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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

2
Feb
2018

La fe no es evidente, pero es cierta

5 comentarios
iglesiavacia

A propósito del anterior post un amable lector ha mostrado su acuerdo en que la fe no ofrece un conocimiento perfecto, pero ha añadido que nos puede llevar a conseguir un sentimiento perfecto. Agradezco esta aportación, y la tomo como una invitación a precisar que la fe ofrece certezas que no dependen de la evidencia.

Hay quién piensa que sólo la ciencia describe y alcanza el mundo de lo real y, por tanto, sólo ella ofrece certezas. La fe es inevidente por naturaleza De ahí, deducían algunos antiguos y ahora repiten muchos modernos, que se trata un conocimiento incierto, equiparable a la opinión y a la duda. Pero, aunque en la fe, como bien reconoció Tomás de Aquino, hay un aspecto equiparable a la duda (debido a la inevidencia de lo creído), no es un conocimiento incierto, sino firme, cierto y seguro, porque la seguridad se apoya en la seriedad del testigo de la fe. En el caso de la fe cristiana, Jesucristo es el que ofrece seguridad a la fe. De ahí que Tomás de Aquino reconociera también en la fe, debido a la seguridad que da, un aspecto equiparable a la ciencia.

Descartes, seducido por las matemáticas, pensaba que la seguridad del conocimiento descansaba en la evidencia, en lo que se presenta clara y distintamente al espíritu. Su contemporáneo Pascal cuestionó la pretensión cartesiana de reducir la realidad a las ideas claras y distintas. Mucho antes, Tomás de Aquino supo disociar magistralmente la certeza de la evidencia. La fe es cierta porque se apoya en Dios, pero no es evidente porque adhiere a un misterio.

Inevidencia no equivale a inseguridad. Un ciego, bien acompañado, no ve, pero va seguro. Hay inevidencias que ofrecen más seguridad que las evidencias. La carta a los Hebreos cuenta algunos casos, como el de Noé que advertido por la fe “sobre lo que aún no se veía”, construyó un arca para salvar a su familia y así “condenó al mundo” (Heb 11,7) que, sin duda, a la vista de un sol que quemaba, se reía de Noé. Para Noé y tantos otros héroes de la fe que aparecen en el carta a los Hebreos, la confianza en Dios les daba más seguridad que la tierra misma que estaban pisando. Por este motivo “hay que subrayar con énfasis que la cuestión de la verificabilidad y de la verdad no son ni mucho menos idénticas” (Hans Jonas).

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1
Vicente
2 de Febrero de 2018 a las 18:11

Abordas en este post una cuestión central de nuestro tiempo, en el que la fe se ve continuamente atacada por aquellos que niegan lo que no se puede demostrar científicamente, aunque sea algo evidente: ¿Cómo sin Dios es posible que unos átomos hayan encontrado la manera de unirse y evolucionar hasta el punto de que yo esté ahora escribiendo esto? Evidentemente, no hay otra explicación si no es a través de Dios, pero no lo puedo demostrar. Esa certeza requiere una gracia, que ayuda a relativizar muchas cosas, y ponerlo todo en su justo lugar.
No obstante, parece que cuanto más conocimiento científico tiene uno, más imbuido de soberbia está, relegando lo desconocido a mitos y supersticiones, sin aceptar que no puede alcanzarlo todo. Lástima.

2
Jn 20,29
2 de Febrero de 2018 a las 19:31

Hay una cita en el evangelio de Juan que debería ser profundamente meditada; µακάριοι οἱ µὴ ἰδόντες καὶ πιστεύσαντες "Dichosos los que sin haber visto, llegan a creer". Es el contexto de la confesión de fe pascual de Tomás, pero puede iluminar, bien entendido, el mensaje del post.

3
MIguel Ponce Máñez
2 de Febrero de 2018 a las 20:11

…quien afirma que la ciencia describe al 100% la realidad física no ha pasado de primero de carrera de cualquier disciplina técnico científica. Porque es justamente en primero donde se explica el calculo del error que se comete en cualquier tipo de medida.
Aunque es cierto que cada vez el error que comete la ciencia empírica es cada vez menor, sigue habiendo un porcentaje donde no cabe otra actitud más que la “fe” en que el error no se produzca. Haciendo bueno la frase del genial Albert Einstein: …”la ciencia sin fe está coja y la fe sin ciencia está ciega” .

4
Emilio
7 de Febrero de 2018 a las 19:55

Es una gran satisfacción poder participar en este foro y compartir meditaciones e incluso experiencias, algo que a mi personalmente me enriquece.
No puedo estar mas de acuerdo con Frai Martín en que la fe ofrece certezas que no dependen de la evidencia, aunque yo me preguntaría si es "evidencia científica", es decir, pongo sobre la mesa, si pueden existir otras evidencias a parte de las científicas o "demostrables", pues si la memoria no me falla, existen por ejemplo, algunos principios matemáticos que se dan como evidentes y ciertos y aún no se han podido demostrar.
Creo que hoy en día la finalidad que persigue el pensamiento de gran parte del hombre actual, sobre todo a través de la tecnología, no es tanto la evidencia como el control de todo lo que le rodea, incluidos sus semejantes, y en este contexto no hay sitio para la fe ni para sus frutos.

5
Martín Gelabert
7 de Febrero de 2018 a las 22:15

Emilio: Le agradezco su participación. Es una buena distinción la que usted hace entre evidencias científicas y principios evidentes que se aceptan como presupuestos no demostrados. Cuando se dice que la fe no es evidente más bien estaríamos refiriéndonos al primer tipo de evidencias: lo que se puede tocar, lo demostrable, lo verificable. Y ahí adquiere sentido el texto de Hans Jonas sobre la verificabilidad y la verdad.

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