que la malicia de quienes le crucificaron. Y por eso m&aacute;s pudo Cristo satisfacer con su pasi&oacute;n que lo pudieron ofender, al matarle, los que le crucificaron, en cuanto que la pasi&oacute;n de Cristo fue suficiente y superabundante para satisfacer por los pecados de los que le crucificaron&rdquo; (III,48,2,ad 2). Y, en otro lugar dice: &ldquo;La caridad de Cristo paciente fue mayor que la iniquidad de quienes le mataron. Y, por tal motivo, la pasi&oacute;n de Cristo tuvo m&aacute;s poder para reconciliar al g&eacute;nero humano con Dios que para provocarle a la ira&rdquo; (III,49,4,ad 3).</p> <p>Es el acto voluntario y amoroso de Cristo lo que hace que el drama del calvario sea una aut&eacute;ntica ofrenda a Dios, &ldquo;para el perd&oacute;n de los pecados&rdquo; (como decimos en la eucarist&iacute;a), de todos los pecados, por tanto tambi&eacute;n del pecado de los que le matan. Es imposible amar m&aacute;s. Solo en un amor as&iacute; puede estar la salvaci&oacute;n del mundo.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 10 Sep 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-cruz-de-cristo-acto-de-amor-y-pecado-gravisimo/8 de septiembre, Natividad de Maríahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/8-de-septiembre-natividad-de-maria/ <![CDATA[ <p>La fiesta de la Natividad de Mar&iacute;a es muy antigua. Hay huellas de esta fiesta en el siglo V (fiesta de la bas&iacute;lica &ldquo;donde naci&oacute; Santa Mar&iacute;a&rdquo;, supuesto lugar de su nacimiento, hoy bas&iacute;lica de Santa Ana). Este nacimiento, seg&uacute;n el evangelio ap&oacute;crifo de Santiago, ocurri&oacute; de forma milagrosa, porque Joaqu&iacute;n, el padre de Mar&iacute;a era est&eacute;ril. En la Sagrada Escritura hay una larga tradici&oacute;n de personajes nacidos de padres o madres est&eacute;riles. Cuando nace alguien destinado a tener un papel relevante en la historia de la salvaci&oacute;n, se dir&iacute;a que Dios interviene especialmente en este nacimiento (como en el caso de Isaac, de Sans&oacute;n, de Samuel, de Mois&eacute;s, de Juan Bautista). Este ser&iacute;a tambi&eacute;n el caso de Mar&iacute;a, hija de Joaqu&iacute;n y Ana, y madre de Jes&uacute;s. La fecha del 8 de septiembre hay que relacionarla con la fiesta de la Inmaculada, o sea, nueve meses antes del 8 de diciembre.</p> <p>M&aacute;s interesante me parece notar que esta fiesta, como otras importantes fiestas de la Virgen, es un duplicado de la natividad de Jes&uacute;s. Esto del duplicado puede resultar significativo, pues como muy bien dijo Soren Kierkegaard, &ldquo;si el cristianismo no se reduplica en su expositor, entonces &eacute;ste no expone el cristianismo, pues &uacute;nicamente vuestra existencia lo expone&rdquo;. Si Mar&iacute;a es el m&aacute;s acabado modelo de fe, la m&aacute;s perfecta disc&iacute;pula de Cristo, es l&oacute;gico que en ella se realice todo lo ocurrido con Jes&uacute;s. Como tambi&eacute;n deber&iacute;a realizarse en todo cristiano. Todos estamos llamados a seguir los pasos de Jes&uacute;s, a recorrer su mismo camino, a vivir con sus mismos sentimientos, a realizar en nuestra vida lo que fue la vida de Jes&uacute;s. Los duplicados de las fiestas de Jes&uacute;s en Mar&iacute;a son expresi&oacute;n de que en la madre se duplica la vida de su hijo. Mar&iacute;a, como perfecto modelo de seguimiento y de fe, es para nosotros un ejemplo y un est&iacute;mulo. En ella se reduplica el esp&iacute;ritu de su Hijo.