Utilizamos cookies propias y de terceros para obtener información y realizar análisis estadísticos sobre el uso de nuestro sitio web. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información en la página sobre las cookies.

Entendido

Logo dominicosdominicos

Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

11
Dic
2007

Soledad poblada de aullidos

3 comentarios

Una imagen bíblica podría servir para describir la situación en la que muchos se van a encontrar en estos días venideros, con tanta fiesta y tan poca piedad: la “soledad poblada de aullidos” (Dt 32,10). En cierto modo, la soledad es consustancial a la condición humana. El fondo último de cada persona es único e irrepetible y escapa a toda comprensión exhaustiva. Somos, como decía Unamuno, “especies únicas”. Nacemos solos y morimos solos. Hay lugares donde nadie puede acompañarnos. Pero cuando hablo de personas que vivirán la soledad en estos próximos días me refiero a otra cosa: algunos estarán solos porque los han abandonado (en geriátricos, residencias, hospitales). En otros su soledad será consecuencia del vacío existencial, de sus dificultades para convivir o entablar relaciones más allá de la superficialidad, de su egoísmo o su proclividad al ensimismamiento.

Un modo de sentirse acompañado estando sólo es huir del silencio, buscando la estridencia, el ruido y el furor. Mucha gente tiene la televisión puesta sin prestarle atención. Esa televisión que se ha convertido en un concurso de gritos, de voces sin contenidos. O se pasa el día con los auriculares puestos. Cualquier cosa antes que estar en silencio. Al ser humano le cuesta estar consigo mismo. No sabe dialogar con su interior. Le teme a la soledad. Le da miedo enfrentarse a preguntas como estas: ¿quién soy?, ¿a dónde voy?, ¿qué estoy haciendo con mi vida?, ¿qué es realmente lo que quiero? En estas condiciones es difícil, cuando no imposible, escuchar otra cosa que el vacío del propio yo. Es difícil encontrar un verdadero otro que no sea virtual, otro realmente distinto, que me interpele y me saque de mi mismo. En una soledad poblada de aullidos es difícil hacer espacio para el otro o escuchar la voz de Dios, caso de que se dé. Esta soledad se llena con sucedáneos del amor, con las soluciones y los regalos de todas las fiestas: sexo (incluso sexo virtual), alcohol, drogas, Chat o teléfono móvil. El vacío reaparece cuando se apagan los aparatos electrónicos.

Posterior Anterior


Hay 3 comentarios, comparte el tuyo

En caso de duda, puede consultar las normas sobre comentarios.

Aviso: los comentarios no se publican en el momento. Para evitar abusos, los comentarios sólo son publicados cuando lo autorizan los administradores. Por este motivo, tu comentario puede tardar algún tiempo en aparecer.

cancel reply


1
Cristina
14 de Diciembre de 2007 a las 01:05

Hola Martín: me he decidido a expresar mi opinión sobre el tema consciente de ser una persona en camino, en este laberinto de "soledades en vías de relación". Quizás lo más llamativo de esta "soledad poblada de aullidos" es que nadie quiera hablar de ella. Posiblemente porque sea una compañera demasiado conocida, y temida. Es soledad poblada de todos nuestros miedos a la misma soledad. Es una soledad amenazante: La soledad de la nada. Es la soledad que acompañó al mismo Cristo: "Padre, ¿por qué me has abandonado?" En esta soledad necesitada de éxtasis, de "salida", es tan necesaria la inmanencia como la trascendencia, tanto hacia el otro en Dios, como hacia Dios en el otro. Pero esto tiene un costo, al que tememos(equivocadamente)mas que a la misma soledad. Por eso recurrimos a "sucedáneos de compañía", que a la postre defraudan y dejan insatisfechos y acorralados en la propia soledad ensimismada, que no interiorizada. En suma: creo que para VIVIR hay que aprender a vivir con la propia soledad, y a franquearla para enriquecernos con la alteridad. Como dice el Papa en su última carta: "La soledad compartida ya no es soledad" (no se si me he pasado de largo- ¡perdón!)

2
Carmentxu
14 de Diciembre de 2007 a las 11:36

Muy bueno el comentario de Cristina.Lo apruebo en su totalidad.Gracias.

3
cantueso
30 de Diciembre de 2007 a las 13:45

Es bonito el título y su uso