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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

4
Dic
2012

La posible herejía de quedarse en Trento

11 comentarios

El título, evidentemente, es provocativo. Pretende invitar a la lectura. Dicho sea para curarme en salud. Pero el título también apunta a algo importante en teología católica: la Tradición avanza y crece. Quedarse en el pasado, por muy venerable que sea este pasado, puede conducir, en casos extremos, a la herejía. Voy a poner un ejemplo sensible para algunas mentalidades: la cuestión de María, concebida sin pecado original.

Si alguien, a propósito de este tema apelase al Concilio de Trento como guía segura de la verdad católica, se encontraría con una sorpresa: el Concilio deja libertad de pensamiento, de modo que (según Trento) un católico puede pensar que María fue concebida con pecado original y no por ello estar fuera de la comunión católica. Fue Pío IX, en la bula Ineffabilis Deus, el que proclamó el dogma de la inmaculada concepción de la Virgen María.

La constitución Dei Verbum del Vaticano II, cuando se refiere a la tradición y al Magisterio habla de “Magisterio vivo”. Vivo, calificativo importante. No es aceptable, en teología católica, apelar al Magisterio del pasado para descalificar el Magisterio del presente. Porque, si bien no hay contradicción real entre ambos magisterios, sí que puede haber matices importantes, que aparentemente inclinan determinadas cuestiones hacia modos de comprensión diferentes a los del pasado. Un matiz a propósito del dogma que nos sirve de ejemplo: el dogma habla de “inmaculada concepción de María”. El magisterio anterior hablaba de “concepción de María inmaculada”. Importancia del matiz: Inmaculada concepción = “sin pecado concebida”; concepción inmaculada = concepción de la toda santa.

La teología ayuda al Magisterio a encontrar mejores formulaciones y a comprender mejor la Revelación. Fue, en gran parte, gracias a la teología, cómo pudo pasarse del “piense usted lo que quiera sobre el pecado original de la Virgen” al dogma de la inmaculada concepción. También hoy la teología empuja hacia adelante para una mejor comprensión de la fe. Con tanteos e imprecisiones. Pero con la santa y buena intención de lograr una aplicación y comprensión más acertada y acorde con las necesidades actuales de nuestra fe.

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1
Oscar
5 de Diciembre de 2012 a las 13:12

Me alegro de de leer que la tradición crece y avanza. Es de esperar que no avance solo en las cuestiones sobre la Virgen. También avanza en otras cosas: mayor sensibilidad hacia la pobreza, justicia y paz, ecumenismo, diálogo con las otras religiones. Y muchos de esos avances se los debemos al Concilio Vaticano II.

2
Juanjo
5 de Diciembre de 2012 a las 16:01

Yo, que no sé nada de teología, ni soy quien para aportar nada al tema, sí que me he dado cuenta de una cosa. Que casi todos los dogmas han surgido como fruto de una controversia, una confrontación entre partes en las que cada uno tenía su punto de vista y criterios, su postura teológica y en principio nadie partía con "mala fe"). Así, solo existirían dogmas sobre temas en los que en algún momento ha habido alguna, desviación o pensamientos que ha sido necesario fijar en un ambiente y tiempo determinado por tanto contextualizado. NO es necesario un dogma que afirme por ejemplo que Dios es Amor, porque esta controversia no ha surgido.
Otra cosa que me parece importante, como consecuencia inmediata de la primera es estudiar y conocer la historia y el contexto en el que ha surgido cada dogma. Ello clarifica y preserva de muchos "dogmatismos". ¡Vamos! me parece fundamental si uno quiere poder decir algo sobre el mismo.

3
Joshefo
6 de Diciembre de 2012 a las 11:48

Lo que sucede con la Iglesia oficial es que se entretiene en responder, con pelos y señales, a preguntas que nadie le hace. Las inquietudes más cotidianas y punzantes de la gente, por el contrario, quedan para otra ocasión, o reciben respuestas decepcionantes. Necesitamos una Iglesia capaz de acoger en su seno al mundo de hoy, con sus inquietudes y preguntas de hoy.

4
maría no es una diosa
6 de Diciembre de 2012 a las 12:00

Es una pena, Fray Martín, tenga usted que poner un título provocativo para que lean su artículo. Y viendo los comentarios vejatorios hacia su persona en el post paralelo en RD, ¡ vaya si ha provocado! Par reflexionar sobre estos efectos colaterales de la nueva evangelización cibernética.

