Utilizamos cookies propias y de terceros para obtener información y realizar análisis estadísticos sobre el uso de nuestro sitio web. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información en la página sobre las cookies.

Entendido

Logo dominicosdominicos

Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

13
Sep
2017

La señal del cristiano es la santa cruz

4 comentarios
crucificado

El día 14 de septiembre muchos cristianos (no sólo católicos) conmemoran la “exaltación de la cruz”, ya que ese día es el aniversario de la consagración de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Es una buena ocasión para recordar que la señal del cristiano es la santa cruz. La señales tienen sus limitaciones. Y la cruz, como signo del cristiano, también las tiene. ¿No hubiera sido más apropiado decir que la señal del cristiano es el amor? Ese es el gran signo que Jesús recomendó a los suyos: “en eso, en que os amáis los unos a los otros, reconocerán que sois mis discípulos”.

Resulta oportuno hacer alguna reflexión sobre el signo de la cruz. En primer lugar para notar que el signo de la cruz es una manera de hacer presente el signo del amor, pues en la cruz en la que fue martirizado Jesús se manifestó el amor más grande, el amor de Dios a todos los humanos. Allí Jesús muere perdonando a sus enemigos y amando a sus amigos, manifestando así el amor universal de Dios, amor incondicional. Por eso, porque es incondicional, ama a sus enemigos.

La cruz es un instrumento de tortura. Algunos se preguntan qué hubiera ocurrido si Jesús en vez de ser crucificado hubiera sido colgado. ¿Hubiera sido la horca el signo del cristiano? ¿O se hubieran venerado sogas en las Iglesias? Hay preguntas que no tienen sentido, porque son tan hipotéticas e imaginativas que, se responda como se responda, siempre es mala la respuesta.

Cuando un cristiano respeta y venera la cruz no lo hace porque es un instrumento de tortura, sino porque ve en ella un signo que remite más allá de sí mismo: orienta hacia el Crucificado y hacia el amor que en el Crucificado se manifiesta. Un amor que hay que acoger y extender, para que nuestra vida sea una prolongación de la vida de Jesús. Extender el amor de Jesús implica estar precisamente en contra de todas las torturas y a favor de los crucificados de la tierra, de todos aquellos que son tratados injustamente.

La cruz no vale por sí misma. Vale en tanto que signo de amor, de entrega, de perdón, de reconciliación. Una cruz que remite a Jesús y que nos debe mover a nosotros a vivir como Jesús, con su espíritu, su talante, su entrega. Si no nos mueve a vivir así, entonces la cruz deja de ser signo del cristiano y se convierte en cualquier otra cosa. En un elemento decorativo, por ejemplo.

Posterior Anterior


Hay 4 comentarios, comparte el tuyo

En caso de duda, puede consultar las normas sobre comentarios.

Aviso: los comentarios no se publican en el momento. Para evitar abusos, los comentarios sólo son publicados cuando lo autorizan los administradores. Por este motivo, tu comentario puede tardar algún tiempo en aparecer.

cancel reply


1
Juanjo
13 de Septiembre de 2017 a las 17:09

Lo dejó muy claro y lo expresó muy bien Vicente Botella OP. en su último libro; "….hay que dejarlo muy claro, lo que salva es el amor, no el dolor aunque en el amor quepa el dolor. En definitiva, salva el crucificado, no el objeto en el que Jesús muere."

2
Luciana
14 de Septiembre de 2017 a las 04:17

Un amigo católico me comentaba una vez" No entiendo cómo la Iglesia católica,
celebra el terrible instrumento de tortura en que fue muerto Jesucristo".
Efectivamente,como dice Martin en este post" lo que veneramos es el Amor en donde fue torturado el Hijo de Dios,una cruz que remite a Jesús y que nos debe mover a nosotros a vivir como Jesús,con su talante,su espíritu,su entrega".

3
Julio
14 de Septiembre de 2017 a las 08:12

...quien busca a Jesús sin la CRUZ, acaba con la cruz pero sin Jesús.(no me acuerdo donde lo leí)

4
Sia
14 de Septiembre de 2017 a las 19:16

Ahora que se llevan tanto las iglesias de la prosperidad ( Que si ahondamos un poco se ve que hunden sus raíces en el concepto de bendición del antiguo testamento), la nueva era gnóstica y agnóstica...que bueno que esta fiesta nos recuerda que Jesucristo murió como un maldito, de manera nada triunfalista inauguro con su vida entregada unos cielos nuevos y una tierra nueva.