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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

7
May
2016

Los pastores no siempre tienen soluciones

10 comentarios

Ha sorprendido que el Papa Francisco afirme que no todas las situaciones pueden resolverse aplicando normativas generales. La sorpresa aumenta si añadimos que hay situaciones que requieren de un discernimiento, a veces prolongado, siempre serio y honrado; que, además, en relación con ese discernimiento, es necesario confiar en la conciencia de cada uno. Y finalmente que puede haber momentos y casos en los que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Dicho de otro modo: la fe de la Iglesia es siempre la misma, pero la doctrina que la explica no es monolítica; el pluralismo teológico es tan antiguo como “los evangelios”, las cuatro primeras maneras de entender, aplicar e interpretar la vida y el mensaje de Jesús.

Los anteriores principios tienen aplicaciones que van más allá de las que se hacen en la Amoris Laetitia. El antecedente más inmediato lo encontramos en el Concilio Vaticano II. En el discurso inaugural, Juan XXIII propone a la Iglesia “usar la medicina de la misericordia”; por otra parte, hace una distinción de gran calado (que luego el Concilio hizo suya, en Gaudium et Spes, 62) entre sustancia de la fe y formulación de la fe: “una cosa es la sustancia del depósito de la fe y otra el modo de expresarla”. El Concilio dejo otra afirmación que enlaza con lo que el Francisco ha mantenido en Amoris Laetitia, a saber: de la Palabra de Dios, que la Iglesia custodia, emanan los principios de orden religioso y moral. Pero no siempre la Iglesia tiene a mano la respuesta adecuada a cada cuestión (Gaudium et Spes, 33). Por este motivo, en Gaudium et Spes, 43, se apela a la conciencia bien formada de los seglares, puesto que “los pastores no están siempre en condiciones de poder dar inmediatamente solución a todas las cuestiones, aún graves, que surjan”. “No es esta su misión”, añade el texto conciliar.

Se comprende así una importante advertencia que hace el Concilio Vaticano II: la misma concepción cristiana de la vida puede conducir a soluciones divergentes. La causa de la divergencia no puede estar en la misma concepción cristiana de la vida. Tiene que estar en la experiencia, circunstancias y situaciones en las que cada uno tiene que aplicar su concepción cristiana de la vida. Cuando se dicen estas cosas hay que suponer, primero, que estamos hablando para cristianos adultos y formados; segundo, que estamos hablando para cristianos que buscan honradamente ser fieles al evangelio. De ahí que el Concilio advierte que, en estos casos, “a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia” (Gaudium et Spes, 43). Y después haga una llamada al “diálogo sincero”, que siempre ayuda a profundizar en los problemas, a progresar en la comprensión, a relativizar algunas cosas y siempre a vivir con más seriedad la propia fe.

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Un amigo
7 de mayo de 2016 a las 09:48

Quizá la Iglesia sabiamente está indicando en el sentido de una cierta autonomía en la toma de decisiones, basada en la maduración personal de cada creyente.
Hay gente, sin embargo que no sale, o no puede "salir" del clásico esquema del "Director espiritual", alguien de quien no pueden de ningún modo prescindir y a quien tienen que consultarlo "todo", (absolutamente todo).
Sin menoscabo de que en alguna ocasión concreta se pueda consultar a alguien, experto o que oriente en un determinado caso, quizá sería bueno "dirigir" hacía la propia toma de sus decisiones aún a riesgo de equivocarse.

JM Valderas
7 de mayo de 2016 a las 11:14

Fray Martín hay que ver la de contorsiones que están haciendo teólogos de todas las tendencias, unos para aseverar que la exhortación de marras no se aparta de la doctrina de la Iglesia, otras para justificar el cambio en la doctrina. Nada que ver con las palabras evangélicas del sí sí, no no. Los jesuitas han entrado en tromba en justificar lo injustificable, el disparate mondo y lirondo de la moral de situación que se defiende en el capítulo octavo. Algunos señalan el camino que usted recoge aquí: no hay principios generales. Porque basta que falle un caso para que no sean generales. Eso lo saben no sólo los popperianos de estricta observancia, sino un estudiante de primero de biología o de física.

Las fuentes de la moral cristiana son la revelación y la ley natural, fray Martín. La revelación atañe siempre y en todos los casos. También la ley natural. Que discrepemos a la hora de aplicar la segunda, va de soi. Parta la interpretación o aplicación de la primera tenemos una herramienta adicional, la Tradición y el Magisterio.

Cuando se pierde el norte se cae en disparates tan manifiestos como apelar a la conciencia bien formada, como último refugio. Pero, ¿qué es esta si no una conciencia afirmada en los principios?

Los casos no son fuente de moral. De ahí el estupor que ha producido la anécdota de Kasper sobre la mujer divorciada que preparó a su hija para la primera comunión y cooperaba en Caritas, a la que eximía él en consecuencia de cualquier reversión de su vida. Que lo dijera de sí mismo Kasper, carecía de valor. Cada quien puede juzgar el nivel teológico de Kasper. Lo estupefaciente fue que dijera que Francisco estaba de acuerdo con él.

