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Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

25
Dic
2009

En el principio existía la comunicación

7 comentarios

Mucho se ha discutido sobre el mejor modo de traducir las primeras palabras del cuarto evangelio: en arje én ó lógos. Exactamente, ¿qué es lo que había en el principio? Traducir Logos por palabra parece reductivo. Porque Logos significa verbo, palabra, razón, argumento, afirmación, relato, mandato, sentido, y también diálogo, comunicación. No sería una mala traducción decir: “en el principio había comunicación”. Esta comunicación tiene su primera manifestación en el hecho mismo de la creación. Dios “dice” y aparece un mundo bello y ordenado. La creación es el resultado de la palabra de Dios.

La obra creadora alcanza su culminación en la aparición del ser humano, creado a imagen de Dios, precisamente para poder ser el interlocutor de Dios. La Palabra de Dios culmina su obra con la aparición de un ser “lógico”, capaz de responder. La comunicación se convierte así en diálogo. Con la aparición del ser humano se hace posible la reciprocidad y, por tanto, el amor. La capacidad de acogida y de respuesta al amor divino por parte del ser humano, hace posible el misterio de la Encarnación del Verbo. La Palabra, salida del seno del Padre, se hace encuentro personal con el hombre. La Palabra eterna inicia una peregrinación humana, no retiene su categoría de Dios y toma la condición humana en un gesto inaudito e insuperable de solidaridad.

La acción comunicativa de Dios en la Encarnación se prolonga en la comunicación interhumana. Cada vez que nos abrimos al hermano, cuando acogemos y somos acogidos, cuando hacemos de nuestras vidas una mutua hospitalidad, prolongamos la comunicación divina en nuestra historia presente. Contemplando el modo eminente por el que Dios se nos comunica, aprendemos lo que significa comunicación, encuentro, diálogo. “En el principio era el Verbo”, en el principio había diálogo, comunicación, para que esta comunicación continuase y se prolongase por todos los confines de la tierra.

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1
fray José Mª Esteve,op
25 de Diciembre de 2009 a las 17:17

La entrada de Jesús en la historia y las aspiraciones humanas no es una simple visita.La Navidad no son unas entrañables fiestas de invierno,puede que algún día lo sean en europa si seguimos en las nubes y no evangelizamos a tiempo y destiempo.Tampoco sirven para expresar hermosos sentimientos hacia los otros,eso tambien lo hacen los paganos,ni para recibir regalos.Navidad llega en busca del ser humano.
Jesús llega para cumplir su obra humana,pero nosotros seguimos deleitándonos con nuestro egoismo y soberbia sin saber como anunciar a una socidad agnóstica que Dios es Amor,que nos ama,que no viene a llenarnos de preceptos. Moises bajo del Sinaí con diez mandamientos y con los años el pueblo de Isrrael tenia seiscientes y pico. Jesús nos da un un mandamiento,que nos amemos los unos a los otros y ahora tenemos un buen tomo de derecho canónico.Jesús no nos debió hablar bastante claro y tenemos que aclararlo nosotros. Con tantos siglos de cristianosmo ya sabemos más que Él.Con lo bonito y satisfactorio que es seguir a Jesús vamos perdiendo las raices y parece que ahora nazca en el corte inglés.

2
Isabel
25 de Diciembre de 2009 a las 19:41

¿Qué es Amor?Es querer al prójimo como a mi mismo.Cómo me quiero a mi mismo?de todas las formas y maneras.¿Cómo puedo realizar este Amor en el otro?Con mi entrega desinteresada,con la negación a mi egoismo,con la imitación al Modelo:Jesucristo.Cada uno en su estado.Si llegásemos a conseguirlo el Reino de Dios acamparía en nuestro mundo y reinaría la Paz."Paz a los hombres de buena voluntad."Encarnación en el mundo,mejor que Navidad"

3
Observador
25 de Diciembre de 2009 a las 22:11

Es un bello texto teológico, que explica de forma clara y sencilla, comprensible, el sentido de Dios en el mundo, el de su obra. Ojalá se hiciera más teología de esta para que los que andamos buscando el sentido de la vida comprendiéramos lo esencial, lo importante, de ella. Enhorabuena, maestro. El arcaico, desactualizado y decrépito lenguaje clerical mas que traducir y explicar a Dios, lo oculta más, lo hace más ininteligible.

4
Catalina
25 de Diciembre de 2009 a las 22:57

No estaria mal porque en realidad, en la actualidad lo que presencio es falta de comunicacion,
Y arreglaria muchas cosaS. Pero en el siglo de las comunicaciones la gente esta mas pendiente de la tele o el ordenador que del que tiene al lado.

5
Desiderio
26 de Diciembre de 2009 a las 02:01

Para mí la actitud correcta es intentar comunicarme con mi entorno de la manera que entiendo que Dios lo hace conmigo, con todos nosotros. Dios no se queda en la mera palabra, se comunica todo Él, se entrega todo Él. Yo creo que la comunicación no es tanto transmitir un mensaje como transmitirse uno mismo. En la verdadera comunicación, sí, decimos algo, pero sobre todo nos decimos a nosotros mismos. Yo diría que somos lo que comunicamos. En algunos hay mucha palabrería, en otros hay reserva, en otros inquietud, en otros miradas huidizas,… en pocos hay verdadera comunicación, pocos son los dispuestos a darse realmente a conocer, quizá porque no se conocen a ellos mismos. Para mí la verdadera relación con el otro comienza por una relación sana con uno mismo desde una verdadera relación con el Señor. Y así podremos realmente llegar al otro, y no satisfacernos a nosotros mismos.

6
a-Palabrados
26 de Diciembre de 2009 a las 16:57

Gracias Martín por esta profunda reflexión teológica en el marco del Misterio de la Encarnación que nos envuelve.
¡Ojala tomemos conciencia de ser seres a-Palabrados, que pronunciamos nuestra criaturidad comunicando-nos, comunicando-Le. A imagen y semejanza de la Trinidad, fuimos creados. Formamos parte de una creación continuada y comunicativa. Ser es estar en camino, en re-novación continua . Fuimos creados para aprender a amar como somos amados. Con Amor Infinito.
Mis mejores deseos para este Tiempo Nuevo

7
Bernardo
28 de Diciembre de 2009 a las 20:56

En efecto, "en arje én ó lógos", tiene muchas más posibilidades que aquellas a las que la repetición de esquemas nos ha llevado. Tu reflexión e oportuna porque ese logos del principio nos puede abrir muchas puertas tanto en el campo del diálogo con la ciencia, como con las otras religiones. Si al principio existía esa "comunicación" intra divina que debe expresarse ad extra como comunión de Dios con lo creado, entonces no cabe la posibilidad de erigirse como portadores de la verdad. La verdad no se posee, se alcanza; no es un terreno a conquistar, sino el campo de juego en el que los hombres van descubriéndose poco a poco como viadores hacia la comunión en Aquél que es dándose, comunicándose. ¡Qué lástima que no lo veamos con más nitidez!, ¡qué lástima que yo tenga un abuelo que ganara una batalla...!

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