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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

7
Nov
2010
Belleza de las cosas y Dios como Belleza
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El Papa ha consagrado el templo de la Sagrada Familia, esta magna obra de Antonio Gaudí que, además de genial arquitecto era un cristiano consecuente, hasta el punto de que hizo de su arte una espléndida catequesis. Inspirándose en el libro del Apocalipsis quiso que el templo fuese un signo del cielo en la tierra, la nueva Jerusalén que habita en medio de la ciudad de Barcelona, símbolo de todas las ciudades y personas que necesitan a Dios. El templo de la Sagrada Familia es universal, porque la belleza y el arte es de todos. Y Cristo es para todos. Por eso, en los muros del templo se encuentra escrito el padrenuestro en más de 50 idiomas.

Tres detalles del discurso del Cardenal Martínez Sistach me han gustado y, sin duda, habrán complacido al Papa: primero le ha calificado, citando a Santa Catalina de Sena, de “dulce Cristo en la tierra”; luego ha notado una peculiaridad del Credo, tal como se recita en Cataluña y Baleares, que añade a las notas de la Iglesia “una, santa, católica y apostólica”, la nota de “romana”, como signo de comunión entre todas las Iglesias; finalmente, se ha referido a la devoción de Gaudí a San José (también lo ha hecho el Papa en su homilía), una devoción que le hizo confiar en que su intercesión favorecería la terminación del templo, recordando al respecto que José es el nombre de bautismo del Papa.

La homilía del Papa, en consonancia con la simbiosis entre fe, liturgia y arte que es el templo de la Sagrada Familia, ha sido una llamada a reconciliar la fe con la razón, la inteligencia con la libertad, el amor con la fidelidad y, por encima de todo, al encuentro de Dios con la persona humana y de ésta con Dios. Selecciono este estupendo párrafo: Antonio Gaudí “hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo”.

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6
Nov
2010
Benvido, benvingut Benedicto XVI
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“En los últimos decenios, España camina en concordia y unidad, en libertad y paz, mirando al futuro con esperanza y responsabilidad. Movida por su rico patrimonio de valores humanos y espirituales, busca asimismo superarse en medio de las dificultades y ofrecer su solidaridad a la comunidad internacional”. Quiero “felicitar y agradecer a los católicos españoles la generosidad con que sostienen tantas instituciones de caridad y de promoción humana. No dejéis de mantener esas obras, que benefician a toda la sociedad, y cuya eficacia se ha puesto de manifiesto de modo especial en la actual crisis económica, así como con ocasión de las graves calamidades naturales que han afectado a varios países”. Estas palabras han sido pronunciadas en los primeros discursos de Benedicto XVI en su viaje a Santiago y Barcelona.

Son palabras que denotan una visión positiva de la realidad española. Son también una invitación para que los católicos continuemos compartiendo con los que menos tienen. Ambas cosas, su visión de una nación que vive en paz y concordia, y su preocupación por los más pobres, son una buena carta de presentación. No sé lo que destacarán mañana los periódicos. Me temo que algunos se centraran en las palabras que el Papa ha pronunciado en el avión que le trasladaba a Compostela. Al parecer ha hecho una crítica al laicismo anticlerical de algunos sectores del pueblo español y ha comparado este anticlericalismo con el que había en la España de los años 30, durante la segunda República.

Ya es habitual que, en sus distintos viajes, el Papa responda a unas preguntas formuladas por el portavoz de la Santa Sede en nombre de los periodistas que le acompañan en el viaje. En varias ocasiones las respuestas del Papa han resultado polémicas. No vale decir que se trata de palabras improvisadas, porque están preparadas de antemano. Pero tampoco hay que darles más importancia de la que tienen y hay que situarlas dentro del conjunto de los objetivos del viaje. Es normal que el Papa esté preocupado por la pérdida de la fe. Pero su preocupación hay que encuadrarla dentro del contexto de todo su pensamiento, del conjunto de sus discursos en Santiago y Barcelona, y de la visión positiva de la realidad española, tal como él mismo lo ha expresado.

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4
Nov
2010
"Conviértete" con una pistola en la cabeza
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El miércoles por la tarde me encontraba en el Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid, en un acto organizado por la Real Academia de Doctores de España, en el que tenía una intervención en forma de réplica al discurso del Dr. Santiago del Cura. El discurso importante, el de mi colega de la Facultad de Teología de Burgos, trataba sobre las peligrosas derivaciones violentas del monoteísmo, para concluir que el monoteísmo trinitario es una fuerza crítica frente a toda absolutización política o religiosa, porque Jesucristo es la norma de referencia para superar cualquier violencia o intolerancia amparada en motivaciones religiosas. Ante mi sorpresa, cuando acabaron las intervenciones del Dr. del Cura y la mía, el Presidente de la Academia, el Dr. Luis Mardones Sevilla, notó la desgraciada actualidad del tema tratado, recordando el bárbaro asesinato de cristianos cometido el pasado domingo en una Iglesia de Bagdad.
 

