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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

19
Dic
2008

Descubrir la presencia de Jesús en Navidad

1 comentarios

Es muy difícil luchar contra la inercia de una Navidad convertida en fiesta del consumismo. Si antiguamente los cristianos lograron bautizar las fiestas en honor del sol naciente, convirtiéndolas en fiestas cristianas en honor del verdadero Sol que nace de lo alto y se hace hombre en Jesús, hoy ha ocurrido exactamente lo contrario: la sociedad ha paganizado la Navidad cristiana. Hay quién desearía que toda la simbología cristiana fuera sustituida por referencias paganas, o cambiar el vocabulario llamando fiestas de invierno a esa semana con la que acaba el año. A pesar de los intentos en este sentido, la gente sigue llamando navideños a estos días. Da lo mismo. Porque lo que importa es lo que hay en el corazón. En algunos corazones hay muchas ganas de fiesta, de juerga, de comida, de bebida, de regalos y de lotería. En otros hay ganas de descanso, de visitar a los amigos, de pasar unos días agradables en compañía de la familia.

También quedan corazones que quieren vivir el Misterio de un Dios que en Jesús se ha unido, de algún modo, con todo hombre. Cada ser humano, aunque no lo sepa, es morada del Espíritu. El cristiano descubre esta presencia, a pesar de los muchos obstáculos que impiden discernirla. Hay tanto que hacer, y son tan enormes los problemas, que lo normal es que uno prefiera no verlos, porque si mira de frente se agobia pensando que nada puede hacer. Es posible pensar así: el pobre que pide limosna nos crea mala conciencia, pero ese es su único triunfo, porque seguirá siendo pobre; y si vendo todos mis bienes seguirá habiendo pobreza en el mundo. Pensar así paraliza. Pero es posible pensar de otra manera: no alcanzo a solucionarlo todo, pero pongo mi grano de arena para resolver necesidades concretas. Y lo hago con la esperanza de que muchos otros pongan también su grano de arena, para así grano a grano lograr pequeños montones. Quién viva con esta esperanza y tenga un corazón para amar, seguro que encontrará a Dios esta Navidad.

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1
marcelino
20 de Diciembre de 2008 a las 01:50

Estoy totalmente de acuero. Gracias por decirlo

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