</p> <p>Mar&iacute;a, nacida de un padre est&eacute;ril, dar&aacute; a luz a un hijo sin intervenci&oacute;n de var&oacute;n. Una cosa es nacer de una pareja en la que uno o los dos son est&eacute;riles o ancianos, y otra nacer de una virgen. En la madre de Juan el Bautista quedan unidas y conciliadas la esterilidad y la maternidad. En la madre de Jes&uacute;s se une y reconcilia algo m&aacute;s maravilloso, tanto que parece humanamente imposible: la virginidad y la maternidad. Por eso, porque es humanamente imposible, lo ocurrido en Mar&iacute;a es obra del Esp&iacute;ritu Santo. Dios interviene directamente en la historia de Mar&iacute;a. Su virginidad es precisamente la consecuencia humana de un dato de fe, a saber: que el ni&ntilde;o que ella lleva en su seno solo -insisto: solo- tiene a Dios por padre. Si solo tiene a Dios por padre, eso significa que no hay padre humano. Y si no hay padre humano, la madre tiene que ser necesariamente virgen. La virginidad de Mar&iacute;a est&aacute; toda ella al servicio de la fe en la divinidad de Cristo.</p> <p>Recordar el nacimiento de Mar&iacute;a es una ocasi&oacute;n para dar gracias a Dios por esta mujer necesaria para que pudiera ocurrir el acontecimiento salv&iacute;fico de la Encarnaci&oacute;n del Verbo. Ella marca el inicio de la aurora de la salvaci&oacute;n.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSat, 05 Sep 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/8-de-septiembre-natividad-de-maria/¡Hay poesía! Debe haber cielohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/hay-poesia-debe-haber-cielo/ <![CDATA[ <p>Rosal&iacute;a de Castro, con palabras que impresionaron a Unamuno, acaba uno de sus poemas con un salto de lo est&eacute;tico a lo religioso que da mucho que pensar: &ldquo;&iexcl;Hay arte! &iexcl;Hay poes&iacute;a!... Debe haber cielo. &iexcl;Hay Dios!&rdquo;. El dato: hay poes&iacute;a. La conclusi&oacute;n, o mejor, la interpretaci&oacute;n posiblemente v&aacute;lida para creyentes y no creyentes: debe haber cielo. Para el no creyente el &ldquo;debe&rdquo; es un deseo; para el creyente, un hecho.</p> <p>Poes&iacute;a y religi&oacute;n remiten al &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo; de lo inmediato. En ellas suele haber siempre una &ldquo;segunda lectura&rdquo; que se esconde tras la primera, una segunda lectura que remite al &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo; de lo inmediato. Poes&iacute;a y religi&oacute;n pueden convertirse en f&aacute;ciles escapatorias de lo real, en adornos anodinos, en opios del pueblo, y quedar as&iacute; desvirtuadas. Pero si son aut&eacute;nticas nunca olvidan la vida, en ellas siempre hay de una u otra forma, una denuncia de lo inaut&eacute;ntico, ellas son profec&iacute;a que busca abrir caminos nuevos para futuros so&ntilde;ados que ans&iacute;an despertar. La poes&iacute;a aut&eacute;ntica es una llamada al cielo que deber&iacute;a ser y venir.</p> <p>La poes&iacute;a siempre tiene algo de religi&oacute;n, a veces una religi&oacute;n secular, que esconde el nombre de religi&oacute;n, pero nunca apaga del todo lo religioso. Por su parte, la religi&oacute;n siempre tiene algo de poes&iacute;a, aunque a veces se exprese en formas duras o r&iacute;gidas, que tampoco pueden apagar el destello divino que en ellas subyace. La poes&iacute;a es &ldquo;creaci&oacute;n&rdquo;. La religi&oacute;n, la judeo-cristiana al menos, empieza con una creaci&oacute;n. En la primera frase de la Biblia, seg&uacute;n la traducci&oacute;n griega, en el primer verso del G&eacute;nesis aparece la palabra &ldquo;poiesis&rdquo;: en el principio creo Dios el cielo y la tierra. Crear, poiesis, fabricar una cosa distinta de su autor.