Nihil Obstathttp://nihilobstat.dominicos.org/Este blog trata de cuestiones religiosas, teológicas y eclesiales. Busca ser un espacio de reflexión y diálogo.esCopyright 2025 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Wed, 07 Jan 2026 00:00:00 +010020Bautismo de Jesús, acontecimiento salvíficohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/bautismo-de-jesus-acontecimiento-salvifico/ <![CDATA[ <p>El tiempo lit&uacute;rgico de Navidad termina con la fiesta del Bautismo del Se&ntilde;or. A partir de este domingo la liturgia nos presenta a un Jes&uacute;s adulto, que pasa haciendo el bien y anunciando el Reino de Dios.</p> <p>El bautismo de Jes&uacute;s, como toda su vida, es un acontecimiento salv&iacute;fico. Todo lo que dice y hace es &ldquo;por nosotros, los hombres, y por nuestra salvaci&oacute;n&rdquo;. Desde su nacimiento hasta su muerte la salvaci&oacute;n es el hilo conductor de su vida. El nombre que Jos&eacute; le pone significa &ldquo;Dios salva&rdquo;. Tal como le revela el &aacute;ngel a Jos&eacute;, debe ponerle el nombre de Jes&uacute;s &ldquo;porque &eacute;l salvar&aacute; a su pueblo de sus pecados&rdquo;. Y en el momento de la cruz, como recordamos en cada Eucarist&iacute;a, Jes&uacute;s entreg&oacute; su vida, derram&oacute; su sangre por muchos, por todos, para el perd&oacute;n de los pecados, de todos los pecados. Pecado m&aacute;s que una falta moral es todo lo que nos separa de Dios. Jes&uacute;s es el que nos une con Dios.</p> <p>Tambi&eacute;n el bautismo de Jes&uacute;s es un acto salv&iacute;fico para nosotros. Jes&uacute;s no necesitaba ser bautizado por Juan, que administraba un bautismo de penitencia para el perd&oacute;n de los pecados. De eso se da cuenta el Bautista, porque cuando Jes&uacute;s se acerca para que le bautice &ldquo;intentaba disuadirlo dici&eacute;ndole: Soy yo el que necesito que t&uacute; me bautices, &iquest;y t&uacute; acudes a m&iacute;?&rdquo;. Jes&uacute;s no tiene pecado. Solo tiene amor, por eso carga sobre s&iacute; el pecado del mundo. Y como lo asume tambi&eacute;n es el que quita el pecado del mundo. Por eso inicia su ministerio con un gran signo de salvaci&oacute;n. Se pone en la cola de los que van a ser bautizados por Juan, en la cola de los pecadores, se solidariza con ellos. Y confiesa, no sus pecados, sino los pecados del mundo. Y Dios acoge esta confesi&oacute;n hecha en nombre de la humanidad y as&iacute; reconcilia al mundo consigo. Es Dios el que nos reconcilia, el que nos perdona, el que nos acoge. Porque lo suyo es precisamente eso: acoger, reconciliar, unir. Y por eso perdona.</p> <p>El bautismo que confer&iacute;a Juan no otorgaba el Esp&iacute;ritu. A lo sumo preparaba para recibirlo. Resulta significativo que el Esp&iacute;ritu desciende sobre Jes&uacute;s despu&eacute;s de ser bautizado por Juan, no durante el bautismo. Es una manifestaci&oacute;n m&aacute;s de que el Esp&iacute;ritu acompa&ntilde;aba siempre a Jes&uacute;s. El bautismo cristiano, administrado en nombre de Jes&uacute;s, confiere el Esp&iacute;ritu que nos hace hijas e hijos de Dios y nos da la vida eterna. Lo decisivo no son los bautismos penitenciales. Lo nuevo y decisivo es el bautismo en nombre de Cristo, que nos da el Esp&iacute;ritu Santo y nos une con el Padre bueno del cielo.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPWed, 07 Jan 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/bautismo-de-jesus-acontecimiento-salvifico/¿Qué podemos esperar del año 2026?https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/que-podemos-esperar-del-ano-2026/ <![CDATA[ <p>&iquest;Qu&eacute; podemos esperar del a&ntilde;o 2026? Desgraciadamente nos encontraremos con los mismos problemas pol&iacute;ticos y sociales que venimos sufriendo. Es posible que alguna guerra se pare, pero continuar&aacute;n otras. Porque las guerras en este mundo no se limitan a lo que ocurre en Ucrania o en Gaza. Hay otros escenarios que no salen en la prensa, pero que producen muerte, hambre, enfermedad, emigraci&oacute;n. Adem&aacute;s, las grandes guerras de nuestros d&iacute;as no son solo las que se libran con armas que matan. Hay muchas otras situaciones que matan: crisis ambiental que amenaza con destruir nuestro planeta, corrupci&oacute;n pol&iacute;tica, gobiernos dictatoriales, econom&iacute;a al servicio del capital que descarta como basura in&uacute;til a las personas no productivas, deterioro de redes de protecci&oacute;n social, crisis alimentaria cronificada, flujos migratorios descontrolados, nuevas formas de pobreza.</p> <p>Si miramos el ambiente pol&iacute;tico m&aacute;s cercano, se dir&iacute;a que nuestros pol&iacute;ticos est&aacute;n en guerra permanente. Aprovechan incluso aquellas situaciones de emergencia (caso dana en nuestra tierra valenciana), no para preguntarse qu&eacute; pueden hacer, c&oacute;mo pueden ayudar, c&oacute;mo encontrar entre todos soluciones para el bien de las personas, sino para echarse las culpas unos a otros de lo mal que est&aacute; todo. Para acusar al adversario son muy buenos, para hacer propuestas y buscar soluciones son muy malos. Si estuvieran movidos por la b&uacute;squeda del bien, seguro que los unos apoyar&iacute;an las buenas propuestas de los otros y que, en muchas cosas, ir&iacute;an de la mano. Pero como est&aacute;n movidos por la ambici&oacute;n y por la b&uacute;squeda del poder, entonces necesariamente est&aacute;n divididos y se oponen. Se oponen porque hay que quitar al otro del puesto que ocupa para ocuparlo el que lo ambiciona y no lo tiene. Los bienes y las ambiciones temporales tienen ese problema: que lo que tiene uno no lo puede tener el otro. Por eso rivalizan, discuten, hacen la guerra. Son enemigos porque no buscan el bien. El bien siempre une mientras el mal siempre divide. Por eso en el bien puede haber amistad, y en el mal solo hay enemistad.</p> <p>&iquest;Podemos esperar algo bueno desde el punto de vista eclesial? Sin duda que s&iacute;. Y mucho. Lo bueno no suele salir en las portadas de los peri&oacute;dicos. Pero abunda. Desgraciadamente tambi&eacute;n podemos esperar mucho ruido por parte de aquellos ya est&aacute;n empezando a criticar abiertamente a Le&oacute;n XIV, porque no hace lo que ellos esperaban y, sobre todo, porque no descalifica las grandes decisiones tomadas durante el pontificado anterior. Pero estoy convencido de que esos que m&aacute;s chillan son minor&iacute;a. La inmensa mayor&iacute;a vive pac&iacute;ficamente su fe, en comuni&oacute;n con el Papa, y no hace ruido.</p> <p>No todos est&aacute;n en disposici&oacute;n de esperar. El que vive instalado en el poder y en la riqueza no espera, solo pretende conservar lo que tiene. Hay modos de vivir que nos ciegan ante las necesidades de los dem&aacute;s. Es lo que le ocurr&iacute;a al rico de la par&aacute;bola, que ni siquiera se enteraba de que L&aacute;zaro estaba a la puerta de su casa mendigando el pan. Un buen prop&oacute;sito para este a&ntilde;o a nivel intraeclesial: respetar las leg&iacute;timas diferencias que pueda haber entre nosotros, entre los propios sacerdotes tambi&eacute;n, de modo que esta comuni&oacute;n en las diferencias sea un signo de amor y no de divisi&oacute;n.