Mi indignación ha subido de tono cuando he leído el testimonio de una joven de 24 años presente en la Iglesia. Ella explica que cuando los terroristas subieron al altar para asesinar a los dos jóvenes sacerdotes concelebrantes, le dijeron a uno de ellos, que suplicó que le matasen a él, pero que dejasen en paz a los fieles: “conviértete al Islam, porque de todas formas vas a morir”. Y le dispararon en la cabeza. No tengo palabras para explicar que son actos como este los que desprestigian a una religión. Y la desprestigian tanto más cuanto mayor es el silencio ante esta perversión, de los que profesan la religión en cuestión. Los cristianos y, en concreto los católicos, tenemos muchas cosas de las que arrepentirnos, muchos actos que nos avergüenzan. En la medida en que los condenamos pública y sinceramente, ganamos en credibilidad y demostramos la fuerza del Evangelio frente a los pecados de los cristianos.
 

Desgraciadamente las amenazas contra los cristianos han sido demasiado frecuentes últimamente en países islámicos. Muchos cristianos se ven obligados a abandonar esos países en los que sus antepasados han vivido durante siglos, o a disimular su condición y cambiar sus costumbres para poder, al menos, subsistir. Contribuiría mucho a que acontecimientos como el sucedido en Irak no se vuelvan a repetir, el escuchar clara y fuertemente voces de condena de los fieles de esta religión, aquí y allá, en cuyo nombre se profirió tamaño asesinato.

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2
Nov
2010
Dios, ¿pasivo, intervencionista o siempre presente?
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Dios pasivo: cual un genial relojero, crea el mundo como una máquina perfecta, que ahora marcha por sí misma, mientras él permanece allá en el cielo sin ningún tipo de presencia activa.

Dios intervencionista: está en el cielo, pero muy atento a lo que ocurre en la tierra, y actúa en ocasiones, con intervenciones milagrosas, movido por las oraciones de sus fieles, por la intercesión de los santos. Es el Dios de las rogativas para pedir la lluvia o de los milagros para curar una enfermedad; el Dios al que nuestras oraciones pretenden mover para que ayude a los pobres, acabe con el hambre o cambie el corazón y la mente de nuestros gobernantes. ¿No les parece que este tipo de Dios es el de muchas personas religiosas actuales?

Dios siempre presente: no interfiere en los procesos del mundo ni de la criatura, pero todo lo sostiene y a todo capacita para que actúe por sí mismo. Dios es el que hace ser, el siempre presente, más íntimo a nosotros que nuestra propia intimidad. Creyente es el que confía en que Dios conduce los acontecimientos sin anular la libertad humana, ni la marcha de la naturaleza.

¿Significa esto que la oración de petición no tiene sentido? Tiene sentido siempre que termine con un “hágase tu voluntad”, y nos ayude a cobrar conciencia de nuestra responsabilidad en lo que pedimos: pedir que Dios ayude a los pobres no es serio si yo no me comprometo en la lucha contra la pobreza. Y dado que el orante pide que se haga la voluntad de Dios, cuando los resultados de la oración no responden a lo deseado o solicitado, el verdadero creyente también ve allí realizada la voluntad de Dios y su presencia favorable.

Si sólo cuando las cosas van bien se apela a la presencia de Dios y al poder de la oración, para ser coherentes, cuando van mal habría que apelar a la ausencia de Dios y a la ineficacia de la oración. El que, aún sin ser consciente de ello opera con este presupuesto, no cree de verdad en Dios, sino en la buena suerte, la magia, el esoterismo y cosas similares. El Dios intervencionista es el de la magia y la buena suerte. El Dios siempre presente es el Dios silencioso que busca nuestro amor en toda circunstancia.

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1
Nov
2010
Cuando todo se para
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Hace un tiempo, acompañé a una comunidad de hermanas dominicas en unos días de retiro espiritual. El penúltimo día del retiro, cuando me dirigía al comedor de las hermanas para desayunar, me di cuenta de que había un cierto revuelo. Habían llamado al médico de urgencia. Las hermanas se dirigían hacia la enfermería, donde una hermana de casi 100 años se estaba muriendo. Yo le di la absolución. Las hermanas cantaron la Salve y rodearon su cama. Una estaba en la cabecera besando a la enferma. Yo le dije a la Superiora que, pasara lo que pasara, mis meditaciones estaban de sobra. Porque hay momentos en que el silencio es la mejor de las palabras.

