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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

2
Dic
2025

Domingo 2º de adviento: conocimiento del Señor

4 comentarios
advientosegundodomingo

Durante el tiempo de adviento aparecen tres figuras, tres importantes personajes bíblicos que, cada uno a su manera, señalan a Cristo. La principal figura del adviento es la Virgen María, que aparecerá con todo su esplendor el cuarto domingo de adviento. Las otras dos son Juan el Bautista, que aparece en los evangelios del segundo y tercer domingo, y el profeta Isaías, que está presente todos los domingos y casi el resto de los días del tiempo de adviento.

El fragmento de Isaías que leeremos este próximo domingo describe un lugar paradisíaco, en el que lo más opuesto vivirá en paz, armonía y concordia: el lobo con el cordero, el niño con la serpiente, el recién nacido con el áspid (una de las víboras más venenosas). El motivo de esta hermandad que parece imposible es “el conocimiento del Señor” que todo lo llena. Ahí está la clave para entender las buenas y las malas relaciones. El conocimiento del Señor es el amor. Donde hay amor, allí está Dios. Y donde hay discordia, guerra, enemistad, ambición, allí no está Dios. ¿Cuánto conocimiento del Señor hay en este mundo nuestro?

En el evangelio encontramos la figura de Juan el Bautista. Hay cosas buenas que conviene retener de este personaje. Por ejemplo, su llamada a la conversión. Convertirse no es hacer penitencia. La conversión va en línea con el conocimiento del Señor. Se trata de poner nuestra vida de cara a Dios, dando la espalda a lo que nos separa de él. Convertirse significa no vivir como viven todos, no hacer como hacen todos, no sentirse justificados con acciones dudosas, ambiguas, malvadas, por el hecho de que todo el mundo lo hace; comenzar a ver la vida con los ojos de Dios; buscar el bien, aun cuando sea incómodo; en suma, vivir esta vida nueva de la que hablaba san Pablo.

Otra cosa que podemos retener de Juan el Bautista es su llamada a preparar los caminos del Señor. Preparar el camino para que el Señor pueda venir a nuestra vida. Me temo que algunos ponemos nuestro corazón en los bienes materiales, o en la búsqueda de placer, en la evasión o la diversión, o en presentar ante los demás una buena imagen; vivimos volcados hacia el exterior, hacia lo de fuera. Necesitamos profundizar un poco en nuestro interior, ser sinceros con nosotros mismos, abrirnos a los demás, mirar al prójimo necesitado. Preparar el camino del Señor es preguntarse: ¿qué es lo que de verdad me llena?, ¿qué es lo que de verdad me satisface?, ¿dónde está mi tesoro?

Eso sí, conviene dejar claro que el mensaje de Juan contrasta con el de Jesús y, en este contraste, aparece con toda su luminosidad el mensaje de Jesús. Uno y otro, Juan y Jesús, comienzan su predicación de la misma manera: “Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos”. Pero mientras Jesús se queda ahí, dejando a las personas libres y pensativas, Juan añade una amenaza para los que no se convierten: “Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego”.

En Jesús no hay amenaza. Ante él cada uno decide con total responsabilidad, sin sentirse coaccionado. Más aún, el Dios de Jesús es el Dios de la paciencia, que quiere, sin duda, que nos convirtamos, pero comprende nuestras indecisiones, sabe que somos de barro. Eso sí, el barro del que estamos hechos, tiene capacidad para recibir el Espíritu de Dios y convertirse así en un barro divinizado. Por esto, en vez de amenazar, no se cansa de llamar.

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Susana San Martín López Lopez
3 de diciembre de 2025 a las 18:10

El testimonio de San Juan el Bautista, me impulsa a mejorar cada día. La gracia de Dios me asista, y actúe de manera virtuosa, en el día a día. Gloria a Dios.

Hormias
4 de diciembre de 2025 a las 17:46

San Juan Bautista un ejemplo de vida

Valero
7 de diciembre de 2025 a las 07:49

Cada día siento esa llamada de Jesús a volverme a Dios y cada día experimento en muchas ocasiones como cierro el oído a esa llamada pero el Señor no me abandona ahí ya que de lo contrario no experimentaría también las veces que me abro a la llamada del amor, un amor que rompe mis miedos y egoísmos y me ayuda a usar de la paciencia y la ternura con quien está sufriendo a mi lado.

Alicia Villalobos Suárez.
7 de diciembre de 2025 a las 19:53

Juan es un hombre real. Hijo de Isabel, parienta de la Santísima Virgen Madre Nuestra.
Juan no es "un personaje".
Personaje: Generalmente un actor dentro de los elementos de una obra, novela, drama, comedia.
Atte.

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