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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

22
Abr
2017

Pascua, ¿alegría del mundo?

5 comentarios
florsobreagua

“Con esta efusión de gozo pascual el mundo entero se desborda de alegría”, dicen los prefacios del tiempo de Pascua. La frase da para muchas reflexiones. Para empezar, es una frase dirigida a los creyentes, a los que participan en la celebración eucarística.  El mundo que debe desbordar de alegría es el mundo creyente, la asamblea de los fieles. Aún con esta restricción la frase necesita alguna explicación. Porque también los creyentes, a la salida de la celebración, nos encontramos con muchas cruces. Algunas afectan directamente a los que creen en el misterio pascual. Por ejemplo, el vergonzoso destrozo de las instalaciones del Colegio de los Hermanos de La Salle en Mérida (Venezuela), ocurrido este pasado jueves. Esos hermanos viven la alegría en el dolor.

La alegría es un don mesiánico, que Jesús promete a los suyos en un contexto humano de tristeza: “lloraréis y os lamentaréis, estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. Se alegrará vuestro corazón, y vuestra alegría nadie os la podrá quitar” (Jn 16,20-22). La alegría que Jesús promete es muy distinta de las alegrías que el mundo ofrece. Porque esta alegría no nace de la búsqueda egoísta del propio placer, sino de contemplar con gratitud y sin envidia el bien de los demás. Solo el que trabaja por el bien de los demás, trabaja por su propia felicidad. Algo de eso dice el poeta bengalí Rabindranath Tagore: “Dormía y soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio era alegría”.

El anuncio de la Pascua debería despertar mucha alegría. Primero, porque en ella se recapitulan las mejores esperanzas de los humanos. Y luego porque la fe pascual nos empuja a “buscar los bienes de arriba, no los de la tierra”, tal como dice la carta a los Colosenses (3,1-2). Los bienes de arriba son bienes de este mundo. Un bien de arriba es dar de comer al hambriento. O consolar al triste. Cierto, en ocasiones el bien que hacemos no tiene reconocimiento. Pero eso no tiene que hundirnos. Amar gratuitamente es saber que los otros pueden decepcionarnos y entristecernos, pero nunca deprimirnos. Como dice un buen amigo: “Tenemos que aprender a sentirnos cómodos con nuestras incomodidades”.

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1
Juan Presencia
22 de Abril de 2017 a las 13:17

Estimado padre Gelabert: Pienso que la alegría que Jesús nos promete, está más allá de las creencias, pues se encuentra en nuestra interioridad, en el silencio, en la olvidada contemplación. Sin esa vivencia interior, sin esa comunión con el Padre, sin ese vaciamiento voluntario y consciente de nuestras pasiones para ser uno con Él, no podemos alegrarnos realmente, no podemos servir realmente, no podemos renacer al bautismo de fuego que trae el Espíritu Santo... De esa comunión interior, de esa oración silenciosa, nace la esperanza y la caridad real, gracias a que la fe primigenia y gregaria a dado paso a la Luz de la profunda fe, nacida de la comunión interior. Más vivencias llenas de presencia consciente, de servicio consciente, de arrepentimiento consciente, transforman la Pascua en un diario renacer al espíritu, en proporción a nuestro verdadero grado de vaciamiento interior.
Esta es para mi la verdadera alegría de vivir la Pascua del Señor desde el interior.
La Paz con todos nosotros.

2
ivan grillo
22 de Abril de 2017 a las 14:58

Pascua, Pascua=Cambio. Paso que ha estado la humanidad en mora de efectuar desde el principio del mundo. Cuanta realidad hay en la advertencia de Pablo, verdaderamente si en la otra vida todos vamos a estar juntos disfrutando de la visión Beatifica, todos, buenos y malos (arrepentidos a ultima hora) seremos los mas desdichados de este mundo, los que fuimos honrados, despreciamos el soborno hacia el mal, no fuimos corruptos, de riquezas solo tuvimos noción de los que las poseían en abundancia, otros que la pasaron muy bien en este mundo, y que igualmente la pasaran muy bien en el otro. Nada se sabe. Y lo mas grave del asunto es que nunca se llegara a saber. Mas, como seres creados con sentimientos, es necesario y oportuno que obremos sea cual sea nuestro destino en ayudar y socorrer a nuestros prójimos.
Por lo menos recibimos en retribución una gran satisfacción y alegría interna.

3
felicianolopezrobles
23 de Abril de 2017 a las 12:18

La alegría de la Pascua, reside y se apoya, en el cumplimiento de la Palabra de Jesús.- Ahora podemos confiar plenamente en él, en su Palabra.- El Señor no nos defrauda, es fiel a su Palabra, no puede engañarse ni engañarnos.- Garantía de toda esperanza y alegría, fruto de la Resurrección de Jesucristo.- Termina la octava, pero seguimos en la cincuentena pascual, por tanto, a todos, feliz Pascua de Resurrección.-

4
Antonio López Sernández
23 de Abril de 2017 a las 12:22

Hoy sólo puedo decir, P. Gelabert, gracias por estas consideraciones. No necesita comentarios. ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN! Todos debemos hacer de este mundo un oasis de paz, de alegría, de felicidad pasaporte para la eternidad. Tenemos obligación de ser felices derramando paz, amor, felicidad, misericordia... a los demás.

5
Josefina Simó
24 de Abril de 2017 a las 12:59

Necesario vivirlo para crecer y madurar. sin desperdicio

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