13
Abr2026Ataque frontal de Trump a León XIV
9 comentarios
Abr

Hace unos días, tanto la Secretaría de Estado de la Santa Sede como la embajada de Estados Unidos ante el Vaticano, se apresuraron a desmentir que el Nuncio en Estados Unidos hubiera sido llamado a una reunión en el Pentágono y hubiera recibido una seria reprimenda por la actitud del Papa sobre la guerra. Fuera lo que fuera de la llamada del Nuncio al Pentágono, la noticia era un buen reflejo del desagrado que producían en los gobernantes de Estados Unidos las declaraciones del Papa a favor de la paz.
Ahora ya no se trata de una suposición o de un rumor, puesto que todos los medios dan por cierto algo comprobable, a saber, que el presidente Trump, en una de sus redes sociales, ha arremetido contra León XIV, calificándolo de débil, complaciente con la izquierda y nefasto en materia de política exterior. Añadiendo varias cosas, unas falsas, otras difícilmente comprobables y hasta un tanto fantasiosas, y otras evidentes. La falsa: atribuir a León XIV estar de acuerdo con que Irán tenga una bomba nuclear. La poco comprobable: afirmar que si él no hubiera sido presidente de USA, León XIV no hubiera sido elegido Papa. Y la evidente: que no quiere a un Papa que critique al presidente de los Estados Unidos. Cosa cierta, si bien nunca el Papa ha nombrado al presidente ni por su nombre ni por su cargo, aunque es bien seguro que muchas de sus declaraciones se dirigían a él, sobre todo cuando ha invitado a sentarse en mesas de diálogo y ha dejado claro que destruir “una civilización entera” es totalmente inaceptable.
La reacción del todopoderoso presidente es una buena prueba de que la palabra del Papa le afecta y no le gusta. Con toda probabilidad es la que más le molesta. El Papa es la voz moral que mejor puede censurar, en nombre del Evangelio, una política que produce víctimas inocentes. Criticarla de esta forma es reconocer su peso y su importancia.
Se puede estar de acuerdo en que el régimen iraní es nefasto para su propio pueblo y un peligro para el resto del mundo. Pero esto no legitima cualquier tipo de respuesta. Siempre habrá quienes, precisamente en base a esta desgracia que es el régimen iraní, elogiarán la postura del político americano y descalificarán al Papa. Pero un buen católico tiene que tener las ideas claras.
La verdad hace libres, con esa libertad que las armas no pueden ni acallar ni vencer. Y como la diplomacia vaticana es infinitamente más sutil que la diplomacia verborreica del presidente de USA, es casi seguro que no habrá respuesta pública (por lo menos, respuesta directa) por parte de la Santa Sede a estas penosas declaraciones.








