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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

5
Sep
2017
Jesús asumió una carne de pecado: ¿verdadero o falso?
4 comentarios

jesus02

Si en un examen de teología se preguntase si es verdadera o falsa esta proposición: “Jesús asumió una carne de pecado”, estoy convencido de que la mayoría de las respuestas dirían: “falsa”. Y, sin embargo, la respuesta correcta es: “verdadera”. Nos cuesta aceptar la verdadera humanidad de Jesús. Sobre todo, cuesta aceptarla cuando se sacan las últimas consecuencias de la verdad de la Encarnación.

Como los creyentes partimos del presupuesto de que “Jesús era Dios”, nos resulta difícil entender que pudiera ignorar cosas, por poner un ejemplo. Esta ignorancia de Jesús es afirmada en Mc 13,32: el Hijo ignora la hora de la parusía. Este versículo ha planteado muchas dificultades a los intérpretes cristianos. San Agustín, por ejemplo, no acepta esta ignorancia del Hijo e interpreta que el texto bíblico quiere decir que no podía revelarla. Pero afirmar que el saber de Jesús tiene sus límites no es negar la confesión de fe en su naturaleza divina, sino comprender que, al hacerse verdaderamente hombre, asume las limitaciones de lo humano.

Nos cuesta aceptar, por poner otro ejemplo, que Jesús fuera verdaderamente tentado. Pero la tentación es consustancial a lo humano. Una cosa es ser tentado y otra caer en la tentación. Precisamente, en las tentaciones de Jesús se manifiesta que, desde nuestra condición humana, si nos apoyamos en la Palabra de Dios, es posible vencer a la tentación. La tentación es inevitable, pero caer en ella es evitable.

Vuelvo a la pregunta que ha motivado esta reflexión: ¿Jesús asumió una carne de pecado? Es correcto decir que Jesús asumió una carne semejante a la del pecado. Eso afirma Rom 8,3. O sea, Jesús asume una humanidad real, no una humanidad ideal. Cuando Jn 1,14 dice que “la Palabra se hizo carne”, se trata de carne débil y pecadora. Otra cosa es que Jesús pecase. No pecó, pero su humanidad era débil como la nuestra. Por eso, pudo ser tentado de verdad. Puede verse también Gal 3,13: Jesús se hizo maldición por nosotros; y 2 Cor 5,21: “a quién no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros”.

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1
Sep
2017
Curso nuevo... para volver a lo de siempre
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bicicleta02

En septiembre, después de un tiempo en el que muchos han disfrutado de unas merecidas vacaciones, en España comienza un nuevo curso. Lo de “nuevo” es un modo de hablar, porque probablemente para unos y otros, estudiantes y trabajadores, las cosas seguirán funcionando con la rutina de todos los años: mismo calendario, mismos horarios, mismos compañeros, mismos expedientes, mismos clientes. Incluso aquellos que tienen un trabajo que debería ilusionarles porque tiene mucho de “vocacional”, como es el caso de los sacerdotes, también se encuentran con que el nuevo curso repite lo de años anteriores: mismos horarios de Misa y de catequesis, mismas celebraciones, mismas personas que acuden a la Iglesia.

En ocasiones hay alguna novedad, algún acontecimiento importante para celebrar. Pero la verdad es que la rutina es lo habitual en nuestra vida. El cambio de fechas cambia pocas cosas en la vida. Deberíamos acostumbrarnos a llevar la rutina con elegancia. Cada momento puede ser ilusionante si hacemos el trabajo con alegría, con espíritu de servicio, pensando que lo que hacemos redunda, de un modo u otro, en beneficio de los demás. Lo nuevo no son las horas. Lo nuevo es la cara siempre renovada con la que acogemos al hermano.