</p> <p>La acci&oacute;n de Dios, creaci&oacute;n del cielo, de la tierra, de la luz, del firmamento, eso es poes&iacute;a. La acci&oacute;n po&eacute;tica, en Dios, es creaci&oacute;n del mundo exterior, mediante la palabra: &ldquo;dijo Dios&rdquo;. En el ser humano, l&oacute;gico porque est&aacute; hecho a imagen del Logos, la poes&iacute;a es descubrir en lo creado rasgos in&eacute;ditos o aspectos inauditos. Y es tambi&eacute;n creaci&oacute;n de mundos interiores en los que se condensan las m&aacute;s profundas vivencias del hombre en su relaci&oacute;n con Dios y en su dimensi&oacute;n humana, en los momentos trascendentes y en los acontecimientos ordinarios de la vida.</p> <p>Creaci&oacute;n es poes&iacute;a. Y la mejor poes&iacute;a de Dios, su mejor creaci&oacute;n, es el ser humano, var&oacute;n y mujer. El ser humano siempre es plural, pero siempre semejante en su pluralidad. Siempre inquieto, siempre buscando cielos nuevos, tierras v&iacute;rgenes, estrellas nunca vistas, siempre hambriento de amor, de verdad, de justicia, de paz. Eso es poes&iacute;a. Y la humanidad, hoy m&aacute;s que nunca, est&aacute; necesitada de esa buena poes&iacute;a.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 30 Aug 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/hay-poesia-debe-haber-cielo/Esperanza escatológica y transformación del mundohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/esperanza-escatologica-y-transformacion-del-mundo/ <![CDATA[ <p>El Concilio Vaticano II en distintos lugares de la Constituci&oacute;n <em>Gaudium et Spes</em> ha dejado muy claro que &ldquo;la esperanza escatol&oacute;gica no merma la importancia de las tareas temporales, sino que m&aacute;s bien proporciona nuevos motivos de apoyo para su ejercicio&rdquo; (21 c); &ldquo;el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificaci&oacute;n del mundo ni los lleva a despreocuparse del bien ajeno, sino que, al contrario, les impone como deber el hacerlo&rdquo; (34 c).</p> <p>Por tanto, la esperanza escatol&oacute;gica aviva la preocupaci&oacute;n por transformar esta tierra haci&eacute;ndola m&aacute;s acorde con el proyecto de Dios. La esperanza en un cielo nuevo y una tierra nueva, no hace que nos olvidemos de nuestras obligaciones mundanas; todo lo contrario, nos estimula a cumplirlas con mayor prontitud &iquest;C&oacute;mo es posible? Porque &ldquo;los bienes de la dignidad humana, la uni&oacute;n fraterna y la libertad, en una palabra, todos los bienes excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, despu&eacute;s de haberlos propagado por la tierra en el Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or y de acuerdo con su mandato, volveremos a encontrarlos, limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados, cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y universal&rdquo; (39 c).</p> <p>Cierto, &ldquo;aunque hay que distinguir progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puedo contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios&rdquo; (39 b). O sea, lo que encontraremos en el reino de Dios es el amor que hayamos puesto en este mundo en trabajar por una sociedad m&aacute;s justa, pero tambi&eacute;n &ldquo;todos los bienes excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo&rdquo;, eso s&iacute;, iluminados y transfigurados. Pero esta transfiguraci&oacute;n nos resultar&aacute; extra&ntilde;amente familiar. Por eso, el progreso temporal, en la medida en que se ordena a conseguir un mundo m&aacute;s justo, interesa en gran medida al reino de Dios.