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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

17
Dic
2010

Sorprendente unanimidad en Lerma

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La abadesa debe ser una mujer de mucho temple, de gran empuje, con don de gentes, capacidad e iniciativa. Debe contar con apoyos poderosos, influyentes y bien situados. ¿Apoyos también económicos? No lo sé. Los apoyos económicos pueden ser útiles, pero frente al dinero lo mejor es mucha prudencia. Casi doscientas vocaciones son muchas vocaciones. No hay que olvidar que eso de las vocaciones va por barrios y por épocas. No hay que dejarse deslumbrar demasiado deprisa. Hay que agradecer los dones de Dios, pero también hay que dejar que el tiempo haga sus pruebas. Por otra parte, tampoco hay que cerrarse a nuevas posibilidades.

Me sorprende que se permita pasar de clausura papal a vida activa. Normalmente, en la historia de la Iglesia, ha ocurrido lo contrario. Más aún, el paso a una vida monástica se consideraba un avance en la perfección religiosa. No digo que sea así, ni que a mí me lo parezca, digo que se consideraba así. Pero también es cierto que hay necesidades, urgencias e inspiraciones que requieren apertura de mente, y no atarse a costumbres del pasado.

También sorprende la unanimidad. Los fundadores y fundadoras suelen arrastrar, cuentan siempre con un grupo de seguidores serios y firmes. Pero suele ser gente nueva, no gente que deja instituciones ya consolidadas. Los fundadores y fundadoras, en ocasiones, dejan su antigua pertenencia, pero sólo ellos. Una salida tan numerosa y tan unánime, un dejar tantas personas la antigua pertenencia, es llamativo. Una cosa así no se hace sin consultar a todas y sin el consentimiento expreso de cada una. Extraña unanimidad. Que la fundadora hubiera dejado la Orden, hubiera dejado el convento, que incluso algunas religiosas la hubieran seguido, me parecería normal. Que la sigan todas, resulta un poco más extraño.

¿De entre las doscientas no hay ni una sola que haya pensado algo así: entré para ser clarisa y clarisa quiero quedarme; mi vocación es contemplativa y no de vida activa, y quiero seguir en mi primera vocación? ¿O no fue el carisma franciscano el que las movió a ser clarisas? ¿Les inculcaron otro carisma al hacer el noviciado? No tengo suficiente información. Pero los datos publicados invitan a reflexionar. Y, por supuesto, manifiesto mi respeto y mi deseo de que el Espíritu acompañe los nuevos caminos.

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