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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

20
Jul
2018

Pedid lo que queráis y lo conseguiréis

1 comentarios
pedid

Resulta sorprendente esta palabra de Jesús: “pedid lo que queráis y lo conseguiréis” (Jn 15,7). ¿Seguro? ¿Lo que queramos? Esta palabra, situada en su contexto, nos ayuda a entender mejor la dimensión teologal de la oración de petición. Y nos ayuda a entender que toda oración, antes de ser petición, es expresión de amor. ¿Cuál la condición para conseguir lo que pedimos? “Si permanecéis en mi y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis”. El verbo permanecer indica una mutua inmanencia, una relación mutua, profunda, estable, permanente, un estar el uno en el otro por el amor. Permanecer indica amor verdadero. El amor implica unión de voluntades. Yo quiero hacer la voluntad del amado y el amado quiere hacer mi voluntad. Yo busco el bien del amado y el amado busca mi bien.

Todo lo que yo pido al amado no lo pido para mi, no lo pido pensando en mi, no busco mi bienestar, mi egoísmo o mi placer. Pido buscando el bien del amado, el bienestar y placer del amado. Pedir al amado es pedir que se haga su voluntad. Por eso, Jesús, el amado y el amante por excelencia, nos enseñó a dirigirnos al Padre, el que merece todo nuestro amor porque nos ama con un amor inigualable, diciendo: “hágase tu voluntad”.

El que pide, “permaneciendo” en el amado, estando unido a él, sólo pide que se haga la voluntad del amado. Se comprende así, que siempre consigue lo que pide. Pero, en nuestro caso, la voluntad del amado es la salvación del amante. Toda oración auténtica es un paso hacia la salvación. Y antes de ser una petición, es un coloquio de amor, un encuentro con el amado, al que yo le expreso mis preocupaciones, sabiendo que puestas en sus manos y cumpliéndose a su manera, es como mejor repercuten en mi propio bien.

Vista así, la oración de petición tiene una dimensión teologal, que es la que le da todo su valor. Vemos ahí, desde esta perspectiva, una dimensión nueva de la oración de petición, una dimensión teologal, que se convierte en encuentro entre amigos y coloquio entre amigos.

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1
Mercedes
21 de Julio de 2018 a las 11:49

Caramba , fray Martin , aparte de un magnífico teólogo , es usted poeta !
Si en nuestras relaciones interpersonales funcionarámos así, no habría tanta discordia y egoísmo entre nosotros .
Sólo Dios sabe lo que nos conviene y por eso mismo , hay que poner nuestra existencia en sus manos que se resume , en hacer su voluntad pidiéndole su ayuda ( sólos no podemos ) , para así, soportar con con generosidad las dificultades de la vida ; sin olvidar , puesto que son fundamentales para conseguirlo , la oración y la Eucaristía.

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