</p> <p>As&iacute; se responde a la objeci&oacute;n marxista que considera a la religi&oacute;n alienante, porque disuade de la liberaci&oacute;n socioecon&oacute;mica. &ldquo;Este ate&iacute;smo pretende que la religi&oacute;n, por su propia naturaleza, es un obst&aacute;culo para esta liberaci&oacute;n, porque, al orientar el esp&iacute;ritu humano hacia una vida futura ilusoria, apartar&iacute;a al hombre del esfuerzo por levantar la ciudad temporal&rdquo; (20 b). Pero lo cierto es que cuanto m&aacute;s amor pongamos en la transformaci&oacute;n del mundo, m&aacute;s amor encontraremos en el cielo. Por eso la esperanza, lejos de evadirnos de nuestras responsabilidades presentes, nos compromete y nos estimula para hacer de este mundo un lugar de paz, de perd&oacute;n, de reconciliaci&oacute;n, de justicia y de fraternidad.</p> <p>Los seres humanos somos tan torpes que pensamos que el deseo de Dios se opone a la vida buena, a una vida plena y realizada. El tentador, bajo la forma de la serpiente, nos ha convencido de esta mentira, pues seg&uacute;n ella, Dios no da, sino que proh&iacute;be (Gen 3,1). Dios ama al mundo y, por eso, los cristianos amamos al mundo que se ajusta al proyecto de Dios.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPWed, 26 Aug 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/esperanza-escatologica-y-transformacion-del-mundo/La vida humana marcada por la gratuidadhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-vida-humana-marcada-por-la-gratuidad/ <![CDATA[ <p>En este mundo se habla mucho de derechos, unos m&aacute;s dignos y leg&iacute;timos que otros: derecho al trabajo, a tener una buena vivienda, a ganar un sueldo justo, derecho al asilo, derecho sobre mi cuerpo. Se habla menos de deberes, aunque alguna vez se recuerda que no hay derechos sin deberes: el derecho que tengo a que los dem&aacute;s me traten bien, implica por mi parte el deber de tratar bien a los dem&aacute;s. Por otra parte, las ganas que tengo de poseer algo comporta el deber de abonar su coste.</p> <p>De lo que realmente se habla poco es de gratuidad, entre otras cosas porque solemos asociar lo gratuito a lo poco valioso. En el fondo, pensamos que nadie da nada gratis. Esta mentalidad marcada por los derechos y los deberes nos impide ver la realidad. Y la realidad es que en la base de todo lo que tenemos y podemos hay una gratuidad radical que marca todo lo que somos. Lo m&aacute;s valioso lo hemos conseguido gratis, sin abonar nada por ello. San Pablo se preguntaba: &ldquo;&iquest;qu&eacute; tienes que no hayas recibido?&rdquo; (1 Cor 4,7). Bien pensado, todo lo que tenemos es un don, empezando por el don fundamental de la vida.</p> <p>La vida no nos la hemos ganado, no la hemos conseguido con nuestras fuerzas o nuestro trabajo, nos la hemos encontrado. Yo no soy el autor de mi existencia, en todo caso soy su cuidador. La vida es un don. Un dinamismo de gracia sostiene la entera realidad. Ser es ser donado y la vida solo puede ser recibida. Que la existencia es perfecta gracia est&aacute; en el dato evidente de que se ha recibido sin merecimiento porque no hab&iacute;a posibilidad alguna de merecerla. Por otra parte, todos nos hemos encontrado con un mundo habitable y humanamente conformado, as&iacute; como un lenguaje y unas experiencias que nos permiten orientarnos en el mundo y desarrollar nuestra identidad.</p> <p>Si nos hemos encontrado con la vida eso significa que alguien nos la ha regalado. Para los creyentes, la vida es un regalo de Dios. Para los no creyentes la vida es un regalo de la naturaleza. Esta respuesta deber&iacute;a, al menos, preguntarse de d&oacute;nde ha salido la naturaleza y de d&oacute;nde saca la naturaleza inanimada el extraordinario poder de dar vida y vida inteligente. En todo caso, aceptado el regalo de la vida, podemos afirmar que todo lo que ella conlleva es tambi&eacute;n un regalo. Los regalos est&aacute;n para ser acogidos. Y la acogida requiere un gesto o una palabra de agradecimiento. El don es gratuito, pero eso no quita que quien lo ha recibido debe, en justa correspondencia, agradecer el don, que sigue siendo don, aunque no haya agradecimiento. Precisamente, cuando no hay agradecimiento, el don gratuito se manifiesta en forma de perd&oacute;n.