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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

1
May
2017

Defectos en la vida religiosa, moral y social

3 comentarios
cactus

Puede resultar sorprendente que entre las causas del ateísmo, el Concilio Vaticano II señale con cierto énfasis la exposición “inadecuada” de la doctrina cristiana, y “los defectos de la vida religiosa, moral y social” de los cristianos. O sea, una mala presentación de las verdades de la fe, aleja de la fe. Dejo esto, sin duda importante, sobre todo de cara a las catequesis y clases de religión que damos, y me centro en la segunda causa del ateísmo atribuible a los creyentes: los defectos de su vida religiosa, moral y social. No se trata sólo del mal ejemplo, de la mala vida, de nuestras incoherencias. Se trata de “los defectos”, o sea, de una mala vivencia de la religión, la moral y la vida social.

Defectos en la vida religiosa: cuando vivimos, y en consecuencia, proclamamos un Dios autoritario, justiciero, lejano, que está allá arriba en los cielos, un Dios controlador de todo lo que hacemos; en vez de vivir y presentar un Dios cercano, un Dios al que se puede tutear, un Dios siempre dispuesto a perdonar, que no necesita incienso, alabanzas o sacrificios, sino que busca nuestro amor y nos llama a confiar a él, entonces tenemos un serio “defecto” en nuestra vida religiosa.

Defectos en la vida moral: cuando vivimos una moral hecha de leyes y preceptos, una moral del miedo y del temor; en vez de una moral de hijos, una moral que busca conformar nuestra vida con la de Cristo y, en consecuencia, una moral en la que todo está regulado por el amor; cuando importan más las leyes que el hermano, cuando es el miedo el que evita el pecado; cuando el castigo al infierno es el argumento principal que empleamos para exhortar a los hermanos a vivir de otra manera; cuando repetimos lo mucho que se merece Dios y nos olvidamos de agradecer lo mucho que nos está dando en cada momento, empezando por la vida, tenemos un serio “defecto” en nuestra vida moral.

Defectos en la vida social: cuando nuestra religión es individualista, cuando sólo importa “el alma y Dios”, y no nos preocupamos de lo que pueda ocurrirle a los demás; cuando cerramos los ojos ante las muchas necesidades de los hermanos; cuando pensamos que las leyes sociales no tienen nada que ver con la religión y con Dios; cuando sólo importa la piedad y la asistencia a la Iglesia, pero olvidamos los compromisos sociales y comunitarios; cuando sólo importa lo espiritual y dejamos de lado lo político, o sea, las necesidades de la sociedad, tenemos un serio “defecto” en nuestra vida social.

Estos defectos, explicitados como bien he podido, o de otra manera seguramente más adecuada, favorecen el ateísmo, alejan del Dios de Jesucristo. Porque el Dios de Jesucristo jamás nos encierra en nosotros mismos; siempre nos abre a los hermanos. El Dios de Jesucristo no pregunta en primer lugar si uno es culpable o inocente, sino si uno sufre. Al Dios de Jesucristo no le interesa el cumplimiento de la ley, sino el bienestar y la felicidad de cada persona.

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1
Miguel
1 de Mayo de 2017 a las 14:00

Completamente de acuerdo, profesor Gelabert, con la exposición de la mala practica del Evangelio.
Pero espero con expectación la exposición de las causas debidas a las Catequesis y, sobre todo, las clases de Religión. Puesto que me parecen, en éstos y también pretéritos tiempos, sobre todo los “profesionales” de la asignatura los que están mostrando y demostrando, con su nefasto ejemplo y pésima formación respectivamente, no saber mostrar y mucho menos demostrar la Belleza del Cristianismo.
Saludos en nuestro Señor Jesucristo.

2
ivan grillo
1 de Mayo de 2017 a las 16:43

No veo coherencia entre lo que se predica y entre lo que se practica. Como compaginar aquello que es evidente de que Dios no necesita de sacrificios, ni alabanzas ni incienso y en la ceremonia de la misa se dice :" orad hermanos para que este "sacrificio" mío y vuestro sea agradable a Dios", se me dirá: no se esta sacrificando a nadie, se esta conmemorando el sacrificio de Cristo..." pero bien sabemos, que lo de Jesús no fue un sacrificio, larga seria la historia que se podría exponer al respecto. Eso queda en la sabiduría y entendimiento de cada uno. La doctrina que enseño y practico el Galileo, fue desvirtuada con el paso del tiempo, y hoy no es ni el remedo de su espíritu. La gloria, la pompa y el poder han llegado a su máximo esplendor que se irradia desde el Vaticano. Se sigue educando, se sigue predicando y se sigue imponiendo, lo que ya la historia, la ciencia religiosa y la realidad salida a flote de todo el pasado, ha comprobado cuan apartadas de la verdad siguen siendo algunas de las enseñanzas que hoy se difunden y se deben creer. Ejemplo de lo expuesto esta la famosa doctrina del P.O. Centro de Catecismo de la Doctrina Cristiana.
Y lo dice J.M. Maldeme: "Hablar del P.O. es tocar todos los puntos fundamentales de la Doctrina Cristiana." Ud. F. Martin es un experto en ello.
Con mucha razón lo dijo en su tiempo Teilhard de Chardin "Que el P.O. constituye para el hombre moderno la dificultad mas seria para aceptar el Cristianismo" y ya lo decía en su libro "El P.O." J.M. Maldeme "Cuando el Dogma se impone en contra en contra de lo que se demuestra, la confianza en la Iglesia desaparece y, con ella la fe." (p.219) Y esto en lo tocante de la doctrina. Si, que todavía es mas grave en lo tocante a la conducta de aquellos que deben ser el ejemplo de la dignidad y las buenas costumbres. Con mucha razón las personas se alejan de la Iglesia, no de Dios, a quien siguen considerando su creador y con la esperanza de alcanzar algún día, (después de esta corta vida) la verdadera paz y tranquilidad que debe dar estar tu a tu con la verdad suprema.
ivan

3
Juanjo
1 de Mayo de 2017 a las 17:21

Muchas veces reflexiono sobre el tema, y me sigo preguntando porqué sigue sucediendo esto. ¿Por que se continúa con estas "falsas ideas" o inadecuadas de Dios y de la consiguiente vivencia como si fuese la única verdad.
Y entre las posibles razones aparece siempre la de la inadecuada formación. la de "oír" una única línea de interpretación.
Personalmente, opino que enriquece muchísimo, el estudio, la adecuada formación el estar abierto a escuchar diversas y distintas lineas, opiniones, tendencias. Contrastar, abrir bien los ojos y los oídos. Abrirse a la pluralidad.
Dios es el Gran Misterio e inabarcable. Y uno tiene que humildemente ir haciéndose su propio criterio, integrando, filtrando y depurando una gran cantidad de datos al alcance, de uno cuando uno busca.
Si solo escucho una "tendencia" nunca saldré de ella. Y hay lineas que pretenden siempre imponerse.
En ello estoy de acuerdo con Jesús Espeja OP "Es preferible no creer en Dios ni en la religión, a creer en un dios que no nos deja ser felices"