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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

17
Jul
2012

Yo sé rezar, pero no sé orar

12 comentarios

Una vez alguien me dijo: “yo sé rezar, pero no sé orar”. Sin duda, los dos verbos, rezar y orar, pueden emplearse para decir exactamente lo mismo, pero en boca de la persona que hizo esta distinción, el verbo rezar quería decir algo así: recitar, leer, cantar o incluso meditar con textos preparados de antemano; identificaba el rezar con un recitado, individual o en grupo, de una serie de oraciones escritas de antemano. Por el contrario, con el verbo orar, distinguiéndolo del rezar y dándole, además, un sentido mucho más positivo, se quería significar algo así como tener un coloquio amistoso con Dios. Si interpreto bien la frase que me dijeron, entonces es claro: rezar, en el sentido de recitar una serie de oraciones, es fácil y todos sabemos hacerlo; tener un coloquio con Dios ya resulta un poco más complicado y muchos nos preguntamos cómo se puede dialogar con Dios y tratar de amores con él.

Esta distinción entre rezar y orar encuentra un paralelo interesante en una doble manera de entender la fe. Algunos piensan que tener fe es conocer una serie de dogmas y de verdades recogidas fundamentalmente en los catecismos. Pero hay otro modo, más apropiado de entender la fe: como encuentro personal del ser humano con el Dios que se revela en Jesucristo. Para saber el catecismo basta con estudiar un poco; encontrarse con Dios ya resulta más complicado, porque a Dios nunca le encontramos “cara a cara”, directamente, como nos encontramos con los amigos. También aquí podríamos decir: “yo me sé el catecismo, pero no conozco a Dios”.

Cuando el acento está puesto en el rezar como recitado, importan los ritos, el incienso, los vestidos bien puestos o los cirios bien colocados. Igualmente, cuando el acento está puesto en el creer como conocimiento de verdades, la fe se convierte en dogmatismo y se hace problema con las comas, los acentos, las palabras, las precisiones lingüísticas y la repetición de fórmulas pasadas. A algunos esto les deja satisfechos, pero es la satisfacción de los necios. Cuando de lo que se trata es de tener un coloquio amistoso con Dios, o de encontrarse con el Dios que en Jesús se revela y nos sale al encuentro por los caminos de la vida, las formas y las fórmulas importan poco. Sólo cuenta la persona. Entonces uno se da cuenta de lo difícil que es orar y creer. Pero esta dificultad, lejos de desanimarle, excita su deseo de un encuentro más pleno. Y en la dificultad misma se encuentra con aquel al que busca.

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Maite
18 de julio de 2012 a las 12:34

Su distinción es clarificadora. Pero, ¿sabe que le digo? Para los que solo sabemos "rezar", estoy segura que el Señor nos lo acepta como si fuera "orar". Más aún, creo que nuestra manera de rezar es nuestro orar. No sé si me explico. Gracias de todos modos por su blog y por lo claro que es. Ayuda mucho.

hombre rezador poco orador
18 de julio de 2012 a las 21:44

Quizá nadie sepamos orar, ni falta que hace. Dios nos conoce bien. "Conozco tus pasos sé cuando te sientas y cuando te levantas... ". Pocos formalismos necesita un niño pequeño para hablar con su padre.
Me parace fundamental la sencillez, la espontaneidad, la confianza, la necesidad, el reconocimiento de Dios actuando en cada hombre. Ahí, entiendo la oración, en colaborar con la acción de Dios. No en intentar convencer a Dios, no en orientarlo para que actúe de una determinada manera. ¡Cuanta gente aún cree¡ que su oración es capaz de mover a Dios a actuar en una determinada dirección! ¡En bien suyo claro está! ¡cosas muy pías por supuesto! En ese sentido aún recuerdo un post anterior en este mismo blog, con un título provocativo pero clarificador; "La oración no sirve para nada" y cuando uno lo entiene bien más se da cuenta de la necesidad de orar.

Mudejarillo
18 de julio de 2012 a las 22:17

Pero qué bien escrito, y cuanta enjundia en tan poco espacio. Más claro... agua.