Hay dos acontecimientos eclesiales que pueden resultar relativamente novedosos en este curso 2017-2018. Uno es el final de las celebraciones con motivo de los 500 años de la Reforma luterana, el próximo 31 de octubre. Llevamos un año conmemorando este acontecimiento. Algunas cosas se han hecho en España. Quizás la más interesante fue el Congreso ecuménico que tuvo lugar en Salamanca el pasado junio. Uno de los frutos de este Congreso, cuyo resultado tendremos ocasión de ver en los próximos meses (probablemente antes de que acabe el año 2017) serán las actas, que se publicarán en “Diálogo Ecuménico”, prestigiosa revista de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Otro acontecimiento será el próximo Sínodo de los Obispos sobre “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. La encuesta preparatoria del Sínodo tenía un plazo que ya ha terminado. No estaría mal aprovechar la ocasión de este Sínodo para plantearnos, en nuestros coloquios “internos” (tanto entre los religiosos como entre el clero secular), algunas preguntas que no se encuentran en la encuesta y que quizás podrían ayudarnos a comprender más a los jóvenes y a mejorar la pastoral vocacional.

Podríamos preguntar a los que se van, a los jóvenes que nos dejan, cuál es el motivo de su salida. Podríamos preguntar a los que acuden a nuestros centros vocacionales y luego no entran, cuál es el motivo por el que no entran. A lo mejor encontraríamos algunas respuestas para facilitar la llegada de vocaciones. Sin duda, hay quien nos deja después de habernos visto ilusionados y contentos, porque entiende que su vida debe seguir otros derroteros. Pero hay otros motivos, desgraciadamente.

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28
Ago
2017
En Barcelona: más juntos que unidos
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danza

La manifestación contra el terrorismo que hubo la tarde del pasado 26 agosto en Barcelona tuvo muchas cosas buenas. Otras realidades que allí afloraron me parecieron fuera de lugar. Algunas proclamas tenían su parte de razón (la venta de armas, por ejemplo no favorece la paz), pero esta razón parecía un pretexto para descalificar y atacar. Lo que debía unir a los manifestantes era decir “no” al terrorismo, porque lo que queremos es vivir en paz, armonía y bienestar. Pues bien, algunos parecían más interesados en “otros objetivos” que, en vez de unir, dividían. Estos “otros objetivos” tienen su lugar y su momento, lugar y momento que no era el de la manifestación del pasado sábado.

La manifestación puso de manifiesto una cosa, que tiene sus aspectos positivos, pero también sus aspectos negativos: en la Plaza de Cataluña se juntó mucha gente, distinta y distante. Hay distinciones que enriquecen; las hay que separan. En este caso, entre algunas de las personas distintas y distantes que se juntaron no había ninguna unidad, pues sus pretensiones eran excluyentes. En Barcelona hubo mucha gente junta. Pero, entre esta gente junta había gente desunida. Juntos, porque estaban en un mismo lugar, tocándose incluso. Unidos no, porque sus objetivos no eran los mismos: unos querían hablar de paz y otros aprovecharon para hablar de otras cosas.

Más allá de Barcelona, eso de juntos sí, pero unidos no tanto, hace pensar. Es bueno que personas distintas y hasta distantes, podamos vivir juntas. Es un signo de tolerancia que puede y debe convertirse en motivo de respeto. Pero si estamos juntos porque no queda más remedio y no intentamos unos mínimos de entendimiento para poder estar juntos sin pelearnos, entonces no estamos unidos. Ese no estar unidos puede ser el comienzo de la exclusión. Cuando somos excluyentes, cuando el otro estorba, estamos creando la base que puede conducir al odio. Y el odio conduce a la muerte.

Como bien decía uno de los carteles de la manifestación “el amor es más fuerte que el odio”. Ese es el camino: el amor, que une más allá de ideologías, gustos, colores, religiones y políticas. En política no debería haber enemigos, sino adversarios. Mientras los enemigos buscan la destrucción del otro, los adversarios buscan objetivos comunes (todos confluyentes en el bien común, en el bienestar de los ciudadanos) por caminos distintos.

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26
Ago
2017
Lutero, ¿qué celebramos?
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LuteroyPapa

De parte católica, grupos y personas con similar ideología a los que condenaron la Declaración Conjunta sobre la doctrina de la justificación (de la que hablé en un post anterior), no se han cansado de repetir que no hay nada que celebrar con los luteranos. Y lamentan que el pasado año, el 31 de octubre de 2016, el Papa participara en Lund (Suecia) en una ceremonia ecuménica con motivo de los 500 años de la reforma protestante de Martín Lutero.

