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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

17
Sep
2013

El deber de dialogar con los no creyentes

4 comentarios

El pasado 11 de septiembre, el Papa Francisco escribió una carta al director del diario La Repubblica, respondiendo a algunas preguntas que el director, un no creyente, le había formulado desde las páginas del mismo diario. De esta carta me han interesado las dos razones, por las que según el Papa, el diálogo sincero y riguroso con los no creyentes es “un deber y algo valioso” para la Iglesia.

El primer motivo del diálogo es superar un triste malentendido que se ha producido con la llegada de la modernidad: la fe cristiana, que siempre ha querido ser luz para la vida humana, ha sido calificada como la oscuridad de la superstición que se opone a la luz de la razón. Esta mala comprensión ha conducido a la incomunicación entre la Iglesia y la cultura moderna. La consecuencia me parece evidente: si no hay comunicación no hay posibilidad de anunciar el Evangelio. Y sin anuncio del Evangelio, la Iglesia no tiene sentido. Por tanto, la primera interesada en superar el malentendido debe ser la propia Iglesia. ¿Cómo lo va a hacer? ¿Con discursos autorreferenciales o apelando al dogma? Será necesario escuchar, humilde y atentamente, las preguntas y hasta las críticas que desde la “no fe” se le formulan.

El segundo motivo es, si cabe, más interesante. Este diálogo, dice el Papa, no es accesorio o secundario. Dicho de otro modo: puede que no interese a los no creyentes, pero siempre interesa al creyente. Para justificarlo el Papa acude a una afirmación de la encíclica Lumen fidei: de lo que da testimonio la fe es de la verdad del amor. Sería una incoherencia dar testimonio del amor sin amor. Aquí la forma es tan importante como el contenido. “Está claro, dice la Lumen fidei, que la fe no es intransigente, sino que crece con la convivencia que respeta al otro. El creyente no es arrogante; por el contrario, la verdad le hace humilde, consciente de que, más que poseerla nosotros, es ella la que nos abraza y nos posee. Lejos de ponernos rígidos, la seguridad de la fe nos pone en camino, y hace posible el testimonio y el diálogo con todos”. Supongo que entiendo bien: arrogancias, rigideces, intransigencias son incompatibles con la fe y con el ser cristiano.

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Dia-loguemos
18 de septiembre de 2013 a las 13:42

Anotando:

1. Las personas en general dialogan unas con otras, lo hacen el pueblo, la ciudad, en las familias, los colegios, escuelas, universidades, en el trabajo, donde creyentes y no creyentes viven y conviven.

2. Pero parece que se hace de manera institucional, desde el poder o no vale. Bueno, sigamos el juego: Desde arriba, la Iglesia en general siempre ha dialogado. En general los no creyentes siempre han dialogado.

3. Ha habido momentos de menos diálogo, casi siempre por la ponzoña y el veneno de los políticos, usando a la Iglesia para sus fines, o ésta dejándose querer. También los no creyentes no han querido dialogar con los creyentes: los ilustrados -que no lo eran tanto- permitían la igualdad y la tolerancia con todos, siempre que no fueras cristiano. Igual con los socialistas de corte masónico francés.

4. Escucho continuamente a la Iglesia hablar con los no creyentes, y nada escucho a los no creyentes queriendo hablar con la Iglesia, casi nunca. Igual pasa con los musulmanes: difícilmente vemos paridad en construcción de mezquitas en Europa con construcción de Iglesias en sus países.

5. Los cristianos hemos estudiado el marxismo, la postmodernidad, y antes las corrientes hegelianas, la Ilustración, etc. Pero pocos no creyentes leen el catecismo o las encíclicas de los papas. Se quedan en la frase hecho y el prejuicio de lo que se dijo, frase torcida y entresacada de contexto. Lo sabemos todos los que dialogamos con no creyentes, viven de titulares de prensa y TV.

6. Si hablamos de prensa (y demás MCS) casi siempre se manipulan las palabras para sacar dinero en titulares. Eso no es hablar con los creyentes. Eso es utilizar a la Iglesia. Como en general se viene haciendo hace 2000 años contra la Iglesia.

carmen lucía concha
20 de septiembre de 2013 a las 17:31

Si nosotros los cristianos sabemos que evangelizar a un no creyente, sea con nuestro ejemplo, sea con nuestras palabras, sea con nuestras oraciones, estsmos salvandonos a nosotros mismos, lo procente sería vivir en función de eso, es que nos estamos beneficiando. No pretendamos que que ellos estando a oscuras, sepan encontrar la luz de Cristo.Más bien, pidamos al Señor, nos allane los caminos para llegar a llos.

Anónimo
20 de septiembre de 2013 a las 23:29

Intentemos dialogar desde la humildad, que no sabe de todo, y sin la prepotencia habitual en los escritos "religiosos".
¿Quién se interesa en leer esos escritos en los que sistemáticamente se han desdeñado los logros de la ciencia, utilizando "argumentos religiosos", e incluso incorporando muchas obras al "Índice".
Los argumentos "naturales" requieren respuestas naturales, dialogando desde la razón.

AEL
1 de octubre de 2013 a las 21:03

Mi experiencia es que con los creyentes, en tiempos pasados, altísimas jerarquías de la Iglesia no dialogan cuando uno no puede entender normas que exterminan la vida humana. He pedido que se me aclaren circunstancias que no entendía y no se me ha contestado. Ahora no puedo creer en esa iglesia exterminadora.

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