Ojalá lo leyera el profeta de calamidades que pone más énfasis en las tildes que en la persona y que no sabe escribir si no es arrojando piedras...

http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1207181058-esto-queremos-fray-martin

Juan
19 de julio de 2012 a las 02:19

Clara diferencia, fray Martín: pero no será orar el rezo del oficio divino, la oración oficial de la Iglesia, que llega a la presencia del Padre, de una forma ordenada por el Hijo, y desde todos los puntos de la tierra? Tanto cuando asistimos al coro o rezamos las horas privadamente, si lo hacemos con devoción, no estaremos orando? Gracias por tu claridad.

Ana
19 de julio de 2012 a las 11:38

Cuando sientes su presencia, su amor... ya no puedes sino orar con todo lo que te ocurre en la vida.
Ojalá pongamos el acento siempre en encontrarnos con ese JESÚS que fascina y sepamos contagiar esta gran alegría.

David
19 de julio de 2012 a las 21:34

Para mí, ambos son parte del mismo camino. Después de cincuenta mil avemarías -un rosario al día, tres años, hagan cuentas-, estoy empezando a entender qué significa "ruega por nosotros" y cómo me afecta a mí y a mi relación personal con Dios. Otros tienen la gracia de llegar a ese punto sin rezar, pero no deja de tener su "gracia" recorrer el camino largo, seguro y sin atajos, aunque muchos lo califiquen de aburrido.

David
19 de julio de 2012 a las 21:57

Para mí, ambos son parte del mismo camino. Después de cincuenta mil avemarías -un rosario al día, tres años, hagan cuentas-, estoy empezando a entender qué significa "ruega por nosotros" y cómo me afecta a mí y a mi relación personal con Dios. Otros tienen la gracia de llegar a ese punto sin rezar, pero no deja de tener su "gracia" recorrer el camino largo, seguro y sin atajos, aunque muchos lo califiquen de aburrido.

el Beso de Su Boca
19 de julio de 2012 a las 22:59

Que me bese con el Beso de Su Boca. Y en la espera mantener viva la llama del Deseo. Deseo-de-Él. Cuidar los prolegómenos,estar disponibles, preparar ese momento infinito en que tiempo y espacio desaparecen. Su Presencia nos envuelve, nos acaricia. Y una corriente de Luz y Amor circula en espiral atravesándonos, traspasándonos incluyendo a todos y todo. El Amor es siempre inclusivo. Y desea ser amado. Oración

Mercedes
19 de julio de 2012 a las 23:35

Para mi , es más fácil creer que orar , pero creo que, cuanta más fe se tiene mejor y más se ora ; sale de lo profundo espontáneamente .
Estoy de acuerdo con Juan , y hago la misma pregunta respecto a las horas, tanto si estas se rezan privada como comunitariamente
Gracias ¡¡

.

Paul T.
21 de julio de 2012 a las 02:36

Excelente maestro, cuanta claridad y verdad en todo. Nos ayuda a descubrirnos y a despertar de los sueños... cuanto nos cuesta darnos cuenta que el encuentro con el Padre está en el interior, junto a toda la Iglesia, en el deseo del sumo Bien, revelado y entregado por nosotros. cuanta distracción hay a nuestro alrededor cuanto estamos en el culto¡¡¡¡
Un desafio es aprender a purificar nuestra oración comunitaria...
Gracias

Mostaza
21 de julio de 2012 a las 20:00

Entresaco esta frase de su post porque creo que es la que ilumina más:
"Cuando de lo que se trata es de encontrarse con el Dios que en Jesús se revela y nos sale al encuentro por los caminos de la vida, LAS FORMAS Y FÓRMULAS IMPORTAN POCO.Solo cuenta la persona."...Lo esencial es nuestra actitud sincera hacia Él, ya sea con palabras "oficiales" o con pensamientos espontáneos en el quehacer diario. Cuenta la persona que trata de amarle y seguirle "en espíritu y en verdad" en cualquier circunstancia. Un abrazo.

Carmen
15 de abril de 2021 a las 13:40

Yo soy una de las que saben rezar,y creo que muy bien,pero orar no y me gustaría poder orar mejor de lo que lo hago.

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