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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

6
Ago
2018

Vicente, discípulo de Domingo

3 comentarios
vicenteferrer

Este año quiero rendir homenaje a Domingo de Guzmán, cuya fiesta celebramos el 8 de agosto, recordando la gran influencia que ha tenido en la historia de la Iglesia. Posiblemente una de sus principales aportaciones ha sido recordar la importancia de la predicación para la transmisión, el crecimiento y la maduración de la fe. Donde hay buena predicación, la fe tiene grandes posibilidades de arraigar y mantenerse. Donde hay mala predicación surgen fanatismos, fundamentalismos y ateísmos.

Los buenos discípulos son los mejores elogios y las mejores prolongaciones de los buenos maestros. Un buen discípulo de Domingo que, posiblemente ha sido el mejor predicador que ha tenido la Orden por él fundada, es Vicente Ferrer, cuyo jubileo estamos celebrando. Es llamativo el paralelismo que encontramos entre los motivos que movieron a Domingo y Vicente al “oficio” de la predicación.

En efecto, con San Vicente Ferrer se repite, en parte, la misma historia que le ocurrió al fundador de su Orden, Domingo de Guzmán. En una sociedad supuestamente religiosa y cristiana, Domingo, al llegar al sur de Francia, se sintió impulsado a predicar porque constató las muchas carencias de aquellas personas, debido a que quienes debían predicarles, o sea, los Obispos, no lo hacían, y sin embargo los herejes eran los que anunciaban la palabra de Dios, con el consiguiente peligro de apartar a sus oyentes de la pureza de la fe. Vicente Ferrer, en las zonas del actual norte de Italia se encuentra con la gran influencia de la herejía cátara y valdense. En una carta escrita de su puño y letra al Maestro de la Orden, san Vicente Ferrer cuenta su experiencia y sus trabajos.

Después de relatar que visitó repetidamente la diócesis de Turín “predicando la fe y la doctrina católica, y refutando los errores” que por allí abundaban, tiene un párrafo que no tiene desperdicio y que refleja muy bien la situación de entonces, que también en parte podría ser la situación de hoy: “advertí que la causa principal de estas herejías y errores es la ausencia en ellas de predicación, pues como supe con certeza de las mismas gentes, habían pasado más de treinta años sin que nadie les predicara, salvo herejes valdenses, que acostumbraban a visitarlos dos veces al año. Por todo ello consideré cuánta culpa tienen los prelados de la Iglesia y otros que por su oficio o profesión están obligados a predicar y, sin embargo, prefieren quedarse tranquilos en las grandes ciudades, o villas, viviendo en lujosas mansiones, rodeados de todas las comodidades. Mientras, por el contrario, las almas, por cuya salvación murió Cristo, perecen por falta de alimento espiritual”.

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1
Emilio
6 de Agosto de 2018 a las 13:24

En primer lugar felicitar a todos los dominicos por la celebración del día del fundador de la Orden.
Creo que es un estupendo artículo y sobre todo tremendamente actual y realista, pues la situación de ahora es un calco de la de entonces. A los que nos encontramos hoy "predicando" no los podríamos llamar cátaros o valdenses, quizás ni siquiera podríamos decir que son herejes y la mayoría rechaza la existencia Dios, pero predican a los cuatro vientos sus ideologías materialistas, relativistas, de genero... y con una gran difusión por las redes y medios de comunicación, surgiendo con fuerza lo que dice el padre Martín en su artículo, donde a su vez apunta a lo que mi entender, es la raíz de uno de los problemas que tiene la Iglesia actual, "la buena predicación", no tanto su posible ausencia, sino que esta en muchos casos no es la adecuada a los tiempos que vivimos. Obviamente no se trata de cambiar el mensaje, sino el modo y la forma de hacerlo, pues no llega claro y fuerte en nuestra sociedad. Gran parte de culpa la siguen teniendo los mismos que entonces, pero también todos los cristianos que deberíamos predicar con nuestro ejemplo.
Saludos

2
alfonso
7 de Agosto de 2018 a las 10:35

Gracias Martín. La relación de San Vicente Ferrer con Santo Domingo es algo que se afirma, pero que se olvida muy pronto. Y es absolutamente fundamental para entender más plenamente la vida del dominico valenciano.

3
Joseantonio Vargas
8 de Agosto de 2018 a las 10:04

La predicación debe ser abrirse al mundo. La problemática es cómo se abre el ser humano al mundo. Vivimos en un mundo dónde todo el mundo predica predicamentos y la mayoría se nutre en las antípodas de Dios. Ese es el gran problema del mundo vivir de espaldas a Dios es dar alas a la perdición pues perdemos el referente de la verdad absoluta basada en el bien que es nos muestra. Yo bebo del agua del cristianismo y dentro mis movimientos en el escenario católico hago lo que puedo en hacer llegar con mis acciones los principios fundamentales de la predicación de Cristo: justicia y amor. Aquí nos has puesto dos referentes a seguir que son sin duda fortalezas que nos llegan por hacer que nuestro predicar sea un buen predicar.

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