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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

26
Mar
2020

Eucaristía virtual por coronavirus

4 comentarios
eucristiavirtual

La próxima semana santa será extraña. Muchos ciudadanos notarán a faltar las típicas procesiones que, además de ser un evento religioso, se han convertido en eventos culturales, que atraen turismo. Lo más importante: muchos católicos lamentarán no poder acudir presencialmente a los Oficios del jueves y viernes santo, y a la vigilia pascual. Las procesiones no, pero los oficios sí que podrán seguirse y verse por televisión o por redes sociales. Pero no es lo mismo, porque un elemento fundamental de las celebraciones es la comunidad. La Eucaristía requiere presencia de pueblo, porque es celebración de la Iglesia que hace Iglesia.

También es verdad que es posible estar unidos sin estar juntos. Y estas celebraciones virtuales pueden servir para sentirnos unidos sin estar juntos en un mismo lugar. El tiempo de confinamiento que vivimos pone en valor la comunión de los santos, más allá de la presencia física. De hecho, las generaciones jóvenes viven lo virtual como real, la no presencia física no hace que la relación y comunicación entre ellos sea menos real.

Lo que va a ocurrir en semana santa y lo que está ocurriendo ya estos días, con bastantes sacerdotes retransmitiendo la Eucaristía por internet, va a provocar, cuando acabe esta crisis, algún que otro estudio y discusión sobre “lo presencial” y “lo real” en las celebraciones, no sólo a propósito de la Eucaristía, sino también a propósito de la confesión. Se han dado ya intentos, tanteos, permisos y rectificaciones a propósito de si es o no legítima y válida la confesión por teléfono o por videoconferencia.

Como se suele decir “más vale eso que nada”. Pero, sobre todo, en buena teología y doctrina eclesial hay que recordar un gran principio de Tomás de Aquino: “Dios no ha ligado su poder a los sacramentos, hasta el extremo de no poder conferir sin ellos el efecto sacramental”. Inspirado en tal doctrina, el Catecismo de la Iglesia Católica ha hecho esta aplicación al sacramento de la reconciliación: la llamada contrición perfecta (o sea, el arrepentimiento sincero) obtiene el perdón de los pecados mortales, si comprende la firme resolución de recurrir tan pronto como sea posible a la confesión sacramental. 

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1
María Teresa Pero Bellido
26 de Marzo de 2020 a las 16:21

Disculpe, pero a mi me gusta mucho ver y escuchar la misa por internet, televisión. En cuanto a la recepción de la Santa Eucaristía, es mucho mejor para mí. Y en cuanto a la confesión, bueno, querría decirle que no hay tantos sacerdotes, y bueno, no todos tienen la prudencia adecuada para confesar, y mucho menos el tiempo. Así que aunque la santa Iglesia por sus Santos representantes, permite el modo que la actual situación ha inaugurado, bendita sea. La misa de su Santidad Francisco es hermosa. Su modo de hablar, perfecto para mì, Lo venero al Santo Padre. Gracias Dios mío por haber encontrado a este verdadero Pastor

2
Vicente Vilarroig
26 de Marzo de 2020 a las 19:34

Me parece maravilloso las consecuencias del principio de Sto. Tomás de Aquino sobre el efecto sacramental, porque puede confortar sobremanera a los enfermos que por las circunstancias actuales no pueden efectuar la confesión sacramental.

3
J. García
27 de Marzo de 2020 a las 12:46

La confesión, vía telefónica o por internet, en estos momentos de posible contaminación de coronavirus, me parece una idea sabia y caritativa, que evitaría la cercanía del sacerdote con un posible "contaminante": (no suena muy bien, pero creo que está claro), y además sería una oportunidad de "gracia sacramental" para el penitente, sobre todo si se trata de faltas leves. (A propósito: antes de ayer le hice la misma pregunta a mi confesor si sería lícito y sacramental vía e_mail, y hoy me contestó que venía a confesarme a casa: su respuesta parece negativa..)

4
Hormias
27 de Marzo de 2020 a las 16:26

Ambas son necesarias pero estar en una iglesia orando simplemente sentado es uno de esos momentos de comunicación con dios difícilmente olvidsbles

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