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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

30
Abr
2016

Valoración positiva de la sexualidad conyugal

3 comentarios

Estuvo recurrente y acertado el cardenal Schönborg cuando dijo que hasta ahora la Iglesia había puesto más su mirada en los dormitorios de los cónyuges que en el comedor de las familias. La exhortación de Francisco dedica largos párrafos al amor familiar, pero no se olvida de la sexualidad conyugal. Lo interesante es que la sexualidad es tratada muy positivamente, como un regalo de Dios. Hace ya tiempo que Santo Tomás de Aquino escribió que el acto conyugal, o sea, la manera cristiana de vivir la sexualidad, es un acto de la virtud de la religión. El acto conyugal, según el santo doctor, pudiera ser una manera de ¡rendir culto a Dios! Francisco, citando a Juan Pablo II, lo dice así: “la vida conyugal viene a ser, en algún sentido, liturgia”.

Dice el Papa que la unión sexual, santificada por el sacramento, es ni más ni menos, que “camino de crecimiento en la vida de la gracia para los esposos”. Por lo tanto, la educación y maduración de la sexualidad conyugal "no es la negación o destrucción del deseo sino su dilatación y su perfeccionamiento". Dado que el sacramento del matrimonio es signo de la unión de Cristo con su Iglesia, y el amor conyugal abarca las expresiones del cuerpo y del espíritu, el Papa llega a decir: “un amor sin placer ni pasión no es suficiente para simbolizar la unión del corazón humano con Dios”. Y como los sacramentos cobran su sentido a la luz de la Pascua, es posible afirmar que en los momentos de gozo, de descanso, de fiesta, y también en la sexualidad, los cónyuges experimentan una especie de participación en la vida plena de la Resurrección de Cristo.

Sexualidad es mucho más que genitalidad. Comprende una serie de expresiones de afecto, cariño, encuentro, comunicación, admiración y duración que tienen su pleno sentido en el contexto del amor. La sexualidad es tanto más humana, placentera y humanizadora cuando se vive como expresión de amor. Por eso, el acto conyugal siempre debe ser libre, de lo contrario no es un verdadero acto de amor. Como entre el marido y la mujer (dice Tomás de Aquino) la amistad se da en grado sumo, en este amor la sexualidad encuentra su más limpia manifestación, exenta de cualquier ambigüedad.

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JMValderas
30 de abril de 2016 a las 23:46

No comparto, fray Martín, su entusiasmo con las palabras del cardenal Schonbron. Tal vez esté un servidor muy condicionado por el comportamiento del primado de Austria en el asunto del artículo por firmado y publicado, previo pago, en The New Yprk Times, contra el evolucionismo. La crítica que el director de la Specola Vaticana, William Stoeger, le valió al jesuita la pérdida fulminante del cargo. Toda una lección de aceptación de la crítica. Luego, sus palabras en la presentación de la exhortación dejaron desconcertado a más de uno. Ahora esa afirmación que usted trae a colación es completamente gratuita y falsa. De hecho, toda la teología del matrimonio es teología del amor, del ágape, de la mesa. Por cierto, Juan Pablo II no se refiere al acto conyugal tout court cuando habla de liturgia, sino a todas la vida marital.

Elih
1 de mayo de 2016 a las 07:35

Me encanta, me entusiasma lo escrito por el papa Francisco. Sencillo y práctico, entendible para cualquier persona que se anime a leerlo, una bendición para la Iglesia.Y, en efecto, Fr. Martín, como correctamente cita el papa y usted repite, Juan Pablo II afirma que :"la VIDA conyugal viene a ser, en algún sentido, liturgia". (Audiencia general, 4-Julio-1984)

Terapia de pareja
29 de marzo de 2017 a las 17:47

Me parece interesante que se refuerce la parte teológica dentro de la valoración sexual entre las parejas pues tanto las necesidades fisiológicas como las espirituales son necesarias para que la dinámica sea mejor,pues al parecer con la monotonía y la rutina,muchas parejas olvidan estos elementos que en su momento los unieron,y es en algunos casos en donde deciden pedir apoyo,como terapia de pareja,para identificar ese error,sin embargo,en la mayoría de los caso,las parejas prefieren separarse que aceptar y enmendar estos errores.

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