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPFri, 02 Jan 2026 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/que-podemos-esperar-del-ano-2026/Una paz desarmada y desarmantehttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/una-paz-desarmada-y-desarmante/ <![CDATA[ <p>La Jornada Mundial de la paz, instituida por Pablo VI, viene celebr&aacute;ndose desde el uno de enero de 1968. Desde entonces, cada a&ntilde;o, el Papa env&iacute;a un mensaje en el que suele tener en cuenta los grandes obst&aacute;culos con los que se enfrenta el deseo de paz que, en el fondo, anida en el coraz&oacute;n de todas las personas de buena voluntad. La fecha del uno de enero resulta oportuna, porque al estar situada en pleno tiempo de Navidad, recuerda que la gloria de Dios est&aacute; estrechamente relacionada por la paz, tal como cantaron los &aacute;ngeles en la noche del nacimiento de Jes&uacute;s, seg&uacute;n el evangelio de Lucas. Dios es glorificado cuando las personas vivimos en paz unas con otras.</p> <p>El mensaje de este a&ntilde;o 2026 es el primero que ha escrito Le&oacute;n XIV, y enlaza directamente con las primeras palabras de saludo que dirigi&oacute; al mundo la tarde de su elecci&oacute;n: &ldquo;La paz est&eacute; con ustedes. Hacia una paz desarmada y desarmante&rdquo;. Una paz desarmada, como desarmada fue la respuesta no violenta de Jes&uacute;s en el momento en que fueron a arrestarle. &ldquo;La paz de Jes&uacute;s resucitado es desarmada, porque desarmada fue su lucha, dentro de circunstancias hist&oacute;ricas, pol&iacute;ticas y sociales bien precisas&rdquo;, dice el Papa, y a&ntilde;ade, con sentido cr&iacute;tico, para que no se repita, que a veces los cristianos nos hemos hecho &ldquo;c&oacute;mplices&rdquo; de tantas tragedias que han ocurrido y siguen ocurriendo.</p> <p>Solo si los cristianos tenemos un coraz&oacute;n pac&iacute;fico, podremos transmitir la paz. Al respecto el Papa recuerda una frase de san Agust&iacute;n: &ldquo;si quer&eacute;is atraer a los dem&aacute;s hacia la paz, sed los primeros en poseerla y retenerla. Arda en vosotros lo que pose&eacute;is para encender a los dem&aacute;s&rdquo;. Si no tenemos paz, la agresividad se difunde en la vida dom&eacute;stica y en la vida p&uacute;blica. Desgraciadamente nuestros gobernantes no contribuyen a difundir paz, puesto que presentan el incremento del gasto militar como un medio defensivo y persuasivo para que otros no nos ataquen. Si quieres la paz, parece ser su lema, prepara la guerra.</p> <p>Y una paz desarmante. En la Encarnaci&oacute;n, Dios se presenta como un ni&ntilde;o sin defensas. Las personas fr&aacute;giles y heridas cuestionan todos los caminos que conducen a la violencia. El cese de la carrera de armamentos debe ir unida al desarme de las conciencias, que haga posible una confianza rec&iacute;proca. Y al respecto una buena advertencia para las religiones y la religiosidad: &ldquo;Un servicio fundamental que las religiones deben prestar a la humanidad que sufre es vigilar el creciente intento de transformar incluso los pensamientos y las palabras en armas&hellip; Lamentablemente, forma cada vez m&aacute;s parte del panorama contempor&aacute;neo arrastrar las palabras de la fe al combate pol&iacute;tico, bendecir el nacionalismo y justificar religiosamente la violencia y la lucha armada. Los creyentes deben desmentir activamente, sobre todo con la vida, esas formas de blasfemia que opacan el Santo Nombre de Dios&rdquo;.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPTue, 30 Dec 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/una-paz-desarmada-y-desarmante/El Verbo se hizo carne de pecadohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-verbo-se-hizo-carne-de-pecado/ <![CDATA[ <p>Que el Verbo, o sea, la segunda persona de la Trinidad, se hizo hombre es una afirmaci&oacute;n fundamental, sin la cual desaparece toda la fe cristiana. Por eso la fe confiesa que Jes&uacute;s es verdadero Dios y verdadero hombre. En estos d&iacute;as de Navidad la liturgia nos recuerda la verdadera humanidad de Jes&uacute;s, que comienza desde el mismo momento de su concepci&oacute;n, hasta el punto de que debemos afirmar que el Verbo se hizo embri&oacute;n. Y tambi&eacute;n que el Verbo se hizo jud&iacute;o. Porque los seres humanos nacemos en un determinado contexto social, geogr&aacute;fico y cultural, que es determinante de nuestra personalidad, de nuestra psicolog&iacute;a, del color de nuestra piel y de nuestro aspecto f&iacute;sico.</p> <p>Cuando se empiezan a precisar las consecuencias de la humanidad de Jes&uacute;s hay creyentes que se sienten inc&oacute;modos. Les cuesta comprender, por ejemplo, que Jes&uacute;s ignoraba cosas, que fue tentado de verdad, de verdad de la buena, que en la cruz sufri&oacute; como no es posible sufrir m&aacute;s, que tuvo miedo, que tuvo una real afectividad, manifestada de forma m&aacute;s especial con algunas personas, de las que se dice expl&iacute;citamente que las &ldquo;amaba&rdquo;, por ejemplo a L&aacute;zaro, que era algo m&aacute;s que el hermano de dos amigas como Marta y Mar&iacute;a, algo m&aacute;s que un disc&iacute;pulo; era &ldquo;el que amas&rdquo;, como le dicen las hermanas cuando le informan de que est&aacute; enfermo. Tambi&eacute;n de uno de sus disc&iacute;pulos los otros sab&iacute;an que era el &ldquo;amado&rdquo;, que se recostaba sobre su pecho. Como dijo el Papa Francisco &ldquo;el Se&ntilde;or sab&iacute;a la bella ciencia de las caricias&rdquo;.</p> <p>El Verbo encarnado no asumi&oacute; una carne ideal, o una carne abstracta, sino la concreta carne que todos los humanos tenemos. De ah&iacute; que pueda decir san Pablo que Jes&uacute;s asumi&oacute; una carne semejante a la del pecado (Rm 8,3). O sea, carne pecadora, pecable como la nuestra, que pod&iacute;a pecar. Otra cosa es que pecase. Cuando el evangelio de Juan (1,14) quiere afirmar la verdad de la encarnaci&oacute;n no dice que el Verbo se hizo &ldquo;soma&rdquo; (o sea, cuerpo; un t&eacute;rmino bastante neutral que implicar&iacute;a una presencia solamente f&iacute;sica). Dice que se hizo &ldquo;carne&rdquo;, o sea, carne d&eacute;bil y pecadora. Puede verse tambi&eacute;n Gal 3,13: Jes&uacute;s se hizo maldici&oacute;n por nosotros; y 2 Cor 5,21: &ldquo;a qui&eacute;n no conoci&oacute; pecado, le hizo pecado por nosotros&rdquo;.</p> <p>El Concilio Vaticano II tiene un texto que va en esta l&iacute;nea: con su encarnaci&oacute;n, el Hijo de Dios &ldquo;trabaj&oacute; con manos de hombre, pens&oacute; con inteligencia de hombre, obr&oacute; con voluntad de hombre, am&oacute; con coraz&oacute;n de hombre&rdquo; (<em>Gaudium et Spes</em>, 22). Afirmar la verdadera humanidad de Cristo es de una importancia fundamental, pues sin ella no ser&iacute;a posible el seguimiento de Cristo, no ser&iacute;a posible &ldquo;vivir como el vivi&oacute;&rdquo; (1 Jn 2,26). Solo si vivi&oacute; como un hombre, es posible vivir como &eacute;l vivi&oacute;. En la humanidad de Cristo tenemos un modelo a nuestro alcance, para saber de qu&eacute; modo es posible ser divinos en nuestra real, d&eacute;bil y pecadora humanidad. Dice Tom&aacute;s de Aquino: &ldquo;se encarn&oacute; para movernos al bien obrar, para darnos el m&aacute;s alto ejemplo con su vida&hellip; Para que el hombre le viera y le siguiera, Dios se hizo hombre&rdquo;.