</p> <p>En este mundo, la gratuidad no es muy valorada. Lo gratuito parece que vale poco. Lo que vale, lo que importa son los negocios, las ganancias. Precisamente porque el mundo no valora la gratuidad, no comprende el perd&oacute;n. M&aacute;s que perd&oacute;n, lo que se reclama y exige es justicia: el que la hace la paga. Sin embargo, la entera realidad que sostiene al ser humano es pura gracia. Eso nos llama a elaborar una comprensi&oacute;n de la realidad bajo el dinamismo constitutivo de la gracia. Construir un mundo solo a base de justicia resulta insuficiente si la justicia no se abre al amor y se prolonga en el amor. El canon de la justicia es necesario, pero llevado al extremo corre el riesgo de convertirse en relaci&oacute;n de poder, por no decir de venganza.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSat, 22 Aug 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/la-vida-humana-marcada-por-la-gratuidad/Razones para vivir y para esperarhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/razones-para-vivir-y-para-esperar/ <![CDATA[ <p>Son muchos los rasgos sombr&iacute;os que caracterizan el momento actual. Hay un desencanto generalizado ante las promesas de progreso y prosperidad prometidas por la ilustraci&oacute;n. Las guerras se suceden unas a otras. Nos hemos acostumbrado al deterioro ecol&oacute;gico, al hambre en el mundo y a otras adversidades. Encontramos un desencanto generalizado, sobre todo ante la pol&iacute;tica, pero tambi&eacute;n en ciertas actitudes eclesiales. Se dir&iacute;a que bastantes acontecimientos que estamos viviendo no conducen a ninguna parte, o por mejor decir, conducen derechos a la muerte en todas sus formas: aburrimiento, cansancio, desilusi&oacute;n, ego&iacute;smo, insolidaridad. De ah&iacute; la gran actualidad que siguen teniendo estas palabras del concilio Vaticano II: &ldquo;Se puede pensar con toda raz&oacute;n que el porvenir de la humanidad est&aacute; en manos de quienes sepan dar a las generaciones venideras razones para vivir y razones para esperar&rdquo; (<em>Gaudium et Spes</em>, 31).</p> <p>En unos tiempos como los nuestros, donde parece que no hay nada que esperar y muy poco que vivir, se necesitan m&aacute;s que nunca personas que aporten una luz que devuelva a los seres humanos las ganas de vivir, y alejen el miedo a la vida y el miedo a la muerte que a todos nos embarga. Luz que, en tiempos de guerra, llame a la paz; en tiempos de odio, reparta amor; en tiempos de escasez, comparta lo que hay. El auge de los hor&oacute;scopos y de los adivinos muestra, como en negativo, la imperiosa necesidad que todos sentimos de escuchar &ldquo;buenas noticias&rdquo;. Ante el vac&iacute;o existencial, el hombre est&aacute; en busca de sentido.</p> <p>Las sectas y algunos movimientos religiosos logran captar adeptos porque ofrecen una predicaci&oacute;n cercana, c&aacute;lida, acogedora y fraterna. No importan demasiado los presupuestos y fundamentos te&oacute;ricos del grupo elegido, si en &eacute;ste hay afecto y calor humano, si ofrece seguridad y protecci&oacute;n. De ah&iacute; la urgencia de que la Iglesia, donde sea necesario, renueve su lenguaje, su pastoral, sus estructuras, de modo que en ellas se transparente la verdad de Jesucristo, &ldquo;gozo del coraz&oacute;n humano y plenitud total de todas sus aspiraciones&rdquo; (<em>Gaudium et Spes</em>, 45), &ldquo;principio y modelo de una humanidad renovada, a la que todos aspiran, llena de amor fraterno, de sinceridad y de esp&iacute;ritu de paz&rdquo; (<em>Ad gentes</em>, 8).