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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

17
Abr
2022

Pascua: de cobardes a valientes testigos

4 comentarios
Pascua2022

Los relatos del Nuevo Testamento indican que, después de la crucifixión, los discípulos huyeron (Mc 14,50) y dieron por perdida la causa de Jesús (Lc 24,19-21). De ahí la inevitabilidad de la pregunta por el motivo que, al cabo de unos días, convirtió a esos discípulos, miedosos y cobardes, en valientes testigos de Jesús resucitado, capaces de jugarse la vida por este testimonio. Precisamente este es uno de los argumentos de credibilidad que se aducen como prueba de la resurrección: el cambio radical de los apóstoles, su compromiso después de Pascua, su martirio por defender esa verdad. La explicación más plausible del gran cambio de los discípulos fue que se encontraron con Jesucristo resucitado.

Una homilía de San Juan Crisóstomo utiliza brillantemente este argumento. Vale la pena copiar algunos de sus párrafos: “¿De dónde les vino a aquellos doce hombres, ignorantes, el acometer una obra de tan grandes proporciones y el enfrentarse con todo el mundo? Y más si tenemos en cuenta que eran miedosos y apocados, como sabemos por la descripción que de ellos nos hace el evangelista, que no quiso disimular sus defectos, lo cual constituye la mayor garantía de su veracidad. ¿Qué nos dice de ellos? Que, cuando Cristo fue apresado, unos huyeron y otro, el primero entre ellos, lo negó, a pesar de todos los milagros que habían presenciado”.

“¿Cómo se explica, pues, sigue argumentando el santo, que aquellos que, mientras Cristo vivía, sucumbieron al ataque de los judíos, después, una vez muerto y sepultado, se enfrentaron contra el mundo entero, si no es por el hecho de su resurrección, que algunos niegan, y porque les habló y les infundió ánimos? De lo contrario, se hubieran dicho: ¿Qué es esto? No pudo salvarse a sí mismo, y ¿nos va a proteger a nosotros? Cuando estaba vivo, no se ayudó a sí mismo, y ¿ahora, que está muerto, nos tenderá una mano? El, mientras vivía, no convenció a nadie, y ¿nosotros, con solo pronunciar su nombre, persuadiremos a todo el mundo? No solo hacer, sino pensar una cosa semejante sería una cosa irracional”.

Concluye san Juan Crisóstomo: “Todo lo cual es prueba evidente de que, si no lo hubieran visto resucitado y no hubieran tenido pruebas bien claras de su poder, no se hubieran lanzado a una aventura tan arriesgada”.

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1
Hormias
17 de Abril de 2022 a las 13:57

San juan crisostomo da en la tecla adecuada

2
juan garcia
17 de Abril de 2022 a las 17:04

La venida del Espiritu Santo les trajo a los discipulos y a nosotros
la participacion en la filiacion divina de Jesus, la cual es el origen de la fuerza y el poder de difundir la doctrina del Maestro por todo el mundo con valentia y sin miedos. La Encarnacion, muerte y resurreccion de Jesus es ell precio de nuestra redencion y el sello divino por el que llamamos con todo derecho Padre a nuestro Padre del Cielo cuando rezamos el Padre Nuestro.

3
Juanjo
18 de Abril de 2022 a las 07:22

Siempre me ha llamado la atención las primeras palabras del libro de E. Schillebeeckx, “Cristo y los cristianos”, que empieza categóricamente; “Todo comenzó con un encuentro”. Esto me parece fundamental. ¡Es que no podría haber sido de otra manera!. Sin experiencia quizá no podría haberse dado el seguimiento, la frase del dominico belga/holandés continúa así “Unos hombres —judíos de lengua aramea y quizá también griega— entraron en contacto con Jesús de Nazaret y se quedaron con él. Aquel encuentro y todo lo sucedido en la vida y en torno a la muerte de Jesús hizo que su vida adquiriera un sentido nuevo y un nuevo significado”.
Y este nuevo significado fundamental, fruto de un encuentro, provocado por el mismo Jesús, es lo único capaz de hacer cambiar radicalmente a quien le sigue. O mejor, uno le sigue porque se ha sentido irremediablemente interpelado, y ya no resulta posible seguir otro camino.

4
Valero
18 de Abril de 2022 a las 09:24

El encuentro con Jesús de Nazaret sacudió y trastocó la existencia de los apóstoles y discípulos de Jesús, pero fue el encuentro con Jesucristo resucitado lo que les transformó de hombres cobardes en testigos valientes. La forma en cómo se dio este encuentro con el resucitado es lo de menos -ellos mismos no supieron explicarlo-, lo irrefutable es que el Cristo y su Espíritu Santo comunicado por Él, obraron el milagro más grande de la cristiandad: que unos pobres hombres llenos de miedo y tristeza, se revistieron del coraje de los mártires y desde ese momento vivieron y murieron amando a Jesucristo y a todos los hombres, incluso a sus perseguidores. Esta es mi esperanza, que mi Señor Jesús haga conmigo lo mismo. Gracias Martín por palabra

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