Salí a la terraza. Al fondo, las montañas. Más cerca, los edificios de la ciudad, esos que construimos los seres humanos y que muchas veces nos sobreviven. ¿Sobreviven? ¡Pero si son piedras muertas! Se oía el trinar de los pájaros. Todo parecía silencioso. No pensaba en nada. Mi pulso estaba normal, quizás un poquito acelerado, pero no creo que llegase a las 85 pulsaciones por minuto. A mi edad tampoco está mal. De vez en cuando me asomaba a la habitación de la enferma. Allí estaban las hermanas, alrededor de su cama, la acariciaban, le decían palabras cariñosas. Parecía que la enferma quería decir algo, pero solo gemía. En aquella habitación había amor. Amor fraterno y amor de Dios, manifestado a través del amor fraterno.

Cuando llegó una enfermera seglar y se quedó con la enferma, las hermanas me pidieron que celebrase la Eucaristía. No hice homilía. Tras leer el evangelio dije: Hay momentos en los que solo cabe confesar la fe en la resurrección de Cristo y, fiados en su Palabra, avivar nuestra esperanza. No dije más. No hacía falta. De pronto todo quedó parado. La muerte deja un profundo vacío. Pero para los que creen en Cristo se trata de un vacío lleno de Dios. A la muerte no hay que temerla, porque no hay que tenerle miedo a Dios.

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30
Oct
2010
El Papa catalán, gallego y universal
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Las primeras críticas al viaje del Papa a Santiago y Barcelona se centraron en el coste del viaje. Luego se concentraron en lo que el Papa representa a los ojos de los que no quieren recibirle, y se escucharon comparaciones fuera de lugar entre el Papa y algunos imanes, los de Tarragona y Lérida, buenos representante de un Islam politizado, misógino, intransigente y pobre culturalmente. Algún político consideraba que el Papa salía perdiendo en la comparación. Ya se sabe: no hay peor ciego que el que no quiere ver. Porque hace falta ser ciego para no darse cuenta de que el Papa no fomenta la violencia ni pone en peligro la paz. Más aún, puestos a mirar las cosas con ojos económicos y políticos, es muy posible que la consagración del templo de la Sagrada Familia por el Papa reporte beneficios económicos y turísticos a corto y largo plazo.

Las últimas críticas ya no se centran en la economía ni en la ideología del Papa, sino en la liturgia: ¿cuál de las dos Misas saldrá ganando en lo referente al uso de las lenguas propias de Galicia y Cataluña? ¿En Barcelona habrá más minutos de catalán que de gallego en Santiago? Las liturgias papales se preparan con mucho cuidado, para no herir sensibilidades. Lo normal es que donde se hablan dos lenguas se utilicen las dos. Pero lo que denotan las comparaciones entre lenguas es una mala politización de la liturgia. La Eucaristía no es el lugar para milimetrar los minutos de lengua utilizados. Ese lugar son los informativos de las televisiones autonómicas y los discursos de los políticos. La Eucaristía es otra cosa: es la Iglesia reunida como comunidad fraterna para escuchar la palabra de Dios y comulgar con su Señor. Pero para que sea así, se necesitan unos mínimos presupuestos entre los asistentes. Muchos asisten a estas Eucaristías con buena voluntad. Bastantes asisten para aplaudir y hacer demostraciones de “fuerza católica”. Otros para que les vean o por motivos políticos.

¿Hay algún modo de lograr que las Eucaristías del Papa sean lo que deben ser y dejen de ser lo que no deben ser? No lo tiene fácil la Santa Sede, pero a mi me gustaría que al menos se empezase alguna reflexión en esta línea. El Papa busca que le escuchen todos. Estupendo. Para eso están los discursos. Pero a la hora de celebrar la Eucaristía los asistentes deberían ser sólo los creyentes. Y sin televisión, naturalmente, que a la Eucaristía le sobra. Así se evitarían muchos problemas.

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28
Oct
2010
Afectos de mujer e intereses de varón
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Tomás de Aquino se pregunta por qué motivo Jesús resucitado se manifestó primero a las mujeres. Esa es su respuesta: porque al ser las que más amaron al Señor, su espíritu estaba mejor dispuesto para reconocerle. Dicho de otro modo: sólo el amor permite el conocimiento verdadero y, por eso, sólo desde el amor es posible un encuentro con Jesús. Posiblemente las mujeres reconocieron antes que los varones la verdad de Jesús como Señor resucitado y, por tanto, su más profunda identidad, porque su amor era más puro, gratuito y desinteresado. Era un amor sin condiciones, sin preguntarse lo que iban a ganar o perder con su compañía.