</p> <p>M&aacute;s que ante una &eacute;poca de cambios, estamos ante un cambio de &eacute;poca: han cambiado las convicciones profundas desde las que las personas miran la vida, buscan la felicidad, entienden lo sagrado y se relacionan con Dios y los dem&aacute;s. Hoy lo sagrado se coloca sobre todo en la persona: su dignidad, su libertad, sus sentimientos, su capacidad de disfrutar de la vida. Precisamente ah&iacute; es donde Jes&uacute;s colocaba lo sagrado: en el amor al pr&oacute;jimo uno se encuentra con Dios, aunque no sea consciente de ello.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPMon, 17 Aug 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/razones-para-vivir-y-para-esperar/"Pascua" de Maríahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/pascua-de-maria/ <![CDATA[ <p>Celebramos, en pleno mes de agosto, la fiesta de la Asunci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a. En esta solemnidad contemplamos la entrada de Mar&iacute;a en la gloria del cielo. En cierto modo podemos decir que celebramos su &ldquo;pascua&rdquo;, su paso de este mundo en el que la muerte es una llegada segura e infalible para todos, al mundo de Dios donde la muerte ya no tiene ning&uacute;n dominio. Como Cristo resucit&oacute; de entre los muertos con su cuerpo glorioso y subi&oacute; al cielo, la Virgen Mar&iacute;a, asociada plenamente a su Hijo, tambi&eacute;n fue elevada al cielo con toda su persona. Junto a Jes&uacute;s, que es la &ldquo;primicia&rdquo; de los resucitados (1 Co 15,20.23), la Virgen, seg&uacute;n proclama el prefacio de su fiesta, aparece como &ldquo;figura y primicia de la Iglesia, que un d&iacute;a ser&aacute; glorificada, se&ntilde;al de esperanza y consuelo del pueblo peregrino&rdquo;. Mar&iacute;a nos se&ntilde;ala la meta a la que todos y cada uno estamos destinados y esperamos llegar. La fiesta de la Asunci&oacute;n es, por tanto, una fiesta que debe llenar nuestra vida de alegr&iacute;a y esperanza.</p> <p>Esta fiesta constituye una ocasi&oacute;n propicia para meditar sobre el valor de nuestra existencia humana en la perspectiva de la eternidad. Los cristianos sabemos que somos peregrinos y hu&eacute;spedes sobre la tierra, porque nuestra morada definitiva es el cielo (Heb 11,13.16). Desde all&iacute; Mar&iacute;a nos anima a no dejarnos seducir por todo lo que es ef&iacute;mero y pasajero. Y a no convertir en falsos absolutos realidades temporales que nunca deben separar ni dividir, como el partido pol&iacute;tico, el equipo de futbol, la patria o el dinero.</p> <p>Mar&iacute;a es un ejemplo para todos los creyentes. Nos anima a no desalentarnos ante las dificultades y los problemas de todos los d&iacute;as. Ella nos recuerda que lo esencial es buscar &ldquo;las cosas de arriba, no las de la tierra&rdquo; (Col 3,1-2). No se trata de olvidar nuestras tareas y obligaciones mundanas. Se trata de no creer que, en este mundo, en el que estamos de paso, se encuentra el fin &uacute;ltimo de nuestra vida. El cielo es nuestra meta. Si nuestra vida est&aacute; animada por esta convicci&oacute;n, afrontaremos nuestros problemas con m&aacute;s paz y serenidad, dando a las realidades terrenas su justo valor. Y podremos proclamar con el salmista: &ldquo;Por eso se me alegra el coraz&oacute;n, se gozan mis entra&ntilde;as, y mi carne descansa serena. Porque no me entregar&aacute;s a la muerte, ni dejar&aacute;s a tu fiel conocer la corrupci&oacute;n&rdquo;.