Desde el punto de vista doctrinal están ocurriendo muchas cosas raras, fray Martin. ¿Por qué retorcer tanto los documentos conciliares con un propósito que no tenían, ni,por supuesto, se imaginaban el documento al que se aplicarían?

Maita
7 de mayo de 2016 a las 12:04

Profesor, gracias por estos artículos tranquilos, positivos y esclarecedores que está ofreciendo sobre AL.

Gracias a JMValderas
7 de mayo de 2016 a las 14:21

Como siempre, acertadísimo comentarista. Lo de Kasper y Caritas me ha parecido genial para un anuncio en el que busquen gente para dicha institución. La verdad es que el nivel de los teólogos ha bajado mucho y sigue bajando por lo que leemos sobre la AL. Luego la gente joven no se toma en serio a los sacerdotes: cada cual dice lo que le parece y le apetece. Las respuestas suelen ser "pues a mí otro cura me dijo justamente lo contrario". Sí, así es, cada uno cuenta lo que le vino.

¿tuciorismo?
7 de mayo de 2016 a las 15:14

GS 16
En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, advirtiéndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado personalmente. La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto más íntimo de aquélla. Es la conciencia la que de modo admirable da a conocer esa ley cuyo cumplimiento consiste en el amor de Dios y del prójimo.

Anónimo
7 de mayo de 2016 a las 15:17


Ya es tiempo de que los laicos se " desclericalicen" y asuman su mayoría de edad, a la hora de madurar en la experiencia de fe. No sirve descargar la conciencia en el clérigo de turno, a la hora de tomar decisiones que atañen a la propia conciencia ante Dios.
Congar nos recuerda que la esencia del fariseismo es dar por absolutas cosas secundarias. ¿ No será que Papa Francisco está removiendo demasiadas "conciencias apoltronadas"? Ahí pica... muchos quisieran dar por enterrado el Vat II. Francisco nos lo ofrece renovado y a tiempo real de nuestro siglo XXI. Grande Francisco.

La buena cocción...a fuego lento. Gracias P. Gelabert.

Ballester-Olmos
8 de mayo de 2016 a las 01:17

Estamos en esa línea de pensamiento. Será tema de reflexión en el próximo Capítulo. Siempre agradecido por sus jugosos comentarios, querido Padre Martín.

Anónimo
8 de mayo de 2016 a las 21:26

Parece que hemos entrado en un bucle temporal que nos lleva a tiempos de Juan XXIII . “ Para que entre aire fresco” fue su respuesta a la cuestión de la convocatoria del Vat II. Le pusieron palos en las ruedas. El mismo poder curial que ahora pretende laminar la labor de Francisco. En RD Picaza, Gomez Acebo y otros lanzan sus post en defensa de Francisco. Lefebrianos, en la misma web se echan a llorar. El Prefecto para la Doctrina de la Fe, en diferentes conferencias por España, habla de excomulgados sacramentales a los divorciados vueltos a casar, mientras en la A.L. en el 243 Francisco afirma que “no están excomulgadas”. Y el Presidente de la Conferencia Episcopal Filipina se hace eco de que la Eucaristía es medicina para enfermos, no para perfectos. Las webs que reparten carnet de católicos,a lo suyo.

Hacen mucho ruido. Pero Francisco cuenta con el apoyo mayoritario del Pueblo de Dios. Incluso el reconocimiento de su labor como líder mundial por los líderes europeos ( Premio Carlomagno) ¡ Ahora dirán que “mandilea”como ellos.!

Gracias P. Martín por su claridad en esta ceremonia de la confusión. No hay vuelta atrás. Que el Espíritu, ya próximo Pentecostés, ilumine a Francisco en su misión, nos lo conserve mucho tiempo. Y a nosotros nos de fortaleza, audacia y creatividad para transmitir el mensaje evangélico eneste tiempo nuevo.

Anónimo
9 de mayo de 2016 a las 08:38

¿Teología versus Pastoral?

Evangelio

Bernardo Pérez Andreo
9 de mayo de 2016 a las 11:42

Martín, coincido con tu análisis. Yo creo que lo que ha hecho Francisco en AL es acercar la doctrina a Jesús, al Evangelio. Lo más parecido a la práctica de Jesús es una moral de situación, donde existen, nadie lo niega, principios morales, pero se aplican según la situación específica de cada cual. ¿O qué fue aquello de no necesitan médico los sanos sino los enfermos? El fariseo aplicaba en su corazón una moral estricta: "esta mujer es una prostituta y está en pecado". Jesús no lo ignora, sino que afirma la necesidad de la mujer de salvación, pero con amor, sin doctrina, sin dogmas morales férreos.
Los dogmas morales a los que se agarran los de la supuesta ley natural son agarraderos para sus inseguridades vitales. Donde hay amor no hay ley. Ama y haz lo que quieras.

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