Evidentemente, si lo que celebramos es una pelea, no hay nada que celebrar. Pero si celebramos que la pelea puede superarse y buscamos comprender las circunstancias históricas y doctrinales que la provocaron, para aprender a no repetirla, para que si hoy se dieran dificultades encontrar caminos para resolverlas de otra manera, entonces es bueno recordar el pasado y celebrar los caminos que han conducido a un presente de concordia y colaboración. La Declaración Conjunta es un buen ejemplo de a dónde pueden conducir esos caminos de estudio crítico del pasado, de comprensión y de colaboración. El Papa Francisco ha reconocido que “hoy luteranos y católicos estamos de acuerdo sobre la Doctrina de la justificación”. Más aún, que “sobre este punto tan importante Lutero no estaba equivocado”.

Lo que nos une es más que lo que nos separa. Si seguimos acentuando lo que nos separa no podremos avanzar. Lo que nos separa, nos aleja cada vez más. Ahora bien, poner el acento en lo esencial, compartido por unos y por otros, que es confesar a Cristo, a través de quien Dios se da a sí mismo en el Espíritu Santo y prodiga sus dones renovadores, puede ser compatible con distintas teologías y espiritualidades. De ahí la importancia que, en el diálogo ecuménico, cobra el principio de la “jerarquía de verdades”, que no solo se aplica a las “verdades de la fe”, sino también a las explicaciones doctrinales.

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22
Ago
2017
Imanes peligrosos
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mezquita

Hay clérigos corruptos, hay malos directores espirituales y hay imanes muy peligrosos. Por ejemplo, el imán de Ripoll, fallecido en la explosión que hubo en el chalet de Alcanar, y según todos los indicios el cerebro gris (por decir algo, porque su cerebro debía ser muy oscuro) que ha adoctrinado a los jóvenes terroristas de Barcelona y Cambrils. Se han de regular muchos temas: para ser imán no se le pidió un certificado de penales (que hubiera comprobado que había estado en la cárcel por tráfico de drogas), ni qué formación tenía.

El fanatismo de este clérigo musulmán es una buena ocasión para recordar que las religiones y sus textos sagrados no son intolerantes. Los intolerantes han sido algunos de sus clérigos, que han arrastrado a los fieles, como este imán arrastró a los jóvenes terroristas. Los textos de referencia de las religiones (por muchos motivos) tienen necesidad de ser interpretados. Surgen entonces las grandes preguntas: ¿quién y cómo interpreta, con qué presupuestos, prejuicios, intereses? Cualquier interpretación de no sea “a favor” de la dignidad humana es una mala interpretación. Porque si los textos supuestamente revelados no están a favor del ser humano, no estamos ante un “Dios de los hombres”. Y un Dios que no es de los hombres y no digamos un Dios “contra los hombres”, no interesa.

Por suerte, la mayoría de los fieles suelen darse cuenta de los extremismos de sus dirigentes, como ha quedado claro con los musulmanes, entre ellos amigos y familiares de los terroristas, que se han manifestado en Barcelona, dejando claro que “somos musulmanes, somos catalanes, y no somos terroristas”. En esta misma línea se ha expresado un representante de las 34 mezquitas que hay en Mallorca, condenando sin paliativos los recientes actos terroristas y convocando a los musulmanes de la isla a una manifestación, el próximo viernes, en la plaza de España de Palma. Este portavoz musulmán ha dicho, además, algo sumamente interesante: que cuando viene un nuevo imán a alguna mezquita de Mallorca, ellos avisan a la policía, por si tuviera antecedentes que hicieran aconsejable su no venida. La comunidad religiosa (musulmana en este caso), por su propio bien, tiene derecho a controlar a sus dirigentes.

