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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

31
Dic
2021

Diálogo, educación y trabajo, instrumentos para la paz

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palomadelapaz

Decía en mi post anterior que el año 2021 ha acabado mal por culpa de la nueva variante del virus. Es de esperar que esta ola se supere como se superaron las anteriores. Y, sobre todo, es de esperar que alguna, quizás esta, sea la definitiva. Si así fuera muchos recuperaríamos la calma. La calma no es lo mismo que la paz. Digo esto porque, este año, como viene ocurriendo desde 1968, la Iglesia nos invita a celebrar el uno de enero la Jornada Mundial de la Paz.

La calma es un estado de ánimo. La paz es algo más serio y profundo. Se puede mantener una cierta calma en medio de discusiones, enemistades y guerras, pero no la paz. La paz es fruto del amor, exige una implicación personal y es una tarea permanente. El Papa Francisco, en su mensaje del uno de enero, ha propuesto tres instrumentos para construir una paz duradera: diálogo entre generaciones, la educación y el trabajo.

El diálogo requiere una confianza básica entre los interlocutores, significa escucharse y caminar juntos. Resuenan en estas palabras los ecos de la sinodalidad, una de las preocupaciones de este pontificado. En el mensaje se trata de caminar juntos, de aliarse, de darse la mano las jóvenes generaciones y las más mayores: “por un lado, dice el Papa, los jóvenes necesitan la experiencia existencial, sapiencial y espiritual de los mayores; por el otro, los mayores necesitan el apoyo, el afecto, la creatividad y el dinamismo de los jóvenes”.

Por mi parte añado que este diálogo me parece necesario a todos los niveles. En ocasiones es más fácil entenderse nietos y abuelos que padres e hijos, o que los hermanos entre sí. Quizás porque entre los que son más iguales hay mayor rivalidad, más competencia. En todas las sociedades, también en los grupos y comunidades eclesiales, las diferencias no ocurren tanto entre distintas generaciones sino entre distintas maneras de pensar. Ahí, más que nunca, es necesaria la escucha, la comprensión, el ponerse en la piel del otro, la capacidad de perdón, el no pensar siempre que la culpa es del otro.

Cuando uno solo escucha a los de “su cuerda”, en realidad se escucha a sí mismo. Lo serio, lo fraterno, lo religioso es escuchar a los que tienen visiones u opiniones distintas a las mías. Lo serio, lo fraterno, lo religioso es pensar que quizás el otro tiene parte de razón y parte de verdad. Y si tiene parte de razón y de verdad, el amante de la verdad y la razón debería estar muy interesado en escucharle, en darle la mano, en caminar a su lado.

A propósito del segundo instrumento, la educación, destaco una idea: se trata de invertir muchos más recursos financieros en educación y muchos menos en armamento. Y a propósito del tercero, subrayo lo siguiente: la respuesta a la violencia y a la criminalidad “sólo puede venir a través de una mayor oferta de las oportunidades de trabajo digno”. Sea bienvenido este mensaje, que nos invita a ser, durante todos los días del año, constructores de paz.

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