Los discípulos varones, sin duda, apreciaban a Jesús, pero se hacían muchas expectativas sobre lo que con él iban a conseguir. Esperaban que Jesús restableciera el Reino de Israel y ocupar los primeros puestos en ese Reino. Los discípulos buscaban el poder, el prestigio. Sus relaciones con Jesús no estaban exentas de interés. Y desde el interés la relación siempre esta viciada, y así no es posible llegar al corazón. Solo la gratuidad, el desinterés, permite el afecto sincero, el amor por encima de cualquier otra cosa. Ellas amaban al Señor Jesús con todo su corazón. Ellos le amaban con muchos intereses. Por eso las primeras tenían una buena base para reconocerle, mientras que los varones necesitaban desprenderse de sus intereses egoístas para pasar al estadio del amor sin condiciones.

En nuestro tiempo hablar de mujeres y varones con distinciones tan marcadas resulta injusto e inapropiado. El egoísmo y el amor se dan en personas de uno y otro sexo. Hay varones amorosos y mujeres que sólo se aman a sí mismas. El creyente de hoy puede reconocerse tanto en María Magdalena como en esos discípulos que buscaban los primeros puestos en el Reino. Una u otra identificación permite discernir sus posibilidades de un encuentro auténtico con el Señor. Las diabólicas ideas de Pedro (Mt 16,23), pero también los afectos de María Magdalena, son propias de varones y mujeres. Por eso en una Iglesia siempre tentada por el poder y el dinero, es importante decir claramente que lo que la construye no es tanto lo petrino (por muy importante que sea, pero precisamente por ser importante corre el riesgo de desvirtuarse en poder e interés) cuanto lo mariano (lo mariano de la Magdalena y también lo mariano de la madre de Jesús), signo de lo gratuito y desinteresado.

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25
Oct
2010
Señoras distinguidas y devotas
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Antonio Praena se refirió, en un post ya antiguo, a una significativa historia ocurrida en Antioquia, según el capítulo 13 del libro de los Hechos. Los judíos insultaban a Pablo y Bernabé, llenos de envidia por el éxito de su predicación. Esto provocó que Pablo y Bernabé dejaran de predicar a los judíos y se dedicaran a los gentiles. Cuando los judíos vieron que “la Palabra del Señor” se difundía por toda la región, en vez del insulto buscaron algo más efectivo que consiguió la expulsión de Pablo y su compañero de aquel territorio. Acudieron a las mujeres, en ocasiones más tenaces, astutas y hábiles que los varones. ¡Y a mujeres de alto copete! Para provocar la persecución contra Pablo y Bernabé los judíos incitaron a “las señoras distinguidas, devotas y principales” del lugar.
 

Esas “señoras distinguidas, devotas y principales”, ricas, elegantes y beatas, resultan un elemento de contraste con otro tipo de señoras, no menos distinguidas que las de Antioquia, aunque en un sentido muy diferente y más auténtico. Pienso, por ejemplo, en las mujeres que hoy llenan nuestras Iglesias y las convocatorias parroquiales. O en estas abuelas que transmiten la fe a sus nietos y conservan en la familia la sana costumbre de dar gracias a Dios por la comida. Y pienso sobre todo en aquellas señoras que, según los criterios sociales del tiempo de Jesús, no tenían nada de distinguidas, devotas y principales. Precisamente a esas pobres y mal vistas, se acercó Jesús, y las trató con afecto.
 

Juntar distinguidas y devotas tiene algo de ironía. O de humor. Denota un tipo de mujer de la que gustan mucho los eclesiásticos. Jesús prefería otro tipo de mujer. Como María Magdalena, por ejemplo. Sobre la relación que había entre ella y Jesús se ha especulado mucho. Hay quien la identifica con el “discípulo amado” del que habla el cuarto evangelio. Podemos retener, sin exageración, que se trataba de una gran amiga de Jesús, que tuvo un papel importante en el grupo de discípulos y discípulas, aunque solo sea por la cantidad de veces que es nombrada. Entre ella y Jesús se estableció una corriente de afecto y simpatía, cosa que debió sorprender a los discípulos varones. Por eso en algunos textos apócrifos (el evangelio de Tomás) Jesús tiene que defenderla frente a los celos de los varones. Necesitamos muchas mujeres como ella. No por distinguidas y devotas, sino por enamoradas de Jesús.

