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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

14
Feb
2010
Noviazgo para discenir
12 comentarios

¿Cómo explicar a los jóvenes cristianos la inconveniencia de las relaciones sexuales prematrimoniales? Inspirándonos en Tomás de Aquino habría que decir: la respuesta: “es pecado porque ofenden a Dios”, es insuficiente. La respuesta adecuada debe probar que, quienes así actúan, obran contra su bien y, por eso, ofenden a Dios. Lo fácil es hablar de pecado; lo eficaz y durable, aunque también lo más difícil, porque exige pensar y pensar es una ascesis que no todos están dispuestos a realizar, es dar razones a los novios de que tales relaciones no son buenas para ellos.

He leído una respuesta que me parece convincente. La ofrezco a la espera de que los lectores me ayuden a mejorarla: El noviazgo es un tiempo de discernimiento. Puede ocurrir que me encuentre con una buena persona, pero sin que surjan aquellos ulteriores elementos que me llevan a pensar que podemos hacer un proyecto de amor juntos para toda la vida. En este caso hay que tener la posibilidad de romper ese vínculo y quedar como buenos amigos, aunque esta ruptura comporte una cierta dosis de sufrimiento. Pero es un sufrimiento que se asume para evitar más tarde uno mayor. El noviazgo es un tiempo de libertad, una especie de puerta giratoria para poder entrar en la relación y salir de ella con libertad. Esto es posible si se han custodiado los justos niveles de comunicación.

Las relaciones sexuales nos implican a un nivel muy profundo y reducen la libertad. La puerta giratoria puede convertirse en puerta bloqueada. Es posible que a los novios les resulte difícil aceptar que, tras haberse dado de esta forma, su relación no continuará. Y entonces se buscan mil presiones para salvar la relación, del tipo: nos damos un tiempo para pensarlo y luego volvemos. Más aún, una relación no es del todo buena cuando uno de los novios dice: “Te quiero mucho, pero mientras no hagamos la prueba de las relaciones sexuales, no estaré seguro de si puedo continuar con esta historia”. Una traducción muy probable de frases de este estilo pudiera ser: “la relación sexual contigo es más importante que tú”.

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12
Feb
2010
Primera comunión sin bautismo
16 comentarios

Es ya habitual que padres bautizados no bauticen a sus hijos. Es aún más habitual que niños bautizados no hagan la primera comunión. Lo que no sabía es que, dado que las familias monoparentales tienen más facilidades legales para inscribir a sus hijos en los colegios, algunos matrimonios inician los trámites de separación o divorcio, aunque luego los paralicen, para así gozar de las ventajas de la familia monoparental al inscribir a sus hijos en un colegio católico.

También es habitual que en estos colegios se matriculen niños no bautizados. Pero me ha desconcertado saber que las familias de algunos de estos niños los inscriben para hacer la primera comunión. En el catecismo se decía que “primero bautismo, segundo confirmación”. Hace ya tiempo que los intereses de la Iglesia española han relegado la confirmación a un tercer o cuarto lugar, situándola después de la primera comunión. ¿Pensarán estos padres de niños no bautizados inscritos para la primera comunión que se puede relegar el bautismo para después de la comunión? En realidad no piensan nada. Bueno, sí, en la fiesta. ¿Cuáles son los intereses que hay en la sacramentalización, tanto por parte de la Iglesia que recibe, como por parte de los que piden la recepción?

Mientras en la Iglesia las mayorías sean importantes, mientras pensemos en la seducción de los números, y no cuidemos la calidad y madurez de la fe, será difícil que no ocurran cosas como las mentadas. Nos resistimos a pensar que el Evangelio, si bien es para todos, solo lo acogen en serio pocas personas. Por otra parte, no me parece justo criticar sin matices al catolicismo sociológico. Hay distintos grados en la fe, cosa que ya constataba Jesús: entre la gente con fe unos tienen “mucha fe”, y otros son “gente de poca fe”. Todos caben en la Iglesia. Pero incluso dentro de la “poca fe” hay que exigir unos mínimos de coherencia para no convertir el decirse católico en un asunto de intereses que no tienen nada que ver con el Evangelio.