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPFri, 26 Dec 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-verbo-se-hizo-carne-de-pecado/En Navidad no había sitio en la posadahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/en-navidad-no-habia-sitio-en-la-posada/ <![CDATA[ <p>El evangelista Lucas (2,7) cuenta que Mar&iacute;a acost&oacute; a su hijo, reci&eacute;n nacido, &ldquo;en un pesebre, porque no ten&iacute;an sitio en el alojamiento&rdquo;. La palabra griega <em>katalyma</em>, que se suele traducir por posada o por alojamiento, podr&iacute;a designar una sala en la que se albergaba la familia de Jos&eacute;. Si este ten&iacute;a su domicilio en Bel&eacute;n, es l&oacute;gico que al llegar a su pueblo se dirigiera a casa de su familia. Quiz&aacute;s la casa estaba llena, porque hab&iacute;a all&iacute; otras personas que hab&iacute;an ido a empadronarse. Quiz&aacute;s la familia de Jos&eacute; se qued&oacute; escandalizada de un embarazo tan adelantado para el poco tiempo que llevaban de casados. Sea lo que sea, mandaron a la joven pareja al comedero del ganado que, sin duda, estaba instalado en una pared de aquella pobre casa. Esta interpretaci&oacute;n que ofrezco vendr&iacute;a reforzada por lo que escribe el evangelio de Juan (1,11): &ldquo;vino a su casa y los suyos no le recibieron&rdquo;.</p> <p>La familia de Jos&eacute;, la familia de David, no les recibi&oacute;. &ldquo;Los suyos&rdquo;, convertidos en extra&ntilde;os, le enviaron a un pesebre. El Salvador naci&oacute; en clave de marginaci&oacute;n, se sit&uacute;o en los m&aacute;rgenes de la historia. Los primeros que le acogieron fueron unos pastores, o sea, gente de muy mala fama, una clase social que todos despreciaban. Contemplar el nacimiento de Jes&uacute;s en clave de alejamiento nos exige cambiar nuestras actitudes de marginaci&oacute;n, de exclusi&oacute;n, de rechazo a tantos distintos y diferentes (pr&oacute;fugos, refugiados, emigrantes), a tantos que tienen problemas no previstos, problemas que no encajan en nuestra moral y nuestras comodidades de gente aburguesada. El realismo de la encarnaci&oacute;n contin&uacute;a hoy y nos exige a los cristianos ver a Dios no en clave de grandeza, sino en clave de solidaridad con tanta gente necesitada.</p> <p>Hay una reflexi&oacute;n de Benedicto XVI a prop&oacute;sito del pesebre, inspirada en San Agust&iacute;n, que me parece oportuno copiar: &ldquo;El pesebre es el lugar donde los animales encuentran su alimento. Sin embargo, ahora yace en el pesebre quien se ha indicado a s&iacute; mismo como el verdadero pan bajado del cielo, como el verdadero alimento que el hombre necesita para ser persona humana. El alimento que da al hombre la vida verdadera, la vida eterna. El pesebre se convierte de este modo en una referencia a la mesa de Dios, a la que el hombre est&aacute; invitado para recibir el pan de Dios. En la pobreza del nacimiento de Jes&uacute;s se perfila la gran realidad en la que se cumple de manera misteriosa la redenci&oacute;n de los hombres&rdquo;.</p> <p>Una cosa m&aacute;s a prop&oacute;sito del himno que los &aacute;ngeles entonan despu&eacute;s de anunciar a los pastores el nacimiento del Salvador: &ldquo;gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres en quien &eacute;l se complace&rdquo;. La gloria de Dios se relaciona directamente con la paz. Por eso, en esta Navidad, los cristianos debemos rezar para que, en lugar de armamento para la guerra lleguen ayudas para los que sufren, para que los gobernantes comprendan lo absurdo de la violencia, y para que todas las personas aprendan a reconocer el verdadero rostro de Dios, que nos hace a todos hermanas y hermanos, hijo del &uacute;nico Padre, que es Amor, y que en Jesucristo nos ha dicho su palabra definitiva, palabra de amor, paz y fraternidad.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPMon, 22 Dec 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/en-navidad-no-habia-sitio-en-la-posada/4º domingo de adviento: presencia de Joséhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/4-domingo-de-adviento-presencia-de-jose/ <![CDATA[ <p>En el evangelio del cuarto domingo de adviento aparece un personaje fundamental para comprender a Jes&uacute;s. Este personaje es Jos&eacute;, el esposo de Mar&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; es fundamental para comprender a Jes&uacute;s si Jos&eacute; no es su padre biol&oacute;gico? La figura de Jos&eacute; es necesaria para que se cumpla una importante profec&iacute;a, a saber, que el Hijo de Dios nacer&iacute;a del linaje de David seg&uacute;n la carne (Rm 1,3). Gracias a Jos&eacute;, Jes&uacute;s entronca con el linaje de David. Por eso Jos&eacute; es el que pone nombre a Jes&uacute;s (Mt 1,21), porque a &eacute;l le corresponde la paternidad dav&iacute;dica. Jos&eacute; es necesario, no solo como marido y padre custodio, sino como mediador que hace posible el cumplimiento de las profec&iacute;as y, por tanto, hace posible un elemento fundamental del mesianismo de Jes&uacute;s. La necesidad de Jos&eacute; es teol&oacute;gica.</p> <p>Jos&eacute; se sabe servidor de los caminos de Dios. Por eso, bien podemos decir que es padre espiritual de Jes&uacute;s. Pues ser padre no es s&oacute;lo engendrar; es cuidar, educar, proteger, alimentar, formar en la libertad. En el rostro de Jos&eacute;, Jes&uacute;s vio reflejado el rostro del buen Padre del cielo que vela por su hijo. Cierto, el nacimiento de Jes&uacute;s no procede de la fecundidad natural, sino de tres instancias (si se me permite hablar as&iacute;) necesarias para comprender el misterio de la Encarnaci&oacute;n: la paternidad de Dios, la carne de Mar&iacute;a y la obediencia de Jos&eacute;, gracias al cual Jes&uacute;s pudo ser llamado hijo de David. Renunciando a la paternidad biol&oacute;gica, Jos&eacute; es padre por obra del Esp&iacute;ritu Santo.</p> <p>Los evangelios no ponen ninguna palabra en boca de Jos&eacute;. Y, sin embargo, es seguro que pronunci&oacute; una, el nombre mismo de Jes&uacute;s, puesto que el &aacute;ngel le hab&iacute;a encomendado que le llamara as&iacute;. Al poner a su hijo este nombre &uacute;nico, Jos&eacute; ha dicho lo m&aacute;s decisivo y fundamental, a saber, que &ldquo;Dios salva&rdquo;. Porque eso es lo que significa, en hebreo, el nombre de Jes&uacute;s. Jos&eacute; es el primero al que se le revela que el hijo que espera su esposa &ldquo;salvar&aacute; a su pueblo de sus pecados&rdquo; (Mt 1,21). O sea, de todo lo que nos separa de Dios. Jes&uacute;s es el que reconcilia a la humanidad con Dios. Jos&eacute; fue el primero en escuchar este anuncio y, al pronunciar el nombre de Jes&uacute;s, dijo todo lo que se pod&iacute;a decir sobre el ni&ntilde;o que iba a nacer de Mar&iacute;a.