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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

4
May
2018

ETA: vete y no vuelvas

4 comentarios
cruzcontraeta

“ETA da por concluida toda su actividad política. No será más un agente que manifieste posiciones políticas, promueva iniciativas o interpele a otros actores”. Son palabras del último comunicado emitido por esa banda terrorista que ha condicionado la vida política en el País Vasco y en el resto de España durante todos los años de democracia en nuestra nación. La organización no luchaba contra un estado opresor, sino contra unas estructuras democráticas que no respondían a sus aspiraciones totalitarias. Tarde o temprano este planteamiento estaba destinado al fracaso.

Por mi parte, ni una palabra de agradecimiento por este comunicado que, por otra parte, me parece vergonzoso. ¡Una banda criminal autodenominándose agente político! Solo un deseo: que nunca más vuelva una organización como esa. Y una palabra de solidaridad con todas sus víctimas y las familias de las víctimas. Seguro que a las víctimas fallecidas el Dios bueno y misericordioso las ha acogido en su seno. A las familias, si son creyentes, les habrá concedido su consuelo. Y si no son creyentes, también les ha manifestado su amor a través de la solidaridad de tantas personas de bien que les han acompañado y comprendido. Para todas las víctimas vivas mi deseo de que puedan sanar sus heridas, mirando al futuro con serenidad, y tejiendo la paz día a día.

La paz es una responsabilidad de todos y cada uno, es fruto del amor. No es el resultado de pactos y componendas. Los pactos, si se limitan a eso, a mutuas concesiones, pueden conseguir una tregua, el cese de la actividad armada. La paz es algo más serio. Los cristianos y las personas de bien debemos trabajar por la paz. Pero sólo desde el amor recíproco, desde el perdón recíproco, desde la capacidad recíproca de acoger al diferente y de respetarle en su diferencia, puede haber paz verdadera y duradera. Si el amor y el perdón no son recíprocos, la paz es frágil. El cristiano y las personas de bien están llamadas a dar pasos hacia la paz y el perdón, en la esperanza de que esos pasos contagien a todos y se conviertan en recíprocos.

Nuestro país necesita gente de paz. Sobran intransigencias, posiciones no negociables, banderas sagradas, reivindicaciones históricas. Nos hace falta capacidad para acoger, respetar, comprender y convivir con el otro que no soy yo, que no piensa como yo. Porque hay algo que nos une por encima de nuestras legítimas diferencias: la común humanidad, que nos hace hermanos, miembros de una misma familia.

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1
anónimo
5 de Mayo de 2018 a las 08:08

Soledad crepuscular en la despedida. Importa decir la palabra adecuada en el momento oportuno. Cuando ese momento ha pasado, su significado se difumina. El día a día de la sociedad vasca, se divorció de eta hace tiempo. No buscaban el bien social, nunca lo hubieran conseguido con las armas. De ahí el interés de la minoría irreductible de hacerse con el relato, la memoria, cauces que den significado a una historia que sostenga sus propias vidas, ahora que tienen que integrarse en el tejido social como uno más, desde su negra excepción. En tiempo de posverdad, qué necesaria la transparencia y veracidad de los hechos. La transmisión del legado histórico a los jóvenes, artífices de un futuro en Paz.

" Podría perdonar, despues de una autocrítica y arrepentimiento profundo", respondía ayer alguien cuyo padre fué asesinado por eta, en una entrevista radiofónica. Ni autocrítica, ni arrepentimiento. Frialdad en su no referencia a las víctimas, en un comunicado como tantos. Éste, sí, el último.

Es tiempo de mediadores sociales y espirituales, que ayuden a sanar y cicatrizar heridas personales y sociales. Y retomar la senda de la vida. Hoy estamos todos convocados a pasar página. Sin alimentar odios ni venganzas. Haciendo de la empatía un canal de misericordia compasiva, que acoge al otro en un abrazo que transmute el dolor compartido en horizonte de vida personal y social renovada. La Paz es el Camino.

Gracias P. Gelabert.

c.m.c.

2
anónimo
6 de Mayo de 2018 a las 08:05

"Si Dios me da salud, quisiera barrer, con ayuda de todos aquellos que no tienen la venda de la pasión ante los ojos, la máquina formidable de quiméricas y fantásticas invenciones con que han echado a perder una historia sencilla de un pueblo cuya gloria es el ser pacífico, morigerado, laborioso y libre.”

Miguel de Unamuno

3
Hormias
7 de Mayo de 2018 a las 16:29

Gracias fray martin

4
Emilio
9 de Mayo de 2018 a las 22:56

Este tema y otras cuestiones parecidas siempre me han suscitado una pregunta desde la creencia del cristianismo: ¿La infinita misericordia de Dios es capaz de perdonar todo?
En un principio puede parecer que sí, pero si Dios también respeta la libertad del hombre, me surge otra pregunta: ¿Puede perdonar a quien no quiere ser perdonado ni muestra el más mínimo arrepentimiento?. La respuesta para cada caso particular solo la tiene Él, pero a mi me parece que aquel que ha asesinado y no muestra ni el mas mínimo arrepentimiento no sigue precisamente el camino de la paz, sino otros caminos que en un momento dado, según su conveniencia, le llevarán nuevamente a la violencia en cualquiera de sus formas, mas o menos extremas.

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