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10
Feb
2010
Revelación histórica y gradual
5 comentarios

En un post ya antiguo decía que Dios no manipula la naturaleza, sino que se sirve de las fuerzas del azar y de la contingencia para llevar a cabo su obra. Igualmente podemos decir que Dios no manipula los acontecimientos, pero se sirve de ellos para dar a conocer sus designios a los hombres. Dicho de otro modo: la revelación avanza y se profundiza gracias a la historia de la cultura y de la civilización. No es una especie de oráculo venido del cielo. El Espíritu Santo aprovecha las circunstancias para suscitar en el profeta nuevas palabras que los acontecimientos han hecho posibles.

Seguramente el salmo 2 está compuesto por un poeta de la corte con ocasión de la coronación de un rey y puede repetirse tal cual en la coronación de su sucesor. Pero, durante el exilio y después de él, cuando ya no existe rey histórico, los israelitas seguían cantando este salmo, interpretándolo de otra manera, sin referirlo a un individuo histórico. Con las palabras del salmo se expresaba la esperanza en la venida de un rey ideal, que nosotros llamamos Mesías. Aunque el poeta original no hubiera pensado en ningún Mesías cuando compuso el canto, eso no es obstáculo para que las nuevas circunstancias permitan otra lectura del salmo que profundiza y mejora la revelación. Así el Nuevo Testamento podrá citar este salmo como mesiánico sin ningún reparo. Decir, basándose en el sentido originario, que el Nuevo Testamento no ha entendido el sentido del salmo, es no comprender la dimensión histórica y, por tanto, progresiva de la revelación.

El Espíritu Santo también inspira a los creyentes actuales que, en otras circunstancias, leen los salmos. Pensemos, por ejemplo, en los salmos que recita el enfermo o el perseguido pidiendo a Dios liberación. Aunque el orante no se encuentre en esta situación, si piensa en los millones de seres humanos que sufren o son perseguidos por la justicia, puede convertirse en su portavoz. Recitar el salmo se convierte así en solidaridad con el que sufre injustamente y nos hace salir de nuestro egoísmo para abrazar el mundo entero en el amor.

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8
Feb
2010
Justicia de Dios
2 comentarios

El mensaje de Benedicto XVI para la próxima cuaresma es una reflexión sobre un texto de la carta a los romanos: “La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo”. Esta justicia de Dios parece que contradice el concepto habitual de justicia: dar a cada uno lo suyo. En efecto, en Jesucristo se ha revelado la justicia que viene de la gracia. Una justicia inmerecida, según los criterios humanos. Porque lo justo es el rendimiento de cuentas y castigar al pecador. En Jesucristo, por el contrario, se manifiesta un Dios que justifica (hace justo) al pecador. Una justicia así solo se comprende a la luz del amor incondicional de Dios que nos abre a una lógica distinta, la lógica del que solo quiere el bien del amado y hace de este bien el criterio de lo justo, de lo que conviene al amor.

Para entrar en una justicia así, dice el Papa, “es necesario salir de esa ilusión de autosuficiencia, del profundo estado de cerrazón, que es el origen de nuestra injusticia”. En otras palabras, la justicia divina no es un derecho o una conquista. Solo puede ser acogida cuando uno se abre al perdón y a la amistad. Para abrirse al amor hay que aceptar la propia indigencia, reconocerse necesitado del Otro. Reconocer la necesidad del Otro, de Dios y del hermano, libera el corazón de todo egoísmo. De este modo se hace posible el encuentro que posibilita ser plenamente uno mismo.

La acogida de esta justicia que nace de la gracia tiene una ineludible dimensión fraterna, que nos abre a otra manera de ser humanos, la manera solidaria, que la comprensión de la gratuidad del amor divino hace posible. Si la auténtica vida nace de la gratuidad, entonces la vida auténtica se expresa y manifiesta en la gratuidad con la que me relaciono con el hermano. Esta lógica, para decirlo con palabras del Papa, “condena la indiferencia que hoy provoca la muerte de centenares de millones de seres humanos por falta de alimentos, de agua y de medicinas”, y nos impulsa “a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de personas y donde la justicia sea vivificada por el amor”.