</p> <p>En el evangelio hemos escuchado otra cosa importante a prop&oacute;sito del nombre de Jes&uacute;s. Pues el evangelista ve realizada en este ni&ntilde;o la profec&iacute;a de Isa&iacute;as que dice que una virgen concebir&aacute; al Emmanuel, que significa &ldquo;Dios con nosotros&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; quiere decir esto? &iquest;C&oacute;mo saber que Dios est&aacute; conmigo? Para eso hay que huir del ruido y del bullicio de la fiesta pagana y quedarnos a solas, en silencio, para acercarnos a lo m&aacute;s &iacute;ntimo de nuestro ser. En el silencio y la soledad podemos preguntarnos: &iquest;de d&oacute;nde me llega la vida? &iquest;qu&eacute; hay en el fondo de mi ser? All&iacute; donde nadie puede entrar, en ese lugar en el que estamos solos con nosotros mismos, no estamos solos. All&iacute; est&aacute; Dios. &Eacute;l es el misterio &uacute;ltimo de mi ser. Si me abro a este misterio, si me abro a Dios, lo sentir&eacute; cercano. Dios est&aacute; en mi sosteniendo mi fragilidad y haci&eacute;ndome vivir. No es como las personas que me quieren desde fuera. Dios est&aacute; en mi mismo ser.</p> <p>Esta experiencia del coraz&oacute;n nos permite comprender el mensaje de Navidad: Dios se ha hecho hombre. Nadie est&aacute; solo. Dios est&aacute; con nosotros. Si sabes eso, ya sabes algo de la Navidad. Puedes celebrarla, disfrutar y felicitar. Puedes gozar con los tuyos y ser mas generoso con los que sufren y viven tristes. Dios est&aacute; contigo.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 18 Dec 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/4-domingo-de-adviento-presencia-de-jose/De los pecados sexuales al nacimiento virginalhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/de-los-pecados-sexuales-al-nacimiento-virginal/ <![CDATA[ <p>Hace casi 20 a&ntilde;os publiqu&eacute; un <a href="https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/genes-poco-recomendables/">post</a> sobre los antepasados de Jes&uacute;s, seg&uacute;n la genealog&iacute;a que ofrece el evangelista Mateo, para notar que los genes de Jes&uacute;s no eran ni ejemplares, ni recomendables. Entre sus abuelas (bisabuelas y tatarabuelas) hab&iacute;a varias prostitutas famosas y, entre sus abuelos, un famoso ad&uacute;ltero que adem&aacute;s era un criminal.</p> <p>Quisiera profundizar un poco m&aacute;s en este asunto que alguno puede considerar turbio. En realidad, a mi me parece una m&aacute;s de las extra&ntilde;as maneras por las que Dios nos sorprende, ya que transforma en nacimiento virginal los pecados sexuales m&aacute;s sombr&iacute;os. Dios siempre saca bien del mal. Y a veces saca el m&aacute;ximo bien del m&aacute;ximo mal. A pesar de todas las apariencias, la historia discurre seg&uacute;n los planes ben&eacute;volos de Dios. No digo que Dios manipule la historia; digo que Dios sabe aprovechar los acontecimientos m&aacute;s sorprendentes para llevar a cabo sus designios.</p> <p>En la genealog&iacute;a de Jes&uacute;s que nos transmite el evangelista Mateo aparecen un mont&oacute;n de varones. El evangelista repite como una cantinela que uno engendr&oacute; a otro, empezando por &ldquo;Abraham que engendr&oacute; a Isaac&rdquo; y finalizando por &ldquo;Jacob que engendr&oacute; a Jos&eacute;&rdquo;, el esposo de Mar&iacute;a. El evangelista vincula a Cristo con los principales depositarios de las promesas mesi&aacute;nicas. Y entre 14 generaciones de varones repetidas tres veces, aparecen algunas raras mujeres, siendo la &uacute;ltima la Virgen Mar&iacute;a.</p> <p>La primera que aparece es Tamar. Hay que leer el cap&iacute;tulo 38 del G&eacute;nesis para darse cuenta de su agitada vida. A su primer marido, Er, Dios le quit&oacute; la vida porque era un perverso pecador; luego, para cumplir la ley del levirato, se caso con Onan, hermano de Er y, si bien tuvo relaciones con Tamar, derramaba el semen al suelo para no tener hijos con ella; finalmente, Jud&aacute;, el padre de Er y Onan, quiso casarla con su tercer hijo, pero ella se disfraz&oacute; de prostituta y tuvo un hijo con su suegro.</p> <p>Otras dos mujeres que aparecen en la genealog&iacute;a de Jes&uacute;s son Rajab, que adem&aacute;s de ser la prostituta de Jeric&oacute;, era una buena persona, ya que acogi&oacute; y escondi&oacute; en su casa a los exploradores de los hebreos; y Rut, una extranjera, de Moab, pueblo conocido por su idolatr&iacute;a e inmoralidad sexual y, por eso, Dios advierte a los israelitas contra el matrimonio con los moabitas. Una extranjera de raza maldita tambi&eacute;n puede ser una bendici&oacute;n.&nbsp;La cuarta mujer nombrada es &ldquo;la mujer de Ur&iacute;as&rdquo;, de la que David engendr&oacute; a Salom&oacute;n. O sea, David cometi&oacute; un adulterio y para colmo de males hizo asesinar al marido de la ad&uacute;ltera, para evitarse problemas.</p> <p>Resumiendo: un incesto, una prostituci&oacute;n, un casamiento con una extranjera (prohibido por la ley de Yahv&eacute;) y un adulterio acompa&ntilde;ado de asesinato, &ldquo;son las uniones destacadas por esta genealog&iacute;a que llegar&aacute; a su plenitud en los cast&iacute;simos esponsales de Mar&iacute;a y Jos&eacute;&hellip; As&iacute; se revela nuestra miseria y que esa miseria, para mayor alegr&iacute;a nuestra, puede ser el trono de una misericordia&hellip; La larga noche de la deriva sin rumbo va descendiendo y, a fuerza de descender, cada vez m&aacute;s abajo, cada vez m&aacute;s en el interior de las sombras, se topa a medianoche con el pesebre de Navidad&rdquo; (Fabrice Hadjadj).</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 14 Dec 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/de-los-pecados-sexuales-al-nacimiento-virginal/Encarnación: contacto con tactohttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/encarnacion-contacto-con-tacto/ <![CDATA[ <p>Tengo la impresi&oacute;n de que, fuera de los ambientes de cristianos practicantes, el t&eacute;rmino encarnaci&oacute;n no tiene mucho sentido. M&aacute;s a&uacute;n, es un t&eacute;rmino ignorado. En estos pr&oacute;ximos d&iacute;as oiremos hablar mucho de Navidad. Unos desear&aacute;n una feliz navidad (sin saber muy bien por qu&eacute; en navidad hay que desear felicidad), y otros dir&aacute;n que la navidad no les dice nada. O mejor, les dice que vayan de compras in&uacute;tiles. Pues, si ya es dif&iacute;cil que muchos sepan explicar con un m&iacute;nimo de precisi&oacute;n qu&eacute; significa Navidad, resulta casi imposible encontrar qui&eacute;n sepa explicar el t&eacute;rmino encarnaci&oacute;n. Y lo que ocurri&oacute; en la verdadera navidad, en la buena, en la que sucedi&oacute; hace dos mil a&ntilde;os, fue la encarnaci&oacute;n del Verbo. &iquest;Del Verbo? &iquest;De qu&eacute; Verbo? Esa es otra buena pregunta.