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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

30
Jun
2024

¿Milagros o superstición?

4 comentarios
milagrosvicente

Transcribo tal cual la pregunta que me hizo un periodista y mi respuesta.

Pregunta: ¿Por qué desde tiempo inmemorial el ser humano confía o cree en elementos que están más allá de la explicación científica? Algunas personas están convencidas de que la religiosidad y una fe fuerte u oración puede llegar a cambiar el destino de los acontecimientos o cambiar aspectos físicos (una enfermedad, un problema grave). ¿Pueden estar ocurriendo esos pequeños milagros cotidianos? ¿Es positivo que se respeten esos convencimientos personales y no se tilden de superstición? ¿Más allá de la intercesión divina a través de la oración o la encomendación, cree que hay aspectos y potenciales de la mente humana que están por explorar y que podrían explicar determinados acontecimientos que con la ciencia aun no explicamos?

Respuesta: El ser humano es un ser que razona, piensa y busca explicaciones. Cuando no encuentra una explicación que se ajuste a lo que él conoce, entonces atribuye las cosas que ve o le ocurren a causas que están más allá de sus conocimientos actuales. Y según el talante de la persona y los presupuestos desde los que juzga (no juzga igual una persona atea que un teista, y los teístas juzgan en función de sus distintas creencias religiosas), entonces atribuye aquello sobre lo que busca explicaciones bien a causas desconocidas, bien a causas religiosas o pseudo religiosas. Y según cuál sea el nivel de su religiosidad (una religiosidad infantil, o una religiosidad madura y pensada) sus explicaciones religiosas serán más o menos creíbles, o más o menos ingenuas.

Para un cristiano, la oración no cambia los acontecimientos. Cambia a la persona y, por tanto, cambia la manera de asumir los acontecimientos o de valorarlos. Otra cosa es que una persona pueda interpretar que Dios interviene especialmente en un determinado acontecimiento. Para la persona religiosa Dios conduce la historia y los acontecimientos, pero lo hace por medio de causas segundas, no interviniendo directamente y cambiando el curso de la historia o de los hechos. Pero, una persona religiosa, ante un determinado acontecimiento extraordinario o llamativo, o largamente deseado, puede ver ahí la mano de Dios. Eso no significa que Dios no intervenga en el resto de los hechos, significa que esa persona ha caído en la cuenta de la intervención de Dios precisamente ante el acontecimiento llamativo, vivido desde la fe y acogido en un clima de oración.

Claro que hay muchas cosas que están todavía por explorar o por descubrir, en el universo, en nuestro mundo y en las personas, y sin duda cuando vayamos conociendo mejor algunos datos encontraremos explicaciones que ahora no somos capaces de dar. Eso no quita para nada el convencimiento básico del creyente de que Dios interviene en la historia. Interviene eso sí por medio de causas segundas, respetando la autonomía de la naturaleza y la libertad de la persona. La autonomía y la libertad no están en competencia con el Creador, al contrario, manifiestan su grandeza, pues cuanto más perfecta es una cosa, tanto mejor manifiesta la grandeza de su autor. Y Dios es el dador de la libertad y de la inteligencia. No es posible oponer razón y fe, porque ambas proceden de Dios. Por eso, la fe es razonable y en la razón hay un aspecto de creencia.

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Valero
1 de julio de 2024 a las 07:48

Cada día pido en mis oraciones por personas que están en situaciones de sufrimiento y lo hago desde el convencimiento de que toda oración es escuchada porque Dios no es indiferente al sufrimiento humano, otra cosa es que Dios obre o no para atender esa intención concreta porque los caminos de Dios no son mis caminos, pero desde el momento en que Jesús en el evangelio de la viuda nos invite a orar sin descanso porque el que ora pone su vida en manos del Padre. Orar por otros es un acto de amor y el primer efecto de esa oración es que tu amor hacia esa persona crece y crecer en el amor es el designio principal al que Dios me llama. Por último diré que en algunos momentos concretos de mi vida he experimentado que una oración confiada y ferviente ha provocado hechos concretos cuya única explicación posible era la infinita misericordia de Dios.

Mercedes
1 de julio de 2024 a las 09:20

La oración no debe ser vista como el medio por el cual Dios cumple nuestra voluntad en la tierra, sino como el medio para hacer que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra. La sabiduría de Dios excede sin medida a la nuestra.
No creo en los milagros . Si creo en el poder de la oración como medio para conocer a Dios , tratando personalmente con él , y adhiriéndome a su voluntad .
Cuando me piden oraciones por un enfermo para que se cure de una enfermedad , siempre respondo que oraré , no para que se cure sino para que se haga la voluntad De Dios .

Hormias
3 de julio de 2024 a las 20:22

La vida es un misterio.. Sigamos orando a nuestro señor

juan garcia
18 de julio de 2024 a las 19:35

sI, cuando oramos no cambiamos a Dios, sino que estamos supuestos a cambiar nosotros. No debemos esperar que el Señor nos conceda siempre lo que le pedimos. La oración no es la "varita mágica" que satisface nuestras peticiones al momento. Más bien, es una actitud humilde que suplica que se haga siempre la voluntad de Dios y no la nuestra No obstante debemos pedir a Dios Padre en nombre de Jesus lo que necesitamos, pues El nos lo recomenda en el evangelio.

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