San Bernardo no creía en el dogma de la Inmaculada Concepción. Y es Santo veneradísimo e insigne de la Iglesia. Da pistas del foco que en cada época alumbra lo que es importante. Sin relativismos, peroal tiempo. Legendarios los enfrentamientos entre dominicos, jesuitas y franciscanos por el dogma de la concepción inmaculada. Hoy el dogma de la inmaculada no es "trending topic". Ni el de la Trinidad.

El peligro de hacer de María de Nazaret una diosa, de olvidar que es verdadera mujer, va inherente a subirla a un pedestal.

Si María, mujer, hermana madre, forma parte de la humanidad, el orgullo de nuestra raza, tambien en la fiesta de la concepción inmaculada, celebramos nuestro engendramiento de Dios. Porque todos los seres poseen desde el principio naturaleza divina. Trayecto de divinización progresiva en el que María tuvo un "plus" de gracia.

"María no es una diosa"

P. Sebastián Fuster OP

in memoriam

5
Una oveja rebelde
6 de Diciembre de 2012 a las 15:00

Me parece que este caballero que se identifica con "maría no es una diosa" "anda muy sobradito" los que hemos tenido al P. Fuster como profesor, no nos parece adecuado sacar y extrapolar algo que nada tiene que ver con lo que él verdaderamente opinaba al respecto.
María no es una diosa pero es "Madre de Dios".Así se la ha reconodido desde muy antiguo. A ver si en vez del Concilio de Trento resulta que nuestras actitudes son del Concilio de jerusalén y nos estamos planteando la circuncisión del prepucio o bien , no. Bueno en todo caso: Vixca la geperudeta! eso si lo entienden todos.
Ánimo p. Martín

6
El arco y el tiro
7 de Diciembre de 2012 a las 20:42

No se obsesione fray Martín por los que miran a Trento. Quizá valiera la pena reparar en los que no conocen Trento. Pues sin Trento no hay teología, como no la hay sin Calcedonia, Nicea, Ferrara-Florencia, Vaticano I o Vaticano II. El problema no es Trento, sino el desconocimiento de Trento. Nadie, salvo algún docente negroalbino por lo que parece, ignora que la Teología es ciencia y, como tal, abierta. Cierto que una ciencia especial, pues su punto de arranque es la Revelación, expresada en Escritura y Tradición, pero no significa que abdique de la metodología científica, salvo, repito algunos docentes albinegros al parecer que se han quedado con las hojas del rábano. Propio de la metodología científica es la abertura a nuevas pruebas, a nuevos conocimientos. Ahora lo tópico es mirar a Popper en esa materia (con su escuela y réplicas), pero ya Marín Sola, mi maestro Sauras y mi guía Ramírez, se adelantaron en lo relativo a la evolución del dogma. No es ese, fray Martin, el problema. El problema albinegro es de otra indole: la supina ignorancia teológica de quien, fraile o monja (albinegros), sin otro aval que la buena voluntad (cabe suponérsela), va dispartando sobre el derecho de gentes (sin saber ni siquiera quién fue Vitoria) o sobre el sacerdocio de la mujer, la esencia de la Iglesia o los métodos de congtraceptivoos. Cuando una albinegra disparata no hay tema que se le resista. Ese es el problema, digamos interno, fray Martín. Con mis mejores deseos para su salud ocular, libre de máculas.

7
dominica profética
8 de Diciembre de 2012 a las 09:08

¡ ójala hubiera muchas albinegras monjas dominicas como Lucía Caram que sin miedos en el seguimiento de Jesus "disparaten sobre cualquier tema". Puro evangelio hecho vida. Gracias Lucía, dominica profética.

8
en la luz
8 de Diciembre de 2012 a las 16:20

Estos días hay una condensación de luz espiritual. Fiestas importantes en diversas tradiciones. Hoy los católicos celebramos la fiesta de la Concepción Inmaculada, preludio de Navidad. Esta tarde comienza la fiesta judía de la Jánuka, con el encendido de la primera vela. Y los budistas celebran hoy el nacimiento de Buda

Que sepamos reconocer lo que de bueno y de verdad y sabiduría hay en todas las tradiciones religiosas y espirituales. Transparencia de Luz.