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5
Feb
2010
Carrera eclesiástica
8 comentarios

En la audiencia del pasado miércoles, Benedicto XVI presentó a los fieles la figura de Domingo de Guzmán. Al recordar que Sto. Domingo fue canónigo de Osma dijo que, aunque este nombramiento podía representar un motivo de prestigio personal, él no lo interpretó como el inicio de una brillante carrera eclesiástica, sino como un servicio. Y al respecto se preguntó: el poder, el hacer carrera, ¿no es una fuerte tentación de la que no están inmunes los responsables del gobierno de la Iglesia? Y añadió: la Iglesia sufre cuando una persona a la que se le confieren responsabilidades trabaja para acrecentar su poder, prestigio y estima, y no para la comunidad.

Nunca me ha gustado la expresión “carrera eclesiástica”. Porque, de algún modo, implica la búsqueda de promoción y prestigio, precisamente en nombre de lo que debería conducir al servicio y al último puesto. Es llamativa la cantidad de veces que en el Nuevo Testamento se lanzan serias advertencias contra el poder. Pero ¡atención!, no precisamente contra el poder civil, sino contra el eclesiástico. Y aclaro que cuando la carta a los romanos afirma que el poder viene de Dios, se refiere al poder civil. Cierto, esta afirmación queda compensada con otra del Apocalipsis, que dice que el poder viene de Satanás, y Lucas nota que Satanás lo reparte entre sus amigos. Buscar poder en la Iglesia es asemejarse al mundo.

Las palabras del Papa son siempre oportunas. La pena es que, a veces, no tienen más remedio que ser genéricas. Aunque detrás de lo genérico está lo personal. La tentación eclesiástica del poder es tan grande que, a mi entender, solo puede paliarse mediante una reforma estructural: ¿qué impediría –hablo de motivos teológicos- que los nombramientos episcopales fueran por un tiempo limitado?; ¿qué impediría que algunas decisiones del pastor o del párroco tuvieran que contar con el consentimiento del consejo presbiteral o parroquial?; ¿qué impediría que determinados nombramientos fueran consultados a estos consejos? Las advertencias siempre son sanas. Pero también es sano que se pongan los medios necesarios para que las tentaciones causen menos sufrimiento a la Iglesia.

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4
Feb
2010
Tráfico de niños
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La detención de 10 norteamericanos, afiliados a una iglesia baptista, en la frontera entre Santo Domingo y Haití, que pretendían hacerse (iba a decir “raptar”, pero ellos dicen que no pretendían raptar) con 33 niños haitianos, no es más que la punta del iceberg de un asunto poco claro, por no decir sucio, que se desarrolla habitualmente en algunos países pobres, y que también se daba en Haití antes del terremoto. Es posible que recuerden que algunas monjas españolas que trabajan en África sufrieron amenazas de muerte por denunciar prácticas, que incluyen comercio de órganos. Según informaciones fidedignas, antes del terremoto, los niños haitianos vendidos y comprados ilegalmente rondan los mil casos anuales.

Hay hechos que, de por sí, son repugnantes y condenables. Que además se mezclen apelaciones a la religión, como en el caso de los niños haitianos, no cambia la gravedad del asunto, pero sí obliga a recordar que no se puede tomar el nombre de Dios en vano. Desgraciadamente su santo nombre ha sido demasiado profanado y vilipendiado. Las palabras de Martín Buber sobre las huellas de sangre que los seres humanos han dejado bajo el término “Dios” siguen resonando como una advertencia permanente. Las apelaciones al nombre de Dios tienen sus luces y sus sombras. Pero cuando de sombras se trata, lo bueno se convierte en pésimo.

Para que los derechos y libertades de la persona, sobre todo de los más débiles y vulnerables, sean debidamente reconocidos, falta todavía un largo camino por recorrer, debido a condicionamientos de todo tipo: económicos, políticos, sociales, ideológicos y también religiosos. La explotación de la sexualidad (trata de blancas, prostitución infantil, violación de menores –por cierto, un periódico boliviano acaba de denunciar la violación de 42 menores en un centro evangélico de acogida-), el tráfico de órganos, el robo de menores, o la manipulación del hombre por el hombre, es uno de los mayores insultos al Creador. Por eso, la cooperación en la obra creadora de Dios, que hoy bien puede traducirse en ayuda desinteresada para reconstruir Haití, pasa por el logro de una mayor justicia como fruto del amor.