</p> <p>Lo que hoy est&aacute; de moda es el &uacute;ltimo grito tecnol&oacute;gico. Y la tecnolog&iacute;a est&aacute; bastante desencarnada, no necesita soportes materiales o biol&oacute;gicos. M&aacute;s bien le estorban. A mi me ha ocurrido que al ir a dar una conferencia y pedir que fotocopiaran un esquema para que los asistentes la siguieran mejor, se han negado a hacerlo, y me han contestado que usar papel es un desperdicio antiecol&oacute;gico. Ante mi insistencia, proyectaron en una pantalla mi esquema. Y hablando de soportes biol&oacute;gicos, hoy un ni&ntilde;o se &ldquo;fabrica&rdquo; mejor por un ingeniero, con un c&oacute;digo gen&eacute;tico a toda prueba, que por una pareja que se entrega el uno a la otra.</p> <p>En las redes sociales podemos iniciar y mantener un &ldquo;contacto&rdquo;. Pero es un contacto que no tiene tacto. En este contacto no se toca, no se palpa, no hay sensaciones de presi&oacute;n, dolor, olor, vibraci&oacute;n o temperatura. No hay un estrecho abrazo. Los besos por tel&eacute;fono m&oacute;vil no llegan a ninguna parte. El contacto por internet, si no pasa despu&eacute;s a la dimensi&oacute;n del tocar, del tacto, no logra una verdadera comuni&oacute;n. Todo eso tiene mucho que ver con la encarnaci&oacute;n. &ldquo;Si el Verbo no se hubiera hecho carne, acabo de leer en un escrito reciente de Fabrice Hadjadj, si hubiera enviado sus mensajes desde los cielos por correo ang&eacute;lico, o si su encarnaci&oacute;n solo hubiera sido una digitalizaci&oacute;n, nadie habr&iacute;a sido capaz de prenderlo y conducirlo al G&oacute;lgota&rdquo;. A veces decimos que hemos &ldquo;colgado&rdquo; alguna cosa en internet. En realidad, internet no permite clavar un clavo. Internet no permite ser crucificado.</p> <p>&ldquo;Tanto am&oacute; Dios al mundo que le dio, le entreg&oacute; a su Hijo &uacute;nico&rdquo; (Jn 3,16). Una declaraci&oacute;n de amor pide el acercamiento de los cuerpos. El amor pide cercan&iacute;a, presencia mutua. Por eso es tan importante que el Verbo se hiciera carne, carne de un jud&iacute;o, carne de un carpintero, que trabaj&oacute; con manos de hombre. El Verbo se hizo carne para llegar hasta nosotros con una cercan&iacute;a total, absoluta, imposible de superar. As&iacute; demostr&oacute; el gran amor que nos profesa: quiso ser como el amado. Ni m&aacute;s ni menos. No s&oacute;lo acercarse al amado. Ser como el amado. Es importante recuperar la importancia de la carne, la carne del Verbo y la carne de los hermanos. Conocer de persona a persona, cara a cara, cuerpo a cuerpo.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPWed, 10 Dec 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/encarnacion-contacto-con-tacto/Virgen María, permanente encuentro con Jesúshttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/virgen-maria-permanente-encuentro-con-jesus/ <![CDATA[ <p>La vida de la Virgen Mar&iacute;a fue un permanente encuentro con Jes&uacute;s. Para todas las madres, el primer encuentro con su hijo ocurre en el momento mismo de la concepci&oacute;n. All&iacute; se produce un encuentro &uacute;nico, personal, &iacute;ntimo, irrepetible, que seguramente marcar&aacute; la relaci&oacute;n entre madre e hijo durante toda la vida. El encuentro primero de Mar&iacute;a con Jes&uacute;s fue con Jes&uacute;s hecho embri&oacute;n. Este encuentro tuvo un momento emotivo y culminante cuando el ni&ntilde;o sali&oacute; del seno de Mar&iacute;a y pudieron tener su primera relaci&oacute;n cara a cara, mir&aacute;ndose a los ojos.</p> <p>Los encuentros de Mar&iacute;a con Jes&uacute;s a lo largo de su vida fueron constantes. Siendo Jes&uacute;s adolescente, peregrinaron a Jerusal&eacute;n y all&iacute; el joven no regres&oacute; con sus padres. Estos fueron a buscarle y le encontraron en el templo de Jerusal&eacute;n. All&iacute; Mar&iacute;a le hizo un cari&ntilde;oso reproche: &ldquo;&iquest;por qu&eacute; nos has tratado as&iacute; a tu padre y a mi?&rdquo;, &iquest;por qu&eacute; nos has dejado sin decirnos nada? En este encuentro, Mar&iacute;a empez&oacute; a darse cuenta de que los hijos tienen que hacer su propia vida, su propio recorrido, y que los padres deben dejarles libres, eso s&iacute;, acompa&ntilde;ando en la distancia y comprendiendo. Son muchos m&aacute;s los encuentros que ocurren entre Mar&iacute;a y su hijo Jes&uacute;s a lo largo de la vida de este &uacute;ltimo, y en bastantes de esos encuentros Jes&uacute;s vuelve a marcar distancias con las pretensiones de su madre (cf. Mc 3,20-21.31-35; Jn 2,3-4), pero son distancias que no separan, sino que van educando a Mar&iacute;a y haci&eacute;ndole comprender el destino de su hijo.</p> <p>Los encuentros de Mar&iacute;a con Jes&uacute;s, durante su vida terrena, terminan al pie de la cruz. Pero se contin&uacute;an con Cristo resucitado, pues el Resucitado se hace presente en la comunidad, en el grupo de los creyentes, en los que siguen su camino. Y all&iacute;, en este grupo, estaba Mar&iacute;a, acompa&ntilde;ada de otras mujeres seguidoras de Jes&uacute;s, tal como dice expl&iacute;citamente el libro de los Hechos (1,14). Mar&iacute;a estaba perfectamente integrada en el grupo de los creyentes.</p> <p>Como Jes&uacute;s nunca separa ni acapara, Mar&iacute;a tiene encuentros con muchos otros que necesitan su ayuda y su consuelo, empezando por su encuentro con su parienta Isabel, reci&eacute;n embarazada, y acabando con su encuentro con el disc&iacute;pulo amado de Jes&uacute;s, al pie de la cruz. Los encuentros con Jes&uacute;s siempre nos conducen a los hermanos.</p> <p>Si Mar&iacute;a es la mujer del encuentro con Jes&uacute;s, eso solo es posible en una mujer sin pecado, sin macula. Inmaculada. Pues el pecado siempre separa de Dios y separa de los hermanos. Todos los encuentros son momentos de gracia, pues en todo verdadero encuentro est&aacute; presente el Esp&iacute;ritu de Dios, a veces de forma inconsciente y otras de forma consciente. El pecado nos hace menos humanos y, por eso, menos amigos. En el mal no es posible la amistad, solo la complicidad.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSat, 06 Dec 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/virgen-maria-permanente-encuentro-con-jesus/Domingo 2º de adviento: conocimiento del Señorhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/domingo-2-de-adviento-conocimiento-del-senor/ <![CDATA[ <p>Durante el tiempo de adviento aparecen tres figuras, tres importantes personajes b&iacute;blicos que, cada uno a su manera, se&ntilde;alan a Cristo. La principal figura del adviento es la Virgen Mar&iacute;a, que aparecer&aacute; con todo su esplendor el cuarto domingo de adviento. Las otras dos son Juan el Bautista, que aparece en los evangelios del segundo y tercer domingo, y el profeta Isa&iacute;as, que est&aacute; presente todos los domingos y casi el resto de los d&iacute;as del tiempo de adviento.</p> <p>El fragmento de Isa&iacute;as que leeremos este pr&oacute;ximo domingo describe un lugar paradis&iacute;aco, en el que lo m&aacute;s opuesto vivir&aacute; en paz, armon&iacute;a y concordia: el lobo con el cordero, el ni&ntilde;o con la serpiente, el reci&eacute;n nacido con el &aacute;spid (una de las v&iacute;boras m&aacute;s venenosas). El motivo de esta hermandad que parece imposible es &ldquo;el conocimiento del Se&ntilde;or&rdquo; que todo lo llena. Ah&iacute; est&aacute; la clave para entender las buenas y las malas relaciones. El conocimiento del Se&ntilde;or es el amor. Donde hay amor, all&iacute; est&aacute; Dios. Y donde hay discordia, guerra, enemistad, ambici&oacute;n, all&iacute; no est&aacute; Dios. &iquest;Cu&aacute;nto conocimiento del Se&ntilde;or hay en este mundo nuestro?