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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

7
Mar
2019

¿Qué vamos a hacer si todo está tan mal?

7 comentarios
malocéano

¿Qué harías si te dijeran que mañana se acaba el mundo? Algo así le preguntó a San Luís Gonzaga un compañero, mientras estaban jugando. El santo respondió: seguiría jugando. Ante el inminente peligro de que todo desaparezca, San Luís Gonzaga pensaba que lo mejor era continuar con lo que estaba haciendo.

Cambio de pregunta, para quedarme con la misma respuesta: ¿qué voy a hacer a la vista de tanta corrupción social y tanto pecado eclesial? ¿A quién voy a votar si en todos los partidos hay políticos que se aprovechan del cargo, mienten descaradamente, hacen de la política su negocio privado, sin interesarse por el bien de los ciudadanos? ¿Voy a dejar la Iglesia porque de pronto aparecen historias que avergüenzan e indignan a todos, sea cuál sea el interés que hay detrás de la propagación de tales historias? En línea con la respuesta de San Luís Gonzaga, yo voy a seguir haciendo lo mismo, voy a votar al partido que me parezca menos malo (porque bueno del todo no hay ninguno, y dejar de votar aún es peor que votar al menos malo), voy a continuar celebrando la eucaristía con la mayor dignidad posible, a seguir preparado mis homilías, conferencias y clases con todo interés.

¿Estoy diciendo que el mal no tiene importancia? Estoy diciendo que el mal no va a condicionar mi trabajo, ni mis esfuerzos por hacer el bien, ni mi necesidad de rezar (aunque sea una pobre oración), ni la normalidad de mis relaciones, ni mi libertad a la hora de expresarme. Cuando me parezca conveniente diré una palabra crítica ante los males sociales y eclesiales. Y cuando lo crea oportuno diré una palabra laudatoria sobre tantos bienes, que pasan desapercibidos y que, precisamente por eso, no llaman la atención. Algo así decía Jesús: que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha; o, cuando des limosna, no vayas pregonándolo a bombo y platillo. Y, sin embargo, son precisamente las buenas personas, los muchos funcionarios honrados, los muchos políticos decentes, los muchos clérigos entregados y limpios, los que mantienen en pie las instituciones.

El mal, tan antiguo como la historia, no es algo abstracto, se encarna en personas y realidades. La diferencia entre el pasado y el presente no es la existencia del mal; la diferencia está en que hoy tenemos una cantidad de información como nunca ha habido. ¿Hay hoy más gente mala, más políticos aprovechados o más clérigos indecentes que en tiempos pasados? Es dudoso. Precisamente porque hay más información, la gente va con más cuidado. El miedo guarda la viña. El miedo a que lo sepan hace que me contenga. Hoy y siempre el trigo y la cizaña han crecido juntos. Arrancar la cizaña es deseable. Lo peligroso es arrancar el trigo creyendo arrancar cizaña. Lo peligroso es no valorar el bien, no darse cuenta del bien que hay en medio de tanto mal. A pesar de la gran cantidad de información que tenemos sobre el mal, el bien supera con creces al mal.

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1
Vicente
7 de Marzo de 2019 a las 12:33

como las cosas están mal, hemos de hacer el bien........

2
Amneris Forero
7 de Marzo de 2019 a las 12:45

Es cierto, el mal , Nunca
Vencerà .
Dios Sobre Todo .Oración
para la Acción . Todo lo
Bueno viene de Dios
Amén ???♥️?

3
Hormias
7 de Marzo de 2019 a las 20:44

Hay que perseverar en el bien

4
Micaela
9 de Marzo de 2019 a las 09:26

Estimado fray Martín, no creo que el miedo a ser descubiertos produzca ningún efecto estimable porque los desordenados deseos siguen ocultos en el corazón que está apartado del amor de Dios, deseos que terminarán materializándose. Cencini habla de mal sistémico. Si no duele el dolor infringido, el daño causado al inocente ni su desamparo, el miedo solo retardará la agresión y puede que irrumpa, si cabe, de forma más violenta. Que el mal sigue manifestándose igual ayer que hoy y que mañana es una realidad que huele a conformidad.
Yo me siento muy triste y pido a Dios que aparte a las criaturas de aquellas personas que están dispuestas a hacerles daño, que proteja su inocencia. Y me pregunto si eso no significa apartarlos de la iglesia que daña, no de la que salva, pero ¿cómo discernir?.También pienso en que nada nos podrá apartar del amor de Dios y que en él todos estamos a salvo, dentro o fuera.

5
Martín Gelabert
9 de Marzo de 2019 a las 15:05

Micaela, le agradezco mucho su comentario, porque introduce matices con los que estoy de acuerdo. El mal está en el corazón del ser humano. Y el que sea una realidad permanente no puede traducirse en resignación, sino en solidaridad con las víctimas y en denuncia del victimario. Siguiendo en eso a Jesús que pasó haciendo el bien (o sea tomando partido por el bien) y curando a todos los oprimidos (o sea, enfrentándose al mal).

6
Antonio Ruiz Medina
10 de Marzo de 2019 a las 09:38

Cuando el Señor plantó su tienda entre nosotros,también todo estaba mal.Pero Él,lejos de amilanarse combatió hasta la cruz.Sus discípulos y sus comunidades también combatieron hasta el suplicio.

7
Javier
10 de Marzo de 2019 a las 09:39

Luego también vemos que, a pesar de que una persona haga mucho mal, también se puede convertir y salir de ese mundo de oscuridad. Ejemplos los tenemos a montones dentro de la Iglesia y, al primero que destacaría, es a San Pablo. ¿Cómo pasar de perseguir cristianos a dar lecciones de cristianismo a las primeras comunidades? Encontrándose con el resucitado.

Siempre hay esperanza. Es cierto que la noticia siempre va a ser que una oveja de 99 se pierda. ¿Pero no deja todo nuestro Padre y va en búsqueda de la oveja perdida? ¿Acaso no se alegra más el cielo por un hijo perdido que vuelve en brazos de su padre que por 90.000 justos? A Dios el mal no le preocupa, le preocupa que los corazones de los hombres sean tan duros e incapaces de convertirse. Lo que Él quiere es que se conviertan para que puedan vivir en plenitud y de forma feliz.

Todo esto, por supuesto, sin dejar de denunciar nunca la injusticia y buscando siempre la Verdad.

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