A los dioses no hay que temerlos. Hay que temer a algunos de sus intérpretes. Pues la religión no se da en abstracto. Siempre se la encuentra vivida en personas concretas. Los cristianos, en todo caso, estamos llamados a vivir el cristianismo en y desde el amor. ¡Ojalá los fieles de todas las religiones cobren conciencia de este verdad fundamental!: no hay fe religiosa si no se traduce en amor. Este es el criterio de interpretación de todos los textos sagrados, aunque es verdad que tales textos permiten interpretaciones fundamentalistas, cuando no se es consciente de su historicidad, y no se tiene en cuenta la globalidad del texto y su línea religiosa de fondo.

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19
Ago
2017
¿Ideología islámica? ¡Ideología criminal!
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Barcelona

El mal siempre es irracional. Por eso cuesta comprenderlo. La buena reacción ante el mal es solidarizarnos con las víctimas. Lo ocurrido en Barcelona y en Cambrils demuestra que en este mundo hay mucho bien, porque ha habido mucha solidaridad con las víctimas de los aborrecibles atentados. Otra reacción comprensible ante el mal es buscar culpables. Pero si además de señalar a los culpables, los calificamos y, peor aún, extendemos la calificación a algún colectivo con el que supuestamente estos culpables se identificarían, corremos el riesgo de cometer un grave error y una gran injusticia. Ni los hijos son culpables del pecado de sus padres, ni se puede suponer que todos los miembros de un determinado colectivo son ladrones o asesinos porque alguno de sus miembros lo sea.

El conocido como “Estado Islámico” ha reivindicado los aborrecibles actos cometidos en Cataluña. Y el último de los terroristas abatido en Cambrils murió gritando: Alá es grande. ¿Quiere esto decir que el Islam es una religión que fomenta el odio y el terror, o que por el mero hecho de ser árabe o de profesar la religión islámica una persona es peligrosa y poco de fiar? De ningún modo. A las pocas horas de cometerse el primero de los atentados, las asociaciones islámicas de España condenaron este hecho criminal. Sin embargo, al día siguiente aparecieron pintadas xenófobas e insultantes en las puertas de una mezquita de Tarragona. Más aún, ese mismo viernes hubo una manifestación en Barcelona promovida por grupos ultraderechistas clamando contra “la islamización de Europa”. Hay personas que se quieren cristianas y son racistas y violentas.

Cualquier apelación a la religión que conduce al odio, al terror, a la muerte, a la división, a la enemistad, es una profanación del nombre de Dios. Los terroristas de Barcelona y Cambrils no tienen ninguna ideología religiosa; lo que les mal orienta es una ideología criminal bajo pátina religiosa. Ideología criminal tanto más fácil de imbuir cuando más maleable es la persona. Todos esos terroristas son muy jóvenes, y uno es menor de edad. Hay que dejar claro que la islamofobia sólo contribuye a alimentar al monstruo que produce estos aborrecibles hechos. Precisamente lo que quieren los ideólogos de tales barbaridades es que los consideremos representantes del Islam, para así crear un ambiente que propicie el odio entre religiones y culturas, cuando son pura bazofia que no puede apelar a ninguna religión.

La ideología criminal se alimenta de odio, exclusión y fanatismo. Por tanto, no al odio, no a la exclusión, no al fanatismo. Y sí a la búsqueda de todo lo que contribuye al entendimiento entre las personas de distintas culturas, razas y religiones. No entremos en el juego de los ideólogos del crimen acusando a una religión, a una cultura, a un pueblo de lo que no es.

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17
Ago
2017
La preocupación de Lutero
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arbolflorido

Si hubiera que trasladar a nuestro lenguaje la preocupación de Lutero, la pregunta hoy sería: ¿cómo nos salva Dios? Ahora bien, hoy esta pregunta sobre la salvación se plantea no a propósito de la salvación escatológica, que era la que preocupaba a Lutero, sino a propósito de tantas situaciones intramundanas que requieren una acción positiva por parte nuestra, si queremos conservar la dignidad humana. Lutero no descartaba que en este mundo fuera necesario actuar en bien de las personas y de su dignidad, pero su preocupación era otra: ¿cómo salvarme definitivamente, cómo encontrarme con un Dios acogedor? Porque, efectivamente, una salvación definitiva solo puede ser obra de un Dios acogedor. Los seres humanos, como mucho, podemos ofrecer soluciones provisionales y parciales a la vida humana. Pero salvar la vida humana como tal, eso solo puede ser obra de Dios.