</p> <p>En el evangelio encontramos la figura de Juan el Bautista. Hay cosas buenas que conviene retener de este personaje. Por ejemplo, su llamada a la conversi&oacute;n. Convertirse no es hacer penitencia. La conversi&oacute;n va en l&iacute;nea con el conocimiento del Se&ntilde;or. Se trata de poner nuestra vida de cara a Dios, dando la espalda a lo que nos separa de &eacute;l. Convertirse significa no vivir como viven todos, no hacer como hacen todos, no sentirse justificados con acciones dudosas, ambiguas, malvadas, por el hecho de que todo el mundo lo hace; comenzar a ver la vida con los ojos de Dios; buscar el bien, aun cuando sea inc&oacute;modo; en suma, vivir esta vida nueva de la que hablaba san Pablo.</p> <p>Otra cosa que podemos retener de Juan el Bautista es su llamada a preparar los caminos del Se&ntilde;or. Preparar el camino para que el Se&ntilde;or pueda venir a nuestra vida. Me temo que algunos ponemos nuestro coraz&oacute;n en los bienes materiales, o en la b&uacute;squeda de placer, en la evasi&oacute;n o la diversi&oacute;n, o en presentar ante los dem&aacute;s una buena imagen; vivimos volcados hacia el exterior, hacia lo de fuera. Necesitamos profundizar un poco en nuestro interior, ser sinceros con nosotros mismos, abrirnos a los dem&aacute;s, mirar al pr&oacute;jimo necesitado. Preparar el camino del Se&ntilde;or es preguntarse: &iquest;qu&eacute; es lo que de verdad me llena?, &iquest;qu&eacute; es lo que de verdad me satisface?, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; mi tesoro?</p> <p>Eso s&iacute;, conviene dejar claro que el mensaje de Juan contrasta con el de Jes&uacute;s y, en este contraste, aparece con toda su luminosidad el mensaje de Jes&uacute;s. Uno y otro, Juan y Jes&uacute;s, comienzan su predicaci&oacute;n de la misma manera: &ldquo;Convert&iacute;os, porque est&aacute; cerca el reino de los cielos&rdquo;. Pero mientras Jes&uacute;s se queda ah&iacute;, dejando a las personas libres y pensativas, Juan a&ntilde;ade una amenaza para los que no se convierten: &ldquo;Ya toca el hacha la ra&iacute;z de los &aacute;rboles, y todo &aacute;rbol que no d&eacute; buen fruto ser&aacute; talado y echado al fuego&rdquo;.</p> <p>En Jes&uacute;s no hay amenaza. Ante &eacute;l cada uno decide con total responsabilidad, sin sentirse coaccionado. M&aacute;s a&uacute;n, el Dios de Jes&uacute;s es el Dios de la paciencia, que quiere, sin duda, que nos convirtamos, pero comprende nuestras indecisiones, sabe que somos de barro. Eso s&iacute;, el barro del que estamos hechos, tiene capacidad para recibir el Esp&iacute;ritu de Dios y convertirse as&iacute; en un barro divinizado. Por esto, en vez de amenazar, no se cansa de llamar.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPTue, 02 Dec 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/domingo-2-de-adviento-conocimiento-del-senor/Adviento, presencia comenzada de Dioshttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/adviento-presencia-comenzada-de-dios/ <![CDATA[ <p>El Adviento y la Navidad se han convertido en fiestas profanas. Los cristianos debemos aspirar a vivir un Adviento y una Navidad aut&eacute;nticas, seg&uacute;n su sentido religioso. &iquest;Cu&aacute;l es el sentido del Adviento? Este t&eacute;rmino no significa espera, como algunos suponen, sino que es la traducci&oacute;n de la palabra griega parus&iacute;a, que significa bien la presencia, bien la llegada de personas, cosas o sucesos importantes.</p> <p>Adviento significa pues la presencia comenzada de Dios. Por eso nos recuerda dos cosas: primero, la presencia de Dios en el mundo ya ha comenzado, aunque ahora est&aacute; presente de manera oculta. Y segundo, esta presencia a&uacute;n no es total, sino que est&aacute; en proceso de crecimiento y maduraci&oacute;n. Su presencia ha comenzado, pero somos los creyentes los que debemos hacer presente a Dios en el mundo. Como bien dice el Concilio Vaticano II (<em>Lumen Gentium</em>, 50), &ldquo;en la vida de aquellos que, siendo hombres como nosotros, se transforman con mayor perfecci&oacute;n en imagen de Cristo, Dios manifiesta al vivo ante los hombres su presencia y su rostro. En ellos &Eacute;l mismo nos habla y nos ofrece un signo de su reino&rdquo;.</p> <p>Por medio de nuestra fe, esperanza y amor, Dios hace brillar su luz en la noche del mundo. Por eso, las luces que encendamos en nuestras celebraciones de Adviento son, por una parte, expresi&oacute;n de nuestra certeza de que la luz del mundo se encendi&oacute; en Bel&eacute;n y all&iacute; se manifest&oacute; el gran amor de Dios a todos los seres humanos. Y por otra, nos recuerdan que esta luz puede seguir brillando si los cristianos continuamos la obra de Cristo.</p> <p>Adviento significa presencia de Dios ya comenzada, pero todav&iacute;a no manifestada en plenitud. Por eso, el cristiano no mira solo lo que ya ha pasado, sino tambi&eacute;n lo que est&aacute; por venir. En un mundo en guerra, donde mucha gente sufre, un mundo en el que parece que cada uno solo piensa en sus propios intereses ego&iacute;stas, el cristiano vive en la esperanza de que la luz de Cristo, ahora en parte escondida, un d&iacute;a se manifestar&aacute; plenamente y el bien triunfar&aacute; definitivamente: el d&iacute;a en que Cristo vuelva. La presencia de Dios ser&aacute; un d&iacute;a presencia total.</p> <p>Celebrar el Adviento es despertar a la presencia de Dios oculta entre nosotros. Pero para ello es necesario un camino de conversi&oacute;n, alejarnos de tantas cosas bien visibles y tangibles que nos separan de Dios (nuestra ambici&oacute;n de dinero, nuestra ansia de poder, de dominio y de placer descontrolado, nuestros ego&iacute;smos y enemistades) para abrirnos a lo invisible, y aprender que no hay alegr&iacute;a m&aacute;s luminosa que la que nace del seguimiento de Cristo, transformando nuestra vida seg&uacute;n los valores del Evangelio. En definitiva, vivir tal como indica la carta de San Pablo a los romanos que leeremos en la Eucarist&iacute;a de este primer domingo de adviento: &ldquo;dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pong&aacute;monos las armas de la luz. Andemos como en pleno d&iacute;a, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de ri&ntilde;as y envidias. Revest&iacute;os m&aacute;s bien del Se&ntilde;or Jesucristo&rdquo;. Qui&eacute;n celebre as&iacute; el Adviento podr&aacute; vivir una Navidad llena de gracia.