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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

6
Dic
2007

La "vuelta" del purgatorio y del infierno

2 comentarios

Resulta divertido leer algunos comentarios sobre la encíclica: “Benedicto XVI, dice un editorialista, ha reabierto las instalaciones del infierno y el purgatorio después de que Juan Pablo II hubiera mandado precintarlas”. ¡Qué barbaridad! Cierto, Juan Pablo II, en alguna de sus homilías, se refirió al cielo, purgatorio e infierno no en clave de lugar, sino de situación. Pero esa no es la cuestión. La cuestión es la aparente sorpresa que ha causado la “recuperación” del purgatorio y del infierno por parte de Benedicto XVI. A mi entender lo que causa problema a los creyentes no es tanto su realidad cuanto el modo de concebirla. La encíclica trata esas cuestiones desde la “docta ignorancia”, como “desconocidas realidades conocidas”.

El Papa asume las perspectivas de algunos teólogos contemporáneos: el purgatorio no hay que entenderlo como lugar de tristeza y penalidad, sino como un ser purificado en el encuentro con el Señor. Una purificación bienaventurada, gracias al poder del amor, que nos permite ser por fin totalmente nosotros mismos y, con ello, totalmente de Dios. El purgatorio no es una situación intermedia entre el cielo y el infierno, sino más bien una introducción purificatoria para el cielo. El purgatorio es la antesala del cielo. Pero en esta antesala ya nos recibe Dios. El purgatorio es la consoladora verdad del matiz: ni somos tan buenos como a veces nos imaginamos, ni tan malos como otros suponen de nosotros.

Una palabra sobre el infierno: hay tantos infiernos intrahistóricos, tanta violencia destructiva, que no sería de extrañar que un día algunos se encuentren con lo que han estado siempre buscando. ¿En quién estará pensando el Papa cuando en el nº 45 de su texto afirma que “en nuestra propia historia podemos distinguir con horror figuras de este tipo”?

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1
internauta
6 de Diciembre de 2007 a las 11:14

La enciclica es un muy buen elaborado texto de un profesor universitario.Para gozar de su lectura una soleada mañana de fiesta. Y los alumnos universitarios deben estar gozándola espigando aquí y allá, hilvanando citas y pensamientos, referencias varias. Quedarán muy satisfechos con este artífice de la palabra. Se echa a faltar sin embargo referencia al Vaticano II, al dialogo con otras religiones, en temas como la escatología, la ecología, la ciencia. Porque la esperanza del mundo pasa hoy en día por resolver algo tan "vulgar" y "banal" como salvar el planeta tierra,y la humanidad dentro. Por "volver", pueden volver debates, escritos, estudios sobre el sexo de los ángeles. No vuelven, porque siempre han estado -pesado lastre el inmovilismo- ahí. Por cierto ¿ sigue vigente aquello de que el infierno existe, lo que no sabemos es si dentro hay alguien? Por estar al día tambien en esta cuestión. Podemos seguir haciendo encaje de bolillos, mientras la vida nos pasa por delante.

2
JM Valderas
10 de Diciembre de 2007 a las 20:52

Querido Gelabert El Pontífice recuerda en ese número que la situación intermedia, de raíz véteroudaica, fue retomada y depurada por la Iglesia Primitiva, que, con la Tradición, se reelaboró en la doctrina del Purgatorio. Y frente a hipérboles con divagaciones históricas, va al grano "preguntémonos sólo de qué se trata en realidad" (Tengo la edición italiana, quizá no sea literal con la española que corra por ahí.) Y consiste en una opción de vida, ahora definitiva. Una opción que se resume en el deseo de la verdad y en la disponibilidad del amor. El infierno justamente es la muerte por sofocación de ambas. A los que viven asentados en la mentira y en el odio alude el Pontífice. ¿En quiénes está pensando en concreto, preguntas? ¿Cuántos autoproclamados teólogos, Gelabert, no viven en la mentira con sus "hermenéuticas" relativistas de la interpretación del Credo y los sacramentos? "Persone in cui tutto è diventato menzogna". El método científico aplicado al proceso teológico: "chiedamoci soltanto di che cosa realmente si tratti". Infunde seguridad que el Papa, en un tema tan esquivo como es el de los novísimos, o escatología, se pregunte more thomista: "de quo agitur?

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