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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

25
Jun
2014

Sagrado Corazón de Jesús

8 comentarios

A muchos de nuestros contemporáneos no acaban de gustarles las representaciones que muestran a Jesús con el corazón traspasado y, a menudo, rodeado con una corona de espinas (pongan en google: “sagrado corazón de Jesús”, pinchen en “imágenes” y verán lo que encuentran). Si queremos actualizar esta devoción y encontrarle un sentido que responda a los anhelos de muchas personas de hoy, es necesario dejar de concentrar nuestra mirada en el corazón físico de Jesús (“yo no tengo devoción a una víscera”, me dijeron una vez en el confesionario), y recuperar el sentido bíblico y amplio del corazón como centro de nuestra afectividad y de nuestras decisiones más íntimas. En este sentido, el corazón de Jesús sería un buen símbolo de la misericordia de Dios que se expresa en todas las palabras y hechos de Jesús.

Walter Kasper ha tenido el acierto de señalar dos pasajes del evangelio de Juan que pueden ayudarnos a dar un sentido más actual a esta devoción. El primero, el texto de Jn 13,23, que muestra al discípulo amado descansando sobre el pecho o el corazón de Jesús. Esta representación, dice Kasper, puede ilustrar que en medio de la inquietud y del ajetreo del mundo, existe un lugar en el que podemos descansar y encontrar la paz interior. Todos necesitamos un buen amigo que nos apoye en los momentos difíciles, un amigo en el que poder confiar. Los creyentes sabemos que Jesús es este buen amigo que nunca falla (cf. Jn 15,15: a vosotros os he llamado amigos).

El otro texto que cita Kasper es el del escéptico Tomás que cree cuando introduce su dedo en la herida, pascualmente transfigurada, del costado de Jesús (Jn 20,24-29). Este encuentro puede ser importante para aquellos que se hacen preguntas y viven con un corazón inquieto, atormentados por las dudas. En cierto modo, todos somos como Tomás: no queremos creer fiados solo en la palabra de los demás, necesitamos una experiencia de encuentro personal con Cristo.

A propósito de este segundo texto (Tomás puso su dedo en el costado de Jesús), me surge la pregunta de cómo se compagina con este otro de Jn 20,17, en el que, cuando María Magdalena quiere abrazar a Jesús resucitado, éste le dice: no me toques. A Jesús resucitado no se le puede tocar materialmente. Una pista para entender los dos textos juntos, la ofrece Blas Pascal cuando dice: tras su resurrección, Jesús solo permite que se toquen sus heridas. La cuestión entonces es: ¿dónde están hoy las heridas de Jesús? O dicho de otra manera: ¿dónde pone hoy Jesús su corazón? Jesús pone su corazón en sus heridas que permanecen en este mundo: los pobres, los hambrientos, los malqueridos sociales. Ahí es dónde debemos poner la mano si queremos encontrar el corazón de Jesús.

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1
Antonio Maqueda
25 de Junio de 2014 a las 15:54

Sabe usted de mi gusto por la semiótica y también de mi afán rebelde. En una conferencia sobre las imágenes corporales en la obra de San Juan de la Cruz, autor al que dediqué mi investigación como filólogo, hablé del corazón como centro de la afectividad y que en culturas como la china, el centro de la afectividad es el hígado. Y vine a decir que si Jesús, en lugar de vivir en el ámbito mediterráneo, hubiera sido chino, estaríamos venerando el sagrado hígado de Jesús, con el consiguiente escándalo del devoto auditorio. Pero es lo que ocurre cuando los símbolos dejan de significar o ser toman en su literalidad más ingenua. Por eso me parece tan acertada su reflexión, porque devuelve su sentido simbólico, real, a la devoción al amor de Jesucristo, que nos consuela, nos da paz y nos recuerda dónde podemos amarle: en el hermano que sufre, en las heridas de la Humanidad.

2
Que sea Dios Santo y Bendito ahora y siempre
26 de Junio de 2014 a las 15:34

Las imágenes nos transmiten connotaciones a cada uno y seguramente diferentes, a unos les gustan por que les recuerda su infancia, un lugar, algo que ha visto en casa de sus abuelos...todos tenemos imágenes religiosas en nuestras casas, pero es evidente que no adoramos a la imagen sino a quien nos hace presente la imagen, ya que no somos idólatras. Los artistas en cada época han gustado de hacer sus representaciones sobre Jesucristo y la Virgen. La imagen de la Virgen de Lourdes, Fátima, Desamparados, Covadonga, Monserrat ¿No es la misma?. Volviendo a la imagen que usted comenta del corazón de Jesús, a mí personalmente me dice el amor que Dios me tiene, Jesús con su corazón me muestra todo su amor, y Él es una realidad espiritual, una persona, no una imagen. Como dice el salmo: "Eres hermoso el más hermoso de los hijos de Adán...en tus labios se derrama la gracia...eres bendito el bendito para siempre".

3
Luciana
27 de Junio de 2014 a las 19:36

No puedo mejorar las palabras que nos ofrece el P.Martin al final de este post Es una respuesta totalmente convincente."En las heridas pone Jesús su Corazón:los pobres;los hambrientos; etc,ahí es,donde encontraremos el Corazón de Jesús"

4
Andrés
29 de Junio de 2014 a las 01:09

¡Muy buena reflexión! Me ha gustado especialmente lo de las llagas de Jesús.

Un abrazo.

5
mar
29 de Junio de 2014 a las 02:38

Este creyente que camina en la presencia de Dios puede publicar a los cuatro vientos esta gran verdad: No sé lo que el futuro me reserva: pero sé quién controla el futuro.
Corazon de Jesús en ti confio....
Gracias Fray Martin

6
José María
29 de Junio de 2014 a las 21:29

El corazón es el símbolo del amor, antiguamente los jóvenes dibujaban los corazones en los árboles, costumbre que debe cambiar por el respeto a la naturaleza que cada vez, la vamos deteriorando y contaminando más. El Corazón de Jesús entronizado, siempre estuvo en la casa de mis padres, lo recuerdo con cariño, pienso, que tal vez, en aquella época manipulamos esta devoción con demasiadas manifestaciones externas, exceso de culpas y poco compromiso cristiano con los pobres.

7
Wilson Rodríguez
23 de Julio de 2014 a las 05:57

En Mateo 11,29 encontramos:"Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas".Por Manso,Jesucristo proclamó con autoridad su No Resistencia al Mal.Por Humilde,no retuvo el Ser Igual a Dios, se vació en la cruz, y en el anonadamiento, nos reengendró entrañablemente,por el perdón. Aquí la devoción retrocede ante la interpelación.La interpelación nos denuncia el orgullo y la violencia interior.La devoción es autocomplaciente.Dios escruta los riñones, cuyo orificio exterior es el oído.¿Como estamos escuchando? El discípulo que habla Walter Kasper, es el de la fe, del que lo ha dejado todo por escuchar el Sermón de la Montaña,por eso se inclina en el corazón teológico del maestro: descansa en el manantial del Sábado,descansa sobre la sede de la fe, que hace retroceder el horizonte de la muerte.(Me animan a escribir la libertad de los comentarios).

8
Juanjo
25 de Junio de 2017 a las 07:47

Sin duda seguimos teniendo, en general, una concepción demasiado "visceral", del sagrado corazón, al que la multiplicación de "piadosas" imágenes no ayuda a purificar.
Yo creo que quizá ha habido una falta de formación generalizada en quien debería haber transmitido su verdadero significado tal y como se apunta en el post.
En eso, tampoco está mal la auto-formación de un cristiano que está en "búsqueda" constantemente de la verdad.

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