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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

5
Jul
2020

Cuando rezamos por todos, ¿qué significa "todos"?

4 comentarios
candela

Me ha llamado la atención, a propósito del funeral que la Conferencia Episcopal ha organizado en la Catedral de La Almudena en sufragio de todas las víctimas del covid-19, que la familia de una de las víctimas pida que expresamente se excluya a su familiar. Se comprenden los motivos de esta petición cuando se sabe que algún miembro de esta familia ha sufrido malos tratos por parte de los representantes de esa Iglesia que promueve el funeral. Pero parece difícil, como piden, “que se excluya expresamente su nombre”, cuando no se va a nombrar a nadie, porque la oración aludirá a un genérico “todos”. Y si se dice: “todos menos tal persona”, entonces se la nombra expresamente, cuando lo que se pretender evitar es que el nombre de esa persona se haga presente en el funeral.

Cuando se hacen oraciones públicas “por todos”, como ocurre por ejemplo en la plegaria eucarística cuando se ora por todos los difuntos, si se quiere orar especialmente por algunos es cuando se los nombra. Pero si no se nombra a nadie, este “todos” es tan genérico que nadie puede sentirse excluido, ni tampoco necesariamente incluido. De modo que pretender que uno es nombrado expresamente cuando se dice “todos” parece un poco exagerado.

Entiendo el dolor de muchas personas cuando no se ha hecho justicia a sus legítimas reclamaciones. Comprendo que muchas personas se sientan decepcionadas por la conducta de algunos cristianos. Pero parece muy difícil evitar determinados términos que, sin duda, son muy incluyentes (“los españoles, los valencianos, los leoneses”, o “los ciudadanos”, “los difuntos”, “los trabajadores”), pero en los que nadie que no quiera no tiene porque sentirse ni representado ni aludido.

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1
Vicente
5 de Julio de 2020 a las 20:40

Rezamos por todos y todas porque Dios quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

2
Marina Gutierrez
6 de Julio de 2020 a las 01:26

Yo rezo x muchos ateos y no aceptaría que me digan que no rece x ellos. Me parece que los buenos deseos de alguien no se pueden limitar ni prohibir. El otro lo juzgará absurdo o blasfemo pero me creo en mi humilde derecho, no?

3
Maggi Romero
6 de Julio de 2020 a las 20:15

Cuando rezamos por todos, es por todos y no podríamos nombrar tantos nombres.
Es por los hijos de de la creación de Dios, buenos y malos, amigos y enemigos, sanos y enfermos etc... Dios les bendiga y les proteja, amén, amén, amén.
Gracias Padre, Dios le bendiga y proteja, amén.

4
Manuel
6 de Julio de 2020 a las 23:29

En 2. Timoteo 2:1-2 se nos explica claramente el sentido de la oración:

"Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad."

Si cultiváramos únicamente la razón terrenal o nos quedáramos en la empatía humana no podríamos por ejemplo orar nunca por aquellos gobernantes que por ser de una afiliación política distinta a la nuestra no nos caen muy bien. Tampoco podríamos orar por el vecino del quinto que nos resulta un borde por quejarse a la mínima, por no sonreír o porque apenas nos saluda.

La oración es el único canal que puede llevarnos del plano humano al divino y Dios no hace acepción de personas. Por tanto en la oración los sentimientos, las empatías o antipatías quedan a un lado, porque no encajan en su naturaleza "pura". La oración es un arma poderosa, pero para que sea eficaz debo abandonar mis propios pensamientos y mi propio sentido de la justicia. No obstante la oración del justo es muy poderosa y efectiva. Stg.5,16. El justo es aquel que abandona sus propios pensamientos y su propia justicia juzgándose a sí mismo y purificándose en obediencia a la verdad y en el amor fraternal no fingido. Solo entonces la oración será eficaz para abrir corazones y puertas que parecieran imposible de abrir. Recordemos que para Dios no hay nada imposible, los límites se encuentran solo en nuestra razón.

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