El término que empleaba Lutero (y los teólogos católicos de la época, y el Concilio de Trento) para designar lo que hoy llamamos salvación era justificación. Esa era la cuestión que entonces preocupaba y que, bien presentada, hoy puede seguir teniendo una gran actualidad. Las grandes preguntas que hay detrás de esta doctrina de la justificación son: ¿qué significa Dios para nosotros hoy? ¿Qué significa Cristo para nosotros hoy? ¿Es realmente el Hijo de Dios, que nos ha redimido con su muerte en cruz y su resurrección? Por consiguiente, desde la perspectiva de la fe cristiana, ¿qué significa creer en un Dios misericordioso? Y ¿qué consecuencias tiene para nuestra vida creer en un Dios misericordioso?

En una sociedad en donde lo que cuenta es el esfuerzo, el rendimiento, el éxito y la conquista, es más necesario que nunca anunciar que Dios regala gratuitamente la vida, que acoge misericordiosamente a los que nada pueden exhibir, que perdona a los pecadores, que justifica a los que no tienen derecho. Este anuncio nos llama a vivir de otra manera, con criterios distintos a los del mundo.

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13
Ago
2017
La muerte de María
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Virgendeespaldas

A veces se olvida que el dogma de la Asunción supone un dato previo: el de la muerte de María. Juan Pablo II, en la audiencia general del 25 de junio de 1997, advirtió que quienes piensan que María no murió, se apartan de la tradición común de la Iglesia. Porque ha muerto, María ha resucitado y ha entrado en la vida eterna. Esa es la esperanza de todos los mortales. El único modo de subir al Padre es saliendo de este mundo, y se sale de este mundo muriendo. Ocurrió con Jesús de Nazaret. Ocurrió con su madre. Ha ocurrido con los que nos ha precedido en el signo de la fe. Y ocurrirá con cada uno de nosotros. Con la Asunción no ocurre algo único, sino aquello a lo que todos estamos destinados. Hay un verso de la liturgia castellana de las primeras vísperas de la fiesta que sintetiza el logro de nuestra esperanza, realizada en María: “¡Dichosa la muerte / que tal vida os causa! / ¡Dichosa la suerte / final de quien ama!”.

Pero hay más. Pues en el misterio de su Asunción contemplamos realizado aquello mismo que todo cristiano espera encontrar cuando termine su peregrinación en este mundo. María está en la gloria celeste en “cuerpo y alma”, según la antropología con la que se expresa la fe. Así, la Asunción de María orienta hacia un aspecto fundamental de la escatología cristiana: la salvación integra todas las dimensiones de lo humano. Si no fuera así, si algo nos faltase, nuestra felicidad sería incompleta. Lo que acontece en María, estar unida a Cristo glorioso con toda su realidad, es el buen modo de estar al que todos estamos llamados.

La esperanza cristiana, a la luz del misterio de la resurrección de Cristo, afirma que hay un modo de vivir y de morir que no desemboca en el vacío, sino en la gloria del cielo. La fiesta de la Asunción, que es también la fiesta de la virgen muerta (tal como recuerdan muchas representaciones iconográficas de los países mediterráneos), es la celebración de una muerte que, a la luz de Cristo, puede ser dichosa: “¡Dichosa la muerte, que tal vida os causa!”, Para los creyentes, hay una muerte que no es muerte: “la vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma; y al deshacerse nuestra morada terrena, se nos prepara en el cielo una mansión eterna”, dice uno de los prefacios de la liturgia eucarística. Lo que afirmamos de María es lo que Dios prepara para todos.

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9
Ago
2017
María, esperanza nuestra
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virgenermitamanacor

El misterio de la Asunción de María está directamente relacionado con la esperanza cristiana en la resurrección de los muertos. María aparece, en su misterio de la Asunción, como la que ha entrado en esa vida eterna que Dios prepara para todos los que le aman. Ella es signo y estímulo para nuestra esperanza. ¿No nos quedamos cortos al decir que María es signo y estímulo? ¿Hay que ir más lejos y decir que ella es “esperanza nuestra”, tal como reza la antífona más conocida sobre María, la Salve?

