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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

8
Jul
2022

Una parábola con un protagonista muy provocador

9 comentarios
samaritano02

Hablar de samaritanos en tiempo de Jesús de forma positiva era una provocación y hasta una ofensa para la mentalidad judía. Los samaritanos eran considerados gente detestable y peligrosa, hasta el punto de que quienes buscaban desacreditar a Jesús, lo más ofensivo que encontraron fue llamarle endemoniado y samaritano (Jn 8,48).

El samaritano de la parábola que cuenta Jesús no solo es un protagonista provocador porque es alguien muy mal considerado por los judíos, sino porque hace cosas sorprendentes, inesperadas e inauditas.

El samaritano actúa en un mundo de bandidos, un mundo en el que hay quién hace mal voluntariamente a los demás. Un mundo en el que hay también heridos, víctimas, gente maltratada injustamente, gente que sufre las consecuencias del mal y no puede librarse de ellas sin ayuda de otros. En este mundo muchos pasan de largo ante los heridos. Quizás no son indiferentes al dolor o a la in­jus­ticia y se preguntan seriamente quién puede ser el culpable de tanto horror y tanta catástrofe. Pero los que pasan de largo no están dispuestos a perder su seguridad. El samaritano sí. Pues para auxiliar al herido debe bajar de su cabalgadura. Cosa peligrosa. Aquello pudiera ser una trampa. Cabe pensar que estamos ante un supuesto herido que tiene unos compinches al acecho. O quizás que el herido es real, pero los bandoleros todavía no se han ido. Si uno no baja del caba­llo tiene más posibilidades de huir en caso de peligro.

El samaritano no denuncia ningún crimen, y eso que es bien consciente del mal; ni siquiera pregunta por los culpables. Mucho menos pregunta si el herido ha sido un imprudente o si no ha seguido las sabias indicaciones de los guardias de seguridad que prescriben evitar caminos peligrosos. Tampoco implica a Dios en la situación, ofreciendo a la persona maltrecha bellos consuelos sobre el amor de Dios a los pobres, sino que se convierte él en Dios para el otro. El samaritano se preocupa inmediatamente del inocente que sufre un mal inmerecido. Actúa como el verdadero responsable contra el mal.

En este drama, que es toda trama maliciosa, hay un actor distinto del culpable, de la víctima o del policía: el que ofrece su ayuda. ¿De qué manera? En primer lugar, sin pedir explicaciones. Luego se manifiesta dispuesto a cambiar sus planes. Parece como si, ante la necesidad del otro, no estuviera ocu­pado. Así puede mostrarse disponible y tener todo el tiempo para el otro. Finalmente, no sólo auxilia, sino que hace cosas insensatas: carga al herido sobre la cabalgadura; lo lleva a una po­sada, vuelve al día siguiente, paga el alojamiento y se compromete a pagar los gastos que se originen. Según el criterio convencio­nal "se pasó de bueno". El sa­maritano va más allá de lo que puede pedir cualquier ley. Manifiesta la sobreabundancia del amor, la generosidad sin límites de la persona evangélica.

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Francisco Peña
8 de julio de 2022 a las 13:54

Precioso comentario y reflexión. Mándame el del próximo y lo presentaré en las ondas como reflexión evangélica. Un abrazo.

Valero
9 de julio de 2022 a las 08:31

En este evangelio se dice que un sacerdote que se dirigía a hacer el servicio semanas en el templo, pasó de largo, y es que de haberse detenido, según la ley judía de entonces -que no la del decálogo de Moisés- habría quedado contaminado, así pues, por cumplir una ley hecha por hombres, faltó a la ley de Dios: Amarás al prójimo como a ti mismo. Vivimos apoyados en muchas leyes y normas que en el fondo no son más que refugios y apoyos para no salir de nuestra zona de confort. El amor no tiene normas ni fronteras ni hace impuro a nadie.

Mercedes
9 de julio de 2022 a las 08:40

Así es nuestro Dios ! Lento a la ira y rico en clemencia y Misericordia .. y por ende, así tendríamos que ser nosotros .

María N
9 de julio de 2022 a las 18:26

Ciertamente que las normas son necesarias, pero hasta cierto punto. En una ocasión dije a una persona enferma dependiente total: si sales de este lugar te vas a saltar la norma y me dijo:" primero es mi vida y luego la norma. Tengo mi conciencia muy tranquila". Entonces le dije que adelante que yo haría lo que estuviera en mis manos para cuidarle.

Barbara
10 de julio de 2022 a las 12:48

La manera de actuar, en palabras cortas, Just do it.
Haz el bien, ante tus ojos.
No te metes en discusiones. Perderas la gracia del momento.

Josep S.
10 de julio de 2022 a las 14:16

La "bellesa" de està parábola és incommensurable. Prometo Piqué está dedicada a un Rico, y versador en "leyes": sabe que hay que amar a Dios por encima de todo y con todo.
El Mandamiento que ofrece Jesús nos dice que hagamos bien a los demàs como si de NOSTROS sé tratara.
Por Ello nos cabe esperar todó dels demàs.

Hormias
10 de julio de 2022 a las 15:40

Poe el comentario de valero he comprendido porqué el sacerdote del templo pasa de largo.... Me falrta comprender porque ls samaritanos caian poco bien a los judios. Si alguien lo sabe.. Por favor dígamelo
Por cierto.. La region de samaria...se encuentra en el actual estado de Israel?
Muchas gracias fray Martín

juan garcia
23 de julio de 2022 a las 11:05

Me llama la atencion un personaje de escena: el motociclista. Como residente de San Agustin, soy testigo del idealismo de miles de motociclistas rumbo del Daytona Derby. Los empleados de servicios de hoteles de San Agustin hablan siempre de la generosidad de estas gentes y esperan esos dias como algo extraordinario. Ahora entiendo mejor el papel de los samaritanos con destino a Daytona..

Marcela Díaz
2 de agosto de 2022 a las 03:58

Señor bueno manso y humilde de corazón ház mi corazón semejante al tuyo Amén

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