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2
Feb
2010
Para que las religiones den vida, extremistas no
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Los extremismos, coacciones, intolerancias, violencias, cometidas en nombre de la religión, sea cual sea su adjetivo, cristiana o musulmana, son malos y hay que denunciarlos. La labor que algunas personas e instituciones, en nuestro país, realizan en pro del buen entendimiento entre cristianos y musulmanes, es admirable y debemos apoyarla. Cosa distinta son las actitudes inaceptables adoptadas por algunos imanes. Recientemente, en Cunit, pueblo de Tarragona, una mujer musulmana de 31 años denunció al imán por amenazas, coacciones y calumnias. ¿Motivo de las amenazas del imán? La mujer se relaciona con españoles no musulmanes. Mientras la fiscalía solicita cinco años de cárcel para el imán, la alcaldesa de Cunit ha frenado su arresto “para evitar un conflicto social”. ¿No será también por miedo?

 

Tarragona es un bastión del salafismo, corriente extremista, que controla el 90 por ciento de las mezquitas, y busca controlar el resto. Sus líderes reciben dinero de Arabia Saudita y viajan continuamente a Bélgica y Holanda, donde se reúnen con sus padrinos de Yemen. Estas personas extremistas son las que resultan temibles, y no las religiones, que merecen todo el respeto. Por eso es necesario apoyar a los líderes moderados de estas religiones, dialogar con ellos, acercarse, crear vínculos. El conocimiento y la cercanía son el mejor antídoto contra extremismos, enemistades y malentendidos. Por tanto, si criticamos al Islam debemos comenzar por aclarar de qué Islam estamos hablando.

 

Las religiones son santas. Pero como somos los humanos quienes las vivimos, conviene tener claros algunos criterios para determinar la autenticidad de la vivencia. Un buen criterio es si la religiosidad conduce a una mayor humanización; o, si excluye toda violencia y respeta la libertad, tanto para abrazarla como para dejarla. Si no así, estamos ante claros signos de inautenticidad. Por lo demás, cuando alguien, sea cual sea su título, en nombre de la religión, atenta contra la dignidad humana, hay que denunciarlo. Y un consejo para nuestros gobernantes (ya me imagino que no me leen, pero al menos así creo ambiente): dejen de moverse entre la ignorancia y el miedo; apoyen a los líderes moderados; y en vez de escuchar a no sé qué imanes, escuchen a las mujeres.

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31
Ene
2010
Yo superé la crisis
2 comentarios

“Yo superé la crisis”, leo en una octavilla (con nombre y foto) que unos jóvenes me entregaron al lado de la estación de Atocha, en Madrid, portadores de una pancarta con el lema de “Campaña nacional contra la crisis”. El personaje, alcohólico y maltratador de su mujer e hijos, “vivía en la pobreza” y, de pronto, encontró el medio de “superar la crisis poniendo su fe en practica”, de modo que su “vida financiera resurgió”, como lo prueba un coche valorado en 30.000 euros que, naturalmente, ha hecho feliz a su familia. Se me ocurrió preguntar al joven que me entregaba la octavilla si pertenecían a una Iglesia evangélica. Me contesto que “sí”, y añadió: “somos un grupo cristiano de ayuda”.

Comienzo por aclarar que a los pastores y responsables de Iglesias cristianas no católicas que yo conozco, no les veo animando este tipo de acciones ni predicando estos resultados de la puesta en práctica de la fe. Hecha la aclaración añado que toda supuesta fe cristiana que conduce a tales resultados, además de falsa, es una estafa: “no podéis servir a Dios y al dinero”. Resulta sorprendente que todavía haya gente que piense que es posible servir a dos señores y se presté a tales maniobras. Es posible que la necesidad apriete y uno se agarre a cualquier clavo ardiendo. Pero estas agarradas solo conducen a quemarse.

Dios solamente merece este nombre y solo puede ser aceptado y creído, cuando deja de ser un recurso, un dios domesticado en definitiva, y se convierte en exigencia, en sorpresa, en desafío, en lo más insospechado, en un Dios gratuito que, paradójicamente, vale mucho. Un Dios que transforma mi corazón y, a lo mejor, vacía mi bolsillo. Un Dios que me llena de alegría y me invita a repartirla entre los tristes. Un Dios que, sin darme nada, me sacia totalmente. Un Dios que, en Jesucristo, se presenta como la verdad crucificada, que abre sus brazos para abrazar a todos, dejando siempre libre a cada uno. Un Dios con el que no hay ningún negocio que hacer porque, una vez encontrado, todos los negocios se convierten en basura y solo cuenta el amor.