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPFri, 28 Nov 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/adviento-presencia-comenzada-de-dios/León XIV sobre Nicea: ecumenismo y encarnaciónhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/leon-xiv-sobre-nicea-ecumenismo-y-encarnacion/ <![CDATA[ <p>Seguimos celebrando el 1700 aniversario del Concilio de Nicea. Durante este a&ntilde;o se han celebrado numerosos congresos que nos han recordado su importancia. Este concilio fue el primer acontecimiento ecum&eacute;nico del cristianismo, al que siguen apelando todas las confesiones cristianas para confesar que &ldquo;Jesucristo es el Hijo &uacute;nico de Dios, que por nuestra salvaci&oacute;n bajo del cielo&rdquo;.</p> <p>Con fecha del 23 de noviembre, Le&oacute;n XIV ha escrito una <a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/apost_letters/documents/20251123-in-unitate-fidei.html">carta apost&oacute;lica</a> para recordar este acontecimiento, con el significativo t&iacute;tulo de: &ldquo;En la unidad de la fe&rdquo;. En efecto, en la profesi&oacute;n de fe de Nicea estamos unidos todos los cristianos. El Concilio Vaticano II habl&oacute; de un orden o jerarqu&iacute;a de verdades que conven&iacute;a tener presente en cuestiones ecum&eacute;nicas. Resulta, pues, que en la verdad m&aacute;s importante estamos de acuerdo todas las Iglesias y confesiones cristianas, a saber, que Jesucristo es el Hijo de Dios. Si lo m&aacute;s importante nos une, entonces las diferencias son sobre cuestiones &ldquo;menos importantes&rdquo;.</p> <p>Por eso el Papa afirma que el Concilio de Nicea es actual por su alt&iacute;simo valor ecum&eacute;nico. Y aunque la plena unidad con las Iglesias ortodoxas y las comunidades nacidas de la Reforma protestante todav&iacute;a no ha sido lograda, el di&aacute;logo ecum&eacute;nico, sobre la base del Credo niceno, nos permite considerar a ortodoxos y protestantes como hermanos &ldquo;y redescubrir la &uacute;nica y universal Comunidad de los disc&iacute;pulos de Cristo en todo el mundo&rdquo;, pues compartimos la fe en el &uacute;nico y s&oacute;lo Dios, Padre de todos los hombres, en el &uacute;nico Se&ntilde;or Jesucristo y en el &uacute;nico Esp&iacute;ritu Santo, &ldquo;que nos inspira y nos impulsa a la plena unidad y al testimonio com&uacute;n del Evangelio&rdquo;. &iexcl;Realmente lo que nos une, exclama Le&oacute;n XIV, es mucho m&aacute;s que lo que nos divide! &ldquo;De este modo, en un mundo dividido y desgarrado por muchos conflictos, la &uacute;nica Comunidad cristiana universal puede ser signo de paz e instrumento de reconciliaci&oacute;n, contribuyendo de modo decisivo a un compromiso mundial por la paz&rdquo;.</p> <p>Ahora que nos acercamos a la fiesta de la Navidad vale la pena indicar que el Papa ofrece en su carta una serie de buenas reflexiones sobre el misterio de la Encarnaci&oacute;n. &ldquo;Los Padres de Nicea quisieron reafirmar que el &uacute;nico y verdadero Dios no es inalcanzablemente lejano a nosotros, sino que, por el contrario, se ha hecho cercano y ha salido a nuestro encuentro en Jesucristo&rdquo;. El Credo niceno no nos habla &ldquo;de un Dios lejano, inalcanzable, inm&oacute;vil, que descansa en s&iacute; mismo, sino de un Dios que est&aacute; cerca de nosotros, que nos acompa&ntilde;a en nuestro camino por las sendas del mundo y en los lugares m&aacute;s oscuros de la tierra. Su inmensidad se manifiesta en el hecho de que se hace peque&ntilde;o, se despoja de su infinita majestad haci&eacute;ndose nuestro pr&oacute;jimo en los peque&ntilde;os y en los pobres&rdquo;.</p> <p>Si con su Encarnaci&oacute;n, Dios ha manifestado que &ldquo;nos ama con todo su ser, entonces tambi&eacute;n nosotros debemos amarnos unos a otros. No podemos amar a Dios, a quien no vemos, sin amar tambi&eacute;n al hermano y a la hermana que vemos (cf. 1 Jn 4,20). El amor a Dios sin el amor al pr&oacute;jimo es hipocres&iacute;a&rdquo;.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPMon, 24 Nov 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/leon-xiv-sobre-nicea-ecumenismo-y-encarnacion/Cristo, rey de verdad, de vida y de amorhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cristo-rey-de-verdad-de-vida-y-de-amor/ <![CDATA[ <p>El a&ntilde;o lit&uacute;rgico termina con la fiesta de Cristo Rey. Esta fiesta, decretada por P&iacute;o XI en 1925, apareci&oacute; en un contexto hist&oacute;rico determinado, con la pretensi&oacute;n de que todos los Estados reconocieran p&uacute;blica y oficialmente a Cristo Rey. Las implicaciones sociales y pol&iacute;ticas de esta fiesta fueron evidentes. Hoy, sobre todo despu&eacute;s del Concilio Vaticano II, debemos situar esta fiesta en un nuevo contexto social. El mundo posee su propia autonom&iacute;a, no pertenece a la Iglesia. La Iglesia ya no es la que configura a la sociedad. Solo desde la fe podemos afirmar que Jesucristo es Se&ntilde;or del mundo y de los hombres.</p> <p>La realeza de Cristo no se visibiliza en la Iglesia por sus poderes o su esplendor, sino por la justicia, el servicio y la caridad. Su reino, como dice el prefacio de la fiesta, es &ldquo;de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, amor y paz&rdquo;. Cristo reina all&iacute; donde se imponen estas realidades; y all&iacute; donde abunda la mentira y el odio reina el diablo, o sea, el que divide y separa. Cristo siempre une por medio del perd&oacute;n, la misericordia y la reconciliaci&oacute;n. Desgraciadamente vivimos en un mundo en el que parece que reina el odio y la divisi&oacute;n, en unos lugares y personas con m&aacute;s fuerza que en otros. Por eso, el cristiano que quiere tener a Cristo como rey debe tomar partido claramente por los valores del reino de Cristo. Ahora bien, esos valores no se imponen por medio de la fuerza, y muchos menos por la fuerza de las armas que matan, sino con paciencia. Santa Teresa dec&iacute;a que la paciencia todo lo alcanza, pero la paciencia supone convivir con la falta de resultados presentes, aunque se alimenta de la esperanza y de la certeza de que Dios siempre cumple su Palabra. Por eso el cristiano no se cansa de pedir cada d&iacute;a, en la oraci&oacute;n que Jes&uacute;s nos ense&ntilde;&oacute;, que venga el reino Dios.</p> <p>Si tiene que venir es porque todav&iacute;a no ha llegado o, al menos, no se ha hecho presente en su plenitud. Hay una raz&oacute;n teol&oacute;gica que explica que el Reino no sea una realidad plenamente presente y, en muchos aspectos, sea una realidad futura. Si el Reino es la voluntad de Dios hecha realidad efectiva, es f&aacute;cil constatar que en muchas partes esta&nbsp;voluntad no se cumple. En este sentido, el Reino todav&iacute;a debe llegar, todav&iacute;a no se ha impuesto la voluntad de Dios.</p> <p>Pero, &iquest;por que la voluntad de Dios, siendo soberana, no se impone ya y de una vez por todas? Precisamente porque no puede imponerse, ya que la imposici&oacute;n resultar&iacute;a contradictoria con el mismo contenido del Reino que se anuncia. El tentador pretend&iacute;a que Jes&uacute;s impusiera la voluntad de Dios por la fuerza, por el prestigio, por la ostentaci&oacute;n al menos piadosa: "si eres hijo de Dios, ordena que...". (Mt 4, 3). Hay una manera demoniaca de querer la voluntad de Dios. Pero Jes&uacute;s quiere que Dios se manifieste y se imponga a la manera de Dios y por los caminos que son dignos de Dios. Si el Reino es el Amor de Dios manifestado y realizado, se comprende que no puede imponerse. El amor no se impone, respeta siempre la libertad. Para el tentador el Reino es una demostraci&oacute;n de poder. Para Jes&uacute;s es la autenticidad de una comuni&oacute;n. De ah&iacute; que el Reino viene humildemente, sin presiones, respetando siempre la respuesta del hombre.