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPWed, 12 Aug 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/pascua-de-maria/¿Dónde hay plenitud de vida?https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/donde-hay-plenitud-de-vida/ <![CDATA[ <p>Seguramente muchas personas responder&iacute;an a la pregunta que encabeza este articulo diciendo que hay plenitud de vida o, en t&eacute;rminos m&aacute;s sencillos, una buena vida, all&iacute; donde hay salud, dinero y amor. Aunque eso del amor suele confundirse con el sexo, y el sexo mal utilizado puede perjudicar la salud y desde luego est&aacute; muy alejado del amor que perdona y se entrega desinteresadamente. Al final todo se reduce a tener dinero. Ah&iacute; est&aacute; para muchos el criterio de la buena vida.</p> <p>Pero no es lo mismo buena vida que vida buena. Jes&uacute;s era amante de la fiesta y del buen vivir. Tanto que fue acusado de comil&oacute;n y bebedor. Pero el buen vivir, la vida buena, no consiste en mirarse solo a s&iacute; mismo buscando agotar todas las posibilidades de placer, sino en vivir teniendo en cuenta a los dem&aacute;s, pensando en los dem&aacute;s, viviendo para los dem&aacute;s. Solo el que busca la felicidad de los dem&aacute;s, ese y solo ese, trabaja por su propia felicidad. Este vivir para los dem&aacute;s es el secreto que el Evangelio nos descubre si queremos salvar la vida ya desde ahora: el que entrega su vida y la pierde por el Evangelio, ese la gana. Y de eso se trata: de ganar la vida.</p> <p>Jes&uacute;s afirma expl&iacute;citamente que ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia. La pretensi&oacute;n de Jes&uacute;s es que haya vida en abundancia. Naturalmente, se trata de mucho m&aacute;s que la mera vida biol&oacute;gica. Una vida abundante y en plenitud es una vida con sentido. Hoy un miedo profundo ronda nuestras ciudades: el de que nada vale la pena, nada tiene sentido. De ah&iacute; las tentaciones fundamentalistas, que ofrecen respuestas demasiado f&aacute;ciles a problemas demasiado complejos. La Iglesia, por el contrario, aunque pretende que su mensaje est&aacute; cargado de sentido, no pretende tener respuesta a todas las cuestiones. El Vaticano II lo dice bien claro: no hay que pensar que &ldquo;los pastores est&aacute;n siempre en condiciones de poder dar inmediatamente soluci&oacute;n concreta en todas las cuestiones, a&uacute;n graves, que surjan. No es esta su misi&oacute;n&rdquo; (<em>Gaudium et Spes</em>, 43).</p> <p>La cuesti&oacute;n del sentido va unida a la cuesti&oacute;n de la verdad, del bien y del amor. Lo que da plenitud de vida es vivir en la verdad. Desgraciadamente, la mentira abunda. Se miente para ocultar el mal que uno hace. Se miente para aparentar. Pero detr&aacute;s de la apariencia solo hay la nada y el vac&iacute;o. La verdad est&aacute; unida al bien y al amor. Lo que nos da plenitud de vida es actuar en conciencia buscando el bien de los dem&aacute;s y sentirnos queridos, sabernos destinatarios de un amor pleno e incondicional.</p> <p>En Jes&uacute;s de Nazaret encontramos el modelo m&aacute;s acabado de un amor que toma partido a favor del bien y en contra del mal, un amor &ldquo;hasta el extremo&rdquo; (Jn 13,1), hasta m&aacute;s no poder. De ah&iacute; que Jes&uacute;s da la vida por sus amigos: &ldquo;no hay amor m&aacute;s grande que dar la vida por los amigos&rdquo; (Jn 15,13). Este amor es grande y hasta el extremo porque Jes&uacute;s nos considera a todos sus amigos, incluso a los que aparentemente son sus enemigos. Por eso da la vida &ldquo;por todos&rdquo;, como decimos en cada Eucarist&iacute;a, por todos &ldquo;para el perd&oacute;n de los pecados&rdquo;, de todos los pecados.