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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

15
Jul
2012

Pero, esta gente ¿qué quiere?

7 comentarios

Es posible que algunos recuerden algo que cantaba María del Mar Bonet: que volen aquesta gent, que truquen de matinada? (=¿qué quiere, qué pretende esta gente que llaman de madrugada?). La canción alude a un hecho real: allá por los años sesenta la policía fue a detener a un estudiante madrileño como enemigo del régimen y el joven acabo tirándose por la ventana (según la versión oficial, que a lo peor hasta es la buena, porque debieron ponerle en una situación desesperada). Pienso que esta pregunta: “¿pero qué pretende esta gente?”, podríamos hacérnosla a propósito de algún integrista católico que tiene capacidad de hacerse leer y oír. Lo malo de algunos de estos personajes es que dan miedo por su beligerancia, por sus obsesiones, por sus permanentes acusaciones, y porque buscan convertir a los superiores eclesiásticos de aquellos con los que no están de acuerdo en inquisidores que los castiguen y desautoricen públicamente. Sólo así parecen sentirse contentos.

Por desgracia, todavía quedan personas que, dentro y fuera, entienden que esa es la función de la autoridad en la Iglesia. Pero, según el Nuevo Testamento, la autoridad en las comunidades cristianas se entiende como un servicio fraterno. Y la Iglesia se autocalifica de madre y no de inquisidora. Y si tiene que decir una palabra de desacuerdo lo hace desde la comprensión, la acogida y el perdón. Las actitudes beligerantes no conducen más que a rupturas indeseables. La actitud adecuada en nuestras comunidades es la del diálogo fraterno, que no excluye el desacuerdo. El estar continuamente levantando el dedo acusador buscando defender una supuesta ortodoxia, no parece muy evangélico. La verdad sólo se defiende por la fuerza de la misma verdad, que penetra dulce y suavemente en las inteligencias y en los espíritus. Como dijo hace ya cincuenta años un gran Papa, se consigue más con la medicina de la misericordia que con el palo del castigo. Porque la verdad sin amor deja de ser verdad para convertirse en fanatismo. Dicho de otra forma: se logra más argumentando e iluminando las inteligencias que acusando, amenazando y rechazando.

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prudencia y profecía
16 de julio de 2012 a las 09:20

Cuando en las diversas entrevistas- todas en la red- se le pregunta a Teresa Forcades por la postura de su abadesa - M. Monserrat-,Teresa responde que su abadesa le dice: En conte, vigila Teresa que tens una comunitat amb tu. I endavant.
. Prudencia y profecía en la actitud de la abadesa de S. Benet respecto a una de las monjas de su comunidad. En la linea de su post Fray Martín.

¿ O es pura envidia la que provoca que el último libro de T. Forcades, editado en una editorial pequeña -" que no fabrica libros como churros, en palabras de Forcades, en catalán, " Converses amb T. Forcades " de Eulalia Tort vaya por su décima edición?. Provoca a los fundamentalistas de siempre.

No hay peor clausura que el miedo. Y no solo en la vida contemplativa. La gracia no anula la naturaleza. La forma en que la abadesa de San Benet aconseja y respalda a Teresa Forcades es una muestra de cómo ejercer la autoridad en una comunidad cristiana. No le corta las alas infundiendole miedo, sino le apoya en su proyecto de poner en práctica ese mandamiento nuevo: Como él nos amó, así sea nuestro Amor. Incluso a aquellos que nos nos aman.

San Benet de Montserrat: una comunidad contemplativa del siglo XXI.

Maite
16 de julio de 2012 a las 14:55

Gracias por este post. Es muy bueno. ¿Qué busca esta gente? Creo que buscan seguridad y confunden verdad con uniformismo.

Juanjo
16 de julio de 2012 a las 20:12

Los conozco, los conocemos y los calamos ya de lejos. Se arrogan la capacidad de juzgar qué y quien está bien y qué mal, quien sobra, y quien no cabe en la Iglesia.
¿Han leído alguna vez el evangelio?
¡de pena...!

Bernardo
17 de julio de 2012 a las 18:34

Un amigo, ya de edad, que ha vivido los años del Concilio y sufre este invierno eclesial, me dice que esta gente lo que quiere es quedarse solos en la isla. Nadie más cabe en ella, la quieren enterita para ellos y el que discrepe, al abismo con él. Eso es lo que quieren. Quizás tengamos que dejarles la isla para ellos y buscarnos otra. Quién sabe.

Mudejarillo
17 de julio de 2012 a las 21:44

Un buen post.

El problema no son ellos, son algunos obispos que se creen que con ellos van a mantener el poder...

El problema es que desde la Curia les hacen caso y es echar ellos la primera piedra y empezar a funcionar la maquinaria inquisitorial...

Y lo peor es que muchos de ellos han recalado en el bunker fundamentalista tras pasar por todo el arco iris religioso... Jamás estarán tranquilos, viven en una permanente agitación que les lleva al odio compulsivo...

Que Dios se apiade de ellos.

Antonio BF
18 de julio de 2012 a las 19:16

Juan Pablo II hace años pidió perdón por ciertos pecados concretos que ha cometido la Iglesia. Uno de ellos era la Inquisición.
Los que quieren ir por el mismo camino, se llamarán católicos, pero hay 3 opciones que se pueden dar todas a la vez en cualquiera de ellos:
1. No son tan papistas como dicen, aunque a lo mejor quieran que se canonice a Juan Pablo II.
2. Son unos hipócritas con algún interés en callar a algunos.
3. Son unos soberbios que quieren que todos piensen como ellos.
Con esto no quiero decir que la Iglesia no tenga derecho a decirnos lo que cree que es correcto y lo que no. Pero no de cualquier forma, porque el fín no justifica los medios.

Miguel Ángel Velasco
19 de julio de 2012 a las 02:30

Tal vez no sepa que aquí le están respondiendo, aunque…

http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1207181058-esto-queremos-fray-martin

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