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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

19
Sep
2012

Nueva evangelización

4 comentarios

Del 7 al 28 de octubre se reúne en Roma el Sínodo de los Obispos para tratar de la nueva evangelización. Juan Pablo II, con esta expresión, se refería al deber que incumbe a la Iglesia de evangelizar aquellas regiones, hoy secularizadas o descristianizadas, pero antiguamente cristianizadas. Una de las definiciones que ofrece el documento de trabajo del Sínodo es: “en sentido amplio se habla de evangelización para referirse al aspecto ordinario de la pastoral, y de nueva evangelización en relación a los que han abandonado la vida cristiana”.

Si la nueva evangelización va dirigida a los que han abandonado la vida cristiana, entonces esto supone que hubo un tiempo en que vivieron cristianamente. Me temo que esta suposición no es del todo correcta: los que han abandonado la vida cristiana no deben ser muchos en comparación con los bautizados nacidos en ambientes sociológicamente cristianos, pero que nunca fueron suficientemente evangelizados y, por tanto, nunca abandonaron nada, ya que nunca vivieron como cristianos. Han sido educados por familias practicantes que no han sabido o podido transmitir una fe viva a sus hijos. Muchas familias hubieran querido que sus hijos fueran buenos cristianos, pero se han encontrado con un ambiente que ha podido más que sus deseos. Y tienen buenos hijos, gente honrada, pero no practicantes. Más que una evangelización “nueva”, esas personas necesitan una evangelización “desde cero”.

Ahora bien, si la “nueva evangelización” se dirige al ambiente secularizado de amplias regiones del mundo, entonces se comprenden “los escenarios de la nueva evangelización” que propone el documento preparatorio del Sínodo: el escenario cultural de fondo, el escenario migratorio, el escenario político y el de la investigación científica. Sea como sea, la evangelización es una obligación permanente de la Iglesia y de cada creyentes. Por eso el documento preparatorio habla acertadamente de la necesaria renovación de la Iglesia: ella tiene necesidad de ser evangelizada. Y una vez evangelizada y convertida, tiene que dar testimonio de su fe. Para ello necesita conocer el mundo al que se dirige y mirarlo con simpatía.

¿Son la política y la investigación científica escenarios de evangelización? Claro que sí. Y el mundo de los pobres. Y los lugares de diversión de nuestros jóvenes. ¿Cómo acercarnos a ellos? ¿Cómo hacerlo utilizando su lenguaje, el único que comprenden? Nueva evangelización requiere nuevos métodos, además de nuevos impulsos, requiere no tener miedo, mucha paciencia y comprensión, palabras nuevas, gestos valientes, para decir de otra manera el nombre de Jesús.

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Maite
20 de septiembre de 2012 a las 13:42

¿Nueva evangelización? Me parece que sería mejor hablar y hacer una buena evangelización. Buena para sostener la fe de los creyentes y hacer la fe apetecible a los no creyentes. Para eso, lo que usted dice es fundamental, me para a mí: la renovación de la Iglesia. Que se convierta, empezando por los Obispos, decía el Cardenal Martini.

Pasito a pasito
20 de septiembre de 2012 a las 19:20

Yo en lugar de pedir que los otros se conviertan voy a pedirle a Dios por mi conversión.

Carlos Sánchez
21 de septiembre de 2012 a las 14:15

Toda esta historia de la "nueva evangelización" o del "año de la fe" están condenadas al más absoluto fracaso si la Iglesia no empieza a aplicarse el cuento. Resulta cansino el discurso de echar la culpa al maestro armero. Que los obispos, empezando por el de Roma, hagan examen de conciencia. Que reflexionen sobre una sencilla pregunta: ¿qué hemos hecho mal?

Manuel Suárez
13 de octubre de 2012 a las 15:46

Leyendo el comentario de fray Martín me recuerdo una cita de su hermano de hábito, el P.E.Schillebeecks, que decía que nuestras iglesias están vacías porque los cristianos hemos perdido la capacidad de presentar el Evangelio a la sociedad actual con fidelidad creativa como una BUENA NOTICIA. Hoy,la gente quiere escuchar una noticia que le aliente, le dé esperanza. Y me parece oportuno esta reunión de obispos para revisar cómo la Iglesia está introduciendo en la vida de las personas la buena noticia del Evangelio. A nuestras comunidades les hace falta volver a escuchar que Jesucristo es Salvador. Una salvación no solo futura, en el más allá,lejana, sino también algo bueno para la vida de aquí,ahora. la de todos los días. Ojalá esta oportunidad de revisarse traiga fidelidad creativa a nuestros pastores.

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