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 09 Aug 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/donde-hay-plenitud-de-vida/Domingo de Guzmán: oración y estudiohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/domingo-de-guzman-oracion-y-estudio/ <![CDATA[ <p>Santo Domingo de Guzm&aacute;n tiene fama de haber sido un hombre de intensa oraci&oacute;n. El beato Jord&aacute;n de Sajonia, su sucesor en el gobierno de la Orden, escribi&oacute;: &ldquo;Durante el d&iacute;a nadie m&aacute;s accesible y afable que &eacute;l en su trato con los frailes y acompa&ntilde;antes. Durante la noche, nadie tan asiduo a las vigilias y a la oraci&oacute;n. Dedicaba el d&iacute;a al pr&oacute;jimo, la noche a Dios&rdquo;.</p> <p>La oraci&oacute;n es algo propio de todo cristiano. Una vida de fe sin oraci&oacute;n es inconcebible. No es extra&ntilde;o, pues, que se diga de todos los santos que han sido personas de oraci&oacute;n. Pero la oraci&oacute;n de santo Domingo tiene una caracter&iacute;stica peculiar, a saber, la integraci&oacute;n armoniosa entre oraci&oacute;n y actividad apost&oacute;lica. Seg&uacute;n el testimonio de las personas m&aacute;s cercanas a &eacute;l, &ldquo;hablaba siempre con Dios o de Dios&rdquo;. Esta observaci&oacute;n indica su comuni&oacute;n profunda con el Se&ntilde;or y, al mismo tiempo, el compromiso de llevar a los dem&aacute;s esta comuni&oacute;n con Dios. Tom&aacute;s de Aquino traducir&aacute; el &ldquo;hablar con Dios&rdquo; de santo Domingo por <em>contemplari</em>. Y el &ldquo;hablar de Dios&rdquo; por <em>aliis tradere contemplata</em>. Contemplar para transmitir a otros lo contemplado. En Domingo y en su hijo Tom&aacute;s, la vida espiritual se convierte en misi&oacute;n, en servicio a las personas que buscan a Dios y a aquellas que, una vez que lo han encontrado, quieren avanzar en su conocimiento, madurar en su fe.</p> <p>La vida espiritual, tanto en Domingo como en Tom&aacute;s, no se limita solo a la oraci&oacute;n. Comporta oraci&oacute;n y estudio, pues una buena oraci&oacute;n se prolonga en el estudio, en el deseo de conocer cada vez mejor al Amado. Domingo quiso que sus frailes adquirieran una s&oacute;lida formaci&oacute;n teol&oacute;gica y no dud&oacute; en enviarlos a las mejores universidades de la &eacute;poca. Domingo quiso que sus frailes se dedicasen al estudio sin reservas, un estudio fundado en la Sagrada Escritura y respetuoso con las preguntas planteadas por la raz&oacute;n. De esta forma, el <em>contemplata</em>, del lema de la Orden de Predicadores, <em>contemplata aliis tradere</em>, tomado de Tom&aacute;s de Aquino, comporta en una perfecta unidad la oraci&oacute;n y el estudio. En el estudio contemplativo de la verdad hay un anhelo pastoral, por la exigencia de comunicar a los dem&aacute;s el fruto de la propia contemplaci&oacute;n.</p> <p>Benedicto XVI, recordando que en el &ldquo;hablar con Dios&rdquo; de Santo Domingo est&aacute;n implicadas la oraci&oacute;n y el estudio, saca dos conclusiones para todo cristiano: una, &ldquo;santo Domingo nos recuerda que, en el origen del testimonio de la fe, que todo cristiano debe dar en la familia, en el trabajo, en el compromiso social y tambi&eacute;n en los momentos de distensi&oacute;n, est&aacute; la oraci&oacute;n, el contacto personal con Dios. S&oacute;lo esta relaci&oacute;n real con Dios nos da la fuerza para vivir intensamente cada acontecimiento, especialmente los momentos de mayor sufrimiento&rdquo;. Y dos, todos los cristianos, pastores y laicos, tienen necesidad de cultivar &ldquo;la dimensi&oacute;n cultural&rdquo; de la fe, &ldquo;para que la belleza de la verdad cristiana pueda ser comprendida mejor y la fe pueda ser verdaderamente alimentada, fortalecida y tambi&eacute;n defendida&rdquo;.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPWed, 05 Aug 2026 00:00:00 +0200https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/domingo-de-guzman-oracion-y-estudio/