Evidentemente nuestra esperanza es Jesús (1 Tim 1,1) y el Dios que Jesús revela. Por Cristo, “nuestra fe y nuestra esperanza están en Dios” (1 Pe 1,21). Dios es el contenido y el motivo de nuestra esperanza. Esperamos gozar de la bienaventuranza eterna (contenido de la esperanza); y esperamos porque confiamos en el amor de Dios que nunca falla y en su poder que todo lo puede (motivo de la esperanza). Desde el punto de vista del contenido, no podemos decir que María es esperanza nuestra, a no ser que consideremos que el encuentro con Dios es también encuentro con los santos, con los salvados, con los hermanos que están ya gozando de la vida de Dios. Algo parecido hay que decir sobre María como motivo de nuestra esperanza: de algún modo, ella participa del motivo fundamental de la esperanza, que es Dios mismo. ¿En qué sentido?

María participa del “motivo” de la esperanza en un sentido similar por el que podemos decir que ella es “mediadora” de la gracia de Dios. De nuevo hay que dejar claro “que hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús” (1 Tim 2,5). Una vez que esto ha quedado claro podemos afirmar una mediación “participada” por parte de María, del mismo modo que el sacerdocio de Cristo es participado de formas diversas tanto por los ministros sagrados como por el pueblo fiel, o del mismo modo que la bondad de Dios se difunde de distintas maneras sobre las criaturas. La plegaria eucarística número dos deja bien claro que “sólo Dios es santo”, pero añade que es también fuente de toda santidad. La santidad de Dios es participada por aquellos que le son fieles y se adhieren a él. Igualmente podríamos decir que al poner toda nuestra esperanza en Dios, contamos con la intercesión de los santos y de María para reafirmar el motivo de nuestra esperanza.

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6
Ago
2017
Ricos que son unos pobrecitos
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campofutbol

El pasado día 4 de agosto leí esta noticia que copio literalmente: “Leo Messi y Antonella Roccuzzo pidieron a los 260 invitados a su boda que, en vez de regalos, realizaron donaciones”. Hasta aquí todo muy elogioso, a partir de ahí viene lo vergonzoso. Sigo copiando literalmente: “ La ONG Techo ha precisado que ha recibido unos 9.500 euros para construir casas, es decir: 36,5 euros por invitado. La cifra ha sido criticada por los medios argentinos, teniendo en cuenta que entre los invitados había futbolistas de primer nivel. Por ejemplo, Piqué se gastó miles de dólares en el casino habilitado para los asistentes al enlace”.

La noticia se comenta por sí sola. Una boda que habilita en casino para sus invitados, ya denota el nivel (el de riqueza, sin duda; y también otros niveles) de los asistentes a la boda. Recuerdo una boda de dos amigos que hicieron una petición similar a sus invitados, todos económicamente “mileuristas”. En esa boda se recaudó muchísimo más para la ONG que los novios patrocinaban, que en la boda de Messi. Las personas sencillas son más generosas que las ricas, entre otras cosas porque los ricos nunca tienen suficiente, y como no tienen suficiente, nunca les basta con lo que tienen.

Reconozco que a mi me entretiene el futbol. Me gusta ver ganar a mi equipo. Pero eso no debe cegarnos: en el fondo admiramos y apoyamos a personas que, en bastantes ocasiones (no siempre, pero en ocasiones) no tienen nada de ejemplares en su vida personal.

Los términos rico y pobre son ambiguos. Pueden tener muchos sentidos. Ricos, pobres ¿en qué? ¿En dinero, en cultura, en humanidad, en espiritualidad, en generosidad? Por eso he titulado que hay ricos (en dinero) que son unos pobrecitos (en humanidad). Hay ricos materiales. También hay ricos en humanidad y, desde esta perspectiva, el verdaderamente rico es el que menos necesita. Y cristianamente hablando, rico es el que encuentra su riqueza en Dios y, precisamente por eso, sabe compartir, pues ve en todo ser humano a un hermano. Normalmente suelen coincidir los ricos en humanidad y los ricos ante Dios.

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