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Abr2026El viernes santo se ha quedado
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Abr

El Papa Benedicto XVI contó que, durante su visita pastoral a Cuba, uno de los obispos cubanos le dijo: “los cristianos de este país y también de muchos otros latinoamericanos, no hemos llegado todavía a la Pascua, nos hemos quedado en el Viernes Santo”.
Hay lugares en nuestro mundo donde muchas personas viven en un continuo viernes santo. El ejemplo de Ucrania es uno de los más sangrantes. Después de cuatro años de guerra, de cientos de miles (quizás dos millones) de muertos entre rusos y ucranianos, de más de diez millones de desplazados, de mucho sufrimiento, ahí sigue la guerra, en la que todos pierden, incluida Rusia, o mejor, los ciudadanos rusos. El presidente de la federación rusa no ha conseguido sus objetivos y, si algo consigue, será ocupar un montón de ruinas. ¿Y qué decir de la guerra en Irán y Oriente Medio? También allí mueren personas inocentes. Sin duda, el régimen que gobierna en Irán es corrupto e inaceptable. Pero, ¿no hay otros medios para deshacerse de él? ¿Hace falta bombardear colegios, hospitales, centros deportivos y una escuela de niñas? ¿Hay que amenazar con destruir todo el suministro de agua potable? Al todopoderoso presidente, los muertos, incluidos los de su propio bando, no le importan nada. El petróleo y sus negocios le importan mucho.
Son claros ejemplos del sufrimiento inmerecido que, de una u otra manera, afecta a muchas personas. Cierto, en medio de tanto dolor, hay muestras de solidaridad, empezando por las ayudas que vienen de la Santa Sede y de grupos y personas cristianas que envían ambulancias, generadores, alimentos y medicinas a Ucrania, y acogen en España y en otros países a personas que huyen del horror.
También hoy Cristo es golpeado, escarnecido y torturado. También hoy Cristo está en el mundo como una persona sin poder. La Pascua no existe para muchos, seguimos en Viernes Santo. Si no somos conscientes de esta triste realidad nuestras procesiones y celebraciones de esta semana santa serán una pequeña representación alejada del Cristo crucificado en nuestro mundo. Si somos conscientes, nuestras procesiones y celebraciones nos unirán con Cristo crucificado y nos llevarán a consolarle y auxiliarle. Hay una frase de Antonio Machado, en su poema “la saeta” que bien podemos convertir en realidad cada vez que nos acercamos a una persona que sufre: “¿quién me presta una escalera para subir al madero, para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno?”. Si la creación poética pretende suscitar emociones y vivencias, este poema de Machado y los cantos de la liturgia de esta semana son una seria llamada a no quedarnos en la celebración, sino a salir al encuentro de aquellos que viven el viernes santo en su propia carne.
En la medida en que vivamos de esta forma el viernes santo, viviremos también la Pascua. Los cristianos no celebramos a un muerto, sino a un resucitado. La esperanza cristiana es que todos los poderes negativos pasarán, pero mientras duran debemos derramar en ellos el aceite del consuelo y el vino de la esperanza, y hacer que la Pascua se haga presente en ellos. Así lograremos que, aunque sea siempre Viernes Santo, sea también siempre Pascua.