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29
Ene
2010
Lo del Pisuerga y las enchiladas
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Cuando se quiere introducir un brusco cambio de tema en la conversación, que no tiene nada que ver con lo que se habla, en España utilizamos esta expresión: “Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid”. En México dicen con la misma intención: “Y hablando de enchiladas”, aunque nadie esté hablando de ellas. Digo esto porque, a veces, parece que algunos discursos que se quieren muy católicos, tienen que sacar a colación algunos temas, vengan o no vengan a cuento. Pongo un ejemplo: hace una semana, aprovechando que el terremoto de Haití causó tanta desagracia, se publicó en un semanario eclesial un artículo (que, en lo que decía de Haití, era pertinente y correcto) que se complacía en recordar que hay cosas todavía peores, como las leyes que despenalizan el aborto, por ser susceptibles de causar más muertos. Lo cual puede ser cierto, pero en el momento del terremoto se trataba de otra cosa.

Esta obsesión de algunos sectores católicos, sea cual sea el tema que se está tratando, por sacar a colación una serie de cuestiones que ellos consideran identitarias, puede desviar la atención del asunto urgente o conveniente que en aquel momento se trata. Y, además, conducir a algo peor: a hacer, al menos, molesto lo más santo. A ver si va a resultar que tendremos que comenzar todas las homilías, las catequesis y los artículos, dejando claras una serie de cuestiones sensibles (que, por cierto, suelen variar en función de aquellos a los que se pretende dejar claro por activa y por pasiva tales cuestiones, con lo que además entramos en otro asunto, que es la necesidad de un adversario para reafirmar la identidad), y una vez dejado clara la fidelidad inquebrantable a tales doctrinas, entonces podremos comenzar a hablar del tema que toca en aquel momento.

Viene bien aquí recordar otro dicho español: “cada cosa a su tiempo y los nabos en adviento”. O sea, fuera de su lugar y tiempo oportuno pierden mucho las cosas y no causan el efecto deseado.

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27
Ene
2010
El mal, interpelación multidimensional
6 comentarios

Acabo, no con mal (¡qué más quisiera yo!), sino con el tema. O mejor dicho, acaban mis reflexiones, por ahora al menos, sobre el tema del mal. Ofrezco nuevas ideas:

1) Jesús, al final de su vida, antes de la cruz, tiene que contestar a esta gran pregunta: ¿Y después de la muerte qué? Por qué el mal, por qué la muerte: he aquí las grandes preguntas, las últimas preguntas a las que debe contestar Jesús. A pesar de todos sus discursos, a pesar de toda su actuación, quedaban las grandes preguntas por contestar. Más aún, Jesús muere en la cruz preguntando lo mismo que le han preguntado: ¿Dios mío, por qué me has abandonado? ¿dónde está Dios ante el mal, el sufrimiento y la muerte? Quiere esto decir que posiblemente ante el mal y la muerte hay muchas preguntas. Respuestas, pocas y malas.

2) El mal no solo es una interpelación multidimensional, en el sentido de que tiene muchos rostros, muchas causas. Es también una tarea multidisciplinar, en el sentido de que compete a muchos ámbitos de la existencia. El mal tiene una dimensión ética, pero también técnica, política, económica, médica, antropológica, y también teológica. Ante el mal es importante luchar con todos los recursos posibles e implicar todas las posibilidades.

3) En este tema del mal nos jugamos la credibilidad de la Iglesia y de la fe cristiana. No tanto en la respuesta teórica que la Iglesia puede dar ante el mal, sino en la praxis que adopta ante el mal y que empuja a adoptar a sus fieles. ¿Qué clase de Dios es ese que nos deja pasivos ante el mal o qué clase de Dios es ese que nos impele a luchar contra el mal?

4) El discurso sobre el mal no va dirigido a los que colaboran con el mal y lo practican, pues esos difícilmente van a cambiar. El discurso sobre el mal pretende suscitar la esperanza de los creyentes en el bien, despertar sus fuerzas, y sostenerles en su lucha, animándoles a continuar en esta disposición. El discurso de la Iglesia sobre el mal no es un discurso dirigido a los malos (digo a los malos, no a los que padecen el mal), sino dirigido a los buenos.

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