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Blog Nihil Obstat

Martín Gelabert Ballester, OP

de Martín Gelabert Ballester, OP
Sobre el autor

8
Jul
2017

Convertir la catedral en un economato

3 comentarios
catedralbarcelona

Hay propuestas que no tienen ningún futuro ni ninguna repercusión real. Un ejemplo es la demanda de un partido político de expropiar la catedral de Barcelona, para convertirla en economato. Me imagino que, en este caso, el uso del término expropiación es inapropiado. Porque expropiar es una cosa muy seria, que tiene repercusiones económicas. Se trata de quitar legalmente una propiedad a una persona o institución por motivos de interés público, dándole a cambio una indemnización.

¿Cuántos cientos de millones de euros puede valer la catedral de Barcelona? Supongo que esos señores políticos que buscan su expropiación ni lo han pensado ni les importa, porque, en el caso hipotético de sacar adelante su propuesta, estoy convencido de que no entregarían a cambio del templo ni un solo euro. Si esto fuera así, o sea, si pensasen hacerse con el templo sin desembolsar nada, entonces se trataría de apropiarse de una propiedad ajena contra la voluntad de su dueño. Eso tiene un nombre. Además es muy feo, y quienes lo hacen, o lo quieren hacer, o proponen que se haga son sujetos peligrosos.

En cuanto la propuesta ha sido debatida no ha contado con ningún defensor, a parte del proponente. Más allá de la estrambótica propuesta, importa conocer si esos señores políticos tienen alguna propuesta positiva que redunde en bien de los ciudadanos. Un político está para gestionar los bienes públicos, buscando que la mayoría y, a ser posible, la totalidad de los ciudadanos se beneficie de una gestión decente y clara. Un buen alcalde, un buen presidente (dígase lo mismo de un buen superior religioso) tiene que serlo de todos los ciudadanos y no sólo de sus votantes.

Desgraciadamente, hay sectores sociales que están descontentos con la política que se hace, y esos sectores son los que votan a grupos que tienen ideas tan poco serias como la comentada. El mejor modo de contrarrestar algunas políticas es preguntarse cómo responder a las demandas sociales que reclaman los votantes de partidos que hacen este tipo de propuestas, que no tienen nada de sociales y sí mucho de demagógicas. Preguntarse y actuar en consecuencia.

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1
Mercedes
8 de Julio de 2017 a las 10:19

Se comienza por la Catedral , más tarde seguirán las Iglesias , conventos ... etc . etc .
Efectivamente , se trata de gobernar para todos , incluyendo también a los que no les han votado . Pero no saben ni tienen propuedtas , es más fácil aplicar esta demagogia que vende y conquista votos ... Más tarde se comenzará también por la propiedad privada . Hay que repartir .. lo ajeno , claro !

2
Juan
8 de Julio de 2017 a las 13:50

Si todavía queda alguien que piense que los gobernantes están al servicio del bien común, debe salirse de ese limbo y empezar a ser más realista y pragmático. Debemos luchar por una justa distribución de los bienes de este mundo, pues hay injusticias que claman al cielo, pero cuidarse de los políticos que buscan sólo sus intereses, o de aquellos que quieren repartir lo ajeno.

3
Antonio Saavedra
9 de Julio de 2017 a las 00:37

No soy un ingenuo y menos por la edad. Pero me preocupa la visión tan negativa que se suele expresar sobre los políticos. Como en todo colectivo, habrá personas buenas y malas; pero creo que se generaliza en exceso.
Y no debemos olvidar a quienes los votan, unos por intereses, pero una gran parte por ideología. ¿Piensan los votantes en la repercusión de su papeleta?
Y así enlazamos con las "ocurrencias" que esos electos presentan en tantos lugares, sea Barcelona, Madrid, Zaragoza, Córdoba...; entre ellas, los ataques a la Iglesia católica es una de las preferidas, en parte y supongo que sin saberlo, siguiendo la profecía de Cristo sobre las persecuciones a sus seguidores; en algunas ocasiones como repuesta a obras poco correctas de cristianos, y en otras para entretener a la gente, a modo de panem et circenses.