Logo dominicosdominicos

Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

27
Sep
2013

El Señor esté con vosotros: más que una fórmula

7 comentarios

En alguna ocasión he escuchado al presidente de la Eucaristía hacer un pequeño cambio en la fórmula “el Señor esté con vosotros”, que aparece repetidamente en la liturgia, y decir: “el Señor está con vosotros”, subrayando con especial énfasis el “está”. En mi opinión este cambio no es bueno. Pero es necesario explicar el motivo, porque de lo contrario estos detalles que son importantes, dejan de serlo cuando no se comprende su sentido y su razón. Si no se conoce la diferencia entre decir “esté” o “está”, da lo mismo decir una cosa que otra y hasta alguno podría pensar que hacer alguna vez un cambio ayuda a abrir el oído para que los fieles, o sea, en este caso los oyentes, se despierten de la somnolencia que produce la monotonía de las repeticiones.

El presente “está” indica posesión. El subjuntivo “esté” es un tiempo más dinámico, indica que el Señor está continuamente viniendo; además, expresa un deseo, prepara a la permanente acogida del Señor. Este “Señor” que se implora es además “el Espíritu”, tal como dice san Pablo en 2Co 3,17: “el Señor es el Espíritu”. Así se explica que esta fórmula se pronuncie sobre los fieles en los más importantes momentos de la celebración eucarística, a saber, al comienzo de la celebración, en el momento de proclamar el evangelio, al inicio de la plegaria eucarística y al final de la celebración. Me fijo ahora en los dos momentos intermedios: la proclamación del evangelio y el comienzo de la plegaria eucarística.

Gracias a la acción del Espíritu, la Palabra de Dios, expresada en la Escritura, se hace eficaz, penetra en el corazón de los fieles, les permite comprender mejor el Evangelio, alcanzar su verdad más profunda. El Espíritu, como dice el Vaticano II, va introduciendo a los fieles en la verdad plena y hace que habite en ellos internamente la palabra de Dios (Col 3,16). Al decir “el Señor esté con vosotros” imploramos la venida del Espíritu para acercarnos a Cristo a través de la Escritura. Una oración similar debería acompañar toda lectura y estudio de la Escritura, todo anuncio del Evangelio y, en general, toda la vida cristiana.

Al comenzar la plegaria eucarística volvemos a implorar que “el Señor esté” con nosotros, porque solo gracias al Espíritu del Señor es posible que el pan y el vino se transformen en cuerpo y sangre de Cristo, para que nosotros, al comer y beber de estos dones quedemos conformados por Cristo, unidos a él y por su medio, unidos a los hermanos. Sin la venida del Espíritu no hay eucaristía.

Por tanto, no es bueno decir “el Señor está con vosotros”, como si se tratase de una constatación, como si su presencia fuera una posesión adquirida, estática y, en última instancia, manipulable. Precisamente la trascendencia de Dios impide toda manipulación y exige una actitud de acogida permanente, que continuamente se renueva, porque el Señor no es nunca una posesión, y sólo viene en la medida en que nos abrimos a su presencia, en la medida en que le deseamos y le acogemos.

Posterior Anterior


Hay 7 comentarios, comparte el tuyo

En caso de duda, puede consultar las normas sobre comentarios.

Aviso: los comentarios no se publican en el momento. Para evitar abusos, los comentarios sólo son publicados cuando lo autorizan los administradores. Por este motivo, tu comentario puede tardar algún tiempo en aparecer.

Cancelar repuesta


invitados y deseados
28 de septiembre de 2013 a las 09:28

Máximo el Confesor, Padre de la Iglesia, en su Mystagogía veía la liturgia como un movimiento en el espacio-tiempo, no solo como revelación estática. Creados a imagen de la Trinidad, somos seres relacionales, en continua re-creación y re-novación. En un presente continuo - present tense-.

Qué importante lo que señala profesor Gelabert. El deseo continuo de Dios en seguir manteniendo su creación. El deseo del Creador por su criatura. La invitación continua a incorporarnos a la danza pericorética trinitaria,dinamismo de eternidad ya ahora. Nuestra esperanza se alimenta de un Deseo Infinito. Que esté. Que Sea.

Daniel Izuzquiza
28 de septiembre de 2013 a las 13:50

Todo correcto pero... ¿qué pasa con la última vez que se usa esa misma expresión en la eucaristía, ya al final de la celebración, tras la comunión? ¿No tiene sentido entonces decir "el Señor está con vosotros"? ¡¡¿¿Si no es entonces, cuándo??!! Si creemos en la presencia real, tras la comunión... está! Cambiar del subjuntivo al presente supone también reconocer y expresar la realidad dinámica y cambiante de la eucaristía, tal como señala el prof. Gelabert. No salimos de la eucaristía igual que entramos, no! Salimos transformados por la presencia real del Señor en nuestras vidas

Antonio Maqueda
28 de septiembre de 2013 a las 17:18

Totalmente de acuerdo, P. Martín. Y al que dice que si al final de la misa, ni ahí cabe el "está", porque el hecho de haber comulgado (quienes lo hacen, otra cosa es cuántos van a "oír misa" y no a "celebrar la Eucaristía") no es nunca un acto de apropiación, sino de comunión, y esta exige libertad de quienes entran en comunión. Por tanto, la comunión es frágil y puede romperse incluso antes de llegar a la bendición, por eso debemos pedirle al Espíritu del Señor que venga sobre nosotros antes de ser enviados a vivir la fe celebrada y a transmitir la buena noticia renovada en la celebración eucarística.

acampó
28 de septiembre de 2013 a las 19:03

La vida a todo color,vibrante, sostenida por el soplo del Espíritu en el precioso mural que detrás de usted como celebrante refleja la profunda enseñanza que nos transmite, padre Gelabert. Única Luz, Agua fresca en el cántaro a los pies del altar. En el Blanco, todo color. Y acampó entre nosotros

¿ En que iglesia está este mural?

Muchas gracias por compartir

Martín Gelabert
28 de septiembre de 2013 a las 20:03

Gracias a todos y todas por participar. Ya que "acompó" lo pregunta, con mucho gusto informo de que este mural está en una Iglesia de la costa catalana, en concreto una Iglesia de Arenys de Mar.

Alfonso Hernández Martín
26 de julio de 2018 a las 19:25

Muy interesante toda la explicación, pero difiero en cuento a que el presente del verbo "estar" signifique posesión. Creo que, según la R.A.E., el verbo "estar", en su forma copulativa, sirve "para expresar un determinado estado del sujeto " y, de forma intransitiva, junto con otras muchas acepciones, " dicho de una persona o de una cosa: Existir, hallarse en este o aquel lugar, situación, condición o modo actual de ser." Entiendo, además, que el subjuntivo puede significar más un deseo o, incluso, un imperativo.
Realmente, la conclusión a la que quiero llegar es que, para mí, "El Señor está con vosotros" significa la certeza de que Dios está aquí y ahora, con nosotros, sin ánimo de manipulación ni de posesión. Y está con nosotros porque nos ama. Y no nos ama porque nosotros seamos buenos "sino porque Él es bueno".
Es una manera de ver y sentir la cercanía del Padre bueno.

Un saludo

Luz Eugenia Londoño M.
21 de abril de 2021 a las 02:13

Gracias por la explicación. Si, lo hemos oído y mi esposo se lamenta. Yo pienso que los sacerdotes jóvenes por falta de mayor instrucción en la liturgia, van inventando o " innovando" ingenuamente y los fieles, vamos " "tragando" entero por la misma razón.

Logo dominicos dominicos