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPThu, 20 Nov 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/cristo-rey-de-verdad-de-vida-y-de-amor/El amor determinante de la verdadhttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-amor-determinante-de-la-verdad/ <![CDATA[ <p>Lo mismo que hemos dicho en el art&iacute;culo anterior sobre la justicia, cabe decirlo ahora a prop&oacute;sito de la verdad. Pues una verdad sin amor puede conducir a la condena de quienes supuestamente viven en la mentira. En Ef 4,15 San Pablo habla de realizar la verdad en el amor. La verdad cristiana est&aacute; determinada por el amor. Una verdad sin amor puede conducir al fanatismo y desvirtuar la verdad. El cristianismo no puede ser nunca una verdad sin amor. Por eso el acento en la evangelización, en el anuncio del mensaje cristiano, debe estar en el amor con que se ofrece, en el amor con que se comprende la postura del otro, en el amor con el que se respeta la negativa del otro, en el amor con el que se disculpa la incomprensión del otro. En este amor está la verdad. Una evangelización así es auténtica porque aúna e integra la dignidad de la persona humana con la oferta del misterio que en Cristo se manifiesta.</p> <p>La verdad del cristianismo es el amor. Porque Dios es Amor. Ya Pascal decía que podía hacerse un ídolo de la verdad, cuando la verdad no iba acompañada de caridad: &ldquo;podemos hacer un ídolo de la verdad. Pues la verdad sin caridad no es Dios; es un ídolo que no hay que amar ni adorar; y aún menos hay que amar o adorar a su contrario, que es la mentira&rdquo;. Esta &uacute;ltima observaci&oacute;n de Blas Pascal (no hay que adorar a la verdad sin caridad, pero menos a&uacute;n hay que amar o adorar a la mentira) nos invita a hacer una &uacute;ltima reflexi&oacute;n.Por una parte, la verdad cristiana está en la caridad, pues la verdad que proclama el cristianismo es el amor. Por eso, la verdad cristiana debe proponerse con amor, so pena de que haya una contradicción entre lo propuesto y el modo de proponerlo, en cuyo caso el modo negaría el contenido ofrecido. No puede hablarse de paz desde la irritación o de amor desde la intransigencia y la fuerza, porque el modo niega el contenido.</p> <p>Ahora bien, la caridad debe fundamentarse en la verdad y regularse por la verdad. No es posible un amor fundamentado en la falsedad. Ni en la falsedad subjetiva, en el engaño o la apariencia del que dice amar; ni en la falsedad objetiva, pues el amor busca siempre el bien, y en la mentira no hay bien. De ahí que pueda escribir Benedicto XVI: &ldquo;Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad... Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente&rdquo;.</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPSun, 16 Nov 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-amor-determinante-de-la-verdad/El amor determinante de la justiciahttps://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-amor-determinante-de-la-justicia/ <![CDATA[ <p>La justicia y la verdad son dos dimensiones necesarias para que funcione correcta y pac&iacute;ficamente cualquier sociedad. Justicia es dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde. Y verdad es ajustarse a la realidad. La justicia y la verdad est&aacute;n interrelacionadas: no puede haber justicia sin verdad, ni verdad sin justicia. Sus contrarios indican claramente que sin ellas es imposible la convivencia y el buen entendimiento entre las personas, pues en la injusticia y en la mentira no resulta posible entenderse.</p> <p>Desgraciadamente, todo lo bueno puede mal utilizarse. Por eso, estos dos conceptos tan importantes pueden emplearse r&iacute;gidamente para reclamar derechos leg&iacute;timos, sin misericordia ni compasi&oacute;n, para quienes han faltado a la justicia y a la verdad. La justicia puede terminar convirti&eacute;ndose en venganza contra aquel que me ha agredido o da&ntilde;ado, y la verdad en intolerancia contra el que est&aacute; alejado de la verdad. Cuando esto ocurre el vengativo y el intolerante se consideran los depositarios de la justicia y de la verdad.</p> <p>Tanto la verdad como la justicia pueden vivirse con distinto talante y entenderse con distintos matices. Vistos en clave cristiana elevan y dignifican sus dimensiones estrictamente humanas. Dimensiones, sin duda necesarias, pero que pueden resultar insuficientes.</p> <p>Humanamente la justicia es un anhelo innato de todo ser humano, pero seg&uacute;n cu&aacute;l sea la situaci&oacute;n en la que uno est&aacute;, puede entender la justicia que le corresponde de forma un tanto sorprendente. Probablemente el condenado debe pensar: &ldquo;lo justo es que me den una segunda oportunidad&rdquo;. Este concepto de justicia se parece bastante a la justicia de la que habla la Escritura: Dios es justo cuando perdona, porque su pretensi&oacute;n es nuestra salvaci&oacute;n. Al perdonar, Dios realiza lo adecuado, lo justo, lo que &eacute;l considera m&aacute;s conveniente para que se realice su designio de amor. La justicia humana podr&iacute;a aprender alguna cosa del concepto cristiano de justicia.</p> <p>Hay otro aspecto de la reflexi&oacute;n cristiana, fundamentado en la doctrina de la creaci&oacute;n, que muestra la capacidad humanizadora del evangelio, ampliando el concepto de justicia desde la clave individualista a la clave social. Pues la Revelaci&oacute;n nos recuerda que Dios ha entregado la tierra y cuanto ella contiene a &ldquo;todos&rdquo; los seres humanos y, por tanto, all&iacute; donde los bienes no son accesibles a todos, no se cumple la voluntad de Dios. Se amplia as&iacute; el concepto de justicia, que entiende que hay que dar a cada uno lo suyo, pero entiende lo &ldquo;suyo&rdquo; en clave individualista. Por el contrario, la Revelaci&oacute;n afirma la clave social y universal de lo que corresponde a cada uno.</p> <p>Lo cristiano y lo humano es entender la justicia a la luz del amor. Pues una aplicaci&oacute;n estricta de la justicia podr&iacute;a convertirse, como indicaba la m&aacute;xima de Cicer&oacute;n, en inhumana: &ldquo;summum jus, summa injuria&rdquo;. Jes&uacute;s contesta esta actitud, puesta de manifiesto en las palabras: &ldquo;ojo por ojo, diente por diente&rdquo; (Mt 5,38). Tanto en sus tiempos como en los actuales, muchos modelos de justicia se inspiran ah&iacute;. Pero a la luz del amor podemos comprender que el perd&oacute;n puede ser el camino m&aacute;s adecuado para acercarme a aquel que ha sido injusto conmigo y lograr, en la posible reconciliaci&oacute;n, una justicia que da a cada uno lo suyo sin perjudicar a nadie. (Continuar&aacute;)</p> ]] Martín Gelabert Ballester, OPWed, 12 Nov 2025 00:00:00 +0100https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/el-amor-determinante-de-la-justicia/