Felicidades a todos.

9
Isabel.
8 de Diciembre de 2012 a las 22:49

Cuando un teólogo,de la Iglesia Católica,la que profesamos,que, dedica su vida al conocimiento de la Verdad,nos expone la doctrina derivada de sus estudios y de la profundidad en ellos,pienso, debemos acatar sin temor los resultados.
Yo, como hija de la Madre Iglesia Católica,acato,sin temor las exposiciones que pueden ser causa de sorpresas pero, con agradecimiento a lo que se nos ofrece gratuitamente.
Y,como se nos dice en este post " con tanteos e imprecisiones. Pero , con la santa y buena intención de lograr una comprensión mas acorde con las necesidades actuales de nuestra Fe" MUCHAS GRACIAS P. MARTIN O.P.

10
El arco y el tiro
9 de Diciembre de 2012 a las 21:19

Con su permiso, Martín. No he dado ningún nombre. Tenía en mente las medidas adoptadas por la Congregación de la Fe sobre un grupo nutrido de religiosas entre las que no faltaban las negroalbinas. Al día siguiente, por la noche, salió por televisión otra negroalbina disparatando. No veo la TV apenas. Pero sabido es que el ruido de fondo de la misma duerme a los niños; en este caso, a mis nietos. Y cuánto no sería mi sorpresa cuando en un avance de entrevista mostró la religiosa traída aquí a colación un absoluto desconocimiento del derecho natural, de la institución familiar, de la naturaleza de la Iglesia. Recuderdo que el presentador la introdujo como "experta", cargo que ella parecía rehuir hasta que, como se dice vulgarmente, largó. Cerré el televisor. No ví la entrevista. Pues sí, ese es un problema de la Iglesia: la ignorancia. No hay carisma evangélico que justique la osadía del que no sabe.

11
M.D.
17 de Diciembre de 2012 a las 08:09

Como usted sabe, todos los Concilios tienen un propósito que los situa en contexto y nos ayuda a entender sus discusiones y decisiones.

En Trento, ante el problema protestante no se trató de definir y fijar las discusiones teológicas que separaban a los católicos, sino de definir la doctrina común que separaba a los católicos de los protestantes. En tal intención, por tanto, no entra el estudio de discusiones sobre la Inmaculada y acudir a Trento esperando encontrar definida alguna doctrina al respecto es un absurdo como ir a coger liebres en el mar, por lo que su gancho mediático en forma de título pierde todo sentido. Si una persona acude a Trento, encontrará la guía segura para no confundirse con un protestante. Algo muy necesario hoy día cuando hay tanto elemento protestantizado dentro de la Iglesia.

Pero sigamos poniendo contextos: a las alturas de Trento el tema de la Inmaculada ya estaba bastante claro en toda la Iglesia, salvo para alguna orden (la suya por ejemplo) y había dado lugar a la disciplina de Sixto IV a la que se remite el Concilio y que supone en la práctica estimar como doctrina más que probable la Inmaculada Concepción y como temerario (y por tanto penable) al que la califica de falsa y herética. Por tanto la libertad de pensamiento contra el dogma no era tan libre como quiere suponer, sino sólo para el fuero interno y la discusión teológica limitada en sus calificaciones. Los intentos de llevar tal libertad al fuero externo, forzándola en la predicación, (de nuevo aquí resaltan elementos de su orden) provocaron que la posición maculista quedara en evidencia tanto por el rechazo del pueblo como de la Santa Sede. Para el siglo XVIII se podía ya haber definido perfectamente el dogma.

La Tradición avanza, en cuanto se transmite desde el principio a través de los tiempos, pero no crece si no es en el mismo sentido y en la misma sentencia. El truco de su lamentable gancho es hacer pensar que el dogma definido añade algo al depósito revelado y transmitido. Falso. No añade nada sino que lo que hace es escudriñar que es exactamente lo que nos habían entregado. Eso es lo que su artículo no deja claro y por lo que resulta lamentable. El magisterio vivo sólo tiene por función escudriñar sobre lo que nos dijo el Señor y no el añadir cosas a lo que dijo el Señor o fijar algo que no está en el depósito que se le ha entregado. Por más veces que se diga esto poco será. Sirva el contexto tradicional del sentir católico sobre la Inmaculada como muestra de esto mismo.

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