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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

13
Feb
2014

Religión: leer, elegir, ligar

6 comentarios

Cuando Tomás de Aquino aborda la cuestión de la religión, comienza notando las tres posibles etimologías del término. En primer lugar, religión es una palabra derivada de “re-leer”. La persona religiosa continuamente lee lo concerniente a Dios. Santo Tomás dice que “a estas materias hay que darles muchas vueltas en nuestro interior”, y cita el libro de los Proverbios: “en todos tus caminos piensa en Él”. Efectivamente, por mucho que busquemos y pensemos, nunca acabamos de entender la maravilla y la grandeza del misterio de Dios. Más aún, al que busca y ama al Dios que en Jesucristo se revela, le ocurre una extraña sensación: parece que cuanto más le conoce y más se acerca a él, más ganas siente de conocerle. Es un conocimiento que se retroalimenta y que cada vez tiene más hambre. Por este motivo, la persona religiosa nunca se cansa de leer; al contrario, cuanto más lee, más ganas tiene de seguir. ¿Qué es lo que lee? Lee su historia y la historia de la humanidad como conducida por la mano de Dios, en todo descubre la huella de lo divino, por todas partes encuentra signos de su presencia.

En segundo lugar, religión podría provenir de re-elegir. La persona religiosa continuamente está eligiendo a Dios. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de perderle. Son muchas las seducciones que quieren alejarnos de él. Por eso, la mujer y el varón religiosos están siempre optando por Dios. Al hacerlo, Dios se les presenta como una continua novedad, pues con él nunca se acaba. Y con él siempre hay nuevas cosas que descubrir. Por otra parte, optar por Dios supone estar muy atento a todo aquello que puede apartarnos de él. Para la persona religiosa Dios es la opción fundamental de vida, a la que se subordina cualquier otro deseo. Hacia Dios debe tender sin cesar nuestra elección porque él es la meta y el sentido de nuestra vida.

Finalmente, el de Aquino conoce una tercera etimología. Religión procede de re-ligar. Por medio de los actos religiosos nos unimos con Dios, lo temporal se une con el Eterno, lo criatura con su Creador. “Pues a Él es a quién principalmente debemos ligarnos como a principio indeficiente”, dice santo Tomás. Dicho de otra manera: unidos a Dios vivimos unidos a la fuente de la vida, a la suma felicidad, al amor más pleno, al que nunca falla y todo lo sostiene, pues es el origen, el fundamento y la plenitud de Dios lo que existe. Por eso, pretender desligarse de Él es pretender lo imposible, es vivir en la más absurda de las contradicciones. Lejos de Dios solo hay nada y vacío. Lejos de Dios no hay vida.

En suma, la religión, la unión con Dios, es una clave para leer la historia y los acontecimientos, para vivir adecuadamente, eligiendo lo mejor, y para conocer el sentido de todo lo que existe.

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1
Un amigo
13 de Febrero de 2014 a las 21:01

¡Qué curiosidad! ¡No había caído pero es verdad! ¡A mí me ha pasado y me sigue pasando! No me canso de leer y leer, releer y buscar algo interesante que leer sobre Dios. Sobre cualquier tema que me ayude a conocer mejor en incognoscible Misterio. siempre he sido "poco lector" pero llegó un momento que tropezando con buenos libros de teología, hace más de 15 años comencé y ya no me detuve. Y es que cuando uno se enamora de algo o de alguien lo que desea es conocer lo más posible de él. Saber en quién pone uno su fe.

2
Pere
14 de Febrero de 2014 a las 00:10

"Lejos de Dios solo hay nada y vacío. Lejos de Dios no hay vida". En aquestos temps de nihilisme, de relativisme (però del dolent), es creu que, efectivament, la vida no té cap sentit, hi ha que viure, disfrutar el que es puga i ja està. A mí em va passar que vaig tindre una crisis de fe i no li trobava sentit a res, no existia la veritat, la vida era una mentira, per tant, res valia la pena. He tingut que retrobar-me amb Déu per a tornar a saborejar la vida, a trobar-li el sentit que sempre havia tingut i que Déu em donava. Respecte a l'article sols puc dir el de sempre, magistral i genial. Una forta abraçada.

3
casca rabias
15 de Febrero de 2014 a las 11:54

Sí pero hay que saber elegir y saber con quien nos ligamos, ya que hay muchas ofertas tentadoras, para dejar de lado a Dios y liarse con un sucedáneo.
Ahí les dejo mi toque personal de atención.

4
Juan
15 de Febrero de 2014 a las 18:35

En un experimento reciente, se le presentaron a un grupo de bebés, menores de un año, dos tipos de muñecos a elegir: todos los bebés eligieron al muñeco de buenos modales. Curioso! Será que el ser humano se siente llamado al bien desde sus orígenes y hasta el final de su vida..? Parece ser que los bebés del experimento eligieron al muñeco malo cuando le ofrecían más galletas que el muñeco bueno.. Solamente el árbol bueno da buenos frutos.. Gracias, fray Martín, por tus excelentes reflexiones.

5
mar
16 de Febrero de 2014 a las 00:41

Leer, elegir y ligar...
Leer la palabra, saboréarla gozosamente, medítarla cordialmente y aplicarla diligentemente; invocando siempre al Espíritu Santo. Hace cuestionar mi vida, preguntandome en cada momento "qué me está diciendo Dios" y qué aspectos de mi vida debo cambiar.
Gracias Fray Martin por su comentaro

6
Valero
17 de Febrero de 2014 a las 13:17

El peligro de la religión es cuando se convierte en un ritualismo externo que busca únicamente la perfección y la pureza personal y que termina alejándonos de la misericordia y de la gracia. No me gustan mis pecados, pero gracias a ellos voy aprendiendo a no juzgar a mi prójimo y tener misericordia y paciencia con las debilidades de los demás. Está claro Martín, que tú estás hablando de esta religión del corazón y la misericordia, pero quería dejar constancia porque es muy fácil caer en la tentación del fariseísmo y ni siquiera me atrevo a decir que esté yo libre de ese pecado. Gracias Martín

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