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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

30
Ago
2026

¡Hay poesía! Debe haber cielo

5 comentarios
poesiacielomar

Rosalía de Castro, con palabras que impresionaron a Unamuno, acaba uno de sus poemas con un salto de lo estético a lo religioso que da mucho que pensar: “¡Hay arte! ¡Hay poesía!... Debe haber cielo. ¡Hay Dios!”. El dato: hay poesía. La conclusión, o mejor, la interpretación posiblemente válida para creyentes y no creyentes: debe haber cielo. Para el no creyente el “debe” es un deseo; para el creyente, un hecho.

Poesía y religión remiten al “más allá” de lo inmediato. En ellas suele haber siempre una “segunda lectura” que se esconde tras la primera, una segunda lectura que remite al “más allá” de lo inmediato. Poesía y religión pueden convertirse en fáciles escapatorias de lo real, en adornos anodinos, en opios del pueblo, y quedar así desvirtuadas. Pero si son auténticas nunca olvidan la vida, en ellas siempre hay de una u otra forma, una denuncia de lo inauténtico, ellas son profecía que busca abrir caminos nuevos para futuros soñados que ansían despertar. La poesía auténtica es una llamada al cielo que debería ser y venir.

La poesía siempre tiene algo de religión, a veces una religión secular, que esconde el nombre de religión, pero nunca apaga del todo lo religioso. Por su parte, la religión siempre tiene algo de poesía, aunque a veces se exprese en formas duras o rígidas, que tampoco pueden apagar el destello divino que en ellas subyace. La poesía es “creación”. La religión, la judeo-cristiana al menos, empieza con una creación. En la primera frase de la Biblia, según la traducción griega, en el primer verso del Génesis aparece la palabra “poiesis”: en el principio creo Dios el cielo y la tierra. Crear, poiesis, fabricar una cosa distinta de su autor.

La acción de Dios, creación del cielo, de la tierra, de la luz, del firmamento, eso es poesía. La acción poética, en Dios, es creación del mundo exterior, mediante la palabra: “dijo Dios”. En el ser humano, lógico porque está hecho a imagen del Logos, la poesía es descubrir en lo creado rasgos inéditos o aspectos inauditos. Y es también creación de mundos interiores en los que se condensan las más profundas vivencias del hombre en su relación con Dios y en su dimensión humana, en los momentos trascendentes y en los acontecimientos ordinarios de la vida.

Creación es poesía. Y la mejor poesía de Dios, su mejor creación, es el ser humano, varón y mujer. El ser humano siempre es plural, pero siempre semejante en su pluralidad. Siempre inquieto, siempre buscando cielos nuevos, tierras vírgenes, estrellas nunca vistas, siempre hambriento de amor, de verdad, de justicia, de paz. Eso es poesía. Y la humanidad, hoy más que nunca, está necesitada de esa buena poesía.

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Hormias
30 de agosto de 2026 a las 12:32

totalmente de acuerdo Fray Martín
las gracias inmensas por su blog

juan garcia
30 de agosto de 2026 a las 17:31

Lindo mensaje: Si, el poeta es un ser que se abre al infinito en busca de lo bello y lo verdadero de todo que le rodea. La naturaleza de lo existente interroga al poeta de forma intensa y no descansa hasta encontrarle un sentido aplicable a lo social, político o religioso. El poeta se ecuentra en la encrucigrada de lo más auténtico de lo humano. El "salto de lo estético a lo religioso" es una cualidad propia del poeta que se deja poseer por un ser superior que le indica su destino final. Gracias, fray Martin.

Miguel Hernández
31 de agosto de 2026 a las 19:23

Estimado fray Martín, sin duda su artículo es poesía, casi lo he leído como un poema.
Justamente hoy al hacer oración, me han surgido palabras en forma de rima, recordando diferentes salmos y pasajes de la Sagrada Escritura y por la paz surgida de la alegría, he afirmado que he dejado más libre la inspiración del Espíritu Santo al no sobrepasar demasiado mis palabras frente al Santísimo Sacramento expuesto en aquel Templo Expiatorio. Así que recordé el título de su artículo y me dirigí a leerlo y compartirlo. Ya había experimentado que en la oración se hace verdadera poesía o incluso poemas con mucha rima. El Espíritu Santo nos inspira poesía divina que expresamos con nuestra humilde oración y palabras, acompañadas de alegría. Nos hace partícipes de su creación y su artículo lo confirma, una prueba más de la existencia de la divinidad, del amor increíble y bello, la verdadera o más sublime estética, la belleza de Dios. Gracias fray Martín por compartir nuevamente.
¡Viva Jesús la Palabra de Dios, la Palabra más Bella, la perfecta poesía de Dios Padre, el Gran Poeta!. Gloria a Dios por hacer de nosotros pequeños poetas hijos suyos al expresar y hacer vida Su Palabra.

Chiquet
3 de septiembre de 2026 a las 19:47

Me ha parecido muy inspirado este artículo suyo, quizá la inspiración, en el fondo, sale como de la nada y te regala un tesoro, un tesoro para compartir.
El Hijo Único se hace hombre y nos muestra cómo es el hombre: Solo sé que no sé nada, soy la nada más el pecado … hallazgos del que, solo, no ha conseguido nada. Qué bueno que Cristo suba a cada barca, y que arda el corazón y que guíe; sorprenderse al echar las redes bajo su mandato.
El Hijo Único te quiere, me quiere, y particularmente, único (una ingente pluralidad de hermanos que solo Él puede abarcar), nos lleva del vacío y tristeza, a la fe, a la esperanza, al amor, a la gratitud.

José Vicente Niclós Albarracín
4 de septiembre de 2026 a las 09:31

Preciosa la inspiración del Dr. Martin

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