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23
Oct
2010
Evangelizar la cultura
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La relación entre Evangelio y cultura va en doble dirección: por una parte se trata de introducir el Evangelio en cada cultura local; esta tarea es interminable. Por otra parte, se trata de introducir las culturas locales en la vida de la Iglesia. Esto permite un mutuo enriquecimiento y una mutua crítica. Mutuo enriquecimiento: pues al introducir el Evangelio en las culturas, se potencian los mejores valores de la cultura, de modo que la cultura se refuerza y renueva en lo mejor de sí misma. Por su parte, la Iglesia, al asumir la cultura local, se enriquece con nuevas expresiones que hacen posible el anuncio del Evangelio de forma más comprensible y adecuada. Además, esta doble dirección permite una mutua crítica entre cultura e Iglesia evangelizadora. Pues el Evangelio no es neutral, cuando se introduce en una cultura corrige aquellos aspectos de la misma que no son coherentes con el mensaje de Jesús. También la cultura es instancia crítica para la Iglesia: ella le obliga a hacerse cargo de las limitaciones de cada pueblo y a superar la tentación de la uniformidad.

 

Si pensamos introducir el Evangelio en la cultura debemos ir más allá de las manifestaciones externas (procesiones, arte, música). Hay que introducir los valores cristianos en la realidad concreta de la vida. Sin duda, es necesario conservar los símbolos y costumbres que identifican a un pueblo y que han conformado sus vivencias religiosas. Pero con sólo esto el Evangelio no está inculturado. Debemos invitar a un verdadero conocimiento de Cristo, dar un testimonio convincente de lo bueno que es el Señor, crear comunidades eclesiales en las que se comparta la fe y el amor, interpretar la fe y el mensaje bíblico en relación más explícita con los modos de sentir, de pensar, de vivir y de expresarse propios de cada pueblo. Teniendo muy presente que hoy han aparecido nuevas situaciones que atentan contra los valores evangélicos, que debemos denunciar. Introducir el Evangelio hoy en España (por ejemplo) es acoger al inmigrante y al parado. Es crear comedores sociales y hacer políticas que creen trabajo, para que estos comedores terminen siendo innecesarios.

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20
Oct
2010
El abismo llama al abismo
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¿Cómo pensar la relación de Dios con un mundo caracterizado por la generación, la corrupción y la evolución, aparentemente lo contrario de Dios? ¿Cómo pensar que Dios puede salvar de la muerte, cuando constatamos que no salva de tanto sufrimiento que trastorna la vida de los hombres, de tanta injusticia que subleva a los corazones más dignos y sensibles? Ya Nietsche decía que la única excusa que tiene Dios es que no existe. Pero, por otra parte, si en la historia de la evolución todas las muertes han dado como resultado nuevas vidas, ¿por qué no pensar que la muerte del hombre forma parte de la obra de Dios para hacer posible una vida humana divinizada, una vida que sea participación de la misma vida de Dios?

 

Dice el libro de los salmos que “un abismo llama a otro abismo”. El abismo del hombre siente una (a veces) inconsciente atracción por el abismo de Dios, quizás porque intuye que en el abismo divino puede comprender su propio misterio. En efecto, el hombre es un misterio incomprensible para sí mismo. Pero una de las propiedades de Dios es su insondable incomprensibilidad. En el momento en que lo comprendemos no es Dios. De forma similar resulta tan incomprensible que el hombre no sea transcendente en razón de su conciencia, su pensamiento y su espíritu, como es incomprensible que sea trascendente siendo de naturaleza mortal. Esta incomprensibilidad relativa de la trascendencia humana encuentra su respuesta en la incomprensible donación de Dios, cuya última palabra no puede ser dicha en los límites que la naturaleza biológica impone a la historia del hombre.

 

El hombre es de un orden distinto al de la naturaleza. Por eso protesta contra la muerte a la que la naturaleza parece condenarle y busca la trascendencia. Para que el hombre pueda encontrarse con el Dios trascendente que explica su trascendencia, con el abismo que llama al abismo, es necesario pensar la relación de Dios con el ser humano, no como la de Alguien que está frente a mi, sino como mi constitutivo más profundo. Tan incomprensible resulta su existencia como su no existencia. A Dios ni le damos existencia cuando lo afirmamos, ni se la quitamos cuando le negamos. Nuestras certezas, basadas y apoyadas en la naturaleza del mundo, son insuficientes para comprender una naturaleza divina que desborda los límites del Universo. El universo no puede contener a Dios; es Dios el que contiene y sostiene el Universo.

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