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Jun2007El criterio de lo humano
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Jun
Ahora bien, estas comprensiones de lo divino muestran su credibilidad a través de su acción salvífica y liberadora. Tenemos ahí un buen criterio de la verdad de una religión: lo humano, o sea, su capacidad de liberar a las personas y de favorecer su realización. Decía un escritor cristiano del siglo II, Teófilo de Antioquia: “muéstrame tú a tu hombre y yo te mostraré a mi Dios”. Una religión que propone una visión estrecha o limitada del ser humano, o que promueve la utilización de medios perversos y alienantes, es una religión que ha perdido el sentido de su propia misión y el contacto con sus raíces más auténticas.
No es fácil manejar el criterio de lo humano, porque tendemos a confundir naturaleza y cultura, o a identificar lo humano con el modelo social dominante en nuestra área geográfica. Pero es más manejable que el criterio de lo divino, y con él hay menos peligro de errores y de ilusiones. Es menos peligroso juzgar de lo divino a partir de lo humano, que a la inversa. La historia nos ilustra sobre los peligros de partir de lo divino para juzgar la verdad de una religión. Bien conocidos son los daños que se han hecho “en nombre de Dios”. Lo auténticamente humano es precisamente lo que hay de más divino en nosotros.